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Agricultura, sociedad y desarrollo

versión impresa ISSN 1870-5472

agric. soc. desarro vol.15 no.4 Texcoco oct./dic. 2018

 

Artículos

Perfil y situación de los productores que integran los tianguis y mercados orgánicos en México

Tzatzil I. Bustamante-Lara1  * 

Rita Schwentesius-Rindermann2 

1División de Ciencias Sociales y Administrativas Campus Celaya-Salvatierra. Universidad de Guanajuato. (tzatzi.bustamante@gmail.com).

2Profesora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo Rural Integral (CIIDRI) de la Universidad Autónoma Chapingo (rschwentesius@prodigy.net).

Resumen

En México, la agricultura orgánica inició en los años sesenta; desde entonces, ha crecido incluso en época de crisis. Es un sistema de producción que puede tener resultados positivos tanto en el ingreso de los pequeños agricultores, asalariados rurales e incluso en el desarrollo rural. En México, a partir de 1994 surgieron los tianguis y mercados enfocados hacia lo orgánico. Se dieron como iniciativa de productores y consumidores, y desde entonces han sido una alternativa para la sostenibilidad económica de los pequeños productores que los integran. Se presenta una revisión bibliográfica sobre la agricultura orgánica, qué es, cuándo y cómo surgió, cuál ha sido su desarrollo, y qué sistemas garantizan su calidad de orgánico en México. Se menciona también la sostenibilidad y su carácter multidisciplinario. Posteriormente, y a través de los resultados obtenidos de la aplicación de 52 encuestas dirigidas a productores de diferentes tianguis y mercados orgánicos, se muestra su perfil, su situación respecto a: producción, comercialización, certificación orgánica y sostenibilidad económica, la cual aumenta a medida que los productores amplían su producción, diversifican sus canales de comercialización y cuentan con un certificado orgánico.

Palabras clave: agricultura orgánica; sistemas de garantía; sostenibilidad económica

Introducción

La agricultura es un conjunto de técnicas y conocimientos desarrollados para cultivar la tierra. Se constituye por todas las acciones que el humano pueda llevar a cabo para transformar el medio ambiente natural. Su propósito principal es la explotación de los recursos originados por la tierra y favorecidos por la acción del hombre (Sáenz, 2009).

A lo largo del tiempo la agricultura se ha desarrollado de diversas formas, lo cual ha ocasionado que existan diversos tipos de la misma. Estos se basan primordialmente en cuatro factores. El primero es, según su dependencia al agua. El segundo implica la magnitud de la producción y su relación con el mercado. Posteriormente, según la obtención del máximo rendimiento, o bien, de la mínima utilización de recursos u otros medios de producción y, finalmente, se basa el método y los objetivos de producción.

Aunque estos tipos de agricultura son diversos, el debate principal se da respecto a los métodos y objetivos sobre los cuales se lleva a cabo esta actividad, los cuales pueden contenerse dentro de cuatro vertientes como se muestra en el Cuadro 1.

Cuadro 1 Vertientes de los sistemas de producción agrícola.  

Tipo de agricultura Sistema de producción
Agricultura tradicional Es todo tipo de agricultura antes de la revolución verde (1920) (Gómez, 2000).
Agricultura convencional, industrial o moderna Cambió el modelo agrícola mediante la implementación de: paquetes tecnológicos intensivos, mecanización, mejoramiento genético y desarrollo de agroquímicos para el control de plagas, enfermedades y malezas (Altieri y Nicholls, 2000).
Agricultura orgánica "Es un sistema de producción que se basa en procesos ecológicos, biodiversidad y ciclos adaptados, combinando tradición, innovación y ciencia para beneficiar el medio ambiente y a la sociedad" (IFOAM, 2008).
Agricultura natural, integrada o mixta Es la combinación de la agricultura orgánica y la convencional, con el plus de la conciencia ambiental y la salud (Rendón, 2004).

Fuente: elaboración propia con base en diversos autores.

El enfoque de este trabajo se da entre la agricultura orgánica y la convencional. En el caso de la primera, la International Federation of Organic Agriculture Movements (IFOAM) la considera como1: “un sistema de producción que mantiene la salud de los suelos, los ecosistemas y las personas. Se basa en los procesos ecológicos, la biodiversidad y los ciclos adaptados a las condiciones locales, en lugar de la utilización de insumos con efectos adversos. Agricultura orgánica combina tradición, innovación y la ciencia para beneficiar el medio ambiente compartido y promover relaciones justas y una buena calidad de vida para todos los involucrados”.

Por su parte, la agricultura convencional se conoce como un sistema que lleva a cabo procesos que permiten incrementar la rapidez de la agricultura con el fin de aumentar la producción y la disponibilidad de alimentos por persona (Gómez, 2000; Altieri y Nicholls, 2000). Este sistema se basó principalmente en cuatro escuelas. La primera indicaba la necesidad de especialización. Por lo tanto, científicos y agrónomos comenzaron a ignorar la necesidad de integración de un sistema de manera holística. La segunda escuela se enfocó en la supervivencia del más apto, poniendo más atención en la competencia y creando una falla en la naturaleza en la que hay más cooperación e interacción. Posteriormente, se dio la tercera aproximación hacia la agricultura convencional. Esta se basó en la teoría de Justus Von Liebig (considerado el padre de la fertilización química), que indica que siempre habrá un factor que limitará la producción, y a fin de que la productividad aumente se debe vencer este factor. La cuarta escuela se basó en las teorías de Malthus, quien afirmaba que el crecimiento de la población es exponencial, mientras que la producción de alimentos es aritmética. Por lo tanto, habría algún punto en el que la gente pasaría hambrunas y la solución consistía en producir más (SOCLA y TWIN, 2015). De manera concreta, ambas difieren en diversos temas.

Entonces, según sus métodos y objetivos, la agricultura orgánica es un sistema alternativo al convencional como se muentra en el Cuadro 2. Tiene un punto de vista diferente acerca de la producción tanto desde la óptica del productor y un producto diferente desde el punto de vista del consumidor.

Cuadro 2 Comparación entre métodos y objetivos de la agricultura convencional y la agricultura orgánica.  

Producción según Agricultura orgánica Agricultura convencional
Objetivos Producción sostenible Producción masiva
Consumo local Consumo dirigido a la exportación
Métodos Trabaja con los ecosistemas de manera integral y respetando el medio ambiente Tiene un alto nivel de tecnificación
No emplea productos químicos y conserva la fertilidad de los suelos Requiere de alta inversión en capital
Mantiene la diversidad genética de los cultivos Utiliza agro tóxicos y plaguicidas
Se basa en la utilización óptima de los recursos naturales Hace uso del mejoramiento genético

Fuente: elaboración propia con base en: Gómez, 2000; Altieri y Nicholls, 2000; Rendón, 2004; e IFOAM, 2008.

A partir de que estos tipos de agricultura (s. XX) han acontecido diversos hechos, hoy en día la actividad agrícola en su mayoría se lleva a cabo de manera intensiva, en la cual las grandes empresas tienen tanto poder que incluso deciden qué y cuánto producir, dictando entonces el consumo de la población (Escalona, 2009).

Además, estas empresas también deciden cuáles serán los métodos de producción, implementado paquetes tecnológicos que incluyen desde semilla mejorada, uso de fertilizantes químicos, control y manejo de plagas y enfermedades, y en algunas ocasiones el uso de maquinaria, lo cual favorece a los grandes agricultores (Escalona, 2009).

En principio, aunque la tecnología ha incrementado los niveles de producción y la disponibilidad de alimentos por persona, causando beneficios a diversos productores. También ha generado algunas dificultades. Cerca de 1.4 mil millones de personas rurales están fuera de contacto con la agricultura moderna. Casi la totalidad de estas personas son campesinos e indígenas con pequeñas granjas cultivadas en laderas y valles bajo métodos de producción tradicionales. De estas personas, casi 370 millones son extremadamente pobres (afectando mayormente a ancianos, niños y mujeres). Para el caso de México, Colombia, Guatemala y Los Andes, aproximadamente de 19 a 37 millones de personas están propensas a un medio ambiente marginal (Altieri, 2008).

La especialización ha dirigido a la agricultura convencional hacia el monocultivo, que actualmente ocupa 90 % de los 1.5 mil millones de hectáreas destinadas a esta actividad. Cabe destacar que el monocultivo es altamente dependiente de insumos externos y energía; por lo tanto, impacta negativamente en el medio ambiente. Origina erosión, pérdida de fertilidad del suelo, agotamiento de las reservas de nutrientes, salinización, alcalinización y polución de los sistemas de agua. Pérdida de agro biodiversidad y recursos genéticos, eliminación de enemigos naturales, reaparición de plagas, resistencia genética a los plaguicidas, y destrucción de los mecanismos de control naturales (SOCLA y TWIN 2015; Altieri y Nicholls, 2000; Zayas et al., 2012; Gómez, 2000).

En respuesta a estos hechos han surgido diversas iniciativas. A través del diseño de agro ecosistemas diversificados y el uso de tecnologías de bajos insumos estas iniciativas han demostrado la posibilidad de obtener un balance entre el medio ambiente y los rendimientos, facilitando la inversión de los pequeños productores y brindando tanto a estos como a los consumidores posibilidades fuera de la agricultura convencional.

Entre las alternativas más recurridas para esto se encuentra la agricultura orgánica la cual, además de tener como objetivos a la conservación del medio ambiente y la regeneración de los recursos naturales, trata de asegurar la autosuficiencia alimentaria, y mejorar la equidad social y la viabilidad económica mediante la producción de alimentos sanos, promoviendo relaciones más justas y una buena calidad de vida para todos los involucrados (Altieri y Nicholls, 2000; IFOAM, 2008). Además, sus procesos tienen como eje central a las personas y se le considera como una alternativa que satisface las necesidades alimenticias y económicas de consumidores y productores, permitiendo mediante el comercio “cara a cara”, generando propuestas de integración, convivencia, aprendizaje y de regreso a la colectividad (Escalona, 2009). Por lo tanto, este sistema de producción beneficia y mejora los criterios: ambiental, económico, social y cultural.

Este trabajo pretende mostrar mediante un análisis descriptivo que los tianguis2 y mercados3 orgánicos (los cuales para el caso de interés son considerados de manera espacial, es decir, como lugares donde se lleva a cabo el intercambio de mercancías, procedentes de la agricultura orgánica) son una alternativa para mejorar la sostenibilidad económica de los pequeños productores que participan en ellos.

Marco Teórico

Esta sección permite analizar de manera más clara los conceptos más utilizados y bajo los cuales se rige el tema de investigación.

Agricultura orgánica

En la sección anterior se mencionó la definición sobre lo que se considera que es el sistema de producción agrícola orgánico, el cual para el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA)4, además de evitar o excluir el uso de fertilizantes, plaguicidas, reguladores de crecimiento y aditivos compuestos sintéticamente, incluye una tecnología de producción apoyada en la rotación de cultivos; la utilización de estiércol de animales; el uso de leguminosas, abonos verdes, residuos orgánicos (originados fuera de predio), minerales naturales; aspectos de control biológico de plagas para mantener la estructura y productividad del suelo, aportar nutrientes para las plantas y controlar insectos, malezas y otras plagas y; cultivo mecánico, lo cual hace que, además de un método de producción, la agricultura orgánica sea una estrategia de desarrollo que trata de cambiar algunas limitaciones encontradas en la producción convencional, puesto que su fundamento no se basa solamente en un mejor manejo del suelo y fomento al uso de insumos locales, sino también en un mayor valor agregado y una cadena de comercialización más justa (Soto, 2003).

Mercado y tianguis

A lo largo del tiempo el hombre se ha visto en la necesidad de llevar a cabo el intercambio. Aquí se desprende el concepto del mercado, el cual es un modelo económico en donde se tratan de satisfacer ciertas necesidades o deseos. Este modelo cuenta con dos actores, el oferente y el demandante, quienes lograrán el intercambio siempre y cuando ambos lleguen a un acuerdo (Braudel, 1986).

Para llegar al mercado el hombre debe ser: 1) productor de bienes; 2) tener tendencia de trocar, permutar o intercambiar alguna cosa por otra; por lo tanto, es necesario que haya un excedente en la producción; 3) asumir un comportamiento egoísta y actuar de acuerdo con sus intereses; y 4) debe tener la certidumbre de poder intercambiar el excedente de su producción (Smith, 1988).

El origen del mercado verde, ambiental, ecológico, orgánico o sostenible nació en Europa (Coddington, 1993; Fisk, 1973; Fuller, 1999). Surgió debido a la identificación de algunas producciones específicas que se consideraron dañinas para la atmósfera terrestre (Shil, 2012). Desde 1960 las cuestiones ambientales ganaron importancia debido a que los consumidores se familiarizaron con los productos fabricados de manera amistosa con el medio ambiente (Prakash, 2002). Estos ahora son más conscientes de que, además de los beneficios a la salud, el consumo de productos orgánicos ayuda a reducir la huella ecológica, disminuir la distancia que recorre un alimento desde su origen hasta su lugar de consumo (ya que el consumo orgánico es desde lo local), la mitigación del efecto del cambio climático, la contribución de los productores hacia la conservación de la biodiversidad, el comercio justo, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria (Kilcher et al., 2011). Además, los consumidores toman en cuenta los antecedentes y la fuerza política del movimiento orgánico; por lo tanto, la conciencia de la población y el papel del Estado fomentan la producción y el consumo de estos productos (Gómez et al., 2004).

Después de 1980 los oferentes fueron presionados para mejorar el daño medio ambiental generado por la producción de los productos que ofrecían. Por lo tanto, surgieron barreras y los productores recurrieron a estrategias para responder correctamente ante este cambio (Peattie y Ratnayaka, 1995).

Esto generó alternativas hacia mercados que integran todas las actividades, como fabricación, gestión y comercialización. La finalidad fue facilitar el intercambio y satisfacer las necesidades o deseos humanos. Las estrategias aplicadas son: de promoción del producto empleando atributos, sistemas, políticas y procesos que, además de aumentar las ventas, hacen que las empresas o vendedores trabajen en cuestiones de ecología industrial, considerando estas cuestiones como una oportunidad de responsabilidad, de desarrollo de negocios y crecimiento empresarial, generando el mínimo impacto negativo en el medio ambiente (Prakash, 2002; Polonsky, 1994; Coddington, 1993).

Sostenibilidad

La definición de sostenibilidad a gran escala es la capacidad de comportarnos, de tal manera que dejemos en el futuro o para las generaciones futuras la posibilidad de tener el bienestar actual (Solow, 1991). Sin embargo este concepto tiene un carácter multidisciplinario, ya que la sostenibilidad puede ser: económica, ambiental y socio-cultural. Por lo tanto, no hay un objetivo específico sobre lo que se debe heredar a las generaciones futuras.

Para el caso de este trabajo, el enfoque económico de la sostenibilidad es el que más interesa, ya que el objetivo es saber el hecho de llevar a cabo un método de producción alterno al convencional, e integrarse dentro de un tianguis o mercado orgánico puede mejorar la situación económica de los pequeños productores.

Entonces, la sostenibilidad “es un conjunto de patrones económicos a través de los cuales el bienestar intergeneracional no disminuye” (Arrow et al., 2010). Por lo tanto, la sostenibilidad debe tomar en cuenta que las empresas o personas que se dedican a la producción de bienes o servicios considerarán las condiciones de la economía para seguir con sus estrategias productivas. Esto implica que la inversión en la sostenibilidad aumentará cuando la economía sea restrictiva, debido a que buscará la manera de hacer más con menos, lo cual tiende a aumentar las estrategias de sostenibilidad debido a la innovación (Barnett et al., 2014).

Ahora es necesario consensuar una la definición sobre sostenibilidad y su relación con la agricultura así como las condiciones para que ambas se den.

Sostenibilidad y agricultura

La sostenibilidad debe reducir costos y aumentar la eficiencia y viabilidad económica, promoviendo un sistema agrícola diverso y flexible (Altieri y Nichols, 2000).

La hipótesis es que un sistema será económicamente sostenible si brinda autosuficiencia alimentaria, si genera al grupo familiar un ingreso anual y si disminuye el riesgo en el tiempo (Sarandón et al., 2008).

Un sistema de producción agrícola sostenible permite mantener los bienes y servicios que satisfacen las necesidades económicas, ecológicas y socio-culturales de los individuos a través del tiempo dentro de los límites físicos de los agro-ecosistemas que soportan dichas necesidades. Es decir, que la satisfacción de las necesidades de la población no puede lograrse a expensas de los recursos naturales (Sarandón et al., 2008). Consecuentemente, las condiciones necesarias para llevar a cabo una agricultura sostenible son: 1) que sea suficientemente productiva; 2) económicamente viable; 3) ecológicamente adecuada; y 4) cultural y socialmente aceptable (Sarandón, 2002).

Por lo tanto, la agricultura orgánica sostenible se da cuando provee: autosuficiencia alimentaria, un ingreso suficiente y disminución en el riesgo económico. Cuando conserve o mejore la base de los recursos productivos, evitando o reduciendo el impacto sobre los recursos y cuando se mantenga o mejore el capital social, tanto en su calidad de vida como en su nivel de dependencia, grado de integración social, nivel de conciencia y conocimiento ecológico (Sarandón et al., 2008).

Situación de la agricultura orgánica en México

En México la agricultura orgánica surgió como influencia de países extranjeros que comenzaron a demandar productos tropicales y de invierno, producidos bajo un sistema orgánico. Esta solicitud se dio a través de algunas comercializadoras, ONG y grupos religiosos (Teología de la liberación) (Gómez et al., 2010). La producción orgánica en México comenzó en áreas donde los insumos de síntesis no eran empleados, tal era el caso de las regiones indígenas y áreas de agricultura tradicional en los estados de Chiapas y Oaxaca (Gómez et al., 2010).

Posteriormente, los consumidores tomaron un rol importante en el desarrollo y establecimiento de los mercados orientados a la venta de productos orgánicos, reconociendo que a través de su elección pueden generar un efecto positivo tanto en el medio ambiente como en el bienestar de los pequeños productores (Soto, 2003).

Desde su inicio, el crecimiento en la producción orgánica ha tenido gran impacto en México (Gómez et al., 2004). Este crecimiento se concentra en los estados de Chiapas, Oaxaca, Veracruz (estados donde se encuentra alrededor de 70 % de la biodiversidad del país) y Michoacán (Gómez et al., 2010). Esto denota la dimensión particular de la agricultura orgánica en México, ya que su producción está estrechamente ligada con la geografía de la pobreza y la biodiversidad, vinculándose en su mayoría con pequeños productores caracterizados principalmente como por sus niveles de pobreza y marginación (Gómez et al., 2010). Por lo tanto, una estrategia correcta puede llevar a quienes llevan a cabo esta actividad agrícola a la reducción de su dependencia alimentaria, la generación de empleo rural, la mejora en su ingreso, la reducción de la migración de la pobreza y a la generación de externalidades positivas (Gómez et al., 2010).

Entre 1996 y 2008 su crecimiento anual fue de más de 3 %. Como resultado de esto, el empleo formal ha aumentado hasta un 26 % anual. En lo que respecta a las divisas se dio un aumento de 28 % y se han involucrado más de 129 000 productores y 400 000 hectáreas (Gómez et al., 2010). En términos de la superficie de producción también se ha observado aumento durante la última década, pasando de 23 265 hectáreas en 1996 a más de 400 000 ha en 2005 (De la Cruz et al., 2012, citando a Gómez 2005).

Del periodo de 1996 a 2012 en México se ha dado un aumento de 17.31 % de la Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) respecto al número de productores que trabajan bajo los estándares de producción orgánica como se muestra en la Figura 1.

Fuente: elaboración propia con base en información de Gómez et al., 2010.

Figura 1 México. Número de productores bajo el sistema de producción orgánica (1996-2012). 

El crecimiento del sector orgánico representa un avance en la lucha por lograr un sistema alimentario más sostenible. Por lo tanto, es necesario implementar esquemas institucionales que permitan un desarrollo más amplio, planes y programas que se enfoquen en el mercado interno, donde son los pequeños productores los que podrán obtener ventajas comparativas (De la Cruz et al., 2012).

Es importante también que los pequeños productores se organicen con el fin de eliminar la exclusión que les ha generado la globalización. Para esto sería necesario: 1) ingresar al mercado con productos de alta calidad y en volúmenes adecuados; 2) instrumentar sistemas internos de control que garanticen el cumplimiento de los criterios de producción orgánica; 3) capacitación para resguardar la calidad y lineamientos de la producción; 4) hacer de la producción orgánica una forma de vida, más que un sistema de producción; y 5) formar cuadros técnicos para promover un mayor compromiso entre los productores (Gómez y Gómez, 2004).

Actualmente hay un mayor número de iniciativas de comercialización a través de varios canales, como tiendas especializadas, tiendas naturistas y cafeterías. Sin embargo, la importancia de los tianguis y mercados orgánicos es que tanto en comunidades rurales como urbanas estos ayudan a conectar a las poblaciones del campo y la ciudad, promover el mercado regional, y consumir de manera directa y a un precio justo para productores y consumidores. Además, ayudan a generar conciencia ecológica y social para producir y consumir en forma responsable, promueven los principios de la agricultura orgánica y ofrecen espacios para la convivencia y el aprendizaje (REDAC, 2013). Por lo tanto, se espera que la integración de los pequeños productores a tianguis o mercados orgánicos que forman parte de la REDAC sea creciente y que les ayude a incrementar su producción, mejorar sus niveles de comercialización, y así, a aumentar su sostenibilidad económica.

Esto se debe a que la integración en algún tianguis o mercado permite que el productor adquiera ciertas obligaciones y beneficios. Por ejemplo, el productor se ve obligado a cumplir con requisitos considerados dentro de la producción orgánica, lo cual origina mayor credibilidad para las personas que adquieren su producto. Además, cuentan con un espacio fijo para comercializar sus productos, facilitando que las personas que visitan semanalmente los tianguis y mercados orgánicos de la red puedan ubicarlo. Por lo tanto, se considera que la relación entre el ingreso de los pequeños productores a los mercados y tianguis que integran a la REDAC sea positiva.

Creación de los primeros tianguis y mercados orgánicos en México

En México, los primeros tianguis o mercados orgánicos surgieron de manera independiente y en diferentes contextos, pero siempre en áreas urbanas. En sus inicios se establecieron aprovechando la ayuda de instituciones de educación, culturales o municipales. La principal característica de su aparición fue la preocupación sobre el riesgo en la salud, propiciado por las formas de producción, procesamiento y comercialización de los alimentos, aunado al impacto de estos sistemas en el medio ambiente (Escalona, 2009).

El inicio de estos tianguis y mercados se dio en Guadalajara en 1998; la primera propuesta fue establecida como un punto de venta llamado Ecotienda, la cual surgió por la inquietud de diversos ciudadanos por dar seguimiento a las prácticas aprendidas en los talleres de educación ambiental que promovía el Colectivo Ecologista de Jalisco en la década de los ochenta. Posteriormente se vincularon diversos productores constituyendo el Círculo de Producción y Consumo Responsable, transformando a la Ecotienda en un espacio semanal para llevar a cabo el intercambio entre el campo y la ciudad, promoviendo alternativas de producción orgánica local, de comercio justo y consumo responsable, en donde las actividades didácticas, de promoción, difusión y vinculación son fundamentales (García, 2015).

En 2001 se creó la Red de Consumidores de Productos Orgánicos en Chapingo con iniciativa de estudiantes, académicos y consumidores. Para 2003, con la participación de grupos académicos de la Universidad Autónoma Chapingo, consumidores, organizaciones de la sociedad civil, estudiantes y productores, esta idea se transformó en el Tianguis Orgánico Chapingo, cuya intención era llevar a cabo un intercambio material, cultural y de vinculación donde la idea principal fue la venta directa (García, 2015).

La tercera iniciativa se dio por el interés de consumidores y productores preocupados por el medio ambiente, la sanidad y la seguridad alimentaria, quienes organizaron tres ferias orgánicas, contactando a los productores del municipio de Teocelo (Veracruz). De ahí partió la idea de abrir un mercado orgánico permanente y para 2003 se creó el Tianguis Agroecológico de Xalapa. La Universidad Veracruzana apoyó este proyecto y aportó personal académico para su coordinación. La idea principal de este tianguis fue la promoción de productores de áreas rurales cercanas y la venta directa (García, 2015).

Para 2003 surgió el Tianguis Orgánico el Pochote como protesta a la instalación de un McDonald’s en el centro histórico de Oaxaca. Este proyecto se llevó a cabo por iniciativa de profesores, artistas y productores invitados (el principal promotor fue el Mtro. Francisco Toledo) (Nelson et al., 2007).

Otra de las iniciativas de tianguis y mercados orgánicos en México es el Mercado Alternativo Tlaxcala. Las reuniones para su creación comenzaron en 2003; sin embargo, el mercado inició actividades en 2005. Su finalidad fue la promoción de la cultura del consumo responsable y la producción agroecológica en sus aspectos sociales, económicos, ambientales y culturales. El desarrollo de este mercado se dio con la participación de Ana Elena Caballero (coordinadora del proyecto), organizaciones como el Proyecto de Desarrollo Integral Vicente Guerrero A.C., Centro Campesino para el Desarrollo Sustentable A.C., Casa de Promoción Social Presentación de Tlaxcala y Herbario de Tlaxcala. Entre otros actores están la Dra. Rita Schwentesius, el Dr. Manuel Ángel Gómez Cruz, y la Mtra. Laura Gómez Tovar, quienes brindaron asesoría en el proceso; el Sr. Santiago Martini, la Sra. Ofelia Cova Juárez y el Dr. Jürgens (con apoyo en principios cooperativos, promoción y procesos productivos, respectivamente) (García, 2015).

Entre las características principales de los mercados está la promoción de una mejor alimentación mediante productos orgánicos y la protección del medio ambiente; sin embargo, todos los tianguis y mercados son entidades independientes y cada uno cuenta con sus propias características (REDAC, 2013; Schwentesius et al., 2013).

Para que estas iniciativas de comercialización funcionen, los productores deben organizarse para solicitar apoyos, acceso a la información y aumentar la credibilidad sobre sus métodos de producción (Gómez et al., 2005).

En el siguiente apartado se hace mención sobre el origen, objetivos, funcionamiento e integración de la Red Mexicana de Tianguis y Mercados Orgánicos, la cual es uno de los actores más importantes de México para el desarrollo de este tipo de agricultura a pequeña y mediana escala.

Red Mexicana de Tianguis y Mercados Orgánicos

La Red Mexicana de Tianguis y Mercados Orgánicos fue creada en 2004. Fue constituida legalmente en 2008 con el objetivo de acceder a recursos financieros para su desarrollo. Es un grupo de la sociedad civil, integrado por tianguis y mercados orgánicos locales y regionales de pequeños o medianos productores, consumidores y promotores. De 2004 a 2010 la REDAC contó con el apoyo financiero de la Organización No Gubernamental (ONG) Falls Brook Centre de Canadá, esto permitió cubrir gastos de dos a tres reuniones al año, pagando a dos representantes por mercado o tianguis, los gastos de alimentación, alojamiento y traslado, además se cubrieron gastos de promoción y difusión. Durante 2010 y 2011 se consiguió un financiamiento por parte de SAGARPA para apoyar la Certificación Participativa (CP); con esto se organizaron talleres de capacitación respecto a la producción y certificación, así como materiales de divulgación. Cabe destacar que en la actualidad la red no recibe contribuciones económicas directas por parte de los integrantes a los mercados y tianguis (Schwentesius et al., 2013).

Debido a que los tianguis y mercados orgánicos abarcan desde Baja California hasta Chiapas, en 2010 la REDAC se dividió en tres regiones: centro-norte, golfo y sur. (Schwentesius et al., 2013).

Su origen se dio debido a la creciente cantidad de tianguis y mercados orgánicos a lo largo de la república Mexicana, en especial en el centro y sur del país. El surgimiento de estos mercados fue con iniciativa de académicos, consumidores y ONGs, quienes invitaron a productores a venderles una vez por semana sus productos (Schwentesius et al., 2013). La red cuenta con la siguiente estructura organizacional que se muestra en la Figura 2.

Fuente: elaboración propia con base en información de Schwentesius et al. (2013).

Figura 2 Estructura organizacional de la REDAC. 

Entre los principales objetivos de la red, según su acta constitutiva, se incluye: promover la reconversión de productos convencionales y naturales a orgánicos, y el desarrollo y adaptación de eco-tecnologías alternativas, disminuyendo la dependencia de elementos externos del sistema; asesorar en materia de CP; vincular y promocionar los diferentes tianguis y mercados orgánicos en México, fortaleciendo el comercio local y justo; realizar estudios de diagnóstico de tipo económico, tecnológico y social; participar en eventos académicos, científicos y de divulgación a nivel nacional e internacional; fomentar actividades de formación a través de cursos, talleres, conferencias y otros medios; y celebrar los contratos y ejecutar los actos que sean relativos y conexos con los fines sociales y adquirir los bienes muebles e inmuebles para los establecimientos y servicios de la Asociación, además de participar activamente en el diseño y formulación de políticas públicas relacionadas con la producción local de productos orgánicos (Schwentesius et al., 2013).

La REDAC también tiene como meta específica el mejoramiento de la tierra a través de la agricultura orgánica y los participantes de los mercados que forman parte de la red, tomando en cuenta el concepto de sostenibilidad en el cual incluyen los factores ecológicos, económicos, socio-culturales y de salud (Schwentesius et al., 2013).

Actualmente, la red cuenta con un total de 21 tianguis y mercados orgánicos en 15 estados a lo largo de la República Mexicana.

Metodología

Tal como se planeta en los objetivos, esta investigación busca llevar a cabo una medición de la sostenibilidad de los pequeños productores que se integran a los tianguis y mercados orgánicos de la redac en su criterio económico.

Respecto al objetivo de la medición de la sostenibilidad, este se llevó a cabo en tres fases:

  • Planeación de la investigación: aquí, se consideró el método y enfoque sobre el cual se dirigiría el estudio, el alcance y diseño de la investigación, y el diseño y prueba de los instrumentos de recolección.

  • Levantamiento y captura de la información: incluye la selección de la población objetivo, la aplicación del instrumento de recolección y el diseño de la base de datos y captura de la información.

  • Análisis univariado: el análisis descriptivo, gráfico y de correlaciones que ayudarán a describir la situación de los productores que integran a los tianguis y mercados orgánicos de la REDAC en ámbitos como: datos generales del productor; producción, costos, ingresos y ganancias; comercialización y; certificación orgánica. Además, esta fase contempla los indicadores que ayudarán a la medición de la sostenibilidad.

Planeación de la Investigación

Método y enfoque de la investigación

Siempre que se trata del concepto de sostenibilidad se debe llevar a cabo un enfoque multicriterio y el establecimiento de escalas ordinales de medición y métodos de análisis univariado (Rendón, 2004). Esta investigación no es la excepción, puesto que considera el criterio económico, ecológico y socio-cultural en la medición de la sostenibilidad de los pequeños productores, y lleva a cabo escalas que indican el grado de importancia que tienen ciertos factores para la producción, para los productores, etcétera. Además, estas escalas ayudan a clasificar el grado de sostenibilidad de ciertos indicadores. Respecto al análisis univariado se llevan a cabo distribuciones de frecuencia mediante gráficos, medidas de tendencia central y algunas medidas de dispersión.

Alcance y diseño de la investigación

Es un estudio transversal no experimental, puesto que las variables no fueron manipuladas y la recolección de datos se dio en un momento único en el tiempo. La investigación tiene tres alcances; el primero es que es un estudio descriptivo, puesto que muestra las características y circunstancias de los pequeños productores del sector orgánico que han decidido integrarse a los tianguis o mercados orgánicos de la REDAC. Además, es un estudio de alcance correlacional, ya que asocia variables que en este caso son los productores hacia un patrón, que es la integración a tianguis/mercados orgánicos y para un grupo poblacional que son los pequeños productores de los mercados que integran a la REDAC. Asimismo, es un estudio de alcance explicativo puesto que establece causas, las cuales para este caso son que la integración de los productores a estos mercados les brinde sostenibilidad en el aspecto económico, ecológico y socio-cultural.

Instrumento de recolección

La información se recolectó con fuentes primarias obtenidas mediante la aplicación de encuestas a los actores que participan en el sector orgánico a nivel local, es decir, produciendo y comercializando a pequeña escala y dentro de sus localidades. Por lo tanto, la población objetivo se dividió en dos grupos: 1) los productores que forman parte de los tianguis o mercados orgánicos pertenecientes a la REDAC; y 2) los coordinadores de dichos tianguis/mercados.

Se elaboraron dos cuestionarios, uno estructurado y dirigido a los productores y un cuestionario semi-estructurado para los coordinadores. Ambos se aplicaron a una pequeña muestra en forma de cuestionarios piloto, con el fin de probar su pertinencia y eficacia tanto en cuestiones de aplicación como en resultados. Posteriormente se corrigieron errores y se modificaron algunas opciones de respuesta para así obtener el instrumento definitivo.

Los cuestionarios se aplicaron personalmente y antes de iniciar con las respuestas se mencionó a los productores que las respuestas eran para fines académicos y los datos personales anónimos.

Para el caso de productores el cuestionario incluyó 58 preguntas divididas en cuatro secciones: a) identificación de los productores; b) producción y comercialización; c) certificación; y d) producción orgánica. Además, se consideró la perspectiva sobre sostenibilidad económica, ecológica y socio-cultural que los productores obtienen al participar en los tianguis o mercados orgánicos.

A los coordinadores se les aplicó una entrevista semiestructurada que incluyó 32 preguntas sobre la constitución, iniciativa, funcionamiento, ubicación, organización e integración para determinar la situación del tianguis o mercado dentro de un contexto descriptivo.

Unidad de análisis

La REDAC cuenta con 21 tianguis y mercados orgánicos en 15 estados a lo largo de la República Mexicana. Sin embargo, debido a la amplitud del terreno, el tiempo y la estimación de los recursos necesarios para llevar a cabo la aplicación de los cuestionarios se optó por seleccionar tianguis y mercados cercanos con algunas similitudes y facilidades en cuanto al acceso a la información.

Entonces, se seleccionaron los siguientes ocho tianguis y mercados orgánicos.

Levantamiento y Captura de la Información

Selección de la población objetivo y tamaño de la muestra

La población objetivo son los productores y coordinadores de los tianguis y mercados orgánicos de la Figura 3. Se llevó a cabo la aplicación del cuestionario a la mayor cantidad de productores que se encontraban en los tianguis y mercados al momento de llevar a cabo la visita y, respecto a los coordinadores, se entrevistó a ocho, uno en cada tianguis (sin embargo, hay tianguis en los que hay más de un coordinador).

Fuente: elaboración propia.

Figura 3 Tianguis y mercados orgánicos encuestados (ubicación y horario). 

Aplicación del instrumento de recolección

Los datos se recolectaron en diversos momentos entre agosto 2014 y diciembre de 2015. Se visitaron ocho estados dentro de la República Mexicana: Estado de México, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz, aplicando un total de 69 cuestionarios a productores y ocho entrevistas semiestructuradas a coordinadores como se muestra en el Cuadro 3.

Cuadro 3 Tianguis y mercados orgánicos encuestados, número de productores y fecha de visita. 

Tianguis o mercado Productores % de encuestas Fecha de visita
Mercado Agroecológico Xalapa 11 16 3 de agosto de 2014
Mercado Alternativo Tlaxcala 6 9 8 de agosto de 2014
Tianguis Orgánico Apizaco 5 7 5 de noviembre 2014
Tianguis Alternativo de Puebla 10 15 8 de noviembre de 2014
Bosque de Agua 6 9 12 de noviembre de 2014
Tianguis Orgánico Chapingo 14 20 29 de noviembre de 2014
Total 52 100 -

Fuente: elaboración propia con base en las encuestas aplicadas de agosto 2014 a noviembre 2015.

Diseño de la base de datos y captura de la información

La encuesta se capturó en la aplicación de Google drive, la cual es una herramienta para almacenar, procesar y compartir documentos. Posteriormente, la información obtenida se exportó a una base de datos diseñada en el programa Excel, de Microsoft Office para llevar cabo la correlación y análisis de los datos.

Análisis de la información

La tercera fase trata sobre el análisis univariado de la información que se obtuvo mediante la aplicación de las encuestas. Sin embargo, esta se muestra en el siguiente capítulo a manera de resultados puesto que la manera en que se desarrolló es principalmente descriptivo, gráfico y de correlaciones en ámbitos como: datos generales del productor; producción, costos, ingresos y ganancias; comercialización; certificación orgánica. Esta fase también incluye la evaluación de la sostenibilidad que se muestra a continuación.

Perfil y situación de los pequeños productores de los tianguis y mercados orgánicos de la REDAC

Se aplicaron en total, 52 cuestionarios y la información obtenida al respecto fue la siguiente.

Identificación del productor

El promedio de edad de las personas que participan en los tianguis y mercados orgánicos es de 44 años; 58 % de los encuestados son hombres y 42 % mujeres; 50 % son casados y 71 % mencionaron que tienen hijos. Solamente 13 % pertenece a algún grupo étnico; 85 % cuenta con hogar propio y el resto pagan una renta mensual que va desde 1,500 pesos (mínimo) y 4200 pesos (máximo).

En cuanto a la escolaridad, 52 % tiene estudios universitarios; 17 %, secundaria; 13 %, posgrado; 6 %, preparatoria; 12 %, primaria (no en todos los casos concluida).

Producción y comercialización

El 84 % se dedica a la producción y comercialización de productos orgánicos. Del total de personas encuestadas, 31 indicaron que ingresaron al tianguis o mercado mediante una solicitud en la cual describían sus productos, métodos de producción y proveedores (en caso de contar con ellos); posteriormente se llevó a cabo una visita al área de producción y la entrega de un dictamen. Seis personas indicaron que su ingreso al tianguis fue por invitación por parte del tianguis. Dos personas indicaron que su ingreso al tianguis o mercado fue mediante alguna asociación y el resto no especificaron como fue su ingreso al tianguis.

El 48 % recibe asesoría técnica por parte de su propio tianguis (13 %) y 37 % por otro medio. La gente comentó que la asesoría técnica les ha enseñado nuevos métodos de producción y prevención de plagas, les ayuda a mejorar la organización, mejorar el proceso productivo, mejorar la nutrición de la tierra, disminuir los costos de producción y reducción de pérdidas.

El 87 % vende sus productos en algún otro lugar; de este porcentaje, 48 % vende en otros tianguis o mercados orgánicos, 13% en su localidad, 6 % en mercados o tiendas convencionales; 6 % en ferias, expos y bazares, y el resto (37) en otros lugares. Las razones que mencionaron los productores del porque decidieron vender sus productos en otros lugares son:

  • Para aumentar los canales de comercialización, por el tipo de lugares en que vende (que son orgánicos o naturales),

  • Para aumentar su margen de ganancia,

  • Para que la gente conozca sus productos,

  • Para no mermar su producción,

  • Para ampliar el concepto de lo orgánico

  • Por la vinculación directa con los mercados en que trabaja,

  • Por demanda de la gente

  • Porque busca compartir sus productos a más personas.

Solamente 19 % pertenece a algún grupo organizado de productores orgánicos, los grupos mencionados fueron:

  • Coatepec A. C.

  • Texcotli A.C.

  • Sociedad Mexicana de la Producción Orgánica

  • SOMEXPRO

  • Asociación de Productores de Tuna Orgánica del Valle de Teotihuacán

  • Grupo Vicente Guerrero

  • Asociación Centro Campesino para el Desarrollo Sustentable A.C.

  • Comité de Sistemas de Producción Apícola del Estado de México.

  • Asociación de apicultores de Tlalmanalco Estado de México

  • Sociedad de Productores Rurales de la Zona Oriente del Estado de México

  • Asociación de Apicultores Alchichica, Puebla

  • Asociación de Apicultores de Perote, Veracruz

  • Centro de Recolección. Distribución y Venta de Productos Orgánicos Vida Verde

  • Productores Orgánicos de Xochimilco A.C.

  • Productores Agrícolas de montaña;

  • UNORCA

  • GREENPACE (Puebla)

Decidieron unirse porque pertenecer a alguna de estas organizaciones ayuda a promover la producción orgánica, genera aprendizaje, credibilidad, y hay una mayor comunicación entre el gobierno y los productores. Además, hay mayor participación en eventos de promoción de los productos orgánicos y se puede obtener recursos.

El promedio de horas trabajadas por semana es de 26.22; quien más horas dedica a la producción orgánica trabaja 70 horas y el dato menor fue de dos horas (tres personas no contestaron).

El 79 % cuenta con personas que le ayudan a producir o cosechar. El promedio de personas empleadas es de 2.92 por productor; sin embargo, el mayor número de empleados por productor es de 10, mientras que 10 personas no emplean a nadie. De estas personas, 54 % son familiares y el promedio de horas que le ayudan a trabajar es de 7.38 horas; a quien más le ayudan reportó 70 horas por trabajador, pero las horas trabajadas dependen de la época del año y el cultivo. El 48 % de los productores reportó que paga a sus empleados entre 0 a 500 pesos semanales; 21 %, de 501 a 1000 pesos; y 8 % de 1501 a 2000 pesos.

Certificación orgánica

El 69 % de los encuestados cuentan con algún tipo de certificación orgánica; 7 % no y 17 % está en proceso de certificación (generalmente es certificación participativa; solo una persona mencionó que contaba con ambas, participativa y por agencia, la agencia utilizada es CERTIMEX).

De las 52 personas encuestadas, tres no respondieron, mientras que 13 mencionaron que no les cuesta nada; el promedio que pagan las 36 personas restantes por su certificación (anual) es de $387.77. El 81 % mencionó que tener la certificación orgánica influye de manera positiva en la venta de sus productos y 73 % indicó que el uso de un sello también sería benéfico para el aumento de sus ventas puesto que genera mayor confianza en el consumidor.

En cuanto a sus ingresos semanales, los productores reportaron lo siguiente:

El 58 % menciona que percibe ingreso por actividades externas a la producción orgánica (Cuadro 4).

Cuadro 4 Distribución semanal del ingreso por la venta de productos orgánicos. 

Rango de ingreso semanal Número de productores dentro del rango % de productores dentro del rango Rango de ingreso semanal Número de productores dentro del rango % de productores dentro del rango
0 a 500 pesos 13 25 % 1501 a 2000 pesos 10 19 %
501 a 1000 pesos 10 19 % 2001 a 2500 pesos 4 8 %
1001 a 1500 pesos 5 10 % 2501 pesos en adelante 10 19 %

Fuente: elaboración propia con base en resultado de encuestas aplicadas en 2014.

La mayoría de los productores consideran que la producción orgánica es rentable; mencionan que además del aumento que obtienen en sus ingresos ellos mismos se abastecen y consumen de forma más sana. Venden todo lo que producen, su producción no requiere de muchos costos y la gente busca los productos orgánicos, ya que estos son de mayor calidad y más sanos. Sin embargo, no todos los productores consideran que este sistema de producción es rentable. Una de las principales causas de esto es la falta mercado.

El 81 % considera que el pago que reciben por la venta de sus productos es justo puesto que son ellos quienes ponen el precio, venden calidad y la gente paga por ello; además, el producto va directamente al consumidor, lo cual les permite recuperar los costos de la producción, ya que no hay intermediarios. La inversión es poca, hacen lo que les gusta y, a su vez, generan ganancias.

Conclusiones

Se ha dado un crecimiento tanto del sector orgánico como de los tianguis y mercados orgánicos. También hay un mayor número de productores que participan en este sistema de producción y con ello aumentan su sostenibilidad económica y ayudan a mejorar el medo ambiente.

La producción orgánica es sin duda un sistema que favorece a los pequeños productores. En principio, los ayuda a satisfacer su consumo de manera autónoma, lo cual reduce sus gastos y les permite tener una mejor alimentación. Además, gran parte de los productores considera que el hecho de participar en algún tianguis o mercado orgánico les da mayor credibilidad sobre el producto que venden puesto que para poder formar parte de alguno de estos medios de comercialización es necesario llevar a cabo la certificación de sus productos, que si bien se hace dentro del mercado les otorga la garantía de ofrecer un producto orgánico.

Sin embargo, es necesario crear propuestas para la acción de políticas agrícolas y ecológico/económicas que relacionen los aspectos de importancia para los pequeños productores. También es necesario el incremento interno del consumo de productos orgánicos, desarrollar estrategias de promoción que hagan que la gente se concientice sobre los beneficios de la agricultura orgánica y el consumo local.

Por parte de los productores y para el desarrollo de los mercados orgánicos debe existir el registro de datos sobre producción, ventas consumo y precios de productos orgánicos, con el fin de generar transparencia y confianza (Källander y Rundgren, 2009).

Como menciona Altieri y Nicholls (2000), a nivel institucional el sector público se debe asegurar de que los pobres no sean excluidos de los beneficios del desarrollo agrícola; la equidad debe llegar a las comunidades rurales mediante oportunidades reales para que estas puedan protagonizar y solucionar sus problemas sin que los agricultores pierdan su autonomía, organización, cultura y recursos naturales.

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2Tianguis: es un espacio donde se lleva a cabo el intercambio de mercancías, en un espacio abierto.

3Mercado, es un sitio cerrado con diversos puestos establecidos de manera fija.

Recibido: Mayo de 2015; Aprobado: Agosto de 2017

* Autor responsable: tzatzi.bustamante@gmail.com

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