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Agricultura, sociedad y desarrollo

versión impresa ISSN 1870-5472

agric. soc. desarro vol.14 no.4 Texcoco oct./dic. 2017

 

Artículos

Programas de conservación de la vida silvestre: una revisión y análisis

J. Francisco López-Lucero1 

L. Antonio Tarango-Arámbula2  * 

Diego Valdez-Zamudio3 

Roberto Martínez-Gallardo4 

J. Mario Vargas-Yañez5 

Joaquín Contreras-Gil6 

J. Raúl Romo-León7 

1 Facultad de Ciencias e Instituto de Investigaciones Oceanológicas. Universidad Autónoma de Baja California, Km. 103 Carretera Tijuana-Ensenada. 22800. Ensenada, Baja California, México (juan.francisco.lopez.lucero@uabc.edu.mx).

2 Postgrado en Innovación en Manejo de Recursos Naturales, Colegio de Postgraduados, Campus San Luis Potosí, Iturbide No. 73, Salinas de Hidalgo, San Luis Potosí, México. 78620 (ltarango@colpos.mx).

3 Departamento de Agricultura y Ganadería, Universidad de Sonora, Carretera Bahía de Kino Km. 21, Hermosillo, Sonora, México. (diegovaldez60@yahoo.com).

4 Universidad Autónoma de Baja California, Facultad de Ciencias, Km. 103 Carretera Tijuana-Ensenada. 22800. Ensenada, Baja California, México. (robtron@uabc.edu.mx).

5 Departamento de Biología Animal, Facultad de Ciencias, Universidad de Málaga. 29071. Málaga, España (jmvy@uma.es).

6 Facultad de Ciencias e Instituto de Investigaciones Oceanológicas. Universidad Autónoma de Baja California, Km. 103 Carretera Tijuana-Ensenada. 22800. Ensenada, Baja California, México. (joaquincon@gmail.com).

7 Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas. Universidad de Sonora. Av. Luis Donaldo Colosio Murrieta. 83000. Hermosillo, Sonora, México. (joser2@guayacan.uson.mx).

Resumen:

Los recursos naturales son importantes para el desarrollo de las comunidades por la generación de bienes, servicios y empleos. Las estrategias de protección y aprovechamiento de la vida silvestre a nivel internacional se especifican en convenios, acuerdos y firma de tratados. Sin embargo, se requiere una evaluación y análisis de estos para conocer su eficacia. El propósito de este trabajo fue realizar una revisión de literatura sobre las estrategias de conservación durante 1970-2010; para ello se buscó, organizó y analizó información relacionada con artículos científicos, marco normativo y libros electrónicos elaborados por Organizaciones Internacionales. La información se organizó por países desarrollados (n=7) y en vías de desarrollo (n=7). En las 113 evidencias analizadas se encontró que las estrategias concluyen con la firma, ejecución de convenios y acuerdos internacionales; sin embargo, solo 5 % de los documentos se relacionan con la evaluación, análisis de la efectividad y desempeño de esos programas, destacando que en su mayoría se refieren a países en vías de desarrollo. Este documento enfatiza que para que las estrategias de conservación tengan éxito estas deberán elaborarse con base en principios, criterios, indicadores y verificadores de tipo social, económico, político y ecológico.

Palabras clave: convenios; estrategias; marco normativo; recursos naturales

Introducción

Los recursos naturales son importantes para el desarrollo de las comunidades rurales y urbanas, a través de la producción de bienes y servicios ambientales, el suministro de materias primas y la generación de empleos, por lo que es necesaria la innovación en el desarrollo de sistemas integrales, obras, acciones y prácticas sustentables que ayuden a conservar los recursos genéticos, inducir una nueva estructura productiva y aprovechar sustentablemente el suelo y el agua (Cadena-Iñiguez et al., 2016). Para ello, se ha buscado que las comunidades tomen conciencia sobre la importancia de la conservación de los ecosistemas, la interacción entre sus componentes y su interdependencia, así como reconocer nuestra intervención dentro de ellos (Corraliza, 1996).

El aprovechamiento sustentable y la protección de la vida silvestre utilizan como estrategias de conservación, actividades complejas donde los esfuerzos operan a diferentes escalas en tiempo y espacio (The Nature Conservancy et al., 2003). Algunas de estas estrategias se enmarcan en la creación de reservas naturales, parques nacionales, monumentos naturales, santuarios de vida silvestre, paisajes protegidos, reservas de recursos, áreas naturales bióticas o reservas antropológicas, áreas de gestión múltiple, reservas de la biosfera, según la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA, 2016) y sitios de patrimonio mundial, según la UNESCO.

En el contexto mundial, la finalidad de dichas estrategias de conservación es contribuir al desarrollo sostenido de los seres vivos (UICN, 1980), mantener la diversidad desde la heterogeneidad de las estructuras químicas, que son la base molecular de la herencia, hasta la variación de los procesos y nichos ecológicos en los ecosistemas (CONABIO, 2000). Para cumplir con lo anterior se han firmado acuerdos, convenios y tratados internacionales cuyo objetivo principal consiste en conservar la biodiversidad, aplicando instrumentos políticos como los mencionados anteriormente; sin embargo, no han cumplido satisfactoriamente con sus objetivos y metas. Esto se debe a la falta de involucramiento de todos los actores, como son propietarios de la tierra, tomadores de decisiones (gobierno-administrativos), responsables técnicos, investigadores, expertos en la materia y la población en general (CONABIO, 2012).

Por ello, las acciones de conservación solo podrán alcanzar el éxito con la participación activa de las comunidades locales y los demás involucrados en el tema (Ortega-Rubio et al., 1995). En este sentido, un caso exitoso de dichas estrategias debería tener como indicadores las acciones en diferentes sectores de la población, que contribuyan al desarrollo de procesos e innovaciones en las técnicas y aprovechamiento de los recursos naturales locales, basados en la reorientación y revalorización, e impulsando la transferencia de tecnologías que facilite el alcance de los objetivos (Cadena-Iñiguez et al., 2016).

Actualmente se ha identificado que no existe un seguimiento o evaluación de los compromisos y acuerdos; tampoco existen mecanismos para evaluar el desempeño de las diferentes iniciativas de conservación que permitan constatar la eficacia de los programas y de su posible éxito o fracaso (Clark, 1996). En este sentido, la evaluación de las políticas ambientales deben ser un requisito legal para una adecuada gestión pública y un aprendizaje institucional (SHCP, 2008). Brooks et al. (2006) establecen que la evaluación de las estrategias de conservación a nivel internacional es reciente, por lo que se considera que se necesita mayor esfuerzo en esta área.

A nivel mundial, las áreas naturales protegidas se consideran como la herramienta principal para conservar la heterogeneidad de los ecosistemas (Sánchez-Cordero et al., 2007). Sin embargo, existen otros instrumentos políticos que coadyuvan en la conservación de la biodiversidad. Estos involucran el aprovechamiento de la vida silvestre; dentro de ellos se consideran las áreas de manejo de vida silvestre (WMA), los cotos de caza y las unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre (UMA) (LGVS, 2016).

Las diferencias para conservar los recursos entre países desarrollados y en vías de desarrollo de América Latina son sus políticas de conservación, sus formas de integrar equipos interdisciplinarios de trabajo, la conformación de áreas naturales protegidas, el involucramiento activo de la población y la conducción de proyectos comunitarios (Miteva et al., 2012; Davies et al., 2013).

El propósito de este trabajo fue realizar una revisión de literatura sobre las estrategias de conservación de vida silvestre, bajo un contexto internacional durante 1970-2010. Para ello, la información se analizó por grupos temáticos y se clasificó por países desarrollados y en vías de desarrollo.

Materiales y Métodos

Se hizo una revisión de publicaciones (artículos, marco normativo y libros electrónicos elaborados por organizaciones internacionales) durante el periodo 1970-2010; estos escritos se organizaron, analizaron y clasificaron utilizando palabras claves con base en su título y resumen.

Para determinar y clasificar la literatura relacionada con estrategias de conservación internacionales en países desarrollados y en vías de desarrollo se realizó una revisión de literatura en buscadores y bases de datos electrónicas, utilizando palabras y frases claves para hacer más eficiente la búsqueda de trabajos publicados en relación con los temas de interés.

Los artículos se descargaron del proveedor EBSCOhost de la Base de Datos Academic Search Complete, el marco normativo de la página web oficina Jurídica FAOLEX que contiene leyes y actas incluidas en el mandato de la FAO. Los libros electrónicos (publicaciones por parte de instituciones internacionales) se obtuvieron en páginas web de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), CIC (Consejo Internacional sobre cacería y para la Conservación de la vida silvestre), entre otras.

Una vez recopilada la información, esta se ordenó y clasificó mediante la aplicación End Note de Microsoft Word; asimismo, se respaldó y se organizó por referencias bibliográficas y por tipo de país: países desarrollados (Australia, Canadá, España, Estados Unidos, Inglaterra, Nueva Zelanda y Taiwán) y en vías de desarrollo (Argentina, Botswana, Brasil, India, Kenia, México y Mozambique).

Adicionalmente, se organizó con base en su cobertura geográfica: contexto nacional (en aquellos casos donde el estudio se refirió a un país en particular), regional (cuando la publicación consideró casos de estudio de naciones del mismo continente y/o región) e internacional (cuando la publicación involucró a países de diferentes continentes). Finalmente, se clasificó en dos grupos temáticos: 1) Estrategias de Conservación; y 2) Evaluación de Estrategias. En el primero se incluyeron publicaciones que hicieron referencia esencialmente a programas de conservación; las palabras claves que se usaron fueron “Áreas protegidas”, “Protected Areas”, “Ambiente”, “Environment”, “Conservación”, “Conservation”, “Estrategias”, “Strategy”, “Vida Silvestre” y “Wildlife”. En el segundo solo se consideraron publicaciones que se refirieron a la Evaluación de Estrategias de Conservación y las palabras claves utilizadas fueron “Evaluación” y “Evaluation”.

Resultados y Discusión

Se recopilaron 113 publicaciones del periodo 1970-2010; 56 artículos, 19 leyes y actas, y 38 libros electrónicos (Cuadro 1). De estas (N=113), solo 5 % define alguna forma de evaluar las estrategias de conservación.

Cuadro 1 Clase de documento consultado relacionado con estrategias de conservación de la biodiversidad por tipo de país, periodo 1970-2010. 

Clase de Documento Tipo de país
Desarrollado Vías de desarrollo
Artículos Científicos 35 Australia (2); Canadá (2); Estados Unidos (5); Inglaterra (1); Taiwán (2); e Internacional (23)*. 21 Botswana (1); India (2); México (3) y Mozambique (1); e Internacional (14)*.
Marco Normativo 11 Australia (2); Canadá (1); España (2); Estados Unidos (1); Inglaterra (1); Nueva Zelanda (2) Taiwán (2). 8 Argentina (1); Botswana (1); Brasil (1); India (1); Kenia (1); México (2) y Mozambique (1).
Libros electrónicos 18 Internacional (18)*. 20 Internacional (20)*.
Total 64 49

*Cuando la publicación involucró a dos o más países.

Artículos científicos. Los países desarrollados publicaron más que los países en vías de desarrollo, con 62.5 % y 37.5 %, respectivamente (Cuadro 1). Lo anterior se debe a que en los países desarrollados el conocimiento científico está relacionado con la producción de bienes, servicios y tecnologías, además de que existen mayores fuentes de financiamiento. Como resultado, involucra mayor interés y prioridad en la generación de ciencia básica y aplicada en los diferentes sectores sociales. Por el contrario, en los países en vías de desarrollo la investigación se realiza en su mayoría con subsidios de instituciones gubernamentales o internacionales, donde el acceso a ellos depende del estado actual en que se encuentre la economía de cada país y a nivel mundial.

La falta de visión a nivel global en la integración de investigaciones y en algunas ocasiones también el poco reconocimiento que se le da a los trabajos realizados por países en vías de desarrollo son una limitante para los mismos países; como se mencionó, el poco acceso a conocimientos científicos actualizados y a la difusión de los resultados de la ciencia hacia los sectores productivos induce a un círculo vicioso que limita el desarrollo en los ejes que permiten el crecimiento económico de la sociedad.

Marco Normativo. Los países desarrollados contaron con más instrumentos normativos (57.9 %) en comparación con los países en vías de desarrollo (42.1 %) (Cuadro 1). Esto se debe a que los países desarrollados tienen un mayor nivel de avance en materia de legislación ambiental y que la sociedad participa en la toma de decisiones. En este sentido, las políticas públicas son las acciones de gobierno que buscan dar respuestas a diversas demandas de la sociedad con el uso estratégico de instrumentos políticos para mitigar los problemas nacionales en materia ambiental (Cadena-Iñiguez et al., 2016).

Libros electrónicos. Los resultados indicaron que organizaciones como la FAO y UICN publican más sobre casos de estudio en países en vías de desarrollo (52.6 %), en contraste con países desarrollados (47.4 %) (Cuadro 1). La razón principal de esta tendencia se debe a que en estos países es donde se encuentra la mayor biodiversidad. Además, para ellos los recursos naturales son una fuente importante de ingresos para su economía mediante la venta de insumos o bienes donde tienen como principales consumidores a los países en desarrollo. Por esta razón, las instituciones pretenden promover el uso razonable de los recursos naturales.

Comúnmente los artículos científicos se elaboran por académicos e investigadores; los instrumentos legales se estructuran regularmente sin que medie una consulta pública y los libros electrónicos en su mayoría los conforman investigadores con una visión integral, con un alcance local, y sin considerar métodos de monitoreo y evaluación objetivos y prácticos (Stem et al., 2005).

En términos de cobertura geográfica los países desarrollados publicaron más a nivel internacional, mientras que los que están en vías de desarrollo lo hicieron a nivel regional en el rubro de libros electrónicos. En lo que se refiere al marco normativo, ambas categorías solo publicaron a nivel nacional. Asimismo, destaca la cobertura internacional de artículos científicos de forma general (Figura 1).

Figura 1 Cobertura geográfica de las publicaciones por tipo de país. 

En los países desarrollados se publicó más sobre estrategias de conservación a nivel internacional y nacional. Asimismo, en aquellos en vías de desarrollo las publicaciones hicieron referencia al contexto internacional y regional. En lo que se refiere a la evaluación de estrategias, en los desarrollados se centraron en el ámbito internacional y en aquellos en vías de desarrollo en el nacional (Figura 2).

Figura 2 Cobertura geográfica y temática de las publicaciones por tipo de país. 

Si bien se reporta la evaluación de estrategias en el ámbito internacional y nacional, estas solo se realizaron de forma descriptiva y sobre su manera de operar, descuidando la evaluación de su éxito o aplicación. Al respecto, Brooks et al. (2006) mencionan que las evaluaciones de estos programas son recientes y que algunos países han generado información propia con base en sus experiencias y con la generación de informes sobre el estado de sus ecosistemas naturales (Stem et al., 2005).

Brooks et al. (2006) mencionan que sin mejores esquemas de monitoreo in situ es imposible evaluar de forma sistemática cómo las diferentes estrategias responden a los retos de conservación y que la evaluación debe ser más integral evitando monitorear solo variables biológicas, ya que esto resulta insuficiente (Stem et al., 2005). Por su parte, Strange et al. (2007) indican que en los países en vías de desarrollo es posible planificar más sistemáticamente las acciones de conservación mediante la participación de expertos en la generación de datos, la creación y ejecución de nuevos modelos. García-Marmolejo et al. (2008) señalan que la contribución del sistema UMA en México para la conservación y uso sustentable de la biodiversidad puede ser mejorada, incluyendo el desarrollo de programas de manejo de vida silvestre educativos con un componente de sólida legislación ambiental, con la correcta aplicación de las leyes de vida silvestre y la creación de vínculos de los países entre las instituciones académicas y gubernamentales con la finalidad de promover el trabajo con expertos de la vida silvestre a nivel regional y nacional.

El estudio de cada nivel en el sistema jerárquico contribuye de manera fundamental a llenar el vacío de nuevo conocimiento y proponer mejoras en las estrategias de conservación (Ferraro et al., 2006). Lo anterior coincide con lo propuesto por Cadena-Iñiguez et al. (2016), respecto a la vinculación; ellos consideran que se deben considerar acciones que permitan identificar las prioridades de investigación y desarrollo, integración de grupos profesionales inter y transdisciplinarios, diseños de mecanismos de transferencia de resultados, análisis de impacto de las políticas públicas, planificación prospectiva, soporte tecnológico, evaluación de programas de transferencia, aplicación de desarrollo de nuevos productos, procesos y servicios. Por su parte, Kleiman et al. (2000) mencionan que demasiados programas de conservación fallan en educar al público o al enfrentar los obstáculos sociopolíticos, mismos que afectan la conservación de la biodiversidad en general.

Eigenbrod et al. (2010) concluyen que las futuras evaluaciones de la eficiencia de las estrategias de conservación deben considerar el grado de solapamiento de las diferentes estrategias para identificar plenamente las más eficaces. Con base en lo anterior, para resolver la problemática en la evaluación de los programas de conservación se deben promover acciones de investigación, capacitación y divulgación de tecnologías que induzcan a la innovación, así como a diseñar y desarrollar metodologías participativas, promover procesos de desarrollo de capacidades para el incremento de la productividad, e impulsar el desarrollo de redes de aprendizaje. Posteriormente, la divulgación es un proceso importante que da a conocer los alcances de los resultados donde se deberá puntualizar el problema que originó la investigación y establece la asociación entre los usuarios, la solución planteada, los indicadores de políticas públicas, impactos, innovaciones y las evidencias (Cadena-íñiguez et al., 2016). Por ello resultan importantes esas propuestas y se sugiere que estas formen la base para evaluar el éxito de las estrategias de conservación de los recursos naturales desde diferentes escalas espaciales y, sobre todo, donde se promueva un enfoque holístico (Ortega-Argueta et al., 2016).

En el diseño de los instrumentos de evaluación para medir el éxito de las estrategias de conservación se debe involucrar a todos los actores, incluyendo a los poseedores de los recursos (propietarios de tierras), los tomadores de decisiones (instituciones de gobierno-administrativos), a los expertos en la materia (investigadores e instituciones educativas) y a la población en general. Es importante tomar en cuenta el trabajo de grupos inter y multidisciplinarios para el desarrollo de proyectos de conservación a largo plazo, tomando en cuenta el conocimiento empírico de las comunidades Landry et al. (2003) y la investigación participativa (Rosas-Rosas et al., 2015). La investigación científica se debe enfocar a la solución de problemas (Choi et al., 2005), a apoyarse en políticas públicas y procedimientos sencillos y alcanzables, de tal manera que se cuantifique de forma más objetiva el cumplimiento de las metas de conservación (Susskind et al., 2001). Asimismo, se deben definir las medidas y prácticas de una manera clara para medir el éxito de las estrategias de conservación, así como poner en marcha los conocimientos y habilidades creados por investigadores y organizaciones con la finalidad de usar la gestión adaptativa y de esta manera hacer más eficientes las estrategias de conservación (Salafsky et al., 2002).

Conclusiones

Con base en la información revisada y analizada en esta investigación se encontró que son muy pocas las publicaciones tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo cuyo objetivo sea el evaluar su eficacia y funcionamiento. Para generar nuevos conocimientos que ayuden con este proceso de evaluación y efectividad las investigaciones se deben enfocar en conocer el estado actual de cada uno de los programas de conservación, debido a que su problemática es única y multicausal para cada tipo de estrategia. Estas deberán ser con base en principios, criterios, indicadores, verificadores y valores de referencia, que consideren variables de tipo social, económico, político, ecológico, así como vincular y generar instrumentos jurídicos estatales, y programas o plataformas digitales que coadyuven a agilizar el proceso de sistematización y evaluación.

Literatura Citada

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Recibido: Abril de 2015; Aprobado: Abril de 2016

* Autor responsable: ltarango@colpos.mx

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