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Región y sociedad

versión On-line ISSN 2448-4849versión impresa ISSN 1870-3925

Región y sociedad vol.35  Hermosillo  2023  Epub 02-Jun-2023

https://doi.org/10.22198/rys2023/35/1719 

Artículos

Microcréditos y autonomía económica de las mujeres en situación de pobreza: un análisis bibliométrico

Microcredit and Economic Autonomy of Women in Poverty: A Bibliometric Analysis

Cecilia Lorena Velarde Flores* 
http://orcid.org/0000-0002-0761-1918

Lorenia Velázquez Contreras** 
http://orcid.org/0000-0002-1367-1001

*Universidad de Sonora, Departamento de Contabilidad, División de Ciencias Económicas y Administrativas. Blvd. Luis Encinas y Rosales s. n., Colonia Centro, C. P. 83000, Hermosillo, Sonora, México. Correo electrónico: lorena.velarde@unison.mx

**Autora para correspondencia. El Colegio de Sonora, Centro de Estudios del Desarrollo. Ave. Álvaro Obregón Núm. 54, Colonia Centro, C. P. 83000, Hermosillo, Sonora, México. Correo electrónico: lvelaz@colson.edu.mx


Resumen

Objetivo: proponer un marco de revisión de la literatura sobre los programas de microcrédito para las mujeres y su efecto en la reducción de la pobreza, a partir de un análisis bibliométrico que muestre las relaciones y las tendencias de los conceptos microcrédito y autonomía económica de las mujeres. Metodología: descriptiva con diseño documental en la que se usan las herramientas del software VOSviewer sobre una base de datos de 434 documentos resultante de la búsqueda en la plataforma Scopus. Limitaciones: solo se consideró la base de datos Scopus para el periodo 1992-2021. Resultados: la mayoría de las investigaciones se enfocan en Asia (India y Bangladesh) y se publican principalmente en Estados Unidos. Mediante el análisis de coautorías, se identificaron los principales autores, instituciones y países. Del análisis de coocurrencias de palabras, se desprenden tres clústeres: microcrédito, desarrollo humano y desarrollo económico. Valor: la construcción de una base bibliográfica para estudios sobre microcréditos y autonomía económica. Conclusiones: los estudios más recientes sobre la eficacia del microcrédito para las mujeres muestran la necesidad de incluir, además de las económicas, otras dimensiones al evaluar estas políticas de apoyo, tales como las relaciones de poder, las asimetrías de género y el contexto sociocultural.

Palabras clave: microcrédito; autonomía económica de las mujeres; análisis bibliométrico; mujeres y pobreza

Abstract

Objective: to propose a review framework for the literature on microcredit programs for women and their impact on poverty reduction, based on a bibliometric analysis that shows the relationships and trends of the microcredit and women’s economic autonomy concepts. Methodology: descriptive with documentary design using the VOSviewer software tools on a database of 434 documents resulting from the search on the Scopus platform. Limitations: only the Scopus database was considered for the period 1992-2021. Results: most of the research is located in Asia (India and Bangladesh) and published mainly in the United States. The main authors, institutions, and countries were identified through co-authorship analysis. From the co-occurrences analysis, three clusters emerge: microcredit, human development, and economic development. Value: the construction of a bibliographic base for microcredit and economic autonomy studies. Conclusions: the most recent studies on the effectiveness of microcredit for women show the need to include other dimensions when evaluating these support policies, such as power relations, gender asymmetries, and the sociocultural context, and not only the economic ones.

Keywords: microcredit; women's economic autonomy; bibliometric analysis; women and poverty

Introducción

El interés en estudiar la pobreza de las mujeres inició en la década de 1980 (Tepichin, 2016; Zapata y Aguilar, 2021). A partir de entonces, en diferentes partes del mundo han surgido programas con enfoque de género, con el objetivo de mejorar la posición de las mujeres en la escala social y erradicar la pobreza en este sector de la población. En América Latina se hicieron presentes a mediados de la década de 1990; en México fue a partir de 1997 (Abramo, Cecchini y Morales, 2019).

A escala internacional, los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil (OSC), entre otros actores sociales, participan en este proceso y promueven el desarrollo de las mujeres (Tepichin, 2016), lo cual hacen a partir de programas específicos. La mayoría de ellos es de tipo económico (microcréditos, becas, transferencias y ayuda monetaria condicionada); otros, como la capacitación y los talleres para el desarrollo de proyectos productivos, tienen como fin gestionar el autoempleo.

Entre los autores que estudian este tema, no hay consenso en cuanto a la eficacia de los microcréditos como instrumento para dotar de autonomía económica a las mujeres en situación de pobreza, lo cual indica la necesidad de organizar su discusión. El presente artículo propone un marco para analizar la literatura existente sobre los programas de microcréditos destinados a las mujeres, a través del análisis de las relaciones y tendencias de los conceptos que sobre este tema comenzaron a surgir a partir de 1992. El soporte metodológico es descriptivo con diseño documental, y para ello se realizó un análisis bibliométrico de las publicaciones en la plataforma Scopus, de la empresa Elsevier. Se seleccionó esta plataforma por su compatibilidad con el software VOSviewer, utilizado como herramienta para visualizar e interpretar la información contenida en la base de datos. La búsqueda se realizó en inglés mediante operadores booleanos1 para obtener resultados de interés, los cuales se sistematizaron con las herramientas disponibles del software que se empleó.

Los apartados se dividen de la siguiente manera: el primero presenta las variantes del concepto de autonomía económica y la forma en que distintos organismos y organizaciones internacionales lo han usado, tanto en su discurso como en sus propuestas de política social. En el segundo se incluyen la revisión de la literatura sobre el origen del microcrédito y los principales resultados de los estudios mediante lo cual se identificaron los efectos positivos y negativos de dicho mecanismo. El tercer apartado se compone de los resultados del análisis de la base de datos de Scopus sobre los microcréditos, los cuales se han representado en los mapas y en las redes que se generaron a partir del software VOSviewer. El último apartado presenta las conclusiones derivadas del análisis bibliométrico junto con una serie de reflexiones.

La autonomía económica y los programas sociales para mujeres en situación de pobreza

Los organismos públicos que defienden los derechos de las mujeres, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés)2 y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratifican convenios a favor de la igualdad de género en materia de autonomía económica.

La autonomía se considera un elemento esencial para conseguir la igualdad (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2016) y se define como la capacidad de establecer objetivos, desempeñar acciones para alcanzarlos con independencia y actuar según los intereses propios, mediante lo cual las mujeres pueden ejercer control sobre sus vidas (Cabré, 2002; García, 2003; Goel y Ravishankar, 2022; Kabeer, 2012). Para la CEPAL (2022), la autonomía se ejerce en tres esferas: autonomía física, autonomía económica y autonomía en la toma de decisiones; en ellas, cada elemento y su interrelación es fundamental, de manera que no se puede abordar ninguna de manera aislada. Según el organismo, el primer obstáculo que hay que superar es la pobreza y solo bajo ese precepto se puede lograr la autonomía.

Las acciones de los países para adoptar convenios y garantizar los derechos, la igualdad y las oportunidades de desarrollo para las mujeres han sido insuficientes. No hay un reflejo claro en la estructura legal para evitar cualquier tipo de discriminación que les permita tener una vida digna (Organización de las Naciones Unidas, Mujeres [ONU Mujeres], 2018). Además, el resultado ha sido limitado en cuanto a la disminución de la pobreza.

La población objetivo de gran parte de los programas sociales que se implementan son las mujeres y se ejecutan en contextos y culturas de desigualdad, donde ellas están en desventaja económica y social. La consecuencia es que por lo general las posibilidades de desarrollo de sus capacidades están restringidas y las oportunidades son escasas (Ochman, 2016; Pautassi, 2000; Vizcarra, 2012). El acceso desigual a los recursos materiales y económicos que enfrentan, la dificultad para incorporarse y mantenerse en el mercado laboral, la limitación en algunos países para el acceso a bienes, como las tierras,3 las herencias y los títulos de propiedad, la redistribución del ingreso en el hogar, la contribución al trabajo no remunerado4 y la escasa participación política, son algunos ejemplos de la forma en que se obstaculiza o se condiciona su autonomía económica (Servicio Nacional de la Mujer [SERNAM], 2014).

En México, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL, 2021), en 2020, 44.4% de las mujeres se encontraba en situación de pobreza, 35.9% en pobreza moderada y 8.5% en pobreza extrema. Además, la medición señala que las mujeres dedican mayor tiempo al trabajo no remunerado,5 por lo que las oportunidades laborales se circunscriben a medias jornadas, trabajos informales, inestables y con poco acceso a la seguridad social. Así mismo, la pobreza no afecta por igual a todos los grupos de mujeres. En México, por ejemplo, 51.6% de las mujeres de 65 años o más muestran rezago educativo, 30.3% de las indígenas tienen carencias de alimentación, 77.1% en la calidad de la vivienda, 25.5% en el acceso a la seguridad social, 58.1% en el acceso a la salud, solo por mencionar algunas desventajas. Según esta fuente, la desigualdad aumenta cuando se es mujer, indígena o parte de la población rural (CONEVAL, 2021). Estas circunstancias han fomentado la propuesta de acciones e implementación de programas sociales desde una perspectiva de género.

Entre 1975 y 1985 se consolida el movimiento de las mujeres en el desarrollo (MED) y se cuestiona su papel en la sociedad y su participación desde una perspectiva de desarrollo económico. En este sentido, se establece que la independencia económica de la mujer es un factor importante para construir la igualdad (López y Maier, 2014; Zúñiga, 2010). Este movimiento propone integrar a las mujeres a las actividades productivas y económicas con el objetivo de erradicar la pobreza. Sin embargo, se considera limitado, puesto que no cuestiona las relaciones de poder. En un segundo periodo (1985-1999) transita de MED a género en el desarrollo (GED) (Cruz y Talavera, 2021; Zúñiga, 2010).

El movimiento GED critica las políticas públicas por su aplicación inequitativa entre mujeres y hombres. Subraya que el objetivo debe ser no solo el de incluir a las mujeres en el desarrollo, sino también establecer líneas de actuación para potenciar su desarrollo individual y desmantelar las estructuras de poder que, de permanecer intactas, continuarán con la reproducción de la desigualdad de género. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y algunos organismos de las Naciones Unidas, como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la ONU Mujeres, entre otros, incorporan a las mujeres en el discurso sobre el desarrollo desde la década de 1980.

La CEPAL (2022) enfatiza que la eliminación de las barreras de género se convierte en un mecanismo para disminuir la pobreza y la desigualdad, al propiciar mayor libertad y autonomía para las mujeres (Bárcena, 2021; Becerra y Santellan, 2018; CEPAL, 2016; Meza, Tuñón, Ramos y Kauffer, 2002), mientras que los gobiernos de cada país establecen estrategias para garantizar el bienestar y combatir la pobreza. A lo largo de la historia, en México, se han implementado programas de apoyo a las mujeres. También este ha sido un tema en la agenda política de diferentes sexenios.6

Los estudios de Angulo (2007), Meza et al. (2002), Tuñón, Tinoco y Hernández (2007) y Vázquez (2012) señalan que esos programas corren el riesgo de convertirse en un medio para cubrir las necesidades básicas más que un mecanismo de empoderamiento y autonomía para las mujeres. La CEPAL (2022) advierte que todavía están lejos de asegurar a las mujeres la participación en el espacio público, el poder de negociación, tener voz y decisión y la capacidad para tener ingreso económico y al mismo tiempo decidir sobre el destino de este.

Aunque en el discurso los programas sociales se establecen como acciones o metas para ofrecer a las mujeres mejores oportunidades laborales y con ello la obtención de ingresos, varios estudios han cuestionado el efecto real que pueden tener en el bienestar, en la calidad de vida o en las relaciones de género, debido a que muchos de ellos se tornan en paliativos para la pobreza, perpetuando la desigualdad y las asimetrías de poder. Tal es el caso de los trabajos de Pautassi (2000), Tepichin (2010a) y Ochman (2016), quienes afirman que esos programas sociales representan una doble carga laboral, porque las mujeres terminan convirtiéndose en objetos de dichos programas, más que en sujetos autónomos.

Por lo anterior, la principal crítica a las políticas sociales es que, aunque colocan a las mujeres en el discurso de la agenda pública, ya que es con este propósito que se diseñan programas para su empoderamiento, estos no profundizan en la raíz de la desigualdad; por el contrario, se alejan de provocar verdaderos cambios sociales. Es menos oneroso para los gobiernos implementar políticas públicas que tengan un discurso de perspectiva de género que garantizar a las mujeres sus derechos como ciudadanas. Debido a que los gobiernos no tienen una convicción política en ese sentido, sus derechos son y serán aplazables (Cruz y Talavera, 2021; Tepichin, 2010b; Zúñiga, 2010).

En los programas sociales de los que se ha hablado aquí, el microcrédito es uno de los mecanismos que se utiliza en la gestión de proyectos productivos para generar recursos económicos. Esta modalidad tuvo su origen en Bangladesh hace más de cuatro décadas y es un esquema que se repite en el mundo, pues se considera una herramienta que posibilita a las mujeres generar ingresos económicos y lograr su autonomía (Cepeda, Lacalle-Calderón y Torralba, 2021; Gutiérrez, 2012; Koberwein, 2011).

Origen del microcrédito

Los microcréditos son transferencias de dinero condicionadas que se otorgan en forma de préstamo a las personas en situación de pobreza, excluidas del sistema financiero por falta de aval, garantías hipotecarias o comprobantes de ingresos, entre otros requerimientos (Cabré, 2002; Cepeda et al., 2021; Gutiérrez, 2012). Por la variedad de sus resultados y por la heterogeneidad de las consecuencias, se han realizado análisis sobre los microcréditos (Cepeda et al., 2021; Dulhunty, 2022; Tria, Harun y Alam, 2022; Tuñón et al., 2007) como estrategia para la erradicación de la pobreza y sobre el efecto que tienen en el ejercicio de la autonomía económica de las mujeres (García-Horta y Zapata-Martelo, 2012; Goel y Ravishankar., 2022; Tria et al. 2022).

Uno de los principales antecedentes parte de la idea de Muhammad Yunus (1997), fundador de Grameen Bank en 1976, mejor conocido como el banco de los pobres, el cual se enfoca, precisamente, en otorgar préstamos con intereses accesibles a las personas pobres (Koberwein, 2011; Montalvo, Vázquez y Amézquita, 2018; Tauro, Guercio y Vigier, 2020) para mejorar sus condiciones de vida y para que tengan la posibilidad de ganar su propio dinero y ser autosuficientes. El esquema de préstamo se basa en la confianza de que la persona reembolsará la deuda contraída. Yunus (1997) sostiene que el crédito debe considerarse un derecho humano y los microcréditos, más que aumentar el capital económico, tienen un efecto que se observa en el capital humano de las beneficiarias, debido a que cuando las mujeres obtienen un crédito, obtienen también seguridad y control sobre las decisiones relacionadas con sus proyectos de vida.

Según Yunus (1997), a veinte años de iniciar su proyecto en 1976, la mayoría de quienes recibieron dichos préstamos fueron mujeres (saldados en 98%). Uno de los métodos más utilizados para reducir el riesgo de impago han sido los préstamos grupales con garantía solidaria. Los grupos de apoyo son un elemento importante, no solo por la seguridad para pagar la deuda, sino también por la fidelidad que se produce cuando se permanece en un grupo y porque de esta forma hay menor probabilidad de cometer errores. El grupo solidario elige una líder y evalúa los proyectos individuales para saber cuál deberá recibir la financiación. Una vez asignado el préstamo, las integrantes dan seguimiento al pago y, en caso de que una de ellas no cubra la cuota, se divide entre el resto el monto de la deuda. De esta forma aumenta la presión para el pago y las relaciones entre los miembros del grupo solidario (Koberwein, 2011; Martínez, 2008; Robinson, Díaz-Carrión y Cruz, 2019; Tauro et al., 2020).

El microcrédito otorga pequeñas sumas de dinero, dependiendo de la capacidad de pago de la prestataria o del grupo solidario. Una vez liquidado el primer préstamo, se puede solicitar uno mayor, según sea el historial crediticio, y así sucesivamente. Debido a que la institución que presta el dinero no solicita aval ni garantía por el importe del microcrédito, se simplifica el proceso y disminuyen los costos operativos, porque las mismas beneficiarias son quienes gestionan el pago. Este sistema tiene ciertos beneficios en cuestión de liderazgo y de autonomía para las mujeres, pues da la oportunidad de participar en la toma de decisiones, de tener voz, de que sean más participativas en su comunidad y de pertenecer a un colectivo (Martínez, 2008; Robinson et al., 2019).

El auge de los estudios sobre los microcréditos es notorio entre 1998 y 2015. Uno de los estudios más influyentes es el de Khandker y Pitt (1998) en Bangladesh. Encontraron que el programa tiene un efecto positivo en el bienestar de los hogares pobres y que el efecto es mayor cuando las mujeres son las beneficiadas. Khandker (1998) afirma que 5% de los prestatarios de Grameen Bank salían de la pobreza cada año. Martínez (2008) asegura que las mujeres se tornan más asertivas en cuestión de decisiones y que incrementan el ingreso familiar, lo que se traduce en mejor educación, salud y nutrición, además de que participan más en su comunidad y en sus grupos de apoyo. Esta afirmación coincide con los trabajos de Cabré (2002), Gutiérrez (2012) y Kabeer (2012) respecto de los avances individuales en la forma en que la comunidad las percibe y en cuanto a que se reconocen valiosas, útiles e independientes.

Se ha demostrado que el compromiso de pago de las personas en situación de pobreza es mayor que el de los clientes que tienen acceso a un crédito bancario (Yunus, 1997). A su vez, los microcréditos protegen a los pobres de los prestamistas informales que, aprovechándose de su situación, lucran con ellos, convirtiéndolos en esclavos de una deuda (Castro, 2010; Robinson et al., 2019). Debido a que hay muchas personas que se ven forzadas a adquirir un crédito informal para pagar otra deuda (Yunus, 1997), los microcréditos se han transformado en una estrategia importante para atraer el desarrollo económico hacia las mujeres, sobre todo en las poblaciones rurales de extrema pobreza de Asia y África (Koberwein, 2011; Robinson et al., 2019; Tria et al., 2022).7

Khandker y Pitt (1998), defensores de este sistema de créditos y siguiendo a Yunus (1997), argumentan que el crédito es un derecho que permite a los pobres alcanzar su potencial. Afirman que la condición de pobreza se debe a que las personas pobres han sido excluidas de las estructuras sociales, culturales y sobre todo de las económicas. No obstante, el propio Yunus (1997) admite que si solo se depende del microcrédito para erradicar la pobreza, esta seguirá existiendo mientras no se aborden sus causas.

El grupo de Adams, Bouman, Cuevas, Donald, González-Vega y Pischke (Gutiérrez, 2012) es uno de los principales opositores del modelo de microcréditos. Surgió en la escuela de Ohio. Esta vertiente afirma que el crédito no conduce al desarrollo y que no ha tenido efecto alguno en la disminución de la pobreza, sino que, por el contrario, oprime más a ese sector de la población y que su fin es satisfacer un mercado que ha sido desatendido (Gutiérrez, 2006; Robinson et al., 2019). Además, sostienen que se necesitan clientes para que el negocio subsista, es decir, que se requiere gente pobre para que solicite un microcrédito.

Kabeer (2012), Goel y Ravishnkar (2022) y Tria et al. (2022) argumentan que un microcrédito representa angustia, mayor esfuerzo y largas jornadas de trabajo; que esclaviza a las mujeres al pago de una deuda mientras los hombres son los que disponen del recurso; que ellas suelen ser las intermediarias entre la familia (sobre todo su pareja) y las organizaciones que ofrecen el crédito y que por lo tanto persiste la inequidad y aparecen nuevas formas de opresión (Gutiérrez, 2012).

Torreguitart y Estapé (2013) han demostrado que las mujeres son mejores pagadoras y las más comprometidas para reembolsar la deuda. También señalan que, al lograr la autonomía, se afianza su individualidad y poder de decisión. Del mismo modo, García-Horta y Zapata-Martelo (2012), Gutiérrez (2012), Montalvo et al. (2018) y Tuñón et al. (2007) han demostrado que las mujeres usan el crédito en sus familias más que en ellas mismas y, si bien tienen un beneficio a corto plazo, este no asegura la durabilidad del proyecto. En el caso de México, fue en la década de 1990 cuando surgió el interés en las microfinancieras8 y se empezó a estudiar el efecto que estos programas tienen, sobre todo en la población femenina (García-Horta y Zapata-Martelo, 2012; Montalvo et al., 2018).

El diseño de los microcréditos se enfoca en las mujeres, considerando el efecto multiplicador que de manera colectiva pudiera tener al asignarle algún apoyo gubernamental (Pautassi, 2000; Tepichin, 2010a). Pero dichas acciones del Estado para promover el empoderamiento de las mujeres y combatir la pobreza carecen de una reflexión sobre las relaciones de género (Cruz y Talavera, 2021; Ochman, 2016).

Si bien las mujeres han logrado mejorar sus ingresos, continúan las relaciones de subordinación que se derivan de las estructuras de poder (García-Horta y Zapata-Martelo, 2012). Los microcréditos tienden a convertirse en una forma de supervivencia familiar más que en una fuente de acumulación de ingresos. Por otra parte, los factores macroeconómicos, como el precio de los insumos y las rentas, entre otros, afectan la sostenibilidad de los negocios que se emprenden (Montalvo et al., 2018; Vázquez, 2012).

La literatura que se revisó y los resultados de los estudios que abordan las consecuencias de los microcréditos son heterogéneos, como también lo son los efectos de los programas. Esto es así por el contexto social, cultural y económico donde se implementan, pero también se debe al tipo de crédito y a la compañía que brinda la organización o el grupo solidario.

Al evaluar los resultados de los programas de microcréditos, se debe analizar el diseño, el objetivo y su implementación (Tauro et al., 2020; Tuñón et al., 2007) y ponderar el escenario social para comprender las necesidades específicas de cada sector de la población (Angulo, 2007). Existe una discusión entre los que consideran que el microcrédito es un beneficio que mejora la calidad de vida de las mujeres y los que aseguran que no. En la Tabla 1 se identifican los principales resultados positivos y negativos del microcrédito que se hallaron en la literatura revisada.

Tabla 1 Principales resultados de los programas de microcrédito 

Efectos positivos Efectos negativos

  • Mayor seguridad y autonomía para tomar decisiones.

  • Participación comunitaria y construcción de redes.

  • Se cubren ciertas necesidades básicas: alimentación, salud y vivienda.

  • Movilidad espacial.

  • Disminución de la violencia familiar.

  • Aumento de la autoestima y de la autopercepción.

  • Contribución económica.

  • Voz y decisión.

  • Intermediarias del crédito.

  • Se duplica o triplica la jornada laboral.

  • Actividades en el sector informal.

  • Se destina al gasto familiar.

  • Se refuerzan los estereotipos de género.

  • Angustia por el pago de la deuda.

  • Desigualdad de género y asimetrías de poder.

  • No se logra salir de la pobreza.

Fuente: elaboración propia a partir de la base de datos de Scopus.

Métodos y materiales

Los indicadores bibliométricos son una herramienta útil para cuantificar la producción científica y evaluar su efecto en la comunidad (García-Villar y García-Santos, 2021). El análisis bibliométrico permite conocer la importancia, en términos cuantitativos, de la producción científica y la forma en que han progresado los estudios sobre algún área temática específica, evaluar su vigencia y avizorar los temas emergentes, así como la eficacia de las herramientas y técnicas de investigación. Las dos fuentes de información más comunes son Web of Science (WOS) de la empresa Clarivate Analytics y Scopus, de la empresa Elsevier.

La información para el presente estudio se obtuvo de Scopus, pues es una de las bases de datos más completa y confiable de la producción científica internacional como afirman Baas, Schotten, Plume, Côté y Karimi (2020), Mongeon y Paul-Hus (2016) y Salazar-Velázquez y Mejía-Trejo (2021), y que se retoma para estudios bibliométricos de distintas disciplinas. El periodo que se ha considerado es de 1992 a 2021, puesto que el primer documento que se encontró en la base de datos es de 1992.

Se revisaron en la base de datos de Scopus artículos científicos, de reflexión, de investigación, tesis, libros y ponencias que abordan la temática de los microcréditos, a partir del término microcredit (microcrédito) para ubicar el contexto. Se hallaron 1 594 documentos publicados en el periodo señalado (revisado el 31 de mayo de 2022). Para acotar la búsqueda, se utilizaron los operadores booleanos microcredit and woman (microcrédito y mujer),9 ya que, si bien originalmente los microcréditos se crearon en función de la población en situación de pobreza, su implementación ha sido en su mayoría para las mujeres, por lo que el estudio se limita a dichos términos de búsqueda. Se encontraron 434 resultados.

Se exportaron los datos a un archivo con formato CSV-Excel para facilitar su manejo en hojas de cálculo y en VOSviewer. El segundo es un programa desarrollado para construir y visualizar mapas bibliométricos (Eck y Waltman, 2010), los que pueden examinarse en detalle y con los que se pueden construir distintas redes de conexión entre los productos académicos. Así, se crearon, según la unidad de análisis seleccionada, los mapas sobre los principales autores, las palabras clave, las organizaciones y los países relacionados con el estudio del microcrédito.

Dichos mapas son la representación de las redes y de la densidad de la producción académica. Para su construcción, fue necesario seleccionar el tipo de análisis, la unidad de análisis y los métodos de conteo. Se indicó co-authorship (coautoría) como tipo de análisis, countries (países) como unidad de análisis y full counting (conteo completo) como método de conteo. Se seleccionaron los países que tuvieran al menos una publicación. En este umbral resultaron 64 países. Para el análisis de coocurrencia de las palabras clave, se indicó para el tipo de análisis all keywords (todas las palabras clave). El resultado fue de 1 552 palabras. Se atendió la sugerencia del programa VOSviewer de usar el filtro para mostrar solo aquellas palabras clave con un mínimo de cinco apariciones, de donde resultaron 133 palabras con la mayor fuerza de enlace. Después, seleccionando el tipo de visualización density (densidad), se creó el mapa de densidad de palabras clave. Se obtuvo un mapa de calor con el peso de cada una de estas.

Para el tipo de análisis de coautoría, a partir de la unidad authors (autores), se elaboró una lista de 796 autores sobre el tema de microcréditos, en la que se destacan 33 autores con cien o más citas. Y en cuanto a la unidad de análisis organizations (organizaciones), se seleccionaron las que al menos hubieran publicado dos o más artículos. De las 710 organizaciones que figuran en la base de datos, 24 se ubicaron en este umbral. En el caso de las organizaciones, VOSviewer advierte que los datos de Scopus pueden no estar homogeneizados, porque los nombres de las organizaciones pudieran tener distinto formato en los documentos.

Resultados

El fenómeno de la incursión de las mujeres en el ámbito de la vida pública es un tema de creciente interés. La incorporación de esta fuerza de trabajo a la esfera productiva se estudia desde el ámbito social, económico y político. El análisis se hace a partir de la integración de las mujeres al desarrollo económico y social.

En general, la mayoría de la producción bibliográfica proviene de Asia, donde la metodología predominante es de corte cualitativo, aunque también se observa la incorporación de la metodología mixta, así como el uso de métodos cuantitativos, en los que se emplean distintos instrumentos de medición, como cuestionarios, entrevistas semiestructuradas, entrevistas estructuradas, entrevistas a profundidad y talleres participativos, aplicados a las beneficiarias de los distintos programas sociales. También se encontraron análisis descriptivos y econométricos de encuestas y datos informativos obtenidos de distintos organismos de cada país.10

Análisis de la base de datos Scopus

El texto más antiguo encontrado data de 1992, lo que indica que el tema de microcrédito es relativamente nuevo y que tomó mayor impulso en el siglo XXI. A partir de 2010 aumentó la literatura sobre este tema, con un crecimiento más o menos sostenido los años subsecuentes, como se observa en la Figura 1.

Fuente: visualización de la búsqueda realizada en la base de datos de Scopus (2021).

Figura 1 Documentos por año 

Entre 1992 y 2009 la producción de literatura sobre los microcréditos fue relativamente baja (88 documentos). Eso muestra que es un tema novedoso, aunque poco estudiado. Desde 2010, y hasta 2021, se observó un incremento de 79% en la bibliografía sobre los microcréditos. Del total de los productos publicados, 40% corresponde al periodo 2010-2015, mientras que los de 1992 a 2009 representan 21% (véase Tabla 2).

Tabla 2 Documentos por año y porcentajes 

Años Documentos Porcentaje (porcentaje acumulado)
1992-1997 5 1% (1%)
1998- 2003 32 8% (9%)
2004-2009 51 12% (21%)
2010-2015 174 40% (61%)
2016-2021 172 39% (100%)

Fuente: elaboración propia a partir de la base de datos Scopus (2021).

La proliferación de los estudios con enfoque de género fue el efecto de distintas conferencias mundiales, como la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer -México, 1975- (Aguinaga, Lang, Mokrani y Santillana, 2011), en la que la ONU declara la Década de la Mujer; la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz -Nairobi, 1985-, en la que se oficializa el término de género; la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer -Beijing, 1995-, en la que cobran relevancia los conceptos de género y empoderamiento (Centro de Información de las Naciones Unidas para Argentina y Uruguay [CINU], 2007; Tepichin, 2010a). De esa última conferencia se desprendieron las acciones políticas diseñadas para las mujeres, entre ellas, las estrategias de microfinanzas (García-Horta y Zapata-Martelo, 2012). También se hizo visible que la pobreza suele estar arraigada en el sexo femenino, lo mismo que las limitaciones de acceso a los recursos y oportunidades. Por eso los programas para la erradicación de la pobreza, como los microcréditos, se convierten en un modelo de interés para implementar en diversos países como esquema para la generación de ingresos, autosuficiencia financiera y empoderamiento de la mujer.

Documentos por país

El modelo de los microcréditos nació en la década de 1980 en Asia, en India y Bangladesh, los lugares hacia donde se han enfocado varias investigaciones sobre los efectos de esos programas en las beneficiarias y en los actores sociales involucrados (Kabeer, 2012; Lacalle, 2001; Mayoux, 2000; Tria et al., 2022). Como se aprecia en la Figura 2, la mayoría de la producción científica sobre los microcréditos proviene de Estados Unidos (29%), India (12%), Reino Unido (10%), Bangladesh (9%), Malasia (8%), Australia (5%), Canadá (4%), Francia y España (3%, respectivamente) y Países Bajos (2%); el restante 15% proviene de los demás países del mundo. Se observa que en Estados Unidos, India y Reino Unido se publica más de la mitad de la literatura sobre el tema en cuestión y, en general, 85% de la literatura se publica en diez países, lo cual responde a que en ellos se ha implementado esta estrategia, como es el caso de los países asiáticos, mientras que 3% de la producción científica sobre el tema corresponde a América Latina.

Fuente: visualización de la búsqueda realizada en la base de datos Scopus (2021).

Figura 2 Documentos por país o territorio 

Una limitación del presente estudio es que la mayoría de los documentos de la base de datos de Scopus han sido publicados en inglés. No obstante, en América Latina también hay estudios importantes sobre los microcréditos que se hallan en buscadores como Academic Journals Database, Dialnet, DOAJ, Redalyc, Scielo, Web of Science y Google Scholar, entre otros. En la Tabla 3 se presenta la selección de algunos trabajos mexicanos.

Tabla 3 Artículos en México sobre los microcréditos 

  Autores Título Año Metodología Principales hallazgos
1 Montalvo et al. “Desigualdad, microcréditos y desarrollo sostenible: un estudio en la zona metropolitana de Guadalajara” 2018 Cuantitativa Los microcréditos se utilizan para el consumo y la satisfacción de las necesidades básicas más que para el emprendimiento.
2 Aguilar-Pinto et al. “Mujeres, empoderamiento y microcrédito. El programa de microempresas sociales de Banmujer en Chiapas” 2017 Cuantitativa-cualitativa Los microcréditos corresponden a un aumento en el empoderamiento individual y colectivo más que a una transformación social.
3 García-Horta et al. “El microcrédito como estrategia para atenuar la pobreza de las mujeres, ¿cuál pobreza?” 2014 Cuantitativa-cualitativa Los microcréditos mejoran la relación entre ingreso y consumo de las usuarias. No obstante, provoca mayor pobreza en las mujeres, al limitar sus posibilidades de participación política y social.
4 García-Horta et al. “El papel de las microfinanzas en la pobreza y desigualdad de las mujeres” 2012 Cuantitativa Microcréditos como atenuantes para la pobreza. No se desdibuja la condición sociocultural de las mujeres. Se logra mejorar sus ingresos, mas no la subordinación que implican las estructuras de poder.
5 Vázquez “Evaluación de los resultados de programas de microcréditos y de capacitación en los prestatarios de tres microfinancieras en Ciudad Obregón, Sonora” 2012 Cuantitativa Los microcréditos se han convertido en una forma de supervivencia familiar más que en una fuente de acumulación de capital.
6 Angulo Salazar “Circulación, usos y significados del dinero en mujeres usuarias de microcréditos” 2010 Cualitativa Se utiliza el dinero y su significado para incrementar la capacidad de consumo y ahorro y para reducir la pobreza y la vulnerabilidad.
7 Cardero “Programas de microfinanciamiento: incidencia en las mujeres más pobres” 2008 Descriptiva Los microcréditos generan un flujo de caja, pero son cantidades insuficientes para salir de la pobreza. Las mujeres terminan haciéndose cargo de su propia deuda.
8 Tuñón et al. “Género y microfinanciación: evaluación de un programa de microcréditos para mujeres en el estado de Tabasco, México” 2007 Cualitativa El programa no ofrece capacitación ni asesoramiento, por lo que el efecto en la autonomía de las mujeres y en su desarrollo fue mínimo.
9 Angulo-Salazar “Mujeres y microcréditos. Alcances y limitaciones del concepto de capital social para su estudio” 2007 Cualitativa La implementación de un programa de microcrédito debe comprender y evaluar el contexto y el escenario social para entender las necesidades específicas de cada sector de la población.
10 Millán “Small is beautiful. La política de microfinanciamiento en México: impacto y rentabilidad social” 2007 Cuantitativa Los programas de financiamiento han logrado reducir la pobreza y crear empleos e ingresos.

Fuente: elaboración propia con base en la revisión bibliográfica en Academic Journals Database, Dialnet, DOAJ, Redalyc, Scielo, Web of Science y Google Scholar.

De los resultados de la Tabla 3, se pueden detectar coincidencias en cuanto a que el microcrédito no es un mecanismo que por sí solo erradique la pobreza (García-Horta et al., 2014). Es necesario contemplar otros elementos, como el contexto social y político y el espacio geográfico, y no solo los aspectos económicos (García-Horta y Zapata-Martelo, 2012; Montalvo et al., 2018; Tuñón et al., 2007). Los estudios reflexionan sobre las ventajas de continuar el proyecto, pero indican que deben mejorarse los procesos de colocación y acompañamiento del microcrédito para fortalecerlo hasta convertirlo en una herramienta que cumpla con los objetivos y la autosostenibilidad de los negocios (Aguilar-Pinto, Tuñón-Pablos, Zapata-Martelo y Evangelista-García, 2017; Angulo, 2007 y 2010; Montalvo et al., 2018; Tuñón et al., 2007). Además, debido a las sumas tan limitadas que se otorgan en el crédito, estas se destinan a actividades baratas, en su mayoría en el ámbito de la informalidad y con poca inversión tecnológica. En las mujeres, las oportunidades de negocio se reducen a las actividades tradicionales, quedando muy poco espacio para la innovación y el emprendimiento (Cardero, 2008; Millán, 2007; Vázquez, 2012).

Análisis de la base de datos de Scopus a través de VOSviewer

Hay diferentes herramientas metodológicas útiles para el análisis y la interpretación de datos sobre los estudios bibliométricos. Mediante el software VOSviewer se elaboran diagramas (mapas) basados en la información de la base de datos que se haya producido, según el tipo de coautorías y coocurrencias, así como mapas de redes y de densidad (Eck y Waltman, 2010). Más adelante se explica en qué consiste cada uno de ellos.

La Figura 3 muestra un mapa de los países donde se publican productos académicos sobre los microcréditos. Para desagregar esta información, se eligió el comando coautoría como tipo de análisis y países como unidad de análisis. Para dar mayor especificidad a la búsqueda, se prefirieron los países que contaran por lo menos con un documento acerca del tema. Cumplieron con el umbral 64 de ellos. En la figura 3 se localizan los miembros de las redes de coautoría entre las naciones. Estados Unidos tiene la mayor producción: 119 documentos y colabora con 39 países. Sigue India con 50 documentos y concurre con 28 países. Reino Unido cuenta con 42 documentos; Bangladesh, con 36 documentos; y Malasia, con 34 documentos. Indonesia muestra relación de coautoría con un solo país. Australia presenta coautorías con seis países. México muestra una de las menores producciones y colaboraciones entre países.

Fuente: elaboración propia en VOSviewer con la base de datos Scopus (2021).

Figura 3 Mapa de los principales países con publicaciones sobre microcréditos 

Coocurrencia de palabras clave

Se identificaron las principales palabras clave de los documentos de estudio mediante un mapa de la coocurrencia o número de citas. La unidad de análisis fue todas las palabras clave, con un resultado de 1 522 palabras. Se limitó a cinco coocurrencias como mínimo y se obtuvieron 133 palabras clave en este umbral en los 434 documentos: 144 microcredit (microcrédito), 117 microfinance (microfinanzas), 67 empowerment (empoderamiento), 61 Bangladesh, 61 credit provision (provisión de crédito), 53 poverty (pobreza), 50 women status (situación de las mujeres). Las palabras con más fuerza de coocurrencia fueron: 710 ocurrencias de female (femenina), 660 de human (humano), 641 en el caso de microcredit y 549 con respecto a microfinance.

En la Figura 4, los círculos representan las palabras clave y la fuerza que tienen. Los nodos centrales son poverty y microcredit,11 lo cual representa la fuerza que tienen dichos nodos con el resto.

Fuente: elaboración propia en VOSviewer con la base de datos Scopus (2021).

Figura 4 Mapa de análisis de las palabras clave sobre microcréditos 

En la Figura 4 se destacan tres clústeres: rojo (60 ítems), verde (45 ítems), azul (28 ítems), que se identifican y se definen en la Tabla 4. Según su agrupación y relación, los clústeres que se identificaron son microcrédito, desarrollo humano y desarrollo económico.

Tabla 4 Clúster, definición y coocurrencia de las palabras clave 

Clúster Definición Coocurrencia
Microcrédito
(rojo)
Son las pequeñas sumas de dinero en forma de crédito para financiar proyectos productivos, sobre todo otorgadas a mujeres en situación de pobreza (clúster verde), con el objetivo de que ellas logren empoderamiento y autonomía económica. Dicho modelo surge en Bangladesh en la década de 1980, razón por la que gran parte de las investigaciones se concentran en dicho territorio.

  • 1. Microcredit (144)

  • 2. Microfinance (117)

  • 3. Empowerment (67)

  • 4. Credit provision (61)

  • 5. Bangladesh (61)

Desarrollo
humano
(verde)
Son las características de la población objetivo de los microcréditos. En su mayoría son mujeres adultas que se encuentran en poblaciones rurales en situación de pobreza. Se hace la distinción de que la pobreza no afecta igual a las mujeres que a los hombres.

  • 1. Poverty (53)

  • 2. Female (49)

  • 3. Human (44)

  • 4. Adult (31)

  • 5. Rural population (20)

Desarrollo
económico
(azul)
Este mecanismo pretende mejorar el nivel de ingreso de la población en pobreza.

  • 1. Economics (23)

  • 2. Socioeconomics factors (21)

  • 3. Asia (20)

  • 4. Developing countries (18)

  • 5. Income (15)

Fuente: elaboración propia en VOSviewer con la base de datos Scopus (2021).

La Figura 5 muestra el mapa de calor, donde se representa la densidad de las palabras clave sobre los estudios de microcrédito. Permite observar cuáles son los conceptos centrales y distingue, según la densidad, entre los términos microcréditos, microfinanzas, pobreza y mujeres, entre otros. La cercanía entre los nodos indica mayor relación entre ellos.

Fuente: elaboración propia en VOSviewer con la base de datos Scopus (2021).

Figura 5 Mapa de densidad de las palabras clave sobre los microcréditos 

Coautoría

Para conocer los autores que publican sobre el tema de microcréditos, se creó el mapa de red de coautoría, con la unidad de análisis autores. El resultado fue este: los 796 coautores que se observan en la Figura 6. El tamaño del nodo indica el número de publicaciones. Los autores con más literatura sobre el tema son Siwar, C. (16), Ahmed, F. (11), Idris, N. A. H. (9), Rashid, N. (7), Guérin, I. (6), Majid, I. (5), Bhuyian, A. B. (4), Fernald, L. C. H. (4), Harmad, R. (4) y Al-Shami, S. S. A. (4).

Fuente: elaboración propia en VOSviewer con la base de datos Scopus (2021).

Figura 6 Mapa de autores sobre temas de microcrédito 

Densidad de coautoría

El mapa de la Figura 7 muestra los autores con mayor número de contribuciones sobre microcréditos, aunque no los más influyentes. Para determinar el grado de influencia, se consideraron los documentos que cumplieran con el requisito de pertenecer a los autores que tuvieran al menos una publicación y que hubieran sido citados al menos cien veces. El tamaño mayor de los nodos indica los artículos más citados, y la separación que hay entre los nodos indica que no hay una relación fuerte entre los autores. Además, se puede notar, según el color del nodo, que entre 2010 y 2015 se presenta una mayor frecuencia de publicaciones.

Fuente: elaboración propia en VOSviewer con la base de datos Scopus (2021).

Figura 7 Mapa de densidad: autores más citados sobre microcréditos 

Tal y como se observa en la Tabla 5, el artículo más citado sobre microcréditos es el de Kabeer (2001), publicado en World Development (principal revista, Figura 3) y citado 469 veces. En él analiza y discute los efectos del microcrédito, y evalúa si estos conducen al empoderamiento de las mujeres en Bangladesh. Entre los aspectos positivos del microcrédito, sobresale el aumento en el poder de decisiones, la disminución de la violencia familiar y la movilidad espacial, lo que significa que las mujeres mejoran su situación, se involucran en la toma de decisiones y comienzan a tener participación pública y política, además de fortalecer su autoestima y percepción (autoconcepto).

Tabla 5 Artículos más citados sobre microcréditos (> 100 citas) 

Número
de citas
Autores Título Año
1 469 Kabeer, N. “Conflicts over credit: re-evaluating the empowerment potential of loans to women in rural Bangladesh” 2001
2 355 Rankin, K. N. “Governing development: Neoliberalism, microcredit, and rational economic woman” 2001
3 333 Banerjee, A., Duflo, E., Glennerster, R., Kinnan, C. “The miracle of microfinance? Evidence from a randomized evaluation” 2015
4 161 Schuler, S. R., Hashemi, S. M., Badal, S. H. “Men’s violence against women in rural Bangladesh: undermined or exacerbated by microcredit programmes?” 1998
5 157 Karlan, D., Zinman, J. “Microcredit in theory and practice: using randomized credit scoring for impact evaluation” 2011
6 147 Gutiérrez-Nieto, B., Serrano-Cinca, C., Mar Molinero, C. “Social efficiency in microfinance institutions” 2009
7 115 Anderson, C. Leigh, Locker, L., Nugent, R. “Microcredit, social capital, and common pool resources” 2002
8 110 Attanasio, O., Augsburg, B., De Haas, R., Fitzsimons, E., Harmgart, H. “The impacts of microfinance: evidence from joint-liability lending in Mongolia” 2015

Fuente: elaboración propia a partir de la base de datos Scopus (2021).

Por otra parte, entre los aspectos negativos, Kabeer (2001) señala que las mujeres tienen poco control sobre la deuda, ven aumentada su responsabilidad con el crédito y el pago del mismo, ya que muchas de ellas son intermediarias y receptoras del microcrédito sin decidir sobre él. Así mismo advierte que el género puede representar una barrera, puesto que las mujeres no son una categoría homogénea, por lo que no todas van a responder igual. Ante ello, es necesario tener en cuenta la historia individual y particular de cada una de ellas, y visibilizar las relaciones de poder que experimentan. La autora concluye que los programas de microcrédito tienden al fracaso si solo se enfocan en la parte económica del crédito y no en resolver la problemática social.

En este mapa de densidad también se aprecia que los últimos artículos con mayor número de citas (>100) fueron publicados en 2015.

Organizaciones

Para identificar las organizaciones que contribuyen a los estudios de microcréditos, se utilizó la unidad de análisis organizations. Resultaron 710 organizaciones. Se añadió la restricción de que tuvieran como mínimo dos documentos publicados, y 24 organizaciones entraron en el umbral.

El mapa de densidad en la Figura 8 muestra una dispersión homogénea de las organizaciones, de modo que no existe ninguna que sobresalga. Las 24 organizaciones, en promedio, cuentan con dos publicaciones. Las entidades más influyentes, considerando el número de citas, son Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL) en Estados Unidos (443 citas), Jahangirnagar University en Bangladesh (178), Health Services Research Centre, School of Government, Victoria University of Wellington (113) y University of Oxford en Reino Unido (73).

Fuente: elaboración propia en VOSviewer con la base de datos Scopus (2021).

Figura 8 Mapa de densidad: organizaciones con mayor producción y número de citas 

Conclusiones

En el análisis bibliométrico se destaca que la producción de estudios sobre microcrédito responde a la necesidad de implementar estrategias para erradicar la pobreza, sobre todo en las mujeres. Este tema de estudio se mantiene vigente desde 1992. Estados Unidos es el país que más contribuyó en investigaciones sobre el microcrédito para mujeres y colaboró con 39 países. En relación con los autores, Siwar (16) y Ahmed (11) son los que más han publicado sobre el tema. El artículo de Kabeer (2001) ⸻“Conflicts over credit: re-evaluating the empowerment potential of loans to women in rural Bangladesh”⸻ ha sido el más citado (469 veces). Entre 2010 y 2015 es notorio el aumento de producción académica: se duplicó el número de publicaciones que se habían realizado en los tres quinquenios anteriores. A partir de entonces, la frecuencia se ha mantenido.

El presente estudio muestra los principales productos académicos sobre el tema de microcréditos para las mujeres y distingue a los autores más citados, la frecuencia y las relaciones entre instituciones y países. Sin embargo, los números, vistos de forma aislada, no necesariamente son sinónimo de calidad (Salazar-Velázquez y Mejía-Trejo, 2021). Para complementar las conclusiones de este análisis bibliométrico, es necesario realizar una búsqueda que se concentre en la parte cualitativa que se desprende de las investigaciones, considerando factores como la pobreza, la desigualdad de género y las relaciones de poder. Además, cuando se analiza una región en particular, es importante destacar la producción académica local, que a veces es poco visible en las búsquedas dentro de las bases de datos internacionales.

La investigación se circunscribió a la plataforma de Scopus para el periodo 1992-2021. A pesar de las restricciones que la base de datos y la delimitación temporal pudieran representar, el ejercicio permitió conocer el panorama general sobre la producción académica sobre el tema y cimentar la construcción del estado del arte, en un proceso en el que, a partir de indicadores específicos, se pudieron detectar las principales tendencias en los estudios dedicados a encontrar las formas de beneficiar a las mujeres en situación de pobreza

Si el objetivo es lograr la autonomía económica de las mujeres y que el microcrédito sea un mecanismo para lograr su empoderamiento y su incorporación a los procesos de desarrollo, se debe reflexionar sobre las estructuras de poder, las relaciones asimétricas, las responsabilidades domésticas y el poder de decisión. Solo de esta manera se podrá hablar de acceso a los recursos y de igualdad de oportunidades. Otorgar un microcrédito sin considerar las jerarquías de género ni la división sexual del trabajo solo traerá beneficios a corto plazo. En estos procesos de reconocimiento, las mujeres deben tener voz, participación y ser ellas las titulares de los derechos humanos, civiles y sociales, y no simplemente las beneficiarias que al final se convierten en dependientes de apoyos asistenciales.

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1Palabras o símbolos utilizados para ampliar, limitar o definir las búsquedas. “And”, “ord” y “not” son las más utilizadas.

2Es un tratado internacional de las Naciones Unidas firmado en 1979 que reconoce expresamente la discriminación de la mujer por el hecho de serlo.

3Hasta la década de 1990, las leyes agrarias beneficiaban en su mayoría a los hombres (ONU, 2018). Un ejemplo de ello es que en América Latina y el Caribe las mujeres poseen solo un tercio de las tierras agrícolas.

4Trabajo no remunerado es aquel que se realiza sin la percepción de un ingreso, como el trabajo doméstico y las labores de cuidado.

5De las mujeres pobres, 50.4% dedica al día cuatro horas o más al cuidado de niñas y niños, de personas adultas mayores o de personas enfermas o con discapacidad (CONEVAL, 2021).

6Solidaridad, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994); Progresa en el de Ernesto Zedillo (1994-2000); Oportunidades en el tiempo de Vicente Fox (2002-2006); se mantiene el mismo nombre en el de Felipe Calderón (2006-2012). Durante el periodo presidencial de Enrique Peña Nieto (2012-2018) cambia a Prospera y en el actual sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) opera el programa de Becas para el Bienestar Benito Juárez. También están el Programa Nacional de Financiamiento del Microempresario (PRONAFIM), el Fideicomiso del Fondo de Financiamiento para Mujeres Rurales (FOMMUR) y el Programa de Apoyo para la Productividad de la Mujer Emprendedora (PROMETE), por mencionar solo algunos.

7 Khandker (1998) mostró que los microcréditos representaban 40% de la reducción total de la pobreza moderada en las zonas rurales de dicho país.

8Las microfinancieras son instituciones que ofrecen programas de microcréditos. Pueden ser instituciones sin fines de lucro o comerciales. Los programas de microcréditos suelen tener distintos tipos de beneficiarios con la característica común de ser personas o empresas de bajos recursos.

9Se realizó primero el ejercicio de búsqueda de estos términos en idioma español y el resultado fue de ocho documentos. Debido a esta limitación, se decidió utilizar el inglés como idioma de búsqueda para obtener una base de datos consistente con VOSViewer.

10Ejemplo de ello son los indicadores de participación laboral, encuestas del uso del tiempo, así como el análisis de datos estadísticos, como los de población sin ingresos propios, índice de feminidad en hogares pobres, tasa de desocupación, tiempo de trabajo no remunerado, tiempo total de trabajo que han realizado la ONU, la CEPAL y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), entre otras instituciones generadoras de información.

11El tamaño del nodo indica el número de apariciones de un término; es decir, entre mayor sea el tamaño, mayor es la ocurrencia del término en las publicaciones sobre microcréditos. Dichos nodos se agrupan en función de su similitud, como se muestra en la figura 4. Los nodos centrales muestran la fuerza que hay respecto a los clústeres, entre menor es la distancia entre los términos, más fuerte es su relación.

Cómo citar: Velarde Flores, C. L., y Velázquez Contreras, L. (2023). Microcréditos y autonomía económica de las mujeres en situación de pobreza: un análisis bibliométrico. región y sociedad, 35, e1719. https://doi.org/10.22198/rys2023/35/1719

Recibido: 21 de Octubre de 2022; Aprobado: 04 de Enero de 2023; Publicado: 30 de Enero de 2023

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