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Región y sociedad

versión impresa ISSN 1870-3925

Región y sociedad vol.28 no.65 Hermosillo ene./abr. 2016

 

Nota crítica

El rancho Meling. Imágenes de un pasado y una cultura en Baja California

Everardo Garduño1 

Diana Ortega2  **

1 Doctor en antropología, investigador del Instituto de Investigaciones Culturales-Museo de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Av. Reforma y calle "L", s/n, C. P. 21100, Mexicali, Baja California, México. Correo electrónico: everardo.garduno@yahoo.com

2 El Colegio de la Frontera Norte (COLEF). Carretera Escénica Tijuana-Ensenada, km 18.5, San Antonio del Mar, C. P. 22560, Tijuana, Baja California, México. Correo electrónico: anaidortega@gmail.com


El rancho Meling se encuentra a 190 kilómetros al sur de la ciudad de Ensenada, Baja California. Para llegar, hay que manejar 140 kilómetros por la carretera traspeninsular hasta el poblado de San Telmo, y dirigirse al este, por la carretera que conduce al Observatorio Astronómico Nacional, y empezar el ascenso al Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir; en el kilómetro 50 de este camino angosto se encuentra el acceso principal al rancho.

En la actualidad, toda la carretera de Ensenada hasta este punto está pavimentada, sin embargo, durante muchos años no fue así. En su crónica de 1956, Fernando Jordán (2005, 74) dice: "Ochenta kilómetros delante de San Telmo, en las márgenes del arroyo de San José, larga vereda de álamos en el desierto ocre, está Meling Ranch.

Fuente: elaboración propia.

Figura 1: Localización del rancho Meling y los sitios mencionados en el artículo 

Este es el último lugar a donde es posible llegar en jeep. Aquí habrá que cambiar de medio de locomoción y alquilar caballos". Hoy en día, este rancho es visitado por turistas de diferentes partes del mundo, que buscan la tranquilidad de las montañas y practicar actividades al aire libre: equitación, excursionismo, ciclismo de montaña y otras propias del turismo de aventura.

Fuente: fotografía tomada desde el panteón del rancho (archivo familiar).

Figura 2: Arroyo San José y pista de aterrizaje del rancho Meling, 1960. Atrás sierra de San Pedro Mártir 

No obstante, más que un sitio tranquilo y divertido, este es un lugar emblemático para la historia de Baja California. La presencia del rancho Meling alude, en una u otra forma, a todas las etapas de formación de esta entidad; su origen se remonta a la época de colonización europea y norteamericana y a la fiebre del oro en Baja California, cuando se funda con el propósito de suministrar insumos y animales de carga para la minería. Después, al ubicarse en el antiguo territorio kiliwa y en la jurisdicción de la misión dominica de San Pedro Mártir de Verona, en la propiedad de uno de los soldados misionales, este rancho ganadero se constituyó en uno de los primeros centros de contratación de indígenas. Durante la revolución mexicana, el entonces rancho San José fue objeto de los ataques magonistas, quienes tomaron Baja California en enero de 1911 e instauraron lo que dieron en llamar la primer república socialista del mundo (Vío 1990, 82). Después de la revolución y ante la terminación del auge minero, el rancho Meling se reconstruyó y reorientó su actividad al sector turístico, y tras algunos altibajos, que fueron reflejo de la inestabilidad del México posrevolucionario, este nuevo centro turístico desapareció absorbido por las deudas bancarias, para llegar a su fin en el siglo xx. Ya en el xxi, los descendientes de sus propietarios originales lo refundan y modernizan y, con el auxilio de internet y las redes sociales, logran posicionarlo internacionalmente como empresa ecoturística.

Figura 3.

La cultura del vaquero. Escenas cotidianas

Caballo equipado con alforja de piel vaquera, preparado para viaje a la sierra de San Pedro Mártir (archivo familiar).

Adolfo Meling, hermano de Salvador entre 1930 y 1940, fundiendo hierro para herraduras. Sierra de San Pedro Mártir (archivo familiar).

Adolfo Meling marcando el ganado con el "fierro" de la familia.

Felipe Smith (hijo de Aida) ensillando un caballo, 1950 (archivo familiar).

Fuente: archivo familiar.

Figura 4: Paseo familiar liderado por Alberta Johnson. A la derecha vivienda kiliwa, 1920 ca. 

Por otra parte, el rancho Meling ha sido también escenario de importantes procesos socioculturales; primero, retoma la actividad ganadera iniciada años atrás por las familias Martorell, Arce y Espinoza2 de origen misional. Con ello, los Meling se incorporan a la cultura del vaquero, que dichas familias habían heredado de los misioneros, caracterizada por una forma de vida, arquitectura, tecnología, indumentaria y otros elementos con los que se identifica la mayoría de los habitantes rurales del norte de México y a la cual integraron a los kiliwas.

El segundo, con la fundación del rancho Meling, aparece uno de los principales agentes de cambio sociocultural entre la población nativa, al introducir entre ella la noción del trabajo asalariado, la propiedad privada, la vida sedentaria, la crianza de animales y la misma cultura del vaquero. Y tercero, al frente de este rancho siempre estuvo presente la figura de una mujer: Ella, Alberta, Aida, Duane y, en la actualidad, Sandra. Esto es particularmente interesante para los estudios de género, si se considera que las faenas de un rancho son identificadas como masculinas y que, en el contexto rural decimonónico en el que tiene lugar la fundación y desarrollo de este lugar, las relaciones patriarcales regían de manera dominante la vida familiar y social. Las imágenes que aquí se muestran son un testimonio visual sobre los primeros años de este emblemático rancho, la cultura del vaquero y la presencia de la mujer en su etapa formativa. Todas las imágenes incluidas en este trabajo fueron proporcionadas por Sandra Meling, quien autorizó su publicación.

Figura 5:

El rancho Meling

Casa de Alberta Johnson y el huerto casero, 1950 ca. (archivo familiar).

Eulogio Pompa descansando en las caballerizas, 195 0 (archivo familiar).

Como se puede ver en la historia relatada aquí, el rancho Meling es el resultado del encuentro casual de dos segmentos de inmigrantes noruegos sin relación previa, que arribaron por rutas y causas diferentes a estas tierras tan distantes de las suyas. Se trata de una parte de lo que fue el territorio habitado por los indígenas kiliwa y que, durante el periodo misional dominico (1771-1821), pasó a ser parte de la jurisdicción de las misiones de San Vicente Ferrer y San Pedro Mártir de Verona.2

Don Héctor Arce relata cómo, después de la independencia de México, Ignacio de Jesús Arce, soldado europeo destacado como guardia de la misión de San Vicente, recibió estas tierras de parte de los misioneros como pago por sus servicios. Afirma que en ellas, su también bisabuelo retomó el conocimiento de los misioneros sobre la crianza de animales, y llegó a ser muy exitoso como ganadero. Al morir, el exsoldado misional heredó esta propiedad a su hijo Gabriel Arce, abuelo de don Héctor, quien a su vez se la dejó a su esposa Carmen Manríquez.3 La antigua ocupación de este territorio por parte de la familia

Arce es confirmada por Carlos Lazcano y Arnulfo Estrada, quienes citan los Apuntes históricos de la frontera de la Baja California, de Manuel Clemente Rojo (2000) ; dicen que "Ignacio de Jesús Arce (1769-1859) [en efecto] fue de los antiguos soldados misionales de La Frontera, y fue el primer colono del Valle de San Telmo al colapsarse el sistema misional". Esta información se complementa con otra provista por David Goldbaum (1971) . Estos autores afirman: "En 1834 [este personaje] recibió del jefe político José María Monterde, como pago de sus muchos años de servicio de soldado, un sitio de ganado mayor en la antigua visita misional de San Telmo y otro en el valle de San José" (2000, 41).

En 1908, Harry Johnson adquirió una porción de estas tierras, de parte de la señora Manríquez;4 él era un inmigrante noruego que había vivido en Texas y San Diego, y llegó a México a través de la Colnett Colonization Company, filial de la International Company of Mexico.5 Antes de adquirir estas tierras, el próspero agricultor noruego había consolidado ya un rancho agrícola y ganadero en Punta Colonet, Baja California, y había desarrollado la mina El Socorro, en la sierra de San Pedro Mártir.6 Por ello, en las nuevas tierras, el señor Johnson fundó el rancho San José con el propósito de suministrar grano, forraje y ganado a esta mina (Hansen 2007, 50-53), y lo puso a nombre de Josie, hija del primer matrimonio de su esposa Ella Prather. Sin embargo, el éxito de la propiedad fue breve, ya que a los dos años de haberse fundado toda la familia tuvo que abandonarla, debido a las incursiones de los magonistas y el Partido Liberal Mexicano, quienes en un aparente acto de reivindicación social, le prendieron fuego.7 En su huida a San Diego, Harry Johnson murió de fiebre pulmonar, un viejo padecimiento que lo acompañaba desde que vivió en Texas. Fue entonces cuando la mina El Socorro desapareció, y la familia Johnson se dispersó (Hansen 2007, 54-55).

En junio de 1911, las fuerzas liberales fueron derrotadas en Tijuana, y con ello las incursiones magonistas en Baja California llegaron a su fin. Ella Prather regresó al rancho San José y junto con sus hijos emprendió su reconstrucción (Hansen 2007, 54) . Al ver la envergadura de esta nueva empresa y los intentos de la familia por fundar otro rancho, El Coyote, -situado justo enfrente del ahora Meling-, se acercó a ellos Soren Meling en busca de trabajo; él era carpintero de barco e inmigrante noruego quien, junto con su hermano Salvadore, había llegado accidentalmente a Baja California hacía 11 años (Espinoza 2012). En 1900, Soren y Salvadore se desempeñaban como carpinteros de una embarcación que se encontraba cazando ballenas en Baja California, pero cuando este último fue infectado por una mosca en una herida que traía en la mejilla, el capitán abandonó a ambos hermanos en Punta Baja, en la Bahía de El Rosario, al sur de Colonett, para evitar la propagación de la infección entre la tripulación del navío. De esta manera, ellos llegaron a Baja California sin hablar ni entender una palabra de español, y después de haber encontrado cobijo con una familia pesquera de El Rosario organizaron su vida en la península (Espinoza 2012).

Mientras que Salvadore se casó e hizo su vida aparte, Soren permaneció en Arroyo Seco, y desde 1911 trabajó para los Johnson en sus proyectos ganaderos de la sierra de San Pedro Mártir. Allí se casó, y uno de sus hijos, a quien le había puesto Salvadore, como su hermano, contrajo nupcias con Alberta Johnson, una de las hijas de Ella. De este matrimonio nacieron Lloyd, Aida, Mary, Phillip y Andrew (Held 1995, 39). En 1925, el nuevo Salvadore Meling y Alberta Johnson recibieron el rancho San José de manos de Ella, quien decidió irse a vivir a Mesa de Otay con Laura, su hija menor. Así, desde ese año, Salve y Bertie (Salvadore y Alberta), descendientes de familias de origen noruego, se hicieron cargo de él, y desde entonces se conoce como rancho Meling (Held 1995, 31).

De un rancho ganadero a uno ecoturístico

El rancho Meling no volvió a contar con la parte complementaria de la mina, a cuyo servicio se había fundado originalmente, después de que Bertie y Salve se hicieron cargo de su administración. Sin embargo, llegó a ser autosuficiente con su actividad ganadera todavía importante, y con la adopción de una nueva orientación hacia el sector servicios (Hansen 2007, 55); a partir de entonces, el rancho empezó a funcionar como posada de turistas, alpinistas y científicos que incrementaron sus visitas a la sierra, al descubrir que es la más alta de toda la península; que sus rocas expuestas constituyen una ventana para el estudio del origen geológico de Baja California; que posee uno de los bosques más antiguos de origen boreal, y que cuenta con una de las variedades más amplias de coníferas y con especies de fauna escasas en otros lugares, como el borrego cimarrón, el puma, el venado bura y la trucha arco iris (Garduño y Ortega 2013).

En 1940, Aida, la hija mayor de Alberta y Salvadore, retomó las actividades del rancho Meling y modernizó las instalaciones, le agregó una alberca y un salón de descanso equipado con una biblioteca pequeña, una mesa de billar y un lugar para jugar naipes. Durante su administración, el lugar continuó siendo exitoso como rancho ganadero y como prestador de servicios turísticos (Held 1995, 42). Así lo atestiguó Fernando Jordán cuando visitó este sitio en 1956:

Rancho Meling [...] es una hacienda ganadera de primera importancia. Las reses marcadas con el sello de Meling pacen por toda la montaña, cruzan la sierra de San Pedro Mártir y llegan hasta el desierto, en las proximidades de la costa del golfo de Cortés. Durante los últimos años, Meling Ranch se ha convertido en un centro turístico de primera importancia en el interior del Territorio Norte de Baja California, por su magnífica ubicación en terrenos que son paraíso de cazadores, de pescadores de truchas y de excursionistas de alta montaña (2005, 74).

Figura 6:

Salvador y Aida Meling

Salvador Meling con chaparreras, sombrero y chavinda, 1930 ca. Tuvo un caballo negro azabache con el que iba a las carreras de caballos en San Telmo, en las fiestas de 16 de septiembre, rancho Meling (archivo familiar)

Aida Meling densancando, 1925-1930. En la grulla, Santo Domingo (archivo familiar)

Años después, el rancho Meling tuvo que reducir la ganadería y concentrarse en el turismo, como resultado de la creación del Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir;8 que redujo mucho su zona de agostadero tradicional y también la de las familias Arce, Martorell y Espinoza. No obstante, para los Meling-Johnson la instauración de un área natural protegida, cerca de su propiedad, constituyó una nueva oportunidad de impulsar el turismo. Otros eventos que contribuyeron a la consolidación del lugar, como rancho ecoturístico, fueron la instalación del Observatorio Astronómico Nacional, fundado en 1975 por la Universidad Nacional Autónoma de México (TJNAM), y el desarrollo de diversos proyectos científicos sobre las especies endémicas y la actual reintroducción del cóndor de California. En los primeros años de estos proyectos, el rancho Meling fue clave como proveedor de hospedaje, alimentos, animales de carga, trasporte, pista de aterrizaje, guías y apoyo en el trabajo rudo para los científicos (Garduño y Ortega 2013).

Fuente: archivo familiar.

Figura 7: Aida Meling de paseo con amigas y familiares, 1960. Sierra de San Pedro Mártir 

Fuente: archivo familiar

Figura 8: Aida Meling, Roberto Morse y el conductor de la carreta, 1960. Lugar desconocido. 

Figura 9: Aida Meling y Roberto Morse de paseo, 1960. Al sur de Baja California 

El rancho cerró cuando Aida falleció, en 1998, pero fue reabierto en el año 2000 por Duane, una de sus hijas. En esta nueva etapa se mantuvo abierto hasta finales de 2002, cuando tuvo que venderse al enfrentar la quiebra (Hansen 2007, 55). En los últimos diez años, Sandra Meling y su esposo, David Lang, se han dado a la tarea de rescatarlo, volvieron a comprar poco a poco las porciones de tierra que constituían la propiedad original. En la actualidad ellos lo administran, y lo han convertido en un lugar visitado por turistas de Europa occidental y oriental, Asia, Oceanía, Estados Unidos y, por supuesto, de todos los estados de México.

Bibliografía

Espinoza Arroyo, Alejandro. 2012. El Rosario, Baja California, México. Origen de la familia Meling en El Rosario, Baja California: http://elrosariobc.blogspot.mx/search?q=johnson (25 de enero de 2012). [ Links ]

Garduño, Everardo y Diana Ortega. 2013. Semeel Jak. Historia natural y cultural de la sierra de San Pedro Mártir. Guión científico del museo de sitio Semeel Jak. Documento inédito. [ Links ]

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1La crianza de ganado en esta zona aprovechó las llamadas dos primaveras: la de la parte baja y alta de la sierra, las cuales se alternan ofreciendo mayores posibilidades de agostadero. Comunicación personal con Alfredo Meling. Entrevista videograbada. Proyecto Semeel-Jak. Historia natural y cultural de la sierra de San Pedro Mártir (2011).

2En la sierra de San Pedro Mártir se estableció sólo una misión, cuya presencia fue de 30 años (1794-1824); no obstante, en la parte baja y al este, hacia la costa del Pacífico, la misión de San Vicente Ferrer operó por 53 años (1780-1833); también, en la parte baja y al sur de esta sierra, la misión de Santo Domingo funcionó por 75 (1775-1850). Las tres pertenecieron a la orden de los dominicos (Magaña 1998).

3Comunicación personal con Héctor Arce. Entrevista videograbada. Proyecto Semeel-Jak. Historia natural y cultural de la sierra de San Pedro Mártir (2011).

4En el poblado vecino de San Telmo se cuenta la "leyenda" de que el señor Johnson adquirió las tierras del rancho San José en un juego de póquer, ganó una apuesta de 30 dólares (Niemann 2002,134).

5A finales del siglo XIX, el gobierno de México decretó las Leyes de Cesión y Colonización de las Áreas Subpobladas de México, con las cuales otorgó concesiones a compañías extranjeras para que deslindaran y colonizaran lugares inexplorados e inexplotados del país. Con esta política de colonización, 90 por ciento de la península de Baja California llegó a estar en manos de ingleses, alemanes, norteamericanos, franceses, irlandeses y noruegos (Hansen 2007). En el argumento de algunos funcionarios que apoyaron estas leyes no estaba exento el componente racista. De acuerdo con ellos: "El ejemplo de los confiables hombres ingleses, de los austeros alemanes, de los diligentes franceses y de los virtuosos americanos, echará raíces entre nuestros simples granjeros" (Congreso de Veracruz 1826, citado en Piñera 1991, 107).

6En el siglo XIX algunos gambusinos, atraídos por la fiebre del oro en California (18491850), extendieron la búsqueda de fortuna hasta este bosque. Los minerales más importantes en la sierra fueron El Socorro y Valladares. El Socorro fue abierto a la explotación en 1897 por Harry Johnson, y en ese lugar operaron 31 minas durante medio siglo (Hansen 2007, 50-53).

7En enero de 1911, Baja California fue tomada por las fuerzas anarquistas acompañadas por la International World Workers y lideradas por Ricardo Flores Magón. El objeto de los magonistas era abrir en la frontera una cabeza de playa para enviar armas a los zapatistas que luchaban en el sur. Entre las proclamas de estos revolucionarios estaba expropiar a los extranjeros las tierras arrebatadas a los grupos indígenas y campesinos mexicanos. Por ello, los también llamados "filibusteros" terminaron por prender fuego al rancho San José (Hansen 2007, 53-54).

8El decreto que creó este parque nacional data de 1962. Cinco años después de la visita de Fernando Jordán (2005).

** Comunicóloga por la Universidad Católica de Pereira, Colombia, y estudiante de la maestría en estudios socioculturales en el Instituto de Investigaciones Culturales-Museo de la UABC. Ambos desarrollaron el proyecto museográfico "Historia natural y cultural de la sierra de San Pedro Mártir", en el cual se enmarca la presente investigación iconográfica.

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