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Región y sociedad

versión impresa ISSN 1870-3925

Región y sociedad vol.23 no.50 México ene./abr. 2011

 

Artículos

 

El trabajo flexible y la poca inversión en la educación de las mujeres en la frontera México–Estados Unidos

 

Gloria Ciria Valdéz–Gardea* Anna Ochoa O'Leary** y Norma González**

 

* Profesora–investigadora de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: gvaldez@colson.edu.mx

** Profesora adjunta del Centro de Investigación de Estudios Mexicoamericanos, Universidad de Arizona. Teléfono (S20) 749 9S90. Correo electrónico: oleary@mail.arizona.edu

** Profesora del Departamento de Lenguaje, Lectura y Cultura de la Universidad de Arizona. Correo electrónico: ngonzale@email.arizona.edu

 

Recibido en agosto de 2009
Aceptado en enero de 2010

 

Resumen

Durante los últimos 40 años, la industria fronteriza ha abierto oportunidades de empleo para las mujeres en la comunidad de Nogales, Arizona. La expansión del libre comercio, a través de los acuerdos entre México y Estados Unidos, ha agravado la inestabilidad económica mediante el uso flexible de la mano de obra, una práctica que cada vez da más cabida a las mujeres. En este artículo se presentan ejemplos de algunas dedicadas a la venta al por menor, y que además trabajan en maquiladoras. Los casos ayudan a destacar la relación entre el trabajo flexible, la reproducción de la unidad doméstica y la educación. Se argumenta que el aumento de oferta de empleo flexible complementa los mandatos socioculturales que hacen hincapié en el rol reproductivo de la mujer. Por lo tanto, la combinación de dichas ofertas y los preceptos culturales se oponen a la adquisición de educación, que proporcionaría mayor desarrollo del capital humano y estabilidad económica en el hogar.

Palabras clave: trabajo flexible, inversión, educación, mujeres, frontera.

 

Abstract

Over the past 40 years, industry at the border has opened employment opportunities for women in the community of Nogales, Arizona. Notably, the expansion of free trade through agreements between the U.S. and México has deepened economic instability due to the use of flexible labor, a practice in which women are participating more actively This article presents case studies of women engaged in the retail and maquiladora labor markets. These cases help emphasize the relationship between flexible labor, household reproduction and education. It's argued that the increase in flexible job offers complements sociocultural mandates that emphasize the reproductive role of women. Therefore, the combination of flexible job offers and cultural mandates generally counteracts the acquisition of education—which eventually would lead to greater human capital development and economic stability in the household.

Key words: flexible job, investment, education, women, border–land.

 

Ambos Nogales en el contexto de la globalización

La articulación de las respuestas locales a los procesos macroeconómicos generados por los acuerdos de libre comercio entre México y EE UU es particularmente visible tanto en Nogales, Arizona, como en su ciudad hermana fronteriza, Nogales, Sonora,1 cuyo desarrollo está forjado para adaptarse a la planificación económica de gran escala entre los dos países. Ambos Nogales comparten el estímulo al comercio2 y a la industria que entró en vigor en 1965, cuando se establecieron zonas de libre comercio con el Programa de Industrialización Fronteriza (PIF) (Border Industrialization Program) (Sklair 1993). Ambos Nogales experimentaron un crecimiento socioeconómico rápido, sobre todo en el lado mexicano, por la llegada de inmigrantes en busca de las oportunidades que ofrecían las industrias. Sin duda, el PIF sentó las bases para el programa de maquiladoras,3 y para la década de 1970, la trayectoria de libre comercio se expandió de las zonas comerciales fronterizas a toda la república mexicana; en 1974 existían 455 maquiladoras en todo el país (Kopinak 1996).

El programa de maquiladora incluyó concesiones económicas favorables para las industrias estadounidenses en México, en específico con una apertura a la mano de obra barata, fomentada por la laxitud en la observancia de las leyes laborales. En 1994 se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre México, Estados Unidos y Canadá, que amplió las políticas comerciales reservadas para las maquiladoras a otras que incluían a la agricultura, la pesca y la minería (Weintraub 1996). Por consiguiente, en Ambos Nogales surgió una oportunidad para la investigación del entrecruce de las grandes fuerzas macroeconómicas locales y la adaptación a los trastornos económicos resultantes.

El objetivo de este artículo es mostrar la importancia de la economía en cuanto a la educación de la mujer. Después de un resumen de la investigación "Inversión en la educación femenina como estrategia económica", se expone una historia breve de la inestabilidad económica surgida en Nogales, Arizona. En este contexto se ubican las perspectivas generales de la población local, en particular a través de las narrativas de las entrevistadas en los casos de estudio presentados aquí. Es posible apreciar cómo dicha inestabilidad influye en las decisiones y opciones educativas. Por último se incluyen algunas conclusiones de la relación entre el contexto económico dominado por el uso de trabajo flexible, las normas culturales, que históricamente han enfatizado roles tradicionales de género, y la educación.

 

Inversión en la educación femenina como estrategia económica

Para llevar a cabo esta investigación,4 en Nogales, Arizona, de 1996 a 1998, se utilizaron métodos cualitativos y cuantitativos, para determinar la medida en que los hogares de origen mexicano invierten en la formación de las mujeres como una estrategia económica. La parte cuantitativa consistió en la aplicación de una encuesta elemental de 80 preguntas cerradas y abiertas a una muestra de 297 viviendas escogidas al azar, durante cuatro meses, para destacar la información siguiente: a) las características demográficas de la población nogalense; b) los tipos de programas educativos en que participaban los miembros adultos del hogar (de 18 años o más); c) quiénes se inscriben en los programas mencionados; d) el tiempo dedicado a ellos; e) los problemas que enfrentaban por participar en las actividades relacionadas con la educación y la forma de solucionarlos y f) los inventarios de compras de artículos educativos.

El análisis estadístico arrojó que al aumentar la escolaridad de la mujer en comparación con la del varón, el nivel colectivo de instrucción de la vivienda también lo hacía en forma significativa (O'Leary 2006). Los datos obtenidos con la encuesta ayudaron a formar una estrategia, para después escoger una muestra de conveniencia (convenience sample),5 la fase cualitativa del estudio, en la cual se entrevistó a profundidad a 16 mujeres de características demográficas distintas (edad, estado civil, tamaño de familia e ingreso).

Se combinaron técnicas etnográficas, incluso la observación participante y entrevistas enfocadas (focused interviews) también a otros integrantes de la familia, con el objetivo de conocer diversos ejemplos de cómo ciertas unidades domésticas tomaron la decisión de educarlos y capacitarlos, en particular a las mujeres. Las narrativas de las entrevistadas fueron importantes para destacar la manera en que consideraron y regatearon sus ambiciones de formación y una reflexión en cuanto al logro o fracaso de sus metas.6 Al seleccionar esta estrategia, se captó en las propias palabras de las mujeres tanto la realidad actual como ideas nuevas que podrían explorarse después. A partir de estas entrevistas se abordaron las diversas facetas de la interacción socioeconómica personal, lo que permitió un acercamiento a los dilemas derivados de las expectativas culturales y las prácticas que logran retarlas o cambiarlas (O'Leary et al. 2008).

La idea es subrayar las motivaciones, significados y el lugar de la gente como su propio gestor en la transformación (Valdéz–Gardea y Balslev 2007). A raíz de este proceso se presentan en el presente artículo cuatro casos que brindan los detalles de las ideologías y la vida social particular, plasmados en el flujo creciente del cambio global.

 

Inestabilidad económica, trabajo flexible y educación femenina

Uno de los resultados notables de las políticas comerciales entre México y Estados Unidos es el aumento de la vulnerabilidad en las comunidades locales, ante la incertidumbre del mercado mundial (Kritzinger et al. 2004). La globalización ha acentuado las desigualdades, el descenso en la calidad de vida y las dificultades para sobrevivir (Valdéz–Gardea 2008). Quintero–Ramírez (2002) describe la forma en que la apertura de las economías nacionales derivada de los acuerdos internacionales de libre comercio ha fomentado la competencia entre las empresas por ganar mercados, lo que propicia la instauración de una variedad de estrategias destinadas a reducir costos y aumentar ganancias.

La habilidad de moverse a través de las fronteras, en búsqueda de reservas de mano de obra barata, es una de las características de la globalización de la economía. Conocida también como reestructuración (Klerck 2005), la relocalización en gran escala de empresas industriales en países menos desarrollados, iniciada en los años ochenta, a la vez introdujo en ellos una inestabilidad económica (Kritzinger et al. 2004), y dio lugar a la pérdida de puestos de trabajo en las naciones industrializadas (Lañe 1989). En parte, esta inseguridad se debió a la reorganización de la fuerza laboral, mediante el "trabajo flexible", con el fin de hacer más eficientes y rentables las empresas (Boje 1996; Crompton 2002; Wolbers 2007). Hay varios tipos de empleo flexible, y se pueden combinar entre sí: trabajos de tiempo parcial, temporal o eventual. En Estados Unidos, el costo de un empleado de tiempo completo por lo general incluye gastos obligatorios impuestos por la fiscalía, como pagos a seguro social nacional y jubilación (medicare and social security administration), seguro de desempleo (unemployment insurance) y de compensación en caso de accidente (workman's compensation), los cuales se pueden evitar mediante la contratación de personas de medio tiempo o temporales.

Las industrias que no pudieron o no quisieron reubicar reservas de mano de obra han generado inestabilidad, porque no pueden competir con las ganancias de las empresas que sí utilizan el trabajo flexible, y se ven obligadas a cerrar. En México, por ejemplo, las firmas nacionales tuvieron que ser más eficientes con el fin de mantener su competitividad frente a las extranjeras, que usaron la mano de obra flexible. Desde la reestructuración económica mundial de los años ochenta, el trabajo flexible ha contribuido a la inestabilidad económica haciendo que el empleo sea precario (Kritzinger et al. 2004). Los trabajadores más vulnerables son los que tienen poca o baja capacitación. Debido a la reducción de horas de la jornada e ingresos, más miembros de la unidad doméstica se integran a la fuerza laboral (Wolbers 2007). De esta manera, la participación creciente de la mujer en este ámbito es uno de los cambios más importantes del siglo XX (Crompton 2002), sin olvidar sus roles reproductivo y productivo (Netting et al. 1984).

El trabajo flexible se ha percibido erróneamente para las mujeres como una cuestión de "elección" (Bardt 1999), que les permite trabajar para ayudar con los gastos de la unidad doméstica, sin abandonar sus obligaciones de reproducción. Estas actividades incluyen dar a luz, criar hijos, realizar las tareas domésticas, manejar el consumo, mantener las relaciones sociales y trasmitir valores e ideologías socioculturales (Netting et al. 1984). Sin embargo, la idea de "elección" debe ser cuestionada, ya que los requerimientos económicos se derivan de las mismas empresas. Como señala Bardt (1999), las "necesidades" de la unidad doméstica provienen de la misma estructura económica en la cual se desenvuelve el hogar. También hay que tomar en cuenta los patrones de desigualdad debido a los sistemas discriminatorios, que permiten la explotación de grupos enteros en torno a las divisiones sociales existentes como género, origen étnico (Tienda et al. 1992) o la represión de acción colectiva, que históricamente ha podido lograr cambios favorables para grupos discriminados (Barndt 1999; Quintero–Ramírez 2002; Natti 1990). Es importante resaltar que el efecto de la inestabilidad mundial no se limita a los países menos desarrollados (Boje 1996; Seifert y Messing 2006), porque se presenta también en los industrializados, donde se encuentran minorías desprotegidas y discriminadas (Tienda et al. 1992).

La inestabilidad relacionada con el empleo flexible se puede contrarrestar en gran medida con la inversión en capital humano, a través de la educación y la capacitación (Becker 1993), elementos que proporcionan mayor oportunidad de entrar a los sectores de empleo más estable (caracterizados por arreglos formales entre trabajadores y empresarios), y así aumentar los ingresos (De Anda 2000). Las mujeres de origen mexicano, en especial las jóvenes, recién inmigradas a EE UU y poco instruidas, se han concentrado en general en los sectores caracterizados por paros frecuentes y desempeñado involuntariamente trabajos de medio tiempo (Ibid.). Las consecuencias de la inseguridad laboral pueden incluir la transformación de las expectativas culturales y en particular en torno al género (Crompton 2002; O'Leary et al. 2008), pero también un posible estancamiento de ingresos y aumento en los índices de pobreza.

En un hogar desfavorecido en el aspecto económico, la posibilidad de invertir más en educación es algo complicado, porque a menudo se puede percibir como un acto egoísta, un desperdicio en los trabajadores secundarios (Hakenberg et al. 1984, 212–213) o un renglón demasiado costoso (Bean et al. 1994). En ocasiones, los gastos asociados con la educación son supeditados a otros más relacionados a la sobrevivencia y, por lo tanto, considerados menos importantes. El costo de la educación también puede medirse en relación con la ganancia, como argumentan Bean et al. (1994). En este estudio sobre la disminución de la escolaridad de la segunda y tercera generación de mexico–americanos, los investigadores sugieren que tal vez el aumento de las aspiraciones educativas de la primera generación de origen mexicano no ha derivado en alguna ventaja económica real. Aunque el pensamiento convencional sostiene que las inversiones en educación y capacitación para mejorar las habilidades acrecentarán la productividad en el futuro y la estabilidad en el empleo, otros factores como la imprevisibilidad del mercado de trabajo (De Anda 2000) y la discriminación racista (Tienda et al. 1992) median los resultados. En consecuencia, la toma de decisiones en torno a destinar recursos para la educación considera una variedad de elementos, que esbozan cómo y por qué invertir en ella se incluye entre los factores que constriñen al hogar.

Según varios estudios, para las mujeres de origen mexicano la lucha por superar las expectativas del papel tradicional de género también genera consecuencias en la formación de los objetivos educativos y los logros actuales. Algunos de los patrones emergentes se describen a continuación:

• Hay una presión fuerte que obliga a las mujeres a enfatizar actividades domésticas, y de acuerdo a ellas aceptar empleo como respuesta de corto plazo a los ingresos bajos o crisis financiera de la vivienda. Tales compromisos se cumplen en detrimento de los anhelos educativos personales (Chacón 1982;Young 1992).

• Predomina la creencia de que la educación para la mujer va en contra de las normas culturales, y que las ambiciones en este sentido disminuyen las posibilidades de matrimonio. Esto puede producir la alienación de ellas dentro de sus familias (Niemann et al. 2000).

• Para las que eligen estudiar, se crea una dependencia de apoyo emocional en las familias, para lograr el objetivo (Gándara 1982).

• Existe una relación positiva entre una madre, que es relativamente poderosa dentro de su hogar, en torno a la toma de decisiones y su autonomía económica y la educación de las hijas (Gándara 1995;Vásquez 1982; Vigil 1988). Es decir, entre mayor sea el poder de la madre, aumentarán las posibilidades de que la hija reciba más instrucción.

• Cuando se comparan mujeres y hombres en la vivienda, hay una desigualdad frecuente en cuanto al apoyo financiero y material para la educación (Chacón 1982).

Estos estudios argumentan que la cultura estipula los mecanismos por los cuales la mujer adquiere formalmente la capacidad. En la sección siguiente se analizarán los elementos de estos procesos culturales en conjunto con otros de tipo macro, en específico los engendrados por el uso del trabajo flexible, a través de los cuales se considera la decisión de invertir en la capacitación.

Los estudios de caso: un análisis de la relación entre empleo flexible y educación

Los casos siguientes ilustran la relación entre las prácticas flexibles de empleo, la educación y prescripciones sociales, con énfasis en la función reproductiva de la mujer de origen mexicano. Se argumenta que el aumento en ofertas de empleo flexible complementa los preceptos sociales que hacen hincapié en el rol reproductivo de la mujer. El entrelazamiento de estos dos elementos muy compatibles contrarresta un tercero, que daría lugar a un mayor desarrollo del capital humano y estabilidad económica del hogar.

 

El desplome de la economía en el comercio minorista y el cierre de la tienda Kress

Durante más de una década, las devaluaciones del peso mexicano han dañado gravemente los comercios minoristas independientes; una fuente de empleo para las mujeres. Las investigaciones de Natti (1990) y Perrons (2000) también muestran que la proporción de trabajadoras en dichos establecimientos ha aumentado en los últimos años, y que el empleo es poco calificado y de medio tiempo. En el otoño de 1996 cerró la popular tienda Kress, ubicada en la zona mercantil de Nogales, Arizona. Se culpó a la recesión económica, que llevó a la devaluación del peso en diciembre de 1994.7 Varias empresas en la frontera cerraron debido a que la gran mayoría de sus clientes procedía de México, no sólo de Nogales, Sonora, sino de puntos más al sur, como Hermosillo. Para el sector minorista, el empleo flexible ha sido una manera de reducir el costo de mano de obra, porque de esta manera casi se elimina el gasto total de la contratación de personal de tiempo completo.

 

Leticia balancea el trabajo y la familia

Una de las desempleadas tras el cierre de Kress fue Leticia, de 51 años. Cuando ella era joven, su familia había disfrutado de solidez económica con los ingresos del negocio de reparación de su padre, en Nogales, Sonora. Todos sus hermanos mayores estudiaron una profesión; uno se recibió de médico. Leticia cursaba el segundo año de inglés en una escuela privada de Nogales, Arizona, cuando la muerte repentina de su padre cambió la situación económica familiar. Uno de sus hermanos se hizo cargo del negocio, pero pronto fracasó. En ese momento de crisis, Leticia se vio obligada a estudiar "comercio", una carrera que por lo común se pensaba segura. Cuando ella tenía 1 7 años encontró trabajo con un contador local en Nogales, Sonora.

Cuando Leticia nació, su mamá tenía 43 años y su salud fallaba, al enviudar su preocupación más apremiante era asegurar el futuro de su hija. Leticia explicó que en aquellos días, la educación no aseguraba el futuro de las mujeres. En lugar de una carrera, la idea impresa en las chicas de su generación era que el hombre debía ser el responsable de mantener a su esposa y familia: "[...] en aquellos tiempos, no se pensaba en el trabajo para asegurar el futuro de una mujer, ni en la educación, sólo se inculcaba que el hombre era quien podía proporcionar seguridad a la mujer".

Un día Leticia le mencionó a su madre, en tono de broma, que su jefe le había dicho que podría casarse con ella debido a la ruptura con su novia. La señora casi saltó de su lecho de muerte, tomó a su hija de los hombros y agitándola, como para regresarla a la realidad, gritó que había llegado la oportunidad por la que tanto había rezado; que Dios había escuchado sus oraciones y ahora podría morir en paz sabiendo que su hija tendría quien viera por ella. Entonces, se ejerció presión sobre el jefe, ya que su comentario se tomó en serio; los arreglos matrimoniales se realizaron de inmediato. Leticia fue objeto de chismes difundidos en su ciudad sobre un supuesto embarazo y un matrimonio forzado, ella comenta que:

toda la gente me señalaba; que yo estaba embarazada, que mi hermano le había puesto una pistola atrás a Juan para que se casara conmigo, que de qué otra manera se justificaba que el que ahora es mi esposo hubiera dejado a su novia de un día para otro, que yo antes de casarme ya era su amante, que yo me acostaba con él [...] fui la comida del día [...] era la desventaja de vivir en un pueblo chico, todos te conocen.

Dice que envidia a la generación más joven de mujeres que sin dudarlo les dicen a otras personas que no se metan en lo que no les importa. Su madre falleció alrededor de año y medio después de su matrimonio. Leticia comentó con sarcasmo que su madre se debe haber revolcado en su tumba al conocer la supuesta seguridad que le había dado el matrimonio. Lamenta que han sido más de 25 años de promesas vacías y sueños truncados. El marido se convirtió en el único administrador de los recursos del hogar, que nunca representaron una estabilidad verdadera.

Mi mamá me aconsejaba que esperara que pronto se iban a superar los problemas [...] pues así yo vivía esperanzada [...] y luego él también me decía: vas a ver cuando termine de estudiar te voy a comprar lo que siempre has querido. [...] pues uno se ilusiona [...] y se imagina que cuando ese momento llegue ya no tendremos tantos problemas económicos. Pero ya pasaron 25 años y seguimos igual.

Leticia se quejó de que su marido no le informaba sobre los asuntos monetarios de su hogar. Él tomaba todas las decisiones importantes con respecto a su trabajo, finanzas o planes para el futuro, y también ignoraba su opinión, lo que ella califica como machista.8 Ella no tenía conocimiento de alguna disposición para su seguridad financiera futura, y a los 51 años sólo podía adivinarla. Se quejó de que no tenían nada, "[...] ni carro, ni casa, nada es propio". Comentó sobre diferencias en el manejo de los recursos; él no quiso pagar por la inscripción a la universidad de su hija, y que ella tampoco pudo convencerlo de la necesidad de comprar una computadora para el hijo más pequeño.

En 1976, Leticia empezó a trabajar en Kress, con la idea de lograr cierta autonomía económica. El empleo de medio tiempo satisfacía su doble necesidad de estar en casa para cuidar a sus hijos cuando aún eran pequeños, y ayudar al sostenimiento de su familia. Además de gastar su salario a su gusto, ella gozaba del contacto social derivado de su trabajo, pero también se sentía despreciada porque su esposo no valoraba su contribución durante tantos años.

Leticia fue despedida, y hasta después supo que hubo un cambio de propietario de la tienda, y al recontratarla perdió su antigüedad. Al quedar desocupada calificó para entrar a un programa de rehabilitación para desempleados de comercios minoristas, proporcionado por la oficina de Job Training and Partnership Act, en Nogales. Una vez más tomó clases de inglés hasta que terminó el programa. Después solicitó un puesto como consejera de jóvenes de la calle, pero no fue contratada. Sus sentimientos acerca de no conseguir trabajo eran ambiguos; se resistía a obtener un empleo que la obligara a dejar a su hijo solo en casa, después de la escuela, aunque él tenía 13 años. Ella consideraba la búsqueda como algo complicado, por su sentido del deber como madre, y pensaba: "Quisiera buscar un empleo, pero pienso en que el horario del trabajo, no concordará con el horario de la escuela de mi hijo, el más chico".

Consideró mudarse a Phoenix, donde tenía familiares y tendría una mejor oportunidad para colocarse. Su hija la alentaba constantemente a seguir adelante con su plan, pero de nuevo Leticia lo reconsideraba, por temor a que su hijo más pequeño sufriera por la separación de sus padres. En resumen, el colapso de la industria independiente de comercio al por menor en Nogales dio lugar al fin de relaciones de largo plazo con empleados como Leticia. Durante muchos años, las tiendas minoristas habían hecho uso de una fuerza de trabajo flexible, en su mayoría de mujeres, que disfrutaban el empleo porque les proporcionaba un poco de dinero en efectivo y un grado de autonomía. Al mismo tiempo, el arreglo le permitió a Leticia trabajar en horas convenientes, para combinar sus obligaciones como madre. La reestructuración de la industria del comercio minorista provocó cambios en los hogares, ilustrados con el caso de Leticia.

Hace 20 o 30 años, la adquisición de habilidades como secretaria se consideraba una estrategia práctica para las mujeres, pues podrían ayudar con ingresos a sus casas. En este sentido se relaciona con la reproducción de la unidad doméstica. Sin embargo, la educación era truncada por la crisis económica de su hogar y luego por el matrimonio, pues se esperaba que el marido mantuviera a la esposa y su familia. Esta expectativa hace innecesarios otros objetivos. La adhesión a los papeles tradicionales, que enfatizan la devoción al matrimonio y a la familia, fue el camino ideal hacia la seguridad financiera. Es decir, para la mujer la inversión en la capacitación o la educación con metas de corto plazo y en espera del matrimonio refleja una perspectiva tradicional. En este sentido, la instrucción aparece como una estrategia relacionada débilmente con el empleo y un tanto fuerte en relación con el rol de la reproducción. Así, con ofertas de trabajo flexible, las mujeres pueden entrar al mercado laboral sin retar las presiones culturales de cumplir con las obligaciones domésticas. De tal manera que existe un complemento, puesto que les permite ir y venir entre el empleo y su función reproductiva.

Por lo tanto, esta estrategia encaja en las que capitalizan una reserva de desempleadas y subempleadas. Las tareas domésticas en el hogar dependen del apoyo femenino cuando las mujeres no tienen trabajo. Lo anterior garantiza que el empleo flexible permanece subsidiado por otros miembros de la vivienda, en este caso como el marido de Leticia, quienes aportarán las perspectivas y opiniones que intervendrán en la toma de decisiones para invertir en la educación de los integrantes del hogar.

 

Estructura flexible en la industria maquiladora

Una estrategia importante en la reestructuración económica es la combinación de tipos de empleo, que representen ventajas para la empresa. Natti demostró que los grandes almacenes minoristas en Finlandia aumentaron el uso del medio tiempo y de trabajo temporal, para ajustarse a las demandas simultáneas de producción y consumo y permanecer competitivos (1990). Por lo tanto, la combinación de trabajadores de distintas categorías: "de planta" (core) y "de franja" (fringe) (Ibid., 379) es una estructura flexible utilizada en restaurantes de comida rápida (Ibid. 1990), hospitales (Benavides y Delclos 2005), servicios de conserjería hotelera (Seifert y Messing 2006) y la agro industria (Barndt 1999). El estudio de caso siguiente ilustra el efecto de esta estructura del empleo en las maquiladoras. Se contrasta la situación de dos mujeres de una empresa de componentes eléctricos en Nogales, Arizona, para demostrar su repercusión. Para Guillermina, su puesto de planta en la maquiladora le ha ofrecido seguridad. En cambio, para Senovia, como trabajadora eventual, ha significado sólo un empleo precario. Aunque cada una responde con filosofías y prácticas diferentes en la administración del hogar, un gran sentido de la incertidumbre económica permea las experiencias, y deja a su paso rastros del proceso por el cual la inversión en la educación y la capacitación es limitada.

Guillermina: una empleada de planta de maquiladora

Guillermina gozaba en buena medida de estabilidad financiera, comentó que vivía cómodamente y en paz en Monte Cario, un fraccionamiento al este de Nogales, uno de los más modernos. Sus calles y aceras curvas daban la apariencia de un suburbio estadounidense típico, en contraste con las vecindades más viejas de la ciudad, donde las calles siguen terceduras irregulares debido a sus inclinaciones y barrancos. La ampliación de Monte Cario ha continuado en años recientes, con una tendencia a construir casas más espaciosas.

Ella tenía dos carros (financiados a través del banco), una camioneta pick up y la hipoteca de la vivienda sería liquidada en un par de años más. La casa era cómoda, amplia y decorada con elegancia; en la sala ella tenía los premios, medallas deportivas y certificados de méritos obtenidos por sus hijos, y los mostraba con orgullo. Ella y su esposo habían venido de la ciudad minera de Cananea, Sonora, hace 15 años. Él había terminado la preparatoria, pero ella sólo la secundaria; el marido nunca tuvo dificultades para encontrar un trabajo estable, lo que ella atribuye a su buena preparación. Durante los últimos seis años, él había trabajado de tiempo completo en una agencia aduanera. Antes de que Guillermina entrara a la maquila, vendía tamales para tener dinero suficiente para sus gastos básicos, ayudadas por sus vecinos, amigos y familiares. Ella no pensaba tanto como otros, que existía un problema de desempleo en Nogales, Arizona. Creía que los desocupados lo estaban por gusto: "Está desempleado el que quiere", decía, y que existían muchas oportunidades para mejorar las condiciones económicas. Asimismo, añadió que estaba enterada de los programas de capacitación laboral de diversas instituciones gubernamentales, pero en última instancia, era cada persona la responsable de encontrar opciones de trabajo.

La perspectiva de Guillermina complementaba sus funciones en la maquiladora, como empleada de tiempo completo. Allí se hacía el ensamblaje final de artículos eléctricos y el embalaje para enviarlos al embarque. De las 16 a 20 personas que trabajaban a lo largo del año, sólo había cuatro puestos de planta. Ella hablaba muy bien del gerente, y parecía disfrutar de su papel de jefa y asesora de los compañeros. Gracias a su puesto de planta, disfrutaba de ciertos beneficios: un plan de pensiones, seguros y pago de nómina y ahorro. Su rol como líder del equipo la hizo vocera del grupo, aunque los problemas de trabajo eran infrecuentes. Participaba en el entrenamiento de los empleados nuevos, y los ayudaba a adaptarse. Desde su óptica, los problemas por lo general se arreglaban hablando y tratando de que los demás se sintieran como parte del equipo. Con este propósito era promotora de las relaciones sociales, organizaba celebraciones de cumpleaños y aniversarios.

Un logro importante en el hogar de Guillermina era patente en los resultados académicos de sus hijos; dos de los tres varones ya habían terminado la preparatoria. El mayor entró a la universidad, pero optó por casarse antes de terminar. Tanto ella como su esposo estaban decepcionados por su decisión, pero sentían que no podían hacer mucho para cambiarla. Su hija Lilia también fue al Pima Community College (PCC), una institución de educación superior que ofrece carreras cortas, o los primeros semestres de una profesional que puede completarse en una universidad. Lilia asistió a PCC por unos meses antes de cambiarse a una escuela técnica en Tucson, Arizona, a 75 km al norte de Nogales, para especializarse como asistente médico. El cambio en el plan se debió en gran parte a Guillermina. Cuando se le preguntó si influyó en la elección de carrera técnica de Lilia, dijo que su hija en un principio quería estudiar para ser profesora, lo que requeriría de un título universitario y varios años de estudio. Le preocupaba que la elección de su hija tomara demasiado tiempo en completarse. El plan de estudio más largo parecía impredecible, entonces Guillermina y su marido le sugirieron que escogiera una carrera técnica más corta, de unos meses. Ellos habían notado que su hija disfrutaba de ir al hospital y leerles a los pacientes de edad avanzada, por lo que empezaron a recomendarle algo que complementara esta tendencia, le decían "[...] que era una carrera muy bonita". Además, ante la renuencia de Lilia a salir de casa, se tomó la decisión de que viajara a diario a Tucson. Además, si se recibía de asistente médico la escuela se comprometía a ayudarle a encontrar trabajo. Al concluir el programa, Lilia entró al Hospital de Santa Cruz, en Nogales, y después a una oficina con un médico particular. Como una prestación, la empresa proporcionaba cursos con la condición de que el beneficiado continuara laborando ahí por un periodo estipulado.

Con este caso se ilustra el poder de la incertidumbre sobre la toma de decisiones, relacionadas con las inversiones en educación. Muchos indicadores sugieren que la economía del hogar de Guillermina era estable; con trabajo de tiempo completo y permanente (no flexible), vivienda propia y acceso al crédito bancario. No obstante, el objetivo ambicioso de Lilia de cursar la carrera de maestra fue aplazado por influencia de la madre, el plan para que el hijo mayor fuera a la universidad no se puso en riesgo. En la situación de Lilia prevaleció la incertidumbre económica percibida, mas no establecida, y la llevó a la "elección" de una carrera menos exigente. Esta decisión también señala una congruencia con los roles femeninos dominantes, en cuanto a la percepción de los talentos de la chica, indicados por su dedicación al cuidado de personas de edad avanzada y el deseo, según expresó Guillermina, de que su hija quería permanecer cerca de casa.

Senovia: una empleada eventual de maquiladora

En contraste con la historia anterior, la de Senovia ilustra cómo la educación puede subordinarse con facilidad a presiones económicas y preocupaciones del hogar, y cómo la falta de instrucción hace que las mujeres sean vulnerables a la manipulación por las empresas.

Senovia es una madre soltera que había vivido en Nogales, Arizona, durante diez años, y los últimos tres había trabajado en la misma maquiladora que Guillermina, pero en un puesto de poca seguridad. Senovia nació en 1956, tiene dos hijos grandes y dos nietos que viven lejos, y un hijo más pequeño que seguía con ella y cursaba primaria. Su pequeño apartamento en Nogales se localizaba en la parte antigua de la ciudad, contra uno de los muchos cerros, y junto a una de las calles más inmediatas que corren entre la frontera de Estados Unidos con México; bien conocida entre los residentes por la oleada constante de "ilegales"9 que puede verse a toda hora del día y la noche, así como de agentes fronterizos en su persecución. No es fácil llegar a la vivienda, porque está en un sendero estrecho en forma de cuneta, que termina en un estacionamiento en la parte inferior de la colina, en un complejo de casas viejas construidas con un estilo urbano mexicano, con puertas que abren hacia la banqueta. Es fácil imaginarse lo peligroso de transitar por ese camino empinado, cubierto por hielo en las mañanas invernales, y recorrerlo cargando bolsas. Durante la semana, Senovia compartía el apartamento con su hermana, que llegaba "del otro lado" (Nogales, Sonora) todos los días a trabajar como conductora de autobús para el distrito escolar local. Esta vivienda modesta siempre había sido habitada por su familia, primero por sus padres, luego por ella y sus hijos.

Los padres de Senovia estudiaron sólo los primeros años de primaria. El papá era ciudadano estadounidense, y tuvo varios empleos, incluso en la construcción del ferrocarril de Nogales. Ella explicó: "Mi papá trabajaba de todo. Él era ciudadano y trabajaba de cargador, de jardinero —de todo— cuando empezaron a construir la vía del tren, él era empleado de ahí cuando empezó la construcción".

Recordaba que cuando era niña su hogar enfrentó dificultades económicas, y en ocasiones no podía terminar el año escolar debido a que tenía que trabajar, para ayudar a su familia. En cambio, la hermana estudió comercio y la que vive cerca de Río Rico, Arizona (a 13 km de Nogales), cursó secretariado bilingüe. En general, dijo que todos en su familia habían tenido muy malas experiencias con respecto a la escuela. Los profesores los golpeaban por nada, razón por la cual desertaron antes de completar la secundaria, que desde entonces ya era obligatoria:

[...] no todos terminamos la secundaria [...] ni la primaria [...] muchas veces porque no les gustó o porque les pegaba la maestra—por cualquier cosa ya no querían ir a la escuela. Entonces ya no fueron y así se quedaron y ahora ya es requisito que termines la secundaria y si tienes la preparatoria pues mejor [...]. En aquellos tiempos no te pedían de requisito que hubieras estudiado la secundaria, con que estudiaras la primaria bastaba.

Cuando se le preguntó si ahora consideraría la posibilidad de prepararse para un trabajo mejor, respondió que se sentía deprimida y distraída por otros problemas más grandes, en especial el de drogas, de su hijo que vive fuera de la ciudad. Ella antes había asistido a clases de inglés, pero sus preocupaciones presentes la abrumaban: "Yo tengo muchos problemas con mi hijo y no tengo cabeza para pensar en algo más, como que no tengo ánimo, como que no puedo concentrarme principalmente en el inglés que ya lo he estudiado [...]."

En el momento de la entrevista, Senovia laboraba de tiempo completo en una maquiladora. Sin embargo, la empresa la seguía categorizando como temporal, y por consiguiente no calificaba para recibir los beneficios de alguien con planta. Ella veía pocas posibilidades de mejorar su situación económica si continuaba en la maquila. A la inseguridad futura de su empleo se sumaban preguntas y sospechas sobre la estructura organizacional de la empresa. Senovia explicó que sus compañeros habían comparado sus cheques de pago, y cuestionaban por qué provenían de compañías distintas. A diferencia de los demás, su contratación había sido como eventual durante tres años, y no veía venir cambio alguno; sin duda, la esperanza de que su situación laboral mejorara parecía limitada. Ella terminó el quinto grado de primaria, pero las maquiladoras no requieren ninguna acreditación de estudios o experiencia. Aunque su padre era ciudadano estadounidense, ella no, y por tanto no era elegible para programas de capacitación al trabajo disponibles en su comunidad.

A pesar del pronóstico negativo de encontrar algo mejor, el historial de Senovia demuestra que era una empleada leal y dedicada. Los certificados que adornaban la pared de su hogar daban testimonio de su duro esfuerzo. Trabajó durante muchos años en Kory's, una tienda minorista de ropa para dama, a pocos minutos de su casa. Al igual que muchos otros comercios similares, Kory's ahora permanecía cerrada y abandonada. La presión para mantener una familia se agravó con una deuda que había estado pagando durante 15 años, contraída por gastos de hospitalización y rehabilitación de uno de sus hijos, cuando contrajo meningitis poco después de nacer, y quien padeció problemas de crecimiento severos antes de su muerte hace dos años, cuando era adolescente. Antes de la maquiladora, estuvo como vendedora y surtiendo anaqueles; en su actividad laboral en ocasiones encontraba un alivio a los problemas y tensiones emocionales, derivados de criar a un hijo discapacitado.

Sin embargo, las crisis económicas frecuentes, reflejadas en los despidos o reducciones de las jornadas por semana, le dificultaron mantener a su familia. Cuando le redujeron el horario, buscó otro trabajo, pero no logró calificar para asistencia pública o ayuda para desempleados. Relató que tras ser despedida solicitó asistencia por desempleo, y después de esperar bastante se le informó que tenía derecho a recibir 38 dólares por mes. Dijo que la experiencia fue tan humillante, que nunca volvió a solicitar nada, y que siempre se las ha arreglado para encontrar algún tipo de ocupación. A menudo trabajaba de noche para estar con sus hijos durante el día, por lo que la búsqueda de un empleo más estable la llevó a la maquiladora.

Senovia decidió renunciar a la planta e ir a vivir con su hija a Mesa, Arizona, debido, en parte, a un gran sentido de obligación familiar. El mérito de esta decisión sólo puede medirse dentro de los parámetros culturales, y el énfasis en la devoción de la mujer a su hogar y familia. Ella expresó su ira y sentido de culpa por haber tenido que trabajar mientras sus hijos eran pequeños. Una autocrítica severa la llevó a la conclusión de que por haber tenido que cuidar a su hijo discapacitado descuidó al de 19 años, quien continuamente ha tenido problemas con la ley y con el uso de drogas. "[...] él (mi hijo) tiene ese problema: que consume droga [...] desde chiquito he batallado mucho con él, ¿será porque siempre yo he tenido que trabajar?"

Estaba convencida de la importancia de la recuperación de su hijo, y dispuesta a soportar las dificultades económicas, siempre y cuando se le diera la oportunidad de rehabilitarse. Piensa que nadie puede cuidar a sus hijos mejor que ella; su sentido de responsabilidad fue demostrado no sólo por su valor para superar un periodo de incertidumbre económica, sino también cuando llegó a la conclusión de que Nogales tenía poco qué ofrecer en su camino a la estabilidad. La importancia de esta decisión se midió con referencia de los beneficios brindados por su empleo como eventual. Aunque su perspectiva de conseguir otro en Mesa era incierta, ella parecía confiada a sabiendas de que para quienes están dispuestos siempre habrá una opción: "Hay mucho trabajo y el que quiere trabajar trabaja, el que es flojo no trabaja porque trabajo hay".

Antes de que Senovia se fuera a Mesa, Guillermina junto con sus compañeros le organizaron una fiesta de despedida. La falta de solvencia y los problemas familiares han opacado el pronóstico en lo que respecta a su educación y capacitación. Aunque ella sí tenía un permiso de trabajo, no era estadounidense, y por ende no tenía derecho a muchos de los programas patrocinados por el gobierno, que podrían haberla ayudado a hacerle frente a la situación. Declaró que siempre les había hecho hincapié a sus hijos en la importancia de la educación, y todavía tenía esperanzas de que su hija en Mesa pudiera mejorar su condición, a través del estudio. Cuando se le preguntó acerca de expectativas similares para su hijo, y para ella misma, sonrió y dijo que no sacudiendo la cabeza.

El caso de Senovia tiene algunos elementos en común con el de Leticia. Ambas se vieron obligadas a trabajar de jóvenes, para ayudar a sus familias, sufrieron desempleo con el fracaso de la industria minorista y están suscritas a las normas culturales que enfatizan dedicación a la familia. Por tanto, el empleo flexible y las obligaciones forjados en la reproducción parecen estar fuertemente entrelazados. En los dos ejemplos, aunque quizá un poco más en el de Senovia, la educación aparece desconectada del empleo y del rol reproductivo de la mujer.

 

La estabilidad económica y su ruptura con el empleo flexible

Algunos patrones de socialización, que enfatizan la reproducción doméstica, pueden desanimar el deseo de alejarse del hogar, como puede observarse en Maribel, cuyo elemento distinto a los casos anteriores es la presencia de un discurso que promueve la importancia de los valores de autonomía económica y autosuficiencia. Esta articulación se refleja en la relativa compatibilidad entre el empleo flexible, la reproducción de la unidad doméstica y la educación. También resalta la importancia de la formación de conexiones significativas entre la educación y las metas profesionales, iniciadas en la preparatoria, y que contribuyeron a invertir en la instrucción a largo plazo, que produjo una ruptura permanente con el empleo flexible.

Maribel

Maribel, soltera atractiva de 38 años, vivía en la casa paterna en Nogales, Arizona. Sus padres tenían 44 años de casados, el señor Cervantez, ya jubilado, llegó de Sinaloa cuando aún era un niño. De joven trabajó en una de las primeras maquiladoras de la ciudad, y más tarde lo hizo sin permiso en Nogales, Arizona, por 40 años, como reparador de refrigeradores. Él dijo que aprendió este oficio en un curso por correspondencia. Junto con su esposa crió a cuatro hijos: Norma, Beto, Rosalva y Maribel; todos casados y con sus hogares propios, excepto la última.

La señora Cervantez, aunque se tituló de la licenciatura en contabilidad en Hermosillo, Sonora, jamás ejerció la profesión. Tras reflexionar un poco, dijo que nunca nadie había esperado que trabajara fuera del hogar, después de recibirse se dedicó a atender a sus hermanos hasta el día de su boda. Su educación fue la típica de las mujeres de esa época, y en gran medida culpa a esas actitudes que las obligaban a permanecer cerca de casa, que le hayan dificultado adaptarse a la independencia de sus propias hijas cuando terminaron la preparatoria. A los cuatro les fue muy bien durante sus años escolares, pero cuando Norma, la mayor, se graduó de la preparatoria, y expresó su deseo de ir a la universidad en Tucson, la señora Cervantez sufrió: "[...] me enfermé de la preocupación [...]" , y dijo: "Pero, ¿cómo [...], cómo la podría dejar ir?" Abiertamente se opuso a la intención de Norma de dejar su casa. Ahora se ríe de sí misma, algo apenada, y añadió que incluso fue a consultar a un psiquiatra acerca de su angustia, y rezaba para pedir por fuerzas que le ayudaran a superar esos temores. Al parecer, su preocupación principal pudo originarse de lo que veía en los noticieros, e ignorar qué podría sucederle a Norma. Le angustiaba sobre todo los casos sobre mujeres jóvenes acosadas o asesinadas en las grandes ciudades. Con una mezcla de orgullo y vergüenza, explicó que Norma la había convencido de darle permiso, usando el consejo que alguna vez ella misma les había dado a sus hijos, sobre el valor de ser independientes y la importancia de estar preparados para la vida. Maribel reconoce que Norma eliminó el primer obstáculo en su camino hacia la independencia y la educación superior, porque les dejó la senda lista a ella y a su otra hermana para salir de Nogales y asistir a la universidad años más tarde.

Por supuesto, para que Norma saliera de casa se procuró establecer algunas condiciones necesarias; los Cervantez actuaron con cautela y la ubicaron con un tío que podría supervisarla. Más tarde ella se mudó a un apartamento con una amiga, solicitó ayuda financiera, también trabajó en un banco, lo que le permitió comprar un automóvil, y obtuvo una licenciatura en enseñanza. Aunque se había divorciado de su esposo, prefería quedarse en casa a cuidar a sus cuatro hijos adolescentes. Beto Cervantez también era maestro, egresado de la Universidad de Arizona. A diferencia de su reacción con la partida de Norma, la señora Cervantez confesó que no se opuso cuando Beto decidió ir a la universidad en Tucson. Rosalva inició estudios universitarios, pero antes de graduarse los dejó para casarse.

La historia de Maribel es la más interesante. Cuando ella cursaba la preparatoria se interesó en la moda, cuando trabajó en Capin's, una de las tiendas de venta al por menor en la zona mercantil de Nogales. Al igual que Kress y Kory's, también Capin's había cerrado. A raíz de esta experiencia, Maribel decidió estudiar mercadotecnia. Terminó el bachillerato con uno de los promedios más altos de su generación, y obtuvo una beca con la que asistió a la Universidad de Arizona. Después de graduarse, trabajó en Tucson en una de las principales tiendas departamentales. Su deseo de mantenerse en capacitación constante le abrió campos nuevos, y continuó tomando cursos en el PCC, en Nogales. Estas clases llenaban algunos huecos, sobre todo en contabilidad, pago de impuestos y el conocimiento de la norma fiscal federal. Tuvo tanto éxito, que en 1996 les regaló a sus padres un viaje por dos semanas a París, Francia.

Para 1997, Maribel anunció su intención de abrir un restaurante; les pidió ayuda financiera a sus padres para la compra, remodelación y apertura del lugar. Los Cervantez contuvieron el aliento mientras su casa era la garantía para el negocio, pero ella nunca titubeó. Poco después, Maribel, saludaba y sentaba con orgullo a los comensales en su recién inaugurado restaurante italiano, ubicado en una esquina concurrida de Tucson. A los clientes se les preguntaba si no les molestaría sentarse en la terraza, ya que el comedor principal estaba lleno. Sus hermanas se ocupaban de atender a los clientes, mientras que sus sobrinos servían las mesas. La cocina desprendía aromas suculentos y el padre, con las mangas enrolladas, se encargaba de lavar los platos. La madre, sentada en la caja registradora, completaba el panorama de la unidad familiar. El sudor que limpiaba de su frente bien pudo haberse debido al calor de la cocina o tal vez a su nerviosismo, y con sus manos apretadas, como rezando, suspiraba: "Parece que ya la hicimos".

Este caso es un ejemplo de cómo un hogar con estabilidad económica puede resistir la demanda en el empleo flexible de la industria, y así lograr un máximo desarrollo del capital humano y solidez financiera. Maribel se benefició de la ventana de oportunidades que le ofreció la seguridad monetaria para realizar sus metas educativas, lo que confirma algunos de los resultados estadísticos del estudio (O'Leary 2006). Aunque ella participó en el sector de venta al por menor, sus ingresos en Capin's no se usaron para amparar el hogar, sino para emprender un proceso de capacitación. También le favoreció la ideología de su mamá, quien promovió la importancia de la independencia económica. Esta perspectiva, aunque venía de un contexto "tradicional", que fomentaba la importancia de la familia ante cualquier otro valor, se distingue del ambiente sociocultural de Guillermina que, igual de estable, fue sobornado por la percepción de inseguridad. En el ejemplo de Maribel se muestra la independencia que tiene al rol de género, prescrito socioculturalmente, y que resultó en una mayor autonomía.

 

Conclusiones

Nogales, Arizona, ofrece diversos contextos sociales para evaluar el efecto de la inestabilidad económica sobre la participación de las mujeres de origen mexicano en el mercado laboral, con implicaciones en su educación y capacitación. Esta comunidad fronteriza representa un laboratorio viviente, en donde se presentan los efectos de 40 años de planificación económica entre México y Estados Unidos. En los últimos ha aumentado el empleo flexible, que ha impulsado una transformación económica y social irreversible. Cada vez más, los empresarios han optado por usar este tipo de mano de obra, para adaptarse a la incertidumbre del mercado. Esta estrategia preserva su competencia y resistencia a los flujos impredecibles de la situación mundial, al igual que a la precariedad económica regional, al incrementar la cantidad de desempleados y subempleados.

Los estudios de caso presentados destacan a mujeres de origen mexicano que trabajan en el comercio minorista y en la industria maquiladora en Nogales, Arizona. Ayudan a discernir los vínculos entre fuerzas macroeconómicas, la forma de la estructuración empresarial y su dependencia en el uso del empleo flexible, y los imperativos a escala macroeconómica en cuanto a la vivienda, lo que incluye las funciones reproductivas de las mujeres. Los casos muestran cómo el uso del trabajo flexible les permite moverse entre el empleo y el hogar, una estrategia que parece socavar la opción por la educación y la capacitación, que ayudarían a vencer la inestabilidad económica futura.

Con Leticia, la preparación de la mujer para lograr un mejor empleo es una vía hacia el mejoramiento económico de la familia. Su formación en una escuela católica privada fue interrumpida cuando su padre murió y el negocio familiar fracasó, lo que inició una época de inseguridad financiera. Ella estudió comercio, una carrera práctica, y obtuvo un trabajo para así ayudar a mantener el hogar de su madre viuda. Ello refleja el rol "tradicional" de la mujer y su fuerte compromiso familiar. Tanto Leticia como la señora Cervantez ejemplifican cómo la educación dura hasta que se asegura el matrimonio y la supuesta estabilidad proporcionada por el marido. Una vez garantizada, la dedicación al rol reproductivo es más importante en relación con cualquier otra meta, incluso la capacitación. Por lo tanto, la oferta del trabajo flexible es muy atractiva, más cuando las condiciones se vuelven inestables, ya sea porque el marido gana poco o por la inequidad entre la pareja. Una vez más, el empleo flexible parece satisfacer la doble necesidad de cuidar una familia y ayudar a la economía.

Los otros ejemplos contrastan a dos mujeres con base en su situación laboral en una maquiladora. Guillermina, quien cuenta con cierta capacitación por su trabajo en la planta, la vinculación entre la reproducción doméstica y esa destreza es menos fuerte. Para ella, el trabajo flexible no es importante, puesto que es "de planta" y tampoco es factor la inseguridad económica. No obstante, la percepción de inseguridad es significativa como para tomar la decisión de escoger una educación menos ambiciosa para su hija. En contraste, en la situación de Senovia no hay vinculación entre el trabajo y la formulación de metas educativas. Se observa la superposición inseparable de la producción doméstica y el empleo flexible, y la alienación de la función de la escolaridad respecto a otras actividades. Para Senovia, toda una vida de carencias puede deberse a su baja escolaridad o viceversa.

Maribel muestra que con solvencia lograr una educación opera como un factor independiente del papel reproductivo. Esta meta se vincula con aspiraciones para ascender en su carrera. En comparación con el hogar de Guillermina, que también tenía solidez financiera, no existe el vínculo entre la reproducción de la unidad doméstica y la educación. Cabe resaltar que en Maribel aparece una relación no ligada entre trabajo y la reproducción. Esto manifiesta la conexión entre la educación y la participación de mano de obra, que aunque sea flexible se define ideológicamente con la adquisición de herramientas que pueden atraer estabilidad, metas independientes de la reproducción. Es decir, en este esquema, la educación no fue el medio para mejorar la economía del hogar, aunque logró hacerlo. Más bien fue un conducto para alcanzar autonomía e independencia.

Las modalidades de empleo flexible utilizadas, para adaptarse a las irregularidades de la demanda del mercado global, perpetúan y se aprovechan del desempleo y subempleo de un número creciente de miembros de la unidad doméstica. La manera de encontrar oportunidades en el marco del empleo flexible no sólo oscurece la inestabilidad económica regional, en donde la incorporación de las trabajadoras se hace aparecer cada vez más como ventajosa, como "elección", sino también parece vincularse y complementarse con el compromiso femenino prioritario con la reproducción. Si bien una medida de la firmeza económica para el hogar se basa en la disponibilidad del trabajo eventual, que pueden desempeñar con facilidad las amas de casa y madres, las prácticas inherentes en el sector del empleo flexible pueden verse como explotadoras de las ideologías sociales, que enfatizan la maternidad y la domesticidad.

En consecuencia, la estructura del mercado laboral y las ideologías sociales locales pueden interactuar para debilitar la capacidad de la población, para preparar una resistencia a los sistemas de explotación, a través de la educación o la capacitación. Por consiguiente, la preparación como estrategia es opacada por la incertidumbre económica, más aún si los empresarios son libres y la usan para manipular la inseguridad de los trabajadores. Para las mujeres, la flexibilidad se convierte no sólo en una táctica de empleo, sino en una estructura socioeconómica que valora su incursión en el mercado laboral sólo para ayudar a su hogar. Debido a que su participación activa está vinculada a la lucha para lograr la solidez económica de la familia, el enfoque del empleo en términos de flexibilidad permite a la industria manejar las jornadas, salarios, prestaciones y esto no ayuda a alcanzar una estabilidad a largo plazo. En otras palabras, el hogar sería estable a veces (cuando ella está empleada), y en otras no (cuando es despedida). Durante el paro, el hogar depende de los mecanismos de apoyo social o el mercado informal, para ganar lo suficiente para vivir (Stier y Tienda 1992), pero con el tiempo, poco podría haberse hecho para mejorar en forma permanente las condiciones de la economía fronteriza, debido a que permanece inestable. De esta manera, el énfasis social en reproducción de la unidad doméstica facilita las gestiones para su adaptación a un mercado errático. Debido a lo impredecible de éste, los planes de educación para mejorar la permanencia en el empleo son confusos. Entonces, a través de este proceso el papel de la educación está cada vez más alienado, o parece incongruente con la participación laboral.

En conclusión, las prescripciones construidas socialmente, que enfatizan la producción de la unidad doméstica, ayudan a estructurar una respuesta de corto plazo a la inestabilidad económica del hogar, y las empresas pueden aprovechar con facilidad las ideologías provenientes de los preceptos socioculturales para garantizar que su oferta de trabajo flexible está subvencionada por el hogar. Estos procesos hacen frágil e imprevisible la inversión en la educación y capacitación de las mujeres.

 

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Notas

1 A Nogales, Arizona y Nogales, Sonora, se les conoce como una ciudad, "Ambos Nogales", se fundaron en 1882, cuando se unieron las vías del ferrocarril de Guaymas, Sonora, y Kansas, Missouri; de hecho, Ambos Nogales fueron una comunidad hasta 1917, cuando una valla divisoria se erigió para separarlos.

2 Las zonas de libre comercio fueron modificadas a través de los años, y se estableció como una de 20 millas de cada lado de la línea entre México y EE UU.

3 Las maquiladoras se organizaron de acuerdo a un concepto de plantas gemelas de ensamblaje, con empresas en ambos lados de la frontera. Con este arreglo, las compañías estadounidenses envían materias primas a las plantas mexicanas. Aquí se proporciona mano de obra barata para la producción total o parcial de ensamble de productos, y también concesiones para el uso o compra de los recursos requeridos por las plantas de montaje. Los productos, parcialmente ensamblados, se exportan a EE UU, donde la empresa gemela dispone del montaje final o embalaje para enviarlos al destino final.

4 Investment in Female Education as an Economic Strategy among U.S.–Mexican House–holds in Nogales, Arizona, financiada en parte por una beca de la National Science Foundation (no. SBR 9616600).

5 Para mayor información sobre esta técnica metodológica, consultar Russell (1994).

6 La evaluación de las metas educativas confluyen con otros objetivos que también abruman al hogar, por lo que las decisiones importantes se toman de forma colectiva.

7 Weintraub (1996) sostiene que en 1994 la crisis monetaria de México se debió a su déficit comercial, como resultado de un crecimiento rápido de las exportaciones provenientes de EE UU, en el inicio del TLCAN.

8 La palabra macho tiene significados diferentes, según el contexto. Algunos más generalizados van desde los comportamientos asociados con rasgos varoniles (el valor, la bravia sexual y el ser proveedores de la familia), a la creencia general de que las mujeres deben estar subordinadas a los hombres. Para un análisis más extenso de las definiciones y contextos donde se utiliza el término, consultar Gutmann (1996).

9 Este es un término despectivo aún común para referirse a los migrantes que ingresan a EE UU sin autorización.