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Región y sociedad

versión impresa ISSN 1870-3925

Región y sociedad v.20 n.43 México sep./dic. 2008

 

Reseñas

 

Juan Poom Medina (2007), La revolución silenciosa en la gestión pública local. Factores asociados al número de innovaciones en los municipios mexicanos 2000–2004

 

Premio INAP 2006, México, Instituto Nacional de Administración Pública, A. C., 195 pp.

 

Alberto Aziz Nassif*

 

* Investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Calle Juárez 87, colonia Tlalpan, C.P. 14000 México, D. F. Correo electrónico: aziz@ciesas.edu.mx

 

La innovación: un resultado positivo de la competencia electoral y el liderazgo político

La innovación en los gobiernos locales, a partir del premio CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas), tiene buena valoración, una evaluación de resultados, a través de una metodología rigurosa, y una medición precisa. La revolución silenciosa hace un aporte a las ciencias sociales; establece la hipótesis siguiente: la competencia política posibilita la innovación gubernamental, que ya se había observada do en otras investigaciones. Aunque una cosa es hacer una evaluación cualitativa y otra probarla, mediante datos con base en series estadísticas; el libro de Juan Poom se ocupa de esta segunda opción.

Dicho planteamiento forma parte de la literatura de la ciencia política, pero muchas veces los datos no dan el resultado esperado. Este es un reto para los que nos formamos según la creencia epistemológica de que los datos se construyen y se conquistan, como dice El oficio de sociólogo,1 así que Juan Poom conquistó sus datos, y mediante un análisis estadístico pudo entender que había dos variables que encajaban perfectamente en la lógica del planteamiento: competencia electoral e innovación y escolaridad y liderazgo con innovación. En cambio, hubo otras cuya relación fue tenue y poco significativa, como la descentralización y población o tamaño del municipio con innovación, y dos que dieron resultados negativos: marginalidad y participación electoral.

En dichas correlaciones está el corazón de este trabajo de investigación. A continuación incluyo algunas reflexiones derivadas de la lectura de La revolución silenciosa.

• Si la competencia electoral está correlacionada de forma positiva con la innovación, podemos conservar el paradigma clásico de que la competencia y la democracia electoral forman una pareja necesaria. Ahora, si el liderazgo —cualificado a través de la lente de la escolaridad de los alcaldes— permite entender una parte positiva del perfil de la clase gobernante, por lo menos en su punto más vinculado con la ciudadanía, es decir, en los ayuntamientos, aquí aparece un hallazgo del trabajo. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que esta perspectiva se da en una muestra que contiene lo mejor de lo mejor en términos de innovación, generado por los gobiernos locales. Es como si tomáramos un grupo de alumnos sobresalientes, inteligentes y brillantes y les aplicáramos la prueba Pisa, lo más probable es que el resultado diferiría mucho del obtenido por nuestro sistema educativo en general hace unos meses, que fue desastroso.

• Si la descentralización y el tamaño de la población en los municipios no se relacionan de forma positiva con La revolución silenciosa de la innovación o con la muestra de estos gobiernos innovadores, significa que el dinero de los recursos fiscales puede no ser determinante para los cambios estructurales, profundos y permanentes, que implica la innovación. Sin embargo, por otras vías sabemos que la descentralización sí es un factor importante para que los gobiernos locales desarrollen de mejor forma sus condiciones de autonomía, y obtengan los recursos necesarios para cumplir con sus tareas más urgentes. Considero que aquí existe un tema para investigaciones futuras.

• Hay una realidad no expresada en los resultados de La revolución silenciosa; la marginación está inversamente correlacionada con la innovación. Otra vez podemos darle la razón a los clásicos: sin ciudadanía no hay democracia consolidada y fuerte, y para lograr la ciudadanía se necesitan, al menos, salarios dignos y alfabetización. Sin democracia, la innovación en las formas del gobierno local sería una caricatura, es decir, simples formas de sobrevivencia de muchos ayuntamientos pobres que a veces no pueden pagar ni los sueldos de sus empleados o el consumo de energía eléctrica de sus instalaciones. El contrasentido es que no haya buena química entre la innovación y la participación electoral, porque sin ésta no hay competencia, factor que sí se lleva bien con la innovación. Por tanto, aquí tenemos interrogantes nuevos para la agenda de investigación del tema, que otra vez puede tratarse de un problema del universo analizado.

• A la nueva gobernanza, así como a la administración tradicional o la escuela de Public Management (nueva gestión pública) les vendría bien dialogar y confrontarse con otras experiencias de gestión, como el presupuesto participativo (PP), surgido en Porto Alegre, Brasil, y que pone por delante objetivos que pueden resultar extraños a cierto tipo de enfoques de administración pública, como por ejemplo la justicia redistributiva, en la cual se ha llegado a establecer un buen avance de las explicaciones y paradigmas que estaban abiertamente confrontados, por lo menos en términos de algunas escuelas teóricas. No es cierto que participación y representación sean opuestas. El pp logró innovaciones importantes que estarían en sintonía con los objetivos de premios como el del CIDE, la experiencia mexicana de reconocimiento a estas nuevas formas innovadoras emprendidas por los gobiernos locales. Así, la participación, vinculación entre ciudadanía y autoridad, rendición de cuentas, eficacia en la planeación, mejor uso de recursos públicos y otros objetivos de buenas prácticas de gobierno son perfectamente compatibles con una mejor redistribución de los recursos. En realidad, la competencia electoral y el juego democrático son medios para lograr gobiernos mejores, de lo contrario sólo estaríamos ante un mero reciclamiento de las elites gobernantes. En suma, la visión innovadora que han teorizado estas escuelas son compatibles con experiencias como la del PP, que también ha sido una revolución, y no precisamente silenciosa.

• La obra plantea el contraste con otras experiencias, algunas negativas, que se deben suprimir, por ejemplo la del clientelismo de muchos gobiernos locales, que operan como patios traseros de maquinarias electorales, para la compra del voto de la pobreza.

Para concluir, sólo me resta señalar que este libro constituye una investigación muy útil, y es una referencia obligada para los estudios en este campo del conocimiento. Al final me quedo con la idea de que la innovación y la calidad experimentada por los gobiernos locales son parte de un proceso complejo de construcción de instituciones, requerido de forma urgente por nuestra incipiente democracia, que necesita vivir su proceso de revolución silenciosa.

 

Nota

1 De Pierre Bourdieu, Jean–Claude Chamboredon y Jean–Claude Passeron, publicado en 1975 por Siglo XXI Argentina editores, en Buenos Aires.        [ Links ]