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Región y sociedad

versión impresa ISSN 1870-3925

Región y sociedad vol.19 no.38 México ene./abr. 2007

 

Artículos

 

Marcos interpretativos, identidad e imaginario en el mexica movement

 

Aquiles Chihu Amparán*

 

* Profesor–investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana–Unidad Iztapalapa. Departamento de Sociología.

 

Correspondencia:
Insurgentes Sur 3493, edificio 18 departamento 204,
Villa Olímpica, C. P. 14020, Tlalpan, México.
Correo electrónico: chaa@xanum.uam.mx

 

Recibido en enero de 2006
Revisado en julio de 2006

 

Resumen**

El objetivo de este artículo es analizar el mexica movement, a través de su discurso e imaginario, representados en un conjunto de utopías, símbolos, mitos y creencias, que revitalizan la cultura y el pasado mesoamericano. Se aplica la metodología del análisis de los marcos (frame analysis), con sus cinco partes: el protagonista, el problema, el antagonista, las metas y la audiencia. En el estudio de los movimientos sociales ha prevalecido el análisis de los aspectos políticos y estructurales, aquí a dichos movimientos se les observa en función de sus capacidades como productores de significados, que contribuyen a conformar su identidad colectiva.

Palabras clave: análisis de los marcos, análisis del discurso, identidad colectiva, imaginario, fronteras, mexica movement.

 

Abstract

The objective of this article is to analyze the mexica movement through its discourse and imaginary, represented in a collection of utopias, symbols, myths and beliefs that revitalize the Mesoamerican past and culture. A frame analysis methodology, consisting of five parts, is applied: the protagonist, the problem, the antagonist, the goals and the audience. The analysis of political and structural aspects has prevailed in the study of social movements. Here, we observe social movements in terms of their capabilities as generators of meaning that contribute to shape their collective identity.

Key words: frame analysis, discourse analysis, collective identity, imaginary, borders, mexica movement.

 

Introducción

Jeffrey Alexander (1988) opina que los análisis culturales en el terreno de los estudios sociales y humanísticos están basados en Emile Durkheim, en particular en su último libro publicado: Las formas elementales de la vida religiosa. También considera que la obra tardía de Durkheim, además de alentar el estudio de los fenómenos culturales de la sociedad, encausa el avance de la investigación contemporánea hacia una configuración del análisis sociológico, en términos de la centralidad e importancia de los procesos simbólicos para la constitución de las relaciones sociales. Durkheim ha sido recuperado principalmente por el análisis sociológico, a través de la lectura de sus obras del periodo intermedio: La división del trabajo social, Las reglas del método sociológico y El suicidio. Mediante esta recuperación, se forjó una visión estructuralista de su obra y su pensamiento, que también influyó en la definición del análisis sociológico sobre la acción social, y que se llevaría a cabo mediante métodos preferentemente cuantitativos.

Por el contrario, enfocar la atención en Las formas elementales de la vida religiosa implicaría una configuración del análisis sociológico, cuyo objeto de investigación serían los procesos simbólicos emanados de la práctica religiosa y el comportamiento ritual, como lo demuestran algunos análisis culturales contemporáneos importantes inspirados en esa obra. En opinión de Alexander, considerar el antecedente intelectual en la formación de los análisis culturales, y el reconocimiento explícito de tal influencia tendría dos ventajas: daría coherencia disciplinaria a los diferentes estilos de análisis cultural, es decir, un lenguaje común, y otorgaría una base sólida para la redefinición del análisis sociológico, cuyo centro se ubicaría en el estudio cultural de la sociedad. Finalmente, Alexander bosqueja los elementos centrales por recuperar en ese libro. En primer lugar, una concepción de la acción social motivada en lo emocional y fundamentalmente expresiva, concepción opuesta al énfasis tradicional de la acción social como consciente y estratégica, en términos del cálculo medios–fines.

La emotividad de la acción social no se deriva de necesidades psicológicas, sino de la referencia a patrones simbólicos. De lo anterior emana una concepción de la sociedad como un mecanismo que responde a la ansiedad humana acerca del significado y el sentido del mundo, y no como uno que persigue metas colectivas dirigidas a la adaptación al medio.

Clifford Geertz constituye un ejemplo claro de esta tradición durkheimiana, pues ha expuesto algunos de los aspectos más relevantes de lo que puede considerarse un modelo teórico, para la antropología en particular y las ciencias sociales en general. La característica principal de este modelo es que aboga por una reintegración de las ciencias sociales con las humanidades, alejándose del paradigma de las ciencias naturales.1 Geertz no comparte la opinión de que exista una división tajante entre las ciencias humanísticas y las sociales, como si se tratara de dos continentes. Más bien, las ve como una serie de islas reunidas en un archipiélago, que deben unirse a través de nexos múltiples. Este antropólogo considera que uno de los fenómenos recientes más relevantes en el mundo intelectual es el uso de analogías tomadas de las disciplinas humanísticas, mientras que se dejan de lado, progresivamente, las derivadas de las ciencias naturales, en particular de la física y la biología. Este desplazamiento en las analogías significa también un cambio profundo con respecto a la manera de abordar el conocimiento mismo. Para él, las analogías derivadas de las ciencias naturales han conducido al paradigma de pensamiento, que considera que la misión de la ciencia es establecer causas y efectos cuantificables. En cambio, las que emanan de las disciplinas humanísticas conducen a un paradigma en donde la interpretación de los fenómenos sociales y su comprensión ocupan un lugar primordial. De acuerdo con este autor, la aproximación científico naturalista a los procesos sociales no ha producido un conocimiento adecuado sobre sus dinámicas, así como de los comportamientos humanos. Sobre todo porque a un conocimiento orientado analógicamente, según modelos tomados de la física, se le escapa una dimensión central de los sujetos humanos: la simbólica.

Situado en esta perspectiva, el objetivo del presente artículo es analizar el mexica movement a través de su discurso e imaginario colectivo, representados por un conjunto de símbolos, utopías, mitos y creencias, que continuamente revitalizan la cultura y el pasado mesoamericano. Para lograrlo, se profundiza sobre la manera en que los actores políticos construyen sus identidades.2

El corpus3 de este estudio se limita al sitio del mexica movement en internet: http://mexica–movement.org, porque no existe material sobre el tema en la literatura de las ciencias sociales, tampoco en la especializada sobre el movimiento chicano. Ambas limitantes no permiten responder a interrogantes tales como quiénes son esos actores, qué importancia tienen dentro del movimiento chicano y qué papel han jugado. Esta base de datos reducida le impone ciertos límites a la investigación, aunque también indica que no se ha estudiado este movimiento, ahí radica la importancia y justificación de este trabajo.

Como metodología se recurre al "análisis de los marcos",4 en el que se enfatizan las condiciones de producción de elementos ideológicos y culturales, en el proceso de transformación de la acción colectiva a movimiento social. Este enfoque proporciona pistas importantes acerca de la ideología de un movimiento, y permite observar en qué circunstancias ocurre la cohesión social necesaria para el éxito de las acciones colectivas. El concepto de "marco", acuñado por Erving Goffman (1974, 21), se refiere a los "esquemas de interpretación" utilizados por los individuos para "ubicar, percibir, identificar y clasificar" los acontecimientos ocurridos dentro de su espacio de vida y en el mundo en general. Al otorgar un significado a los acontecimientos, los "marcos" funcionan para organizar la experiencia y guiar la acción individual o colectiva.

En el contexto de los movimientos sociales, los marcos de referencia para la acción colectiva no sólo destacan ciertos aspectos de la realidad, sino que también actúan como base para la atribución y articulación de significados. Los marcos se distinguen de acuerdo con sus funciones: atribuir identidades, definir un problema y ofrecer soluciones. En este artículo, a través del análisis del discurso del mexica movement, el enfoque se centra en cinco tipos de marcos: los de la definición del campo de la identidad del actor protagonista, del antagonista y de la audiencia, los marcos de diagnóstico y los de pronóstico. Los tres primeros se refieren a las identidades,5 y los otros dos a la definición de problemas y soluciones. De acuerdo con Snow y Benford (1988, 200–201): "El enmarcado del diagnóstico implica la identificación de un problema y la atribución de la responsabilidad o de la culpa [...] La finalidad del enmarcado del pronóstico no es únicamente la de sugerir soluciones al problema, sino también identificar las estrategias, las tácticas y los objetivos. De esta manera queda especificado qué hacer".

También, conviene referirse al "marco maestro", el cual desempeña la misma función que un marco de significación para la acción colectiva, pero a una escala mayor (Snow y Benford 1992, 138); es decir, en relación con un conjunto de organizaciones de varios movimientos sociales. Un ejemplo lo constituye el marco de los derechos en Estados Unidos, en donde éstos se convirtieron en la meta de varios movimientos: los feministas, ambientalistas, homosexuales, discapacitados, ancianos y niños. En este estudio, el marco maestro es el de la revitalización de la cultura del Anáhuak, que es reivindicado en México por grupos como los concheros, el movimiento confederado restaurador de la cultura del Anáhuak y recientemente por el mexica movement en Estados Unidos. En su estrategia discursiva recurren a dicho marco, que promueve la identidad del Anáhuak, la unidad de la raza y la cultura de una población descendiente de los habitantes originarios del Anáhuak, que abarcaba México, América Central, el oeste y la región del sur de Estados Unidos.

Para cumplir con el objetivo planteado, la primera parte del artículo aborda el análisis de los marcos, que es la metodología empleada en el análisis del discurso, la segunda los grupos integrantes del movimiento de revitalización de la cultura del Anáhuak y la tercera el análisis del discurso del mexica movement.

 

El análisis de los marcos

El estudio de los movimientos sociales ha girado en torno al análisis de los aspectos políticos, organizativos y estructurales de la acción colectiva. El análisis de los marcos constituye un aporte en el que destaca la producción y difusión de elementos ideológicos y culturales durante el proceso de la acción colectiva. La perspectiva del enmarcado en el estudio de los movimientos sociales surge como resultado del trabajo de un grupo de sociólogos estadounidenses. La literatura sobre el tema, escrita en inglés, es extensa, sobresalen los trabajos de David Snow y colaboradores (1986, 1988, 1992) y William Gamson (1988, 1992, 1995). No obstante, son conocidos otros artículos como los de Gerhards (1995); Johnston (1995) y Della Porta (1999). En español, la literatura es escasa, aunque existen trabajos como los de Hunt, Benford y Snow (1994b); Tarrow (1997); Rivas (1998); McAdam, McCarthy y Mayer (1999); Máiz (2004) y Chihu (1999, 2000, 2002, 2004, 2006a, 2006b).

En este artículo, el discurso político se define como un conjunto de textos emitidos en una coyuntura política particular, en un campo de identidad en relación con un problema político.6

Las unidades de análisis son los "textos" producidos por los actores. En este caso, se entienden como la manifestación concreta del discurso, aquellos "actos de lenguaje" (un discurso oral o escrito) con un comienzo y un final identificable: libros, artículos, folletos, documentos, discursos, entrevistas, comentarios de radio y televisión (Donati 1992). Un texto está generalmente impreso. Pero al escuchar a un orador, también existe la expresión de un texto oral. De igual forma lo son los materiales visuales como fotografías, pinturas, películas y programas de televisión. Los textos permiten construir cómo los individuos se ven a sí mismos, a los acontecimientos, a otros y al mundo en general. No existe una interpretación correcta de un texto; hay muchas posibles, algunas mejores que otras, de acuerdo con las circunstancias. Cuando se habla de la lectura de un texto, se refiere a que un lector es capaz de deducir lo escrito por un autor; es decir, puede descifrar los símbolos. Leer un libro significa crear significado de los símbolos encontrados en el texto, los significados están en la lectura. No se puede hablar de encontrar el significado verdadero de un texto, pero sí de construir uno fuerte o bueno. En este sentido, es necesario buscar los elementos presentes; el central es el argumento, compuesto por una demanda (sobre lo que el autor intenta convencernos) y evidencias para comprobarla.

De acuerdo con esta propuesta metodológica de análisis del discurso, el "análisis de coyuntura" es el estudio de una arena política en donde existe un actor protagonista, uno antagonista, una audiencia y un problema. El escenario es la arena política, el lugar concreto en donde cobran vida los dramas sociales y los conflictos políticos. Es un espacio social en el cual, ante la mirada de un público, sucede un enfrentamiento entre los actores políticos (protagonistas y antagonistas). Los integrantes de una arena son los grupos o partidos involucrados y la audiencia, la neutralidad o apoyo de esta última será un factor determinante en la contienda; por esta razón, el objetivo de los actores principales es derrotar al contrario, y tener a la audiencia como aliada. La coyuntura política se ha definido como un desplazamiento significativo de la correlación de fuerzas, equivalente al equilibrio provisorio resultante de la desigualdad de situación y de potencial de poder entre dos o más protagonistas confrontados entre sí (Giménez 1989, 25), a raíz de un acontecimiento desencadenante que frecuentemente funciona como revelador de las contradicciones sociales latentes hasta entonces. Una coyuntura sucede en momentos y presenta uno o más "nudos críticos", que se identifican con los momentos de mayor condensación de las contradicciones y, por lo tanto, de más presión y tensión (Giménez 1989, 26).

Como metodología, en el análisis del discurso se emplea el análisis de los marcos. Los actores políticos pueden aprender el "proceso de enmarcado" (framing process), como una estrategia para aumentar las capacidades de movilización; abarca dos elementos: el enmarcado del "campo de identidad", delimitado por las fronteras que lo definen, y el del problema.

El campo de identidad está personificado por tres actores: el protagonista, el antagonista y la audiencia. El primero lo integran los actores y líderes principales y los simpatizantes del movimiento. Estas atribuciones incluyen la personificación de los rasgos más positivos del movimiento en individuos particulares (héroes y líderes). Los protagonistas necesitan definir ante la audiencia una concepción de sí mismos. El campo de identidad antagonista se refiere a los individuos o colectividades considerados oponentes al movimiento social. Los observadores neutrales o no comprometidos dentro de la arena de acción colectiva, pero que pueden reaccionar positivamente a las actividades y el discurso del movimiento social, y unirse a él como aliados potenciales.

El enmarcado del problema abarca los marcos de diagnóstico y pronóstico. Definir una situación como un problema es el paso más importante para lograr la movilización de una audiencia; que puede ser más efectiva si se definen además los agentes causales de ese problema. Para reconocerlo, se utilizan marcos de diagnóstico que identifican alguna situación como problemática, y susceptible de ser resuelta o mejorada. Por tanto, el discurso de los marcos da cuenta de la designación de agentes culpables. Esta función atributiva va más allá de la designación. A los agentes culpables se les atribuyen rasgos, por los cuales se puede argumentar su culpabilidad. El enmarcado de diagnóstico implica asignar a los antagonistas la identidad y el papel de villano, y mediante él se trata de definir un problema y responsabilizar de él a un agente causal. En cambio, el enmarcado de pronóstico ofrece soluciones y propone estrategias específicas para resolver el problema (Hunt, Benford y Snow 1994a).

Los "marcos de significación" son un conjunto de ideas acerca de cómo funciona la política, constituyen temas que atraen la atención sobre un asunto particular o ciertas personalidades, y que proveen un contexto para la explicación de los problemas. Reúnen un conjunto de dimensiones para interpretar los procesos políticos en general y a los políticos en particular. Mediante este concepto, acuñado por Goffman, se hace referencia a esquemas de interpretación que permiten a los individuos ubicar, percibir, identificar y clasificar los acontecimientos ocurridos dentro de su espacio de vida y en el mundo en general (Goffman 1974, 21). Una vez que se otorga significado a los acontecimientos, los marcos funcionan para organizar la experiencia y guiar la acción individual y colectiva. Particularmente en el contexto de los movimientos sociales, los marcos de referencia para la acción colectiva destacan ciertos aspectos de la realidad, y también actúan como base para la atribución y articulación de significados, por ello pueden distinguirse de acuerdo con sus funciones: atribuir identidades, definir un problema y ofrecer soluciones. A partir del concepto de marco de significación, Goffman quiere enfrentar el problema relacionado con el hecho de que los agentes siempre confrontan toda situación social con la pregunta, implícita o explícitamente formulada: ¿qué es lo que sucede aquí? En opinión de este sociólogo, los individuos pueden responder a esta pregunta porque tienen a su disposición un conjunto de marcos básicos de comprensión para dar sentido a los eventos externos. De manera que las definiciones de una situación se construyen de acuerdo con principios de organización, referidos también como marcos, que gobiernan a los eventos sociales y la participación en ellos. Los marcos son un conjunto de ideas acerca de cómo funciona la política, constituyen temas que atraen la atención sobre un asunto particular o ciertas personalidades, y que proveen un contexto para la explicación de los problemas.

 

El movimiento de revitalización de la cultura del Anáhuak

En este artículo se ha descrito y analizado el imaginario colectivo del denominado movimiento de revitalización de la cultura del Anáhuak; está constituido por grupos de danzantes concheros y aztecas, los "reginos", llamados así en alusión al personaje de la novela de Antonio Velasco Piña (1987); por el movimiento confederado restaurador de la cultura del Anáhuak y recientemente por el mexica movement, en Estados Unidos.

Este movimiento recrea la cultura náhuatl con el propósito de establecer estrategias de acción, y otorgar sentido e identidad a los actores involucrados. En su imaginario colectivo, revitaliza su identidad construyendo un universo simbólico, compuesto por rituales (danzas en círculos, un saludo especial); maneras de hablar particulares (lenguaje con sentido simbólico especial, sólo conocido por los miembros del grupo); vestidos y ropas especiales (atuendos y penachos prehispánicos utilizados por los danzantes aztecas); emblemas (el águila o el calendario azteca en los estandartes de los danzantes).

Aquí el concepto movimiento de revitalización se ha utilizado en el mismo sentido empleado por el antropólogo Anthony Wallace, para referirse al renacimiento de tradiciones culturales y religiosas. De acuerdo con Wallace (1956, 265), este fenómeno abarca una serie de movimientos (nativistas, reformistas, revivals, mesiánicos, sectas, cultos de cargo, utópicos, movimientos sociales, carismáticos, revoluciones) que tienden a crear una cultura nueva. El término revival denota un movimiento social, cuya filosofía se orienta a la restauración de un estado de cosas o a una era pasada considerada mejor que la presente. Wallace veía a estos movimientos como la reacción de una cultura subalterna, que ha sufrido una aculturación profunda producto de la colonización. En los intentos de revitalizar la cultura sometida, este proceso per se busca recuperar la identidad perdida mediante el rescate de un pasado mítico; de ahí que se presenten ciertos rasgos de nativismo, como un fenómeno que intenta expulsar las tradiciones culturales extranjeras y a quienes las comparten.

Los concheros son el grupo mayoritario; su jerarquía es de tipo militar, tienen dos líderes: el jefe y su asistente (un primer y segundo jefe). Cada mesa tiene dos líderes, un capitán a cargo de los rituales ante el altar (sacerdote) y otro para atender las actividades de fuera (capitán de campo, a cargo de la música y la danza). Ésta última también refleja la estructura jerárquica militar; va desde el soldado, el alférez, los sargentos, los regidores, el primer conchero de la derecha, el segundo de la izquierda, los concheros, el regidor de marchas, los capitanes: el primero de la derecha y el segundo de la izquierda y el general.

Gabriel Moedano (1972) califica a los concheros como un movimiento nativista, y sitúa los orígenes de la organización en Querétaro y Guanajuato. Considera que los rituales dedicados a la cruz, a Santiago Apóstol, a las ánimas, las guitarras de concha de armadillo, las "limpias", las alabanzas y velaciones son rasgos culturales comunes a los pueblos otomíes. Desde su punto de vista, la "Hermandad de la Santa Cuenta" constituye un esfuerzo deliberado y consciente por preservar estos cultos religiosos de origen otomí, con influencia chichimeca.

De acuerdo con Moedano, el 25 de julio de 1531 se llevó a cabo, cerca de Querétaro, la batalla del Cerro de Sangremal, en la que los españoles enfrentaron a los chichimecas; fue una batalla sin armas. En el fragor de una lucha que no tenía vencedores ni vencidos, apareció en el cielo una cruz brillante con la imagen de Santiago Apóstol, que provocó la rendición de los chichimecas, así como su conversión al cristianismo a cambio de que se instalara una cruz en el lugar de la aparición y se le diera al cerro el nombre de Sangremal, por la sangre derramada. Ante la cruz instalada, los indígenas danzaban exclamando "Él es Dios."7 Para el autor, los concheros representan la continuidad del sincretismo, producto de rituales similares entre el cristianismo y la religión prehispánica: bautismo, peregrinaciones a lugares sagrados, la confesión, el empleo del incienso, la creencia en el nacimiento del héroe de una virgen y en una cruz sagrada.

Los danzantes aztecas (apaches) integran otro grupo, parecido a primera vista a los concheros, aunque entre ellos existen grandes diferencias. La primera radica en la antigüedad de sus orígenes, según varios estudiosos (Mansfield 1953;Warman 1971) la danza de los concheros se remonta a la época de la conquista, por ello también llamada danza de conquista, mientras que los aztecas son más recientes. La segunda diferencia está en sus estandartes, los concheros tienen dos tipos (el cristiano y el mexica) y en sus símbolos que son vírgenes y cristos; mientras que los de los aztecas o apaches son los toponímicos del lugar o algún escudo antiguo. Según las celebraciones cristiana o mexica, se emplea determinado tipo de estandarte con predominio de los mesoamericanos; en las primeras sólo se incluyen los cristianos, pero los estandartes mexicas se emplean en ambas. Una tercera distinción radica en la vestimenta; para hombres y mujeres, el vestuario de los concheros consta de chaleco, capa y enagua de terciopelo con lentejuelas y los penachos están adornados con plumas de avestruz; los aztecas, en cambio, usan pectorales y van de maxtlatl (taparrabo). Una cuarta diferencia es en cuanto a los instrumentos musicales, mientras que los concheros usan la concha y la mandolina, los aztecas emplean instrumentos prehispánicos: huehuetl (tambor cilíndrico), teponaxtli (tambor horizontal con incisiones en forma de H a lo largo, su tono es contrabajo), flautas, ocarinas, ayacastles y sonajas.

Otro grupo es el de los reginos, llamado así en memoria de Regina, el personaje de la novela de Antonio Velasco Piña (1987). La misión de la heroína, iniciada por los lamas en el Tíbet, es despertar la energía contenida en los volcanes del Anáhuac. Tarea que logrará una vez que active la energía lunar congregando en la pirámide de Teotihuacán a medio millón de personas, que evocarán un mantra en el que se nombrará la palabra México. El 2 de octubre de cada año, en recuerdo del sacrificio de Regina, estos grupos realizan lo que consideran un ritual. El punto de reunión es el altar situado a espaldas de la iglesia de Santiago Tlatelolco. Durante la primera fase de la ceremonia, los asistentes vestidos de blanco forman con flores la figura de la Coyolxauhqui, y una vez terminada montan guardia en su honor. La segunda fase inicia con el sonido de los caracoles que anuncia el proceso de formación de las columnas, así como el inicio de su marcha silenciosa, que parte de Tlatelolco hacia el zócalo. La tercera fase comienza cuando las columnas llegan al zócalo, y tomados de las manos forman círculos en torno al asta bandera. Una vez completados los círculos concéntricos, el sonido de los caracoles anuncia que cuando cese comenzará la pronunciación del mantra: México.

Este movimiento se compone de una serie de grupos que se alimentan de una mezcla de cosmovisiones y filosofías distintas: los lamas tibetanos,8 las culturas del Anáhuac y maya, el ecologismo, la creencia en los extraterrestres, el new age. La filosofía de este movimiento señala que se vive una era y milenio nuevos, la era de Acuario. De acuerdo con sus cálculos astrológicos, la Tierra recorre todas las constelaciones del cielo, los doce signos del zodiaco, en 25 268 años. Ese año cósmico está compuesto de doce meses, que corresponden a los signos zodiacales, que duran 2 100 cada uno.

Otro de los grupos integrantes es el movimiento confederado restaurador de la cultura del Anáhuak, surgido en la década de 1940, cuando proclama como objetivo principal la recuperación de la identidad perdida, y varios intelectuales, como Eulalia Guzmán y Romero Vargas, se dedican a escribir una historia nueva. El 25 de septiembre de 1949, Eulalia Guzmán descubre lo que asegura son los restos de Cuauhtémoc. Este movimiento, organizado en calpullis, realiza una serie de rituales y ceremonias cívico–religiosas, donde los sacerdotes reivindican para sí el poder de comunicarse con sus antepasados. A partir de 1960, el movimiento se reúne alrededor de centros arqueológicos y estatuas de héroes, sitios en donde organiza homenajes dedicados a la memoria de Cuauhtémoc, Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y Francisco Villa. De 1960 a 1968, la organización logra nexos con funcionarios públicos y diplomáticos. En 1965, surge el Partido de la Mexicanidad, que obtiene su registro el 1 de marzo de 1967. En septiembre de 1968 muere Rodolfo Nieva, su líder y quien sería candidato contendiente contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las elecciones presidenciales de 1970, por tanto el objetivo se vio truncado.

A través de su periódico Izkálotl, el movimiento confederado se presenta como cultural, que pretende realizar una reforma social profunda. A partir de 1965, se propone realizar el Anahuakiscalotl, es decir, el resurgimiento del Anáhuak, territorio comprendido desde los límites norte de la antigua Alta California hasta Panamá en el sur, y del Atlántico al Pacífico. ¿A través de qué estrategias?

En su Manifiesto a la nación mexicana, se indica que existe "una situación de atraso y subdesarrollo en nuestro país", y se atribuye al "coloniaje cultural", ya que "los mexicanos aún continúan bajo el dominio de una cultura extraña impuesta por los españoles de la que es necesario independizarse" (Nieva 1965).

En ese documento se señalan los objetivos del partido:

1. Hacer que resurja la raza mexicana constituida por los mexicanos autóctonos, los mezclados y los de ambas condiciones.

2. Restablecer la filosofía mexicana, como interpretación mexicana de la existencia.

3. Reestructurar la nación conforme a normas mexicanas, restableciendo la Organización Social Mexicana.

4. Llevar la raza mexicana a la realización de la elevada misión ancestral e histórica que le tienen asignada sus propios destinos.

En 1967, surgen varias consignas: la aceptación del náhuatl como lengua nacional; la revitalización de la filosofía náhuatl como fundamento de la vida nacional; la aceptación y puesta en práctica del calpulli comunal, como estructura económica en el país; el uso del símbolo del movimiento Naui Ollin (evolución–tiempo); hablar un lenguaje mexicano; adoptar nombres mexicanos; celebrar todos los actos civiles de acuerdo con los ritos mexicanos; combatir todos los vicios, especialmente aquellos de origen extranjero; organizar los hogares según las costumbres mexicanas; convertir a todos los familiares, especialmente a los niños, a la mexicanidad (Izkalotl 1967).

 

El mexica movement

En Estados Unidos, el mexica movement pertenece a lo que se ha denominado ligas de la fuerza nacionalista azteca (FUNAAZ). Dentro de este complejo movimiento se encuentran organizaciones como el mexica eagle society, el Partido Nacional de la Raza Unida y Las Águilas Negras; todas toman el nombre de mexica en memoria del mito fundacional de acuerdo al cual, en 1064 las naciones aztecas abandonaron la región de Aztlán y emigraron rumbo al sur, hacia lo que hoy día es México. Durante el viaje, estos grupos se auto–nombraron mexicas, en correspondencia con sus raíces ancestrales. Un mexica también designa a un chicano, a una persona indígena de sangre mexicana que reside en Estados Unidos.

Al igual que el mexica movement, la organización mexica eagle society pretende reclamar y preservar la historia indígena, la herencia y cultura del Anáhuak. Considera que así cumple con el que fuera el último mandato de Cuauhtémoc, último tlatoani de México. La mexica eagle society se define como una organización chicana–mexicana dedicada a luchar por la liberación indígena, y a conservar la identidad cultural mexica (in mexikayoyeliztli aik ixpoliuz; en náhuatl significa que todo lo mexica nunca se pierda). Por su parte, el Partido Nacional de la Raza Unida se define como una organización panamericanista, que busca la liberación de los chicano–mexicanos así como de la gente indígena de las Américas. El término "raza" define a quienes viven en el continente americano y tienen herencia indígena.

 

El protagonista

El mexica movement, también llamado mexica mexihcaolin o Chicano Mexicano Mexica Empowerment Committee (CMMEC), fundado en Los Ángeles, California, busca revivir la cultura náhuatl. El imaginario de este movimiento, constituido por una ideología, utopías, símbolos, mitos y creencias, se construye a través de la recreación de la cultura y el pasado mesoamericano. También es conocido como la voz internacional no eurocéntrica de la gente indígena mexicana, centroamericana y la nativa americana del sureste; promueve la historia, identidad, patrimonio y la independencia completa para la gente en Estados Unidos, Centroamérica y México, de ascendencia indígena que se identifican como mexicanos, chicanos, mexicas, centroamericanos y nativo americanos del sureste.

 

¿Cómo se define a sí mismo el mexica movement?

Es una organización que promueve la historia mexica, su identidad, patrimonio e independencia completa, cuyos métodos no tienen relación con la violencia ni el terrorismo; tampoco se proclaman marxistas, capitalistas, anarquistas o new age.9 Se define como una organización no lucrativa, orientada a promover la identidad mexica, recuperar su bagaje cultural y fomentar una educación basada en los valores mexicas. Las estrategias se basan en la recuperación cultural y el fortalecimiento educativo, considerados como las herramientas principales para conseguir objetivos políticos. En estos términos, parece ser un claro ejemplo de un movimiento social nuevo cuya preocupación es una construcción identitaria, que ofrezca el punto de partida para una movilización social. La identidad como meta significa que la acción colectiva está orientada estratégicamente a desafiar identidades, que han sido estigmatizadas o bien establecidas con todo y los valores que las sustentan. Entonces, el movimiento mexica reconoce la necesidad de establecer culturalmente una identidad.

 

¿Qué es ser mexica?

Mexica es la identidad colectiva, culturalmente enraizada en la historia, y cuya herencia se mantiene viva en quienes la están reconstruyendo, como los integrantes del mexica movement. El colectivismo es el ideal, la Nican Tlaca (gente indígena) de Anáhuac, su visión del mundo. El individualismo es la cosmovisión eurocentrista.10

 

El antagonista

Una primera indagación sobre los orígenes del movimiento mexica da cuenta de quiénes fungen como antagonistas acérrimos y por qué; la subordinación cultural, económica y política de la población indígena es el punto nodal de su lucha, constituye el producto de un hecho bien delimitado históricamente, producido por agentes bien identificados: la conquista europea del territorio del Anáhuak y de Aztlán.

 

¿Quién es entonces el antagonista para el mexica movement?

"Fueron y son asaltantes y asesinos, hijos e hijas (primos, tíos, miembros de la misma raza). Son unos ilegales, invasores, mentirosos, esclavistas, gentes sin honor y propietarios de tierras e historias robadas."11 Mediante estas denominaciones, el antagonista (los descendientes de los europeos: angloamericanos, latino hispanos, euromexicanos) es desterrado del mundo social y colocado en posición de subordinación.

No sólo los europeos y personas de color blanco son los antagonistas del mexica movement, de hecho, existe otro considerado incluso más peligroso, y denominado peyorativamente "el vendido" o "vendida": "Vendidos y vendidas son nuestro obstáculo más grande. Ellos promueven el odio hacia uno mismo y promueven la esclavitud de nuestra gente bajo el mundo europeo y bajo el futuro europeo."12 De acuerdo con esto, los vendidos y vendidas constituyen la población indígena que no se reconoce como mexica, ni quiere hacerlo, y niega tener sangre y tradiciones indígenas. Son considerados traidores, porque de acuerdo con el mexica movement, siendo indígenas prefieren atribuirse a sí mismos la herencia cultural de los europeos y se convierten en defensores de ella. Según el mexica movement, un vendido o vendida es quien por lo general defiende los crímenes de los europeos. Se pintan el pelo güero, se decoloran la piel y utilizan lentes de contacto de color azul. Prefieren llamarse hispanos o latinos, o lo que sea, menos mexicanos o centroamericanos.

La personificación del antagonista es un paso estratégico importante dentro del enmarcado de cualquier movimiento, debido a que permite a la audiencia identificar más fácilmente las características negativas que quiere resaltar. Por ejemplo, en su discurso, este movimiento personifica a "los vendidos" a través de la figura de Edward James Olmos, uno de los actores hispanos más importantes en Estados Unidos. Así, Olmos en su película The road to El Dorado ha promovido el racismo y el genocidio, pues los indígenas son presentados como gente estúpida y salvaje y los españoles como sus salvadores. Ha hecho lo propio con el genocidio, en la película American me; donde hace una representación falsa de la población indígena, que alienta la proliferación de pandillas y el crecimiento del crimen en las comunidades en Estados Unidos. Finalmente, según este movimiento, Olmos ha promovido el uso de los términos hispano o latino, que son anti–mexicanos, anti–chicanos, anti–centroamericanos y anti–indígenas.

El mexica movement realizó manifestaciones y mítines el 31 de julio de 2001 durante el Festival Internacional Latino de Los Ángeles, California. Los protestantes le criticaban al productor y director Olmos haber participado en un film anti–mexicano (Gurza 2001). La última protesta recae sobre Salma Hayek, el 5 de octubre de 2002 en un teatro de Hollywood y el 25 y 26 de octubre en otro de Los Ángeles. La acusan de no contratar actores mexicanos y sí a dos europeos para la película Frida. Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros son interpretados por los españoles Alfredo Molina y Antonio Banderas, respectivamente.

 

El problema

El mexica movement se considera el instrumento principal para combatir los problemas sufridos por los habitantes de origen indígena, que viven en Anáhuac y Aztlán; como la pobreza, ignorancia, subordinación y confinamiento a la realización de trabajos pesados y mal remunerados. El movimiento pugna también en contra del servilismo, sumisión, racismo, castración cultural, quebrantamiento de la historia, del patrimonio y del pensamiento independiente del Anáhuac. Para el mexica movement, uno de los problemas centrales es la subordinación económica y política, que produce a su vez la cultural; las personas compran lentes de contacto de color azul, tiñen su pelo de rubio, blanquean su piel, intentan parecerse a los europeos. Enmascaran su belleza indígena y usan actitudes y máscaras europeas.13 Lo anterior, a grandes rasgos, ofrece un marco de diagnóstico, acompañado por uno motivacional14 (creado cuando se proponen motivos para que los actores se comprometan a participar en la acción correctiva), a través del cual se invita a la gente a enrolarse en el movimiento para defender sus causas.

 

Las metas

El manifiesto del mexica movement proclama perseguir tres objetivos: compromiso con el estudio y enseñanza de la historia indígena, recuperación de la identidad indígena del Anáhuak y de su patrimonio territorial. En este manifiesto se indica que el único camino para abatir el yugo de los descendientes de europeos (angloamericanos, latinos–hispanos, euro–mexicanos y "otros blancos") es dedicar la vida entera a las metas siguientes:

1)  Estudiar y enseñar la historia prehispánica, pues sin el conocimiento de ella será difícil rescatar la dignidad, y se permanecerá en la ignorancia y bajo el control de los europeos y sus descendientes.

2)  Rescatar la identidad indígena Anáhuak, que incluye a los habitantes originarios del Anáhuak (México y Centroamérica) y Aztlán (el llamado sureste de Estados Unidos). Los indígenas tanto de sangre pura como mezclada ("mestizo")15 son gente en proceso de reclamar su identidad, herencia, historia, honor, orgullo, dignidad, lenguaje, tierra y destino. El náhuatl será el lenguaje nacional.

3)  Reclamar la herencia. Se declara que son los verdaderos propietarios de las tierras del Anáhuak y Aztlán; las de las civilizaciones olmeca, zapoteca, teotihuacana, maya, tolteca y mexica, y que deben trabajar y luchar para recuperarlas.

Con base en lo anterior, el mexica movement propone un proceso de educación y recuperación cultural que conlleva varios pasos. En principio, la creación de grupos de estudio que se dediquen a la búsqueda del conocimiento profundo de la historia y cultura de la población indígena, y que ofrezcan un espacio de convivencia; entrarán a las casas, escuelas, parques, dondequiera que se puedan formar grupos nuevos. También crearán escuelas mexicas primarias, secundarias y universidades, así como de fin de semana y de verano. La formación de un liderazgo mexica verdadero, caracterizado por el conocimiento, humildad, dignidad, honor, ética incuestionable, coraje, certeza y ferocidad; es decir, la recuperación del carácter noble de la población indígena. El control sobre los medios de comunicación, de manera que toda la información que circule por ellos sea mexica. El fortalecimiento de la identidad mexica y su autonomía, con respecto a "los vendidos" y "las vendidas."16

 

La audiencia

¿A quién se dirige el mexica movement para alcanzar sus metas?

Según su autodefinición, como portavoz revolucionario de la población indígena del Anáhuak, la audiencia a la que se dirige difícilmente será la compuesta por las instituciones estatales; sino más bien exclusivamente a la población mexica, susceptible de movilizar y concienciar. El mexica movement es bastante explícito al definir la audiencia a la que se dirige: la nación Anáhuak. La argumentación del movimiento pretende demostrar que los habitantes indígenas siempre han formado parte de una misma cultura, que poseen una misma identidad esencial, y ello los hace el público preferente para sus llamados a la movilización. El mexica movement realiza una reconstrucción del pasado prehispánico planteando que la población que vive dentro del sureste de Estados Unidos, en México y en América Central forma parte de una sola civilización: la del Anáhuak, denominada así por el nombre náhuatl dado al territorio mesoamericano. Los habitantes del Anáhuak han de denominarse mexicas, porque ese fue el nombre de los miembros de la última gran civilización dentro de dicho territorio. La cultura del Anáhuak conforma una unidad con una variedad de lenguas, ciudades–estados, climas diversos y versiones distintas de una misma matriz cultural. Según el mexica movement, la unidad cultural de la población actual del Anáhuak se sustenta en varios hechos: sus habitantes son hijos de una misma civilización–madre: la olmeca. Entre los pobladores originales existía una cosmovisión distintiva, cuya expresión más evidente aparece en el pensamiento teológico mexica: la idea de un Dios creador de la vida (Ometéotl), la creencia en cinco creaciones y las cuatro direcciones. Los habitantes del Anáhuak compartían una unidad cultural gastronómica (maíz, calabaza, frijol, chile, chocolate); así como una económica, en donde se comerciaba domésticamente en forma activa y poco con el exterior. La existencia de una serie de elementos culturales que testifican lo avanzado de la cultura de los habitantes del Anáhuak: las lenguas aztecas, los rituales, un calendario y conocimientos astronómicos, pintura corporal, peinados, armas, utensilios domésticos, higiene impecable en las ciudades.

Cuando se dirige a la audiencia, pareciera que el movimiento mexica quiere provocar una concientización creciente de la población, para transformar su posición de subordinación. Además, para este movimiento es esencial establecer el sentido de continuidad entre un pasado glorioso, el de los habitantes originales y los actuales del Anáhuak. Éste debe generar en la audiencia la base emocional que incite a involucrarse en una movilización social.

 

Consideraciones finales

Durante la fase de nacimiento de un movimiento social, estadío que Francesco Alberoni (1977) ha denominado status nascendi, se torna recurrente el discurso del movimiento sobre el tema del renacimiento. En su etapa formativa, los actores colectivos hacen referencia constante a una era dorada a la cual se quiere regresar. De esta manera, el mexica movement aparece en defensa de una identidad que es definida en función de su pasado histórico, y de la cual arranca para enfrentar los problemas del presente. Cuando surge un conflicto nuevo, el pasado ofrece puntos de referencia sólidos en los cuales se pueden apoyar las demandas nuevas. Así, el movimiento establece un puente que une el pasado y el futuro, y considera su acción como una suerte de renacimiento, una regeneración del presente a través de la reafirmación mítica del pasado. Entre otras cosas, la importancia de esta investigación radica en que, a diferencia del estudio tradicional de los movimientos sociales en el que ha prevalecido el análisis de los aspectos políticos y estructurales, aquí se analiza un movimiento social en función de sus capacidades como productor de significados que contribuyen a conformar la identidad colectiva, la que a su vez se construye recreando un imaginario colectivo constituido por el universo de las representaciones mentales, que expresan las aspiraciones de una colectividad. Tal imaginario le permite al grupo la representación, en su conciencia, de una realidad ausente.

En opinión de Anthony Smith (1991), la nación y el nacionalismo no pueden entenderse únicamente como una ideología o una forma de política, sino también como fenómenos culturales. En otras palabras, el nacionalismo, en tanto movimiento político debe estar relacionado con la identidad nacional, y es ésta la que constituye un fenómeno cultural colectivo y fortalece al movimiento nacionalista. Para comenzar, hay que analizar el concepto de nación; en primer lugar, es una concepción espacial o territorial. De manera que su primer atributo es la posesión de un territorio bien definido, no únicamente físico, sino ante todo de la "tierra histórica". Este hogar es el depositario de memorias y asociaciones históricas, por medio de las cuales el hogar se vuelve único. Pero existe otro modelo alternativo, el de la concepción "étnica" de la nación, cuya característica distintiva es su énfasis en la comunidad de nacimiento y en la cultura nativa. La nación es, ante todo, una comunidad basada en la ascendencia común y entonces el primer componente de este modelo es el énfasis en la descendencia, más que en el territorio. La nación es pues una familia, con raíces en un supuesto ancestro común, por lo que sus miembros son los hermanos, hermanas, incluso primos derivados de ese ancestro.

Para Smith, el elemento más importante de la identidad nacional es su dimensión cultural. Es ella la que permite crear un sentido de comunidad entre los individuos y por lo tanto, una nación, una identidad nacional tendrá más posibilidades de surgir en donde exista una comunidad cultural fuerte. De ello se deduce que el poder de las motivaciones nacionalistas se incrementa notablemente cuando existe una presencia viva de tradiciones encarnadas en memorias, símbolos, mitos y valores que derivan de épocas pasadas. De acuerdo con Smith (1991, 73), aquellas zonas del mundo en donde existían comunidades étnico culturales fuertes son las que más generarán una nación y una identidad nacional. En esta perspectiva, el nacionalismo es visto como un movimiento ideológico que busca obtener y mantener la autonomía, la unidad y la identidad de una población de la cual piensan algunos de sus miembros, constituye una "nación" potencial o real.

En Estados Unidos, surge un movimiento nacionalista cultural cuyo discurso, mitos y símbolos revelan estrategias de resistencia política, a la vez que la reconstrucción de una identidad fragmentada, producto de la inmigración. En efecto, el movimiento nacionalista cultural chicano surge a mediados de la década de 1960, para recuperar la historia prehispánica de los aztecas; se autonombró "la raza de bronce", en el arte, la literatura y su discurso político este grupo de chicanos reafirma el pasado mítico. Se trata de una práctica discursiva de reinvención de la tradición17 y de reconstrucción de las tradiciones indígenas mexicanas, que Alesia García (1998) definió como la narración de la nación azteca. Reinventar e idealizar un pasado étnico constituye una estrategia discursiva común entre los movimientos nacionalistas del mundo (Anderson 1983; Smith 1983). A través de la revitalización del mito, el movimiento chicano busca legitimarse como indígenas colonizados. Aztlán aparece mencionado por primera vez en marzo de 1969 en el documento El plan espiritual de Aztlán. El movimiento recupera el mito que toma su nombre del lugar que abandonaron las siete tribus, para marchar en busca de la tierra prometida.

Este artículo se realizó con una propuesta teórico–metodológica para el análisis del discurso de los movimientos sociales; fundada en la metodología del análisis de los marcos, enfatiza el análisis en el proceso de construcción de significados en la edificación de identidades políticas por parte de los actores sociales, los que deben ser considerados como agentes involucrados activamente en la producción y el mantenimiento de significados para sus partidarios, los antagonistas y la audiencia. El concepto "proceso de enmarcado" describe los diferentes pasos de producción de significado que implica la agencia. Es decir, por un lado da cuenta de un proceso de construcción de la realidad, a través de la agencia del trabajo de las organizaciones o de los activistas del movimiento social. Y por otro, de un proceso interpretativo y subversivo en relación con los marcos tradicionales existentes. La aportación al método del "enmarcado" del discurso destaca los campos de identidades colectivas e individuales: el actor antagonista, el protagonista, la audiencia; localiza el problema o conflicto político y las metas para solucionarlo.

Es necesario destacar la importancia del estudio de los procesos a través de los cuales la identidad se crea, expresa, sostiene y modifica. Se trata de expresiones de identidades colectivas, que constituyen el conjunto de actividades en las que se involucra la gente para expresar quién es y su situación en relación o en contraste con otros. A este conjunto de expresiones de identidad pertenece la creación de recursos simbólicos, empleados para distinguir la colectividad interna y la externa mediante la creación de fronteras que acentúan las semejanzas y diferencias. Estos recursos simbólicos incluyen nombres atribuidos, códigos, estilos de vida, vestidos, adornos, formas de hablar, palabras clave, tipos de música y sistema de símbolos. Permite distinguir claramente a los miembros del grupo, a la vez que funciona como frontera de identidad que deslinda a los actores protagonistas de los antagonistas.

Aquí se analizó el mexica movement, como uno que recrea la cultura náhuatl con el propósito de establecer estrategias de acción, a la vez de otorgarle sentido e identidad a los actores colectivos involucrados. Este movimiento construye constantemente su identidad recurriendo a un universo simbólico: rituales (danzas en círculos, un saludo especial); maneras de hablar particulares (lenguaje con sentido simbólico especial conocido sólo por los miembros del grupo); vestidos y ropas especiales (los atuendos y penachos prehispánicos utilizados por los danzantes aztecas); un emblema (el águila o el calendario azteca en los estandartes de los danzantes). Es un movimiento que busca el renacimiento de tradiciones culturales y religiosas, para recuperar el pasado mítico de la cultura mesoamericana y dar origen al surgimiento de identidades colectivas nuevas. Se trata de un movimiento de retorno a los orígenes, que orienta su filosofía hacia la restauración de un estado de cosas o de una era pasada considerada mejor que la presente. Como resurgimiento, aparecen cuando un gran número de personas coinciden en un esfuerzo deliberado, consciente y organizado, con el propósito de crear una cultura más satisfactoria, Wallace (1956) utilizó la categoría "movimientos de revitalización" para referirse a los de retorno a los orígenes. En esta tipología incluyó a los de cultos de cargo, milenaristas y nativistas. De acuerdo con el autor, los movimientos de revitalización tienden a crecer en condiciones y épocas de crisis de identidad cultural, por lo que el nuevo movimiento deviene en una cultura diferente. Empleó el término con el significado de resurgimiento.

De igual manera, este fenómeno cultural se puede analizar empleando el concepto de estrategia de etnicidad, como herramienta de análisis que contribuye a desarrollar un punto de vista que considere a la cultura como una serie de procesos de construcción de identidades, en los que las clases subalternas enfrentan la hegemonía de las dominantes. En este sentido, la categoría de estrategias de etnicidad describe la emergencia de fenómenos socioculturales inéditos, a la vez que la constitución de identidades nuevas. En opinión de Michel Baud (1996, 7), la acentuación de la etnicidad puede constituir una estrategia, es decir, representar el producto de una elección consciente de grupos de personas con el propósito de alcanzar ciertos objetivos sociales.

 

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Anexo

Enmarcado del discurso del mexica movement

 

Notas

** La investigación, resultado de este estudio, fue financiada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) , y forma parte de mi investigación Análisis del discurso en los movimientos sociales y los procesos electorales en México.

1 Entrevista concedida al periódico italiano L'Unitá (Viroli 1997).

2 Se define la identidad como un proceso de construcción simbólica de identificación–diferenciación, que se realiza sobre un marco de referencia (territorio, clase, etnia, cultura, sexo, edad), en este caso es el de una organización. La identidad colectiva es la tendencia de los movimientos sociales a construir una autoimagen del grupo, que contribuye a formar la conciencia de los actores.

3 El corpus designa una compilación de documentos o datos que sirven de base a la descripción y al análisis de un fenómeno. Éste corresponde a los "textos", "actos de lenguaje" (un discurso oral o escrito), libros, artículos, folletos, documentos, discursos, entrevistas, fotografías, pinturas, películas y programas de televisión.

4 Un "marco" (frame) es el conjunto de creencias y significados orientados hacia la acción, que legitiman las actividades de un movimiento social (Snow y Benford 1992, 152).

5 "En primer lugar, existe un tipo de individuos y de colectivos que son identificados como protagonistas por su forma de promover o simpatizar con los valores, metas y prácticas de un movimiento social; estos actores son los que también se benefician de las acciones del movimiento. En segundo lugar, se encuentra otro conjunto de personas y colectivos que parecen estar unidos para oponerse a los esfuerzos de los protagonistas y que por lo tanto se identifican como los antagonistas. Finalmente, tenemos un tercer grupo de personas que son percibidos como audiencias en el sentido de que son neutrales o son observadores no comprometidos, aunque algunos de ellos puedan responder o informar de los acontecimientos que presencien" (Hunt, Benford y Snow 1994a, 1 86).

6 Como consecuencia de una interpretación particular de los especialistas en el análisis de los marcos (Hunt, Benford y Snow 1994), este modelo analiza el discurso político a partir de cinco elementos: el protagonista, el antagonista, el problema, las metas y la audiencia. Como se muestra en el anexo.

7 "Él es Dios" es el saludo ritual entre los "compadritos" y "comadritas" hermanados por la danza.

8 En su libro, Velasco Piña (1987, 116) asegura que el Tíbet recibió la influencia de un sabio sacerdote maya, que permaneció allá en el siglo I de nuestra era.

9 "What is the mexica movement?" http://www.mexica–movement.org

10 Eurocéntrico: una concepción que siempre tiene a Europa como el centro o punto de partida para una idea o punto de vista. Esta es otra palabra para los pensamientos racistas que dicen que sólo las cosas europeas tienen inteligencia, belleza o importancia" (Tezcatlipoca 2001).

11 Carta de Ollin Tezcatlipoca, 1 0 de abril de 1996, http://www.mexica–movement.org.

12 Carta abierta a Edward James Olmos, http://www.mexica–movement.org

13 "Esclavitud moderna, asimilación y genocidio" http://www.mexica–movement.org

14 "Una invitación para unirte a nuestra lucha. El movimiento mexica conoce que la mejor y más rápida solución a este problema de ignorancia y moderna esclavitud, consiste en rescatar el conocimiento de nuestra historia del Anáhuac, nuestra identidad mexica y nuestra verdadera herencia reconociéndonos como Nican Tlaca (gente indígena). Este conocimiento debe propagarse a nuestra gente y al resto del mundo.
[..] Únete a nuestra lucha por el conocimiento, el coraje y la liberación de la ignorancia y cobardía, la liberación del control europeo sobre nuestras vidas y nuestra tierra. ¡Un futuro de libertad nos está esperando! ¡Estamos esperando a que te nos unas! ¡Participa hoy mismo!" http://www.mexica–movement.org

15 "Mestizo: este término es usado para decir, Yo tengo más sangre blanca, y poco o nada de sangre india. Mestizo es un concepto racista eurocéntrico" (Tezcatlipoca 2001).

16 Manifiesto mexica, http://mexica–movement.org

17 Al analizar cómo se inventa una tradición, Hobsbawm y Ranger (1983) definen este fenómeno como "el conjunto de prácticas, generalmente reguladas por normas abiertas o tácitamente aceptadas, y dotadas de una naturaleza simbólica y ritual, que se proponen inculcar determinados valores y normas de comportamiento repetitivo en las cuales automáticamente se encuentra implícita la continuidad con el pasado.