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Región y sociedad

versión impresa ISSN 1870-3925

Región y sociedad vol.15 no.26 Hermosillo ene./abr. 2003

 

Reseñas

 

Norma Klahn, Pedro Castillo, Alejandro Álvarez Federico Manchón (comps.) (2000), Las nuevas fronteras del siglo XXI

 

María del Carmen Hernández Moreno*

 

México, D. F., La Jornada, UNAM, The University of California, Santa Cruz, y UAM, 952 pp.

 

* Investigadora titular del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A. Correspondencia: México, Carretera a La Victoria Km. 0.6., Hermosillo, Sonora, C. P. 83000, Tel.(662) 289-24-00 ext. 321, Fax. (662) 280-00 55. Correo electrónico: mar@cascabel.ciad.mx

 

En la globalización, las fronteras adquieren especial relevancia. Constituyen los referentes espaciales donde se concretan los intercambios de mercancías, de relaciones sociales y manifestaciones culturales. Es a través de ellas que se realizan los flujos migratorios. Las fronteras también son expresiones simbólicas; señalan límites que, ciertamente, empiezan a desdibujarse o al menos a ponerse en entredicho, exigiendo la elaboración de nuevos paradigmas y explicaciones inéditas. Ésta es, en esencia, la temática del libro.

En este esfuerzo se han congregado 39 ensayos cuya presentación se organizó en cuatro temáticas: "Culturas globales y nacionalismo"; "Migración trasnacional, ciudadanía y mercados laborales"; "Globalización, TLC y desarrollo nacional" e "Historias de la frontera: pasado y futuro". En la opinión de los compiladores, "el libro resulta pionero por la amplitud de temas que sobre la integración México/ Estados Unidos ofrece y la riqueza de enfoques que abarca" (p. 14). Esta obra es el resultado de la recopilación de trabajos presentados en dos eventos académicos, organizados tanto en Estados Unidos como en México, el primero titulado "Bridging Borders/ Crossing Centuries", realizado en la Universidad de California, en Santa Cruz, y el segundo, "Del pasado al futuro: nuevas dimensiones de la integración México-Estados Unidos", que se llevó a cabo del 17 al 19 de marzo de 1997 en la Ciudad de México.

No obstante la diversidad de los trabajos, en una mirada general al contenido del libro sobresale el tema de la construcción de nuevas identidades a raíz de la integración de los dos países, en algunos casos subordinada, pero integración al fin. En mucho, son las vivencias de los mexicanos que quedaron del otro lado de la frontera luego de la anexión de territorios a favor de los Estados Unidos, y de los que la han cruzado después con la esperanza de edificar una vida mejor. Estas migraciones constituyen en principio un proceso económico, en virtud de la derrama pecuniaria generada por estos grupos sociales y por su contribución a la expansión del capital globalizado, pero también dan lugar a la construcción de nuevas comunidades transnacionales que están adquiriendo conciencia de su potencial económico y político; que encuentran nuevas formas de expresarse como grupo social; que recuentan la historia a partir de su experiencia y que, en síntesis, se están erigiendo en un nuevo sujeto social. Así, en la frontera el intercambio, la confrontación, la integración, el encuentro, la subordinación, la hibridación son también historia y parte constitutiva del imaginario cultural de la población.

En el apartado "Culturas globales y nacionalismo" (pp. 15-260), se ofrecen doce trabajos en los que se analizan los nuevos movimientos sociales; la importancia del cine como constructor de identidades; la posibilidad, en tiempos de revisión y replanteamiento, de construir un nuevo concepto de mexicanidad, y una nueva identidad chicana, con una visión de género y de clase social; la racialización de las representaciones culturales de los mexicanos en Estados Unidos; la manera como los trabajadores locales asimilan y dan su propio sello cultural a los modelos de organización productiva globalizados; las migraciones desde la perspectiva de género; las expresiones artísticas y políticas de resistencia de las culturas de las minorías; la creación de culturas híbridas como parte de estos procesos de resistencia.

Desde la perspectiva teórica, el tratamiento de estos temas señala la necesidad de definir nuevos paradigmas para explicar el nacionalismo; la ineficacia de los enfoques unidireccionales para captar la complejidad de los procesos en gestación y se enfatiza la relevancia de la cultura, lo mismo como mecanismo de asimilación(tendencia hacia la homogeneización de las sociedades) que como mecanismo de resistencia (tendencia hacia la diversidad).

En "Migración transnacional, ciudadanía y mercados laborales" (pp. 261-424), se parte de la premisa de que la internacionalización de los procesos productivos conlleva no sólo una mayor movilización de los capitales financieros, sino también del capital humano, propiciando un incremento mundial sustantivo de los flujos migratorios. Este fenómeno tiene implicaciones de la más diversa índole, pues afecta desde los patrones de consumo y nutrición hasta la manera como concebimos la noción de ciudadanía y a sus referentes territoriales, pasando por la institucionalización de los circuitos migratorios y sus repercusiones tanto en los espacios de trabajo de la Unión Americana como en las propias comunidades de origen de los inmigrantes, muchas de las cuales son indígenas. En este proceso, se están creando formas novedosas de participación política y expresión cultural que tienden a la formación de comunidades transnacionales y organizaciones transfronterizas.

En estos textos, se observa una marcada preocupación por mostrar las repercusiones económicas de la labor de los inmigrantes temporales y permanentes en la economía de los Estados Unidos. Se respalda la hipótesis de que la competitividad alcanzada por el capital norteamericano en el mercado internacional, en particular el aplicado a actividades que requieren de mucha mano de obra, descansa en el trabajo de los inmigrantes convertidos en un recurso estratégico para el mercado laboral estadounidense. Sólo así puede entenderse cómo, no obstante la mayor importancia relativa que reviste el trabajo agrícola de origen mexicano en esta etapa expansiva de las empresas agropecuarias, las condiciones en las que viven los jornaleros de ambos lados de la frontera no mejoran en una proporción similar, como lo demuestra el estudio comparativo de Juan-Vincent Palerm: "The Expansion of California Agriculture and the Rise of Peasant-worker Communities" (pp. 311-344). Es un trabajo muy interesante que revela cómo se modifica la vida cotidiana de los migrantes, el desgajamiento de las familias, etcétera.

"Globalización, TLC y desarrollo nacional" (pp. 425-780), es el apartado que aglutina el mayor número de colaboraciones, quince, y a pesar del título, o tal vez precisamente por ello, es el más diverso en los temas tratados. Aquí se analiza la evolución de la relación México/ Estados Unidos, resaltando que la forma de incorporarnos a la globalización ha significado la renuncia a la posibilidad de desarrollar nuestro propio proyecto estratégico. Desde esta perspectiva, la firma del TLC constituye la formalización del sometimiento económico de nuestro país a las necesidades de reproducción del capital norteamericano.

En el mismo tenor, se argumenta que este proceso nos hace funcionar como un ancla del resto de los salarios de América del Norte, pues el mercado laboral mexicano juega el papel de reserva dinámica de mano de obra joven, abundante y barata.

Dadas las disparidades con nuestros socios comerciales, en particular los del norte, la integración en la agricultura ha sido catastrófica para nuestro sector productivo, ya que la lógica del mercado internacional atenta contra la sostenibilidad de la agricultura. Se rompen los equilibrios, pues es el mercado externo y no la población local el que ejerce presión sobre la tierra.

En el terreno educativo, la integración ha propiciado una fuerte presión hacia la privatización de la oferta educativa en los tres países firmantes del TLC. En contraparte, están emergiendo organizaciones trinacionales de resistencia integradas por trabajadores de la educación, estudiantes y padres de familia.

Una herramienta clave de la integración es el uso de las redes virtuales de las telecomunicaciones. Aquí, el análisis indica que la Internet es uno de los vehículos fundamentales de la reorganización económica mundial. Más que constituirse en una posibilidad democratizadora, integradora de la "aldea global", como afirma McLuhan, contribuye a crear una pseudocomunidad imaginaria que reprime a la comunidad real.

En el lado opuesto, autores como Martín Pastor Jr. (pp. 705-726), Paul Lubeck y Kyle Eischen (pp. 659-682) abonan al proceso de integración y apertura que vive la sociedad mexicana, la reciente e incipiente democratización de la vida política. Esta situación abre la posibilidad de impulsar, desde la sociedad misma, proyectos de desarrollo regional. De manera específica, la participación en el TLC constituyó un factor clave en la rápida recuperación de la economía mexicana, luego de la última gran crisis financiera de 1994 (pp. 705-726).

Un último aspecto de la integración que reseñaremos tiene que ver con un concepto central en esta discusión: el de la soberanía y la necesidad de crear instituciones "transestatales" que normen, por encima de las legislaciones de los estados, los flujos del comercio internacional, de la movilización de los capitales y de los individuos (pp. 683-704). Se precisa, para lograrlo, de un nuevo enfoque en el que Estado, nación y sociedad no sean coincidentes (p. 684).

En materia de integración comercial, se evalúa la pertinencia de tener múltiples acuerdos con diversos bloques de países (pp. 545-566); las perspectivas del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que no ha logrado concretarse en virtud de la resistencia de muchos países latinoamericanos a ceder ante las presiones integracionistas de los Estados Unidos (pp. 563-582); las posibilidades e intereses de los miembros del MERCOSUR ante el ALCA (pp. 641-658).

En el capítulo "Historias de la frontera: pasado y futuro" (pp. 781-952), el más breve, los trabajos retoman los temas de la construcción de la identidad y la cultura de los grupos sociales asentados en la frontera, en particular los chicanos. De manera más general, se sostiene que las culturas de frontera articulan diferentes niveles de interacción entre lo regional, lo nacional y lo binacional, agregaríamos por nuestra cuenta.

En este apartado, también se aborda el asunto del deterioro ambiental. Se incluye una propuesta de educación en esta materia, en las instituciones de estudios superiores del estado de Sonora (pp. 851-870). Mientras en otro texto se sostiene que, gracias a nuestra participación en el TLC y a las exigencias de las legislaciones internacionales, en México se empieza a atender y a dar seguimiento a la preservación del medio ambiente (pp. 71-882).

Un tema poco tratado en este libro de fronteras e integración es el de los agentes económicos (pp. 901-920), en este caso los empresarios que constituyen, o al menos deberían hacerlo, los interlocutores del capital extranjero y actores fundamentales de este proceso. Al respecto, Vázquez Ruiz concluye que ante la presencia abrumadora del capital transnacional en las actividades de punta, los grupos empresariales locales han perdido fuerza, ejerciendo un papel subliminal dentro del proceso de integración (p. 913).

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