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Región y sociedad

versión impresa ISSN 1870-3925

Región y sociedad vol.13 no.22 Hermosillo jul./dic. 2001

 

Artículos

 

Especialización industrial y desencadenamientos regionales en Nayarit*

 

Alejandro Mungaray**, Gloria Machain*** y Eliseo Medina****

 

** Alejandro Mungaray es Investigador Nacional, becario UABC al desempeño académico y profesor titular de tiempo completo de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Baja California, en Tijuana. Correo electrónico: mungaray@costa.tj.uabc.mx

*** Gloria Machain Ibarra, analista de proyectos. Dirección de Planeación y Desarrollo Universitario, Universidad Autónoma de Nayarit, Ciudad de la Cultura Amado Nervo, CP 73190, Tepic, Nayarit. Correo electrónico: gmachain@nayar.uan.mx

**** Eliseo Medina es funcionario de Banobras, Delegación Nayarit.

 

Recibido en agosto de 2000.
Revisado en noviembre de 2000.

 

Resumen

Con base en el análisis de la especialización industrial de Nayarit en el sector de alimentos, bebidas y tabaco; de la concentración económica regional de la especialización por áreas; y del nivel de encadenamientos realizado por las empresas ubicadas en la ciudad industrial de Tepic, se muestra que la abundancia de ventajas naturales y de capital no son suficientes para construir ventajas competitivas, ni aprendizajes empresariales significativos, cuando el mercado local está contraído y la actividad económica depende de otras dinámicas la información disponible es imperfecta y la alta concentración espacial de la especialización industrial, causas que inhiben todas juntas los encadenamientos productivos y no hay compensaciones institucionales adecuadas.

Palabras clave: especialización industrial en alimentos, bebidas y tabaco; concentración económica regional, desventajas competitivas, mercado contraido.

 

Abstract

Based on the analysis of the Nayarit s industrial specialization in the food, drinks and tobacco sector; of the regional economic concentration of area specialization; and of the linkage level made by the companies located in the industrial city of Tepic, it is shown that the abundance of natural and capital ad vantages are not enough to attain competitive advantages, nor significant entrepreneurial learning, when the local market is shrunk and the economic activity depends on other dynamics; available information is defective; and there is a high space concentration of industrial specialization. All these factors inhibit productive linkages and there are no adecuate institutional compensations.

Key words: industrial specialization in food, drink and tobacco, regional economic concentration, competitive disadvantages, shrunk market.

 

Introducción

El establecimiento de los parques y ciudades industriales se ha utilizado para promover la descentralización industrial y el desarrollo regional. En términos del desarrollo industrial regional, el simple movimiento de empresas a áreas prioritarias no trae per se incrementos en el bienestar, porque no todas las inversiones pueden ser aprovechadas por los residentes, si las habilidades específicas requeridas no se encuentran localmente. Sin embargo, aún si el desarrollo industrial tiene lugar, no hay garantía de que los beneficios se esparcirán alrededor de los parques y ciudades, porque el desarrollo industrial no es equivalente a desarrollo económico (Aguilar, 1993:56).

El objetivo de este trabajo es explicar porqué el proceso de industrialización nayarita a partir de su despegue y especialización en el sector de alimentos, bebidas y tabaco, no se ha consolidado hacia delante y hacia atrás, tanto a nivel de las regiones geográficas del estado, como de la propia capital política y económica (Tepic), donde los esfuerzos de la promoción estatal a través del parque industrial, ha generado articulaciones más fuertes hacia fuera que hacia la economía local.

La hipótesis que orienta ésta explicación, es que la fuerte concentración de las unidades industriales en Tepic y algunas áreas de influencia, ha limitado las posibilidades de los encadenamientos con empresas de las regiones nayaritas más alejadas de la capital, pero, a la vez, ha limitado los encadenamientos entre las empresas de la propia ciudad industrial y entre éstas y las de Tepic y del estado, cuestionando con ello la pertinencia de las inversiones públicas en la ciudad industrial, pero también de su asignación y supervisión.

La importancia de este estudio radica en su utilidad para el diseño de políticas industriales acordes con las vocaciones regionales y municipales, pues como bien lo ilustra la realidad nayarita, no es suficiente capital y materias primas abundantes juntas para construir aprendizajes empresariales significativos. Sin embargo, como la experiencia de la ciudad industrial indica, tampoco es suficiente la presencia de apoyo estatal a través de la promoción de ciudades industriales, si el mercado interno está contraído y un ambiente de información imperfecta y concentración industrial que inhibe los encadenamientos, no es contrarrestado con acciones de extensionismo, consultoría e incentivos a la cooperación (Schmitz y Missick, 1994). Este argumento estaría a tono con el planteamiento de que el desarrollo no sólo está en función de la dotación de factores, sino sobre todo de lo que las instituciones permitan (Ayala, 1999).1

 

Especialización productiva y concentración industrial

Nayarit se sitúa entre las entidades de menor aportación al Producto Interno Bruto del país. En 1970, ocupó el vigésimo quinto lugar pasando al vigésimo sexto en 1980, con un .86 y .73% respectivamente. Del PIB total a nivel nacional, la industria manufacturera significó el 23.7 y el 20.1% en 1970 y 1993, del cual la industria manufacturera de Nayarit aportó .58 y .68% respectivamente (cuadro 1). Desde la perspectiva del PIB estatal, la importancia del sector agropecuario ha venido disminuyendo del 31.3 al 20.6% entre 1970 y 1993. Al parecer este sector fue perdiendo terreno ante el ascenso de la industria manufacturera, que en el mismo periodo pasó de 15.9 a 18.6% (cuadro 2).

Si bien el estado de Nayarit se divide geográficamente en 5 regiones que la configuran económicamente (Castellón, 1998), mediante una regionalización sustentada en el nivel de concentración industrial medido por un índice Herfindal,2 se dividió el estado en tres grandes regiones, tomando como criterio la contribución del PIB manufacturero de cada uno de los municipios al PIB Estatal, el número de las unidades económicas establecidas y la generación de empleo.

La región I es donde el sector manufacturero muestra mayor dinamismo y más alta concentración económica se observa, sobre todo, en el municipio de Tepic debido a que es la capital del estado. Además, es donde se concentran mayor número de actividades económicas, pues cuenta con todos los servicios y allí se localiza el aeropuerto y la ciudad industrial. En esta región, se genera el 70% de los empleos industriales, se localizan el 65.8% del total de establecimientos industriales y se genera el 94% del valor agregado, de esto Tepic concentra el 44.1, el 41.3 y el 83.5% respectivamente.

En la región II, se encuentran municipios cuya actividad principal es la agropecuaria. En consecuencia, la región concentra el 22.8% de la población ocupada y el 30.6% de los establecimientos de las actividades industriales, si bien la región sólo genera el 3.9% del valor agregado. Los municipios que la integran tienen características similares en cuanto a generación de empleo, si bien los que tienen mayor participación son Ixtlán del Río, San Blas, Bahía de Banderas y Tuxpan, liderados por Bahía de Banderas, con 6.7% de los establecimientos. El aporte total de 3.9% de valor agregado, les convierte en economía locales con poco peso económico regional.

En la región III, los municipios concentran el menor número de industrias manufactureras y algunos no cuentan con este tipo de establecimientos como El Nayar, La Yesca, y San Pedro. En consecuencia no es la industria la actividad predominante, pues sólo concentra el 4% del empleo industrial, el 3.2% de los establecimientos y el 1.7% del valor agregado industrial. Los municipios de mayor dinamismo en el empleo son Rosamorada y Santa María del Oro, que generan el 1.3 y el 1% respectivamente. Sin embargo, los que mayor número de unidades económicas tienen son Huajicori y Santa María del Oro y Amatlán de Cañas, los cuales concentran el 2.4% de las unidades económicas. Los municipios que integran esta región se caracterizan por la baja generación de valor agregado. El hecho de que en los municipios de El Nayar y San Pedro no se encuentran unidades económicas establecidas, se debe a su difícil acceso, ya que sólo cuentan con camino de brechas. En consecuencia estos municipios se caracterizan más por la explotación de ganado caprino y bovinos productores de carne y leche.

Medido como concentración de establecimientos industriales, la estimación del índice Herfindal para el estado es .228, mientras que para las tres regiones alcanza .219, .0066 y .0022 respectivamente. Como concentración de valor agregado, el Herfindal estatal es .6399, mientras que los de las regiones económicas agrupadas, son .6390, .000644 y .000229 respectivamente. En ambas perspectivas, es clara la concentración de la actividad industrial y sus beneficios en Tepic y su área de mayor influencia económica.3 Esta concentración de la actividad industrial, particularmente en Tepic, se caracteriza por el predominio de micro y pequeñas empresas que significan el 97 % de los establecimientos, emplean el 53% de los trabajadores, pagan el 24 % de las remuneraciones y generan apenas el 26 % del valor agregado bruto (Plan de Desarrollo Estatal, 1993-1999:97).

Dentro de la industria manufacturera nayarita, la rama que mayor dinamismo ha mostrado ha sido la 31 de productos alimenticios, bebidas y tabaco. En esta división se encuentran las actividades relacionadas con el beneficio de producción del tabaco y la producción de azúcar, que son estatalmente significativas. De acuerdo con la distribución del PIB, el subsector alimentos bebidas y tabaco ha incrementado su participación, si bien dentro de las ramas productivas que lo integran; la que mayor participación ha tenido es la 3140, de la industria del tabaco, con el 58.3% del PIB del subsector en 1970 y 59.2% en 1993. La segunda rama más importante es la 3118 de la industria azucarera, que se ha mantenido estable en su participación de 12.8% en 1979 y 12.3% en 1993. La tercera rama más dinámica del estado es la 3116, molienda de nixtamal, que aumentó del 13.2 al 15.6% entre 1970 y 1993. Las pocas unidades económicas establecidas no reflejan la importancia que para 1993 tienen en el empleo la industria del tabaco, que concentra el 35.4% de la población ocupada en este subsector, en el municipio de Tepic. Le sigue la industria del azúcar con el 17.6% y la molienda de nixtamal con 12.9%. En su conjunto, estas tres ramas generan 65.9% del empleo en la entidad.

 

La Ciudad Industrial Nayarita y la promoción del desarrollo regional

Metodología

Los parques industriales son obras de infraestructura que ofrecen espacio urbanizado e instalaciones para uso industrial, establecidos anticipadamente a la demanda por iniciativa pública o privada, con áreas verdes y algunos servicios comunes. Aún cuando su establecimiento se ha asociado a muchos objetivos, dos de ellos han recibido la mayor atención: la descentralización industrial de las regiones metropolitanas y la promoción del desarrollo regional en las áreas menos desarrolladas, pues su dotación de infraestructura social y económica los convertiría en centros potenciales de industrialización regional (Aguilar, 1993:27-28).

La Ciudad Industrial Nayarita, como fue denominada cuando fue creada en 1972, surgió con la idea de adelantarse al desarrollo industrial que se daría a partir de la transformación de las actividades agropecuarias en industriales que se impulsaría desde el Estado (Chumacero, 1985). su ubicación en la carretera Tepic-Guadalajara, se formalizó hasta 1980, con una área de 452 hectáreas, de las cuales 418.20 se encuentran adquiridas por 52 empresas si bien sólo 47 están en funcionamiento, que emplean a 1401 personas (Fideicomiso, 1998).

El 42% de las empresas establecidas pertenecen al sector manufacturero (20), un 27% al sector comercio y un 23% al rubro de otros, en que se incluyen los talleres independientes de reparación y las unidades auxiliares del sector manufacturero y comercio, es decir, almacenes, talleres y oficinas de ventas pertenecientes a otras empresas instaladas también en ciudad industrial. El restante 8% incluye dos empresas constructoras y dos empresas de servicios empresariales.

En junio de 1999, se realizó una encuesta para evaluar la contribución de la Ciudad Industrial al desarrollo regional, a partir de los encadenamientos productivos que las empresas establecidas en ella tienen entre sí y de la vinculación de estas con otras empresas locales (Tepic) y del estado de Nayarit. Hacia atrás se indagó sobre la proveeduría de insumos y materias primas necesarias para ofertar un producto terminado. Hacia adelante se indagó sobre la proporción del gasto que se realiza en la entidad.

La encuesta se aplicó a 10 de las 20 empresas manufactureras, con un cuestionario de treinta y un preguntas divididas para captar información sobre factores localizacionales; el origen de la materia prima utilizada y otros productos y servicios necesarios para la operación de la empresa; las relaciones interempresariales y el nivel de cohesión social; y las ventajas y desventajas de su localización.

 

Los encadenamientos productivos y el desarrollo regional

Resultados

En la muestra de empresas resalta el predominio de aquellas cuyo capital es de origen local. Esto significaría que ninguna empresa se estableció en la ciudad industrial para acceder a un nuevo mercado o nuevos proveedores o para relacionarse productivamente con otras empresas. En consecuencia, este tipo de localización puede considerarse orientada a fortalecer el desarrollo económico local.

La adquisición de materias primas a empresas ubicadas en otros estados, es relevante. De las empresas encuestadas, ocho lo hacen en un rango del 21 al 100 %, de las cuales destacan cinco porque adquieren del 81 al 100% de sus necesidades en esos mercados. Igual número de empresas se relacionan con el exterior.

Las empresas encuestadas consumen materias primas adquiridas principalmente a empresas instaladas en otros estados. Las razones que explican esta situación, son que no se dispone de insumos en la localidad; si los hay, es a precios poco competitivos; si el precio es razonable, la calidad del producto no lo es; si la calidad es apropiada, la entrega es poco confiable; si todas las condiciones anteriores se satisfacen, se tiene la tendencia a no cambiar; y finalmente, las empresas pueden no conocerse entre sí, como lo establece Aguilar (1993:327).

Las empresas establecidas en Cd. Industrial consumen el 25.6 % de su gasto total en materias primas a nivel regional, mientras que el restante 74.4 % se distribuye en importaciones y compras a empresas ubicadas en otros estados de la república. Del 25.6 % que se adquiere regionalmente, el 8.6% se realiza a otras empresas de la Ciudad Industrial, el 1.7 % a empresas a nivel local (Tepic) y el 15.3 % a empresas establecidas en otras localidades de la entidad. Resulta importante resaltar que la empresa no .5 del subsector de productos alimenticios, aunque sólo adquiere el 37 % de su materia prima en la región, por si sola adquirió el 99.4 % de todo lo que se compra en la Ciudad Industrial; el 68.3 % de las compras de la localidad y el 74.2 % de las adquisiciones a otras empresas del estado. Esto significaría que tanto para las empresas del ramo agroindustrial ubicadas en la Ciudad Industrial como para otras ubicadas en el estado, existe margen suficiente como para romper el patrón de insumos basado en fuentes no locales, con medidas que permitieran una oferta local en cantidad y calidad acorde con parámetros de mercado.

En el caso de la adquisición de otros productos y servicios necesarios para la operación de la empresa, la mayoría de las compras son realizadas en Tepic, en un rango del 40 al 100 % de sus necesidades. En otros estados de la federación, se abastecen seis empresas que realizan este tipo de transacciones, destacando una que lo hace entre el 80 y 100%, cuatro hasta el 20% y otra entre el 40 y el 60 %.

En la medida que subcontratar con proveedores alude a relaciones de transferencia hacia otras empresas de etapas o subproductos del proceso (Novick y Gallart, 1997:18), la notable ausencia de subcontratación explica la ausencia de una organización horizontal que contribuya al desarrollo regional, propiciando la concentración industrial (Mungaray, 1997:41). Esto es producto de una cultura empresarial con escaso contacto con prácticas modernas y una falta de coordinación adecuada.

En los últimos años, ha abundado la discusión sobre nuevas modalidades de interrelación entre los distintos sectores industriales y entre empresas. El espacio/territorialidad que supone la articulación de múltiples actores sociales (empresarios, investigadores, funcionarios públicos y privados) capaces de concertar acuerdos para implementar en conjunto tecnologías, intercambio de información, desarrollo de mercados, formación profesional, comercialización, exportación etc., adquiere una nueva dimensión. Ruiz Durán ha encontrado que la externalidad de las empresas, integradas cada vez más en redes y agrupamientos, cobra creciente importancia. La disminución de la verticalidad entre firmas y la especialización en parte de la cadena de creación de valor, contribuyen al aumento de la productividad y aceleran los procesos colectivos de aprendizaje. El aprendizaje en las empresas constituye un proceso social dinámico y acumulativo (1995).

Las estrategias de cooperación empresarial son muchas, aunque las modalidades acordes a la situación de las empresas establecidas en la Ciudad Industrial Nayarita, son tres:

1. Empresas integradoras: Empresas que realizan actividades similares y se reúnen para comprar, producir y comercializar, tanto en la ciudad industrial como en el resto del estado.

2. Cadenas ó relaciones de subcontratación Nivel adecuado para actividades que resulten de actividades primarias o proveedores de productos, aplicable con tecnología simple y trabajo poco especializado, viable a empresas de pequeña ó mediana envergadura.

3. Asociaciones horizontales con proveedores de materia prima: La actividad conjunta debe ser fundamental. El comprador debe estar en comunicación con el proveedor para que se conozcan los aspectos técnicos de producción y que el insumo vendido sea el adecuado en la calidad y costo.

La justificación de la utilidad de estas redes de apoyo, descansa en la posibilidad de obtener información, posibilidades de venta y la oportunidad de fomentar sus relaciones sociales. sin embargo, las sugerencias a las autoridades de que se acerquen más con los industriales para conocer su problemática y darle soluciones a los problemas que les impiden crecer, apoyos generales a la inversión, apoyo de información, apoyos fiscales, etc., parecerían no corresponder con los apoyos que el gobierno federal ha implementado en apoyo a las empresas, a través del programa de desarrollo de Agrupamientos Industriales (AGRUPS) a través de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI), que en el marco del Programa de política Industrial y Comercio Exterior (PROPICE), pretende una estrecha colaboración entre empresarios, gobierno de los estados y gobierno federal para definir estrategias, instrumentar acciones de desarrollo regional y fomentar la integración de cadenas productivas. No obstante y a decir de la misma dependencia, apenas se habían iniciado los trabajos con los agrupamientos de alimentos y bebidas de Nayarit. Por su parte, el Plan Estatal de Desarrollo del Estado, 1993-1999, si bien retoma lo establecido en el PROPICE, no aclara las acciones para alcanzar tales objetivos y, sobre todo, para instrumentarlas.

 

Las oportunidades del desarrollo regional a través de la política industrial

Discusión

La información analizada sugiere aprovechar las ventajas que de este entorno derivan, como una forma de encontrar las virtudes de las Organizaciones locales para que se conviertan en la ventaja comparativa que fortalezca la sociedad local en el contexto global y flexible. Esto implica replantear el rol de las instituciones, así como de los entes empresariales. Estos últimos no son proclives a colaborar, si bien esto tiene que ver más con la ausencia de habilidades y desconocimiento, que con la renuencia de relacionarse. Sin una adecuada oferta de estas habilidades, no es posible alcanzar el nivel generalizado de desempeño que es necesario para inducir a las empresas a aceptar un nivel de dependencia unas de otras.

Los gobiernos no pueden crear una organización industrial que compita con base en la eficiencia colectiva. Sin embargo, cuando la iniciativa privada ha creado una concentración mínima de la actividad industrial, la participación pública puede ayudar a extenderla e innovar (Berry, 1997:254). Tal situación ya existe en Nayarit. Distribuidas en el subsector de productos alimenticios existen ocho empresas en Ciudad Industrial que podrían asociarse, sin considerar a las restantes ubicadas tanto en Tepic como en otras partes del estado, aprovechando la homogeneidad de objetivos y patrones de comportamiento culturales y sociales comunes.

Las instituciones y sus servicios, ya sean públicas o privadas, deben resultar de iniciativas locales y ser parcial o totalmente autofinanciables. Dos ventajas ofrecen las instituciones locales sobre las instituciones centrales: más acercamiento y más rendición de cuentas.

La primer ventaja no atenta contra el hecho de que los intermediarios centrales realicen sus funciones de promoción y asistencia técnica. Sin embargo, como ha sido claro entre empresarios y funcionarios, la capacidad administrativa y ejecutiva de tales instituciones es inefectiva en cuanto a resultados. La segunda ventaja es importante porque a nivel de instituciones locales puede existir un sentido de responsabilidad y reciprocidad más profundo que en el ámbito de instituciones centrales. Ambas inhibirían la práctica de bajar conceptos utilizados a nivel central y plasmarlos en planes, programas y proyectos a nivel local, sin análisis y acciones acordes a la realidad nayarita. Esto permitiría avanzar en la original idea de Hirschman, de que el desarrollo económico depende no tanto de descubrir las combinaciones óptimas para determinados recursos y factores de producción, como de convocar y reunir con fines de desarrollo los recursos y capacidades que se encuentran ocultos, dispersos o mal empleados (Chang, 1999).

La concentración industrial del estado ha ocasionado graves desequilibrios regionales. Cuando las grandes empresas son observadas en la perspectiva de su localización regional, al generar grandes niveles de empleo por la especialización propia de las economías de escala que les es posible obtener con su tamaño, obstaculizan el desarrollo de otras empresas e industrias. Ello obliga a un alto nivel de importaciones regionales, tanto de insumos productivos como de bienes requeridos por la población (Mungaray, 1994). En consecuencia, hay poco comercio entre las pocas empresas de la región, pues la mayor parte del comercio y relaciones económicas con firmas del mundo exterior tienden a dominar la economía. Ese tipo de desarrollo regional sin cadenas productivas y con una pequeña industria de subsistencia, cuestiona la capacidad de apoyo de las entidades gubernamentales, pero sobre todo, la capacidad de éstas de aprender mejores prácticas e instrumentarlas a través de adaptaciones virtuosas.

 

Conclusiones

En el desarrollo regional nayarita ha sido determinante la participación de las actividades agropecuarias que aún destacan con el mayor peso del PIB estatal. Sin embargo, no debe dejar de advertirse que desde 1970 la participación de este sector ha venido disminuyendo, lo que hace imprescindible una política de apoyo a la especialización de esta industrialización pero también a su diversificación regional. Respecto a la estructura productiva, el crecimiento de los sectores industrial y de servicios se asocia con la dinámica de transformación de los productos agrícolas, principalmente en las industrias tabacalera, azucarera y de nixtamal. La necesidad de intensificar el desarrollo tecnológico y organizacional con este sector es clara.

El análisis del desarrollo industrial en Nayarit, destaca la importancia que ha tenido la participación de la acción gubernamental. H ay evidencia suficiente de que desde la década de los setenta ha participado para propiciar el desarrollo industrial, si bien su participación aún no mayoritaria en el PIB industrial podría relacionarse positivamente con la insuficiente infraestructura existente en buena parte de los municipios fuera de Tepic, pues no permite el libre tránsito de materia prima y productos terminados. Esto es extremoso en algunos municipios donde hay un solo establecimiento industrial.

Con la regionalización por concentración aquí presentada, se ha podido determinar un nivel de especialización de la industria manufacturera de acuerdo a la distribución geográfica. Cabe destacar que la Región I es la más dinámica en el sector manufacturero, ya que es aquí donde se ubican el 86.8% del total de las industrias de alimentos, bebidas y tabaco. Esto se debe a que en esta región se localizan los municipios de mayor población y esta condición de demanda induce la localización de un mayor número de establecimientos. Esta región se caracteriza por contar con las más dinámicas industrias dedicadas a la fabricación de productos derivados de la caña de azúcar y tabaco, así como las industrias refresqueras. En consecuencia, la región genera el 94% del valor Agregado industrial de Nayarit.

La escasa vinculación de las empresas establecidas en la Ciudad Industrial con las locales (de Tepic) y estatales (resto del Estado), representada por el 25.6% del total del gasto realizado en 1998 en l a adquisición de materias primas, ilustra como el mero establecimiento de un parque o ciudad industrial, no generará automáticamente vínculos entre las empresas ahí establecidas. Para ello es necesaria una planeación cuidadosa previa a la atracción de empresas, con el fin de estimular encadenamientos dentro de los mismos y hacia el entorno regional.

Con base en las anteriores consideraciones, se puede concluir que la industria manufacturera de alimentos, bebidas y tabaco, requiere integrar más eficientemente las actividades agrícolas como fuente de materias primas, para conformar una estructura de encadenamientos productivos hacia atrás y hacia delante con el comercio y los servicios dirigido al mercado interno, aunque con estrategias adicionales que permitan promover, a través de las empresas que puedan hacer la inversión, la orientación de sus mercancías hacia el mercado exterior. Con esto se podrían conformar condiciones de aprendizaje empresarial y de crecimiento industrial a largo plazo, además de procesos de integración con otras entidades vecinas y ramas económicas complementarias que permitan el desarrollo de los mercados domésticos y con ello la consolidación de las condiciones de rentabilidad para las inversiones regionales.

 

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Notas

Se agradece el apoyo de la Universidad Autónoma de Nayarit así como el que CONACYT proporcionara a Machain y Medina para realizar este trabajo de investigación dentro del Programa de Maestría en Negocios y Estudios Económicos de la UAN. Igualmente se agradece el apoyo financiero de SIMAC a través del programa 980103004.

* Ponencia presentada en el Seminario Internacional: Seguridad social y desarrollo regional. Cooperación México-Estados Unidos para su financiamiento, organizado por la UAN, PROFMEX y UCLA, Tepic, mayo 29, 2000.

1 En este trabajo se emplea el concepto de organización industrial que asume que la estructura de los mercados locales y su comportamiento están fuertemente sesgados por la concentración regional de vendedores y compradores; y que las medidas de política industrial instrumentadas, no han sido eficaces frente a las imperfecciones de mercado que afectan el sistema de precios como incentivo que estimule la descentralización regional de inversiones industriales, ni tampoco las cadenas de oferta al interior de Tepic (Cabral,1997).

2 El Índice Herfindal se utiliza con frecuencia para medir el grado de concentración de las empresas en el mercado, véase además nota 3.

3 En este estudio el Índice Herfindal se utiliza como medida de concentración regional de actividad económica; como su valor máximo es 1, se interpreta como que mientras más se acerque a éste número, más concentración industrial regional existirá (Pass, et.al., 1991:228).

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