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CONfines de relaciones internacionales y ciencia política

versão impressa ISSN 1870-3569

CONfines relacion. internaci. ciencia política vol.7 no.13 Monterrey Jan./Mai. 2011

 

Artículos

 

Índice de Percepción sobre la Gobernabilidad democrática (IPG). El caso de Zacatecas. Una herramienta para medir la calidad de la democracia.

 

Leonel Álvarez Yáñez*, Guadalupe Margarita González Hernández** y Jesús Becerra Villegas***

 

Universidad Autónoma de Zacatecas. leoalva2000@uaz.edu.mx*, gmgonzh@yahoo.com.mx**, jebevi@hotmail.com***

 

Fecha de recepción: 07/04/2010
Fecha de aceptación: 12/01/2011

 

Resumen

Este artículo propone una metodología para analizar la percepción sobre la gobernabilidad. La medición trata de combinar la satisfacción de los ciudadanos con el desempeño de las instituciones, sus gobernantes y ellos mismos como actores activos para mejorar la democracia mexicana. Se construyó un Índice de Percepción sobre la Gobernabilidad y los datos fueron obtenidos a través de una encuesta en el estado de Zacatecas. Los resultados indican la existencia de correlación entre la percepción ciudadana y la calificación del pobre desempeño de las administraciones locales.

Palabras clave: índice de gobernabilidad; democracia, Zacatecas.

 

Abstract

This article proposes a methodology to analyze perceptions on governance. The measurement intends to combine the satisfaction of citizens with the performance of institutions, their rulers and themselves as active actors in the improvement of Mexican democracy. The governance perception index was constructed with data obtained through a survey conducted in the state of Zacatecas. The results indicate the existence of correlation between citizens' perception and poor performance rating of local government.

Keywords: governance perception index; democracia; Zacatecas.

 

Introducción

Este artículo expone una investigación en la que se propuso calcular la percepción de gobernabilidad democrática, otorgándole una alta significatividad para evaluar los cambios de la democracia en México. La medición combina la satisfacción de los ciudadanos con el desempeño de las instituciones, sus gobernantes y ellos mismos (los ciudadanos) como actores activos para mejorar la democracia mexicana. A tal efecto, se propuso que el entrevistado hiciera una evaluación de la situación socioeconómica de su entorno, a fin de comprender su percepción sobre la efectividad del gobierno en lograr éxitos económicos.

La estructura del Índice de Percepción sobre la Gobernabilidad democrática (IPG) se organizó con base en cinco dimensiones interdependientes: 1) la opinión ciudadana respecto al régimen político, 2) la cultura y la participación política, 3) la confianza en las instituciones, 4) la valoración de la concentración del poder y 5) las percepciones sobre la situación socioeconómica. Los criterios de dichas dimensiones fueron la importancia de monitorear el movimiento de la opinión pública, la credibilidad de los agentes tomadores de decisiones, el buen desempeño de diversas instituciones con impacto en la esfera pública y la relativa homogeneidad socioeconómica del estado de Zacatecas.

En los últimos años, el avance en los estudios de opinión es reconocido, principalmente, a causa de métodos estadísticos complejos para detectar actitudes difíciles de interpretar, sólo con relaciones directas entre variables. Las más diversas técnicas cumplen con el objetivo de eliminar inconsistencias entre las percepciones de los ciudadanos de la efectividad de gobierno y la indiferencia frente a ésta (Sarsfield, 2007). La aplicación de modelos paramétricos ha permitido diagnosticar que una falla grave en la acción de gobierno no deriva necesariamente en una actitud proactiva del ciudadano.

El objetivo central es analizar la percepción de gobernabilidad democrática, tomando como estudio de caso a los zacatecanos y planteando la participación social en las decisiones públicas más allá de la establecida legalmente como participación electoral. Desde una perspectiva empírica, se busca establecer una asociación clara entre la baja percepción de gobernabilidad y el pobre desempeño de las administraciones locales.

La construcción del IPG tiene un doble propósito. A nivel local, el Índice puede ser utilizado en la promoción de acciones para mejorar la intensidad de la percepción de gobernabilidad democrática. Los ciudadanos ofrecen suficientes pistas para que los indicadores locales se modifiquen y respondan directamente a sus necesidades y contextos particulares. El instrumento propuesto, consecuentemente, se apoya en herramientas estadísticas fáciles de aplicar y reproducir. A nivel nacional, por otra parte, el Índice, basado en la intensidad de percepción de gobernabilidad, puede proveer información que permita la comparación en diferentes niveles de análisis.

A continuación se presentan cinco apartados. Los dos primeros corresponden al debate teórico entre la democracia y la gobernabilidad. El siguiente expone el proceso metodológico, las formulas empleadas para construir el IPG, las variables y su operacionalización. El cuarto apartado aplica el Índice con base en las cinco variables mencionadas anteriormente. Los datos obtenidos y el análisis de sus variaciones se encuentran en el quinto apartado.

Finalmente, las conclusiones que se presentan tienen por objeto elaborar nuevos parámetros con los cuales se enriquezca la explicación multifactorial del comportamiento ciudadano.

 

1. El enfoque Teórico

La transición a la democracia levantó altas expectativas en México. Se pensaban resolver, al mismo tiempo, los problemas de atraso socioeconómico y la falta de representatividad de la diversidad de la sociedad mexicana. El enfrentamiento, de manera simultánea, de problemáticas tan disimiles, colocó a la democracia como el gran solvente que el país necesitaba para lograr sus objetivos bajo el lema de "reforma del Estado". Este proceso tiene al menos cuatro dimensiones o niveles independientes claramente identificables:

a. Reformas en la Constitución Política que rediseñan el ámbito público y privado.

b. Reformas en el régimen político, plasmadas en cambios de las instituciones y procesos electorales, nuevos partidos, diversidad en la composición de los poderes del Estado y protección de los derechos humanos.

c. Reformas en el proceso de gobierno y de la administración pública, que conllevan a la reducción del aparato estatal a través de la cancelación, fusión, liquidación y privatización de empresas y entidades públicas.

d. Cambios en la cultura política con nuevas ideas y expectativas sobre la función del Estado y el criterio de legitimidad del gobierno; en el asentamiento de los valores y actitudes de la democracia (pluralismo, tolerancia) y en creciente énfasis en el valor político del derecho; en leyes generales y autoridades imparciales, en contrapunto con una vieja tradición política de carácter patrimonialista y populista (Álvarez, 2008: 53-54).

Con esta transformación se buscó modernizar todo. Sin embargo, lo que se realizó dejó importantes déficits, "pues el entramado institucional pertenece al pasado y es portador de las viejas herencias de un régimen que ya desapareció pero que todavía tiene presencia en la vida pública" (Aziz, 2007: 194). El enfoque de la transición invitó a pensar que los problemas de la gobernabilidad en México se resolverían en la medida en que se realizaran las reformas estructurales, junto con una reforma del régimen presidencialista. Los hechos posteriores a la transición dejaron sin fundamento estas expectativas (Carothers, 2002).

En México, estudiar la gobernabilidad deriva de la nueva integración de los poderes públicos a la manera democrática liberal. Ello introduce una mayor complejidad, ya que la visión liberal hace del Estado y del sistema político un sistema de reglas que requieren de una constante evaluación y modificación. Para realizar lo anterior, se ha pensado en concebir la gobernabilidad como mero sinónimo de estabilidad, permanencia y perdurabilidad, y no como una situación de balance entre las capacidades del Estado y las necesidades del ciudadano.

El enfrentamiento entre los poderes es, actualmente, uno de los aspectos que más requieren nuevas formas de interpretación, ya que las normas y los parámetros han quedado rebasados y, por tanto, ocupan mucho espacio en la discusión para la modernización política. Es decir, nos estancamos aplicando sólo la fórmula de cambios graduales en el sistema político (Cansino, 2009).

Si las expectativas no fueron alcanzadas, se parte del supuesto de que la gobernabilidad democrática se logra cuando hay un equilibrio entre las demandas del ciudadano y la respuesta de las instituciones de gobierno. Igualmente, la acción de gobierno se facilita cuando los actores involucrados en la toma de decisiones están coordinados en su mayor parte. La percepción de gobernabilidad es mayor en cuanto la capacidad del gobierno para resolver problemas es proporcional a la capacidad de lograr consensos. Dicha afirmación se basa en el planteamiento de corte normativo que varios autores han ilustrado claramente. Al efecto, destacamos las tesis siguientes:

1. Un gobierno que mantenga el consenso de los ciudadanos, pero que pierda eficacia, será improductivo. Si la situación persiste, a la larga la pérdida de eficacia llevará a una disminución del consenso y, por lo tanto, a la ilegitimidad (Pasquino, 2005: 705).

2. Una democracia es tanto más fuerte cuanto más organizada está, por lo que el aumento de la participación política debe ir acompañado por una institucionalización (legitimación y aceptación) de los procedimientos y organizaciones políticas (Pasquino, 2005: 707).

El planteamiento de corte normativo, o tipo ideal weberiano, se sustenta en el entramado institucional amplio, probado y legitimado por su sociedad, en la medida en que cumpla con sus tareas eficazmente. Con dicha base intentamos pasar del modelo normativo al de los indicadores medibles, para comparar y evaluar cómo el gobierno utiliza los recursos tangibles —legales, financieros, humanos— y los intangibles —percepciones—, en un momento determinado para salir del estancamiento y hacer avanzar la democracia.

 

2. El concepto de gobernabilidad democrática

Se utiliza el concepto de gobernabilidad en el sentido de la cualidad de gobernable, diferente del concepto de gobernanza o de arte o manera de gobernar. Al hablar de gobernabilidad democrática se refiere aquí al concepto que extiende las expectativas de realización de las libertades políticas y exige participar en los cambios económicos que trasciendan las conquistas "democráticas electorales" (Merino, 2003). La gobernabilidad democrática implica un estado de derecho sin zonas de excepción (O'Donnell, 2004), es decir, la existencia de pesos y contrapesos en los poderes públicos, en especial con la participación de la sociedad en la toma de decisiones. Se refiere a un estado en que las reglas promueven condiciones de igualdad y equidad entre las partes para crear, a su vez, condiciones materiales de vida mucho más satisfactorias que las existentes.

La gobernabilidad, entendida como cualidad de gobernable, obliga a pensar más allá de la acción gubernamental, donde existen tres factores que son considerados parte de su dinámica e históricamente contingentes: 1) que las instituciones provean de los incentivos para la ausencia o presencia de coaliciones políticas sólidas y duraderas — en un contexto de pluralidad partidista—, 2) la capacidad o incapacidad del sistema político para resolver los conflictos sin recurrir a la violencia y 3) la ampliación de la responsabilidad ciudadana mediante la organización y participación social.

 

El modelo mexicano de gobernabilidad democrática

El conjunto de variables de esta investigación se ha desarrollado con base en indicadores mundiales de más de 175 países, que desarrollaron Kaufmann y Kraay (2002). En sus parámetros, clasifican a los Estados y sus actividades concretas pero no a las percepciones de los ciudadanos.

En los estudios sociopolíticos, constantemente se hace referencia a los consensos entre los actores, ya sean políticos profesionales, empresarios o trabajadores, sociedad civil o gobierno. Estos consensos tienen una temporalidad y pueden ser más o menos explícitos. Antonio Camou propuso que "el logro de una adecuada gobernabilidad se basa en una serie de acuerdos básicos entre las élites dirigentes, los grupos sociales estratégicos y una mayoría ciudadana, destinados a resolver los problemas de gobierno; cuando esos acuerdos se estabilizan y toman un carácter institucional, previsible y generalmente aceptado, hablaremos de la conformación de un modelo o paradigma de gobernabilidad" (Camou, 1995: 14).

El problema deviene de no esclarecer los compromisos de manera amplia y continuada, de tal suerte que llevar a cabo políticas de largo plazo se dificulta. Sin un nivel aceptable de gobernabilidad no se puede realizar ningún proyecto de país en el que los beneficios sean generalizados. Pero si la gobernabilidad se considera como el resultado de efectuar concesiones a los dueños del capital y a las demandas de su élite, mientras que las demandas de la clase trabajadora se consideran como estigmas de reclamos injustos y provocadores de la ingobernabilidad, nos encontramos en un modelo contrario al de gobernabilidad democrática, ya que "cualquier voluntad orientada a modificar el Estado actual se convierte igualmente en factor de desestabilización y provoca un ataque a la democracia" (Álvarez, 2008: 156).

Desde la perspectiva que aquí se plantea, la configuración de un modelo de gobernabilidad democrática no podría darse sin antes establecer que el piso sobre el cual se sustentan todas las condiciones mencionadas arriba es la credibilidad, la cual proveerá de suficiente legitimidad y estabilidad para el ejercicio gubernamental. En el mismo sentido, Pierre Bourdieu (1999), afirma que una función central del campo del poder es la producción social de la creencia en el juego y la illusio como inversión e interés por jugarlo.

Este hallazgo pone de manifiesto que el efecto determinante para una alta o baja precepción de gobernabilidad es la credibilidad. En términos de sus aplicaciones políticas, implica tener destrezas y habilidades de comunicación e interacción con otros actores tomadores de decisiones, que en efecto muestren a los ciudadanos logros significativos en la resolución de los problemas sociales. Dadas estas circunstancias, la gobernabilidad democrática se aprecia muy lejana y, desde la perspectiva de los ciudadanos zacatecanos, hay pocos avances.

 

3. El índice de percepción sobre la gobernabilidad democrática (IPG)

El cálculo del Índice de Percepción sobre Gobernabilidad (IPG) se realizó directamente de los datos proporcionados por la Encuesta sobre Gobernabilidad en el estado de Zacatecas, realizada por la Unidad Académica de Ciencia Política y el Laboratorio de Estadística y Matemática Aplicada de la Unidad Académica de Matemáticas de la Universidad Autónoma de Zacatecas. La encuesta se aplicó los días 11 y 12 de octubre del 2008, a 1607 personas mayores de 18 años en los 4 distritos electorales federales del estado de Zacatecas, con un nivel de confianza de 95% y un error máximo de + 3.7%, en respuesta dicotómica. Para la aplicación de la encuesta se utilizó el método de muestreo de conglomerado trietápico, representativo y no autoponderado para elegir las unidades de muestreo, por lo que no se aplicó a todos los municipios de cada distrito, sino a los más representativos. La encuesta es representativa no sólo a nivel estatal, sino a nivel municipal, por grupos de edad y por sexo. El cuestionario aplicado constó de 44 preguntas directas de opción múltiple. Fueron excluidos del análisis los casos donde se presentaba la respuesta "no especificada", "no sabe" o "no contestó".

El IPG debe tomar valor mínimo de 0, que significa la creencia de ausencia total de gobernabilidad por parte de la población zacatecana, que en la realidad sería una situación imposible. El valor máximo que toma el IPG es el de 1, que indica una situación ideal de total gobernabilidad en el estado de Zacatecas, y que en cierto modo, en las circunstancias actuales, es por demás imposible. Cualquier valor entre 0 y 1 indicará evidencia de diferentes magnitudes de gobernabilidad.

El Cuadro 1 expone la construcción operativa de la medición e intensidad de la percepción sobre la gobernabilidad.</