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Norteamérica

versão impressa ISSN 1870-3550

Norteamérica vol.5 no.2 México jul./dez. 2010

 

Reflexiones: Apuntes bibliográficos

 

Intelectuales en movimiento: flujos migratorios y de saberes. Nuevas aproximaciones al fenómeno del nomadismo científico

 

Amarela Varela Huerta*

 

* Profesora–investigadora en Comunicación y Cultura, Universidad Autónoma de la Ciudad de México. janikamarela@yahoo.es.

 

En lo contemporáneo, la globalización económica ha provocado, entre otras consecuencias, la globalización de las condiciones sociales de producción del conocimiento y ello ha afectado las decisiones y las trayectorias tanto laborales como vitales de los intelectuales que trabajan para investigar e innovar en centros y periferias del mundo. Así, se han intensificado las migraciones temporales y definitivas de intelectuales formados regularmente, aunque no en su totalidad, en los países periféricos, intelectuales que hoy trabajan en países diferentes de aquéllos donde comenzaron su formación académica.

Si bien, como apunta el economista francés Pascal Renaud (2009: 204), la circulación de conocimientos se volvió una realidad desde que se consolidaron las ciencias modernas; en la actualidad, el aumento de los desplazamientos de científicos y tecnólogos ha tenido como consecuencia un importante impacto en los flujos de saberes y del saber hacer; esto es, aun cuando el tránsito de saberes y de los intelectuales es histórico, lo que resulta novedoso, además del incremento de dichos flujos, es el estudio sistemático de los mismos desde diferentes perspectivas teóricas y, sobre todo, metodológicas.

Asistimos, entonces, a una intensa discusión teórica y pragmática para evaluar el impacto, los beneficios y riesgos que conlleva el desplazamiento de intelectuales para las economías nacionales y sus sistemas de innovación científica y tecnológica. Por eso, consideramos central reseñar los trabajos de investigación sobre los flujos de personas y de conocimientos, con el objetivo de comprender el actual debate que entre especialistas tiene lugar alrededor de la "fuga de cerebros", "nomadismo científico" y la conformación de "diásporas científicas".

¿Qué implicaciones concretas tiene el tránsito de intelectuales por diferentes fronteras y comunidades científicas para los Estados–nación en los que crecieron y se formaron, cuando menos inicialmente?, ¿cuáles serían las premisas más adecuadas para estudiar estos desplazamientos y sus consecuencias productivas?, ¿qué elementos fundamentales han de tomarse en consideración cuando se propongan políticas públicas por parte de los gobiernos en los que estos intelectuales "fugados" residen o de los que parten?, ¿de qué manera aminorar o aprovechar el nomadismo científico? En definitiva, ¿qué paradigmas han de considerarse para comprender y actuar en relación con el constante flujo de personas cualificadas por centro y periferia?

 

CAMELIA TIGAU ¿FUGA DE CEREBROS O NOMADISMO CIENTÍFICO?, MÉXICO, CISAN/UNAM, 2010

Este cuaderno de investigación de Camelia Tigau constituye una importante aportación teórica y metodológica a los estudios sobre migración internacional, en concreto la de intelectuales y tecnólogos, porque nos presenta un exhaustivo panorama sobre las perspectivas de análisis para abordar las causas del éxodo de los migrantes calificados y los itinerarios de los trayectos migratorios (sur–norte, norte–sur, sur–sur, norte–norte).

El trabajo también analiza las políticas de "repatriación" de quienes ejercieron un éxodo migratorio para estudiar o trabajar en un país diferente del que nacieron y, con ello, pone atención a las oportunidades reales de retorno y de permanencia de estos intelectuales.

Es una aportación significativa porque Tigau hace un estudio basado en la descripción gruesa de los principales actores involucrados en el fenómeno, las perspectivas para analizarlo, las estrategias metodológicas de aproximación, así como la síntesis de estudios de caso que otros investigadores han realizado.

Ella parte de una minuciosa crítica a las interpretaciones nacionales–tadocéntricas1 más enraizadas hasta hace muy poco en los imaginarios sociales de quienes dictan las políticas de gestión para la investigación y el desarrollo en los principales países expulsores de mano de obra calificada.

En el libro, se combina el escrutinio de dos campos de estudio: por un lado, las políticas de gobernabilidad en ciencia y tecnología y, por otro, las migraciones internacionales, y se relaciona la bibliografía científica vigente sobre condiciones sociales de producción del conocimiento científico y tecnológico con la de movimientos migratorios e impactos sociodemográficos porque sobre éstos, en conjunto, afirma Tigau, conocemos poco y con poca profundidad. Además señala que ha sido muy estudiada la partida o el éxodo de intelectuales, mientras que sabemos poco sobre los duelos migratorios de este tipo de sujetos y las adolescencias migratorias que experimentan, lo que produce, por ejemplo, el hecho de que migrantes hipercalificados vivan una desvalorización de sus saberes allá donde eligen residir y, con ello, tanto las sociedades de destino como las de origen desaprovechan los saberes y calificaciones de los sujetos que se atreven a trasladarse entre fronteras.

La autora enumera las perspectivas ideológicas vigentes para aproximarse a la movilidad de científicos y tecnólogos. Resume que actualmente disponemos de estudios, políticas públicas y datos sociodemográficos que abordan y gestionan las migraciones de intelectuales desde tres perspectivas.

La primera, que es la que nos interesa es la conocida como "fuga de cerebros", basada en nociones macroeconómicas que entienden los tránsitos de estos intelectuales en términos de "pérdida de capital humano", tránsitos que impactan tanto a los países expulsores como a los receptores. La autora nos explica que éste ha sido el paradigma en el que diferentes organismos internacionales y gobiernos locales han basado sus decisiones para frenar o reconvocar a "todos los que se fueron". Esta perspectiva, propone, va perdiendo vigencia explicativa y de gestión pública en el marco de dos fenómenos contemporáneos: la intensificación de las consecuencias de la globalización económica y el uso intensivo de nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). De ahí que tanto instancias de gobierno como los estudiosos del fenómeno de la movilidad de científicos y tecnólogos debatan con rigor la vigencia de dos relativamente novedosos paradigmas de aproximación o perspectivas: el transnacionalismo y las redes o diásporas de científicos.

La revisión de los trabajos teóricos en relación con las migraciones internacionales y las políticas de fomento a la investigación y el desarrollo, las estadísticas disponibles sobre dichos flujos, así como los modelos para abordarlos metodológicamente convergen en el libro de Camelia Tigau para explicar, en lo concreto, los modelos vigentes en diversas latitudes para aminorar las "pérdidas" que se producen por el desplazamiento de los científicos, así como los modelos de gestión para vincular, en redes —según unos casos— o diásporas científicas —según otros—, los conocimientos que producen estos intelectuales para que tengan impacto lo mismo en sus países de origen, como en los de residencia.

Tigau propone que la movilidad de los intelectuales debe comprenderse como una consecuencia natural de tres elementos centrales: primero, la precarización de las condiciones laborales para innovar en ciencia y tecnología en todo el mundo, que provocan flujos de personas y saberes en todas las direcciones; en segundo lugar, la permanencia en los lugares donde el trabajo intelectual tenga mejor reconocimiento y difusión para quienes lo producen; tercero, y último, la noción de que hoy, quienes migran se vinculan a través de medios electrónicos, conformando en comunidades virtuales, algunas de las cuales alcanzan el rango de diáspora intelectual,2 que discuten alrededor de los mismos temas, con marcos teóricos y procedimientos metodológicos más o menos emparentados.

De ahí que la propia autora se pronuncie por reconocer en el "modelo transnacionalista" el más adecuado para comprender con complejidad el fenómeno de la migración de científicos: "el transnacionalismo supera los enfoques nacionalista–pesimista e internacionalista–optimista para reubicar la migración de talentos en el contexto global mediante la realidad del intercambio de recursos humanos altamente calificados que presenciamos hoy en día" (Tigau; 2010: 24)

En el libro que reseñamos, la autora hace una síntesis de las estrategias de colaboración que los científicos autoexiliados han configurado para mantenerse en contacto con sus lugares de origen, algunas de las cuales han sido institucionalizadas por los gobiernos nacionales o, viceversa, se han convertido en estrategias de trabajo para intelectuales "en el extranjero" como producto de implementación de políticas públicas de los gobiernos.

Algunas de las más interesantes, las cuales se adhieran ya al paradigma transnacional, son los "colaboratorios", y las "redes híbridas", apenas como ejemplo, de lo que Tigau llama "tendencias en la gestión migratoria de científicos".

En este estudio se analizan, a través de los estudios de caso, los discursos y acciones de organismos de gobiernos locales, entidades supra–nacionales, empresas y universidades vinculadas con las estrategias de atracción, estudiando las políticas migratorias expedidas por ejemplo en Estados Unidos para conseguir "talentos" formados en otras latitudes; la permanencia de intelectuales, a través de explicarnos los casos como las políticas de libre circulación entre fronteras para intelectuales con ciudadanía de la Unión Europea; la de equilibrio atracción–expulsión como el caso canadiense que busca un equilibrio en la salida y el arraigo de saberes y sus portadores. Todas ellas en términos de los países con mayor índice de recepción de migrantes calificados.

Otro es el caso del "capitalismo migratorio" chino que busca capitalizar la circulación de los saberes producidos por sus nacionales, los cuales "se fueron" gracias a políticas para la circulación de la información de proyectos en China.

En los casos donde las motivaciones para el éxodo obedecen a cuestiones políticas, inestabilidades en diferentes rubros, países como Colombia y la India han implantado, como política pública, los modelos de red. También han tenido su impacto los exilios consecuencia de golpes de Estado, como en el caso de Argentina, país que según la autora mantiene una política de "embajadores culturales", reforzada incluso después de la huida masiva en décadas recientes por parte de la intelectualidad argentina, sobre todo hacia el sur de Europa y Estados Unidos.

Todos los itinerarios de modelos revisados sirven para explicar la actual transición de México al modelo de formación de redes, que reemplaza lenta y discretamente la apuesta, vigente aún, por la repatriación de talentos que se fueron a formar en otras latitudes o huyeron del subempleo y las precarias condiciones de trabajo en nuestro país.

Las conclusiones del trabajo de Camelia Tigau son contundentes: la gestión de la migración de científicos y tecnólogos ha de considerarse un asunto de Estado y podría ser abordada desde la perspectiva transnacional, combinando siempre su estudio como realidad latente, mediante la combinación de la pericia de quienes estudian las migraciones de personas con la de quienes estudian las políticas públicas para la investigación y el desarrollo.

 

SYLVIE DIDOU AUPETIT Y ETIENNE GÉRARD, EDS. FUGA DE CEREBROS, MOVILIDAD ACADÉMICA. REDES CIENTÍFICAS. PERPECTIVAS LATINOAMERICANAS, MÉXICO IESALC/CINVESTAV/IRD, 2009

Este libro reúne las reflexiones teóricas que se produjeron en el marco del seminario internacional que los editores del volumen coordinaron en México, en marzo de 2009, en el marco de un ejercicio de investigación de largo aliento que el Cinvestav desarrolla desde hace años para comprender los motivos del éxodo, las condiciones de instalación de académicos e investigadores de América Latina y el Caribe, y las repercusiones que estos tránsitos multidireccionales tienen en la ciencia y la tecnología en las sociedades de origen y destino.

Al igual que el texto de Tigau, el volumen tiene como ejes temáticos la construcción de perspectivas comparadas entre los estudios que suscriben las líneas temáticas de "fuga de cerebros", "movilidad académica" y "redes científicas" para comprender los efectos, riesgos y beneficios de la trashumancia de intelectuales de la región.

En lo general, los editores del libro resaltan las mismas preocupaciones teóricas, en términos de las tres perspectivas ideológicas que Tigau identifica para mirar la movilidad de intelectuales a través de las fronteras; similares preocupaciones por las posibilidades de aproximación metodológica al tema, al tiempo que también resaltan la escasez o caducidad de la mayoría de los datos estadísticos para comprender cuantitativamente el fenómeno migratorio que nos ocupa; aunque coinciden en la respuesta a las dudas, motor del libro que analizamos anteriormente, de ¿cómo responder con políticas públicas acertadas para la gestión de este fenómeno?, ¿cuáles son los beneficios y riesgos que ocasionan para las sociedades que experimentan o reciben los éxodos de intelectuales?

Para introducirnos en este libro colectivo los autores resumen las temáticas y las aproximaciones analíticas de los colaboradores que, al reunirse, se propusieron describir el estado en que se encuentra del tema, así como las principales líneas de investigación y, sobre todo, proponer herramientas concretas para pensar la movilidad internacional de investigadores, mediante la reunión de estudios de caso inéditos, hasta esta publicación, que proveen ejemplos concretos sobre el tema.

Los diferentes autores del volumen comparten en sus trabajos esa diversidad de líneas de investigación y campos tanto temáticos como de orden geográfico que dan cuenta de la complejidad del fenómeno. Resultan especialmente interesantes, por los ejes temáticos desarrollados en esta reseña, los trabajos del mexicano Eduardo Remedi sobre las transformaciones en la educación superior en México, como producto de los éxodos de intelectuales; el artículo de la venezolana Hebe Vessuri que aborda las redes temáticas en América Latina; y la mirada del francés Pascal Renaud sobre las comunidades científicas virtuales y la transferencia de saberes.

En el artículo "Fugas de cerebros y movilidad profesional: ¿vectores de cambio en la educación superior?" (Didou y Gérard, 2009: 89–101), Eduardo Remedi nos ofrece seis hipótesis para comprender el vínculo entre la llamada "fuga de cerebros", entendida como pérdida, y la "movilidad" de intelectuales, entendida en tiempos de globalizaciones como oportunidad para las economías periféricas para "adaptarse" y sacar provecho de las dinámicas actuales de la sociedad del conocimiento.

Al igual que Tigau, Remedi esboza las polémicas paradismáticas para aproximarse al fenómeno que nos ocupa, resumiendo las tres líneas que hemos mencionado ya en esta reseña (fuga, nomadismo o redes transnacionales como diásporas)

En su segunda y tercera hipótesis, el autor relaciona el flujo de intelectuales, en concreto el de mexicanos calificados hacia Estados Unidos, con las motivaciones para dejar el México actual y afincarse en la nación vecina.

Una cuarta hipótesis del trabajo es que la movilidad de académicos resulta de la demanda, oferta y flujo de cerebros global, realidad que hay que problematizar considerando a los países de instalación, que los científicos eligen, como los principales beneficiaros de esa movilidad, pero también considerando que dicha instalación es un proceso en el que los investigadores han de enfrentar hostilidades de todo tipo.

La quinta hipótesis abunda en el problema que todos los investigadores de este fenómeno han de padecer: la escases de datos o su caducidad. En la sexta y última hipótesis plantea que construir certezas en las hipótesis anteriores echará luz sobre mecanismos concretos para una reforma integral y por lo demás urgente, dice el autor, del sistema nacional de ciencia y tecnología en México.

Más allá de paradigmas de aproximación, datos estadísticos eficientes y actualizados, resulta un axioma que, ante la precariedad estructural en la que se genera ciencia y tecnología en México, nuestro país estará siempre "a la zaga en un escenario asimétrico de circulación sesgada de competencias" (Remedi, 2009: 99).

En el artículo "Cambios recientes en la internacionalización de las ciencias sociales: la socialidad de redes impacta América Latina" (Didou y Gérard; 2009: 189–205), Hebe Vessuri nos ofrece una interesante reflexión sobre las condiciones sociales de producción de conocimiento en las sociedades latinoamericanas que combinan la precariedad estructural de la que habla Remedi con el desgaste del tejido social que se produce como consecuencia de la pobreza, la inseguridad y la desvinculación de los saberes académicos con las políticas públicas de los gobiernos locales.

Resulta muy interesante cómo, para esta autora, la movilidad académica es un pasaporte para transitar del nacionalismo metodológico a la cooperación intelectual transnacional, cooperación que parte de compartir las temáticas con otros intelectuales de América Latina, para aprender en los intercambios (virtuales o reales) más allá de las fronteras, perspectivas de análisis y soluciones concretas para temas de una agenda regional. Esto en el caso de quienes tienen las condiciones sociolaborales para ser intelectuales en América Latina. Para quienes no, Vessuri recuerda lo evidente: cuando a pesar de las desarticulaciones varias del tejido social y las precarias condiciones para producir ciencia y tecnología los jóvenes formados en el extranjero buscan retornar a sus países, se enfrentan con puertas cerradas, tanto en el sector público, universidades incluidas, como en las empresas nacionales. Esto pone en tela de juicio los discursos que festejan el nomadismo intelectual, porque no se puede trashumar allá donde todo está cerrado en la práctica.

Para esta antropóloga venezolana, migrar como científicos significa combatir el aislamiento: se migra para ser reconocido e incluido en los debates de producción de epistemologías; se migra para conocer a otros y para comprender otras formas de comprender; se migra para ser publicado en editoriales y revistas indexadas de circulación y referencia globales. Y cuando se vuelve, o si se permanece en el "extranjero", lo que resulta eficaz y realista son las redes virtuales y temáticas; es decir, a diferencia de los autores anteriormente reseñados, la autora explica las ventajas de migrar, no para las sociedades en su conjunto, sino para los intelectuales. Ventajas que se expresan en redes, que esta autora define igual que sus colegas ya reseñados en este trabajo.

En todo caso, completa la definición proponiendo una ponderación en términos del valor que la participación en estas redes virtuales tiene para la certificación y evaluación de la productividad intelectual que sus miembros han de demostrar a los organismos, nacionales o transnacionales para los que trabajen, incluidas las universidades y los sistemas de investigadores que rigen en cada país.

Este trabajo es, pues, un esfuerzo por desmitificar la fuga como pérdida, de hecho propone pistas concretas para el reconocimiento institucional de una sociedad en red, la del conocimiento, pero desde nuestra perspectiva. Su principal acierto es que parte de reconocer, además de las necesidades y desafíos para los gobiernos, la experiencia de migrar para convertirse en otro y de ello sacar provecho para pensar en colectivo y colaborando con otros.

Finalmente, en su artículo "Comunidades científicas virtuales y transferencia de saberes: un enfoque preliminar" (Didou yGérard; 2009: 205–221), Pascal Renaud nos ofrece las pistas iniciales, una especie de construcción de andamiaje conceptual, para comprender las comunidades virtuales que se forman como consecuencia de la globalización de los procesos de construcción de conocimiento, uno de cuyos rasgos es el éxodo de intelectuales entre territorios nacionales.

Aquí, la preocupación central del autor, más que los impactos, en términos de riesgos, pérdidas o beneficios que involucra la movilidad geográfica de intelectuales, es la colegialidad virtual o el trabajo en red y por medio de las TIC que constituyen, hoy, el trabajo intelectual competitivo. Es decir, si resulta casi un axioma que en tiempos de la globalización no conviene seguir pensando y estudiando las condiciones sociales de producción de conocimiento desde la noción de intelectualidad nacional estadocéntrica ("fuga de cerebros"), Renaud se aventura en la elaboración de pautas que nos permitan evaluar el número, condiciones de producción y efectividad de las diásporas científicas, en términos de lealtades y preocupaciones temáticas y disciplinarias más que en términos de la nacionalidad de los intelectuales que las conforman.

De ahí que rescate la categoría de "laboratorios virtuales" como los espacios en donde hoy se construye, vende, subvenciona y se divulga el conocimiento que producen los científicos y tecnólogos. Estratifica esta noción en "comunidades de práctica, consorcios y equipos virtuales". Cada uno con sus especificidades.

Una comunidad de práctica, propone, hace referencia a equipos de trabajo transnacionales y virtuales que comparten un campo de estudio, temática o metodología; un consorcio es la comunidad de científicos que se asocia con el fin de cumplir objetivos de producción concretos, mientras que un equipo virtual comprende una versión de equipo de investigación clásico, sólo que disperso geográficamente, con plataformas de intercambio de datos, como listas de correo o wikis, de acceso público, o bien, plataformas electrónicas de colaboración cerradas, específicamente desarrolladas para el proyecto en turno.

Para hacer más clara la propuesta analítica, el autor nos ofrece ejemplos concretos de laboratorios virtuales actualmente en construcción, algunos de los cuales involucran a instituciones científicas o universidades mexicanas.

Lo que queda en el aire es si estas relativamente nuevas formas de colaboración intelectual, por su carácter intensivo e institucionalización, reemplazarán a las comunidades tradicionales de construcción de conocimiento o si son una expresión más del trabajo intelectual.

 

LA PREOCUPACIÓN COMÚN DE LOS AUTORES

Los trabajos reseñados en este apunte parten de la premisa de identificar las transformaciones que en un entorno de globalización económica y política contemporánea tienen lugar en el trabajo intelectual.

Y a pesar de que el intercambio intelectual de ideas ha ocurrido históricamente, como consecuencia de los flujos migratorios (ya sean producto de la precariedad laboral que afecta el trabajo intelectual o, antes, por exilio político, o bien, mucho antes por empresas colonizadoras), todos los autores reseñados parecen concordar en que es necesario dibujar un mapa, suficientemente consensuado entre los expertos en la materia, para navegar en los mares de los éxodos migratorios y de saberes, con la finalidad de comprender su impacto y las estrategias de gestión pública que habría que emprender para conseguir un equilibrio entre las necesidades de las sociedades periféricas de las que se autoexilian los intelectuales, y los beneficios que la migración trae para éstos, como publicar, investigar, debatir y ser reconocidos en los centros del mundo.

Dos necesidades se evidencian: la de las sociedades que garantizan su formación y la de los intelectuales que buscan su éxito profesional. Históricamente no se ha conseguido empatar las políticas de gestión de presupuestos para la investigación y el desarrollo en países como México. Hoy, las éticas académicas vigentes también interpelan a los investigadores, científicos y tecnólogos a construir un lugar de enunciación en el que definan ¿cuál es la utilidad social de la producción de su conocimiento y a quién beneficia? Independientemente de si se produce dentro o fuera de las fronteras del Estado donde nacieron y si distribuyen este conocimiento por wikis o a través de plataformas específicas.

 

BIBLIOGRAFÍA

Didou Aupetit, Sylvie y Gérard Étienne, eds., 2009 Fuga de cerebros, movilidad académica, redes científicas. Perspectivas latinoamericanas, México, IESALC–Cinvestav–IRD.         [ Links ]

Renaud, Pascal, 2009 "Comunidades científicas virtuales y transferencia de saberes: un enfoque preliminar", Sylvie Didou Aupetit y Étienne Gérard, eds., Fuga de cerebros, movilidad académica, redes científicas. Perspectivas latinoamericanas, México, IESALC–Cinvestav–IRD, pp. 205–221.         [ Links ]

Remedi, Eduardo, 2009 "Fugas de cerebros y movilidad profesional: ¿vectores de cambio en la educación superior?", en Sylvie Didou Aupetit y Étienne Gérard, eds., Fuga de cerebros, movilidad académica, redes científicas. Perspectivas latinoamericanas, México, IESALC–Cinvestav–IRD, pp. 89–101.         [ Links ]

Tigau, Camelia, 2010 ¿Fuga de cerebros o nomadismo científico? Cuadernos de América del Norte no. 16, México, CISAN, UNAM.         [ Links ]

Vessuri, Hebe, 2009 "Cambios recientes en la internacionalización de las ciencias sociales: la socialidad de redes impacta América Latina", en Sylvie Didou Aupetit y Étienne Gérard, eds., Fuga de cerebros, movilidad académica, redes científicas. Perspectivas latinoamericanas, México, IESALC–Cinvestav–IRD, pp. 189–203.         [ Links ]

 

NOTAS

1 Este concepto lo trabaja la jurista Seyla Benhabib en su libro Los derechos de los otros extranjeros, residentes y ciudadanos (2005) y hace referencia a los paradigmas que suscriben el Estado–nación como base para la interpretación de la realidad social, la cual rebasa dicha interpretación porque desafía las fronteras de comunidades nacionales imaginadas.

2 El trabajo de Tigau hace una reconstrucción histórica y conceptual de la noción de diáspora y señala que mientras históricamente ésta ha sido usada para explicar identidades culturales/nacionales imaginadas, cuando se habla de diáspora científica, en cambio, se hace hincapié en las lealtades que los científicos suscriben en términos disciplinarios, por lo que resulta más preciso pensar las diásporas de intelectuales, además de identitarias en relación con sus intereses profesionales.