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Polis

versión impresa ISSN 1870-2333

Polis vol.4 no.2 México jul./dic. 2008

 

Artículos

 

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso*

 

Businessman's political activism: Aguascalientes, case study

 

Juan Antonio Rodríguez González**

 

** Doctor en Ciencias Sociales. En la actualidad realiza una estancia posdoctoral en la UAM–Iztapalapa. Correo electrónico: <antuarod@gmail.com>.

 

Artículo recibido el 23 de abril.
Aceptado el 24 de octubre de 2008
.

 

Resumen

El arribo de los empresarios a los partidos políticos no es nuevo en el sistema político mexicano. Desde inicios del sistema de partidos se pueden encontrar casos de actores empresariales encuadrados en la estructura de estas instituciones políticas. Más aún, no es extraño encontrarlos en lo que Angelo Panebianco denomina el momento fundacional del ciclo vital de los partidos. También es recurrente su acercamiento a los denominados partidos de derecha en ciertas coyunturas. Con el propio Partido Revolucionario Institucional mantuvieron una relación de acercamiento–distanciamiento, en especial cuando vieron afectados sus intereses. En este ensayo se afirma que tanto la inserción de los empresarios como su andar a través del ciclo vital de los partidos ha sido parte de su cultura empresarial; incluso los partidos manifiestan en la actualidad una impronta empresarial enraizada. Para probar esta aseveración se realiza el estudio de caso de los empresarios hidrocálidos.

Palabras clave: cultura empresarial, partidos políticos, activismo electoral.

 

Abstracts

The arrival of entrepreneurs to political parties is not new to the national political system. Since the beginning of the party system, cases of corporate actors in the political institutes structure can be found. Moreover, it is not unusual to find it in what Pianebianco called the momento fundacional of the parties' life cycle. It is a recurrence in their approach to the so–called right–wing. With the PRI, entrepreneurs maintained a relationship of rapprochement–distance, especially when their interests were affected. In this essay we argue that the inclusion of entrepreneurs, as much as their passing through the parties' life cycle has been part of their corporate culture, even the parties manifest at present a business rooted mark. To make clear our assertion, we conducted a case study of hidrocálidos businessman.

Key words: corporate culture, political parties, electoral activism.

 

Empresarios y partidos políticos

Según Giovanni Sartori, el término partido empezó a utilizarse mediante la sustitución gradual del término facción, lo cual ocurrió al aceptarse la idea de que un partido no es por fuerza una facción, que no es  un mal inevitable, y que no perturba de forma ineludible el bien común (1992: 50). Este autor concibe al partido político como un grupo de  ciudadanos organizados de manera permanente, que se asocian en torno  a una ideología, intereses y un programa de acción con el propósito de alcanzar, mantener o ejercer el poder político. El partido político responde a la necesidad de contar con organizaciones capaces de participar en elecciones democráticas en gran escala y de vincular a las masas a las tareas del gobierno. Todos los partidos políticos participan en alguna medida en el ejercicio del poder político, sea cuando asumen el gobierno o en están en la oposición; y efectúan una función de reclutamiento para la selección y renovación de las élites políticas (Taylor, 2001: 342). Para Jordi Matas, el concepto partido político se ha transformado a medida que la sociedad ha evolucionado, donde si bien en un primer momento "los teóricos pusieron más énfasis en el aspecto asociativo o ideológico de los partidos (como sucede en Constant, Burke, Marx o Engels), posteriormente tendieron a subrayar otros aspectos, tales como el organizativo, el temporal, representativo o electoral (como sucede en Ostrogorski, Weber, Michels, Duverger o Panebianco)" (Matas, 1999: 318).

El interés de este ensayo versa de modo fundamental en aspectos representativos de los partidos, aunque no desconocemos la importancia de los constituyentes fundacionales, organizativos y electorales de estas instituciones políticas. Entre los actores que no encontraron representatividad en los sectores que conformaron el partido surgido de la Revolución de 1910 estuvieron los empresarios. A éstos –a pesar de ser considerados por la mayoría de los estudiosos como los beneficiarios del régimen– no se les otorgó representación de sus intereses en esta institución política, con el argumento de que "incluirlos restaría legitimidad al régimen que surgió de una revolución social", como señaló en entrevista el ex gobernador de Aguascalientes, Francisco Guel Jiménez (Guel, entrevista, 2004).

Existen varias propuestas para el estudio del momento de nacimiento de los partidos. Es el caso de los planteamientos de Maurice Duverger, quien realiza un análisis taxonómico de los partidos políticos a partir de su origen. En función de ello, Duverger distingue partidos de creación interna (electoral o parlamentaria) y partidos de creación externa. Los primeros son aquellos que surgen gracias a la acción de miembros o grupos del parlamento, mientras que los segundos son formados por asociaciones o grupos de individuos extraparlamentarios: sindicatos, organizaciones empresariales, organismos no gubernamentales, etcétera (Duverger, 1979: 16). El planteamiento de Duverger es interesante, pero no responde a la intención de hacer notar la participación de los empresarios en el momento originario de los partidos. Por ello, consideramos conveniente abordar la relación empresarios–partidos políticos desde la postura panebianquiana y su propuesta del ciclo vital momento fundacional.

 

Empresarios en el momento fundacional

La idea que impregna Panebianco respecto de la importancia del momento fundacional de las instituciones, es un intento por recuperar una intuición fundamental de la sociología clásica y, en particular, de la weberiana, la cual se interesa por la manera como se reparten las cartas en la fase originaria del partido, así como los resultados de las diversas partidas que se juegan en dicha fase y en los momentos inmediatamente posteriores; acciones que condicionan la vida de la organización durante los siguientes decenios (Panebianco, 1993: 15). Aunque es cierto que después la organización política sufre modificaciones y adaptaciones, incluso profundas, debido a la interacción durante todo su ciclo vital, con los continuos cambios que se producen en el ambiente (véase Easton, 1992: 91), pero los resultados de las primeras partidas, esto es, las opciones políticas cruciales puestas en práctica por los padres fundadores, las modalidades de los primeros conflictos por el control de la organización, y la manera en que ésta se consolida, dejan una impronta indeleble en el ciclo vital del partido político (Panebianco, 1993: 17).

 

Empresarios y partidos en Aguascalientes

A partir de la premisa panebianquiana, pretendemos observar la actuación de los empresarios en los partidos políticos de Aguascalientes, a fin de distinguir su presencia tanto en el momento fundacional, como durante el ciclo vital de esas organizaciones políticas. Sólo mencionaremos a los partidos en los que se percibe un rastro importante por parte de estos actores. Otro elemento de discriminación será en que nada más nos enfocaremos en los partidos competitivos; ya que en la lógica empresarial, cuyo objetivo es la acumulación de capital, la intención de orientar su apoyo hacia algún partido en específico es precedida por el espíritu inversionista.

En referencia al activismo partidista de los empresarios en los denominados partidos caudillistas no parece significativa su participación en ellos. A principios del siglo XX, menciona Salvador Camacho, en Aguascalientes más que partidos políticos existían agrupaciones y clubes políticos; entre los más importantes estaba el Club Reeleccionista, que apoyó la candidatura de Porfirio Díaz en las elecciones de 1910, el Club Democrático de Aguascalientes y el Club Soberanía Popular, que estaba a favor de Bernardo Reyes en las elecciones presidenciales de ese año (Camacho, 2001: 114).

Los partidos políticos como instituciones que agrupan ciudadanos asociados en torno a una ideología, intereses y un programa de acción con la intención de ostentar o mantener el poder político (Sartori, 1992), no surgirían en la entidad sino hasta que se consiguió una mediana estabilidad política en el ámbito nacional. En Aguascalientes, el Partido Nacional Revolucionario (PNR) se formó el 7 de diciembre de 1929, con un centenar de personas que representaban a pequeños partidos políticos regionales, como el Partido Independiente Aguascalentense, el Partido Político Ferrocarrilero Felipe Carrillo Puerto y el Partido Ferrocarrilero Unitario (Camacho, 2001: 117).

En el momento fundacional del PNR, en el ambiente local no se distinguen empresarios: los nombres de los fundadores fueron: Lic. Bernabé Ballesteros; Luis T. Díaz [ferrocarrilero] Daniel Hernández [campesino]; Ignacio López de Nava; Gonzalo Macías Posada; Emilio Martínez Garza; Gildardo Oropeza; Enrique Osornio Camarena [médico y general]; Luis Pedroza Díaz; Juan M. Reyes; Vicente Reyes Montiel; Carlos Ramos; Rubén Rodríguez Lozano [profesor]; Alejandro Topete del Valle [profesor]; José T. Vela Salas [profesor]; Manuel Carpio; Rafael Quevedo; y Joaquín Díaz de León (Reyes Rodríguez, 2004: 107).

En el mismo sentido, en el momento fundacional del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) –sucesor del PNR–, en Aguascalientes tampoco se consideró a los empresarios en esta institución política renovada. Este oprobio se intentó paliar cuando se propuso una ínfima representación empresarial en la creación del sector popular. Carlos Reyes Sahagún (1994) alude que en Aguascalientes la representación del sector popular del PRM corrió a cargo de la Federación de Organizaciones Populares de Aguascalientes, conformada en 1943 e integrada en primera instancia por grupos y asociaciones de alfareros, peluqueros, comerciantes en pequeño (vivanderos), ladrilleros, profesionistas, camioneros, pequeños propietarios y burócratas. A partir de 1940, el PRM se convirtió en el partido que ganó todas las elecciones de mayoría en la entidad. Con el análisis del sistema político y de partidos en Aguascalientes pretendemos encontrar algunos rasgos del activismo partidista de los empresarios. Esto es, averiguar si en el transcurso del ciclo vital de algunos partidos de Aguascalientes estos actores mantuvieron una relación más allá del mecenaje electoral.

 

Impronta empresarial en el ciclo vital de los partidos

A un mes de la desaparición del PRM y la respectiva fundación nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en Aguascalientes se integró el primer Comité Estatal priista: "Los dirigentes fueron: Manuel C. Escobedo, Enrique Olivares Santana, Alfonso Guzmelli, Andrés Hernández Herrera, Raúl Aguilera Osornio, María de la Luz Zamora y Jesús Guevara Alemán" (Reyes Rodríguez, 2004: 181). Para Martín Barberena, la historia del partido surgido de la Revolución (en forma sucesiva con las denominaciones PNR, PRM, PRI) en el estado ha sido un reflejo del ciclo vital de la institución en el ámbito nacional (Barberena, 1998: 75).

En la estructura del entonces naciente PRI tampoco es posible localizar a actores empresariales. De esta manera, toda vez que no se les consideró formalmente entre los sectores del partido, los gobernantes propiciaron un nuevo acercamiento a los empresarios mediante políticas de industrialización, de obra pública o contratos de prestación de servicios. En Aguascalientes se pretendió cierta resistencia de algunos grupos del sector comercial, debido a que veían menoscabados sus intereses por el gobernador Jesús María El Chapo Rodríguez. Algunos representantes de los comerciantes organizados en la Cámara de Comercio (Canaco) local manifestaron su activismo electoral. Esto no era nuevo, ya que desde su constitución en 1906, algunos miembros de la Canaco eran reconocidos activistas políticos. De hecho, estos actores ostentaron cargos de elección popular de manera consuetudinaria en el periodo posrevolucionario. Es el caso de Guillermo Fritche, miembro de la Canaco, quien participó en las elecciones municipales de 1947, avalado por el Partido Acción Nacional (PAN).

El activismo electoral de los empresarios tuvo su primer triunfo con Luis Ortega Douglas, quien contendió por el PRI y ganó, primero, la Presidencia Municipal de Aguascalientes (1948–1950) y posteriormente la gubernatura (1956–1962). En el primer trienio de la administración estatal de Ortega Douglas, una mujer –surgida del sector bancario local, en el cual se desempeñaba como gerente del Banco del Centro– ganó la Presidencia Municipal de Aguascalientes (1957–1959), con lo que se convirtió, según Alonso (entrevista, 2003), en la primera alcaldesa del país. También hay que resaltar que en el último trienio de Ortega Douglas, fungió como presidente municipal de Aguascalientes Gilberto López Velarde, quien "se destacó por su actividad en la Cámara Nacional de Comercio [...fue] miembro fundador del Colegio Marista, Club Campestre y Presidente del Club Rotario" (Engel, 1997: 251). Todos ellos fueron apoyados por las cúpulas del PRI, pero, a decir de un ex dirigente estatal priista, "sin una carrera partidista consistente [...] sus candidaturas eran consideradas espurias por los priistas de hueso colorado; pero la gran disciplina partidista que nos caracterizó por más de siete décadas, permitió que se diera esta dinámica" (MJV, entrevista, 2007).1 Al término del mandato de Ortega Douglas surgió la figura del personaje más preponderante en la historia del priismo del estado: el profesor Enrique Olivares Santana.

En la administración de Olivares Santana se dio un acercamiento sin precedente del sector privado con el gobierno. En sus estudios de caso, Marcela Hernández (2003: 138) presenta entrevistas a empresarios de Aguascalientes, en las que se hace referencia al acercamiento propiciado por Olivares: "Desde que tomó la gubernatura se preocupó por tener comunicación con todos los sectores industriales; los unificó, hizo congresos y fue ahí donde realmente se supo de don Jesús Rivera [...] en una feria industrial que realizó". Reyes Rodríguez (2004: 249) señala que los empresarios se adhirieron con rapidez al proyecto modernizador olivarista; "algunos grupos empresariales y líderes de sectores, pese a la diversidad de sus actividades, conformaron durante muchos años la élite política más relevante de la entidad. Entre ellos se encuentran empresarios textiles como los Rivera y los Barba; o los agrícolas, como Nazario Ortiz Garza". Olivares Santana tuvo como secretario general de Gobierno al empresario en bienes raíces Felipe Reynoso Jiménez, quien a la postre sería presidente municipal de Aguascalientes.2

Ante los privilegios que Olivares Santana prodigó a los señores del dinero, no resulta extraño que el sector privado apoyara a su benefactor, incluso en momentos aciagos. Un miembro del PRI de Aguascalientes, al ser interrogado acerca de la relación de los empresarios con el PRI en época de Olivares, menciona: "otros empresarios a los cuales también visitábamos en tiempos de campaña, eran: J. M. Romo, José Barba, Julio Díaz Torre; digo que visitábamos, porque ellos nunca se acercaron o vinieron al partido. Cuando se llegaba la campaña, los líderes del partido nos mandaban 'a pasar la charola' con los ricos; siempre aportaban de buena gana".3 Entre las canonjías que Olivares dispensó a los empresarios locales, estuvo considerarlos para la inversión pública local y federal (mediante las redes que había tendido con el poder central).

Respecto de estas redes de patronazgo (Salmerón, 1998), Enrique Rodríguez menciona que "uno de los principales beneficiados por la gestión de Olivares Santana en el plano federal, fue Jesús María Romo, cuya empresa metalmecánica logró ser la encargada de surtir de mobiliario a la Conasupo en todo el país" (Rodríguez, entrevista, 2005). Aprovechando las circunstancias del entorno nacional, con los resabios del milagro mexicano, y valiéndose de sus poderosas redes con el poder central, Olivares impulsó una política industrial agresiva. Al concluir su mandato, Olivares prolongó su influjo en la década de los setenta, lo cual se manifestó sobre todo en el continuismo de las relaciones entre el Ejecutivo estatal y los empresarios. Este continuismo se dio en dos planos: en la relación de los empresarios con el PRI, por un lado, y con el gobierno, por el otro. En lo que corresponde a la relación empresarios– PRI, se continuó con las políticas de exclusión, no se dio cabida a la representación de los intereses empresariales. El doctor Guel Jiménez esgrime el argumento de que "al surgir el régimen de una revolución social, el incluirlos en el partido oficial, restaría legitimidad al régimen" (Guel, entrevista, 2004).

En el plano de las relaciones empresarios-gobierno, también se dio continuidad a las prácticas extrainstitucionales, donde se privilegió los acuerdos cupulares acerca de temas específicos, en los cuales los actores estatales consultaban a los no estatales respecto de políticas económicas, a fin de lograr juntos el proceso de desarrollo en la entidad. Los empresarios siguieron recibiendo un trato privilegiado en el entorno político estatal; "a los empresarios el PRI les tuvo prácticamente reservada la Presidencia de la capital estatal. Yo comencé con esta práctica, para calmar sus ansias de novillero, para que vieran que es más fácil criticar a quienes llevan las riendas, que llevarlas" (Guel, entrevista, 2004). En este caso disentimos del doctor Guel en el sentido de que él fue quien inició la práctica de alternar un trienio a un empresario y otro trienio a un político en el gobierno de la capital estatal, pues esta prebenda data incluso del siglo XIX. Al respecto, el ex dirigente estatal priista entrevistado señaló que "los grandes empresarios no necesitaban participar en el partido, siempre tuvieron derecho de picaporte; se daba un entendimiento cupular" (MJV, entrevista, 2007).

"En Aguascalientes siempre se les ha dado juego político, regularmente se les tenía reservada la alcaldía de la capital o la Secretaría de Finanzas". Acerca del activismo electoral, el ex dirigente estatal priista comenta:

... lo que se menciona de un trienio para un empresario y otro para un político seguía una lógica: el primer trienio era para el empresariado, pero el segundo estaba dispuesto para el político que sería el sucesor en la gubernatura; esto regularmente se dio, pero la dinámica se rompió con la llegada de Otto [Granados Roldán].4 [Los empresarios] siempre han estado en la política, ya que cuidan sus intereses. Además de que financiaban las campañas del candidato a la gubernatura, aportaban a la campaña del candidato panista para ejercer presión y así tener un mayor margen de negociación. Toleraban al régimen revolucionario, ya que sabían que siempre íbamos a ganar; por lo tanto, se acercaban al candidato y posteriormente al gobernador, tanto individual como grupalmente. Cuando salían de las oficinas del gobernador, aventaban pestes en contra del gobierno, quien, nada tonto, les daba juego, o al menos los escuchaba. Siempre se mantuvo el vínculo, tanto formal, con las organizaciones empresariales, como el informal, con los empresarios de peso (MJV, entrevista, 2007).

El mismo entrevistado recuerda una anécdota:

Cuando [Miguel Ángel] Barberena se acercó al dueño del predio donde está el Centro Comercial Expoplaza, al planteársele el proyecto y ver la magnitud de la obra, el propietario quiso aprovechar la situación y estableció un precio exorbitante. Como no se le vio disponibilidad para negociar, se procedió a la expropiación. Días después, se presentó ante el gobernador una comisión de empresarios "preocupados" porque se estaba atentando contra el derecho a la propiedad privada; argumentaban que eran prácticas comunistas, socialistas. Tratando de concertar con los empresarios y tranquilizarlos, el ingeniero recibió de nueva cuenta al propietario del predio y se pacto un nuevo precio (MJV, entrevista, 2007).

Quien fuera dirigente estatal también indica que eran frecuentes las reuniones de los empresarios importantes con los secretarios de Finanzas y de Economía para cabildear. Rara vez se reunían con el presidente municipal o los legisladores, debido a su escaso peso político y de toma de decisión.

Era práctica habitual –y lo es aún– que si algún gobierno afecta en forma mínima sus intereses, se manifiestan mediante comunicados o "buscapiés" a través de los medios; lo hacían y lo hacen, a pesar de que en la actualidad gobierna un partido más afín a su ideología, y que es encabezado por un empresario.5 En cuanto a la relación de los empresarios trasnacionales con el gobierno local, MJV menciona que lo que demandaban las empresas trasnacionales era la ausencia de sindicatos. "Recuerdo que cuando se atrajo la inversión de la Nissan en Aguascalientes, la negociación se hizo en la oficina de la CTM [Confederación de Trabajadores de México] con Fidel Velázquez; el contrato se firmó en Dallas. Aun antes de instalarse en la entidad, le exigieron a Roberto Díaz [líder obrero hidrocálido] que no querían saber nada de sindicatos".6

Acerca del activismo partidista de los empresarios, MJV puntualiza que "en el PRI nunca tuvieron cabida, ya que les incomodaba el hecho de que se denominara revolucionario, lo cual relacionaban con el comunismo o el socialismo". Asimismo, recuerda que "cuando se iba a venir la empresa Texas Instruments se propició una reunión cupular entre el gobernador [Rodolfo] Landeros y representantes de la empresa; cuando éstos entraron a la oficina del gobernador, se incomodaron porque éste tenía una estatuilla de Emiliano Zapata, de hecho se lo hicieron saber, argumentando que no era propicio tener algo representativo a un revolucionario".

En cuanto al momento fundacional del PAN, Franco y Reyes señalan que a la Asamblea Constitutiva, en septiembre de 1939, "asistieron Luis G. López, Jesús Macías, Juan Martínez, José Ortega, Andrés Reyes, Jesús Ruiz Esparza Vega, José Jiménez Pedroza, Jesús Cardona, Sixto López, Ignacio Castro Rivera, José Pedroza, Concepción Salazar, Jerónimo López, Francisco Vargas y Manuel Lomelí" (Franco y Reyes, 2005, t. I: 36). Desde que se constituyó el Frente Democrático Aguascalentense (unión cívica constituida en apoyo de Aquiles Elorduy, en su candidatura al Congreso de la Unión), se veía cierta participación política por parte de algunos pequeños comerciantes de la entidad. Éstos, ante el desdén del otrora partido oficial, buscaron y encontraron cobijo en el PAN.

A lo largo del ciclo vital del PAN, a diferencia de lo que ocurrió en el ámbito nacional, donde en las décadas los cincuenta y sesenta se vio el retiro del apoyo económico de los grupos empresariales debido a la política de Miguel Alemán (Reveles, 2003; Loaeza, 2001), en Aguascalientes el alejamiento del sector privado del PAN se dio con la llegada al poder de Olivares Santana. El profesor Olivares aplicó una política similar a la alemanista de "la mano tendida" para los grupos sociales más representativos de la entidad, con privilegios, sobre todo, para los empresarios.

En este punto, Gustavo de Alba, periodista y reconocido analista del fenómeno político y social local, discrepa:

Yo creo que fue con Ortega Douglas, quien fue un gobernador de las élites locales; fue empresario e ingeniero exitoso que ya había sido presidente municipal. Olivares Santana se monto sobre los méritos de la obra anterior y es el que ha quedado como el supuesto visionario. Olivares llega a Aguascalientes con un clima de señalado, ya que por un lado había sido instrumento de la represión priista en San Luis Potosí, donde fue el instrumento del PRI. Olivares llega, además, perseguido de una fama como maestro normalista, con una supuesta tendencia comunista. En sus primeros intentos de acercamiento con las élites locales, se liga con don Alfonso Bernal Sahagún y Francisco Ruiz Silva, que tenían cierto ascendente entre los empresarios del estado, no porque fueran grandes empresarios sino porque era gente apreciada en el sector empresarial. A don Paco lo nombró secretario de Desarrollo Económico y empezó a llevar a la gente de empresa para que se convencieran de que Olivares no era comunista y que venia con un Plan de Desarrollo Económico.

En esa época, Aguascalientes fue considerado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, junto con Nayarit y Tabasco, para los planes pilotos de desarrollo económico. Parte del dinero llegó a través del Programa Kennedy, que era una especie del Plan Marshall para América Latina, denominado Alianza para el Progreso. Cuando Aguascalientes empezó a ascender, en gran medida por los créditos de dicho Programa, comenzó también el despegue de empresarios como Jesús María Romo, Carolina Villanueva, Jesús Rivera. Al mismo tiempo se dieron alianzas secretas que le costaron mucho a don Antonio Lomelí Quezada, líder del PAN, quien por un lado criticaba a lo externo a Olivares Santana y por el otro afloraron una serie de negocios entre la familia Lomelí y la Olivares (Alba, entrevista, 2003).

En opinión de este periodista:

Los empresarios que supieron leer el mensaje de Olivares, establecieron una alianza con el gobierno. En su primer trienio, Olivares hizo una elección manipulada, de una terna en la que estaba el empresario Juan Morales; Humberto Pacheco director de Última Hora, cuenta que hizo labores de mapacheo, de relleno de urnas para que ganara Juan Morales. Ahí se inicia la prebenda de la Presidencia de la capital a los empresarios, y no con Carmelita Martín del Campo (Alba, entrevista, 2003).

En el análisis de Franco y Reyes, Jorge Sánchez Muñoz, presidente del Comité Regional del PAN (1969–1970), menciona:

Olivares se distinguió por comprar a los empresarios, los invitaba a realizar viajes fuera del país. Eso hacía que Acción Nacional no pudiera avanzar dentro de la iniciativa privada, porque el ochenta por ciento estaba controlada por Olivares, y como él llegó a la gubernatura del estado con el apoyo de los empresarios, mediante una campaña en la que se gastó mucho dinero, pues, Acción Nacional se vio hostigado en cuanto a que cualquier actitud o actividad que realizara era inmediatamente atacado por el PRI y el gobierno" (Franco y Reyes, 2005, t. I: 165).

Esto provocó el repliegue de los empresarios del ámbito político, en específico del partidista. El alejamiento empresarial fue más notorio en el PAN, ya que gran parte de los recursos que le habían permitido permanecer en el sistema de partidos de la entidad, venían justamente de los empresarios. Lo anterior indujo a que, al igual que en la mayor parte del país, el pan diera un viraje a lo que Loaeza (2001) denomina confesionalización. Lo cual es evidente si se hace un análisis de los liderazgos estatales del pan en el periodo que va de 1966 a 1997.

Es el caso de J. Rubén de Alba (líder del pan en la entidad de 19661968), quien perteneció a las Vanguardias de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), al Movimiento Familiar Cristiano y al Club de Leones. "Ramiro Pedroza (1975–1978) también militó en la ACJM; Fernando López (1979–1983), Leobardo Gutiérrez (1984–1987) fue miembro de la ACJM, del Movimiento Familiar Cristiano y de los Caballeros de Colón y, finalmente, el Ing. Jorge H. Zamarripa Díaz, quien desde niño fue un activo participante en grupos de apostolado de su Parroquia de Guadalupe, catequista [...] sobresalió por su gran liderazgo en la Secundaria de Formación Católica Juan Pablo II" (Franco y Reyes, 2005, t. I: 67).

A diferencia de los estados norteños y del Bajío, penetrados por las élites empresariales desde mediados de los setenta; en Aguascalientes el denominado neopanismo llegó de forma tardía. De hecho, comenzó con una mezcla entre la postura confesional y la empresarial a finales de los ochenta; cuando empresarios que habían pertenecido a organizaciones confesionales se acercaron al PAN. Estos empresarios habían logrado acumular capital social y cultural. Eran reconocidos por su pertenencia a las agrupaciones confesionales, que en una sociedad altamente conservadora y con una población mayoritariamente católica, era visto como una cualidad positiva. La acumulación de capital económico de los empresarios locales había menguado con la llegada masiva de inversionistas con representación nacional e incluso trasnacional; ya que no tuvieron los elementos suficientes para hacer frente a las nuevas exigencias de un mercado abierto más competitivo.

Estos componentes trastocaron la otrora clase empresarial hidrocálida, la cual se asumía a sí misma como "un consolidado conglomerado que había salido avante de innumerables crisis, echándonos la mano unos a otros, jalando parejo, cuando nos prestábamos sin papeles de por medio dinero para la nómina o el pago de impuestos" (ver Hernández, 2003). Ante este escenario, los caminos de los empresarios se acotaron; lo poco que les quedaba era el prestigio social, el que les facilitó el acceso a los partidos políticos, en especial hacia el partido que comulgaba con sus principios: Acción Nacional.

En esa época, el blanquiazul hidrocálido se encontraba ávido tanto de liderazgos, como de recursos económicos. Situación que aprovecharon los empresarios para lograr un rápido posicionamiento al interior del partido (Rodríguez González, 2007: 199). Al ser inquirido acerca del activismo partidista de los empresarios en el pan, el ex dirigente panista José de Jesús Ornelas, quien fuera presidente del Comité Directivo Regional del pan a fines de los años setenta, comenta:

... mientras no hubo dinero y posibilidades reales de triunfo, ni se acercaban, les rogábamos para que fueran nuestros candidatos. Algunos daban módicos recursos, pero luego escondían la cabeza como los avestruces ante la opinión pública. Cuando invité a Felipe González, por allá de 1979, me dijo que si le asegurábamos el triunfo, sí le entraba; yo le dije: lo que sí le aseguro es que tenemos muchas posibilidades de salir derrotados. Yo creo que ya desde entonces estaba con el PRI (Ornelas, entrevista, 2007).

Al respecto, Camacho (2004), Reyes Velázquez (2005) y Rodríguez (2002) señalan en entrevistas y en sus escritos que tanto Felipe González como Reynoso Femat fueron miembros del PRI. El propio Felipe González, al preguntársele al respecto, negó de forma categórica su militancia en el Revolucionario Institucional, "aún y cuando ciertos pasquines se esmeren en encuadrarme en el PRI, nunca milité en él"(González, entrevista, 2007). Pero él mismo se contradice, pues en un diario local se había ostentado como militante del PRI: "El ex presidente del Centro Empresarial de Aguascalientes se manifestó militante del PRI: 'fui invitado a una serie de actividades y entonces fue cuando se me extendió una credencial que me acredita como miembro de ese partido'" (El Heraldo de Aguascalientes, 3 de enero, 1992).

El arribo masivo de empresarios al PAN que ocurrió en varias regiones del norte del país, no presentó similares características, ni temporales ni formales, en Aguascalientes. En parte porque en la entidad no se establecían los diferendos de intereses que se dieron en Chihuahua, Nuevo León, Sonora y Sinaloa en los ochenta. Los empresarios hidrocálidos no exhibieron casi ninguna participación política, a no ser para legitimar las acciones de gobierno. La escasa participación política empresarial se debió en parte a que en los setenta y ochenta resultaron los principales beneficiarios de las políticas promovidas por los gobiernos estatales.

Por ello, el activismo político de los empresarios se mantuvo prácticamente en suspenso, en pausa. Lo que sí resultó similar a lo que sucedió en otras regiones del país es que los empresarios que arribaron a los partidos ascendieron con rapidez en su estructura. Pedro Rodríguez, viejo militante panista, con fuerte liderazgo regional, relata que en los años ochenta:

... el partido estaba en la época de las vacas flacas; en ese entonces se trataba de un partido [subraya] que luchaba más que por su permanencia en el espectro político local y nacional, lo hacíamos por defender lo que considerábamos debería de ser una mejor forma de vida de los mexicanos, por el bien común [enfatiza] de los habitantes de México; ahora lo único que les interesa es el poder y el dinero. Lo que tanto temieron el licenciado Gómez Morín y el licenciado González Luna se está dando ahora que somos gobierno: la lucha del poder por el poder (Rodríguez, entrevista, 2006).

En el Partido de la Revolución Democrática (PRD) el acercamiento de los empresarios es casi nulo. Esto se debe, en opinión del ex presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en el estado y actual presidente municipal de la capital estatal, Gabriel Arellano, a que "no son una sana inversión en nuestra entidad: muy apenas han alcanzado el 8% del voto; ¿para qué gastar en cartuchos quemados?" (Arellano, entrevista, 2005). La ex diputada perredista, Norma González7 señala que "los empresarios se acercan cuando tienen que negociar algo; cuando fui diputada, no fue difícil consensuar acuerdos bipartitas con la iniciativa privada. Regularmente son gente dispuesta, siempre y cuando no se afecten sus intereses. Lo cual es difícil en una entidad donde los empresarios son gobierno" (González, entrevista, 2005).

Otro entrevistado, empleado público estatal, opinó que si los empresarios no confían en el PRD en Aguascalientes, esto se debe a que es un partido familiar:

... pertenece a la familia Ortega. Por esto, los empresarios no ven conveniente invertir en el PRD, en cada proceso electoral (federal o local) un representante del clan Ortega obtiene algún puesto de elección (regularmente por la vía plurinominal); es común verlos ocupar en el plano federal una diputación y en la siguiente elección una senaduría; en tanto que en el ámbito local, un trienio son legisladores, y en el siguiente regidores (JLSG, entrevista, 2003).

En el proceso electoral de 1998, Gustavo de Alba cuestionó a Antonio Ortega sobre la conformación unifamiliar del PRD en Aguascalientes, a lo que Ortega respondió:

En el PRD existe una corriente, "Mayoría estable", la cual es una de las corrientes fundadoras del partido en Aguascalientes, y la más madura, responsable y que tiene mayor vinculación con la base social del partido. Esta combinación de factores ha permitido que en las tres elecciones internas que ha habido en Aguascalientes, nuestra corriente logre la mayoría de los cargos en disputa [...] En la planilla de la corriente de la "Mayoría estable" sólo está registrado un compañero de apellido Ortega, que soy yo, y no hay más, ni un pariente, ni un primo, ni un hermano, etcétera.

GA: ¿Y tu esposa?

AO: Mí esposa, Norma Alicia González, tiene una carrera propia en el partido.8

En Aguascalientes la relación entre empresarios y partidos políticos no ha sido homogénea. Depende tanto del tipo de empresario, como del partido político (que entre otras cosas, debe tener probabilidades reales de triunfo).9 Cuando se trata de un empresario consolidado, por lo regular la relación es personal; esto es, entre el candidato y el empresario. Casi siempre es el candidato quien propicia el acercamiento con el empresario, y solicita, además del apoyo financiero, su venia, que representa un gran empuje con los demás miembros del sector. Estos empresarios reciben un trato privilegiado en el entorno político estatal. Con el empresario de origen de capital externo la relación sigue patrones similares, es el candidato quien busca el acercamiento y el apoyo; además de que se privilegia a ciertos partidos (PRI y PAN). Pero la relación es desigual, debido a que las grandes empresas de origen externo que se han instalado en la entidad condicionan su estancia y apoyo a los gobiernos, y por ende a los partidos de los cuales emergen, para que formulen políticas económicas y laborales a modo. El activismo partidista de los empresarios externos es nulo, en gran medida por las propias políticas de las empresas, así como por las estrategias de rotación de sus puestos directivos, los cuales con frecuencia son enviados de una planta a otra enclavada en otra región e incluso en otro país, lo cual no permite su arraigo en la entidad, ni una cierta pertenencia al entorno social y político.

Cuando se trata de empresarios de segunda o tercera generación, el acercamiento es bidireccional: tanto las cúpulas partidistas se acercan a éstos, con el propósito de lograr el apoyo financiero para su candidato; como los empresarios se acercan a las cúpulas partidistas o tratan de formar parte de éstas, con la intención de una rápida escalada en su estructura, y así conseguir ser los candidatos. Los empresarios en los partidos actúan a título personal, no gremial. Si bien pasa a formar parte de su currículo partidista haber liderado alguna organización empresarial, lo cual utilizan como trampolín político; sin embargo, lo anterior no les garantiza pertenecer a las cúpulas partidistas, todo depende del empresario de quien se trate. Según los políticos entrevistados, "los empresarios no respetan la disciplina partidista, sólo utilizan al partido para enriquecerse aún más". En tanto que para los empresarios, los partidos políticos "son un mal necesario, atiborrado de burócratas, de vivales que lucran con la política. Pero si hay que estar inscrito en uno, y hacer vida partidista para poder ayudar al país y a Aguascalientes, adelante". Lo que sí resulta evidente es que ambos, los políticos de carrera partidista, como los empresarios, buscan conquistar el poder político emanado de las urnas.

 

Activismo electoral del empresario hidrocálido

El activismo electoral de los empresarios en Aguascalientes se comenzó a sentir con mayor fuerza a partir de la década de los noventa. Ya que si bien a lo largo del periodo posrevolucionario fue constante su participación –sobre todo como presidentes municipales de la capital estatal–, lo hacían por invitación expresa del Ejecutivo estatal. Lo novedoso radicó en que a partir de los noventa comenzaron a luchar por obtener dicho cargo en los partidos con mayores posibilidades, no se conformaron ya con las dádivas del gobernador. En un primer momento, el escaso activismo electoral de los empresarios se circunscribía a tibias declaraciones en contra de los constantes fraudes que se presentaban en las contiendas electorales; esto ocurrió sobre todo en la década de los ochenta; cuando el partido en el poder se ufanaba de su hegemonía en el sistema de partidos local.

Más tarde, comenzaron a incursionar en los partidos de oposición, con preferencia en los de derecha (PAN y el Partido Demócrata Mexicano, PDM). Estos partidos estaban ávidos de liderazgos socialmente reconocidos y que, además, tuvieran los suficientes recursos para sufragar las costosas y largas campañas. Los empresarios contaban con ambas cualidades, solo quedaba auxiliarlos a acrecentar su capital político, que por cierto no era pobre, pero ante la aplastante maquinaria del vetusto régimen posrevolucionario la hazaña no era pequeña. Carlos Alba (2001: 228) menciona que a partir de entonces las presiones que ejercieron los empresarios por medio de sus organizaciones o en forma individual, mediante negociaciones extrainstitucionales, se sustituyeron por acciones directas en la política partidaria y electoral. Fue entonces cuando se convirtieron en aventajados actores políticos en la arena electoral.

A diferencia de lo ocurrido en otras regiones, en Aguascalientes se vivió a lo largo de varias décadas una especie de amasiato entre el binomio conformado por el sector público y el privado: los empresarios resultaron los principales beneficiarios del proceso de desarrollo implementado por las administraciones priistas. De hecho, el activismo político electoral o la competitividad al interior de los partidos por parte del sector privado en Aguascalientes fueron casi nulos hasta la década de los noventa. En el análisis de las publicaciones es recurrente la alusión de los estudiosos a las constantes irregularidades que se presentaban en cada elección por parte del PRI. Pero, asimismo, eran nulos los reclamos de un sector privado consentido por el Estado.

Fue el caso de la elección para gobernador de 1980, en la que los principales contendientes fueron Rodolfo Landeros Gallegos (PRI) y Enrique Franco Muñoz (PAN). Ninguno de ellos provenía del sector privado. El privilegiado trato a los empresarios hizo que el gobierno no se preocupara por un posible cuestionamiento público por parte de estos actores, ante los frecuentes fraudes electorales instrumentados por el régimen. Acerca del activismo político de los empresarios en esa elección, Jorge Alonso señala que "a lo sumo se pensaba que se abstendrían; pero se estaba convencido de que no votarían en contra. El capital extranjero que se estaba instalando, por lo pronto no se consideraba que ejercería presión de ningún tipo en el ámbito electoral" (Alonso, 1985: 143).

Este autor menciona que los grandes industriales y comerciantes establecieron una pronta alianza con el gobierno; "un funcionario gubernamental consideró que en la capital del estado los grandes comerciantes y empresarios habían votado por el partido de Estado (aunque sin jugársela por él); y que los empresarios medianos y pequeños se dividieron: unos votaron por el PRI y no pocos por el PAN" (Alonso, 1985: 157).

Cuando se le preguntó al ex presidente del Comité Directivo Regional del PAN, José de Jesús Ornelas, sobre el activismo electoral de los empresarios, recordó que "en esa época teníamos que echar mano de candidatos externos. Algo que es común oír es que Acción Nacional es el partido de los ricos; no creo. Al menos cuando yo dirigí al partido, se encontraba sin recursos; por eso no se acercaban los grandes empresarios de la época, se iban al PRI" (Ornelas, entrevista, 2007). Enrique Franco refrenda la aseveración de Ornelas, pues indica que en la campaña para gobernador de 1980 "no teníamos recursos y salíamos con los botes a pedir dinero; logramos juntar 180 mil pesos de aquéllos, y con ese dinero hicimos la campaña" (Franco y Reyes, 2005, t. I: 224). El PAN y el PDM fueron en esa época la mayor fuerza opositora; "ambos denominados de derecha han sabido aprovechar el descontento que algunos sectores de la población tienen por la política del gobierno, que afecta tanto a los grupos marginados como a los pequeños y medianos empresarios" (Herrera, 1996: 41).

Las elecciones de 1983 fueron "escenario de serios conflictos, particularmente en el municipio de Jesús María, en donde el PAN reclamó triunfos, y en Calvillo, en donde militantes del PDM fueron victimas de represión por reclamar también un supuesto triunfo electoral" (Camacho, 2001: 163).10 En 1983, en Calvillo hubo una contienda muy cerrada entre el PRI y el PDM, en la que finalmente se dio como vencedor al primero. En lo que se refiere a la cultura política del sector empresarial, en las elecciones de 1983, fue escasa su participación, no reclamaron ante las irregularidades presentadas, probablemente por las prerrogativas del gobierno.

En las elecciones para los ayuntamientos, celebraras el 5 de agosto de 1986, el activismo electoral de los empresarios era visible. Para esa elección, en Aguascalientes "el PRI había postulado a Héctor del Villar, dirigente estatal de la Canacintra [Cámara Nacional de la Industria de la Transformación], cuñado de Manuel González Díaz de León (presidente del CDE [Comité Directivo Estatal] del PRI) y familiar de uno de los principales industriales de la rama metal–mecánica: Jesús María Romo. Por su parte, el PAN tenía como candidato a Gastón Guzmán, que había sido directivo y consejero de varias organizaciones empresariales" (Rodríguez Varela, 1989: 273). En lo concerniente a las redes de subordinación hacia el poder central, en 1986 la designación del senador Miguel Ángel Barberena Vega "se dio en la entrevista que el gobernador saliente [Rodolfo Landeros] tuvo con De la Madrid en Los Pinos, ese día, antes de las 12:30 en el edificio priista no había gente de Barberena, pero 15 minutos después, no había quien no lo fuera" (Herrera, 1996: 50). Entre los organismos empresariales que inmediatamente proclamaron su adhesión, estuvieron la Canacintra y la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive).

Barberena se caracterizó por la construcción de viviendas. Esto no resultaba fácil, dada la falta de créditos por parte de la banca, así como por las políticas federales de austeridad, y la crisis económica que se había extendido más de lo habitual. Pese a todo, la relación entre la mayoría de los empresarios de Aguascalientes con el gobierno local siguió cordial, debido a la distribución constante y sostenida de concesiones y beneficios (Salmerón, 1998: 129). Esto tal vez inhibió el desarrollo de una oposición panista, como la ocurrida en los estados del norte, cuya oposición se sustentó en el apoyo de los empresarios (véase Aziz, 1998; Guadarrama, 2001). El candidato a la gubernatura por parte del PAN fue Rafael Medina González, industrial de la fundición de metales (Franco y Reyes, 2005, t. I: 168).

Según Enrique Franco, ex presidente estatal del PAN, en 1986 tuvieron "serios enfrentamientos con el Ing. Barberena, porque recurría a la alquimia electoral y a toda clase de trampas [...] Vicente Fox vino a ayudarnos a cuidar la elección, en Norias de Ojocaliente agarró a un mapache que andaba votando en cada casilla [...] Al empresario Del Villar nosotros lo invitamos para presidente municipal y no aceptó; pero luego Barberena lo convenció y fue candidato por el PRI por el mismo cargo" (Franco y Reyes, 2005, t. I: 228).

Salvador Camacho indica que durante la contienda electoral de 1986, en Calvillo los dirigentes pedemistas organizaron a sus votantes, vigilaron de cerca el conteo de los votos y reclamaron públicamente los resultados (Camacho, 2001: 274). Al día siguiente de la jornada electoral, "el PRI proclamó inmediatamente un triunfo absoluto. Manuel González, presidente del CDE, dijo que había obtenido el 67% de los votos [...] el PAN reiteró sus denuncias y señaló que impugnaría el procesos en el municipio de Aguascalientes, Jesús María, Asientos y Pabellón [...] el PDM en Calvillo, iniciaba su lucha contra el fraude" (Rodríguez Varela, 1989: 277). El alcalde electo, Alfonso de Lara Silva, tomó posesión en una ceremonia privada, fuertemente custodiado por elementos del ejército y de la fuerza pública estatal y municipal. Alfredo Reyes relata que el 31 de diciembre, en la plaza principal "hubo una reunión masiva para impedir la toma de posesión, destruyeron el automóvil del alcalde y lo arrojaron al río [...] El 20 de enero de 1987, los 104 militantes del PDM sacaron por la fuerza al presidente municipal de sus oficinas, lo desnudaron y, finalmente, sellaron la puerta de la presidencia" (Reyes Velázquez, 2005: 284).

Para el proceso electoral de 1989, el entorno económico no era tan prometedor como a inicios de la década. Esas elecciones fueron importantes por varias razones; entre otras, por lo cuestionado de las elecciones presidenciales de 1988, lo que contribuyó a la apertura de mayores espacios de participación política en Aguascalientes. Por el PAN fue electo el empresario Carlos Ortega de León, hijo del ex gobernador Luis Ortega Douglas (1956–1962) y destacado economista y empresario, que mantenía fuertes vínculos con grupos clave de la sociedad; "su trayectoria de hombre conciliador, honesto e inteligente y el fortalecimiento de su partido, hizo que el gobernador del estado interviniera para fortalecer al PRI [...] hicieron alianzas coyunturales con el PFCRN [Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional], el PARM [Partido Auténtico de la Revolución Mexicana] y el PPS [Partido Popular Socialista] para restarle fuerza al PAN" (Camacho, 2001: 180). José de Jesús Ornelas señala: "una de las veces que los empresarios se acercaron de manera franca y abierta al PAN, es cuando Carlos Ortega fue el candidato; pero se volvieron a esconder al conocer los resultados de la elección: perdimos nuevamente, pero nuevamente a base de los mismo fraudes: muertos que votan, migrantes que vienen a votar y regresan a Estados Unidos el mismo día y más mapachadas" (Ornelas, entrevista, 2007).

Al inicio de la nueva década, los especialistas calificaban a Aguascalientes como estado puntero en asuntos de funcionalidad urbana. Ciertamente, Aguascalientes se manifestaba en el vértice en la construcción de viviendas, y con cierto crecimiento en la industria manufacturera de capital extranjero; pero para los empresarios locales los beneficios eran residuales, y presagiaban agravarse con la imposición central de la nueva generación de políticos al frente del gobierno estatal. En este contexto, la administración pública se presentó como una importante fuente de recursos, ante un escenario hostil por la cruenta competencia en el mercado y las cíclicas crisis económicas. Ahora, los empresarios se disputaban las candidaturas no sólo en las elecciones constitucionales; sino al interior de los partidos políticos más competitivos.

 

El empresario hidrocálido al poder

En el contexto de estas profundas transformaciones se dieron los primeros asomos de un activismo electoral exacerbado de los empresarios en la entidad. El empresario inmobiliario Fernando Gómez Esparza, titular del Instituto de Vivienda del estado, sería el candidato a la Presidencia Municipal de la capital en 1992. Entre otras cosas se le recuerda por ser el último presidente municipal priista del siglo XX. Algunos miembros de su partido le recriminan que en su administración se haya privatizado el servicio del agua potable y alcantarillado del municipio capital, acción que, según los analistas políticos, le costó en gran medida al PRI la alcaldía en el siguiente proceso electoral (Caldera, 2006).11 La lucha por el poder al interior del PRI propició importantes escisiones: la influencia de la élite política olivarista comenzó su declive; las elecciones de 1992 para gobernador evidenciaron por primera vez en 30 años la diversificación de las élites y las divisiones internas del PRI. Esta fragmentación abonó en la diversificación de actores de la palestra política, hecho que motivó aún más a los empresarios para incursionar como candidatos en la arena electoral.

Reyes señala que el priismo local se dividió en dos grandes grupos; por un lado estaban:

...los que habían coexistido en las décadas anteriores como un sólido respaldo del sistema político local [...] Por otro se encontraban los que se distinguían por tener al medio urbano como principal referencia; por la juventud de sus integrantes, por estar alejados de los grupos dominantes en el interior del PRI y, coyunturalmente, por la cercanía tan estrecha con el presidente de la República Carlos Salinas de Gortari (Reyes, 2000: 300).

A su vez, Granados sostiene que su proyecto estaba "representado por una nueva generación, se trataba de un colectivo humano moderno, con mayor preparación intelectual, prácticamente sin compromisos económicos o políticos con los sectores tradicionales. Era un grupo político mucho más competente, técnicamente sólido y socialmente más innovador" (Granados 2005: 134).

En cuanto al activismo electoral del sector privado, un empresario mencionado de forma recurrente como posible candidato a la gubernatura fue Felipe González, ex presidente del Centro Empresarial de Aguascalientes; quien al ser entrevistado por un diario local destacó que "ningún representante de partido o directivo político ha hablado conmigo sobre alguna candidatura, creo que como seres humanos nos halaga que digan que podríamos ser los idóneos [...] Pero por ahora no he considerado dejar la dirección de mis empresas" (El Heraldo de Aguascalientes, 3 de enero de 1992). Respecto del activismo electoral de Felipe González, el ex gobernador Otto Granados recordó:

... siendo director general de Comunicación Social de la Presidencia de la República, me buscó en mi oficina de Los Pinos. Me fue a ver so pretexto de una presunta investigación que le estaba realizando el gobierno de Barberena, porque presumiblemente le habían encontrado unas armas. Pero lo relevante de la entrevista era que quería sondearme para ver si yo tenía algún plan para él en relación con la Presidencia Municipal. Lo que hice fue eludir el tema, para no asumir ningún tipo de compromiso, y le dije que era un momento en el cual no había ni siquiera candidato a la gubernatura, por lo tanto no se podía pensar en lo que vendría después. Ya cuando fui seleccionado por mi partido como candidato para el cargo de gobernador, no tuve la necesidad de respetar los arreglos extrainstitucionales que eran tradición en el estado, ya que no tenía compromiso con ningún grupo local (Granados, entrevista, 2006).

El PAN invitó a Felipe González, en primera instancia le ofreció la candidatura a la gubernatura y, en segunda, se entrevió la posibilidad de su postulación a la Presidencia Municipal de Aguascalientes (García, 1991: 40). Felipe González renunció a ambos ofrecimientos,12 pero para mantener vigente su capital político conformó una agrupación denominada Aguascalientes, Democracia Efectiva, de la que formaban parte, entre otros, la Unión Social de Empresarios de México, la Canaco, la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, la Canaive, Desarrollo Humano Integral A.C., el Instituto Tecnológico Regional, la Universidad Tecnológica de Aguascalientes y la Universidad Bonaterra (El Heraldo de Aguascalientes, 4 de junio de 1992). Finalmente, el candidato del PAN fue Gerardo Raygoza, quien "era simpatizante desde los años 60. Fue importante su trayectoria en diversos grupos sociales y parroquiales, sobre todo al frente de la Unión de Padres de Familia [...] Su campaña fue apoyada básicamente con algunos recursos del CEN del PAN y con aportaciones discretas de empresarios locales" (Franco y Reyes, 2005, t. I: 188).

Según Fernando Salmerón, la relación entre el sector privado y el gobierno estatal no existía en cuanto a nexos de coordinación o intercambio recíproco, "sino que eran función de redes personales; por lo que su efectividad se ceñía a ciertos miembros del sector privado únicamente [...] Desde esta perspectiva, las relaciones basadas en redes personales permiten al gobierno del estado, mantener el control sobre las decisiones importantes de política económica y desarrollo, sin participación directa del sector privado" (Salmerón, 1998: 177). Concordamos con este autor en lo relativo a la relación de redes personales de empresarios y actores estatales, pero disentimos en lo concerniente a la participación empresarial en política económica, ya que los empresarios más preponderantes tejían redes a escala nacional e incluso internacional, lo cual les permitía cierta injerencia en las políticas económicas en la entidad. Esta dinámica se rompió de cierta manera con los políticos de nueva generación, los cuales se ufanaban de que no necesitaban establecer redes con los lugareños, toda vez que su red estaba inscrita en el círculo rojo del gobierno federal.

Dichos políticos privilegiaron a los grandes empresarios, en especial a las empresas trasnacionales; desdeñaron la aportación de los micro, pequeños y medianos empresarios, quienes se habían parapetado en el entorno local, con el propósito de permanecer en el mercado con una economía de subsistencia. Si bien en un primer momento el sector privado local se retrajo de la arena electoral, ante lo desventajoso de competir con el poder Ejecutivo estatal respaldado directamente por el Ejecutivo federal en el pináculo de su poderío; se mantuvieron al acecho ante cualquier asomo de que se afectaran sus intereses. Lo cual fue recurrente por parte de un mandatario que manifestaba a la menor provocación su desapego a compromisos extrainstitucionales con casi cualquier grupo local.

Esto significó un decremento del capital político de los empresarios consolidados, ya que las redes de poder creadas y conservadas a partir de los años sesenta fueron prácticamente desconocidas por el proyecto político recién asentado. También constituyó un retroceso en la acumulación de capital económico de un gran bloque de empresarios, en especial micro, pequeños e incluso medianos, que vieron cómo sus recursos menguaron ante el reordenamiento que el mercado mundial exigía, y que no estaban en posibilidades de cumplir; "ni para dónde hacerse", como señaló un empresario aguascalentense, mismo que agregó: "quienes antes nos ayudaban a salir, ya no estaban; los nuevos políticos estaban más preocupados por apoyar a los grandes empresarios de otros países, que la verdad ni lo requerían" (RM, entrevista, 2005).

El proceso electoral de 1995 en Aguascalientes resultó peculiar en muchos sentidos; entre los factores exógenos, se presentó una crisis de lo más aguda que se tenga memoria. En el plano político, sólo comparable a la que se tuvo en la transmisión de poderes entre Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas; en tanto, en el económico:

... se produjo la crisis económica y financiera más grave de la centuria, caracterizada por una drástica devaluación, una imparable fuga de capitales y el virtual incumplimiento del gobierno federal de sus compromisos financieros internacionales. El saldo del llamado error de diciembre, fue la caída del 7 por ciento del PIB, una inflación cercana al 80 por ciento, tasas de interés superiores al 100 por ciento y la pérdida de un millón de empleos" (Granados, 2005: 133).

En el ámbito local, las condiciones no variaban mucho. De hecho, se manifestaba más profundo el distanciamiento entre los empresarios locales, sobre todo, como ya se indicó, de los micro, pequeños y medianos, y los políticos de la nueva generación.

Al respecto, el ex gobernador Otto Granados lo juzgo así en la entrevista:

... el problema de los empresarios, sobre todo los del sector medio, es que ellos creen, creían, y me imagino que ahora lo siguen creyendo, que tienen una especie de derecho de preferencia, como para que el Estado los subsidie con recursos, como había ocurrido en el pasado. Entonces yo asumí llegar a un Estado de economía abierta, donde el mercado diga quienes crecen y quienes no, y punto. Eso por una parte, por otra parte estaban resentidos porque ellos creían que, como en otras épocas, el gobernador debería andar con ellos a todos lados, en bautizos, bodas; y esas cosas francamente a mí me quitaban mucho el tiempo. Carlos Lozano era básicamente mi jefe de relaciones públicas con los empresarios; como yo tenía una agenda mucho más compleja, necesitaba alguien que los atendiera. Mi relación era sólo en el plano profesional; al que jugó con esas reglas, pues le fue bien y creció, y el que no... (Granados, entrevista, 2006).

En ese momento de la conversación, cuando dejó inconclusa la frase, se le preguntó: ¿y el que no jugó con esas reglas, y que por ende no creció, se fue a la política? "En cierta medida...", respondió, y volvió a dejar en suspenso el diálogo.

De regreso al tema de los factores de la alternancia en Aguascalientes en 1995, varios autores (Baca, 2006; De Alba, 2005; Granados, 2005; Reyes Rodríguez, 2004, entre otros) hablan del divisionismo al interior del PRI. Granados rememora:

... los políticos excluidos iniciaron una serie de movimientos, más para la prensa que con apoyo real [...] en ese contexto surgió un grupúsculo llamado UPA. Finalmente, la candidatura recaería en el empresario Enrique Pasillas Escobedo, quien ocupó cargos importantes en el gobierno de Miguel Ángel Barberena (1986-1992), era un notable militante del conservadurismo religioso local y contaba con un considerable patrimonio económico personal (Granados, 2005: 136).

Por parte del PAN, los empresarios Felipe González y Alfredo Reyes se apuntaban como los dos finalistas para ser postulados a la alcaldía de Aguascalientes, "aunque el primero de ellos también hacía la lucha para que lo postulara el PRI" (Tiempo de Aguascalientes, año III, núm. 36, enero de 1995). Finalmente, la nominación fue para quien hasta ese momento lideraba los destinos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Aguascalientes: el ingeniero Alfredo Reyes Velázquez. Felipe González narra cómo, desde 1995, un grupo de empresarios, "agrupados en el Centro Empresarial de Aguascalientes, empezamos a participar en varias comisiones o consejos ciudadanos [... ahí] se formaron políticamente varios empresarios" (González 2005: 109). En esas elecciones se comenzó a romper el paradigma de partido hegemónico. El PRI perdió por primera vez una elección en el estado; más bien, aceptó oficialmente la derrota. El PAN consiguió cuatro de los 11 municipios en disputa: Calvillo, Cosío (con una diferencia de tres votos entre PAN y PRI), Rincón de Romos y Aguascalientes. En este último, el candidato triunfador por Acción Nacional fue Alfredo Reyes Velásquez;13 el perdedor, por el PRI, fue Enrique Pasillas, ambos emanados del sector privado.

A la década de los noventa se le reconoce como la época en que los empresarios arribaron en forma masiva a los partidos políticos y lograron acceder el poder, con lo cual entraron de lleno a las actividades electorales. En un principio lo hicieron como candidatos externos; pero más tarde se anclaron en los partidos. A partir de que el gobierno cesó de garantizarles estabilidad económica y política, los empresarios dejaron de ser intermediarios y comenzaron a manifestar un activismo político electoral sin precedente en la historia posrevolucionaria. Como prolegómeno a este suceso, se vio al interior de los partidos cómo representantes de este sector intensificaban su presencia de manera relevante. Este crecimiento no fue sólo cuantitativo, sino cualitativo: prácticamente se apoderaron de las posiciones cupulares partidistas.

 

Inercias del cambio: 1998

En las elecciones del 1998, el PAN volvió a ofrecer al empresario Felipe González la candidatura por la gubernatura; esta vez aceptó, con lo cual Acción Nacional logró su primer triunfo para obtener el Ejecutivo estatal en Aguascalientes. El PAN refrendó su triunfo en la capital de la entidad, con el empresario inmobiliario Luis Armando Reynoso Femat (presidente de los constructores de vivienda en el estado). También se apropió de otros cinco municipios (Asientos, Calvillo, Jesús María, San Francisco de los Romo y Tepezalá). En esta ocasión ocurrió por primera vez que dos candidatos surgidos del sector empresarial y ambos de un partido de oposición lograran sendos triunfos en las dos posiciones clave del sistema político aquicalidense: el tradicional recinto del poder empresarial otrora conferido de modo extrainstitucional por medio de la Presidencia Municipal de la capital estatal; y el posicionamiento de un miembro distinguido del sector privado local al frente del Ejecutivo estatal.

Al entrevistar a algunos exponentes del sector privado se les preguntó acerca de los empresarios que incursionaban como candidatos en las contiendas electorales. Ana Romero, emblemática empresaria en el sector hotelero local, contestó:

Yo pienso que antes venían gobernadores que no vivían aquí; entonces, la problemática del estado la veían de lejos. Y ahora, la problemática la vemos la gente que vivimos aquí; la que hemos sufrido sus altas, sus bajas, sus inestabilidades. Entonces, en realidad ahora la gente de Aguascalientes vota por la persona. Por ejemplo, Felipe González es un muchacho que conocimos desde jovencito; será un poco más joven que yo, pero ya destacaba, siendo presidente de esto, presidente de lo otro (Romero, entrevista, 2004).

Un año antes de las elecciones de 1998, Felipe González promovió el surgimiento de un antiguo grupo político, denominado Macabeos, y apenas en la primera semana de enero de 1998 se integró como candidato adherente al pan (Reyes Rodríguez, 2004: 337). El grupo creció y atrajo poco a poco la participación de empresarios y profesionistas en torno a la candidatura de Felipe González. Muchos macabeos se afiliaron al pan al filo del triunfo (De la Torre, 2005: 79).

El candidato a la alcaldía de la capital estatal también conformó un grupo alternativo al pan, denominado SumaLA:

... cuando coincidieron la precampaña de Fox [Amigos de Fox], de Felipe [Macabeos] y Luis Armando Reynoso [SumaLA], la sinergia de apoyo fue muy dinámica y productiva. Los Macabeos fueron parte muy activa en las actividades de Amigos de Fox, y esta organización participó activamente en la campaña estatal. con mucha participación de gente de los municipios y del entorno productivo empresarial... Igual que con Los Moscos [que fungió como red de apoyó en 1995 a Alfredo Reyes], buena parte de los Macabeos accedió a la administración pública (De la Torre, 2005: 81).

Granados reseña:

El 14 de febrero de 1998 visitó al estado el presidente Ernesto Zedillo. Al despedirlo en el aeropuerto, me pidió que lo viera en Los Pinos para hablar sobre la sucesión en Aguascalientes. Cinco días después, a las 13 horas del 19 de febrero, me recibió en su oficina [...] Yo le entregué cuatro encuestas que habían sido levantadas semanas previas por Consulta Mitofsky, el Centro de Estudios de Opinión de la Universidad de Guadalajara (CEO), la asesoría técnica de la propia Presidencia de la República y, la última, por el propio gobierno del estado. En ellas había dos conclusiones principales: el ex alcalde Fernando Gómez Esparza era quien más atraía las preferencias del electorado (seguido, en este orden, por Óscar López Velarde, Héctor Hugo Olivares, Fernando Palomino y Óscar González), y que el PRI aventajaba en esa fecha por 13 puntos al PAN [...] El martes tres de marzo, poco después de las dos de la tarde, el presidente Zedillo me llamó por la red privada. Me dijo exactamente: "Bueno, pues el candidato va a ser Héctor Hugo. Ya hablé con él y le recomendé que lo primero que haga sea verte. Ayúdalo" [...] Unos 50 minutos después recibí otra llamada, de Mariano Palacios, me comunicó que los aspirantes habían llegado al acuerdo de que el método adecuado era un candidato de unidad (Granados, 2005: 146).14

En lo que corresponde al otro partido con cierto potencial de competitividad electoral en el estado, el PRD, tuvo como candidato al empresario Bernal Sahagún.

Según Felipe González, el éxito de su campaña se debió a que siguió "un principio empresarial" y explica: "como casi todos éramos pequeños y medianos empresarios, o trabajadores de nuestras empresas, entre los macabeos nos resultó sencillo ver como cliente al electorado". Cuando se le pregunta acerca de Los Macabeos, y por qué ir con el apoyo de una asociación alternativa al PAN, responde:

Le voy a decir por qué; desgraciadamente, yo creo que los partidos empiezan a sufrir arterioesclerosis; están trabados en su sistema. Yo los veo que difícilmente pueden inventar cosas nuevas; los veo que nada más reaccionan cuando van a tener elecciones; en todo el año se olvidan de la sociedad, en todo el año no están pegados a lo que necesitan saber y hacer con la gente. Entonces, las organizaciones alternas cumplen con esta función de gestión social que debe de hacer un partido, pero no las hace. Estas asociaciones deberían de surgir al interior de los partidos, no en forma paralela (González, entrevista, 2007).

En las elecciones del 2001 se evaluó en cierta medida la actuación de los dos gobiernos empresariales: en la capital del estado el papel del segundo ayuntamiento panista de extracción empresarial, encabezado por Reynoso Femat. Al parecer la percepción fue positiva, ya que el pan repitió el procedimiento, evidente desde la selección del candidato: un empresario surgido del liderazgo de la Cámara de la Industria de la Construcción local, en la persona de quien logró el único triunfo panista en el 2001, Ricardo Magdaleno Rodríguez. El ejecutivo estatal, Felipe González, no salió tan bien librado del escrutinio ciudadano, pues de 11 municipios en disputa, su partido perdió 10, así como la mayoría en el Congreso local. Lo anterior propició un reacomodo en la estructura del PAN; donde se alegó que tal descalabro se había debido al exceso de confianza, después de la abrumadora victoria lograda un año antes, de la mano de Vicente Fox y la asociación Amigos de Fox.

 

Dividendos de la cultura política de los empresarios estatales

Desde 1998, algunos actores del entramado social comenzaron a enfilar su proyecto político hacia las elecciones del 2004; entre ellos sobresalía Luis Armando Reynoso. Desde que tomó posesión de su cargo como presidente municipal de Aguascalientes, Reynoso marcó su distancia con el líder de la corriente panista que sería su potencial opositora, su compañero de fórmula en la elección apenas concluida, Felipe González, al mencionar en su discurso: "Aguascalientes es una ciudad-estado, y recurriendo al artículo 115 constitucional, iba a hacer valer la autonomía del municipio que presidiría durante los próximos tres años".15 Asimismo, al concluir su encargo en el 2001, dejó en claro que contendería en las elecciones del 2004 por la gubernatura, al señalar en el colofón de su último informe de actividades que agradecía el aval de la ciudadanía para presidir el ayuntamiento capital por esos tres años, a lo que agregó: "y ¡vamos por más!", al tiempo que formaba una "L" con los dedos de la mano derecha. Junto con su grito de precampaña, la "L" sería su señal habitual en todo acto al que acudía como presidente del Patronato del Futbol Necaxa, cargo que ostentó durante los tres años que duró su precampaña. La señal de la "L" fue también el signo característico de los miembros de la organización ciudadana SumaLA (Suma con Luis Armando), agrupación alterna al PAN que acompañó a Reynoso Femat en su larga y costosa precampaña de más de seis años.

En todo el 2004 fueron frecuentes las declaraciones del sector privado, las cuales iban desde el perfil del futuro gobernador hasta los proyectos que se debían implementar. Respecto del perfil, los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial, la Asociación de Comerciantes y Prestadores de Servicios de la Zona Centro de Aguascalientes y la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga, Francisco Javier Buenrostro Gándara, Marco Flavio Delgado y Roberto Díaz, respectivamente, manifestaron que "el siguiente mandatario estatal debería tener experiencia en el ejercicio de la función pública y que haya demostrado resultados" (Hidrocálido de Aguascalientes, 8 de febrero de 2004). El presidente de Canacintra, Gabriel Arellano Espinosa, argumentaba que todos los partidos habían incurrido en acarreos y en compra de votos (Hidrocálido de Aguascalientes, 4 de agosto de 2004).

El día de la jornada electoral, algunos medios daban avances de los resultados: "amplia ventaja de L.A. Reynoso: Datos del PREP daban al panista 59.13% de los votos a medianoche" (Noti2, Televisa Aguascalientes, 1 de agosto de 2004). Los titulares de los medios escritos reseñaban la jornada previa:

Arrasó el PAN en las elecciones. Ganó la gubernatura, 10 de las 11 alcaldías y la Legislatura estatal. Luis Armando Reynoso Femat hizo bueno su pronóstico de carro completo. Aplastó el PAN en las elecciones de este domingo en el estado; conforme a los resultados preliminares y al contabilizarse poco más del 95% de las casillas, los candidatos albicelestes se perfilan como virtuales triunfadores en la gubernatura del estado, la alcaldía capitalina, así como 9 de los 10 municipios del interior, logrando además una abrumadora mayoría en el Congreso con 15 de las diputaciones de mayoría relativa (El Heraldo de Aguascalientes, 2 de agosto de 2004).

 

Conclusiones

Como se ha podido observar, la presencia de los empresarios en los partidos políticos no es un suceso nuevo en el sistema político. Desde inicios del sistema de partidos se pueden encontrar casos de actores empresariales. En este ensayo aseveramos que tanto la inserción de los empresarios, como su andar a través del ciclo vital de los partidos, ha sido parte de su cultura empresarial; incluso los partidos manifiestan en la actualidad una impronta empresarial enraizada. Pero regularmente, el ascenso del empresario al poder era parte de las canonjías que le otorgaban los gobernantes surgidos del régimen posrevolucionario; lo novedoso del proceso electoral tanto de 1995 para el Ayuntamiento capital, como los de 1998 y 2004 para la gubernatura del estado, es que los tres gobernantes no sólo emergieron del sector privado local, que ya era extraño de por sí para la gubernatura, debido a que durante el régimen posrevolucionario invariablemente los gobernadores eran impuestos desde el poder central; lo nuevo radica que hayan surgido además de un partido de oposición, el PAN. En el cuadro 1 se puede observar a los empresarios que estuvieron al frente del gobierno municipal en Aguascalientes, desde 1945 hasta el más reciente proceso electoral.

En las elecciones municipales del 2007 el empresario Gabriel Arellano, ex presidente de la Canacintra y postulado por el PRI, logró el triunfo para el periodo 2008–2010. En el siguiente proceso electoral seguramente veremos a empresarios en lucha por las candidaturas, tanto al interior de los partidos más competitivos, como en las elecciones constitucionales. De hecho, ya son varios los integrantes del sector empresarial que han levantado la mano para representar a los partidos en las elecciones del 2010: Carlos Lozano y Gabriel Arellano, por el PRI, y Alfredo Reyes y Rubén Camarillo, por el PAN.

 

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Arellano, 2005. Francisco Gabriel Arellano Espinoza, empresario agroindustrial, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación en Aguascalientes (2004–2006), candidato a diputado federal por el segundo distrito (2006) y presidente municipal de Aguascalientes, Aguascalientes (2008–2010), postulado por el PRI. Entrevista efectuada el 2 de noviembre de 2005.

Barberena, 2007. Martín Barberena Cruz, empresario inmobiliario, profesionista independiente, consejero ciudadano del Consejo General del Instituto Estatal Electoral de Aguascalientes (2003–2006). Entrevista efectuada el 27 de febrero de 2007.

González, 2005. Norma González, ex diputada por el PRD, esposa de Antonio Ortega y cuñada de Jesús Ortega, actual dirigente nacional del PRD. Entrevista efectuada el 13 de febrero de 2005.

González, 2007. Felipe González González, gobernador constitucional del Aguascalientes (1998–2004), subsecretario de Gobernación (2004–2006) del gobierno federal y senador por Aguascalientes (2006–2012). Entrevista efectuada el 24 de febrero de 2007.

Granados, 2006. Otto Granados Roldán, gobernador constitucional de Aguascalientes (1992–1998). Entrevista efectuada el 17 de agosto de 2006.

Guel, 2004. Francisco Guel Jiménez, presidente municipal de Aguascalientes (1963–1965) y gobernador constitucional de Aguascalientes (1968–1974). Entrevista efectuada el 25 de noviembre de 2004.

JLSG, 2003. JLSG, funcionario público estatal. Entrevista efectuada el 26 de noviembre de 2003.***

MJV, 2007. MJV, ex dirigente estatal priista. Entrevista efectuada el 8 de febrero de 2007.***

Ornelas, 2007. José de Jesús Ornelas Anda, presidente del Comité Directivo Regional del pan (1978–1979). Entrevista efectuada el 17 de enero de 2007.

Rodríguez, 2006. Pedro Rodríguez, viejo militante del PAN con fuerte liderazgo regional. Entrevista efectuada el 14 de agosto de 2006.

RM, 2005. RM, empresario mediano metal–mecánico de Aguascalientes. Entrevista efectuada el 21 de abril de 2005.***

Rodríguez, 2003. Juan Carlos Rodríguez, empresario, director del Grupo Inmobiliario Vivendum, propiedad del gobernador Luis Armando Reynoso Femat; presidente de Cámara Nacional de la Industria de la Transformación en Aguascalientes (2002–2004) y presidente del Consejo Coordinador Empresarial Aguascalientes (2004–2005). Entrevista efectuada el 11 de abril de 2003.

Romero, 2004. Ana Romero de Andrea, empresaria hotelera. Entrevista efectuada el 22 de enero de 2004.

 

Notas

* El presente artículo forma parte del apartado empírico de la tesis de doctorado denominado: "Geografía política de los empresarios en Aguascalientes". 

1 MJV fue presidente estatal del PRI y secretario general de Gobierno; debido a la relevancia de sus comentarios, éstos se retoman, pese a que no permitió que se mencionara su nombre, por lo que lo mantenemos en el anonimato.

2 Padre del actual gobernador panista, Luis Armando Reynoso Femat, importante empresario inmobiliario.

3 Plática informal con don Agustín, priista de viejo cuño, funcionario durante varias administraciones estatales del viejo régimen, efectuada el 26 de enero de 2007.

4 "En ese momento Salinas estaba muy fuerte, y cuando Armando Romero, que era el que parecía el candidato natural, me preguntó sobre sus probabilidades, le dije claramente: el ungido es Otto; pero si quieres cebollazos, te puedo decir que tú tienes mayor legitimidad con el electorado local, pero ya sabes quien será el próximo gobernador".

5 El ex dirigente estatal priista considera que "Otto desdeñó a los empresarios locales; su trato era más bien con los representantes de las grandes trasnacionales, pero en un plano muy formal. Estos empresarios se han caracterizado por cumplir con las disposiciones laborales del gobierno mexicano. Especialmente los japoneses; siendo funcionario de la Delegación de la Secretaría del Trabajo se acercaron para 'exigir' que se les auditara. Lo hacían no porque el gobierno mexicano se los exigiera, sino porque era parte de las políticas de su empresa y de su país de origen. Otro caso fue el de una maquiladora de origen norteamericano, que le exigió a la empresa local que les iba a maquilar ser auditada, para tener todo en orden con la normatividad de Estados Unidos; los principales evasores son los empresarios mexicanos" (MJV, entrevista, 2007).

6 En el mejor de los casos, se trataba de sindicatos blancos, con los que se firmaba el contrato colectivo aun antes de comenzar a edificar las instalaciones de la empresa. Lo mismo ocurrió con Xerox y Texas Instruments; de hecho, esta trasnacional carece de sindicato.

7 Esposa de Antonio Ortega y cuñada de Jesús Ortega.

8 La entrevista completa aparece en la revista Crisol, año VIII, núm. 102, octubre de 1998.

9 Otro partido que tuvo cierta representatividad empresarial fue el Partido Demócrata Mexicano, sobre todo en las elecciones de 1983, en específico en el municipio de Calvillo, donde algunos microempresarios del sector comercial (abarroteros) manifestaron su simpatía hacia "el partido del gallito".

10 Como no es la intención de este texto realizar el análisis puntual de los procesos electorales, me limitaré sólo a hacer notar el activismo electoral de los empresarios. Para ampliar la información tanto del proceso electoral de 1983, como de los de 1986 y 1989, ver Alonso (1985), Rodríguez Varela (1989), Herrera (1989), Camacho (2001) y Reyes Velázquez (2005), entre otros.

11 En un acto de la campaña de Gómez, "se presentó un documento donde se afirmaba que se había prometido a la sociedad como prerrogativa para la privatización, la transformación total de la estructura administrativa, técnica y financiera del sistema de agua. Los hechos son otros, la alteración en la medición y cobros, desabasto en zonas habitadas por ciudadanos de bajos ingresos, retraso en la sustitución de redes de drenaje, arbitrariedad burocrática, cortes de agua o reductores de flujo" (García, 2000: 110).

12 Lumbreras expresa que en diversos círculos había empezado a manejarse la posibilidad de que el empresario Felipe González pudiera ser postulado como candidato a la gubernatura del estado, "por un amplio frente multipartidario, contra la candidatura del PRI. La idea en mucho se ha fortalecido después de la disputa del constructor del Teatro Aguascalientes con autoridades estatales" (Lumbreras, 1991: 42).

13 Comerciante de artículos deportivos. "Se desempeñó como secretario de Comunicación y Relaciones Públicas del Centro Empresarial de Aguascalientes (1987–1993), filial de la Coparmex, y como presidente de esta última (1994–1995)" (Reyes, 2000: 338).

14 Granados finaliza: "Con los años, he llegado a la conclusión, corroborada por numerosas fuentes, que Zedillo, Palacios y Labastida decidieron la candidatura de Olivares y de José Murat (para Oaxaca), como una forma de congraciarse con el PRI. Zedillo despreciaba profundamente a la vieja guardia pero los necesitaba en alto grado, y Labastida, que ya pensaba en ser candidato presidencial, supuso que era una buena manera de conquistar a esa burocracia. Por ello, ambos optaron por entregar dichas candidaturas a políticos emblemáticos de ese sector del PRI" (Granados, 2005: 146).

15 Discurso de toma de posesión, 1 de enero de 1999.

*** Personas que aceptaron expresar sus comentarios pero prefirieron que sus nombres no aparecieran en este documento.

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