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Ola financiera

versión On-line ISSN 1870-1442

Ola financ vol.8 no.22 México sep./dic. 2015

 

Opinión

Podemos: Una nueva fuerza política en España *

Juan Carlos Monedero(1) 

(1) Juan Carlos Monedero es académico en ciencias políticas de la Universidad Complutense de Madrid, y ha sido mentor del líder de Podemos Pablo Iglesias.

Podemos, por qué ahora?

Los que lanzamos Podemos nos encontramos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Madrid, y en La Tuerka, un programa de debate político. Estabamos de acuerdo en que el modelo de democracia española que había sido establecido en 1978 estaba agotado, y sentíamos lo mismo sobre la democracia representativa en general bajo el neoliberalismo. Lo que nos empujó hacia la acción política a principios de 2014 fue una serie de diferentes factores. Primero, Izquierda Unida (IU) abandonó unilateralmente el proyecto que había tratado de poner diferentes fuerzas políticas juntas. Segundo, las elecciones europeas de mayo abrieron una ventana de oportunidades. Estas son las únicas elecciones en España que omiten los distritos electorales, de manera que cada voto cuenta lo mismo, y requieren una votación relativamente baja, es decir se necesitan pocos votos para conseguir un asiento. Era una oportunidad atractiva para tratar de lograr un avance electoral. Finalmente Pablo Iglesias había tenido una poderosa presencia en los medios, mientras yo había estado dos años viajando por España dando conferencias. Así fueron coincidiendo un amplio rango de elementos: la posibilidad de una red nacional, nuestra presencia en los medios, la oportunidad de la ventana europea, el agotamiento del actual régimen -y el hecho de que algunas encuestas indicaban que había un espacio electoral para un nuevo partido político. Como en un cuento de hadas, todo vino junto: la princesa, el castillo, el bosque, el sapo de convirtió en príncipe, las botas de siete leguas. Todo lo que necesitábamos era el beso, el cual lo obtuvimos el 25 de mayo en la forma de 1,250,000 votos.

La experiencia latinoamericana para la construcción de Podemos

La experiencia latinoamericana ha sido absolutamente clave en la medida en que la región ha sufrido las políticas neoliberales en los últimos 25 o 30 años, aún antes que España. Pudimos ver un importante crecimiento de los costos de la deuda, reducción de los beneficios, los ricos evadiendo impuestos mientras que los impuestos sobre ventas aumentan, y se suceden masivas pérdidas en hipotecas y en el patrimonio de las familias. América Latina (AL) es un espejo que no podemos ignorar. También podemos aprender de las respuestas latinoamericanas al colapso institucional. Qué hacer cuando la democracia representativa ha dejado de ser representativa. Aún cuando las instituciones están todavía ahí, controlando a los bancos, los partidos políticos, los medios de comunicación, las relaciones internacionales, el dinero mundial, las universidades.

Lo que aprendimos de AL es que existe solamente una manera de romper las instituciones disfuncionales: apelando directamente a las personas, al pueblo. Necesitamos los instrumentos que puedan permitir a los españoles organizar su descontento y volcar su energía política. Nosotros tenemos que ofrecerles la oportunidad de expresar sus frustraciones a través de sus votos.

También aprendimos de AL que ya no es productivo hablar en términos de izquierda y derecha. Las únicas personas que todavía entienden al mundo en esos términos son los miembros de los partidos y los académicos. AL nos enseñó que si queremos construir nuevas mayorías, tenemos que salir de este marco. Lo que también significa que debemos definir a las mayorías más allá de la clase trabajadora. Por supuesto, no es que la clase obrera ya no exista. Si un día en cualquiera de nuestros países, los trabajadores no se presentan a su trabajo, todo el sistema colapsaría. Pero 40 años de neoliberalismo sesga las percepciones. La clase trabajadora no existe si ella no se piensa a si misma como clase trabajadoras. Un enorme segmento de la población no entiende al mundo ni a ellos mismos en los términos políticos tradicionales de izquierda. Nos dimos cuenta que debíamos de comunicarnos con las personas en un lenguaje que ellas pudieran entender.

Podemos representa una nueva forma de hacer política

Podemos es diferente porque nosotros somos personas normales que hablamos como personas normales. No nos escondemos detrás de trajes y corbatas. Nuestra falta de apariencias correctas nos ha permitido conectar con una parte importante de la ciudadanía. En occidente -y esto es crucial- ha dejado el espacio de lo políticamente incorrecto a la extrema derecha. Esta es la explicación del crecimiento del Tea Party en Estados Unidos (US), o de Marine Le Pen en Francia o de Golden Dawn en Grecia. La gente está enojada porque sus vidas se han vuelto miserables y están desorientadas porque las coordenadas políticas tradicionales han sido borradas. Si además de ello, no les ofrecemos instrumentos para expresar su enojo, que pueden hacer? Ellos se dan vuelta hacia aquellos que les dan estos instrumentos, que es precisamente la extrema derecha.

Un tercer elemento es nuestra falta de miedo. En España, la política del miedo ha sido durante mucho tiempo la política de Estado. Tenemos 150 mil muertos enterrados en cunetas al borde de los caminos. Somos el país que ocupa el segundo lugar en fosas comunes y desaparecidos en el mundo. La represión ha sido una constante, una frase común de un padre a sus hijos es: "Hijo, hija, no llamen la atención sobre ustedes mismos, no destaquen." Como señala mi amigo Emilio Silva: "En nuestro esfuerzo por pasar desapercibidos, nos hemos vuelto insignificantes".

El modelo neoliberal ha sido tan exitoso porque nos ha convencido de que no existe alternativa. Y ello ha sido posible porque hemos delegado la política a los políticos. Podemos llama a las personas a recuperar las riendas de la política. Decimos: "Miren, esta es la situación. No es hermosa, es complicada y todos los instrumentos están en nuestras propias manos. De manera tal que es mejor que nos pongamos a trabajar, nos acompañas?" El resultado es que si devuelves la confianza al pueblo, el pueblo pone la confianza en ti.

Es una nueva clase de Populismo?

Es un populismo inteligente. Nosotros les damos a las personas los instrumentos para interpretar por ellas mismas lo que sucede a nuestro alrededor, y somos honestos. Les decimos a las personas que ellos solamente nos deben apoyar si ellos desean compartir con nosotros nuestro camino del cambio estructural. No tenemos realmente otra opción, tenemos que ser sinceros. No existe forma de cambiar algo si no tenemos el apoyo de las personas que están conscientes y desean ponerse ellas mismas en el camino de la transformación del mundo. Los sectores que tenemos en nuestra contra son muy poderosos. La única cosa que podemos decirle a las personas es: "Mira, es realmente importante tu voto, pero hay mucho más trabajo por hacer después de ello." En la práctica estamos haciendo lo único posible para cambiar en este momento nuestros países: estamos invitando a la ciudadanía a participar en la responsabilidad de gobernar.

España debe recuperar su soberanía

La última vez que la directiva europea se asustó fue cuando Syriza en Grecia ganó las elecciones. Hasta entonces el Parlamento Europeo no le importaba mucho quien ganaba o perdía las elecciones porque cualquiera que fuera el partido, A o B, estos eran dos lados de la misma vieja canción. Pero Syriza era diferente. Nos habíamos dado cuenta de que la única manera de realmente confrontar a Europa era ganar el poder a nivel de la nación. Pero también nos dimos cuenta -nuevamente gracias a la experiencia de AL- nos faltaba la construcción de un sujeto nacional-popular. ¿Por qué? Porque nos hemos quedado mucho tiempo en la definición de España a la derecha, que construyó una España centralista, nacional y católica. Pero España no es así del todo. Desde el siglo XV, el periodo llamado de la Reconquista, España ha sido un agregado de territorios que nunca en realidad estuvieron completamente unidos. Bajo el liderazgo de Castilla, la creación del Estado Español fue marcado profundamente por la necesidad de convertir a los herejes, más que a la moda de la españolidad. Mientras que Cataluña construyó una identidad nacional.

Esto es por lo que España es una nación de naciones. La derecha no entiende esto. Para nosotros, sin embargo, la única manera de reinventar España es a través de una forma de federalismo, y desde la base del federalismo, desde una nueva forma de integración regional, nosotros podemos empezar la reconstrucción de Europa. En nuestro mundo global, los estados-nacionales no puede sobrevivir sin alguna forma de integración supra-nacional. Eso es absolutamente claro. Pero aquellas grandes fórmulas de integración tienen que permitir la emancipación de cada país individual.

El acuerdo de libre comercio promovido por Estados Unidos (US) beneficia a US y pequeñas minorías en AL. Pero lastima a las mayorías. La Unión Europea (UE), a la derecha ahora, beneficia a los países centrales, especialmente a Alemania, mientras que lastima a los países del sur.

La manera en que apreciamos la situación es que, España necesita construir una España Federal que sea fuerte, integrada y coordinada, permitiéndonos construir un sur o un eje Mediterráneo que pueda servir como contrapeso a la Europa Central. De ninguna manera se está hablando de dejar el Euro, o salir de Europa. De lo que estamos hablando es de reconstruir Europa. Y para ello nosotros necesitamos ser fuertes. Afortunadamente los ciudadanos de Grecia, Portugal, Italia y Francia están más conscientes de ello, como los de España.

Cuál es el papel de los intelectuales?

Es verdad que la política práctica es incompatible con ser un intelectual. A los intelectuales no les ha ido bien desde los tiempos de Platón. Pero es verdad que los intelectuales tienen muy poco contacto con las personas. Los intelectuales están sentados en sus escritorios en lugar de trabajar en la cocina. Ese no es mi caso. La Facultad de Ciencias Políticas donde trabajo, ha tenido siempre un pie en la teoría y otro en la práctica. La academia dice que nuestro compromiso con la realidad nos contamina. Los políticos dicen que nuestro compromiso con la verdad nos hace ineficientes. Yo pienso que ambos están equivocados. La academia tiende a confundir el estado de cosas con la única posibilidad del estado de cosas. Los políticos, por otra parte, han negociado con la verdad. Las personas que tratan con la verdad tienen malos momentos en la política. Tomemos a una persona religiosa. Un católico cree que Jesús fue el hijo de Dios, un Judío lo cree, aunque también cree que él fue un profeta. Qué se puede negociar ahí? Que en lugar del hijo de Dios, Jesús era su primo segundo? La única manera de que los políticos y los intelectuales trabajen es coexistir en una constante lucha dialéctica. Yo vivo esa lucha cada día.

La lucha antifascista ayer y hoy

Cuando se trata de fascismo, existe una gran diferencia entre España y el resto de Europa. El antifascismo es una parte impenetrable del ADN de la democracia española. Es imposible entender la Constitución francesa de 1946 sin tomar en cuenta el Consejo Nacional de la Resistencia. Lo mismo puede decirse de las Constituciones italiana y alemana de 1948 y 1949. En España, sin embargo, el antifascismo es poco más que una tribu urbana.

Después de 40 años de sangrienta dictadura, en donde las ejecuciones continuaron hasta dos meses antes de la muerte de Franco, hemos tenido 35 años de olvido. Sabemos que depende de nosotros recuperar la historia de nuestro país. Sin ello, será muy difícil tratar de construir una democracia decente. Pero no está siendo fácil. La situación es como aquella del niño quien fue robado a su familia. Tu no puedes solamente tocar a la puerta un día y decirle que las personas que él consideraba sus padres son de hecho los asesinos de sus verdaderos padres, no importa que tanto tú tienes la verdad y la razón de tu lado.

Cuando los indignados tomaron las calles en mayo de 2011, algo curioso sucedió en Puerta del Sol en Madrid. Cuando algunos enarbolaron la bandera de la República, algunos dijeron que se bajara porque dividía. Estaban en lo correcto? Después de todo los indignados tomaron su nombre del libro de Stéphane Hessel, el escritor francés que combatió el fascismo en la Resistencia. El chico que demandó que la bandera Republicana estaba dividiendo probablemente no sabía que los primeros tanques que entraron a liberar Paris en 1944 estaban manejados por republicanos españoles que habían luchado en la 9ª División con el General Leclerc. Ahí es donde el ADN democrático de España debería de estar, y actualmente no lo está.

Nosotros hemos tenido nuestro trabajo separado de nosotros mismos. El modelo neoliberal ha trabajado muy duro para acabar con la historia y convertirla en una clase de parque temático descafeinado. Se nos ha impedido conectar con el enojo histórico y la frustración anterior a nuestro actual enojo y frustración.

Volvamos un paso a 1945. La derecha se volvió al fascismo en el periodo de entreguerras, y había sido fuertemente derrotada. Si vemos la declaración de los Derechos Humanos de 1948, se puede ver que en la actualidad es casi socialista. Pero el esfuerzo de los partidos social-demócratas en occidente, por construir algo más que un mundo decente, tenía un problema fundamental. Levantaba democracias dentro de si, mientras que permitía la pobreza y dictaduras hacia fuera.

Durante el neoliberalismo, que empieza en 1973, los partidos social-demócratas se volvieron partidos neoliberales. Esto es por lo que en los últimos 40 años hemos visto una tremenda batalla entre dos fuerzas políticas en las cuales una ha sido hipócrita y la otra más sincera. Se podría decir que la victoria de la derecha neoliberal fue más merecida: al menos ellos hacían lo que ellos decían que podrían hacer, mientras que la social democracia se reusaba a admitir que ellos habían lanzado todos sus compromisos ideológicos por la borda. Ese estado de negación no podía durar y empezó a desmoronarse en 2008 con el colapso de Lehman Brothers.

De manera que desde 1975 hemos sido manejados con la democracia del sistema financiero, el cual se ha vuelto un monstruo, en el mismo sentido del propósito que enfrentamos contra el monstruo del fascismo en los años treinta y cuarenta, o en su triunfo. La lucha que tenemos enfrente es tan difícil como fue la lucha contra el fascismo.

Me gusta decir que nosotros somos pesimistas que no hemos renunciado a la esperanza. Somos pesimistas porque la lucha es dura, pero tenemos la esperanza por tres razones: Primero, porque si no tenemos ninguna esperanza estaríamos ya derrotados; en segundo lugar, porque a diferencia de los años treinta no tenemos un enemigo que justifique el autoritarismo, como lo fue el caso de la Unión Soviética entonces; y, tercero, como Marx podría decir, el capitalismo genera sus propias contradicciones y ha hecho posible medios alternativos de comunicación, permitiendo un nivel de conciencia que no existía en otro momento de la historia. Tenemos la esperanza de que el pesimismo nos permita encontrar las razones para mantener la lucha.

*Una versión de este texto apareció como entrevista realizada por Sebastian Faber en The Volunteer, 9 de Septiembre de 2014. Se publica la presente con la autorización expresa del autor. Traducción de Eugenia Correa y Wesley Marshall.

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