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Ola financiera

versión On-line ISSN 1870-1442

Ola financ vol.8 no.22 México sep./dic. 2015

 

Análisis

Las relaciones de Podemos con las organizaciones sociales

Ignacio Mariñas

RESUMEN

El 15M fue el principio del proceso de cambio en España y tiene una trascendencia en el mundo porque, por primera vez desde 1989, un movimiento contestatario al sistema alcanza una repercusión mundial. En consecuencia, todos partidos políticos en España atienden las demandas de este movimiento, bien para impulsar cambios en sus programas que atiendan a sus demandas o para intentar asumir su representación política como hace Podemos. En esta exposición se considera la tradición política de este país y el surgir del 15M, para comentar, después, las críticas a Podemos como heredero del 15M, y terminar con el análisis de su relación con las organizaciones sociales. La exposición se organiza en cinco tiempos que en su conjunto dan una visión poliédrica del problema. El objetivo es tratar de contradecir el escepticismo del Quijote sobre la posibilidad de comprender las razones y las dinámicas de los cambios sociales.

Palabras clave: neoliberalismo; crisis; alternativa; España

ABSTRACT

15M was the beginning of the process of change in Spain and is significance in the world because, for the first time since 1989, a protest movement against the system has come to have a global impact. Consequently, all political parties in Spain now attend to the demands of this movement, either to promote changes in their programs to attempt to meet their demands or to try to assume its political representation as Podemos does. This article considers the political tradition of the country and the emergence of 15M, to later comment on the criticisms of Podemos as the heir to 15M, and to finish with the analysis of its relationship with social organizations . The essay is organized in five sections that together give a multifaceted view of the problem. The goal is to try to counter the skepticism of Quixote about the possibility of understanding the reasons and dynamics of social change.

Keywords neoliberalism; crisis; alternative; Spain

Verdad dices, Sancho -respondió don Quijote-; pero ya te he dicho que hay muchas maneras de encantamientos y podría ser que con el tiempo se hubiera mudado de unos a otros, y que agora se use que los encantados hagan todo lo que yo hago aunque antes no lo hacían. De manera que contra el uso de los tiempos no hay que argüir ni de qué hacer consecuencias.

Presentación

El 15M1 fue el principio del proceso de cambio en España y tiene una trascendencia en el mundo porque, por primera vez desde 1989, un movimiento contestatario al sistema alcanza una repercusión mundial. En consecuencia, todos partidos políticos en España atienden las demandas de este movimiento, bien para impulsar cambios en sus programas que atiendan a sus demandas o para intentar asumir su representación política como hace Podemos.

En esta exposición se considera la tradición política de este país y el surgir del 15M, para comentar, después, las críticas a Podemos como heredero del 15M, y terminar con el análisis de su relación con las organizaciones sociales.

La exposición se organiza en cinco tiempos que en su conjunto dan una visión poliédrica del problema. El objetivo es tratar de contradecir el escepticismo del Quijote sobre la posibilidad de comprender las razones y las dinámicas de los cambios sociales.

I.- Telón de fondo: "Tiempo de depresión"

Seguir la senda a los periodos de progreso en la historia de España es difícil. Sorprende que el concepto sobre el desarrollo nacional se acabe con la transición del franquismo a la democracia y la incorporación a la Unión Europea (UE). La constitución de 1978 consagra a un nuevo régimen cuyo modelo de desarrollo se acomoda a las directrices de Bruselas: se desmantela la industria tradicional, se acomoda la agricultura a las cuotas que dicta Europa y sólo se potencian los servicios.

Si la UE se reconstruye por el miedo a otra guerra, aquí en España ha sido el temor el que ha hecho su trabajo y marca los límites de la constitución. Tras ella cualquier pensador crítico con este modelo ha tenido que ser autodidacta y heterodoxo. La razón política que se acepta en común es potenciar el crecimiento económico y el ser oportunista; y a los que nadan a contra corriente, se les tilda de utópicos, cómo si pretendieran ofrecer resistencia a una corriente de la historia de curso inmutable. Los que pretenden enlazar con la tradición del progreso social nacionalista en competencia con otros países quedan como deficientes, como poco avisados o como utópicos inútiles. Los que hablan de conseguir mayor competencia económica autónoma son considerados como unos ingenuos transterrados, resentidos poetas de lo utópico. No son de esta camada de vividores españoles orgullosos de reconocerse, por fin, europeos. El estudioso de la realidad española es académico y ordena la visión del mundo con criterios neoliberales -el consumismo, la frivolidad, lo cursi, el espectáculo vacuo, el culto al dinero, el servilismo al poder, y las relaciones laborales franquistas- mientras que la mayoría social practica un politeísmo en el que dominan las fantasías del progreso indefinido y de la felicidad como triunfo del individualismo, el localismo, la identidad europea, la familia, el municipio y los sindicatos pactistas y burocráticos. En coherencia con la ideología dominante los intelectuales estructuran su magisterio en una destrucción sistemática de la racionalidad crítica, y da como resultado que, no somos hijos de la ilustración, como en el resto de Europa, sino de la derrota de sus ideales, y del trauma que supuso, para todos los vencidos, pasar desde la pasión del miedo a la cotidiana sumisión ante el temor.

Aquí, los que son de derechas lo hacen a conciencia, defienden sus intereses y los privilegios por encima de todo; y para ser de izquierdas hay que confundir la moral política con tener mejores o peores intenciones para con los desfavorecidos de la vida. Se da también práctica nacionalista que inventa historias heroicas para las diferentes nacionalidades que componen España y reclama independencia nacional en base a un pasado ficticio y en defensa de la buena vida consumista, del deporte, de la moda y del folclore. En la práctica social no nos diferenciamos unos de otros más que por la tertulia que seguimos, el periódico que leemos o la iglesia o el bar que frecuentamos. España ha alcanzado el nivel mayor de la utopía: ser el dulce país de la diversión alcohólica, de la contradicción y de la impureza intelectual. No somos capaces de encontrar una docena de pensadores coherentes que hagan relatos de nuestra historia basados en principios de razón y de tradición de más de medio siglo. Pareciera que la historia contemporánea comienza en 1940 y culmina con la transición y la entrada en la UE. A partir de ahí, todo se justifica por ser europeos; y el cambio de la constitución, para asegurar el pago de la deuda frente a otras demandas sociales, a que obliga Europa en junio de 2010, supone la constatación de que las alternativas políticas mayoritarias se encierran en el callejón antidemocrático de obediencia a la troica. Así es muy fácil gobernar: no es necesario tener un proyecto de desarrollo nacional, se trata de disponer de un partido de profesionales hábiles en el manejo de las instituciones para seguir las políticas en defensa de los privilegios de las familias, de los municipios, de los sindicatos, y de las comunidades.

La mayoría de los ciudadanos y de las organizaciones sociales crea su identidad por su carrera profesional, su pueblo, o su colegio; y después la vida, por la frecuencia del trato y la confluencia de intereses o negocios, nos hemos ido amontonando en corrales con aroma propio. Las referencias históricas no pasan de ser la moda pasajera para las celebraciones de algunos centenarios. Aquí, fuera de casa y del trabajo, parecemos todos turistas -ese ciudadano demediado- en nuestro propio país.

Y ahora que la crisis ha rasgado los decorados del mundo irreal en que vivíamos, nos enfrentamos con la necesidad de definir y defender nuestro lugar en el mundo y orientarnos en la mar encrespada de los conflictos globales. Y para esta tesitura resulta que carecemos de una tradición de pensamiento crítico a la que seguir.

II.- El 15M, mito y realidad/ "Tiempo de lucha e ilusión"

En la célebre manifestación de 15 de mayo de 2011 y la posterior acampada en Sol culminan una serie de luchas y debates ideológicos, hasta ese día minoritarios y casi clandestinos, que venían produciéndose desde que se agudiza la crisis de 2008. Los concentrados tienen la osadía de aceptar el reto de repensar críticamente la situación del mundo y los debates se hacen públicos y mayoritarios en miles de plazas en todo el país. Tras estos debates cambia el panorama de resignación y apatía social y comienzan las movilizaciones en las mareas de sanidad, educación, ley del aborto, libertad religiosa, defensa del sector público, solidaridad con las emergencias sociales, libertades públicas, contra la represión y en denuncia de la corrupción generalizada del régimen y de las limitaciones de la constitución de 1978. Las razones que mueven a la movilización tiene como componentes principales la exclusión de la juventud de los puestos de trabajo digno y con ello de los beneficios del Estado del Bienestar - juventud sin futuro; la crisis ecológica y el paradigma de la sostenibilidad; la crisis financiera y el problema de la deuda; la crisis ideológica de la postmodernidad y el resurgimiento del pensamiento crítico. De esa conciencia y de las luchas surgen las mareas -movimientos de luchas sectoriales de acción directa y decisiones en asambleas que desbordan las reivindicaciones asumibles por el sistema y a las organizaciones tradicionales de los partidos y de los sindicatos. Entre los partidarios del movimiento hay quienes practican el entrismo para intentar convertirlo en correa de trasmisión de sus políticas partidistas, quienes se retiran del movimiento por hastío con las discusiones interminables y por la irrelevancia ante la política institucional, otros que se comprometen con el estudio y el análisis sociopolítico, los hay que se comprometen en luchas sectoriales y quienes se animaron a poner en marcha proyectos alternativos o anti sistema; y son solo unos pocos quienes se deciden a intentar crear órganos de participación política institucional en las elecciones al parlamento europeo en mayo de 2014, (de entre estos surge Podemos). Desde mediados de 2013 el 15M se va desmovilizando. Y en mayo de 2014 sólo conservaba escasos efectivos organizados en pequeñas asambleas locales y algunos órganos de coordinación bastante desprestigiados.

La experiencia del 15M provoca reacciones contrarias en quienes lo vivieron con rechazo y con temor, que son legión. Están todas las instituciones del Estado -gobierno central, de las autonomías y ayuntamientos, y los partidos políticos y sindicatos, y las patronales, la banca y las iglesias, y toda la prensa y las universidades y una gran parte de la ciudadanía. Este rechazo se extiende a casi todas las organizaciones sociales que tienen apoyo de las instituciones Por ello se produce una gran sorpresa cuando Podemos rompe todos los pronósticos y consigue 5 diputados, (1.250.000 votos que supone el 8% del censo), en las elecciones europeas. A partir de aquí la lucha social se trasforma de forma radical: es una lucha política por el cambio en las instituciones. Es David contra Goliat: Podemos contra todos y todo vale contra Podemos.

En resumen: el movimiento 15M es una experiencia de que la utopía es necesaria para la vida de cada persona, desenmascara el sistema, deslegitima a las instituciones, forma a nuevos cuadros políticos, e instaura unos nuevos consensos en educación, sanidad, vivienda, libertades públicas, funcionamiento democrático de las instituciones, pretende organizar la convivencia con fórmulas más democráticas, participativas y de colaboración; y defiende el bien común como principio clave de la acción política. Pero la acción política institucional de un partido obedece a otra dinámica social e inaugura un nuevo tiempo en el que las esperanzas de cambio social que creó el 15M se materialice desde las instituciones. Si en la transición una de las claves del cambio político fue conseguir, poco a poco, el apoyo de las organizaciones sociales -colegios profesionales, grupos cristianos de base, asociaciones de vecinos y las de actividades culturales e incluso las deportivas- en la actualidad esto no se produce y sólo a través de las candidaturas de unidad popular en las elecciones locales se da un primer acercamiento entre las organizaciones sociales y el nuevo partido.

Los cambios sociales que se han producido en España desde el 15M son diversos. Por su efecto en la coyuntura política que encuentra Podemos en su práctica como organización, cabe destacar los siguientes.

i. Se inicia una fase nueva de la crisis, (primero fue económica que nos mostró que somos parte de la periferia de la UE subordinada al centro; después política que evidenció la crisis del régimen; ahora ha llegado a tener efectos de "crisis social" en la que una parte de la sociedad queda excluida del progreso social, los marginados solo cuentan con la resistencia tenaz de las familias y la beneficencia, y no por las instituciones, y los proyectos de vida de muchos se truncan. Nadie está seguro de cómo va a ganarse la vida y de quienes son los aliados. Hay un gran desconcierto en todas las conciencias y las personas se retraen al ámbito familiar -ya sea consanguíneo o de ideas- o se alienan como masa consumista que delega en los partidos políticos la resolución de los problemas sociales. Si el cambio institucional no se produce se corre el riesgo del volver al tiempo de depresión.

ii. A pesar de que domina la crisis social no hay movilizaciones generales. Parece que la mayoría espera de los partidos soluciones que les permitan olvidarse de la política y dedicarse a resolver un futuro que no está claro. En esta fase se produce una amenaza general a las perspectivas de progreso de cada familia y, como respuesta, una desconfianza hacia la participación política de base. Y a pesar de que los principios políticos de Podemos tienden hacia la izquierda, resulta que su crecimiento en militantes y votos se hace a costa de la izquierda tradicional Partido Socialista Obrero Español (PSOE) e Izquierda Unida (IU), por lo que estos partidos se unen a la derecha en el enfrentamiento con el nuevo partido.

iii. Hay un protagonismo de las clases medias en el movimiento por el cambio y desorientación de las clases populares. Las clases medias emergentes ven la salida de la crisis como una apuesta por la modernidad; hacen énfasis en la renovación cultural, la democracia participativa, la defensa de lo común, las energías alternativas, la disminución del impacto ecológico, la reducción del consumo y la igualdad de oportunidades de los jóvenes al acceso a las carreras de excelencia. Mientras que las clases populares aspiran a que vuelvan los buenos años de antes de la crisis: la socialdemocracia paternal, la postmodernidad de una cultura elitista y de divertimiento, la gestión eficaz y sin corrupción de lo público, el liberalismo económico, el impulso a la economía globalizada y a una democracia delegada pero eficaz.

iv. Hay un problema generacional en España que se refleja en el movimiento. Los jóvenes han sido los protagonistas en impulsar el 15M y elaborar una nueva forma asamblearia de acción política, como en la formación de nuevas iniciativas políticas para participar en las instituciones y el uso masivo de las nuevas tecnologías en la acción política, además se han centrado en tareas de agitación y organización de luchas sociales como sus reivindicaciones más sentidas, asociándose en grupos de afinidad personal, y se alarman por los riesgos de que la participación institucional produzca desmovilización en las luchas populares. Mientras que los menos jóvenes o han renovado sus esperanzas, por última vez, en los partidos del régimen, o buscan la unidad de una izquierda que ya no existe; y casi todos se alarman de la falta de estructuras de clase en los nuevos movimientos.

Tras estas diferencias políticas generacionales se esconden procesos aún poco clarificados. En el inconsciente está la necesidad de matar al padre, este instinto natural está reforzado porque en las últimas décadas la generación del 1978 ha copado la mayoría de los cargos de responsabilidad en la administración y en las empresas, y con ello ha taponado la carrera profesional de los jóvenes. Los menos jóvenes aparecen como responsables de la degeneración antidemocrática del régimen, de la crisis económica y del deterioro ambiental. Los jóvenes tienen en mente la idea de un país distinto al de sus padres, (en cuanto al papel social de las mujeres, el nivel de instrucción, la libertad de costumbres, el modelo de excelencia profesional y la formación de la élites políticas e intelectuales, el funcionamiento trasparente de las instituciones, la democracia participativa, el papel de España en el mundo, etc.). Los jóvenes sin perspectivas de progreso en España recelan de los mayores y, a lo sumo, nos toleran la buena voluntad y el esfuerzo del trabajo en estas décadas de progreso económico, pero les reprochan que hayan dejado al país y al mundo hecho una mierda.

v. Tras las elecciones municipales de mayo de 2015 aparecen diferentes áreas de oportunidad para desarrollar nuevas iniciativas de participación política de la ciudadanía; y también hay riesgos de desmovilización en las luchas sociales encorsetadas en los moldes de la participación institucional y el ordenamiento despótico de las instituciones que consagra la constitución. Las nuevas corporaciones tienen dificultades para impulsar una democracia más participativa ya que contradice toda la práctica política anterior y se encuentra con la oposición sistemática de la prensa y de las organizaciones sociales de la derecha.

vi. Podemos es el partido que aglutina a la vanguardia y suscita mayores adhesiones de intención de voto. Esto tiene loca a la militancia política de izquierdas. Todos quieren salir en la foto y buscan acercarse, como sea, al poder emergente -que hoy, a falta de una estructura probada, deriva directamente del "líder" y del "polit-buró". De ahí surge la iniciativa de formar una "Unidad de Izquierdas" para las próximas elecciones generales, que se contrapone a un nuevo concepto de "Unidad popular".

vii. En el futuro de Podemos cabe imaginar dos posibles posiciones: a favor de una socialdemocracia reformada, o de un movimiento popular-socialista-consejista-libertario. En el debate de las ideas casi nadie aboga por un camino hacia cualquier tipo de revolución y todos aceptan la democracia participativa y la conquista democrática de las instituciones.

viii. Conviene considerar las razones por las que PODEMOS choca con la incomprensión de toda la intelectualidad institucionalizada. La razón es que choca con los prejuicios que justifican a la generación de la transición del 1978 -que después de devaneos izquierdistas en la juventud llega a colaborar con entusiasmo con un régimen de libertades otorgadas para integrarnos en Europa- que trajo progreso social, libertad, cultura y el Estado del Bienestar mejor de nuestra historia, pero mantuvo los privilegios del franquismo y se olvidó de la defensa de los intereses generales y de los bienes comunes. Lo que no aceptan los intelectuales institucionales es que quede en evidencia el engaño que ellos han contribuido a mantener y afianzar hasta que los perros flautas gritaron "lo llaman democracia y no lo es" y "no hay pan para tanto chorizo". No aceptan que se descubra que han sido tan lerdos y tontos útiles como para, a cambio de pequeños privilegios de casta, hacerse cómplices del engaño al pueblo por la oligarquía y defender un régimen de corrupción generalizada. Tratan defender unas biografías con un argumento banal: la transición fue un éxito que trajo libertades y progreso y que, si hay deficiencias en nuestro sistema se deben a que hay algunos corruptos, y no de que conscientemente olvidaron las enseñanzas de Montesquieu sobre la necesidad de control democrático del poder.

iii.- Sobre experimentalismo, populismo, oportunismo y modernidad: "tiempo de la duda y de la crítica":

El éxito de Podemos se trata de explicar como el triunfo de una alternativa basada en una propuesta de profesores universitarios que irrumpen en la política española para imitar los éxitos de la izquierda sudamericana que utiliza la metáfora de la "marca política" como una acción programada de mercadotecnia electoral. Se utiliza esta expresión para devaluar su práctica política, por considerarla menos real y consistente que la política heredada del siglo XX -una organización al servicio de una ideología y comprometida con la lucha de clases- y no se valora que comprende el mundo actual mejor que la política tradicional: tiene en cuenta la dinámica que organiza Europa como centro y periferia, interioriza los límites al crecimiento en el modelo de desarrollo que propone, asume la diversidad de nuestra sociedad, revitaliza la defensa de los derechos humanos, profundiza en la democracia interna como organización, se enfrenta a la hegemonía del capital financiero y trata de encontrar nuevas respuestas a las cuatro crisis que afectan al modelo heredado: económica, institucional, ecológica y de gobernanza.

También se acusa a Podemos de populista porque toma consciencia de que la crisis política actual se deriva de una confrontación entre la gente común y los privilegiados, (la partidocracia con puertas giratorias con los poderes fácticos, el aforamiento, las pensiones excepcionales, las corruptelas estructurales y la impunidad para los delitos económicos, etc.). El maniqueísmo que utiliza "el pueblo frente a los que tienen privilegios políticos en España" surge de la crítica a la Transición y destaca que fue el régimen franquista quien estableció los privilegios para la oligarquía que venció en la guerra civil, y que la constitución de 1978 incorpora a este estatus de privilegiados a los partidos políticos, los sindicatos y el sistema clientelar de los gobiernos autonómicos. La Constitución de 1978 otorga a la clase política, al rey, a la iglesia católica, a la banca, al ejército, a la judicatura, a los medios de comunicación, al sector de la energía, al del automóvil, a las constructoras y a las empresas de telecomunicaciones privilegios no homologables en el ámbito europeo. De resultas del pacto constitucional todos ellos y en comandita nos han gobernado durante los últimos cuarenta años mediante un régimen "al que llaman democracia y no lo es". Este es el problema político que ahora está sobre la mesa y "no se vale" la retórica política sobre los males del populismo para desvincularse de la existencia de la casta de privilegiados que domina la política tanto en Europa como en España.

Al consider el mundo como un conjunto de pueblos, (poblaciones y culturas ligadas a un territorio que tienen una historia común), a los que se impone la globalización, (fenómenos y agentes deslocalizados de los territorios), se destaca la contradicción entre los pueblos que rigen su convivencia según una cultura propia y particular con la globalización y las crisis ecológica, económica, financiera y de gobernanza que ha producido. La globalización supone algo parecido a un nuevo territorio en el que los agentes en el ámbito financiero, en las nuevas tecnologías y en las metrópolis globales se rigen por la dinámica de conquista, y son muy precarios, por el momento, a los mecanismos de cooperación. Forma un nuevo mundo al que sólo accede el capital y algunos individuos privilegiados y nunca los pueblos.

La premisa sobre la que se basa la política populista es que la supervivencia de las culturas heredadas -democracia, libertad, derechos humanos, igualdad de género, sostenibilidad ecológica, etc.- debe estar ligada a la supervivencia y desarrollo de los pueblos, con independencia del sistema de producción e incluso de la forma de gobierno. Desde esta perspectiva, el populismo supone poner esta contradicción -cultura de cada pueblo contra globalización- en el centro del debate y analizar cada dinámica social particular en relación con la globalización y la adaptación de cada cultura a los nuevos tiempos. De ello resulta que las contradicciones que dominaban antes las dinámicas de la historia de cada pueblo se han alterado y muchos de los paradigmas anteriores han perdido la capacidad de comprender el mundo y resultan impropios para orientarse en el mundo actual. Si se pretende la supervivencia de los pueblos y sus culturas, (que es el paradigma dominante en la dinámica de la historia del mundo que hasta ahora ha asegurado la supervivencia), los antiguos conceptos que aclaraban la dinámica social -izquierda y derecha, lucha de clases, ideología, religión, cultura nacional, desarrollo social y personal, sistema de producción de mercancías y su distribución, capitalismo y sus antídotos- deben ser actualizados. De no ser así, sobrevivirán sólo los individuos más fuertes y culturas y pueblos enteros se extinguirán.

Por ahora, Podemos es el partido que aglutina a las vanguardias y suscita las mayores adhesiones e intención de voto por el cambio. Esto tiene loca a la militancia política tradicional de todas las tendencias. Los líderes de los movimientos quieren salir en la foto y buscan acercarse, como sea, al poder emergente, que hoy, a falta de una estructura probada, deriva directamente del "líder" y del "polit-buró" que le rodea. La urgencia en construir la organización, al mismo tiempo que se concurre a un tour de elecciones cada pocos meses, ha impedido que se haya emprendido un proceso performativo -en el que la forma de hacer la obra es parte esencial de la obra misma- sino que, por el contrario, los programas electorales se han concretado con criterios de oportunidad electoral para atraer votos del centro político. El proceso de ocupar el centro, está siendo la principal línea política de los órganos de dirección y desconcierta a quienes desde los círculos proponen programas políticos más radicales. Desde la asamblea constituyente en Vistalegre ha puesto el acento en la dimensión electoral, y el posible "asalto" rápido de las instituciones y se configura como un partido jerarquizado verticalmente, con demasiada confianza en lo electoral y lo mediático como palanca decisiva para la acción política. En esa deriva, quizás por excesivo control o temor a los arribistas, los métodos y rasgos culturales heredados del 15M, las mareas y los movimientos sociales de base (horizontalidad, diversidad, exclusividad, participación, apertura, construcción y empoderamiento colectivos) han sido, poco a poco arrinconados. Se han simplificado las demandas sociales para elaborar programas electorales centristas y los temas de debate interno se acomodan a las restricciones que la agenda electoral y que la actualidad mediática impone. Así, puede decirse que se ha configurado como una institución de la vieja política, un partido del siglo XX y no del XXI, con "Demasiado Maquiavelo y muy poco Rousseau".

No obstante lo anterior, (y teniendo en cuenta el innegable y enorme impacto que Podemos ya ha tenido en el mapa político español), el peso de la herencia moral y cultural de la revuelta de los indignados ha contribuido a configurar el perfil de sus militantes y permite pensar que tal herencia constituye en buena medida el genotipo de Podemos, (aunque su fenotipo aparezca similar a los partidos sistémicos). Por ello, la acción institucional de Podemos debería ser complementada con una recuperación de la potencia de movilización ciudadana que un día animó nuestra revuelta para profundizar en la tendencia observable en las elecciones autonómicas y municipales. Para las elecciones en Cataluña y en las generales después Podemos compite contra todos y requiere un apoyo en la sociedad civil que aborde preocupaciones, propuestas y métodos que en su urgencia electoral-organizativa está dejando de lado. Esta es la unidad popular que reclama la militancia que se educó en el 15M.

La construcción de este ámbito de unidad popular debe recuperar los métodos y la dimensión "de calle" que está en el origen de la oleada de exigencias democráticas comenzada en 2011. Más que una determinada ideología o el énfasis en los personalismos, tienen como aspiración el construir y realizar amplios consensos sociales de encuentro, inclusivos y orientados a la democracia real, ("lo que el pueblo decida"), con las lógicas líneas rojas que marcan los derechos humanos y el marco legal heredado, hasta que una mayoría política pueda cambiar el marco constitucional. Para mantener esta dimensión colectiva del movimiento Podemos debe crear un ámbito de debate propositivo que, como foro abierto, enriquezca la pragmática lucha política electoral con los métodos y herramientas de la inteligencia colectiva mediante encuentros y talleres ciudadanos de debate y capacitación.

Las crisis disipan los espejismos y surge imponente la nueva realidad y la necesidad de cambio a toda la sociedad. Por ello la salida de la crisis se enfrenta siempre al problema de la modernidad.

El primer espejismo que se ha diluido es el imperio de lo global, (mercado único, capital financiero universal, mercado planetario, nuevas tecnologías, mestizaje y migraciones masivas, e instituciones trasnacionales), parecía que estos fenómenos iban a producir un espacio único planetario en el que se definiría la modernidad en torno a instituciones globales. Pero resulta que lo local, sin resultar impermeable a los fenómenos globales, se ha cargado de esa dinámica moderna que impulsa el cambio. Cada sociedad pierde rigidez y resultan más plásticas, aunque conserva las mismas características topológicas, (espacio y tiempo histórico, estructura social, cultura y política particular), en todas partes se aplica el axioma "piensa en global, actúa en local y busca lo universal: el bien común". Sólo la ciencia y las religiones mantienen, actualizando sus mitos, el reconocimiento de ser universales.

La segunda imagen que se desvanece es el del materialismo histórico. No hay leyes generales que rijan la evolución social en las crisis, y cada sociedad resuelve sus cambios en formas propias no extrapolables. Los conflictos políticos y culturales locales tienen una inercia histórica que marcan el resultado de los cambios. En estas circunstancias, no es el desarrollo de las fuerzas productivas el que marca la tendencia, sino algo fortuito, accidental y similar a la moda, lo que encandila cíclicamente las dinámicas sociales particularizadas en cada territorio: aquí es el nacionalismo, allá el liderazgo fuerte, en otros sitios el fundamentalismo religioso, o el movimiento por la libertad política, o el de liberación de la mujer. Sólo las civilizaciones, con su paso de tortuga, mantienen una dirección fija hacia el progreso social.

El tercer paradigma evaporado es el individualismo. Nadie puede elaborar un sistema de conocimiento del mundo sobre la antigua base del ser individual. Es preciso armarse con sistemas de pensamiento más sofisticado: masa y poder, redes, esferas, espumas, juegos, caos, sistemas performativos de motivaciones y emociones, etc. De ello resulta que el individuo es un náufrago a la deriva en el sistema mundo, en el que sólo en algunos periodos pareciera que llega a una isla, por lo general desierta, en el que el yo es determinante. Por el contrario, la experiencia confirma cada día que el individuo es una entelequia que solo existe en su diálogo interior. En la realidad del mundo somos personas con lazos de colaboración social. Solo el "pensamiento colectivo crítico" y el "arte", cualquiera que ello sea, nos da pistas para entender el mundo. Y en el ámbito de la acción estamos desnudos y casi sin herramientas, y hemos de seguir basándonos en la familia, el municipio y en la empresa como contenedores de lo humano que, a pesar de sus muchas deficiencias, son capaces de navegar por el mundo sin zozobrar.

La cuarta referencia que ha cambiado es el concepto de desarrollo que está ligado a una nueva conciencia sobre lo local. En la descripción general que se hace del modelo económico español se obvian las contradicciones entre economía local y economía globalizada. Se da por supuesto que la economía globalizada determina la economía local -y eso es así en el pensamiento neoliberal- y que la economía local se subsume en el Estado del Bienestar subordinado a los intereses del sector exportador. Sin embargo, lo que se observa es que la mayoría de las necesidades populares se producen y reproducen en el ámbito local; y que las relaciones con lo global se canalizan sustancialmente por la mediación del sistema financiero y del sector exportador. Si se considera esta dualidad, cabe pensar reformas de ámbito local con mayor autonomía que las que impone la troika. Esta perspectiva permite abordar el análisis del desarrollo separado del problema del crecimiento. Es conveniente contraponer la situación actual -el crecimiento según el modelo de hegemonía de los países centrales de la UE frente a una periferia subordinada- e imaginar un futuro sobre las bases de un desarrollo social con menos crecimiento de la economía exportadora y con más desarrollo en los sectores locales. Precisamente esta concepción es la que da el mejor soporte argumental a las propuestas de gobierno para la mayoría. Esta concepción del desarrollo las cumplió el Estado del Bienestar en el periodo de la guerra fría, cuando la seguridad del sistema dependía de la solidez de las sociedades locales, y ahora resultan contradictorias e incompatibles con la globalización neoliberal que necesita una periferia de sociedades deslocalizadas, fluidas, alienadas y volátiles. Esta es una de las claves de la nueva coyuntura: antes el entorno exterior, aquí decíamos Europa, apoyaba y ayudaba a crear el Estado del Bienestar; ahora lo entorpece, lo niega y lo machaca como en Grecia.

PODEMOS ha asumido los métodos del pensamiento colectivo crítico que surge al asumir los nuevos paradigmas y fue elaborado en las luchas sociales que desencadena el 15M. Trata de dar soluciones a los problemas políticos en España para adaptar el modelo de desarrollo español, a las crisis globales -política, económica, ecológica y de gobernanza- sin recurrir a la violencia. Por lo tanto, no pretende hacer una revolución social igualitaria sino gestionar La Modernidad.

IV.- Podemos y la gestión de la política del cambio "Tiempo de la esperanza"

En el panorama después de la crisis, junto a los problemas que se han denunciado en múltiples foros, aparecen diferentes áreas de oportunidad para desarrollar nuevas iniciativas de cambio radical que se han analizado y diseñado como propuestas para los programas electorales. Por primera vez desde la transición de 1978 hay propuestas para impulsar un nuevo modelo de desarrollo para España. Hay propuestas detalladas en autogestión de centros y espacios públicos, vivienda, sanidad, cultura, solidaridad, dependencia, feminismo, medios de comunicación alternativos, auditoría de la deuda, ordenación del territorio, reforma de las instituciones mediante un proceso constituyente, etc. Para elaborar estas propuestas se han seguido los métodos de trabajo del 15M y de las diferentes mareas. Los grupos de trabajo en sus asambleas han desarrollado el pensamiento colectivo crítico como disolvente que ha quitado la herrumbre a las viejas herramientas del saber, para convertirlo, otra vez, en palanca para el cambio social. La proliferación de luchas ha originado una amplia y variada red de colectivos militantes, en cada uno de los cuales se generan expectativas políticas que de forma general quieren ampararse en Podemos. Defraudar las esperanzas de estos colectivos es uno de los principales riesgos que tiene el nuevo partido. El consenso de estos colectivos pasa por impulsar procesos de participación política abierta y ciudadana en las instituciones, no solo para que estás defiendan mejor los intereses populares, sino para que favorezcan la creación de nuevas formas de impulsar el desarrollo personal y colectivo desde la autonomía y la autogestión. También hay consenso en que el cambio que necesita España no se conseguirá sin una movilización popular amplia y continuada. Todos perciben el riesgo de desmovilización si la participación institucional de Podemos deriva hacia fórmulas despóticas de democracia delegada. Sin embargo, hay confianza en que juntos y en lucha: ¡Si se puede!

En esta tesitura hay una oportunidad para la mayoría social: la "Unidad Popular ". Debería cimentarse sobre el concepto de desarrollo local para impulsar que una proporción mayoritaria del la acumulación de capital se localice en el entorno próximo y se socialice. Esta alternativa ofrece también un proceso razonable para controlar democráticamente la mejorara de la calidad de vida de cada territorio.

En Podemos conviven tres enfoques para caminar hacia la unidad popular:

  • 1.- La vía socialdemócrata que consideran válidas las conquistas anteriores a la crisis del Estado del Bienestar y, mediante reformas fiscales, tratan de hacerlas operativas de nuevo.

  • 2.- La tradicional unidad de la izquierda que toma como clave de bóveda de la política que protege a los más desfavorecidos con medidas patriarcales del Estado, administradas de forma burocrática desde las instituciones.

  • 3.- La que confía en las prácticas democráticas, autónomas e igualitarias, que empoderen a la ciudadanía fuera de las instituciones.

Ninguna de estas propuestas tiene perspectivas de apoyo externo ya que se enfrentan a la ideología neoliberal en contra cualquier heterodoxia, como se ha visto en Grecia. Aunque pareciera que la alternativa socialdemócrata pudiera ser aceptada en Europa, resulta inoperante porque el capital financiero seguirá comprando a los partidos socialdemócratas y a los sindicatos mediante el soborno, las puertas giratorias, etc.

Como las condiciones locales las determina el sentido común de cada mayoría, solo cuando se generalicen experiencias de impulso de proyectos de desarrollo locales compatibles con la globalización tal vez sea posible una teoría general. Hasta que se consolide en la práctica alguna de las alternativas de desarrollo local con éxito hemos de navegar costeando, sin perder de vista en ningún momento lo local, y sin teoría general sobre el cambio en el mundo. Solo tenemos un método válido para orientar la práctica política: se hace camino al andar, pensando en lo global actuar en lo local, y defender el universal: el bien común.

v.- Ultimas noticias: "tiempo de espera ante las elecciones generales"

Se señalan a continuación, como tormenta de ideas, algunos otros temas de debate que preocupan a la militancia de Podemos.

Dependiendo de donde se ubica el poder de decisión se pueden producir modelos muy distintos de relación con las organizaciones sociales. Un modelo vertical, donde las decisiones las toma la cúpula sin contar con las organizaciones sociales, produce una ausencia de decisiones de la militancia y comunicación con el pueblo, sin más intermediarios que los medios de comunicación. Por otro lado tendríamos el modelo 15M, pero son conocidos sus problemas, (de falta de dirección, coherencia interna y eficacia), que puede originar un movimiento puramente horizontal y asambleario sin ninguna estructura orgánica jerarquizada. Otros modelos teóricos pueden ser aquellos modelos con connotaciones de club cerrado, secta o milicia o un ideal de democracia directa, sin actores alma, ni jerarquías; cómo pueden los modelos cibernéticos (Partido X), etc.

Entre la sociedad y los círculos se debe lograr emprender la construcción de tejido de participación política, y de crear una nueva cultura mediante una labor pedagógica y de capacitación. La estructuración y construcción de los cuadros de Podemos debe tener gran importancia la capacitación y no solo la disposición a la militancia. Y entre el pueblo y la dirección se puede generalizar la existencia de autoconsultas, no simplemente de arriba abajo que acaba instrumentalizando la democracia al consultar, sólo cuando interesa, de forma plebiscitaria con preguntas Si/No.

El gran hecho diferenciador de Podemos en el ámbito de la organización social han sido los círculos de los que hay territoriales y sectoriales. Son los círculos territoriales los que han llevado el peso en las campañas electorales y son los encargados de la conexión con la base social. Los círculos sectoriales, especializados en el debate de ideas globales, (energía, economía, ecología, cultura, igualdad, sanidad, educación, seguridad, nueva espiritualidad, relaciones internacionales, etc.), deberían ser capaces de extender su política a las organizaciones sociales tradicionales.

La política y la vida personal no deben ser cosas separadas y el trabajo en los círculos requiere mucho tiempo, debemos integrar las dos cosas; por ello necesitamos una nueva forma de comunicación con la gente, y precisamente las nuevas tecnologías de comunicación pueden facilitar esa participación rápida en construcción de la voluntad popular. Lo que pretende hacer Podemos es llamar al pueblo a consultas y así involucrarlo.

Hay que atender a varios espacios a la vez: político, económico, social, cultural. Lo central es la vuelta a las ideas que surgieron con 15M. "Democracia real ya" "No nos representan", etc. Lo nuevo es que paralelamente a los medios masivos tenemos redes sociales, la producción de audiovisuales para esa nueva cultura y la pedagogía de lo común. Pero ese tipo de participación informática "me gusta/no me gusta" es muy floja y no comprometida, "virtual"). Hay que centrarse en lo presencial. Sin Tics y redes sociales no hubiera podido surgir 15M (ni por lo tanto, Podemos). En Ganemos ha quedado un tanto emponzoñado por luchas entre grupos y partidos; los métodos no son soluciones milagrosas y no garantizan nada. No podemos confrontar métodos democráticos y acierto mediático e ilusión, debemos superar antinomias por consenso y lógica paradojal. Las listas plancha y las votaciones a documentos monolíticos en Vistalegre fue un gran error, había miedo a que algunos tuvieran mucha presencia en el aparato. Está bien eso de que ahora se diga que el principal objetivo sea la Democracia Económica pero ¿no tenemos un decálogo de cuál es el pensamiento de Podemos?: No estoy de acuerdo con el término "Democracia Económica". El fallo es que no hay cohesión, no hay "relato" en el programa, sino un listado de medidas. Necesitamos un "nuevo relato". Pero más que el programa, necesitamos un ejemplo de buena gestión en el gobierno de alguna comunidad o municipio. Pero no podemos vender la piel del oso antes de cazarlo, para eso hay que ganar y sin ese modelo. En Vistalegre salimos sin saber bien que es lo que proponemos y se centró todo demasiado en lo organizativo. De acuerdo, pero lo que se hizo es un fallo de método -"desinteligencia colectiva"- se debería partir de definir una serie de puntos básicos y una construcción coherente de programas "del 90%". De todas maneras la gente también tenía interés en lo organizativo porque había interés en como poder participar del proyecto. El capitalismo no es una cosa externa, todos lo llevamos un poco dentro. Están pasando muchas cosas en todo el mundo, hay que atender a la dimensión internacional y los cambios que se están dando en todos lados. Y si sirve de consuelo en la derecha están aún más despistados que nosotros.

Madrid agosto de 2015

1Movimiento ciudadano del 15 de mayo del 2011, también denominado movimiento de los Indignados.

Recibido: 10 de Agosto de 2015; Aprobado: 30 de Agosto de 2015

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