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Ola financiera

versión On-line ISSN 1870-1442

Ola financ vol.8 no.22 México sep./dic. 2015

 

Análisis

Podemos, ¿una salida española a la crisis?

José Déniz Espinós(1) 

(1) Universidad Autónoma de Zacatecas

RESUMEN

En este ensayo se pretende considerar la actual crisis en la Unión Europea (UE) como un ejemplo. Más concretamente, se desea observar someramente en ese escenario, como punto de partida, lo que acaece con la más reciente experiencia que vive Grecia y el gobierno de la Coalición de Izquierda Radical (Syriza), para posteriormente analizar el contexto español, su propia crisis, los movimientos o mareas que reaccionan a los negativos impactos de la misma y como repercutió políticamente, en particular con la emergencia del nuevo partido, Podemos, en las elecciones europeas de 2014. A paso seguido se examina el proceso de creación y conformación de Podemos y sus propuestas pragmáticas con las que piensa sacar a España de la crisis y abrir nuevas perspectivas al desarrollo de su pueblo. Finalmente, se recogen unas muy breves reflexiones que dejan abierta una línea de estudio y discusión para los tiempos venideros.

Palabras clave: Crisis, Unión Europea; Podemos; Syriza; Grecia; España

ABSTRACT

This essay considers the current crisis in the case of the European Union (EU) as an example. Specifically, this essay seeks to briefly set the stage, as a starting point, for what has been the most recent experience lived in Greece and the government of the Radical Left Coalition (Syriza), in order to then analyze the Spanish context, its own crisis, the movements or tides in reaction to the negative impacts of it and its political repercussions, particularly the emergence of a new party, Podemos, in the European elections in 2014. The article then examines the process of creating and shaping Podemos and its pragmatic proposals that it thinks will pull Spain out of the crisis and open up new prospects for the development of its people. Finally, some very brief reflections are offered that leave open a line of study and discussion for the times ahead.

Keywords: Crisis; European Union; Podemos; Syriza; Greece; Spain

Clasificación JEL: F15 - R58 - P416

Introducción

En toda crisis hay perdedores y ganadores. Saber quiénes son unos y otros facilita comprender la naturaleza de la crisis. Incluso saber si es una crisis provocada, creada con la intención de reajustar el funcionamiento económico para aumentar los beneficios, habitualmente mediante una mayor concentración de los ingresos. Las crisis no suelen ser casuales, sino que tienen causalidades. Si quienes las gestionan son los mismos que las causaron es fácil predecir quienes serán los beneficiados: los mismos. Sin embargo, esta misma dinámica crea a sus antagónicos, en muchos casos como resultado de la acumulación de procesos sociales que explotan en determinadas coyunturas como sucesos e inician un camino inédito. Procesos sociales que pueden expresarse como movimientos reivindicativos parciales o como nuevas organizaciones políticas o, a veces, con la conjunción de ambos, que es cuando convergen y suman fuerzas y hacen cambiar la correlación de los sujetos y actores sociales y posibilitan un cambio más profundo. O tan solo quedan como proyecto frustrado, como en la historia se ha visto. En todo caso, lo lineal no es la constante de la vida humana, sino que ella es contradictoria y está plagada de retrocesos y avances.

En este ensayo se pretende considerar la actual crisis en el caso de la Unión Europea (UE), como un ejemplo de lo que se acaba de exponer. Más concretamente, se desea observar someramente en ese escenario, como punto de partida, lo que acaece con la más reciente experiencia que vive Grecia y el gobierno de la Coalición de Izquierda Radical (Syriza) para, posteriormente, analizar el contexto español, su propia crisis, los movimientos o mareas que reaccionan a los negativos impactos de la misma y como repercutió políticamente, en particular con la emergencia de un nuevo partido, Podemos, en las elecciones europeas de 2014. A paso seguido se examina el proceso de creación y conformación de Podemos y sus propuestas pragmáticas con las que piensa sacar a España de la crisis y abrir nuevas perspectivas al desarrollo de su pueblo. Finalmente, se recogen unas muy breves reflexiones que dejan abierta una línea de estudio y discusión para los tiempos venideros.

1. El escenario europeo y Grecia

Las políticas que desde hace años se vienen llevado a cabo en la UE han sido, con acierto, calificadas de austericidio. Ha sido, en la práctica, un autoritarismo posdemocrático que trajo la austeridad respondiendo a unos principios neoliberales que defienden a los grupos más poderosos, sobre todo, a los financieros, aunque no los únicos y con representación entre los dirigentes políticos nacionales y de las instituciones europeas. En buena parte, esas políticas todavía persisten, aunque muy recientemente se estén dando pasos correctores. Los resultados obtenidos, directos o indirectos, de esas políticas son el aumento de las desigualdades sociales, con grandes bolsas de pobreza, creciente polarización social, con gran concentración de la riqueza, destrucción salarial, crecimiento del racismo, la xenofobia, los fundamentalismos religiosos y los nacionalismos étnicos, en un contexto de geopolítica descarnada, y con una gran desorientación de las élites políticas e intelectuales tradicionales. Los partidos políticos que expresaban el capitalismo de las reformas de la posguerra se han hundido, quedando en entredicho el duopolio de grandes partidos de masas que competían electoralmente.

Es sintomático que entre los cambios producidos esté el hecho que una buena parte de la socialdemocracia histórica se neoliberalizó y que otra buena parte de la izquierda histórica y de la nueva izquierda se socialdemocratizó, llenando el vacío que dejó aquella. Entre estos últimos se pueden citar los casos de Syriza y Podemos, en Grecia y España, respectivamente, cuyos programas y políticas corresponden a los postulados socialdemócratas de años atrás, aunque hoy algunos, desde posiciones muy conservadoras o por ignorancia, los califique como "populistas" o de "extrema izquierda", con la intención de así poder descalificarlos.

En todo caso, la experiencia griega se fue convirtiendo en un paradigma de esas políticas austericidas y del surgimiento de una alternativa a las mismas, lo que trajo al gobierno a una coalición política que ha tenido que bregar con los poderes fácticos más poderosos de la UE que no han permitido que se pudiera convertir en un ejemplo para economías más fuertes, donde otras organizaciones pudieran también alcanzar el gobierno. Este pequeño país, de apenas 132 mil kilómetros cuadrados y once millones de habitantes, acabó siendo en lo que va de 2015 el centro de los debates más controversiales de la región, poniendo incluso en duda la viabilidad de determinadas decisiones con el ejercicio de la democracia, cuyos cimientos en Occidente casualmente están en la historia helénica.

Muy brevemente cabe recordar que desde 2009, los sucesivos gobiernos griegos, bajo la dirección de la Troika, han llevado a cabo grandes recortes en el gasto público por valor de 30% del Producto Interno Bruto (PIB). La masa salarial del sector público se ha reducido en un 29%, y ahora el gobierno ha acordado no aumentarla. Las prestaciones sociales se han reducido un 27% y, de nuevo, el gobierno se ha comprometido a no aumentarlas. Ese plan de ajuste estructural, que supuestamente debía sanear las finanzas públicas, finalmente condujo a la explosión de la deuda griega, que pasó del 113% del PIB en 2009 al 185% actual, según las últimas cifras publicadas por el gobierno griego.

El triunfo electoral de Syriza es el resultado de la lucha del movimiento obrero y popular, con 30 huelgas generales, manifestaciones y marchas en estos últimos años. Los movimientos sociales griegos han tenido gran capacidad de protesta y de autoorganización que les ha permitido construir respuestas de verdadera economía política popular. Este partido (una verdadera coalición política) está conformado por más de una decena de partidos, grupos y formaciones de centro izquierda, izquierda y extrema izquierda (que incluyen eurocomunistas, maoístas, trotskistas, ecologistas de izquierda, partidarios del socialismo democrático, etc.), por lo que hay que entender que en su seno existen contradicciones varias. El líder parlamentario ha sido Alexis Tsipras.

En este proceso de conformación de la actual Syriza las fuerzas políticas que la han constituido evolucionaron de tener en 2004 algo más de 241 mil votos (3,30% del total) y 6 diputados, a ser el principal partido de la oposición entre 2012 y 2014, convirtiéndose en las elecciones europeas de 2014 en el partido más votado del país. En las elecciones parlamentarias de 2015 obtuvo más de 2.245.000 votos (36,4% del total) y 149 diputados, quedando a tan solo dos escaños de la mayoría absoluta, lo que no le impidió lograr el gobierno con Tsipras como primer ministro, quien ya en las elecciones de 2006 había sido candidato a la alcaldía de Atenas. Ha sido durante once años que se fue construyendo la hegemonía social, ideológica y política, por lo que no han sido una casualidad estos resultados.

En su primer Consejo de Ministros, el gabinete Tsipras envió al parlamento una serie de medidas urgentes de alto contenido simbólico como la paralización de las privatizaciones, la eliminación del copago, la aplicación de la sanidad universal, el reingreso de funcionarios en sus puestos y la paga extraordinaria a las pensiones mínimas, siguiendo el programa de Syriza que fue votado días antes. Entre las objetivos principales de este programa de gobierno está el realizar una auditoría sobre la deuda pública, renegociar su devolución y suspender los pagos hasta que se haya recuperado la economía y vuelva el crecimiento y el empleo; exigir a la UE un cambio en el papel del Banco Central Europeo (BCE) para que financie directamente a los Estados y a los programas de inversión pública; subir el impuesto de la renta al 75% para todos los ingresos por encima del medio millón de euros anuales; subir el impuesto de sociedades para las grandes empresas al menos hasta la media europea; adoptar un impuesto a las transacciones financieras y también un impuesto especial para los productos de lujo; prohibir los derivados financieros especulativos, como los swaps y los Credit Default Swaps (CDS) -Permutas de Incumplimiento Crediticio; abolir los privilegios fiscales de los que disfruta la iglesia y los armadores de barcos; combatir el secreto bancario y la evasión de capitales al extranjero; nacionalización de los bancos; nacionalizar las antiguas empresas públicas de sectores estratégicos para el crecimiento del país (ferrocarriles, aeropuertos, correos, agua...); rebajar drásticamente el gasto militar; cerrar todas las bases extranjeras en Grecia y salir de la OTAN; subir el salario mínimo hasta su nivel previo a las recortes (751 euros brutos mensuales); recuperar los convenios colectivos; cambiar la ley electoral para que la representación parlamentaria sea verdaderamente proporcional; reformar la constitución para garantizar la separación iglesia-Estado y la protección del derecho a la educación, la salud y la protección del medio ambiente; someter a referéndum vinculante los tratados europeos y otros acuerdos de importancia; romper los acuerdos de cooperación militar con Israel y apoyar la creación de un estado Palestino dentro de las fronteras de 1967; negociar un acuerdo estable con Turquía; retirada de las tropas griegas de Afganistán y los Balcanes, con ningún soldado fuera de las fronteras de Grecia; etc., etc.

La sola enumeración de estas medidas da idea de los intereses (nacionales, regionales e internacionales) que afecta, en el caso que ellas se pudieran llevar adelante, lo que explica la dura confrontación a la que el gobierno se tuvo que enfrentar. Con acierto mayor o menor, la negociación en el día a día con los centros de poder europeos los llevó Yanis Varoufakis, un economista filomarxista poskeynesiano de reconocido prestigio académico y que, en un determinado momento, tuvo que renunciar. A partir de ese momento Syriza se divide, el gobierno de Tsipras termina aceptando las draconianas medidas que rechazó inicialmente y que un referéndum le avaló, se escinde una parte del partido y próximamente habrá nuevas elecciones legislativas, de donde saldrán los responsables de aplicar esas políticas de ajuste. El saldo final de este proceso de meses deja la sensación de los estrechos márgenes que existe en la UE para cambiar el rumbo de las políticas con otras acciones alternativas. Toda una lección para otros movimientos y organizaciones europeas. Por eso, si bien existen notables diferencias entre España y Grecia y entre Podemos y Syriza, el conocimiento de lo ocurrido en el país heleno y de la experiencia de Podemos, se desprenden algunas pistas de las salidas que se presentan a la crisis de la UE. Tendrá que ser una reflexión y un debate compartido, porque todo indica que es en el ámbito de la UE donde además debe darse el cambio de la correlación de fuerzas para hacer viable este tipo de salidas por la izquierda.

2. El contexto español: crisis, 15-M, mareas y elecciones europeas

La crisis económica y los recortes sociales que se han llevado a cabo en los últimos años en España han traído un gran empobrecimiento con un notable incremento de las desigualdades, en un ambiente de rampante corrupción, lo que explica en gran medida la desafección hacia los políticos y las instituciones, cuestionando a la democracia realmente existente. Esta situación se inscribe en el contexto de la crisis de 2007-2008 que estalló en Estados Unidos (US) y que rápidamente se agudizó en la Unión Europea (UE). En el caso español tuvo su punto de inflexión el 10 de mayo de 2010 cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), dio un giro a su política económica, presionado por las autoridades comunitarias y por poderes fácticos, iniciando una política de recortes sociales que luego multiplicó el gobierno de Rajoy, del derechista Partido Popular (PP), quien ganó las elecciones el 20 de noviembre de 2011.

Unos pocos datos estadísticos bastan para ilustrar este escenario. El índice Gini en 2007 era 30,6 y en 2014 llegó a 35,1, el más alto incremento en las últimas décadas en la desigualdad de ingresos. La tasa de desempleo en la primera fecha indicada era de 8,3% y posteriormente alcanzó el 24,4% (esto es, uno de cada cuatro trabajadores de la población activa está desempleado, proporción que sube al 50% entre los trabajadores menores de 25 años, mientras que uno de cada tres desempleado no cobra prestación). En esos mismos años, la tasa de pobreza, que mide el porcentaje de la población con una renta inferior a 8 mil euros anuales, subió de 19,7% a 20,4% en el presente, y eso que los ingresos españoles ya eran muy bajos. Por su parte, el porcentaje de la población en riesgo de pobreza y/o exclusión entre un año y el otro aumentó de 23,3% a 27,3%. A todo ello hay que añadir que una media de 120 familias pierde su vivienda cada día y 2.300.000 niños viven debajo del umbral de pobreza.

La sociedad española también responde a la tendencia estructural de que el rendimiento del capital sea mayor que el crecimiento de la economía y que aumente la desigualdad (véanse los recientes estudios de Thomas Piketty). En estos años la riqueza se ha concentrado más en los quintiles y deciles superiores. Actualmente el reparto de la riqueza (patrimonio) en España muestra que el 1% de la población posee el 27% de la riqueza y el 9% el 28,6%, lo que significa que el 10% sea la titular de casi el 56 % de la riqueza del país. En el otro extremo está el 30% de la población que tiene el 2,3% de la riqueza (J. Ayuso, El País, 01.03.15). Según informes de hace poco, "las compañías cotizadas españolas ganaron 33.206 millones de euros en 2014. Esta cantidad supone un incremento del 64% respecto a 2013" (Fernández, D., 2015), reflejando una cierta recuperación económica que, sin embargo, hasta ahora no se percibe en los ingresos salariales y en los servicios sociales de la población mayoritaria.

Ante este panorama, el 15 de mayo de 2011, a una semana de elecciones autonómicas y municipales, hubo una convocatoria de la plataforma Democracia Real Ya y otros colectivos sociales de lo que se ha llamado el Movimiento 15-M o de los Indignados ("No somos mercancías [ o no somos marionetas, en otra versión] en manos de políticos y banqueros", fue uno de sus lemas centrales, junto a "Democracia real ¡ya!"). La Puerta de Sol en Madrid, kilómetro cero de las carreteras españolas, fue el punto central. Ese día las redes sociales llamaron a una serie de movilizaciones ciudadanas pacíficas que inicialmente obtuvieron el apoyo de más de 200 asociaciones que planteaban reivindicaciones políticas, económicas y sociales de muy diverso contenido. Las manifestaciones se produjeron en 58 ciudades del país. Lo que les unía era el deseo de que se produjeran cambios profundos en el modelo de desarrollo vigente, principalmente exigiendo que el sistema democrático funcionara. Esas protestas populares tomaron diversas formas que se combinaron según la ocasión, pero sobresalieron las acampadas y sentadas en espacios públicos, con marchas, ocupaciones y desobediencia civil. El activismo en línea (on-line) fue el instrumento más utilizado. Seguramente esta circunstancia ha sido de lo más saludable que ha ocurrido en la sociedad de España en los últimos años.

A partir del 15-M de 2011 la sociedad española, cada vez más movilizada y organizada desde la sociedad civil y desde afuera de los partidos políticos y sindicatos, incluidos los de izquierda, entró en una nueva fase que pocos años después se percibe en nuevas organizaciones políticas. Como ha escrito el experto en opinión pública y presidente de Metroscopia José Juan Toharia (2014, 26 de mayo) "las señales estaban ahí. Los españoles llevan tiempo reclamando, con insistencia, cambios profundos en nuestra vida pública: no tanto en el sistema político en sí como en el modo en que se le hace funcionar." Y añade que "el movimiento 15-M fue, en este sentido, un aldabonazo que, en vez de alertar, desconcertó a la mayoría de representantes políticos. Se ninguneó la significación de unas movilizaciones..."

Desde esas fechas los movimientos sociales o mareas continuaron con sus movilizaciones, mientras se iban deteriorando las condiciones de vida de los ciudadanos y se deslegitimaban las instituciones y sus dirigentes. Entre otros relevantes hechos se debe recordar la huelga general del 29 de marzo de 2012, el primer aniversario del 15M o manifestaciones en defensa de la educación y del derecho a la vivienda. El 23 de febrero de 2013 ocurrió la "Marea ciudadana contra el golpe de los mercados" que hizo converger a las diferentes mareas, como la blanca (en defensa de la sanidad pública y contra la privatización); la verde (por la educación pública); la naranja (en defensa de los servicios sociales); etc. Toda una variedad de mareas, cada una con un color identificatorio, que cubren movimientos de defensa de una amplia gama de actividades, que van desde el agua como bien común y servicio público hasta los que luchan contra el desempleo o la emigración forzada. Y siempre a favor de la "democracia real". En este tiempo también hubo movilizaciones de carácter europeo, como la huelga general europea del 14 de noviembre de 2012 o la acción titulada Pueblos Unidos contra la Troika (Peoples United Against Troika) del 1 de junio de 2013. En el caso de España, el 22 de marzo de 2014 se realizó una de las más grandes manifestaciones de su historia contra la política gubernamental.

Dos meses antes, el 14 de enero de 2014, se da a conocer el Manifiesto titulado "Mover ficha: convertir la indignación en cambio político". Lo firman unas 30 personas, en su mayoría profesores, profesionales, activistas y delegados sindicales, etc. Su acierto estuvo en que se supo recoger el sentir de sectores amplios de la población y que la coyuntura para empezar a cambiar políticamente se presentaba en pocos meses.

En ese Manifiesto se hace un llamamiento a "una candidatura por la recuperación de la soberanía popular" de cara a las próximas elecciones al Parlamento Europeo, que se celebrarán entre el 22 y el 25 de mayo de ese año. En el documento se recoge que "movimientos de indignación política como el 15-M conectaron con una clara voluntad popular: no sacrificar más derechos en el altar de unos mercados guiados por la especulación y la rapiña". No obstante, reconocen que "la movilización popular, la desobediencia civil y la confianza en nuestras propias fuerzas son imprescindibles, pero también lo es forjar llaves para abrir las puertas que hoy quieren cerrarnos: hacer llegar a las instituciones la voz y las demandas de esa mayoría social que ya no se reconoce en esta UE ni en un régimen corrupto sin regeneración posible".

Por estas razones, ponen de manifiesto la necesidad de "una candidatura por la recuperación de la soberanía popular" como resultado de "un proceso participativo abierto a la ciudadanía". "Es la ciudadanía la que tiene que decidir, no la minoría egoísta que nos ha traído hasta aquí, que, frente a unos gobiernos al servicio de la minoría del 1% reivindique una democracia real y que defienda los salarios y pensiones dignas, una fiscalidad progresiva para que paguen más los que más tienen, que persiga el fraude fiscal, que rechace los despidos en empresas con beneficios, y que apueste por el reparto de todos los trabajos, incluido el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado", explica el manifiesto.

Habrá de ser "una candidatura por el derecho a la vivienda digna", pues "se puede y se debe terminar con el drama humano de los desahucios, paralizándolos todos y aprobando la dación en pago retroactiva, como exige la Plataforma de Afectados por la Hipoteca". También incluye el rechazo a "las privatizaciones de servicios públicos y bienes comunes: la educación, la sanidad, la justicia, el transporte y la información". La violencia machista es otra de las preocupaciones de este grupo de intelectuales que defiende "el derecho de las mujeres sobre su propio cuerpo y, por lo tanto, el derecho a decidir si quieren interrumpir o no su embarazo". Además de estas reclamaciones que están en los movimientos o mareas organizados sectorialmente se plantea que también como objetivos prioritarios se deberá "apostar por un cambio de modelo productivo que esté al servicio de las personas", "defender los derechos de ciudadanía para todos y todas y exija la derogación de las leyes de extranjería" y que se "rechacen las intervenciones militares".

Se concluye insistiendo en la necesidad de tener que romper con el bipartidismo dominante desde poco después del inicio de la transición, iniciada desde los últimos años setenta, y que para ello es imperioso tener nuevos candidatos y con otra visión, dado que "es tiempo de valentía y de no dejar que se cierre la ventana de oportunidad que el compromiso de tanta buena gente ha abierto. Necesitamos una candidatura unitaria y de ruptura, encabezada por personas que expresen nuevas formas de relacionarse con la política y que suponga una amenaza real para el régimen bipartidista del PP y del PSOE y para quienes han secuestrado nuestra democracia", dicen.

3. Podemos, el proceso

Días después del citado Manifiesto, más concretamente el 17 de enero de 2014, se funda Podemos y cuatro meses más tarde, el 25 de mayo, participó en sus primeras elecciones, que fueron las europeas. Lograron cinco escaños de una representación española de 54. Fue el cuarto partido más votado de España. Un año después es el segundo partido con más afiliados y está ahora entre los primeros en intención directa de voto, lo que no significa que luego sea el más votado ni tampoco el que tenga más legisladores (esto último debido al sistema electoral). Lo cierto es que Podemos ha sabido capitalizar las ansias de cambio que eclosionó con el 15-M y que continuaron con las múltiples mareas sectoriales.

Ha sido la primera vez desde la Transición que los dos grandes partidos han visto reducir simultáneamente su peso electoral, no llegando la suma de ambos al 50%, mientras que en las elecciones europeas de 2009 habían superado el 80%. Este hecho ya marca un cambio de alcance en el panorama electoral de España. Para el economista Nacho Álvarez (2014, 28 de mayo), dirigente de Podemos, "este no es más que el primero de una serie de asaltos que están por venir, que bien podrían profundizar esta tendencia y -como ha sucedido en Grecia- transformar el mapa del poder político." Este fuerte ascenso del voto de castigo está íntimamente conectado con la indignación popular y el descontento social. Un voto de castigo que ha sido fundamentalmente movilizado por los movimientos sociales y por sectores de la izquierda social. De esos votos, entre las fuerzas progresistas, el más beneficiado en las elecciones europeas del 2014 fue Izquierda Unida (IU), con un incremento de un millón de votos desde las últimas europeas, rozando el 10% del electorado, pero fue Podemos quien irrumpió con 1,2 millones de votos (casi el 8%) la gran novedad electoral de este aparente seísmo político. Otras fuerzas del espectro político fueron receptoras fragmentadas de los votos.

A estos efectos, es interesante recordar algunos aspectos apreciables del proceso de conformación de Podemos, dejando -de ser posible- el relato a los propios protagonistas. Así, por ejemplo, la relevancia enorme que tuvo el aprovechar los medios de comunicación para darse a conocer y generalizar el mensaje, aprovechando el carisma comunicador de Pablo Iglesias, secretario general y líder de Podemos. Este recuerda, en unas declaraciones muy ilustrativas antes de las elecciones europeas (Machuca, P., 2014, 16 de febrero), en el programa de televisión llamado La Tuerka que se emitía originalmente en un canal de un barrio de Madrid (Tele K Vallecas), que luego se difundió en otros canales locales y posteriormente en Público TV a través de internet y que lleva cinco temporadas, para decir que ahí había un "objetivo de experimentación". Sin embargo, agrega, que "nunca pudimos prediseñar un plan porque las circunstancias van redefiniendo las cosas. Fue un intento de experimentar en la comunicación política tratando de utilizar un medio que normalmente había sido patrimonio exclusivo del enemigo y normalizar una serie de razonamientos que, en principio, estaban alejados del mainstream [tendencia o moda dominante] y probar si éramos capaces de hablar para que nos entendiera la gente, si éramos capaces de discutir con el adversario, si éramos capaces de asumir el formato de la tertulia televisiva para hablar de política, para construir cajas de herramientas argumentales para la gente". Como esa experimentación fue exitosa y la capacidad de comunicación lograda fue alta, la figura de Iglesias se convirtió en alguien atractivo para los debates centrales de los canales comerciales de ámbito nacional, a los que empezó a ser invitado con regularidad hasta convertirse en alguien fijo de esas tertulias. Así fue como "el resultado de esa experimentación lo experimentamos en los medios grandes y funcionó en formatos que no son los más cómodos para nosotros. Probamos nuestro estilo y funcionó hasta el punto de que creo que me llaman porque les doy audiencia, no tanto por razones ideológicas".

Entre las ideas-consignas que se lanzaron en estos primeros tiempos estuvo como "mensaje fundamental" la de que "no hay ningún problema que se vaya a solucionar simplemente por votar Podemos o votar Pablo Iglesias, la clave es que la gente tiene que empoderarse". Para empoderarse se propone como organización, "como herramientas", los llamados "círculos", que, se dice, "están abiertos a todo el mundo, son espacios de protagonismo popular y tienen que tener su propio recorrido a la hora de plantear qué quieren hacer. No queremos que sean espacios en los que nosotros demos la consigna, sino instrumentos de la auto organización de la gente. Y si siguen creciendo, se organizan y se empoderan, esta campaña puede ser una excusa magnífica de recuperación del protagonismo popular". Y las primarias son el "método de protagonismo popular", esto es, las bases son quienes tienen que elegir a los dirigentes de la organización y a los candidatos electorales entre los que se presenten para esas funciones. Para ello se instrumentan medios electrónicos de participación, que adquieren un significado muy alto como medio de consulta.

Sin embargo, a pesar de esa voluntad expresa de asambleísmo, participación y horizontalidad, en Podemos hay un fuerte personalismo centrado en la figura de su líder. Consciente de la existencia de ese liderazgo, y de su cuestionamiento en un nuevo modelo organizativo, ha respondido Iglesias que ojalá no fuera necesario, pero "el hecho de que alguien como yo haya tenido que dar un paso así es la demostración de la debilidad de la sociedad civil. Ojalá llegáramos a niveles de organización tan amplios del pueblo que hicieran completamente irrelevante qué persona lee el comunicado o qué persona toma la palabra. Pero es tal la debilidad, que las reglas las marca el enemigo. En esas reglas del juego, la presencia mediática se ha revelado muy importante."

Entre las pretensiones iniciales de Podemos, proclamadas contundentemente, está la de "echar a esta casta de mangantes", a quienes consideran los representantes del "régimen" al que hay que derrotar y sustituir cuanto antes, por ser los responsables y beneficiados de la crisis. No sólo se cambia el guión político sino el lenguaje, y términos como casta sustituyen a otros del habla tradicional de las fuerzas progresistas. Pero, a su vez, no solo es otro lenguaje sino también son otras categorías de análisis, como cuando se dice que "los que quieren que nos movamos en ese eje izquierda-derecha que sitúa la derecha en el PP y la izquierda en el PSOE, y luego miramos a ver qué hay a la izquierda del PSOE, está asumiendo un eje parlamentario que no es verdad respecto a lo que está pasando. Nosotros pensamos que el eje fundamental es dictadura-democracia. Porque dicen que las decisiones se tienen que tomar en Bruselas y en el Banco Central, en el FMI o constructores que sobornan a políticos en A o en B, y luego estamos los que defendemos los derechos sociales y asociamos la democracia al poder de la gente, a los derechos humanos, a la decencia y al ejercicio de esos derechos."

El lenguaje y las categorías en uso no son izquierda y derecha (afirman que esa división ya no existe), sino arriba y abajo, como lo será el uso del término "gente", para así abarcar a sectores más amplios de población, no solo a los sectores de trabajadores o populares, buscando una transversalidad social, muy especialmente capas medias pauperizadas, rechazando que se les considere de izquierda. Su espacio político dicen que es la de la "centralidad". Sin embargo, con el paso de los meses y a medida que Podemos se convertía en una organización política con posibilidades de ir ganando elecciones, como así ocurrió en las regionales y municipales del 24 de mayo de 2015 (solos o con otras modalidades convergentes), su lenguaje y su autocaracterización fueron cambiando. Han llegado a definirse como socialdemócratas y a tener como modelo de desarrollo referencial a los países escandinavos. Estos movimientos responderían a la búsqueda de votantes que históricamente lo hicieron por el PSOE y que se han desengañado de sus políticas. Una buena parte de los votantes actuales de Podemos tienen ese origen, por lo que hay competencia de ambos partidos por ese segmento del electorado. Otra parte de los votantes vienen de IU (el frente de izquierda tradicional de España en las últimas décadas) e incluso una parte de sus cuadros (el propio Iglesias fue militante hasta poco antes de formar Podemos), lo que ha reducido de manera muy notable la presencia de esta organización en las instituciones de representación electoral.

Las citadas recientes elecciones municipales y en la mayoría de las comunidades autónomas confirmaron la tendencia de las europeas del año pasado, dado que los grandes partidos se dejaron 13 puntos respecto a 2011 y tuvieron éxito las candidaturas apoyadas por Podemos. Fue especialmente considerable el triunfo de candidaturas populares en Madrid, Barcelona, A Coruña, Cádiz y Zaragoza, lo que implica una estimable mayoría de cambio pensando que en diciembre de este año habrá elecciones legislativas, de las que saldrá no solo la composición de ese poder político sino también del gobierno central de España. Lo objetivo hoy es que la entrada de Podemos en el panorama político español abre una ventana de oportunidades hasta ahora inédita, confirmando que la indignación está haciendo posible un cambio y que pone de manifiesto la potencialidad del proyecto.

4. Propuestas programáticas de Podemos

Cuando se ha criticado a los dirigentes de Podemos por la imprecisión de su programa y de la ausencia de respuestas concretas a temas concretos han salido a responder que "nosotros, lo que diga la gente", intentando ajustar su imagen y discurso, manteniendo considerables dosis de ambigüedad. No obstante, el 19 de octubre de 2014 las bases votaron cinco resoluciones que pretenden ser el esbozo de un futuro programa electoral y que se resumen en quince propuestas sobre economía, educación, lucha contra la corrupción, vivienda y sanidad (El País, 2014, 19 de octubre).

La resolución sobre economía defiende la necesidad de promover un proceso de reestructuración ordenada de la deuda y que ella será acometida por España en solitario o en compañía de aquellos gobiernos que estén dispuestos a lo mismo. En educación se reclama una reforma educativa que priorice la financiación pública, realizar un diagnóstico sobre los problemas y objetivos del sistema y defender la enseñanza pública del proceso de privatización y parar la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que impulsa el gobierno del presidente Rajoy. En la lucha contra la corrupción se reivindican cinco medidas: la eliminación de tasas en el procedimiento contencioso administrativo, una instrucción paralela que juzgue tanto al corruptor como al corrompido, el reforzamiento de juzgados de instrucción con peritos de la Agencia Tributaria y la Policía Judicial y el aumento de penas para delitos de corrupción. En lo que tiene que ver con la vivienda se pretende las siguientes cuatro acciones: amparo frente a los desalojos, impedir la privatización del parque de vivienda, no considerar punible el uso de vivienda abandonada y reconocer el derecho de alquiler social universal. Finalmente, en el ámbito de la sanidad se exigen tres medidas: eliminar el copago sanitario y los procesos de privatización, una financiación sanitaria suficiente, finalista y selectiva, y recuperar la universalidad de la sanidad.

Dado lo que involucra el sector económico, la dirección de Podemos solicitó a dos conocidos economistas y profesores universitarios de izquierda que elaboraran un documento base para su discusión. Ese documento fue confeccionado por Vicenç Navarro y Juan Torres, se tituló "Un proyecto económico para la gente. Democratizar la economía para salir de la crisis mejorando la equidad, el bienestar y la calidad de vida. Una propuesta de debate para solucionar los problemas de la economía española" y fue presentado en público el 27 de noviembre de 2014. En un comunicado el partido lo considera "un punto de partida para una discusión más amplia, como una base con la que empezar a discutir el diagnóstico económico" y así poder "formular análisis y propuestas que ayuden a elaborar el programa económico de Podemos entre los expertos y el conjunto de la sociedad".

El documento de 68 páginas consta de cuatro grandes epígrafes: "Diagnóstico", al que titulan "actuar con realismo sin renunciar a los sueños"; "Estrategia y objetivos de gobierno", una guía para una posible estrategia económica; "Líneas de actuación y medidas concretas"; y "Modo de actuación". Tanto este texto como otros de Podemos se pueden consultar en la web podemos.info, por lo que aquí simplemente se subrayarán algunos aspectos muy generales de la concepción sobre la que se sustenta. Así es como rechazan los deseos y expresan "proponer aquello que efectivamente se podría realizar de forma inmediata, es decir, contemplando en todo momento las restricciones reales con las que inevitablemente se enfrentará en el corto plazo un Gobierno progresista empeñado en resolver la situación de emergencia en la que a nuestro juicio se encuentra la economía española (...) pensando en privilegiar a la mayoría de la población y no a los grupos minoritarios más poderosos". Pero asimismo asumen "que no se puede prometer sin freno para luego traicionar las promesas electorales, como es evidente que han hecho los partidos gobernantes en los últimos años" (: 5).

Ese realismo lo recalcan continuamente, volviendo a decir "que en una coyuntura tan grave y difícil como esta hay que actuar con una gran dosis de pragmatismo (...) y por eso hay que ser muy realistas (...). Sin embargo, también partimos de la base de que las medidas concretas de Gobierno que proponemos deben inscribirse en un horizonte más amplio que el de una legislatura, en una perspectiva de largo plazo en la que deseamos alcanzar un modelo distinto de economía y sociedad más justo y satisfactorio para todas las personas sin distinción (: 6).

Para cubrirse las espaldas, rehuyendo de radicalismos y buscando el apoyo a la moderación de sus ideas, citan instituciones, colectivos y personalidades con las que coinciden, lo que igualmente permite saber sus pautas teóricas. Así escriben que "la inmensa mayoría de las propuestas más concretas o bien existen ya en otros países o han sido defendidas por organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo, la UNCTAD, Naciones Unidas o incluso el propio Fondo Monetario Internacional en algún caso en que ha tenido que reconocer los errores de sus planteamientos previos", pero "también por diversos colectivos de economistas españoles como Economistas frente a la crisis, Colectivo Novecento, Econonuestra y por economistas extranjeros bien conocidos como el Premio Nobel Joseph Stiglitz, James Galbraith [economista estadounidense, profesor en la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs y en la Universidad de Texas], Dean Baker [economista estadounidense, cofundador y codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR) en Washington, DC] o Mark Weisbrot [economista estadounidense y codirector, con Dean Baker, del CEPR] y otros muchos españoles a los que no mencionamos para evitar el riesgo de dejar fuera a alguna o alguno".

En todo caso, reconocen que el documento es una incitación al debate y que un programa de gobierno debe ser una obra colectiva con la participación de expertos de las diversas problemáticas, reconociendo que "Podemos ha sido capaz de actuar como revulsivo del cambio y de levantar tantas esperanzas y expectativas" (:6 y 7).

Para las elecciones autonómicas de mayo 2015, Podemos presentó el "Programa del cambio" con 215 "medidas para un proyecto de país", agrupadas en cuatro epígrafes: "Plan de rescate ciudadano", "Empleo, innovación y nuevo modelo productivo", "Gobernar para la gente" e "Instituciones para la democracia". Es un programa que, en el texto, afirman considerarlo inteligente, realista, nuevo e integral. Inteligente, dado que "la solución requiere inteligencia y nuevas perspectivas: esas que hasta ahora se han ignorado porque no interesaban al entramado de poderes políticos y financieros, un entramado ciego al bien común"; realista, a la vez que "concreto y ajustado a las necesidades del presente" disponiendo de las herramientas para solucionar los problemas; nuevo, "porque nueva es la fuerza que se compromete a desarrollarlo"; e integral, pues aborda los problemas y las soluciones de manera sistémica, "las recetas mágicas solo existen en los cuentos". Precisamente esos anteriores epígrafes son "las cuatro patas que necesita un programa", este programa.

El primer eje, el "Plan de rescate ciudadano", incluye los rescates fiscal y la lucha contra el fraude, los de emergencia social, contra el sobreendeudamiento, a los autónomos y los pymes, el plan de garantía de renta y los rescates sanitario, educativo, de servicios y fondos públicos, a las personas dependientes y a las víctimas de violencia de género. El segundo eje, el "Empleo, innovación y nuevo modelo productivo" agrupa lo que tiene que ver con el empleo, la fiscalidad, el nuevo modelo productivo, la universidad, el desarrollo rural, la movilidad y el transporte, además de la protección del medio ambiente. El tercer eje, el "Gobernar para la gente", implica la problemática de la salud, la educación, la protección social y los servicios sociales, la atención a la infancia, la dependencia, la familia, la igualdad, la vivienda y suministros, las migraciones, la cultura y los deportes. Por último, el cuarto eje, las "Instituciones para la democracia", considera las medidas contra la corrupción y la participación ciudadana.

5. Reflexiones finales

Esta UE, enclaustrada, bunkerizada, ensimismada, con unos niveles de desigualdad muy altos, con una democracia de baja intensidad, cuyos dirigentes optaron por el neoliberalismo renunció al Estado del Bienestar y se convirtió en una Europa del malestar. Tan solo ha sabido estar a la defensiva y favorecer a corto plazo a los grupos de poder constituidos. El largo plazo con alianzas ha desaparecido de su estrategia operativa y por lo tanto de su agenda. Todo ello agudizado por la ausencia de unos sujetos sociales y políticos capaces de construir y liderar un proyecto inclusivo, ausente ese liderazgo también desde los espacios de la izquierda tradicional. Por eso este nuevo aire político, originalmente surgido a orillas del Mediterráneo, abre un nuevo horizonte. Es de esperar que no sea tan solo un síntoma sino el inicio de un camino creativo y propositivo para remediar la crisis con otros actores e intereses a su frente.

En el caso español podría ser el comienzo de una nueva transición que tome lo mejor de la anterior, debiendo contextualizarla necesariamente, pero que a su vez sea capaz de superar sus deficiencias y, sobre todo, sus ausencias. Nada empieza desde la nada. Como ha sido dicho reiteradamente por algunos, la materia -y no solo la materia- no se crea ni se destruye, solo se transforma. En este momento uno de los riesgos que existe es que la práctica política responda sustancialmente al tacticismo y al márquetin electoral, lo que la hace ser oportunista y que reflejaría que su conducta responde a un único objetivo: alcanzar el gobierno a cualquier precio. Muchas veces la ausencia de una ideología y de un programa consistente es el resultado. O, aún peor, es una ideología de azucarillos y es un programa que se ajusta de acuerdo a las circunstancias. Todo valdría, incluso cualquier alianza, si con ello se logra ese objetivo. Y a partir de ahí, ¿qué?

Como se titulan estas páginas, ¿es Podemos una salida española a la crisis? Se irá viendo. Los hechos, más que las palabras, lo dirán. Pero hay que estar alertas, muy alertas, porque el sistema, por más en crisis que se considere esté, hasta ahora ha sabido adaptarse siempre, e incluso sacarle rendimiento a esa adaptación. Y tiene gran capacidad de cooptación y de corromper de una manera u otra, por lo que los principios éticos y su práctica diaria pueden servir de control, sin olvidar que si se logra el gobierno la gente organizada no debe ser desmovilizada, pues entonces será el inicio de un retroceso social y de quienes deben ser siempre los que controlen a los propios gobernantes. Estratégicamente el alcanzar el gobierno es como peldaño para alcanzar el poder, y este solo es deseable y posible si la gestión del mismo no queda en unas pocas personas, por más inteligentes y carismáticas que sean. Habría una nueva "casta" que reproduciría en lo sustancial a la antigua que ha sido desplazada del mando.

Habrá que ver si se está en un cambio de época o tan solo en una época de cambio, aunque en cualquiera de los casos sea muy relevante el poder vivirlo y ser protagonista directo, no solo espectador o analista académico. Las ilusiones con toda su energía también ayudan a cambiar el mundo y la vida. Y ser más felices.

Bibliografía

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Web: podemos.info [ Links ]

Recibido: 25 de Agosto de 2015; Aprobado: 03 de Septiembre de 2015

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