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Andamios

Print version ISSN 1870-0063

Andamios vol.13 n.30 México Jan./Apr. 2016

 

Presentación

¿Tiene futuro la democracia? Razones y sinrazones del desencanto democrático

Sergio Ortiz Leroux* 

Jesús Carlos Morales Guzmán** 

*UACM-SLT

**UAM-A

I.

En 1984 se publicó la primera edición en italiano del libro El futuro de la democracia de Norberto Bobbio. A pesar de que el filósofo turinés identificó en ese texto ya clásico “seis falsas promesas” de las democracias realmente existentes y “tres obstáculos imprevistos”, el tono general de ese trabajo era de optimismo moderado: “No se puede hablar propiamente de degeneración de la democracia (sino, en todo caso) de transformaciones de la democracia”. Treinta años después, el diagnóstico sobre la salud de nuestras democracias es menos consolador. La interrogante neutra sobre el futuro de la democracia ha sido reemplazada por una pregunta de suyo inquietante: ¿tiene futuro la democracia? Nuestro tiempo, nos guste o no, es el tiempo del desencanto democrático. En menos de dos generaciones pasamos de las ilusiones que despertó la tercera ola democratizadora en Europa y América Latina a la cruda realidad de regímenes democráticos que experimentan -matices de por medio- distintos procesos de degeneración tanto en sus bases institucionales como en su dimensión simbólica. ¿Qué sucedió? ¿Por qué pasamos tan rápidamente del encantamiento democrático hacia el desencanto hacia la democracia? ¿Quedaron atrás las agendas de investigación de la instauración y la consolidación democráticas?

Diversas hipótesis pueden ensayarse para intentar explicar las fuentes del desencanto democrático. Se trata de un conjunto de mutaciones de orden político, económico, social y cultural; de transformaciones estructurales e institucionales; de ideas y percepciones que ilustran de diferentes maneras y en distintos grados la emergencia de la era del desencanto democrático. Más allá de sus indudables diferencias, esas mutaciones, transformaciones y percepciones coinciden en destacar que la democracia sea concebida como forma de gobierno o como forma de sociedad, requiere de la presencia de una serie de precondiciones para su adecuado despliegue y rendimiento. Sin el ánimo de ser exhaustivos, presentamos una lista -sin ninguna prelación predeterminada- sobre las posibles fuentes del desencanto democrático en la actualidad: a) el trastocamiento, advertido por Luigi Ferrajoli, de la relación tradicional entre política y economía. No se tiene ya el gobierno público y político de la economía, sino el gobierno privado y económico de la política; b) la crisis del sistema legal del Estado, especialmente en los estados latinoamericanos, que ha llevado a que el llamado “imperio de la ley”, es decir, la efectividad práctica de las leyes, se haya extendido de manera muy irregular por todo el territorio del Estado y todas las relaciones sociales. Las famosas “zonas marrones”, en clave de Guillermo O’Donnell, en los estados latinoamericanos; c) la disociación de la legitimidad y la confianza democráticas, que ha llevado, según Pierre Rosanvallon, a la formación de todo un entramado de prácticas, contrapoderes sociales informales y también de instituciones destinados a compensar la erosión de la desconfianza mediante una organización de la desconfianza. Poderes que, a la sombra de la democracia electoral representativa, dibujan los contornos de una contrademocracia; d) la erosión de la democracia como forma de sociedad y mecanismo de cohesión social, resultado, entre otras cosas, de la escalada de las desigualdades de ingresos y de patrimonios en Europa y América -ilustrada magistralmente, por cierto, por Thomas Piketty en su conocido libro El capital en el siglo XXI- y del consentimiento social tácito de los medios que producen y reproducen precisamente esas desigualdades; e) la pérdida de fe o de credibilidad de la ideología y de los ideales democráticos entre las nuevas generaciones de jóvenes (y no tan jóvenes) que no vivieron directamente las experiencias (muchas veces traumáticas) de los regímenes totalitarios y autoritarios ni tampoco las dictaduras militares de la segunda mitad del siglo pasado; f) la poca capacidad y recursos de los gobiernos democráticos para atender los problemas y resolver las demandas más sentidas de la sociedad, provocando un déficit en su desempeño y en la calidad de la vida democrática; y g) la presencia de ciudadanos de baja intensidad y de sociedades civiles frágiles.

Hay razones, por tanto, para explicar los resortes del desencanto democrático. Sin embargo, existen también algunas razones para matizarlo. La democracia, hay que recordarlo, no es ni puede ser la fórmula mágica que resuelve de una vez y para siempre el problema hobbesiano del orden social. Por definición, la democracia moderna es una forma de gobierno o, si se quiere, una forma de sociedad secular que no admite demasiadas ilusiones. A diferencia de los autoritarismos o totalitarismos dederechas e izquierdas, que parecieran haber descubierto el algoritmo para crear y garantizar el orden social, la democracia es un tipo social y político complejo y al mismo tiempo frágil que se distingue precisamente por su indeterminación, incertidumbre y contingencia. Indeterminación sobre sus fundamentos últimos, indeterminación sobre sus sentidos y orientaciones, incertidumbre sobre sus resultados. De ahí que el destino de la democracia sea, como ha advertido Cornelius Castoriadis, necesariamente trágico. La tragedia de la democracia consiste en que no cuenta con ningún seguro de vida ni vacuna contra sus propios malestares. En efecto, en momentos de crisis económica prolongada con sus secuelas esperadas de malestar social; en situaciones en las cuales el conflicto entre los grupos y las clases, las etnias o las nacionalidades, se polariza hasta el extremo y no encuentra resolución simbólica y provisional en la esfera de la política democrática; en coyunturas en las cuales la búsqueda de la verdad sobre el rumbo de la sociedad es sustituida por la Verdad revelada por Dios o el caudillo o profeta en turno, en esos momentos el fantasma de la Unidad y de la anulación de la pluralidad política y social aparece, erosionando inevitablemente los cimientos de la propia democracia.

¿Qué hacer? ¿Cuánto desencanto admite la propia democracia? El objetivo del presente dossier de la revista Andamios es aquilatar las razones pero también las sinrazones del desencanto democrático. Desencanto que puede desembocar, no se olvide, en la búsqueda de soluciones críticas para los no pocos malestares de la democracia, o en la emergencia de liderazgos y discursos antipolíticos cuya política mediática y maniquea es del tamaño de sus ambiciones particulares. Se trata, en pocas palabras, de abrir la mirada, pulir los espejuelos y convocar a la comunidad de filósofos, politólogos y sociólogos, historiadores, economistas y psicólogos para develar algunos males de la democracia con el propósito de volver a pensarla, mejorarla y, de ser posible, encontrar algunas opciones, necesariamente provisionales, a sus no pocos malestares.

II.

Este volumen de la revista Andamios dedica cuatro secciones al tema que nos ocupa y (preocupa): ¿Tiene futuro la democracia? Razones y sinrazones del desencanto democrático. La primera de estas secciones, el dossier, reúne cuatro artículos de investigación de cuatro investigadoras iberoamericanas y un investigador latinoamericano reconocidos. El primer trabajo, “Democracia republicana y confianza en América Latina: la esperanza que no llega, que no alcanza”, de Isabel Wences y Cecilia Güemes, revisa la literatura sobre confianza a fin de argumentar su importancia para la democracia y analizar las vías de creación de la misma. A partir de dos conocidas iniciativas internacionales que buscan recuperar confianza pública y han tenido repercusión en América Latina: a) Informe Goverment at a Glance y b) Alianza para el Gobierno Abierto, las autoras proponen vincular algunos de los postulados del republicanismo pluralista y la teoría liberal de la democracia con las recomendaciones que subyacen a esas sugerencias pragmáticas.

El segundo artículo, “La democracia exigente. La teoría de la democracia de Pierre Rosanvallon”, de Rocío Annunziata, explora, como su nombre lo indica, la teoría de la democracia del historiador francés Pierre Rosanvallon, la cual, según la autora, vuelve al desencanto un motor de transformación y redefinición. A partir de la famosa trilogía de Rosanvallon sobre la democracia, el texto revisa la emergencia de poderes contrademocráticos, figuras de la legitimidad y formas de la sociedad de los iguales con el propósito de reconstruir la idea de democracia exigente del pensador francés.

El tercer trabajo, “Democracia y desacuerdos fácticos: ¿procesarlos o eliminarlos? Una aproximación desde el ‘acontecimiento INDEC’”, de Dante Avaro, analiza la relación entre los hechos y los desacuerdos fácticos para examinar el papel que éstos juegan en la democracia. Tomando como referencia el desenvolvimiento institucional reciente del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), el autor presenta la situación en que una democracia funciona manipulando los hechos y describe cómo esa situación produce una transformación en la capacidad de presentar y procesar los desacuerdos fácticos.

Finalmente, en el cuarto artículo, “Fundamentos para un programa de educación de las emociones en una sociedad democrática”, de Helena Modzelewski, se analiza un tema poco estudiado en la teoría democrática contemporánea: el papel que juega la educación de las emociones en la realización de la democracia, ya que ésta puede ser un instrumento muy importante en la promoción de la agencia de los ciudadanos. Con base en investigaciones psicológicas, neurológicas y filosóficas sobre las emociones, la autora postula, desde la filosofía de la educación, ciertos elementos cruciales que pueden permitir la implementación de una educación emocional, entre ellos la autorreflexión, las narraciones y la metodología educativa de la comunidad de indagación, que incluye los dos elementos anteriores.

La segunda sección comprende una traducción inédita al castellano del artículo “La demagogia, ieri e oggi” (La demagogia, ayer y hoy) de la filósofa política italiana Valentina Pazé. Texto que a todas luces resulta oportuno en nuestra circunstancia latinoamericana. La profesora Pazé es investigadora en la Universidad de Turín. Sus principales líneas de investigación se centran en las teorías de la democracia y los derechos humanos, y en el comunitarismo y el multiculturalismo. Sus publicaciones incluyen El concepto de comunidad en la filosofía política contemporánea, Laterza, Roma-Bari, 2002; El comunitarismo, Laterza, Roma-Bari, 2004; En nombre del pueblo. El problema democrático, Laterza, Roma-Bari, 2011. Ha coordinado los volúmenes La obra de Norberto Bobbio. Itinerarios de lectura, Franco Angeli, Milán, 2005; La democracia en nueve lecciones, Laterza, Roma-Bari, 2010; y Derechos y poderes, Gruppo Abele, Turín, 2013 (los dos últimos con Michelangelo Bovero). Agradecemos al profesor Israel Covarrubias por su generosa colaboración en la traducción del artículo.

La tercera sección incluye una entrevista que los coordinadores del presente dossier realizamos a Luis Salazar Carrión, doctor en filosofía por la UNAM, profesor-investigador titular del Departamento de Filosofía de la UAM (Iztapalapa) y discípulo del filósofo y jurista italiano Norberto Bobbio y de uno de los más importantes intelectuales de la izquierda mexicana de la segunda mitad del siglo XX, Carlos Pereyra. En ella, el Dr. Salazar Carreón pasa revista a las razones y sinrazones del desencanto hacia la democracia, poniendo especial énfasis en el momento mexicano.

Finalmente, pero no al último, en la cuarta sección incluimos una bibliografía especializada sobre el desencanto democrático que seguramente resultará de gran utilidad e interés para estudiantes, investigadores y público en general. Esperamos, para finalizar, que después de tantas dosis de desencanto, nuestros eventuales y posiblemente desencantados lectores puedan volver, quizá un poco, a encantarse.

Sergio Ortiz Leroux (UACM-SLT); Jesús Carlos Morales Guzmán (UAM-A)

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