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Andamios

Print version ISSN 1870-0063

Andamios vol.8 no.15 México Jan./Apr. 2011

 

Reseñas

 

Escritos políticos y filosóficos

 

Lucio Israel Cervantes Porrúa*

 

Mead, George H., Escritos políticos y filosóficos, México: Fondo de Cultura Económica, 2009.

 

* Licenciado en Sociología por la UNAM y estudiante de Maestría de FLACSO–México. Correo electrónico: israelvenus@yahoo.com.mx

 

Son varios los autores que a pesar de ser muy importantes para las ciencias sociales, no han tenido la difusión suficiente en nuestra lengua. Independientemente de sus aportaciones, y debido a muchos factores de distinta índole, son célebres solamente por una o dos obras, con lo cual varios de sus textos, aún cuando son importantes, no han sido traducidos y ello les ha orillado a caer en el olvido. Se puede mencionar a Georg Simmel (que ya cuenta con algunas obras traducidas al español, aunque esta situación es reciente), a Wilfredo Pareto, y en el caso que me concierne, a George Herbert Mead, quien es una fuerte influencia en filósofos y sociólogos contemporáneos como Richard Rorty, Hans Joas y Jürgen Habermas.

Mead es conocido en lengua española principalmente por su más famoso texto, Espíritu, persona y sociedad (1934), obscureciendo un poco sus trabajos no traducidos al español. Llenando un poco ese vacío, Fondo de Cultura Económica, junto con Gregorio Kaminsky, hacen una edición recuperando textos de varias etapas del pensamiento de Mead, que pueden servirle a los interesados y a los especialistas en ciencias sociales en dos sentidos principalmente: a sostener un encuentro intelectual con una de las principales figuras de la sociología clásica con varios trabajos que representan una síntesis de su pensamiento, y por otro lado, en caso de que se tengan nociones sobre su propuesta teórica, a comprender de mejor manera varios elementos de la perspectiva teórica de Mead, principalmente su noción de self o sí mismo.

La edición está dividida en dos partes. La primera consta de los textos políticos de Mead, en los que a grandes rasgos toma postura sobre los fenómenos políticos de mayor relevancia de inicios del siglo XX. En éstos puede observarse el compromiso ideológico e intelectual del autor en esos momentos de crisis, sobre todo en referencia a la I Guerra Mundial y a los conflictos internacionales consecuencia de ésta, rescatando la idea de self para abordar estos temas. Las fuentes de esta sección son en su mayoría revistas especializadas.

La segunda parte consta de una selección de sus textos filosóficos, en los cuales puede observarse la evolución de su pensamiento y de la construcción que realizó sobre el self, así como la importancia de su obra para la psicología social y la sociología. Las fuentes originales de esta sección son principalmente revistas especializadas y su texto Movements of Thought in the Nineteenth Century (1972), del que se extraen los textos dedicados a filósofos del siglo XIX, entre los que se encuentran Kant, Hegel, Fichte y Marx.

Además, cuenta con un pequeño estudio introductorio sobre Mead, su obra y sus aportaciones a la filosofía y a las ciencias sociales del siglo XX, realizado por Gregorio Kaminsky.

 

Escritos políticos

Estos textos son muestra de la postura que Mead tomó ante los grandes fenómenos de su tiempo, principalmente acerca de la I Guerra Mundial y el reacomodo de las relaciones internacionales posteriores a la caída de los últimos imperios europeos.

Son de suma importancia los textos "Los derechos naturales y la teoría de las instituciones políticas", "Las bases psicológicas del internacionalismo" y "Mentalidad nacional y mentalidad internacional" como muestras del planteamiento sociológico y psicológico de Mead. En ellos puede observarse la relación ego–alter en la formación del sí mismo (self) a partir de lo que denomina el otro generalizado.

De manera muy sintética puede decirse que el otro generalizado se forma a partir de las expectativas generalizadas que son provistas por los grupos sociales para la ubicación de los individuos en cuanto a los roles y papeles sociales que pueden ejercer en la sociedad. El concepto del sí mismo es un poco más complicado, pero dicho de una manera un tanto simplista remite a la identificación que el individuo puede lograr a partir de la interacción con los demás, en función de las imágenes que se crea en sus relaciones tanto con el otro generalizado (expectativas y roles sociales), como con otros individuos (como otros sí mismos). Es la relación epistemológica entre sujeto y objeto, pero el individuo se relaciona al mismo tiempo como sujeto y objeto (de forma activa y de forma pasiva), lo que en términos más complejos quiere decir que el sí mismo depende de su relación con el no–sí mismo (lo que es está relacionado necesariamente con lo que no es, esto constituye la forma lógica de la relación), uno no puede existir sin el otro.

Pues bien, el uso que Mead hace del aparato conceptual referido en los textos anteriormente señalados resulta interesante, ya que utiliza la noción de sí mismo para indicar cómo se forman las identidades nacionales; un "sí mismo nacional", por decirlo de alguna manera, no puede formarse con él mismo, requiere en este caso la relación con el no–sí mismo, o sea, la relación con otras naciones. Ello depende de que se logre un orden internacional (una idea seminal del pensamiento social posterior a la I Guerra Mundial, al que Mead se suma y que no pudo concretarse sino hasta el término de la II Guerra Mundial, con la creación de la Organización de las Naciones Unidas).

Es en este punto donde cobran relevancia los derechos naturales, que son elementos clave del orden social desde una perspectiva sociológica en la relación sí mismootro generalizado, pues las leyes, si se toman en serio (como argumenta Mead que se debe hacer) son representaciones del bien común, del orden de la comunidad. Aunque las leyes defiendan el interés privado, sin una defensa del interés general no hay respeto por el interés individual (es el ejemplo de la propiedad, en el que nadie puede reclamar respeto por su propiedad sin admitir el mismo derecho en los demás).

 

Escritos filosóficos

Se puede dividir esta sección en dos partes igualmente importantes. La primera es la dedicada a los filósofos que influyeron de gran manera en la obra de Mead, entre los que destacan Berkeley, Locke, Kant, Fichte, Schelling, Bergson, Hegel y Marx. En estos textos se puede observar la importancia del Romanticismo y del Idealismo alemán en la obra de Mead. El sí mismo es una construcción teórica que le debe mucho a la dialéctica hegeliana, y de igual manera al papel social que tiene el lenguaje en la formación del individuo en tanto sí mismo.

La segunda parte está dedicada a la corriente filosófica conocida como pragmatismo, que a grandes rasgos sostiene que el conocimiento y la verdad no son trascendentales, sino que se prueban y se contrastan por su eficacia en la realidad a partir de los juicios que se puedan hacer de ésta, es decir, por el uso del conocimiento más que por su utilidad (pues la utilidad de algo depende de una valoración previa), pues los juicios científicos desde la perspectiva pragmatista no evalúan, sino son más bien operacionales y le permiten al científico sortear obstáculos (de allí su uso).

Seguramente los escritos filosóficos pueden ayudar a esclarecer varias nociones de Mead que están presentes en la mayoría de sus textos (sobre todo los textos políticos). Así se pueden contextualizar de manera más acertada sus posiciones políticas e ideológicas en términos de la época en la que escribió.