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Andamios

versión impresa ISSN 1870-0063

Andamios v.5 n.9 México dic. 2008

 

Reseñas

 

Ciudades arrasadas: el desalojo masivo de los pobres del centro de las ciudades de los Estados Unidos de Norteamérica

 

Victor Manuel Delgadillo Polanco*

 

Hackworth, J. (2007), The Neoliberal City, Governance, Ideology and Development in American Urbanism. New York: Cornell University Press.

 

* Doctor en Urbanismo por la Universidad Nacional Autónoma de México. Correo electrónico: Victor_Delgadill@hotmail.com

 

Para algunos urbanistas y geógrafos que intentan explicar las recientes transformaciones físicas, sociales y económicas de las ciudades en distintas partes del mundo, los conceptos en boga resultan insuficientes: ciudad global, ciudad dispersa, cibercity, telépolis, etcétera. La retórica de la globalización lo mismo se puede usar para hablar de la economía mundial del siglo XVI que del XIX. Además, de acuerdo con autores como Hackworth, la globalización como concepto neutro limita la reflexión sobre los actuales procesos de apropiación, despojo de recursos y arrasamiento de ciudades, generadas por la acumulación del capital en escala mundial. Así, por ejemplo, en distintas ciudades —incluso algunas gobernadas por partidos de centro izquierda— se aplica una serie de políticas urbanas progresistas financiadas con recursos públicos, que con distintos discursos (como el de la preservación del patrimonio de la humanidad), disimulan los planes de acumulación de capital y favorecen los intereses privados (¿el caso de Slim en el Centro Histórico de la Ciudad de México?).

Para Hackworth, profesor de geografía y planeación en la Universidad de Toronto, el neoliberalismo se ha reproducido en todo el globo terráqueo hasta constituirse en la ideología hegemónica, práctica de gobierno y de gestión urbana más exitosa en la historia del mundo, merced al desmoronamiento del socialismo real. Sin embargo, este concepto no ha sido problematizado suficientemente por parte de los geógrafos y urbanistas, y su uso se expande de manera desvinculada con el territorio. Este libro se propone evidenciar cómo el neoliberalismo se articula en territorios específicos, en particular las ciudades, lugares donde vive la mayor parte de la población mundial, así como contribuir a la construcción de un lenguaje que explique de mejor forma la problemática urbana reciente. Específicamente, se analizan los cambios funcionales, sociales y en la gestión urbana, ocurridos en las grandes ciudades de los Estados Unidos de Norteamérica (EUA) durante los últimos 30 años, en diferentes escalas: áreas metropolitanas, ciudades, barrios centrales y proyectos específicos. Los EUA —dice el autor— son el territorio más neoliberal del mundo, y sus ciudades ofrecen un campo muy interesante para identificar las transformaciones recientes, que también ocurren en otras ciudades del mundo, en sus dimensiones urbanas, políticas y discursivas. El libro se divide en tres partes: 1) El gobierno de la ciudad neoliberal; 2) La aceleración del desarrollo desigual, y 3) Resistencia a la ciudad neoliberal.

Para el autor, el neoliberalismo, en su definición más elemental, es una doctrina económica que rechaza el Estado de Bienestar Social y que de manera selectiva retoma algunas ideas del liberalismo clásico. En esta visión, el Estado no debe interferir con el mercado, sino ser su protector, y debe ser utilizado de forma puntual en la dimensión de la macroeconomía. En la esfera urbana, las políticas neoliberales han eliminado de forma paulatina y acelerada los bienes, las políticas, los acuerdos sociales y las instituciones construidas durante el Estado keynesiano, como la vivienda social y los servicios públicos.

 

LA ACELERACIÓN DEL DESARROLLO DESIGUAL

En el mundo capitalista avanzado, el mercado inmobiliario se ha constituido de forma creciente en el vehículo común y casi único del desarrollo de las ciudades. El boom inmobiliario y la gran expansión urbana de las ciudades de los EUA en escala metropolitana, realizada después de la Segunda Guerra Mundial, fue una estrategia espacial planificada para crear y mantener un ciclo de crecimiento económico de largo alcance, que se basaba en la alianza entre los intereses económicos y el Estado keynesiano, que por una parte otorgaba subsidios masivos a la producción de vivienda, la construcción de carreteras y de bases militares, y por otra redistribuía la riqueza (la industria generaba empleos, las carreteras hacían accesibles las nuevas periferias urbanas y allí se consumía la producción de autos y otros bienes). Sin embargo, el modelo de la urban growth machine ha caducado. La producción de la ciudad neoliberal responde a otra lógica derivada de los procesos de desindustrialización y terciarización de la economía de muchas ciudades. Para enfrentar el declive de la producción, los gobiernos promovieron el mercado inmobiliario de comercio y vivienda en sus distritos centrales de negocios (territorios con gran visibilidad que —según el autor— son utilizados como "circo" destinado a distraer de la ausencia de pan). Las características de la ciudad neoliberal son:

1) La profundización del desarrollo desigual en ciudades y entre ellas. Este es un proceso conectado estrechamente a la profundización de la polarización social.

2) Grandes inversiones en algunas periferias urbanas selectas.

3) El retorno masivo del gran capital a las áreas urbanas centrales, que ha implicado el desplazamiento masivo de población pobre por gente de mayores ingresos, a través de procesos de rehabilitación edilicia y de revalorización de las rentas urbanas (este proceso se conoce como gentrificación o aburguesamiento).

4) Una gestión urbana pública de corte empresarial, que ha impulsado la desregulación de las normas urbanas para facilitar los negocios inmobiliarios.

5) La inversión pública se reduce, y se desmantela el sistema de vivienda social y de otros servicios, antes considerados públicos.

6) Los megaproyectos comerciales y de servicios (los nuevos íconos urbanos) inundan las áreas centrales y otros enclaves periféricos altamente valorizados.

 

EL DESPLAZAMIENTO DE LOS POBRES

El más impresionante aspecto de las décadas recientes es la dramática reestructuración de las áreas urbanas centrales y la masiva expulsión de habitantes pobres. La gentrificación representa el corte final, en términos materiales y simbólicos, del urbanismo neoliberal sobre el keynesiano. En la década de 1980 los primeros procesos de gentrificación constituían "islas de renovación en mares de deterioro" y eran desarrollados por ocupantes individuales. El avance del neoliberalismo invirtió la situación: ahora son "mares de renovación con islas de deterioro" y el proceso es conducido por corporaciones integradas por capital financiero, inmobiliario e hipotecario, y es apoyado por las nuevas formas de gestión urbana y por las políticas económicas y urbanas de revitalización de las áreas centrales. Aquí el Estado asume los costos y riesgos asociados a la inversión privada.

El proceso de revalorización de las áreas centrales y desplazamiento de población de bajos ingresos, a través de la conversión de antiguos barrios obreros y ex–fábricas en modernos departamentos de lujo tipo Loft, se ha expandido de forma acelerada en las últimas décadas hasta abarcar una amplia zona de exclusión. En este proceso, por ejemplo, una parte del Bronx fue arrancada a la población negra y pobre. La revalorización de las áreas centrales amenaza además a sus barrios y vecinos adyacentes por el fuerte incremento de las rentas urbanas. Por su parte, la resistencia al desplazamiento que caracterizó algunas batallas en la década de 1980 ha sido erosionada de la escena urbana de los EUA, hasta hacerla prácticamente inexistente. A ello contribuyó el endurecimiento de las leyes contra la delincuencia, la restricción a las acciones de protesta,1 así como la división de la resistencia mediante negociaciones individuales y beneficios puntuales.

 

OPOSICIÓN A LA CIUDAD NEOLIBERAL

El neoliberalismo perjudica de manera distinta a la mayoría de los diferentes actores sociales de las ciudades. Sin embargo, la resistencia a este proceso es apenas incipiente y muy fragmentada, pues sus efectos inhiben una amplia alianza entre los distintos damnificados que se ubican en distintos territorios y ciudades (pensionados, desempleados, trabajadores, etcétera).

Como parte de los desafíos de la resistencia —destaca el autor—, una tarea fundamental de los académicos es mostrar el verdadero funcionamiento del neoliberalismo: un sistema económico que habla de libre competencia y del no intervencionismo del Estado, pero que en realidad pretende que unos pocos acumulen cada vez mayor riqueza con la decidida intervención del Estado, aunque ello implique arrasar a la población de bajos ingresos de las zonas interesantes para el gran capital.

 

NOTA

1 Aquí aparece el ex alcalde neoyorquino impulsor de la tolerancia cero, quien asesoró al último Gobierno del Distrito Federal en un plan de seguridad pública para el Centro Histórico.