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Andamios

versión On-line ISSN 2594-1917versión impresa ISSN 1870-0063

Andamios vol.4 no.7 Ciudad de México dic. 2007

 

Reseñas

 

Las ideas feministas latinoamericanas. Un itinerario obligado

 

Brenda Rodríguez Ramírez*

 

Francesca Gargallo, Las ideas feministas latinoamericanas. México: UACM, 2006.

 

* Maestra en estudios de la mujer por la Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco y candidata a doctora en sociología y género por la Universidad Complutense de Madrid. Correo electrónico: brenrdgz@gmail.com

 

Durante siglos, el lugar de las mujeres en la sociedad se definió según el tono y el talante de sus relaciones con los hombres: centurias a la sombra, literalmente ocultas y a la zaga, para no hablar de milenios de subordinación y sometimiento a los dictados de la civilización patriarcal.

La conciencia de esta verdad redonda, cabal e irrefutable, sirvió como punto de partida para una de las mayores, más profundas y consistentes transformaciones del mundo moderno: la revolución de las mujeres; la lucha por lograr condiciones de justicia e igualdad en todos los ámbitos de la vida social; pero, sobre todo, la reivindicación como ser diferente, autónomo, libre e independiente.

Salvo en algunos nichos del conservadurismo recalcitrante —religioso, político, sociocomunitario—, la visibilidad de las mujeres parece irreversible, lo que se refleja en comportamientos inéditos, mutaciones del "sentido común" que hablan de la consolidación de una nueva cultura. Un ejemplo de ello: cada vez es menos frecuente que se vincule el logro profesional de una mujer con los hombres de su entorno; por el contrario, las mujeres cada día encontramos más referentes y modelos en otras mujeres; poco a poco ha ido quedando atrás la imagen de la mujer atada al mundo masculino, dependiente, incapaz o inhabilitada para conseguir algo por sí misma.

La historia de América Latina da cuenta de ello. El libro de la filósofa y latinoamericanista Francesca Gargallo nos brinda un tramo de esa historia al trazar puntualmente los antecedentes y referentes del movimiento feminista. Sin embargo, lo novedoso del texto consiste en la recuperación crítica del pensamiento de valiosas filósofas como Ofelia Schutte, Graciela Hierro, Eli Bartra, Diana Maffía, María Luisa Femenías y Urania Ungo. Desde luego, no están todas las que son, pero todas las que están ofrecen una imagen suficientemente amplia y plural de la presencia femenina y feminista en la filosofía latinoamericana.

Como nos muestra Gargallo, el movimiento feminista en Latinoamérica se ha visto en las calles, en los pequeños círculos de autoconciencia, en las grandes manifestaciones antiglobalización, pero también en la academia y en la literatura.

Las "ideas actúan" afirma Francesca Gargallo. Como se lee en las palabras de la panameña Urania Ungo, citada por Gargallo, "Estoy cada día más convencida de que citar es un hecho político. Las feministas latinoamericanas en nuestros escritos no nos citamos a nosotras, recurrimos a la autoridad exterior para justificar nuestro pensamiento. Pero la autoridad es siempre política": un hecho político porque nos ayuda a describir nuestra realidad y, sobre todo, a reconocer autoridad de esas otras en nuestro ser como mujeres.

La historia descrita en el libro Las ideas feministas latinoamericanas se nutre, además, con las narraciones de diversas mujeres —Rosario Castellanos e Inés Arredondo, entre muchas otras— quienes, como nos sugiere Gargallo, "empezaron a manifestar masivamente que su escritura estaba determinada por su cuerpo y por el lugar que éste tenía en las historias familiar, nacional y continental. Seguramente sus narraciones contribuyeron al metarrelato del patriarcado latinoamericano, con sus especificidades: machismo, caciquismo, dominación étnica, paternidad ausente, pero anhelada y dominante, traición de la madre, matrimonio forzado, sujeción sexual, indefensión social". Cada uno de los cuentos, novelas y ensayos nos permiten recuperar parte de nuestra genealogía al reconocer la autoridad y la influencia de estas pensadoras en nuestro ser y pensar como mujeres.

Gargallo no es condescendiente con el movimiento y con las feministas. Ahí radica uno de los más importantes méritos del libro: mirar críticamente a un movimiento que, desde la década de los noventas, parece eclipsado en un concepto que muy a menudo se queda vacío: "la perspectiva de género". Según la autora, muchas feministas latinoamericanas lo han aceptado sin reservas y la radicalidad de la teoría y el movimiento feministas ha quedado condicionada a los financiamientos internacionales. Asimismo, al leerse la teoría de género como una teoría light han proliferado feministas de derecha —y aquí hablamos de hombres y mujeres—, quienes no dudan en apoyar iniciativas a favor de la no violencia contra las mujeres o leyes de cuotas; no obstante, guardan silencio cuando se trata de debatir temas más controversiales como el aborto y los derechos sexuales y reproductivos.

Es un libro valioso en tanto que nos muestra cómo las mujeres podemos encontrar nuestros referentes teóricos y nuestros modelos de liderazgo en otras mujeres cercanas a nuestra realidad. Sí, hoy queremos escribir como Graciela Hierro o Rosario Castellanos, queremos tener la fuerza y congruencia de la comandata zapatista Esther o las Madres de Plaza de Mayo. Ya no tenemos que buscar a esas mujeres excepcionales en novelas o películas de ficción.

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