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Andamios

versión impresa ISSN 1870-0063

Andamios v.2 n.4 México jun. 2006

 

Reseñas

 

Sueño y razón de América Latina

 

Cristopher Ballinas*

 

Víctor Pérez–DÍaz, Sueño y razón de América Latina. Madrid: Taurus, 2005, 278 pp.

 

* Maestro en Gobierno y Asuntos Públicos por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) México y estudiante del doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Oxford. Correo electrónico: <cristopher.ballinasvaldes@politics-and-international-relations.oxford.ac.uk.>

 

El sueño y la razón coexisten, por momentos, tanto como sinónimos como antónimos. Pero por encima de esto, por momentos parecieran aparecer como suplementarios, complementos en sí mismos. Ambos le dan sentido a la existencia del otro. Es difícil pensar la razón dentro del sueño, así como el sueño en la razón. Es por esto que sería difícil, concebir la razón sin un sueño, y el sueño sin una razón.

Es exactamente a esta relación complementaria, aunque difícil y difusa, a la que se refiere Víctor Pérez–Díaz en su libro Sueño y razón de América Latina. ¿Es acaso América Latina un sueño sin razón? ¿O acaso la razón de un sueño? Dice Pérez–Díaz que la realidad actual de Latinoamérica es exactamente la doble oposición de estos conceptos. Muchas veces, el mal sueño y la sin razón. Y el sueño y la razón lo que caracteriza a América Latina. Para el devenir histórico de América, Latina tanto la razón como el sueño son igualmente necesarios. A partir de esta premisa, él construye este largo ensayo transformado en libro.

Desde esta perspectiva, el este libro se aleja de corrientes y aproximaciones tradicionales de análisis sobre la realidad Latinoamericana. Así, incorpora tanto elementos de la ciencia política norteamericana como de la sociología europea, para poder construir un ensayo muy crítico por momentos, pero por otros filosófico; sin dejar de lado la comparativa empírica, siendo siempre agudo, nada complaciente. Sin duda un ejercicio necesario para comprender la actual realidad latinoamericana, por lo que se hace necesario para cualquier colección moderna de estudios latinoamericanos.

La analogía del sueño y la razón sirve a Pérez–Díaz para analizar las transiciones ocurridas en Latinoamérica desde varias vertientes. La perspectiva internacional, el debate económico, el cambio a una sociedad abierta, el papel de la iglesia, y el cambio democrático. Lo que para él son igual a dramas, erosiones, desengaños, aprendizajes e incidentes. Y es en este mismo orden de ideas que lo comentamos.

El también catedrático de la Universidad de Harvard y el MIT, comienza el análisis de los dramas, erosiones, desengaños, aprendizajes e incidentes, afirmando que todos los cambios ocurridos en Latinoamérica en el último siglo se dieron al tiempo que una intensa transformación social que devino en una aguda incertidumbre cultural. De ahí que la constante búsqueda de identidad Latinoamérica está lejos de estar resuelta.

Después de la tormenta que significó la década perdida y su originaria crisis, Latinoamérica comenzó a vivir una serie de transiciones. Se cambió la mitología por el tradicionalismo y luego por el autoritarismo, y éste a su vez por el mercado. De aquí que ya no se tengan ideas, creencias, imágenes que alabar, pues al final hemos sustituido la mitología por el mercado.

Por eso, justifica el autor, la mayor transformación posible para la región es aquella que desde la base crea un desarrollo abierto y libre y que no ocurre alejado del resto del mundo: "no se trata de empeñarse en negar la realidad y sustituirla por una que sea brillante, gloriosa y duradera". Pues de ser así, resultará en el tiovivo que parece avanzar, pero dentro de su propio eje.

Algo similar sugiere al abordar el tema de la democracia. Para Pérez–Díaz, cada una de las sociedades latinoamericanas tuvo que revisar su propia tradición política con la idea de adaptar a su dinámica una nueva modalidad democrática. Sólo de esta forma, se le permitiría una inclusión en otras civilizaciones, pero muchas veces enfrentando principios contradictorios.

De hecho, muchas sociedades buscaron una nueva tradición, negando su dinámica anterior. Otra veces, más dramáticas, su historia fue semejante al ciego que busca el rastro por donde vino. La democracia rompió con su caudal ascendente para aparecer, como por un olvido de su incipiente pasado antidemocrático. Lo que vulneró el incipiente orden liberal. Al final hemos sido presa de las propias instituciones que hemos creado. Como un Frankestein que se rebela contra su creador.

Continúa afirmando que las sociedades latinoamericanas estaban acostumbradas a recrear una sociedad estatista, corporativista y tradicional. Por lo que la transformación implicaba romper con el pasado casi feudal; el cual, la mayoría de las veces, no fue exitoso. Por esto, al final resultó que el liberalismo latinoamericano fue construido de forma muy diferente al de otras regiones del mundo. Sobre las ruinas inconclusas de un proyecto anterior fue erigido un proyecto igualmente inacabado. Se impuso un nuevo régimen liberal de mercado, pero bajo los ropajes de pasados feudales. Así fue la construcción del liberalismo económico en América Latina. Muy diferente al de otras regiones, como el de sus pares del sur de Europa. Por decirlo de una forma: han sido nuestros mismos instintos los que nos han llevado atrás.

El cambio social en Latinoamérica no se dio tal y como lo podría haber previsto Durkheim, pues Latinoamérica no contaba con los mismos elementos que sus similares europeas (razonablemente integradas, con una dinámica de cambio y un tejido asociativo). Por eso, ahora, América Latina se debate en medio de una transición institucional y cultural de enorme envergadura.

Esto mismo puede verse al leer su análisis del papel de la religión en América Latina. Ésta fue ampliamente construida en torno de ciertas creencias, rituales y morales. El despertar de la enajenación religiosa pareció requerir la ayuda del reformismo de la izquierda Latinoamericana. La iglesia, dice el autor, ha tenido que entrar ahora en competencia con otras creencias. Religiones y morales la han obligado a revisar sus mensajes pero a un ritmo menor del que demandan las ideas, y sobre todo la realidad de la región.

Esto, ya que se esperaba un cambio en los agentes individuales, propiciado principalmente por los fracasos reiterados de las expectativas, lo que llevaría a cambios institucionales y por ende a los cambios sociales (en su amplio sentido) que impactaría en el resto de las esferas y viceversa. Las elites eran expertas, más no sabias. Se les olvidó que Latinoamérica ejerce su libertad, en el propio acto de buscarla.

Pérez Díaz concluye que las transformaciones social, económica y democrática fueron, a la hora de la verdad, más aparentes que reales. Por eso la necesidad de que tanto en la política como en la economía se dé una segunda generación de reformas que es aún más complicada que la anterior. La mayor transformación de América Latina, dice, será aquella que desde su base crea un desarrollo abierto y libre y no ocurre alejado del resto del mundo.

Su análisis lo concluye como inicia: afirmando que la realidad actual latinoamericana no es una presa del pasado, o del malintencionado extranjero. Ha sido presa de la falta de sueño o razón. Son las razones equivocadas del sueño delirante de otras personas las que la han llevado a este prematuro desenlace. Más aún, ocultar la propia responsabilidad de no acatar las propias decisiones, de aceptar que nosotros mismos somos responsables de esta situación. "Si bien los latinoamericanos han ido aprendiendo que existen fórmulas institucionales que les pueden ayudar, muchas han sido ya inventadas hace mucho tiempo". Al final, la solución sólo puede venir de ellos mismos, sólo falta desarrollar el valor y la disciplina de atreverse a saber y hacer.