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Andamios

versión impresa ISSN 1870-0063

Andamios  no.1 México ene. 2004

 

Reseñas

 

Imágenes de la participación ciudadana

 

Marta Rizo García*

 

Silvia Bolos (coord.), Participación y espacio público. México: Universidad de la Ciudad de México, 2003, 219 páginas.

 

* Doctora en Comunicación. Profesora–investigadora de la academia de Comunicación y Cultura y del Centro de Estudios sobre la Ciudad de la Universidad de la Ciudad de México.

 

La ciudad como ejercicio cotidiano de la ciudadanía. Ésta es la idea que funge como hilo conductor de esta obra colectiva coordinada por Silvia Bolos, la primera que la Universidad de la Ciudad de México publica sobre temas relativos a la ciudad. Gran parte de las discusiones y temáticas abordadas a lo largo de la obra Participación y espacio públicofueron resultado del coloquio La ciudad de México: participación y espacio público, que tuvo lugar en la misma universidad los días 8 y 9 de octubre de 2001.

El interés de esta obra radica en varios aspectos. En primer lugar, si bien el tema no constituye una novedad en la agenda del pensamiento social y político, síconsideramos que el momento actual, y concretamente en el contexto nacional, propicia que se retome la discusión y reflexión en torno a las múltiples relaciones que se establecen entre la sociedad civil y las instituciones políticas. Relaciones que han pasado, y siguen pasando, por momentos de dudas e incertidumbres, por momentos de desconfianza, crisis y apatía por parte de algunos de los agentes implicados. En segundo lugar, siendo la Ciudad de México el centro de la reflexión a lo largo de la obra, consideramos de enorme importancia que la Universidad de la Ciudad de México empiece a dotar de visibilidad académica y editorial a la ciudad que le da nombre, actividad fundamental del Centro de Estudios sobre la Ciudad de la misma universidad. Por último, la combinación de exposición y experiencias prácticas hacen de este libro una obra de enorme valía no sólo para los interesados en el pensamiento contemporáneo sobre sociedad civil, política, ciudad y ciencias sociales en general, sino también para las propias organizaciones políticas y de la sociedad civil que viven diariamente la participación pública.

El libro está conformado por dos grandes partes. La primera, "Los debates teóricos", sitúa la reflexión acerca de la ciudad en un plano conceptual, de fundamentación teórica. La segunda, "Experiencias de participación ciudadana", aterriza las discusiones teóricas en la exposición de experiencias de caso, empíricas, todas ellas situadas en el marco de la Ciudad de México. Ambas partes se complementan, forman un todo unificado y se erigen como un rico ejemplo para pensar la ciudad no sólo en términos teóricos sino también, y más ampliamente, a partir de las experiencias ciudadanas que la construyen en la cotidianidad.

En la presentación del libro, a cargo de Silvia Bolos, directora del Centro de Estudios sobre la Ciudad de la Universidad de la Ciudad de México, se establecen las bases conceptuales de la participación. La autora revisa las principales acepciones del concepto desde la década de los ochenta hasta la actualidad. Entre todas las formas de comprender la participación, Bolos deja claro que lo fundamental es considerarla como un medio para la democratización de los espacios institucionales. El triángulo conceptual formado por Estado, Sociedad Civil y Participación Ciudadana parece ser el que mejor explica la afirmación anterior. Si en la década de los ochenta la participación se entendía, fundamentalmente, como una acción social vinculada a la necesidad de democratización de los Estados, en los noventa el debate teórico en torno a la participación se vuelve más complejo: la crisis de la eficacia de los Estados contribuye al mayor desarrollo de los mecanismos participativos, pues el Estado plantea la inclusión de los ciudadanos en el debate público, como una forma de involucrarlos en la toma de decisiones, en la producción y la administración de servicios. Dicho de otra forma, la participación ciudadana emerge para dar respuesta a las deficiencias de la organización política y social de los Estados, y de alguna forma, implica la recuperación del sujeto como agente activo, propositivo, generador de recursos y con capacidad de actuación para la toma de decisiones que conciernen a toda la sociedad civil. La recuperación de la dimensión ética de la política, la democratización de la esfera pública de la sociedad, la superación de los diferentes tipos de exclusión que se dan en la sociedad (económica, social, cultural, etcétera) y la solidaridad en favor del bien común se erigen como las cuatro prioridades fundamentales de la participación ciudadana.

Las discusiones teóricas que encontramos en la primera parte establecen los puntos de partida conceptuales para pensar las múltiples relaciones entre la ciudad, las instituciones políticas, la sociedad civil y la participación ciudadana. El centro de la discusión se halla en la participación, comprendida como la mediación entre el Estado y la sociedad. En concreto, la participación debe ser entendida como el conjunto de acciones que se dirigen a la toma de decisiones. Es, por tanto, un pilar básico de la democratización de la sociedad.

Los cuatro capítulos de esta primera parte contribuyen a la comprensión de las experiencias explicadas en la segunda. Cada uno de ellos hace énfasis en uno de los conceptos básicos para pensar la relación entre participación ciudadana y espacio público. El primero se centra en el concepto de sociedad civil; el segundo, muy vinculado al anterior, sitúa el debate en torno al caso concreto de las organizaciones de la sociedad civil; el tercero establece algunas rutas posibles para discutir el papel de la participación ciudadana en los espacios urbanos; y por último, el cuarto aborda la forma en que se han ido reconstituyendo los espacios ciudadanos en la Ciudad de México. En todos los capítulos de esta primera parte subyace una idea básica: la comprensión de la participación como el conjunto de acciones de los ciudadanos orientadas hacia la creación de espacios ciudadanos diferenciados, tanto por sus usos como por sus actores. El concepto de ciudadanía, lejos de hacer referencia únicamente al conjunto de personas que habitan la ciudad, es considerado como un término fundamental para comprender y analizar las relaciones entre los distintos grupos sociales y entre el Estado y la sociedad civil.

En la segunda parte, como se ha comentado anteriormente, se aterrizan los conceptos y teorías anteriores en la exposición de experiencias prácticas concretas. Cada uno de los cinco capítulos que la conforman hace visible una experiencia de participación ciudadana en el contexto de la Ciudad de México. El primero es el más general, y aborda el conjunto de políticas que el gobierno del Distrito Federal ha implementado con respecto a las organizaciones de la sociedad civil. La segunda experiencia forma parte de la anterior, pero se centra concretamente en la propuesta de un rediseño institucional de la participación ciudadana, tanto en el ámbito teórico–conceptual como en el metodológico, de programas de acción. Los cambios institucionales que impulsa la participación ciudadana en los ámbitos locales es el centro de la tercera experiencia empírica presentada en la obra, misma que se retoma en el cuarto artículo, en el que se recogen algunas discusiones y propuestas en torno a la vinculación entre las políticas públicas y la participación en espacios institucionales. El caso concreto de la Escuela de Formación Urbana, dentro del proyecto "Casa y Ciudad", da lugar al último artículo, en el que se hace explícito este caso concreto de creación de un espacio de intercambio de experiencias entre organizaciones sociales, funcionarios públicos, académicos y ciudadanía para fortalecer la participación ciudadana activa.

En definitiva, esta obra logra equilibrar el debate teórico y las experiencias empíricas sobre un tema de enorme interés para la Universidad de la Ciudad de México. Quizás a la obra le falte cierto tono de crítica, o de puesta en duda de algunas de las ideas que se expresan, tales como la existencia de un ciudadano ideal y la consecución de una democracia representativa con base en la participación ciudadana. Pese a que el debate no queda del todo resuelto, esta obra pone sobre la mesa asuntos que detonan nuevas interrogantes a la hora de pensar la relación entre la ciudadanía, la participación y la democracia.