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Economía UNAM

versión impresa ISSN 1665-952X

Economía UNAM vol.9 no.27 México sep./dic. 2012

 

Artículos

 

Canadá ante los efectos de arrastre de la crisis financiera estadounidense

 

Canada before the effects of dragging of the American financial crisis

 

María Teresa Gutiérrez-Haces

 

Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, Área de Economía Internacional. Especialista en Economía Política de América del Norte. <teresinagh@hotmail.com>.

 

Resumen

Este artículo analiza los efectos de la crisis estadounidense sobre un país como el Canadá, el cual junto con México, goza de un carácter excepcional debido a su situación geográfica como vecino de los Estados Unidos, así como a las particularidades de su estructura económica, altamente dependiente de este país y regida en gran medida por su participación en el TLCAN. El análisis del caso canadiense resulta relevante, ya que los efectos de la crisis estadounidense impactaron de manera discriminada y desigual sobre determinados sectores económicos, así como en ciertas provincias y regiones; este aspecto contribuyó a que la crisis no tuviera efectos tan devastadoras, aunque no pudo impedir el colapso del mercado respaldado por activos de papel comercial. Aunque la crisis canadiense, estuvo vinculada al efecto de la burbuja hipotecaria estadounidense, sus consecuencias fueron atenuadas gracias a la política gubernamental de promoción a la vivienda, la cual no subsidia el endeudamiento como en Estados Unidos. La disparidad en el cobro de interés durante el periodo de préstamo, afecta directamente a la propiedad de los derechos de deuda, de tal forma que en Canadá los plazos al ser más cortos provocan que la deuda originada se quede en el banco que prestó en primera instancia, mientras que, en Estados Unidos la deuda se renegocia y se traspasa a otras entidades debido a que el préstamos durante toda su vigencia sigue siendo un negocio que genera ganancias. Los bancos establecidos en Canadá, durante la crisis, se vieron beneficiados por los programas de rescate ofrecidos por la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Canadá y la Canada Mortgage and Housing Corporation.

Palabras Clave: Política Comercial, Estados Unidos, Canadá, Mercados Financieros y Macroeconomía.

 

Abstract

This article analyzes the effects of the U.S. crisis on a country like Canada, which along with Mexico, enjoys an exceptional situation due to its geographical proximity to the United States, as well as the particularities of its economy, highly dependent on this country and regulated largely by its participation in NAFTA. The analysis of the Canadian case is rele-vant, since the effects of the U.S. crisis impacted unevenly on certain economic sectors and specific provinces and regions; this aspect contributed to the crisis did not have such devastating effects, but could not prevent the collapse of the market for asset-backed commercial paper. Although Canadian crisis was linked to the effect of the U.S. housing bubble, the effect was attenuated by the government policy of promotion housing, which does not subsidize the Canadian mortgage as in the United States. The disparity in the payment of interest during the loan period, directly affects the property rights of debt, so that in Canada the deadlines to be shorter cause the debt incurred will be paid into the bank in the first instance, while in the United States debt is renegotiated and transferred to other entities because the loans until their maturity is still a business that generates profits. Banks established in Canada, during the crisis, benefited from the bailout programs offered by the U.S. Federal Reserve, the Bank of Canada and the Canada Mortgage and Housing Corporation.

Key Words: Comercial Policy, U. S., Canada, Finalcial Markets and the Macroeconomy.

Journal of Economic Literature JEL: F13, O51, E44

 

Introducción

En los últimos años, y en particular a partir del año 2008, la economía internacional ha experimentado un proceso desigual, accidentado y zigzagueante, vinculado con la crisis financiera que desde agosto de 2007 estalló en Estados Unidos. Cinco años después, con la ventaja que ofrece un análisis retrospectivo de mediano aliento, se observa que dicha crisis ha producido severos efectos sobre prácticamente todas las economías del orbe, aunque con resultados regionales muy desiguales y variados dentro de los que destacan aquellos países y regiones que resultaron peor libradas como sería el caso de la Unión Europea.

A contra pelo de las tendencias desreguladoras y anti estatales que han preponderado en la economía internacional en las últimas décadas, la crisis en Estados Unidos y sus secuelas a nivel internacional ha estado inusualmente acompañada por políticas de apoyo estatal y programas de rescate económico vinculados a los esfuerzos de los gobiernos y los organismos internacionales en tratar de estabilizar el sistema financiero global mediante la inyección de liquidez a los mercados.

Tomando en cuenta los aspectos mencionados, este artículo se propone analizar los efectos de la crisis estadounidense Canadá, que junto con México, goza de un carácter excepcional -debido a su situación geográfica-, como vecino de Estados Unidos y a su estructura económica, altamente dependiente de este país desde sus orígenes.

El análisis del caso canadiense resulta de particular relevancia, debido a que los efectos de la crisis estadounidense impactaron de manera particularmente discriminada y desigual a determinados sectores económicos así como a ciertas provincias y regiones. Este aspecto, fue uno de los elementos que más claramente contribuyó a que no se desencadenara una crisis de efectos devastadoras sobre el conjunto de la economía canadiense, tal y como ocurrió con su vecino y mayor socio comercial, Estados Unidos.

Debido a su relativa invulnerabilidad, dentro de los altos círculos gubernamentales canadienses se afirmó reiteradamente que Canadá era uno de los pocos países en el mundo en donde no había ocurrido una crisis económica generalizada, sino más bien una recesión".1 Esta afirmación, en cierta medida encuentra su explicación, en el hecho de que las regulaciones establecidas por el sistema financiero canadiense cuentan desde hace varias décadas con un sólido blindaje de los shocks externos, contrastando con los que en su momento experimentaron otras naciones. El sistema nacional de regulación bancaria y financiera canadiense está cimentado en una reglamentación confiable y bastante transparente que ha propiciado que instancias internacionales como el Foro Económico Mundial afirmara en su momento, que era uno de los más sólidos.

La fortaleza del sistema financiero canadiense se ha basado en la demostrada estabilidad del crecimiento del crédito bancario comercial en el que los problemas de índole financiero han sido mucho menos graves que en otros países. Cabe mencionar, que cuando la crisis económica tuvo una presencia definitiva a nivel mundial, Canadá llevaba casi once años con un buen manejo de sus finanzas públicas, lo que propició que durante ese período contara con una economía superavitaria, no sólo en el ámbito federal, sino también en la mayor parte de sus provincias y territorios.

Si bien es cierto que la supuesta solvencia del sistema financiero canadiense ha propiciado que dicho sector se mantenga bastante estable, existen algunos indicadores económicos que ponen en entredicho tal fortaleza. Esta afirmación nos llevaría a formular al menos dos interrogantes iniciales, necesarias para los fines de este trabajo. Una, ¿cómo fue posible que a pesar del blindaje financiero canadiense, la crisis estadounidense se expandiera desde este sector y llegara a afectar la economía real de Canadá, al provocar que la tasa de desempleo alcanzara niveles inusualmente elevados y que la mayoría de los indicadores microeconómicos se dispararan negativamente?, y la segunda sería ¿por qué el gobierno federal canadiense junto con la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Canadá, decidieron actuar tan resueltamente contra la ola expansiva estadounidense, a pesar de su credo desregulador?

Estados Unidos, oficialmente entró en recesión2 en diciembre de 2007, con una caída leve en su economía, que para finales de 2008 se había transformado en severa. Partiendo de este hecho, este artículo examina los efectos e implicaciones que ha tenido para Canadá la crisis estadounidense a pesar de la solidez y eficacia de las regulaciones del sistema financiero canadiense que efectivamente logro amortiguar el efecto de rebote de la crisis estadounidense, pero no pudo esquivar exitosamente su efecto sobre el crecimiento económico, el deterioro del empleo, el desempleo, así como la profundización de la desigualdad del ingreso, en un país que tradicionalmente se jactaba de no poseer una elevada concentración de la riqueza en manos de una minoría, y contar con una clase media lo suficientemente amplia como para representar a todos los canadienses.

A lo largo de este análisis se buscará destacar cómo la enorme interdependencia económica que existe entre Canadá y Estados Unidos paulatinamente obligó a sus gobiernos a buscar diversas soluciones para enfrentar sus crisis económicas y evitar un efecto de arrastre catastrófico para los dos países. Indudablemente esta posición no fue necesariamente la norma que prevaleció durante décadas, en las cuales cada país buscó soluciones unilaterales para sus crisis. En términos generales, casi todas las crisis y recesiones económicas que habían ocurrido en Canadá hasta la década de los años noventa, tuvieron como causante mayor las políticas económicas estadounidenses y las decisiones proteccionistas de su congreso. En este sentido, la práctica que predominó dentro de los gobiernos canadienses fue más bien paliativa y marcadamente reactiva, asumiendo los costos de su interdependencia. Sin embargo, a partir de 1988 con la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos (ALCCEU), y de 1994 con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), estos países asumieron de manera más pragmática su interacción económica.

 

Contextualizando la crisis canadiense de 2007

Debido a la profunda interacción que existe desde sus orígenes entre las economías de Estados Unidos y Canadá, tradicionalmente se ha aceptado la idea de que de la evolución de la economía estadounidense depende la suerte de la economía canadiense, como también se ha llegado a afirmar, que existe tal interdependencia de las dos economías, que esto anula cualquier autonomía de Canadá. Sin embargo, un análisis más fino de las relaciones económicas entre los dos países, pone bajo serio cuestionamiento las explicaciones lineales de causa y efecto en las que aparentemente Estados Unidos sería la causa de todas las crisis y recesiones económicas acontecidas en Canadá.

Durante la crisis de 1974, el sector automotor en los dos países se vio afectado por los precios de los combustibles y el embargo petrolero de los países productores de la orer. Para Canadá, esto representó una drástica reducción de sus exportaciones (cerca de 12%) por efecto de la caída de la demanda en los mercados que eran de alta importancia: madera y automóviles (equivalentes a un tercio de las exportaciones en dicho periodo). A pesar de ello, los efectos de la crisis no fueron tan severos para Canadá y logró recuperarse rápidamente, muestra de ello es que para 1975, la demanda interna había aumentado cerca de 3 por ciento.

Por su parte, la recesión estadounidense de 1981 fue mucho más pronunciada en Canadá, con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) real de 4.9%. En dicho periodo, la demanda interna cayó 5%, debido a la fuerte caída de la inversión empresarial, la vivienda y el gasto de los consumidores. Esta crisis tomó un dramático cariz en 1982, cuando el presidente Richard Nixon respaldado por el congreso americano estableció un sobre impuesto de 10% sobre todas las importaciones que ingresaban al mercado estadounidense (Gutiérrez-Haces, 1992: 197-231).

En la década de 1990, Estados Unidos mostró una desaceleración en su economía, a causa del aumento de los precios del petróleo provocado por la invasión iraquí a Kuwait, pero este efecto sólo duró un año. En el caso canadiense, la historia fue muy diferente; la recesión fue más aguda con una caída de 3.4% del PIB en 1991. Esto pudo ocurrir debido a la tasa de inflación que tenía la economía canadiense cuando comenzó la desaceleración. Como resultado de lo anterior, las tasas de interés incrementaron su monto en dicho periodo. Aunado a esto, prevalecía una enorme desconfianza entre los consumidores por el nuevo gravamen del Impuesto a los Bienes y Servicios (GST, por sus siglas en inglés) que trasladaba la carga impositiva de las exportaciones y los bienes de inversión a los bienes de consumo y servicio.3 Con el aumento de los precios del petróleo y la introducción del GST, el gasto del consumidor disminuyó en 2.3%, lo que a su vez también provocó una caída de las inversiones privadas. La recesión de 1990 tuvo su origen en Canadá y en cierta medida la contagió a Estados Unidos como una consecuencia derivada del ALCCEU en 1988.

Por su parte, durante la crisis de las "empresas puntocom",4 en el 2000, la conducta económica de Canadá fue favorable, registrando una disminución del PIB de sólo .04% A pesar de las pérdidas que se registraron en las empresas de tecnología de la información y comunicación (TIC) durante ese año, la economía de Canadá no entró en crisis. Si bien, la mayor parte de las manufactureras de esa industria redujeron su producción a la mitad, lo que provocó una caída en la producción manufacturera de 10.5% respecto al año anterior, la producción de servicios TIC no se vio afectada e incluso tuvo crecimiento sostenido. Esta desaceleración, fue una clara muestra de caída de la demanda externa, cercana a 5% de las exportaciones, producida por el empeoramiento de la demanda proveniente de Estados Unidos, pero que no afectó a la economía local debido a que su demanda interna permaneció estable.

El recuento de las principales características de las crisis económicas en Estados Unidos y Canadá hasta antes del 2007, nos permite concluir que estas han ocurrido de manera bastante sincronizada. Asimismo, resulta importante destacar que en lo tocante a Canadá, la gravedad de una recesión económica es determinada por la evolución de la demanda interna y no exclusivamente por las exportaciones. En el caso de la recesión iniciada a finales de 2007 los elementos clave que determinaron su importancia fueron los factores no-regulatorios. En este sentido el factor oportunidad jugó a favor de Canadá: un sector financiero más protegido y menos competitivo, eventualmente vinculado a gobiernos federales, servicios financieros y clientes precavidos. Aunado a lo anterior habría que mencionar la decisión del gobierno -diez años atrás- de evitar aplicar políticas de desregulación indiscriminada y no aprobar las megas fusiones bancarias (Ireland y Webb, 2010: 87-106).

 

Efectos de la crisis sobre el comercio exterior de Canadá

La economía y el territorio canadiense cuentan con una amplia gama y monto de recursos naturales, entre los que destacan los forestales, petrolíferos, hídricos, minerales, y metalúrgicos. Es a partir de la explotación de los mismos, que el Estado canadiense construyó su base comercial y económica, la cual derivó en un amplio y rápido desarrollo durante la primera mitad del siglo pasado. Esta explotación, implicó una amplia inversión pública haciendo de la infraestructura física, la educación y los servicios de salud, puntos prioritarios para el gobierno, sin embargo, cabe destacar que desde su inicio el desarrollo económico de este país dependió de la inversión extranjera, en particular la estadounidense.

En la segunda mitad del siglo XX, Canadá enfocó su economía hacia el sector industrial, sin dejar atrás la producción agrícola. El sector manufacturero logró promover una economía altamente eficiente, capaz de orientarse hacia el exterior y, a su vez, atraer inversión extranjera directa al país. Esta tendencia provocó que hasta inicios de la presente década el total del flujo comercial (importaciones y exportaciones) de Canadá representara cerca de 60% del total del PIB de ese país. Sin embargo, pesar de ser una economía altamente industrializada, especialmente en los sectores tecnológicos; el comercio exterior canadiense se caracteriza por la exportación de productos basados en bienes primarios.5

Gracias a su apertura comercial y a su localización geográfica, Canadá fue hasta hace poco, el principal socio comercial de Estados Unidos, hecho que se profundizó aun más con la negociación y firma del ALCCEU en 1988 y posteriormente con TLCAN en 1994. Estos instrumentos posteriormente produjeron un superávit comercial en Canadá que duró hasta 2008.

Gráfica 1

Cabe mencionar que durante el período que transcurrió entre la instrumentación del ALCCEU y el TLCAN, Canadá enfrentó una severa crisis económica (1990), la cual contribuyó a que el gobierno canadiense llevara a cabo un profundo replanteamiento del modelo económico imperante, el cual estaba profundamente enraizado en las premisas del Estado del Bienestar. Ligado a esto, se inició un proceso de reestructuración integral de la economía, particularmente centrado en la reducción del déficit fiscal. Este proceso a la larga rindió frutos al producir un largo periodo de prosperidad que trajo como resultado una economía superavitaria y la reducción de su deuda pública neta en alrededor de 30% del PIB. Resulta interesante destacar que pese a la severidad del impacto económico de la crisis estadounidense, el dólar canadiense se recuperó ligeramente durante 2008 y 2009, gracias a la solidez del sistema financiero de este país como puede observarse en la gráfica 2.

Tradicionalmente, Canadá se ha desempeñado como un importante socio comercial de Estados Unidos; durante décadas se mantuvo como su principal exportador, pero a partir del año 2007 se inicia un proceso de desplazamiento originado por el incremento de las importaciones provenientes de China. A partir de 2009, este país asiático se posiciona como el principal proveedor de Estados Unidos, seguido por Canadá, como se presenta en la gráfica 3.

Aunado a la expansión del comercio y competencia de China y a la fortaleza del dólar canadiense sobre el dólar de Estados Unidos, existen desafíos adicionales a los que las exportaciones procedentes de Canadá deben enfrentarse; por ejemplo las disposiciones estadounidenses llamadas "Buy American" (2009)6 y las restricciones de comercio impuestas por su principal socio comercial. Esto ha provocado que la economía canadiense haya tenido una caída real en sus ventas al extranjero y por tanto, la producción de bienes y servicios haya decrecido, lo que consiguientemente desembocó en la crisis de producción y empleo por la que transita Canadá actualmente. El impacto de esta disminución del comercio es más notorio si se toma en cuenta los datos anualizados del período 2008-2011 publicados por Estadísticas Canadá. Así se observa, que en el año 2008, las exportaciones de bienes de Canadá hacia Estados Unidos, representaron para el primero 23% del total de su PIB, mientras que en 2009 se dio una pronunciada caída de 17.7%. Posteriormente, en el 2010 las exportaciones canadienses a Estados Unidos, reflejaron un leve ascenso de 18.2%. Finalmente, en el año 2011, se observa un repunte de 19.2 por ciento.

 

Impacto de la crisis sobre una economía balcanizada

Una de las principales características de Canadá es su marcada división en la producción territorial y el encadenamiento que éstas tiene con su economía. Por tal motivo, los efectos de la crisis mundial fueron distintos entre cada región. La geografía canadiense está dividida en tres territorios (Territorios del Noroeste, Yukón y Nunavut) y diez provincias. La diferencia entre ambas, es que los primeros no tienen ninguna jurisdicción inherente y están sujetos a los poderes delegados por el gobierno federal. Por su parte, las provincias, cuentan con gran autonomía y control de sus políticas públicas y económicas, y se sujetan al poder federal mediante las transferencias que éste hace y para lo cual deben cumplir ciertas condiciones impuestas por el gobierno federal. Estos tres territorios y diez provincias, se unen en cinco regiones económicas.

1. Región del Atlántico: Nueva Escocia, Nueva Brunswick, Terranova, Labrador y la Isla del Príncipe Eduardo. Hasta 2010 contaba con 6.88% (2 346 300 habitantes) de la población total del país. La producción de esta región está vinculada a sus recursos naturales aunque se ha tendido a aumentar la importancia del comercio electrónico. Su proporción del PIBtotal de Canadá en 2009 fue cercano a 6%, lo que indica que es la región con menor peso en la economía, esto debido al tipo de producción que realiza.

2. Provincia de Quebec, es una de las más pobladas del país, cuenta con 22% del total de la población (7 907 400 habitantes) y su participación en el PIBtotal es de 20%. La región tienen una economía basada en el desarrollo tecnológico, las hidroeléctricas, la minería, los bosques y las telecomunicaciones. Tanto su comercio, como los ingresos por inversión extranjera, están fuertemente ligados a la economía de Estados Unidos.

3. Provincia de Ontario, es el centro económico del país concentrando 38% de la producción y una población de 13 210 700 habitantes (38.73% del total de Canadá). Cuenta con la mayor concentración de empresas manufactureras del país, así como de instituciones financieras. Su economía está diversificada, se producen bienes del sector telecomunicaciones y automotriz, pero también participa en el sector minero, metalúrgico, alimenticio y forestal, sin dejar de lado, a los sectores tecnológicos como la biotecnología y la computación.

4. Provincias de las Praderas: Manitoba, Saskatchewan, Alberta y los Territorios del Noroeste. Esta región se especializa en la producción de bienes basados en recursos naturales, tiene como principales productos el gas, petróleo, minería y productos alimenticios. Es la segunda región en importancia medida por su participación en el PIB, con 23% de la producción de Canadá, a pesar de que sólo cuenta con 18% de la población (6 045 700 habitantes), esto se debe, principalmente, por la explotación de hidrocarburos de la región, lo que además hace que su población cuente con uno de los mayores niveles de ingreso, especialmente la provincia de Alberta.

5. La Provincia de Columbia Británica y los Territorios de Yukón y Nunavut, poseen 13.48% de la población (4 598 700 habitantes) y 12% de la producción nacional, que se dedica principalmente a la industria electrónica y biotecnológica.7

El tipo de producción y de comercio que cada región tiene, provocó que cada una de ellas experimentara de manera diferente la crisis económica. En este sentido, uno de los primeros indicadores de malestar económico en el país, fue la aparición de altas tasas de desempleo en determinadas provincias. A nivel general, Canadá tenía diez años registrando una tendencia decreciente de desempleo llegando a su punto más bajo desde 1976, en el año de 2008 donde esta tasa fue igual a 6.1% y que en su punto más alto, el año 2009, fue de 8.4% (para abril de 2011 esta se situó en 7.4 por ciento).

En lo que respecta al desempeño por provincia, la postura que proponía Quebec sobre su autonomía/asociación de la federación, provocó que en el pasado parte de las inversiones se re-direccionarán a otras regiones; en particular esto ocurrió en los años ochenta y se repitió a mediados de los años noventa.8 En general, las posiciones separatistas de Quebec, pero también en cierto sentido, el unilateralismo económico de Alberta respecto al resto de Canadá, se vinculan con los efectos inherentes a la desaceleración económica en estas provincias y su comercio con Estados Unidos (véase gráfica 4).

Durante la reciente crisis mundial, la provincia de Ontario fue la más golpeada, a pesar de ser la región más industrializada, debido a su fuerte enlazamiento manufacturero y comercial con Estados Unidos, en particular en el sector automotriz.9

Un fenómeno relativamente nuevo a nivel regional, fue el desplazamiento masivo de las inversiones en dirección hacia el Oeste, sobre todo hacia la provincia de Alberta que es donde se concentran los yacimientos de petróleo y arenas bituminosas del país. Esto ha provocado que tanto su economía, como los índices de desempleo, se mantengan estables a pesar de los problemas coyunturales. El índice de ingreso por habitante en Alberta es superior al del promedio del país, esto se debe principalmente a que constitu-cionalmente cada provincia es libre de promulgar leyes para la explotación y manejo de los recursos no renovables, forestales y de energía eléctrica, así como a fijar impuestos provinciales, lo que a la larga redunda en un ingreso directo a las arcas de la provincia.10

Lo anterior, explica en parte que Ontario exhiba un índice de desempleo de 8%, mientras que Alberta lo mantiene por debajo de 6%. En este contexto, se observa, que las provincias que cuentan con una situación de bonanza en la producción de gas y petróleo, son aquellas que mejor han sorteado la crisis económica, exceptuando a Terranova, en donde pese a que la explotación de combustible es equiparable a la de Alberta, no ha podido valerse de este sector para disminuir su índice de desempleo. Parte de este efecto, se debe a que su economía está fuertemente ligada a la pesca y explotación de recursos naturales y que la producción se ha visto, paradójicamente encarecida por los precios de los energéticos refinados. A pesar de lo anterior, se registra cierta mejora en el mercado laboral de la provincia a partir de 2010.

Canadá, es el segundo país del mundo con mayores reservas probadas de crudo, actualmente cuenta con alrededor de 178 900 millones de barriles. La política energética del país se basa en una explotación de hidrocarburos que consideran el hecho de que la innovación tecnológica rebasará en un momento dado los actuales estándares de consumo de dicho energético, por lo que su explotación debe hacerse de manera rápida y ordenada y enfocar gran cantidad de recursos al desarrollo y puesta en marcha de tecnologías "verdes".

En años recientes, la industria de extracción de hidrocarburos canadiense se ha transformado en un punto de apoyo para el crecimiento de la economía, mediante la inversión pública y privada con el fin de obtener ingresos extraordinarios, pero teniendo en claro que es el Estado quien supervisa y regula la producción.

Esta postura tiene sus raíces en la creación de la sociedad estatal Petro-Canadá (1975), que temporalmente repelió la inversión de las multinacionales del petróleo estadounidenses.11 y en el Programa Nacional de Energía (NEP, por sus siglas en inglés) establecido en 1980 por el Primer Ministro Trudeau.

El NEP fue diseñado para promover la autosuficiencia petrolera de Canadá, mantener el suministro de petróleo, en particular para el sector manufacturero del Este, ubicado en la provincia de Ontario. Su objetivo era promover la propiedad canadiense del sector de la energía, la reducción de los precios internos que hasta ese momento eran fijados uni-lateralmente por la provincia de Alberta, estando muy por encima del precio internacional de petróleo, y aumentar los ingresos del gobierno por la venta de petróleo a través de una serie de impuestos y acuerdos. El NEP fue muy impopular en el Oeste, especialmente en Alberta que producía ya en este momento, la mayor parte de petróleo de Canadá. Gracias al NEP, el dominio de las jurisdicciones provinciales se debilitaron temporalmente, pero con la llegada del Primer Ministro conservador, Brian Mulroney en 1984 este programa fue prácticamente anulado.12

Los avances del NEP fueron revertidos por el gobierno conservador mediante la Ley de Administración de Energía (1985) que brinda facilidades a los productores para ajustar su producción y los precios de los combustibles de manera acordada, de tal forma, que las pérdidas, tanto para ellos, como para los consumidores fueran mínimas en caso de inestabilidad en el mercado mundial de energéticos.

En esta misma tesitura, la Ley de Operaciones de Petróleo y Gas (1985), define y promueve la actividad petrolífera del país, garantizando el bienestar ecológico. Esto provoca que el sector incremente su importancia, no sólo por la producción y explotación de los yacimientos, sino también por el transporte de los mismos en los más de 23 000 kilómetros de ductos que conectan las plantas de extracción con las refinerías que se encuentran en los centros económicos más importantes del país (Alberta, Quebec y Ontario).

Poniendo lo anterior en perspectiva, podría decirse que mientras que una provincia como Alberta, aparentemente ha salido bien librada de la crisis económica, el sector manufacturero canadiense, en particular el automotriz, sufrió fuertes problemas y retrocesos en los últimos años, en su mayoría provocados por las fuertes apreciaciones del dólar canadiense y problemas de la demanda interna (véase gráfica 5).

La apreciación de dólar canadiense encareció las exportaciones manufactureras, y obligo a varias empresas a trasladar su producción y operaciones a otros países, así como al cierre de empresas del sector automotriz, acerero y de electrodomésticos, siendo las provincias de Ontario y Quebec las más afectadas.

El sector automotriz de Canadá ha mostrado una tendencia a la baja principalmente ocasionada por la disminución de las exportaciones de automóviles hacia Estados Unidos, así como por la falta de acceso al crédito, lo que dificulta a muchos consumidores canadienses la adquisición de automóviles. Durante 2009, la caída del sector fue de 5.4%. Por lo tanto, la mejora en las condiciones del mercado financiero podría impulsar la demanda interna y a su vez, incrementar la venta de automóviles.

De hecho, el alto costo del crédito y la imposibilidad de obtener préstamos para automóviles en condiciones asequibles, obliga a los compradores a aplazar las compras que podrían haber hecho de otra manera. Además, la creciente longevidad media de los automóviles que se ha observado en los últimos años puede haber favorecido este comportamiento" (OECD, 2009).

Siendo una de sus principales industrias, la del automóvil emplea a cerca de 500 mil personas en la producción (contando ensamblado de vehículos y producción de autopartes), contribuye con 24% de las exportaciones totales de Canadá. Por tal motivo, cuando el sector automotriz colapsó, el gobierno canadiense otorgó 2 700 millones de dólares en diciembre de 2008 que a su vez se vio incrementado por las aportaciones del gobierno de Ontario, ya que fue la provincia con mayor afectación a su planta laboral, a cerca de 4 000 millones de dólares canadienses. Este rescate, se destinó a las armadoras estadounidenses, General Motors, Chrysler y Ford. A su vez, se destinaron 700 millones para productores de autopartes y para respaldar las garantías de los consumidores. Estos rescates por parte del gobierno, se efectúan bajo la base de que éste quede con el control temporal de la empresa y esto ocurrirá hasta que las mismas cubran el monto total de la deuda.

Cuadro 1

Durante la década de los años noventa, el gobierno federal con el liderazgo del Primer Ministro Jean Chrétien y de Paul Martin como Ministro de Finanzas, tomaron la decisión de impedir la fusiones13 de los más importantes bancos de Canadá: por una parte el Royal Bank con el Banco de Montreal y por otro lado el Toronto Dominion Bank con Canadian Imperial Bank of Commerce (CIBC). Gracias a esta medida, los grandes bancos canadienses fracasaron en lograr a gran escala convertirse en bancos

más competitivos e integrados dentro del mercado financiero estadounidense. Quedándose pequeños, conservadores, aburridos y canadienses, pudieron salvarse (ellos y el sector financiero en su conjunto) así como los contribuyentes canadienses de la furia de la crisis de la sub-prime estadounidense (Ireland y Webb, 2010: 97).

La mayoría de los bancos canadienses funcionan dentro de un mercado bastante concentrado, muy estable y de características oligopólicas. Debido a lo anterior, estos bancos han tenido hasta cierto punto, menos motivos para diversificarse y tomar grandes riesgos al estilo de los americanos. Canadá cuenta con contados brókeres hipotecarios y aseguradoras independientes, la mayoría son empleados de instituciones financieras reguladas por el gobierno federal. La carga mayor de las transacciones financieras tiene lugar dentro del sistema bancario y no a través de un mercado secundario poco supervisado.

La diferencia en tamaño, talla y número de las instituciones bancarias en Canadá y Estados Unidos es abismal. En 2005, existían 8 000 bancos en activo en Estados Unidos, mientras que Canadá sólo contaba con 69 bancos, de los cuales 18 eran de origen canadiense; 29 eran subsidiarias de bancos extranjeros y 22 sucursales de bancos extranjeros. El Banco Central de Canadá fue creado en 1937, a raíz de las secuelas dejadas por la Gran Depresión ocurrida en 1929.

El Acta Constitucional de 1867 estipula que el gobierno federal y los provinciales comparten la jurisdicción sobre la actividad de los servicios financieros, pero la regulación del comportamiento de los bancos recae en el gobierno central. Algo similar se aplica a los seguros de vida y de salud bajo el control federal. En contraposición, las Uniones de Crédito y las Cajas Populares son reguladas en las provincias.

 

Seguimiento y recuento de una crisis

La crisis económica en Canadá, como en muchos otros países, estuvo vinculada al efecto de la burbuja hipotecaria originada en Estados Unidos. Si bien, las condiciones de demanda y producción se mantenían constantes, la falta de respaldo y de control sobre las instituciones relativamente nuevas y no reguladas (shadow banking system)14 en Estados Unidos, hizo que los efectos de la especulación y caída de los valores afectaran consecuentemente a los sectores no financieros de la economía canadiense.

La política de promoción para adquirir vivienda de Estados Unidos, tiene como rasgo característico, el descuento de impuestos sobre los intereses hipotecarios pagados; a pesar de ello, los efectos de este subsidio sólo han afectado positivamente a los individuos de alto y mediano ingreso, así como para las empresas del ramo hipotecario, al respecto Gregory Mankiw afirmó:

éste subsidio para la adquisición de vivienda no es económicamente eficiente ni particularmente equitativo (Gregory Mankiw, 2010).

La política canadiense de promoción a la vivienda, no propone subsidiar el endeudamiento e incluso fomenta que el valor total de la deuda hipotecaria no sea superior a 80% del valor total del bien adquirido. A pesar de lo anterior, tanto en Estados Unidos como en Canadá, el porcentaje de propiedad sobre viviendas ocupadas es similar. Esto indica que para los estadounidenses existe el incentivo a endeudarse gracias a la disminución de los impuestos que recibe, mientras que para los individuos canadienses, el incentivo consiste en pagar la deuda obtenida lo antes posible.

Las diferencias entre la capacidad de endeudamiento de largo plazo, muestran desigualdades significativas en los dos países. Si bien en Estados Unidos y Canadá los créditos hipotecarios tienen plazos de entre 25 y 40 años, los estadounidenses tienen el cobro de intereses por el mismo periodo de tiempo, mientras que en Canadá, el cobro de los mismos sólo puede tener una duración de 5 años, esto es debido a la regulación canadiense establecida en la sección 10 del Canada Interest Act (1985).

La disparidad en el cobro de interés durante el periodo de préstamo, afecta directamente a la propiedad de los derechos de deuda, de tal forma que en Canadá los plazos al ser más cortos provocan que la deuda originada se quede en el banco que prestó en primera instancia, mientras que, en Estados Unidos la deuda se renegocia y se traspasa a otras entidades debido a que el préstamos durante toda su vigencia sigue siendo un negocio que genera ganancias. Las únicas instituciones que tienen la capacidad de tener dinero paciente o inactivo por largos periodos de tiempo son las que pertenecen al gobierno y sus agencias:

La mayor parte de la cartera crediticia hipotecaria canadiense se mantuvo en los balances bancarios y apenas fue transformada en instrumentos financieros negociables. Al cierre de 2007, sólo 22% de las hipotecas canadienses habían sido titularizadas -transformadas en instrumentos financieros negociables- mientras que en Estados Unidos la proporción alcanzaba 51%. Para los préstamos hipotecarios canadienses también se exigía la tasación de la vivienda, la nómina del solicitante y otra información financiera, mientras que en Estados Unidos hubo mayor laxitud y surgió ese acrónimo de los "Ninja Loans", que viene de "No income, no job, no assets", esto es, préstamos y créditos donde dejaba de exigirse nivel de ingresos, trabajo y otro activos en garantía a los prestatarios (Goedder Carlos, en línea).

La legislación y regulación del sistema financiero canadiense ha generado menos distorsiones en la dinámica de intermediación financiera. Esta regulación juega un papel importante en el desarrollo de los distintos intermediarios, instrumentos y usuarios financieros. A pesar de ello, hubo un número importante de episodios que amenazaron la estabilidad financiera, entre ellos el colapso del mercado respaldado por activos de papel comercial (Asset-backed Commercial Paper) como puede observarse de manera sintética en el cuadro 2.

 

Origen de la crisis del papel comercial colateralizado en Canadá

En agosto de 2007, el mercado de ABCP15 se paralizó debido a que los tenedores de este papel no pudieron refinanciar sus obligaciones. La pérdida de confianza estuvo directamente vinculada al escándalo de la subprime en Estados Unidos. La incertidumbre fue tal que los operadores se retiraron del mercado y estacionaron sus fondos hasta que las cosas se aclararan y se establecieran facilidades especiales de liquidez por los bancos centrales.

La industria de servicios financieros, no estuvo exenta de una conducta negligente como la que surgió en Estados Unidos, aunque el impacto fue menor, la economía real fue negativamente afectada. Este hecho evidencia ciertas fisuras del régimen regulatorio canadiense el cual, entre otros, inhibe una comunicación fluida entre los reguladores y los actores clave en el gobierno para tomar la iniciativa y preservar el sistema. La burocracia canadiense, tanto en el nivel federal como en el provincial, desempeñaron sus funciones bajo una estructura balcanizada que condujo a que ninguno trabajara a favor de la preservación del sistema financiero en su conjunto (Harris Stephen, 2010: 73-78).

Alrededor de 32 miles de millones no bancarios, que patrocinaban a los ABCP, no fueron suficientes para respaldar a las instituciones de inversión y a los individuos, quedando éstos a merced de un proceso de reestructuración que fue concebido exclusivamente para legitimar a aquellas autoridades que fracasaron en cumplir con sus responsabilidades. La mayoría de los activos en papel comercial estaban bajo la forma de swaps de incumplimiento crediticio (CDS), obligaciones de deuda colateralizada (CDO) e hipotecas por cobrar16 (Harris Stephen, 2010: 77).

La crisis de los ABCP en gran medida presenta características similares a la de las hipotecas subprime en Estados Unidos. Los conductores en una operación usaban las ganancias de la venta de los papeles para comprar activos adicionales como hipotecas, préstamos, crédito a los hogares que incluían tarjetas de crédito y arrendamiento de locales comerciales. Estos activos tenían un término de madurez más largo que las obligaciones que se usaron para adquirirlos, ya que estos instrumentos dentro del mercado monetario tenían un término menor a un año.

Las características de los instrumentos ABCP eran tan opacas y faltas de claridad como lo eran la subprime en Estados Unidos. Esto se debía a que el Provincial Securities Admi-nistrators (PSA'S) no exigía un prospecto para los emisores de ABCP porque había exenciones legales para los inversionistas "expertos".

La falta de claridad en comprender las implicaciones y riesgos del mercado de los ABCP no fue exclusiva del PSA'S. El Banco de Canadá que tiene la responsabilidad de valorar y supervisar la estabilidad financiera tuvo la oportunidad de registrar las anomalías, pero falló en alertar a las autoridades para que intervinieran prontamente:

There was some thinking out there, that this was very risky. We thought it was not plausible and it happened. That's It (testimonio ante el Comité de Finanzas de la Casa de los Comunes del Parlamento de Canadá, de Henri-Paul Rosseau, CEO17 de la Caisse de Depot et Placement du Quebec. La Caisse tenía en ese momento 13.2 billones en ABCP.

En términos generales, poca gente responsable del sistema financiero entendió lo que estaba ocurriendo en 2007. Los reguladores no fueron regulados, solo fueron observados. Las agencias calificadoras específicamente se concentraron en los riesgos crediticios, pero no en la liquidez. Después de las perdidas, los inversionistas que habían comprado ABCP decidieron que no los querían más (Harris Stephen, 2010: 69-85). Al respecto la opinión atribuida a un ceü del Toronto-Dominion Bank refleja claramente el sentir y la confusión que este tipo de instrumentos estaban provocando en Canadá:

The decision to exit these products four to five years ago, was simple. They became too complex. If I cannot hold them for my mother-in-law, I cannot hold them for my clients! Ningún regulador podría competir con esta regla! (Ed Clarke, citado en Derek Ireland y Kernaghan Weeb, 2010: 101).

Uno de los problemas ligados a la crisis fue la existencia de una multi-agencia reguladora del sistema financiero a nivel federal y una regulación de valores muy dispersas a nivel provincial, lo cual restó claridad sobre quien hablaba por todos. Una estructura tan descentralizada no permitió a los burócratas asumir responsabilidades para garantizar un sistema financiero sólido y seguro. En Canadá, las penalizaciones en que incurrieron las instituciones que se implicaron en actividades contrarias al interés público en el fiasco de los ABCP ascendieron únicamente a un monto de 140 miles de millones, lo cual representa .04% de los 32 miles de millones que costó el error de la crisis del papel comercial colateralizado.

Dada la estructura y repartición de responsabilidades entre el poder federal y provincial, de manera paradójica el gobierno federal canadiense prácticamente no incurrió directamente en ningún costo directo por el colapso de los ABCP, aunque los deudores incurrieron en enormes costos, en especial los agrupados en la Caisse de Depot et Placements du Quebec y los ubicados en la ciudad de Hamilton en la provincia de Ontario.

 

Crisis y Desempleo

Debido a los problemas de desempleo registrados en Canadá y a la baja en la producción del país, el banco central ha fijado una postura monetaria que intentaba estabilizar la demanda bajando la tasa de interés. El Banco Central de Canadá promovió como principal medida la reducción de la tasa de interés de referencia, en 2008 la tasa interbancaria pasó de 3 a 2.5%, mientras que la tasa de descuento bajó en 0.50 puntos porcentuales, colocándose en 2.75%. Para diciembre de 2009, el Banco continuaba con esta disposición y redujo el intervalo de la tasa de interés entre 0.25 y 0%, con el fin de bajar el costo del dinero y empujar a los consumidores a acercarse nuevamente al mercado crediticio (Rodríguez Esther, 2009). A su vez, implementó una política poco convencional para comprar deuda gubernamental de Canadá y hacer préstamos directos a entidades no financieras (véase gráfica 6).

Canadá entró oficialmente en recesión en octubre de 2008, un año después, la tasa de desempleo había aumentado a su nivel más alto en más de una década y estuvo a punto de igualar la tasas registradas en las crisis ocurridas en 1982 y 1989-1990 (véase gráfica 7 y 8).

Desde que inició la crisis hasta abril de 2009, se habían perdido casi 406 mil empleos de tiempo completo. A su vez, los trabajos de medio tiempo estaban aumentando, lo cual fue una clara señal del estrés en el mercado laboral, en donde las personas buscaban un medio de subsistencia urgente. La tasa oficial de desempleo aumentó hasta 8.4% en su punto más alto, con más de medio millón de personas en busca de trabajo por más de un año. De acuerdo a Campbell:

Contando los que han dejado de buscar y los que han abandonado la fuerza de trabajo, aquellos que trabajan tiempo parcial pero que buscan empleo de tiempo completo, 12.4% de la fuerza de trabajo, o 2.3 millones de canadienses están desempleados" (Campbell, 2009).

En diciembre de ese mismo año, se habían perdido 70 mil 600 empleo más, principalmente de tiempo completo, en cambio, se habían creado 36 200 de tiempo parcial; las industrias expulsoras de fuerza de trabajo fueron las del sector manufactura y comercio.

Este aumento del desempleo de la fuerza de trabajo, ha provocado que un rasgo característico de la economía canadiense comience a mostrar marcados problemas en su población. Como se mencionó anteriormente, la economía de Canadá es una de las más estables del mundo y tenía índices de calidad de vida superiores a la de la mayoría de los países del mundo. A pesar de ello, la desigualdad de los ingresos de las personas se ha acrecentado, sólo 10% de los ciudadanos del país acaparan la mayor parte de los recursos y los ingresos más ricos, mientras que el crecimiento de la inflación ha provocado que los ingresos netos del resto de la población se vean disminuidos (Yalnitzyan Armine, 2010).

En cierta medida, este efecto se debe a que la capacidad de negociación de los trabajadores canadienses con las empresas se ha visto afectado por la desregulación de los mercados laborales y la movilidad de capitales de un país a otro. La libre movilidad de la inversión productiva, especialmente en la manufactura, el aumento de empleos de bajos salarios y sin seguridad social, y el debilitamiento de la protección de los trabajadores han estado entre las consecuencias más notables. Aproximadamente, 20% de los trabajadores de Canadá laboran en jornadas de medio tiempo, temporal, o trabajan por cuenta propia, a su vez, la precarización del trabajo, ha mostrado signos de desigualdad de género, ya que 40% de la mujeres que trabaja, lo hace en estas condiciones. Esto es aún más notorio cuando se observa que 20% de las mujeres con empleos de jornada completa están en ocupaciones de bajo ingreso, mientras que sólo 10% de los hombres se encuentra en esta situación.

Uno de los aspectos más importantes en la caída de los salarios reales y el deterioro laboral, provocó un sobreendeudamiento de los ciudadanos del país, esto por querer mantener el nivel de gasto que tenían previo a la crisis. La deuda de los hogares se ha incrementado seis veces más rápido que los ingresos desde 1990.

Por su parte, Estadísticas Canadá, informó que durante 2009 las industrias de Canadá redujeron su tasa de utilización de la capacidad productiva en 2.8 puntos porcentuales a 67.4% en el segundo trimestre, lo cual muestra un mejoramiento respecto al trimestre anterior. Sin embargo, la utilización de la capacidad industrial todavía sigue en su nivel más bajo desde 1987. También se observó una caída en el índice de precios al consumidor, cercana 0.9% en junio de 2009, derivado por la falta de demanda de la mayoría de los bienes y servicios, exceptuando alimentos y energéticos. Este efecto negativo siguió hasta septiembre del mismo año, para después empezar a revertirse. Dicho índice llegó en abril de 2011, a 3.5 puntos porcentuales, debido al mejoramiento paulatino de la demanda.

Por su parte, en 2009 la inversión en maquinaria y equipo se redujo en casi todas las categorías empresariales, con excepción de los equipos de telecomunicaciones y la venta de camiones. Esta reducción fue cercana a 11% durante la primera mitad del 2009, pero ha disminuido con el mejoramiento global de la economía. Esto hace suponer, que los inversionistas, han direccionado su capital, en mayor manera al mercado financiero, ya que habiendo una disminución de los precios al consumidor, así como una divisa local fuerte, capaz de comprar bienes de capital del extranjero a precios bajos, la compra de bienes de capital y la inversión productiva no han aumentado significativamente. Esto se traduce, en que los índices de desempleo no mejoren, los salarios bien remunerados no estén disponibles y que la economía real de Canadá permanezca con crecimiento bajos.

En el mismo período, las exportaciones cayeron de manera acelerada, se redujeron en casi una tercera parte desde julio de 2008, hasta abril de 2009 y las ventas de manufactura lo hicieron en 25% desde agosto de 2008.

La contracción de la producción, de las exportaciones y la inversión, provocaron que para el 2009, el PIBcayera en -3% respecto a 2008, mismo año en que el crecimiento fue notablemente bajo debido a los mismo problemas (véase gráfica 9).

Si bien en la desaceleración de la economía durante 2008 no fue tan grande, la caída del PIB, durante 2009 como en otros países de mundo, el mayor problema fue la perdida de ganancias de la producción potencial. Las expansiones registradas en años anteriores a 2008, cercanas al por ciento, eran iguales a un aumento de la actividad productiva de 49 mil millones de dólares canadienses, mientras que la desaceleración de 2008 representó crecer sólo 8.2 mil millones de dólares, lo que no fue suficiente como para solventar las necesidades del creciente mercado laboral, lo que consiguientemente se tradujo en desempleo. Un crecimiento por debajo de 1%, provoca que el empleo escaseé y sea poco probable que la fuerza de trabajo encuentre lugar en la economía, y mientras la tasa de empleo puede permanecer constante en una recesión, la tasa de desempleo puede continuar expandiéndose, esto se debe a que no sólo las personas que perdieron empleo tienen que conseguir trabajo, también lo deben hacer las personas que recién se insertan al mercado laboral, es por ello que la tasa de desempleo, se mantiene con altos índices durante largos periodos.

 

El rescate bancario en Canadá

Durante el periodo que transcurrió entre el año 2008 y 2010, el gobierno de Canadá sostuvo reiteradamente que el país contaba con el sistema bancario más estable del mundo y que en consecuencia no era necesario aplicar medidas de rescate bancario extraordinarias. Sin embargo, en la práctica, el gobierno federal implementó un programa que oficialmente prefirió describir como de "apoyo a la liquidez" el cual resultó ser un generoso rescate a las entidades financieras canadienses. Este apoyo -que duró más de dos años-, consistió en una operación de rescate conjunta auspiciada por el Banco de Canadá, el gobierno federal y los programas de rescate estadounidenses, en especial los de la Reserva Federal. En marzo de 2009, oficialmente se declaro que el apoyo a los bancos canadienses alcanzaba los 114 miles de millones de dólares canadienses, lo cual equivaldría a 7% de la talla de la economía de Canadá en 2009.

Años después, gracias a las investigaciones de David Macdonald, se conoció con mayor detalle el verdadero monto y destino del rescate bancario, en base a los datos que Macdonald logró recabar de la oficina federal de acceso a la información de Canadá.18 En este documento se explica que los bancos establecidos en Canadá se vieron beneficiados por los programas ofrecidos por la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Canadá y la Canada Mortgage and Housing Corporation (CMHC). La Reserva Federal y el Banco de Canadá otorgaron préstamos a corto plazo con garantía, los cuales alcanzaron un máximo de 33 miles de millones y 41 miles de millones de dólares canadienses de las dos instituciones mencionadas. Por su parte la CMHC compró hipotecas, por un monto de 69 billones de dólares, después de que se habían convertido en valores respaldados, en consecuencia el monto del rescate canadiense ascendió a 143 miles de millones de dólares.

Durante el proceso de rescate -llamado backstops por el gobierno canadiense y bailouts para los estadounidenses-, los bancos canadienses eran absolutamente rentables, y reportaron 27 miles de millones de beneficios totales; sus directores generales fueron los mejor pagados en Canadá e incluso recibieron un aumento salarial de 19% en promedio durante la crisis. Excepcionalmente, solo dos bancos, el Imperial Bank of Commerce y el Royal Bank of Canada, reportaron pérdidas durante un solo trimestre entre 2008 y 2010.

Entre febrero y julio de 2010, todos los préstamos otorgados a los bancos canadienses habían sido pagados a la reserva Federal de Estados Unidos y al Banco de Canadá; toda la deuda fue solventada gracias a que los bancos canadienses contaron con la gran holgura que les ofrecía el financiamiento público en un periodo en que los fondos privados no estaban disponibles.

Inicialmente, la Reserva Federal de Estados Unidos, intentó mantener en secreto los detalles pormenorizados de los préstamos otorgados al sistema bancario canadiense, pero debido a diversas presiones, decidió publicar en línea la información del rescate bancario. En contraposición, el Banco de Canadá y el gobierno federal manejaron con extremo hermetismo las condiciones del rescate, pero la Oficina del Superintendente de Instituciones Financieras de Canadá permitió en cierta medida el acceso a los balances mensuales de todos los bancos que operan en Canadá.

Los beneficiarios del programa del Banco de Canadá fueron en su mayoría bancos canadienses19 pero también participaron algunos bancos extranjeros.20 Así mismo, los principales favorecidos por la Reserva Federal de Estados Unidos, también lo fueron del Banco de Canadá.

 

Estímulos y paliativos a la crisis: la instrumentación del Canada Economic Action Plan (CEAP)

El objetivo central del plan instrumentado por el gobierno federal apuntó a la protección del empleo y la producción, para ello organizó un paquete de estímulos dentro del cual la parte substancial lo representó una derrama de alrededor de 62 mil millones de dólares a la economía canadiense a lo largo de un periodo de 2 años. Las medidas adoptadas incluían una reducción del impuesto sobre la renta, un aumento de las prestaciones de desempleo y de los programas de formación, más ayudas para los aborígenes, ayudas sectoriales. También se financió unos 16 mil proyectos de infraestructuras. Aunque Canadá actualmente (2012) ha entrado en una fase de relativa recuperación, el gobierno está decidido a continuar con la implementación del Plan de Acción Económica.

A continuación se analizan los aspectos más relevantes del CEAP:

• Las desgravaciones fiscales para individuos, familias y empresas

El CEAP presentó una nueva y significativa reducción del impuesto sobre la renta que ofrecía ayuda especialmente a los canadienses de bajos y medianos ingresos, así como medidas para ayudarlos a adquirir o mejorar sus casas. Estas reducciones de impuestos permitieron que los individuos y las familias mantuvieran más de su dinero ganado y mejorar los incentivos para trabajar, ahorrar e invertir, al tiempo que contribuía a largo plazo a la agenda económica del gobierno.

Las medidas de estímulo fiscal introducidas por el Plan de Acción Económica se añaden a la sustancial desgravación fiscal brindada por el gobierno desde 2006, en apoyo de su agenda para promover el crecimiento económico a largo plazo, además de proporcionar importantes estímulos a corto plazo. La desgravación fiscal que se proporcionó a los individuos y las familias de 2008-2009 a 2010-2011 ascendió a 6.9 miles de millones. Estas medidas proporcionaron un alivio fiscal en forma permanente.

Cuadro 3

 

Ayuda a los desempleados

El Plan de Acción Económica aportó 8.4 miles de millones en dos años para apoyar a los trabajadores más afectados por la recesión mundial. Debido a las medidas rápidas y decisivas adoptadas por el gobierno federal, la economía de Canadá recuperó prácticamente todos los empleos perdidos durante la recesión. A la vez que las medidas temporales de estímulo empezaron a disminuir. El Gobierno tomó medidas adicionales para asegurar la recuperación, mediante el límite al Seguro de Empleo en la que la tasa de la prima aumenta 5 centavos por cada 100 de ingresos asegurables de 2011y 2012 y 10 centavos para los años siguientes. Esto ayudó a las empresas, especialmente a las pequeñas y medianas, para seguir creando puestos nuevos de trabajo en la recuperación.

Una de las primeras fases del CEAP, se basó en invertir en formación para preparar a los canadienses a competir por mejores empleos en una economía basada en el conocimiento; para aquellos que no calificaban para el seguro de desempleo, el Gobierno creó el Fondo Estratégico de Formación y de Transición para Mejorar las Capacidades y Formación.

Cuadro 4

• Construcción de infraestructura para crear empleos

Todas las regiones de Canadá se han beneficiando de la inversión en infraestructura a nivel provincial, territorial y municipal. De acuerdo con el reporte final del CEAP el gobierno proporcionó 14.5 miles de millones durante la fase de estímulo del Plan de Acción Económica de Canadá para modernizar una amplia gama de infraestructura, incluidas las carreteras, puentes, transporte público, parques e instalaciones de tratamiento de agua, y para ayudar a estimular el sector de la vivienda.

Cuadro 5

• Apoyo a Industrias y Comunidades

El Gobierno ofreció apoyo a las comunidades vulnerables a través de iniciativas como el Fondo de Ajuste de la Comunidad de 1 billón durante dos años. Más de 1 850 proyectos se pusieron en marcha a través de Canadá.

Incrementó el apoyo a la actividad económica en el Norte, proporcionando 50 millones dólares en cinco años para establecer la Agencia Canadiense para el Desarrollo Económico del Norte (CanNor) y 90 millones dólares durante cinco años para renovar el Programa de Inversiones Estratégicas en el Desarrollo Económico del Norte. Desde su lanzamiento, CanNor invirtió en la creación de empleo, infraestructura y desarrollo a la comunidad, permitiendo a los residentes del Norte tomar ventaja de las oportunidades económica.

Cuadro 6

• Mejorar el acceso a la financiación y el fortalecimiento del sistema financiero de Canadá

Mientras que el sistema financiero canadiense ha resistido mejor que la mayoría la crisis financiera global, la crisis ha provocado que sea más difícil para los bancos canadienses y otros prestamistas, obtener fondos de los mercados internacionales a un costo razonable. Para suavizar el impacto de la crisis, el Plan de Acción Económica de Canadá incluyó medidas para proporcionar hasta 200 miles de millones para apoyar los préstamos a hogares y empresas canadienses a través del Marco de Financiamiento Extraordinario.

Entre las medidas del Marco de Financiamiento Extraordinario, la mayoría de los cuales se enfocaron a que las condiciones de crédito mejoren, se incluyó: el Programa de Compra de Hipotecas Aseguradas; un nuevo plazo a 10 años en el Programa de Bonos Hipotecarios, el Fondo Canadiense de Crédito Asegurado, el apoyo para las medidas de emergencia de liquidez del Banco de Canadá, aumento de la flexibilidad y capacidad de acción de las empresas financieras de la Corona, incluyendo la Introducción del Programa Disponibilidad de Crédito para Empresas, y asegurar la garantía para los bancos y compañías de seguros. Todo este apoyo se ha ofrecido sobre una base comercial para proteger a los contribuyentes.

 

Crítica a las acciones contra cíclicas del gobierno canadiense

Debido a la fuerte presión sobre los mercados laborales, industriales y comerciales de Canadá, el Gobierno tomó acciones como las instauradas en el Plan de Acción Económica. Las medidas tomadas hasta el momento, son principalmente políticas contra cíclicas, destinadas a controlar los efectos negativos de la recesión en la economía canadiense.21

De una lectura cuidadosa del Plan de Acción Económica de Canadá se infiere que el documento tiene de principio a fin, un carácter contra cíclico. Tomando en cuenta que existen dos tipos de políticas contra cíclicas, bien podría decirse que en este caso, el gobierno canadiense se inclinó por una política que se apoya en los estabilizadores automáticos, pero que por otra parte, hizo uso de medidas de políticas discrecionales.

En el primer grupo de políticas, se encuentra la ampliación del tiempo y los alcances del seguro de desempleo, el programa de Formación y Transición, trabajos de verano y para personas de la tercera edad, becas para la finalización de estudios, y expansión del gasto en innovación y modernización de infraestructura utilizada. A su vez, se aumentó y simplificó la manera de inversión y gasto del Estado en proyectos provinciales.

Para el caso de las políticas discrecionales, el gobierno canadiense aumento el mínimo de ingresos capaces de generar gravamen, además incrementó el subsidio a los niños pertenecientes a familia de escasos recursos, se aplicó la disminución del gravamen sobre ingresos, ahorro libre de impuestos. Por último, en lo tocante a la política monetaria, disminuyó las tasas de interés con el objetivo desincentivar el gasto y la demanda de créditos.

De acuerdo con el FMI (2008), las políticas discrecionales, exceptuando las transferencias directas a las familias, tienen un impacto menor al esperado, ya que los individuos deciden en qué momento hacer uso del incremento de los ingresos que reciben debido a la disminución en el gravamen, por lo que no todo ese beneficio se destina al gasto para aumentar la demanda interna del país, sino que puede ser ahorrado y no atacar al ciclo como se esperaría.

Si bien, el gobierno canadiense ha estado aplicando políticas muy agresivas de estabilización monetaria y financiera desde finales de 2008. Las acciones no han sido tomadas como las mejores opciones a seguir. Una de las mayores críticas, se le hace al estímulo y protección bancaria de más de 200 mil millones de dólares, la emisión de nuevos bonos, que luego se dieron como dinero a los bancos, ya sea a corto plazo, préstamos de bajo interés, o como swaps de activos hipotecarios tomados del Canada Mortgage and Housing Corporation (CMHC), asegurando hipotecas que los bancos tenían en sus libros.

Esta crítica se debe a que a diferencia de las estrictas condiciones y los montos más bajos que se le dio a la economía real y a la producción para que se recompusiera, a pesar de que el rescate también se hizo mediante préstamos y garantías, en el sector bancario, la reestructuración y los estímulos fueron dados sin la exigencia de grandes condiciones. Al respecto, Campbell, afirma:

es curioso que el país con "el mejor sistema financiero del mundo" tiene, según el FMI, un tercio de los mayores costos incurridos de estabilización financiera en el G-7, detrás de Estados Unidos y Gran Bretaña.

El plan del gobierno de estímulos fiscales no ha logrado detener el deterioro relativo de la economía. La producción se ha reducido y los precios se han deflactado. Los créditos al consumo y el gasto se han desplomado, junto con los préstamos a negocios e inversiones. Las tasas de ahorro personal se han más que duplicado durante el último año. La economía está atrapada en un exceso de ahorro sobre la inversión, o, para decirlo de otra manera, en una escasez de la demanda.

El gobierno federal mediante el mayor gasto en el seguro de desempleo, así como por la disminución de la carga impositiva, ocasionó un déficit superior a los 55 mil millones de dólares en el régimen fiscal de 2009-2010, y se estima que se acumulará un déficit de 167 millones de dólares hasta el 2015.

Es sólo en momentos como los actuales, que el gobierno es el único jugador con la capacidad de endeudamiento para tomar los ahorros y convertirlos en inversiones y préstamos e inyectar una demanda adicional en la economía. Ese es el papel del gobierno para intervenir y conducir a mejores términos a la economía del país.

 

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Notas

1 Los términos recesión o crisis, no tienen una definición exacta ni comúnmente admitida. Para una institución como el National Bureau of Economic Research (NBER), una recesión consiste en una disminución significativa de la actividad económica, la cual se extiende a toda la economía; dura más que unos pocos meses, y es normalmente visible en el RB real, el ingreso real, el empleo, la producción industrial y las ventas totales. Mientras que la definición de una crisis o depresión económica tiene una definición menos precisa. Por éstas se entiende un efecto más agresivo, profundo y prolongado que el que se observa en una recesión económica. En términos generales, las fuentes oficiales canadienses se inclinan más por el uso del término recesión económica y en el pasado han tenido serias dificultades en reconocer oficialmente que el país ha entrado en crisis; tal fue el caso del período 1991-1993 en que las autoridades se negaron inicialmente a reconocerlo debido a la vinculación que se hacía con la instrumentación del acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. En esa ocasión el gobierno de Canadá espero a oficializarla hasta que Estados Unidos lo hizo.

2 Los investigadores del Economic Cycle Research Institute señalan que tanto las recesiones, como las crisis económicas son un proceso con características definidas: "Es el movimiento conjunto de estas variables (producción, empleo, ventas e ingresos) que genera el ciclo. Bajo ciertas circunstancias, si los consumidores contraen su gasto, las empresas responden produciendo menos y eliminando puestos de trabajo, lo que reduce los ingresos personales. Es por ello que durante las recesiones, todas estas medidas de actividad caen simultáneamente, esparciéndose y difundiéndose de manera acelerada" (Cross Philip, 2009).

3 Los canadienses argumentaban, que dadas las características del acuerdo de libre comercio (ALCEU, 1988) el gobierno necesitaba allegarse recursos de otras fuentes que no fueran los aranceles, por lo que había es decidido recurrir al GST.

4 Entre mediados de los 90 y principios de 2000, las empresas puntocom prometían gran crecimiento y mucho dinero con baja inversión. Esta crisis se desencadenó como un resultado directo de la especulación, la gran disponibilidad de capital de riesgo, sumado probablemente al poco desarrollo en la publicidad online, la relativa baja confianza de los usuarios en las compras online y la ausencia de un plan de negocios claro. La crisis se inició en 1999, cuando claramente se manifestó una situación de desconfianza generalizada en los mercados de valores. Entre marzo de 2000 y octubre de 2002, el índice Nasdaq en Nueva York perdió 70% de su valor, yendo de 5000 a 1300 puntos respectivamente. Se estima que desde el año 2000 al 2003 desaparecieron casi cinco mil compañías de internet, ya sea por quiebra, por fusión o adquisición.

5 Desde sus orígenes, la economía canadiense se ha basado en la explotación de los recursos naturales y los productos primarios. Esta constante llevó al historiador económico Harold Innis a afirmar que Canadá podía calificarse como una economía de Staples, caracterizada por la explotación y exportación de dichos recursos. Los canadienses optaron por explotar esta riqueza con el apoyo masivo de la inversión extranjera; la única condición que se impuso a la IED de 1867 a 1988 fue que la extracción o explotación del recurso conllevara una "transformación substancial del bien", con el propósito de garantizar el empleo de los canadienses (Gutiérrez Haces, 2005).

6 El Congreso de Estados Unidos aprobó un estímulo económico por US$787 mil millones, en donde se incluye la disposición Buy American Stimulus Bill. Esta disposición impone una obligación general de que cualquier edificio público o proyecto de obras públicas financiados por el nuevo paquete de estímulo use sólo hierro, acero y otras manufacturas producidos en los Estados Unidos. El paquete de estímulo incluye alrededor de US$48 mil millones en proyectos de transporte, aproximadamente US$30 millones en mejoras de infraestructura y otros gastos adicionales que pueden ser cubiertas por la disposición Buy American (Storey David, 2009).

7 Información estadística con base a los últimos datos publicados de Canada's National Statistical Agency, http://www.statcan.gc.ca/start-debut-eng.html.

8 Quebec ha llevado a cabo dos referéndums provinciales para preguntar a su población sobre una posible autonomía, el primero fue en 1980 en que 60% de los quebequenses votaron por un no rotundo a la propuesta de independizarse de Canadá; el segundo, fue en 1995, con un resultado similar al anterior.

9 Históricamente las provincias de Ontario y de Quebec habían sido las más influyentes desde la perspectiva política, legislativa y económica, por encima de las ocho provincias restantes. A partir de 1984 esta situación empezó a cambiar, en especial cuando el gobierno federal decidió iniciar la negociación del ALCCEU en 1985. La provincia de Ontario hasta esa fecha, había sido especialmente favorecida en la relación con los americanos gracias al Pacto del Automóvil (1965) que catapultó a dicha provincia a un prolongado auge manufacturero. Por su parte, Quebec se había visto relativamente menos favorecida que Ontario, dado el peso de su sector primario. Debido a que la negociación del acuerdo comercial pegaría directamente contra los privilegios de Ontario, esta o provincia se opuso ferozmente a un acuerdo que favorecería al conjunto de Canadá. En respuesta, la provincia de Quebec apoyo plenamente el acuerdo con el propósito de neutralizar los privilegios de Ontario. Este hecho profundizó sensiblemente las pugnas interprovinciales y repercutió sobre el fracaso de los Acuerdos de Lago Meech (1987) y de Charlottetown (1992) sobre cambios constitucionales cruciales para Canadá. Aunado a esto, la inesperada riqueza de la provincia de Alberta gracias al petróleo y las arenas bituminosas contribuyó a una mayor balcanización de Canadá.

10 Entre las atribuciones provinciales que les confiere directamente el Acta Constitucional de 1867, se encuentran el derecho a explotar sus recursos naturales y conservar este ingreso para la provincia, aplicar un régimen impositivo ad hoc independiente de los impuestos federales, plena autonomía sobre el diseño e implementación de su política económica, así como total autonomía sobre la política social y cultural. Cada provincia tiene una política autónoma sobre la forma de atraer y regular la inversión extranjera directa. Debido a lo anterior, las provincias en gran medida se comportan como estados autónomos donde desde luego el grado de riqueza provincial determina su preponderancia sobre otras provincias y también el gobierno federal.

11 Petro-Canada es la compañía petrolera establecida por el gobierno federal con sede en Calgary, la cual era responsable de la ejecución del Programa Nacional de Energía.

12 Durante los momentos más ríspidos de las relaciones interprovinciales, el Primer Ministro de la provincia de Alberta, Peter Lougheed anunció que los envíos de petróleo al resto de Canadá se detendrían, obligando al gobierno federal a importar crudo más caro para abastecer al resto de Canadá. Además de lo anterior, Lougheed obstaculizó el desarrollo de los proyectos de arenas bituminosas durante su gobierno, aunque posteriormente gracias a los acuerdos comerciales, se inició un proceso de explotación espectacular en la que no sólo Estados Unidos sino también China está involucrada.

13 El Departamento de Finanzas y el Buró de Competencia fueron los más opuestos a las fusiones bancarias en Canadá, mientras que en Estados Unidos la "merger mania" redujo de 14 000 a 8 000 los bancos existentes gracias a la anuencia de las autoridades encargadas de regular las fusiones.

14 El shadow banking system, puede describirse como: la intermediación de créditos correspondientes a las entidades y actividades fuera del sistema bancario regular. La intermediación de crédito a través de los canales no bancarios puede tener ventajas, por ejemplo, proporcionando una fuente alternativa de financiación y liquidez (Financial Stability Board, 2011).

15 Los ABCP es la deuda corporativa con vigencia de un año, y está respaldado por activos tales como bienes raíces, automóviles y otros bienes comerciales. Es parte de las Obligaciones de Deuda Colateralizada, o CDO (Collateralized Debt Obligation), que se vende en el mercado secundario. Los ABCP son similares a los Valores Respaldados por Hipotecas (Mortgage-backed Securities), ya que es un paquete de préstamos que se revende a otros inversores. Además, en ellos se incluyen activos que no pertenezcan a préstamos hipotecarios. Fueron creados para proporcionar más liquidez a la economía. Permite a los bancos y las empresas vender sus derechos sobre la deuda, lo que libera más capital para invertir o prestar. Esto permite que los originadores de la deuda inicial, no se vean obligados a reclamar las deudas cuando estas ya están vencidas por efecto de la venta de las mismas. Por tal motivo, se incurrió en una oferta de préstamos con reglas laxas y que el riesgo de retorno de los demandantes de crédito no se analizaran exhaustivamente.

16 Supra nota 15.

17 Chief Executive Officer.

18 David Macdonald, "Canada's Secret Bank Bailout", ccpa, Behind the Numbers, Abril, 2012.

19 Bank of Montreal, Scotiabank, Canadian Imperial Bank of Commerce, Royal Bank of Canada, The Toron-to Dominion Bank, Alberta Treasuries Branches, Caisse Centrale Desjardins du Quebec, Central Credit Union, Laurentian Bank of Canada, National Bank of Canada y Casgrain & Company Limited.

20 Bank of American Corp, Merrill Lynch Canada Inc, State Street Corp, bnp Paribas sa, Deutsche Bank ag, hsbc Holding plc, ING Groep nv.

21 Cabe mencionar que una política es contra cíclica cuando actúa contra las tendencias del ciclo en que se encuentre la economía. Estas políticas se implementan para evitar el sobrecalentamiento económico, cuando existe expansión, o para reactivar la actividad en los ciclos recesivos. En el caso de la recesión, las políticas contra cíclicas, producen déficit público que puede poner en problemas a la economía si es que no existen mecanismos que vayan ajustando la expansión del gasto público con las necesidades reales de la economía.

 

Información sobre la autora

María Teresa Gutiérrez-Haces: Es investigador de Tiempo Completo en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Tiene una Maestría en Economía por la Universidad de Ambéres, Bélgica; una Especialidad en Desarrollo Económico por la Universidad de Lovaina en Bélgica y un Doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de la Sorbonne Nouvelle, en Paris, Francia. Ha sido Profesor Invitado en la Universidad de Quebec en Montreal (1987), en la Universidad de Carleton, Ottawa (1994) y en la Universidad de Ottawa (2000), así como en la Universidad de Barcelona (2002) y la Universidad de Girona (2002). En el año 2005, recibió el Premio Universidad Nacional en el área de Investigación Económica. Durante el año 2007, recibió el máximo reconocimiento que el gobierno de Canadá otorga a un intelectual extranjero: The Governor General's International Award for Canadian Studies. De sus publicaciones recientes destacan: Les Voisins du Voisin. La Continentalisation économique du Mexique et du Canada dans lAmérique du Nord, L'Harmattan, Paris; "International Trade and Neoliberal Globalism. Towards re-peripheralisation in Australia, Canada and Mexico", Routledge Studies in Governance, U.; Origen de los Procesos de Integración Económica en México y Canadá. Una Perspectiva Histórica Comparada, Instituto de Investigaciones Económicas, Porrúa, México, 2002. 150 pp.; Pulling Apart. The Deterioration of Employment and Income in North America under Free Trade, Canadian Centre for Policy Alternatives, Canada, 2000. 85 pp., así como varios capítulos de libro y una cantidad importante de artículos en revistas especializadas de México y el extranjero.

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