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Economía UNAM

versión impresa ISSN 1665-952X

Economía UNAM vol.8 no.22 México ene./abr. 2011

 

Reseñas

 

Samuel Lichtensztejn, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial: instrumentos del poder financiero

 

Alicia Girón

 

Siglo XXI, México.

 

Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. alicia@servidor.unam.mx.

 

El libro Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial: Instrumentos del poder financiero tiene como principal objetivo adentrarse en la reconstrucción del orden monetario internacional de la posguerra para sentar las bases de la expansión del capital financiero norteamericano a nivel internacional. Samuel Lichtensztejn, autor del libro, pone en la mesa de la discusión la necesidad de entrar con bisturí al análisis de los organismos internacionales más importantes de la historia reciente del capitalismo financiero. Organismos sin cuya existencia pudiésemos imaginar el desarrollo de los intermediarios financieros y los grandes conglomerados que dominan a nivel global los recursos económicos. Han participado en las crisis recurrentes de los últimos cuarenta años que anteceden a la actual crisis del capitalismo mundial así como en las innovaciones financieras en el marco del sistema financiero "paralelo".

Con gran destreza Samuel Lichtensztejn, autor de este libro analiza lo que en el fondo viene a ser la expresión del capital financiero en América Latina. Desde el inicio de su obra, el refleja el pensamiento económico y financiero latinoamericano enfocado al estudio de la problemática financiera. Son pocos los expositores del pensamiento económico latinoamericano que durante lo sesenta y setenta hicieron alusión a los circuitos financieros y al desenvolvimiento de las categorías de concentración y centralización del capital y su relación con los bancos y la industria. Las enseñanzas de Hilferding en su obra El Capital Financiero absorben la atención del autor para enseñarnos la articulación orgánica existente entre los grandes conglomerados financieros y el Estado. Sin la profundidad y el conocimiento que expresa Samuel en su artículo seminal sobre "El Capital Financiero" publicado en 1980 difícilmente hubiera podido articular la discusión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) hoy presente en este libro.

Frente a las crisis recurrentes que se inician desde los setenta en los países latinoamericanos estos organismos han establecido una relación perversa que se ha visto expresada y reflejada en el Estado como una relación orgánica que busca la rentabilidad del capital financiero nacional e internacional. En el fondo lo que han expresado las crisis financieras latinoamericanas es la lucha por el excedente financiero del bienestar de la sociedad. La simbiosis tanto del FMI como del BM con el Estado burocrático autoritario ha sido destructiva de las estructuras económicas, políticas y sociales existentes pero también creadora de nuevas estructuras para la inserción de los países a los circuitos productivos y financieros de la acumulación financiera internacional. Por ello, la transformación del Estado desde los setenta hasta la actualidad no podría ser mejor interpretada sin el análisis de las políticas económicas implementadas por estos organismos financieros internacionales. Las políticas económicas de cambio estructural que ante las crisis económicas el FMI y el BM fueron implementando a través de los gobiernos con crisis económicas insertaron las economías nacionales a los circuitos financieros internacionales en la esfera de la especulación. Los cambios en las economías latinoamericanas desde los setenta y ochenta fueron definitivos en el desarrollo del llamado Consenso de Washignton. La evolución de los préstamos del Banco Mundial (p. 194) muestra en primera instancia como los préstamos otorgados fueron principalmente para las obras de infraestructura permitiendo así la inserción de las grandes empresas transnacionales estadounidenses a través de la inversión extranjera directa su expansión mundial. Pero a partir del quiebre de Bretton Woods en 1971 y el proceso de desregulación y liberalización financiera facilitaron al capital financiero la profundización de los intermediarios financieros no bancarios que convirtieron los circuitos financieros internacionales en una zona de alta especulación y rentabilidad. La devaluación de las monedas en los setenta, el aumento de la tasa de interés y las continuas renegociaciones de la deuda externa con la banca comercial fueron campo abierto para sembrar las medidas de ajuste estructural y las políticas de estabilización en los países. No sólo bastaron estas medidas sino que el FMI insistió en la liberalización de la cuenta de capital de los países subdesarrollados, para promover la especulación de los conglomerados financieros.

El FMI fue el instrumento para poder fortalecer el dólar como equivalente general internacional desde los setenta hasta los noventa. Justo es el momento de la profundización del sistema financiero paralelo acompañado de la innovación financiera. Si bien, el FMI, es corazón del sistema financiero internacional y de la articulación de los circuitos financieros internacionales se fue posicionando de las estructuras económicas políticas y sociales a través de un manejo de bajo perfil. Las dictaduras militares entre los setenta y ochenta y posteriormente su relación con las democracias hicieron que hacia el exterior la imagen del fondo se deteriora. Sin embargo, la pérdida de importancia aparente hasta antes de la actual crisis económica del FMI permitió fortalecerse en todas las crisis recurrentes que abarcan los últimos cuarenta años. El avance del proceso de titulización y del fortalecimiento de las operaciones en los mercados de derivados en los mercados financieros internacionales, fomenta que incluso las calificadoras estén por arriba del FMI.

Por ejemplo, hasta antes del fin de la banca de inversión con la quiebra de Lehman Brothers y la nacionalización del Citigroup por parte del nuevo gobierno de Estados Unidos y la reunión del G20,* el FMI ya no tenía recursos ni era reconocido por el impacto de sus políticas estabilizadoras en los países de América Latina, África y Asia. Pero es justo en la reunión de abril del 2009 en Londres que reaparece el FMI para limpiar los instrumentos tóxicos que habían dañado la rentabilidad financiera. A partir de ahí, el dólar se fortalece a tal grado que hoy en día cerca de las tres cuartas parte de las reservas monetarias a nivel mundial se encuentran en dólares de Estados Unidos. No es casual, por tanto, que el FMI ahora vuelva a resurgir como prestamista de última instancia frente a la crisis financiera incentivando políticas fiscales de corte keynesiano cuando la crisis toca fondo para que después de un año implemente programas draconianos donde el déficit fiscal es el enemigo a combatir.

Por ello, el FMI se retira del campo de batalla por unos años para regresar posteriormente cuando la crisis estalla a limpiar los instrumentos tóxicos pero también a garantizar las ganancias de quiénes construyeron las pirámides financieras.

Sin lugar a dudas, que la hegemonía del dólar como moneda de reserva internacional no se podría entender sin el FMI.

El FMI no había tenido mucha ingerencia en los países desarrollados y menos en los países europeos. Hoy vuelve a resurgir como el ave Fénix. La tragedia griega, como señala Samuel, a través de un profundo plan de estabilización implementado por el FMI es la respuesta a seguir para países señalados por anterioridad por el Financial Times como los PIGs. Hoy nuevamente, el FMI y el BM son la amenaza del bienestar social y de los gobiernos que se insertaron en una órbita monetaria donde castraron al banco central como prestamista de última instancia pero también como empleador de última instancia. Ante la amenaza del agravamiento de la crisis y por no interrumpir la soberanía monetaria, países como México o España han tomado medidas antisociales que se manifiestan en la calle con la protesta social.

Reformar el sistema financiero es sólo una ilusión, por tanto, la pluma de Samuel deberá de darnos en el futuro nuevas apreciaciones del capital financiero para poder analizar los sistemas económicos de América Latina y su curso en el desarrollo de la crisis actual.

 

Nota

* La reunión del G 20 llevada a cabo a principios de abril del 2009 en Londres, Gran Bretaña.

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