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Migraciones internacionales

versão On-line ISSN 2594-0279versão impressa ISSN 1665-8906

Migr. Inter vol.1 no.3 Tijuana Jul./Dez. 2002

 

Nota critica

 

Los migrantes mexicanos en los Estados Unidos y la inversión productiva en México

 

Miguel Moctezuma L.

 

Universidad Autónoma de Zacatecas.

 

Esta reflexión se centra en los migrantes internacionales en tanto sujetos clave para la inversión productiva y el financiamiento económico en sus comunidades y regiones de origen en México. El objeto de este trabajo es construir varios escenarios factibles, identificando inicialmente los agentes involucrados, sus potencialidades y limitaciones, así como la necesidad de diseñar e implementar políticas públicas específicas.1

El análisis parte de la experiencia aportada por los migrantes zacatecanos y, en menor medida, guanajuatenses, con la intención de identificar los distintos tipos de migrantes con posibilidades de inversión en un contexto binacional. a través de este proceso, y recogiendo la experiencia de otros grupos de migrantes, se pretende elaborar propuestas sobre la implementación de programas de estímulo a la inversión de los migrantes.

 

El migrante colectivo

En el terreno de la práctica, el migrante organizado ha venido transitando del ámbito familiar/ individual al ámbito de las colectividades. Veamos la experiencia de los migrantes zacatecanos organizados en los Estados Unidos. En Zacatecas el migrante colectivo está conformado por centenares de clubes de migrantes que inicialmente fueron constituidos por los miembros de una misma comunidad filial; es decir, por aquellos zacatecanos que forman parte de una misma cultura matriótica (Moctezuma, 1999)2 y que al emigrar logran reconstruir en los Estados Unidos una o varias comunidades hijas.3 En algunos casos atípicos varias comunidades filiales se unen y forman un solo club social, pero hay clubes con autonomía, en los que cada miembro reconoce un origen distinto aunque todos tienen un objetivo común. Empero, aunque los clubes de migrantes derivan de las comunidades filiales, es importante acotar su diferencia. Las comunidades filiales son las estructuras de organización más simples y cuentan con la peculiaridad de reproducir culturalmente la comunidad de origen, así como sus redes sociales. Los clubes, en cambio, se diferencian de las comunidades filiales por: a) construir estructuras organizativas formales más o menos establecidas; b) realizar un conjunto de acciones sociales e incluso políticas; c) llevar a cabo alianzas con organizaciones de migrantes de otras entidades, y d) trascender el localismo. En todo momento está presente la negociación con los gobiernos de las naciones involucradas, así como los compromisos y convenios con los representantes de su entidad y municipio (Escala y Zabin, 2002:8). Ésta es una característica cualitativa y de distinción reciente, que no tenían los clubes sociales de los migrantes mexicanos de décadas anteriores, los cuales priorizaban las actividades cívicas y filantrópicas mediante relaciones comunitarias y de solidaridad.

De esto se deduce que los clubes actuales representan un tipo de organización superior a la que muestran las comunidades filiales, perfilando la existencia del migrante como agente colectivo (Moctezuma, 1999), que busca superar el aislamiento de los primeros migrantes y con ello abrir binacionalmente nuevas opciones de interacción y participación social. La característica clave de este migrante colectivo es que entre sus haberes cuenta con un amplio capital social4 y que ha logrado trascender las relaciones de las comunidades filiales para colocarse como un sujeto clave en las cuestiones relativas al desarrollo regional, sobre todo donde los gobiernos no proveen servicios sociales a las comunidades.5

La peculiaridad de este capital social es que entre los clubes de migrantes este stock está a disposición independientemente de que en los Estados Unidos haya o no copresencia física y cercanía social (Fernández, 1997:216). Entre otras razones, porque es un recurso que se desarrolla y revitaliza con la reconstrucción de relaciones con otros clubes de migrantes, e incluso con organizaciones sociales diversas en la sociedad de destino. Además, las propias organizaciones de clubes sirven como caldo de cultivo para extender el conjunto de relaciones más allá del origen comunitario. Es decir, ya no se trata, como antaño, de clubes de migrantes dedicados sólo a la vida social y filantrópica, sino que ahora van tejiendo relaciones sociales y políticas entre ellos.

En la actualidad Zacatecas tiene más de 250 clubes de oriundos, la tercera parte de los cuales se organiza en la Federación del Sur de California y una buena parte en la Federación de Illinois. Además de estas federaciones hay otras 14: Norte de California; Condado de Ventura, California; Condado de Orange, California; Las Vegas, Nevada; Santa Fe, Nuevo México; Norte de Texas; Sur de Texas; Tulsa, Oklahoma; Phoenix, Arizona; Colorado Springs; Denver, Colorado; Belle, Florida; Virginia, Michigan, y, por último, Atlanta, Georgia (Gobierno del Estado de Zacatecas, 2001). Por esta profusión de clubes es que entre 1995 y 2002 se realizaron en Zacatecas cerca de 800 obras sociales y comunitarias con el concurso de los migrantes. Al principio, los aportes monetarios de éstos se multiplicaban por dos con la participación de los gobiernos federal y estatal, a través del Programa Dos por Uno, que estuvo funcionando hasta 1998; pero a partir de 1999 crecían por tres, con la inclusión del gobierno municipal en el Programa Tres por Uno. En el cuadro 1 se muestra el año, la inversión aportada, el número de proyectos realizados y el número de los municipios beneficiados por estos programas.

En la actualidad, los clubes de migrantes zacatecanos se han constituido en la organización social y política más extensa e importante que los mexicanos hayan creado en el extranjero, y son ellos también los que mayormente dan vida y dinamismo a las remesas colectivas. Su monto no es comparable a las remesas familiares; sin embargo, más allá de su magnitud, se trata de un recurso de calidad (Torres, 1998 y 2001). Estos recursos favorecen la organización social, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo económico de muchas regiones de México (Alarcón, 2003:3) y son útiles para el diseño de políticas públicas en este renglón. Asimismo, estas remesas colectivas constituyen un fondo de ahorro y uso colectivo para sustentar las prácticas binacionales que llevan a cabo las organizaciones de migrantes y que sirven para mantener el interés y el vínculo de los migrantes permanentemente orientados hacia su comunidad de origen. En la actualidad, la transformación del Tres por Uno de programa estatal a nacional ha llevado a los zacatecanos a conjuntar esfuerzos con las federaciones de migrantes de Michoacán, Tamaulipas, Nayarit, Jalisco y Guanajuato (entrevista a Guadalupe Gómez, FCZUSC, Los Ángeles, 10 de diciembre del 2000).

 

El migrante empresario

Este migrante es aquel que en los Estados Unidos ha pasado del ahorro a la inversión y, por tanto, cuenta con empresas e interés de llevar a cabo alguna inversión productiva en su país de origen. En este caso, se trata de un inversionista de carácter privado que tiene como finalidad la obtención de ganancias con la producción de bienes y la venta de servicios.

En los casos de Zacatecas y Guanajuato, se trata de dos tipos de empresario: a) el que vive como empresario clásico en búsqueda de ganancias y b) el líder de un club o de una federación de clubes consciente de que sus inversiones deben producir empleo y abrir canales de colaboración con sus comunidades de origen. Este empresario, aunque no renuncia a la ganancia, tiene profundas raíces comunitarias y nacionalistas.

Actualmente, en Zacatecas participa en estos proyectos una élite de empresarios migrantes de las áreas metropolitanas de Los Ángeles y Chicago, algunos de los cuales han sido líderes por varios años de los clubes zacatecanos de California. Se trata de inversiones individuales, modestas y dispersas en rubros como hoteles, gasolineras, deshidratadoras de chile, pro-cesadoras de salsa picante, corrales de engorda, etc. Con el fin de apoyar las inversiones privadas de los migrantes, el gobernador Romo Gutiérrez (1992-1998) promovió durante su sexenio, con el respaldo del gobierno federal, la formación del Fondo de Inversión y Reinversión, pero una vez que Monreal Ávila tomó las riendas del estado, en 1998, este programa fue restructurado y transformado en el Fondo Estatal de Apoyo a Zaca-tecanos Ausentes (FEAZA). Sin embargo, en la actualidad este fondo ya fue clausurado. En años recientes la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado de Zacatecas ha hecho esfuerzos para instaurar otro programa, cuyos resultados habrá que evaluar en los años siguientes.

El migrante empresario puede asociarse con otros migrantes empresarios o con inversionistas de la localidad, región y país, e incluso con aquellos de procedencia extranjera. Una de las ventajas de la asociación empresarial de los migrantes es que con ella aumenta el capital semilla y se abren expectativas de inversión más ambiciosas, que tendrán la capacidad de trascender las limitaciones que hasta la fecha se observan. Éste es el ejemplo de los empresarios guanajuatenses que invirtieron en su entidad mediante el Programa Mi Comunidad.

Entre las directrices del Programa Mi Comunidad estaba que los migrantes realizaran una inversión mínima de 60 mil dólares y generaran un promedio de 50 plazas de trabajo. Por su parte, el gobierno del estado se comprometía a proporcionar capacitación y financiamiento por un monto similar. Hasta el 2000, operaban en Guanajuato 15 maquiladoras, nueve de las cuales conformaban la Empresa Integradora Textil y daban empleo a 339 personas. En la actualidad, y por dificultades de comercialización, este programa ha entrado en una profunda crisis (Moctezuma y Rodríguez, 2000).

Otros casos similares han sido los programas de los migrantes guatemaltecos, salvadoreños y puertorriqueños, que han llevado inversiones importantes a sus respectivos países, experiencia que también han conocido los migrantes turcos y yugoslavos que residen en Alemania (Autler, 1997).

Por otro lado, como contrapartida al Programa Tres por Uno, se requiere promover un segundo fondo e instrumento de inversión cuyo destinatario sea el migrante empresarial. Esto podría favorecer la asociación de capitales y daría claridad sobre quién invierte, sus montos y la estructura de la toma de decisiones y responsabilidades (Autler, 1997:120).

Un fenómeno factible y vinculado con este segundo tipo de inversiones lo constituye el mercado paisano. En las ciudades estadunidenses que cuentan con una gran cantidad de connacionales mexicanos es común que varios de estos empresarios posean negocios proveedores de servicios y mercancías. Ellos mismos podrían traer inversiones a México con el objeto de elaborar productos de marcas regionales ("Made in Jerez, Zacatecas") y posteriormente exportarlos y venderlos en los Estados Unidos como parte del mercado que estas comunidades constituyen. Este mercado ya está conformado y a partir de él se pueden calcular los costos de las materias primas, la operación y el transporte, así como la rentabilidad esperada. Experiencias como ésta, junto con el desarrollo de nuevas redes comerciales, quizá tengan un efecto demostración y hagan posible que los miembros de estas redes realicen acciones generadoras de confianza y credibilidad.

Se requiere, asimismo, de elementos macroeconómicos complementarios que sirvan de palanca y de plataforma de lanzamiento, tales como el conocimiento de las ramas económicas rentables, la simplificación de los trámites de inversión y la exoneración de las cuotas de aduana sobre importaciones y exportaciones (Autler, 1997:118). Es importante también tener conocimiento de la suspensión temporal de impuestos para favorecer la consolidación de la inversión semilla y el establecimiento de programas de asistencia y asesoría fiscal por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

 

El migrante ahorrador

La característica principal de este migrante es el esfuerzo individual por acumular algunos ahorros que envía a sus familiares más cercanos con el claro objetivo de hacer pequeñas inversiones, que en la mayoría de los casos no rebasan las actividades productivas tradicionales. Empero, se trata de pequeñas sumas de dinero que generalmente provienen del ahorro/salario y que, en estricto sentido, no forman parte de las remesas familiares sino de envíos especiales.

En las entidades mexicanas con mayor tradición migratoria, como Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Zacatecas, la mayoría de las inversiones individuales o familiares que se han realizado espontáneamente con ahorros de los migrantes son pequeñas y dispersas. Otras son un poco mayores y muestran ciertos signos de pujanza. Se trata de inversiones que se han venido realizando lentamente desde años atrás en actividades como la compra de casas, terrenos, tierra, maquinaria agrícola y ganado, los cultivos agrícolas, la irrigación, el establecimiento de pequeños comercios y el mejoramiento de las viviendas (Papail, 2000). Esto indica que el migrante ahorrador ya existe, pero que, sin embargo, sus ingresos no han sido suficientes para transformarlo en un empresario o inversionista.

En la actualidad hay otro tipo de migrante ahorrador que tiene origen en aquellos sectores que se han estado estableciendo en los Estados Unidos y que cuentan con empleos bien remunerados, o bien, que se desempeñan como gerentes, mayordomos o contratistas. Su diversificación es en sí misma muy amplia, pero su característica básica es que reciben ingresos que les permiten ahorrar y al mismo tiempo enviar parte de sus excedentes a sus familias.

En Estados Unidos, los ahorros de estos migrantes se encuentran comúnmente en cuentas bancarias o invertidos en inmuebles. Esos fondos podrían ser transferidos a México si se ampliara la red bancaria nacional hacia las metrópolis de la Unión Americana y se pudieran conservar en moneda extranjera tales transferencias (Kendel, 1997). Con el objeto de evitar desviaciones, este mecanismo se limitaría a las transferencias productivas de migrantes. En el caso de que sea imposible la extensión de la red bancaria, para este objetivo bastaría con la asociación de la banca mexicana con la estadunidense (Kendel, 1997). Si se quiere, esta propuesta podría ser parte de un sistema alternativo al de las transnacionales en la transferencia de las remesas. Asimismo, los ahorros más modestos de los migrantes que se envían a las comunidades de origen, aunque muy diseminados, podrían servir como alternativa para fomentar la inversión productiva si se contara con un mecanismo de ahorro popular como el existente en las comunidades de Oaxaca, en donde se han creado microbancos que sirven como opciones de financiamiento cooperativo (Jonson y Rogaly, 1997). Obviamente, se requiere asegurar los depósitos mediante procedimientos de ley.

De la misma manera que el migrante empresario, el migrante ahorrador podría asociarse con otros migrantes ahorradores y aumentar su capacidad como inversionista. Es a partir de un sistema como éste que se puede concretar una asociación de tipo empresarial o cooperativa, y para ello las políticas públicas pueden jugar un papel importante. Un ejemplo de la actividad de este tercer tipo de migrantes lo constituye la inversión en las plantaciones de nopal y tuna en La Victoria, Pinos, en Zacatecas. Allí, según estudios preliminares, existe un fondo de inversión asociativo-cooperativo. Este fondo funciona en un entorno familiar y en él se explota la experiencia tradicional de los habitantes.

 

El migrante retirado

Una tercera posibilidad para abrir nuevas perspectivas de inversión del ahorro-migrante consiste en ir identificando las habilidades y aprendizajes de algunos migrantes ya retirados que han retornado a su comunidad de origen. En este caso no se trata sólo de nuevas actitudes al estilo de la racionalidad empresarial weberiana,6 sino también de apropiaciones técnicas y tecnológicas, las que, ciertamente, no se pueden materializar de manera directa y con las que es necesario contar con programas de apoyo de técnicos y especialistas.

El desarrollo de este programa debe tener como objetivo identificar la calificación laboral de los migrantes de retorno, sus habilidades e incluso su apropiación técnica. Estos tres aspectos permitirán hacer una evaluación de factibilidad empresarial. Además, es posible que los migrantes retornados dispongan de algunos ahorros y quieran invertir. Esto, sin embargo, implica al menos las siguientes condiciones expresadas por Ghosh (1998:177):

...que los migrantes vuelvan a su país con nuevas especializaciones laborales, más productivas que las que hubieran adquirido en el país; que las calificaciones adquiridas en el extranjero se correspondan con las necesidades del país de origen; que, tras el regreso, los retornados tengan la voluntad y la oportunidad de emplear sus especializaciones.

Por tanto, una condición que ayudaría a superar algunas de las limitaciones estructurales que enfrenta la inversión de los migrantes en sus comunidades es la promoción de políticas de desarrollo regional, proporcionando facilidades y encauzando las inversiones hacia ciertos polos de desarrollo ubicados alrededor de las ciudades medias.

Sobre estas experiencias existe un estudio en El Salvador que indica que los migrantes retornados que cuentan con mayores habilidades y experiencia laboral son aquellos que han permanecido mayor tiempo en los Estados Unidos, han desempeñado actividades más complejas, cuentan con mayor grado de escolaridad y son bilingües (Autler, 1997).

Algunas regiones mexicanas, por ser parte de la zona de la migración histórica hacia los Estados Unidos, han venido acumulando trabajadores con especializaciones y destrezas laborales. Empero,

los datos sobre migración de retorno en diversos países, incluidos Grecia y Turquía, confirman que los emigrantes más calificados y quienes han obtenido más éxito son los que menos probabilidad tienen de regresar... (Ghosh, 1998).

El migrante zacatecano que mejor reúne estas características ha sido ubicado en la comunidad de Los Haro, en Jerez. En esta comunidad, Sandra Nichols (2002) descubrió que migrantes que han trabajado en el Valle de Napa, en California, han introducido nuevos cultivos agrícolas, maquinaria y equipo, además de realizar adaptaciones técnicas y laborales que dan cuenta de que se trata de conocimientos y tecnologías aprendidas en el país del norte. Obviamente, ésta es una experiencia con muchas limitaciones que sólo podrá llegar a tomar forma si se le potencia con el desarrollo de programas en el ramo.

 

Conclusiones

Cabe advertir que en casos excepcionales un mismo migrante puede reunir como características ser miembro de una organización, ser empresario y tener capacidad de ahorro; sin embargo, resulta fundamental distinguir funcionalmente sus diferencias con el objeto de que el diseño de programas de inversión y financiamiento no se mezclen, como a veces autoritariamente pretenden los responsables de los distintos niveles de gobierno. Por tanto, así como el migrante colectivo evoluciona a niveles superiores teniendo como base las comunidades filiales, el migrante empresarial y el migrante ahorrador tienden a hacerse independientes y a desarrollarse por sí mismos a partir del capital social propio del migrante colectivo.

Como ya se señaló, algunos de los líderes de los migrantes zacatecanos y guanajuatenses son empresarios exitosos. No obstante, a pesar de que varios de ellos participan como miembros o incluso como líderes de sus clubes, perciben con claridad que no es lo mismo invertir en Zacatecas en obras sociales y comunitarias que hacer inversiones privadas. La primera es una inversión que se destina al desarrollo de infraestructura básica y a la vida comunitaria.

En este caso se trata de obras de beneficio colectivo o social con acceso abierto para la comunidad y sin ganancia privada. En cambio, con las inversiones privadas se busca recuperar la inversión y generar ganancias directas (Goldring, 1999:79). Aquí lo importante es que se requiere de programas diferentes o, si se quiere, de programas paralelos. Esto es, el diseño de los programas de inversión para los migrantes debe ser compatible con la tipología funcional que aquí se postula. Por ejemplo, el Programa Tres por Uno corresponde perfectamente al interés social de lo que aquí llamamos el migrante colectivo y no así con la inversión privada, que es más afín al migrante empresario y al migrante ahorrador (Moctezuma, Rodríguez y Delgado, 2000). Por tanto, es imposible que del migrante colectivo surja directamente la inversión privada; sin embargo, éste puede servir de base, a partir de su capital social, para el diseño de otros programas que pueden funcionar paralelamente. Esto, por supuesto, está condicionado a todo aquello que es distintivo y que ya se señaló en relación con el migrante empresario.

Una experiencia cuyo curso descansa en el migrante colectivo pero que evoluciona hacia el migrante ahorrador, y que los propios migrantes zacatecanos han venido desarrollando a través del Programa Tres por Uno, es la del Club Campesinos El Remolino. En este caso, el club persigue un interés, limitado a los socios inversionistas, con la realización de una importante obra de infraestructura productiva: la Presa "El Ranchito" (entrevista con Agustín Bañuelos, Inglewood, California, 27 de abril de 2001). Este proyecto es muy importante porque marca una evolución del Programa Tres por Uno, que se flexibiliza al máximo, al grado de apoyar la asociación de migrantes ahorradores que ya no solamente tienen como objetivo la inversión comunitaria. Por supuesto, esta diferenciación sutil permite la transición del migrante colectivo al migrante asociado/ahorrador, lo cual ha pasado totalmente inadvertido para los funcionarios de gobierno. Otro ejemplo, de transición inversa pero con una lógica similar, que evoluciona del migrante empresario al migrante colectivo, es el caso de las inversiones de los migrantes guanajuatenses en las maquiladoras. Así, mientras que el gobierno los organizó empresarialmente en los Estados Unidos, resurgió el origen comunitario de los migrantes asociados, quienes en su mayoría procedían de una misma comunidad local. En otros casos, el inversionista fue un empresario que ya contaba con una masa significativa de capital. En esta experiencia está presente, como su base, el capital social del migrante colectivo; pero, como se trata de inversiones privadas, para que sean factibles ha sido necesario un programa de inversión ad hoc.

En la relación entre migración internacional y desarrollo es vital analizar la importancia que tienen las remesas, su incidencia en el estímulo a la economía, el monto y frecuencia de los envíos, los usos y otras cuestiones relacionadas; sin embargo, en cuanto a las propuestas e iniciativas de inversión de los migrantes, lo que se requiere es focalizar el análisis en la diversidad de los migrantes en tanto sujetos potenciales de desarrollo. Sólo entonces será posible vislumbrar sus posibilidades y promover la gestación, en sus niveles local, regional y nacional, de programas que acompañen a este complicado proceso.

Además, hay que considerar el hecho de que cada tipo de migrante presenta desafíos que es necesario identificar. Por ejemplo, como aquí se demuestra, el migrante colectivo hace posible el surgimiento de una estructura organizacional que, alcanzando un cierto grado de madurez, cuenta con la oportunidad, no libre de conflictos y contradicciones, de incidir en el desarrollo social de la comunidad de origen. Empero, como se requiere que sus acciones coincidan con el establecimiento de determinadas políticas de incidencia nacional, para que se transforme en un verdadero sujeto del desarrollo una de las condiciones mínimas es que este migrante llegue a trascender el localismo, lo cual se logra mediante el establecimiento de relaciones entre varias federaciones de migrantes de un mismo estado, y entre éstas y las de otros estados y de un mismo país o de varios países. Asimismo, sobre la base del capital social de ese mismo migrante, es posible la organización paralela y diferenciada de los migrantes colectivo, empresario y ahorrador.

Por otro lado, hay una relación muy estrecha entre el migrante empresario y el mercado paisano. En la actualidad, debido a la migración acumulada y a sus descendientes, se calcula que las personas de origen mexicano que viven en Estados Unidos suman 23 millones (Tuirán, 2001), por lo que México cuenta con uno de los mercados paisanos más grandes del mundo. Según Delgado (2002: 12), este mercado equivale a 250 mil millones de dólares, con núcleos no despreciables de residentes mexicanos que han acumulado fortuna en ese país. Una variedad de iniciativas en este ramo es posible a partir de la exportación de productos de marcas regionales. Así, además de apoyarse en el migrante colectivo, éste es un camino que probablemente haya que ensayar para que, a través del factor demostración, se faciliten local y regionalmente las inversiones asociativas de los migrantes empresarios y ahorradores.

 

Bibliografía

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Entrevistas

Bañuelos, Agustín, entrevista, Club Campesinos El Remolino, Inglewood, California, 27 de abril de 2001.

Barajas, Rafael, "Iniciativa de reforma a la Constitución Política del Estado de Zacatecas", rueda de prensa y entrevista, Los Ángeles, 11 de diciembre de 2002.

Bermúdez, Andrés, "Iniciativa de reforma a la Constitución Política del Estado de Zacatecas", rueda de prensa y entrevista, Los Ángeles, 11 de diciembre de 2002.

González, Javier, "Iniciativa de reforma a la Constitución Política del Estado de Zacatecas", rueda de prensa y entrevista, Los Ángeles, 11 de diciembre de 2002.

Gómez, Guadalupe, Programa "Iniciativa Ciudadana Tres por Uno", remitido a México a la Comisión de Asuntos Fronterizos y Migratorios, Cámara de Diputados, Los Ángeles, 10 de diciembre del 2000.

----------, "Iniciativa de reforma a la Constitución Política del Estado de Zacatecas", rueda de prensa y entrevista, Los Ángeles, 11 de diciembre de 2002.

Haro, Simón, entrevista, Comunidad El Remolino, Juchipila, Zacatecas, 4 de julio del 2000.

Jiménez, Efraín, secretario de proyectos de la Federación del Sur de California, entrevista, Los Ángeles, 10 de diciembre de 2002.

Luna, Encarnación, entrevista, Comunidad El Remolino, Juchipila, Zacatecas, 4 de julio del 2000.

 

Notas

1 El estudio de la relación entre migración internacional y desarrollo en México es reciente. El presente responde a una demanda reiterada que han formulado las organizaciones de los migrantes zacatecanos, a quienes trato de satisfacer con este esfuerzo. Espero responder a sus expectativas.

2 El concepto comunidad matria recoge el sentido que Luis González (1986) da al matriotismo, es decir, al conjunto de relaciones que establecen los miembros de una misma comunidad cuando se conocen y permanentemente asumen compromisos sociales o tienen encuentros en los espacios físicos de su entorno inmediato. Para el caso de los migrantes zacatecanos, el concepto refiere a las relaciones que produce la migración en poblaciones pequeñas o de tamaño medio, en donde es factible que los migrantes desarrollen y fortalezcan sus relaciones con base en su comunidad de origen. Es una afirmación social y simbólica más allá del territorio inmediato.

3 La comunidad filial o comunidad hija es la expresión más simple de los asentamientos humanos que forman en Estados Unidos los migrantes que provienen de un mismo origen. En realidad, ellos forman varias comunidades filiales que se mantienen articuladas en una misma unidad que se conoce como un circuito poblacional migratorio. Esta formulación teórica supone que los migrantes viven en diferentes espacios que involucran por lo menos a dos países, mismos que les sirven para ir y volver, combinando distintas experiencias sociales y culturales; esto es, en las comunidades de los migrantes se desarrolla una serie de fenómenos que indican el vínculo multifocal que ellas tienen con el exterior (véase, entre otros, a Durand, 1988, y rouse, 1994). Lo peculiar de este proceso es que las comunidades de migrantes establecidos en los Estados Unidos tienen un territorio y una cultura matriótica que les sirve como referente territorial y matriz de pertenencia. Esto es justo lo que hace posible la formación de la comunidad filial y el establecimiento de los lazos entre los distintos asentamientos que conforman el circuito migratorio.

4 El capital social es un concepto de la sociología cultural que se refiere a la diversidad de relaciones que se poseen producto de la historia individual, familiar y social, al cual, llegado el momento, se está en condiciones de acudir. Este "capital" es social porque no se le puede apropiar individualmente; por el contrario, se trata de un recurso a disposición de los miembros de la comunidad. Por el contenido que aquí se adopta de este concepto, en rigor, el "capital social" refiere directamente a las redes de relación social.

5 El 11 de diciembre de 2002, el Frente Cívico Zacatecano, formado con parte de la membresía de la Federación de Clubes de Zacatecanos Unidos del Sur de California, promovió ante los medios de comunicación californianos una rueda de prensa para presentar la "Iniciativa de reforma a la Constitución Política del Estado de Zacatecas". Acto seguido, el 9 de enero de 2003, esta iniciativa fue entregada a la Legislatura del estado para su discusión y aprobación. En la declaración de principios de la mencionada iniciativa, lo que destaca es la necesidad de que en la ley suprema de Zacatecas se reconozca la identidad, membresía, ciudadanía y participación política binacional de los migrantes y a partir de ello se les otorguen sus derechos políticos y así puedan ser votados y ocupar cargos de elección popular en Zacatecas. En este caso, no hay duda de que se miran, asimismo, encabezando binacionalmente un proyecto, por lo que, para tomar forma, como actores han tenido que transitar de las acciones comunitarias que son propias de los clubes a la política propiamente dicha (entrevistas con Rafael Barajas, Andrés Bermúdez, Guadalupe Gómez y Javier González, Los Ángeles, 11 de diciembre de 2002).

6 Para Weber (1981:15), el hombre de negocios es opuesto al tradicionalismo y a la ociosidad, adopta una actitud racional contable, lleva una vida ordenada y escrupulosa, es metódico, riguroso, esmerado y con una alta estima de sí mismo. Esto es, además de la acumulación de riqueza, se requiere como condición que el hombre de negocios interiorice y adquiera una cierta educación y cultura de tipo empresarial. Weber considera que éstas son cualidades subjetivas que históricamente aportó el calvinismo protestante al desarrollo del capitalismo norteamericano.

 

Información sobre el autor

Miguel Moctezuma L. es profesor-investigador en el programa de Doctorado en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Tiene un doctorado en ciencias sociales por El Colegio de la Frontera Norte y su línea de investigación gira en torno a las organizaciones de migrantes, su inversión productiva y su participación política extraterritorial. Recientemente publicó "Familias y redes sociales de migrantes zacatecanos" en Cristina Gómez (comp.), Procesos sociales, población y familia. Alternativas teóricas y empíricas en las investigaciones sobre la vida doméstica (México, Grupo Editorial Miguel Ángel Porrúa-Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, 2001). Dirección electrónica: jmmoctez@cantera.reduaz.mx.

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