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Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos

versión On-line ISSN 2448-6914versión impresa ISSN 1665-8574

Latinoamérica  no.67 México jun./dic. 2018

https://doi.org/10.22201/cialc.24486914e.2018.67.57093 

Reseñas

Martín Ribadero, Tiempo de profetas. Ideas, debates y labor cultural de la izquierda nacional de Jorge Abelardo Ramos (1945-1962). Bernal (Argentina): Universidad Nacional de Quilmes, 2017

Sebastián Rivera Mir* 

*El Colegio Mexiquense

Ribadero, Martín. Tiempo de profetas. Ideas, debates y labor cultural de la izquierda nacional de Jorge Abelardo Ramos (1945-1962). Bernal (Argentina): Universidad Nacional de Quilmes, 2017.


En muchos sentidos los estudios sobre la participación política en América Latina suelen concentrarse en la labor de determinadas personas. El caudillismo, el populismo, el autoritarismo personalista y otra serie de problemas de la región han impulsado en diversas ocasiones a investigar los procesos políticos como resultado de los intereses particulares de actores específicos. No es extraño encontrar referencias a la Argentina de Perón, al México de Cárdenas, al gobierno de Allende en Chile, u otras múltiples construcciones metafóricas para reducir a individuos particulares los esfuerzos de amplios sectores de la sociedad, de grupos organizados o clases sociales en su conjunto. Más allá de la excepcionalidad de estos sujetos, Martín Ribadero cuestiona la idea de que es posible pensar la política desde un asidero que no considere lo colectivo como centro de sus prácticas ideológicas y organizativas. Esto significa no sólo un importante quiebre en la historiografía política tradicional argentina, sino que entrega un amplio abanico de posibilidades para reflexionar sobre otras latitudes.

Por supuesto, esta postura conlleva el desafío fundamental de integrar al relato nociones como heterogeneidad, diversidad, contradicciones, ambigüedades, entre otros términos. Estos conceptos sirven para dar cuenta de las diferencias en las trayectorias y preocupaciones de los distintos sujetos en diálogo que en determinado momento pudieron confluir en el específico proyecto político que significó la izquierda nacional argentina. De ese modo, queda atrás esa historiografía ordenada y teleológica, donde los sujetos y sus propuestas parecieran predestinadas. Al contrario, el autor muestra un escenario donde la articulación y las alternativas están en un constante movimiento, y a modo de caleidoscopio, van reconstruyéndose en la medida en que las situaciones externas e internas también van modificándose. Por ello es aún más interesante la categoría de profetas que utiliza para referirse a quienes predicaban sobre tiempos mejores. Estos personajes fueron capaces, a través de sus escritos, de reducir la tensión entre el análisis del pasado histórico, la lectura de lo coyuntural y la anunciación del futuro revolucionario, y a partir de ello, lograron desplegar sus propuestas como si fueran parte de un mismo nivel interpretativo y doctrinario. Así, pese a todas las muestras de cambio en el escenario político, todas las contradicciones de los actores, estos profetas generaron mecanismos para dar coherencia a procesos que, mirados desde afuera y a la distancia, difícilmente podríamos considerar parte de una misma historia.

Para desarrollar estas perspectivas, Martín Ribadero utiliza un par de estrategias narrativo historiográficas que me parece necesario destacar. En primer lugar, a diferencia de un importante cúmulo de estudios centrados en la biografía de Jorge Abelardo Ramos, el autor opta por seguir la pista de un grupo de militantes, entre los que se contaba éste, que a ratos confluyeron y en otros momentos se distanciaron, pero que de alguna manera contribuyeron a sustentar las bases políticas, intelectuales y sociales de la izquierda nacional. Este sector fue reconocido por construir un puente entre el peronismo y algunas posturas de tradición marxista, especialmente trotskistas, que reivindicaban la importancia de la “cuestión nacional” como forma de avanzar hacia un proceso revolucionario en la Argentina de mediados del siglo XX. Este grupo político también reivindicó la idea de la unificación latinoamericana y una lucha permanente contra el imperialismo. De ese modo, las posiciones ideológicas y las prácticas políticas que siguieron sus integrantes les posibilitaron mantener cierta autonomía no sólo frente al gobierno peronista, sino también respecto a las organizaciones políticas hegemónicas del amplio matiz que representa- ba la izquierda argentina.

La preocupación por este grupo, esta microsociedad o comunidad discursiva, no significa desdibujar la importancia de Ramos como articulador principal de esta propuesta política (de hecho, el título del libro sigue considerándola como tal), sino que nos ayuda a situarlo en un contexto donde es posible entender con mayor profundidad sus prácticas cotidianas y sus lazos laborales. Ramos se convirtió en un actor político e intelectual relevante durante aquellos años por su capacidad de insertarse en un grupo heterogéneo de militantes y liderarlo a través de las sinuosas coyunturas de la historia argentina, que incluyeron desde la llegada al poder de Juan Domingo Perón, un golpe de Estado en su contra, el gobierno de Arturo Frondizzi, hasta los cambios impulsados por la Revolución cubana en el interior de la izquierda continental.

La segunda operación historiográfica realizada por Ribadero obedece a una búsqueda particular por concentrarse en la labor editorial como un espacio privilegiado para observar el desarrollo político e intelectual de este sector. A lo largo de los cinco capítulos que componen el libro, el autor se esfuerza por reconstruir las prácticas vinculadas con las distintas publicaciones de los integrantes de la izquierda nacional. Esto va desde artículos en diarios de circulación nacional hasta la creación de editoria- les propias, pasando, con particular detención, por el lanzamiento de revistas culturales y políticas. En este sentido, el autor recurre a diversas metodologías para comprender la profundidad del empuje puesto por estos militantes en este ámbito. El estudio de los principales best sellers de Jorge Abelardo Ramos (como por ejemplo América Latina, un país; Crisis y resurrección de la literatura argentina; y Revolución y contrarrevolución en la Argentina), deja paso al análisis de las revistas del grupo (como Frente Obrero, Política, Octubre, entre otras), para concluir en la exploración de los catálogos de sus editoriales (como Indoamérica y Coyoacán). De ese modo, se cumple el objetivo de incorporar al estudio a otros actores, dándonos incluso una descripción del auge editorial argentino durante el periodo, y, al mismo tiempo, a través de su relato, podemos observar con detalles cuáles eran las discusiones intelectuales que el grupo consideraba de primordial importancia y quiénes eran sus principales enemigos. Como se ha planteado desde la historia de la edición, la materialidad de los textos influye en el contenido de los discursos, por lo que prestarle atención a la labor editorial ayuda al autor a ponderar cómo el problema nacional, el antiimperialismo, el bonapartismo y otros pilares ideológicos del grupo, fueron consolidándose como herramientas para comprender cada uno de los procesos que debieron atravesar.

Esto finalmente nos permite percibir que, al igual que otras formaciones políticas ingentes, muchas de las actividades de este sector pasaron preferentemente por el plano de las discusiones culturales e ideológicas, antes que por dinámicas asociadas con el sindicalismo o el ejercicio de cargos político electorales. Esta disociación fue evidentemente algo que marcó la historia de estas agrupaciones.

En definitiva, el resultado de las estrategias asumidas por Ribadero es presentarnos una versión profunda y matizada sobre el devenir de los militantes asociados a la izquierda nacional a lo largo de las décadas centrales del siglo XX. Esto significa reconsiderar los alcances de su pertenencia al marxismo, así como revisualizar su adscripción al peronismo y sus formas de vincularse con los debates coyunturales. Ramos y la izquierda nacional adquieren a través de esto una mayor textura interpretativa, por lo que asoma una historia que rompe los criterios monolíticos de los relatos militantes que estábamos acostumbrados a leer. Esta nueva interpretación no sólo es más profunda en términos historiográficos, sino que nos permite comprender por qué los sujetos implicados pusieron una parte importante de sus vidas y cotidianidades en pos de conseguir sus objetivos políticos. Esto, sin duda, es algo que requiere ser reconsiderado en el presente, especialmente en las búsquedas por cambiar y democratizar los sistemas políticos latinoamericanos.

Ahora bien, desde una perspectiva diferente, uno de los elementos que, para el caso mexicano, es interesante destacar, corresponde a la alusión reiterada al país como un referente político nacionalista y antiimperialista a nivel latinoamericano. El peso de la Revolución mexicana y especialmente el gobierno de Lázaro Cárdenas, fue utilizado por la izquierda nacional argentina como un argumento en favor de sus propuestas. Esto se enfocó de manera particular en el enfrentamiento que tuvo el gobierno mexicano con los intereses petroleros estadounidenses, algo que podía ser retomado con facilidad en el contexto argentino. De igual modo, el exilio de León Trotsky y su posterior asesinato en la Ciudad de México, fortaleció el interés que el grupo sostuvo por las noticias, los libros y las publicaciones generadas al norte del continente. Las interpretaciones del proceso mexicano por parte del líder soviético fueron de alguna manera el prisma con el cual se comprendió al gobierno de Lázaro Cárdenas. Incluso, transcurridas algunas décadas, cuando las referencias trotskistas de estos militantes se hicieron cada vez más espaciadas, optaron por denominar “Coyoacán” a su proyecto editorial, en una clara referencia al lugar donde Trotsky pasó sus últimos años en México.

Los vínculos entre este país y la izquierda nacional, especialmente en el caso de Ramos, son una interesante línea de investigación, aunque poco explorada por el autor. Por un lado, las mismas propuestas antiimperialistas e indoamericanas del grupo se nutrieron evidentemente de discusiones que tuvieron, en algunas ocasiones, su epicentro en tierras mexicanas. Y por otra parte, si uno observa algunos de los contactos del grupo con actores del espacio mexicano, encontramos, entre otros, a Rodrigo García Treviño o al exiliado español Víctor Alba, quienes en la década de 1950 desempeñaron una importante función anticomunista asociada al Congreso por la Libertad de la Cultura. Esto abría la posibilidad de entrar directamente en un tema que sirve de trasfondo a muchas de las discusiones mencionadas en el libro, me refiero a la guerra fría cultural, que se extendió rápidamente a través de América Latina desde fines de los años cuarenta. Esto tal vez hubiera requerido una mayor detención del autor, ya que las redes construidas por Ramos se insertaron en el centro de estos conflictos.

La lectura de este libro por parte de los investigadores sociales mexicanos también entrega una posibilidad de matizar las apreciaciones locales sobre los procesos políticos argentinos. Dadas las condiciones del exilio durante la década de 1970, hubo una presencia importante, y al parecer hegemónica, de la nueva izquierda, asociada a José Aricó y a los Cuadernos de Pasado y Presente editados en México por Siglo XXI. Esta corriente ha sido particularmente estudiada y reconocida como la alternativa frente a los tradicionales partidos comunista y socialista. Por lo tanto, el libro de Martín Ribadero representa para los investigadores y lectores mexicanos una posibilidad de enriquecer el horizonte analítico sobre lo que sucedía al sur del continente.

Finalmente, y en este mismo sentido, este texto forma parte del creciente interés por la reconstrucción de las izquierdas en América Latina. Por supuesto, este influjo ha dejado atrás las historias apologéticas militantes para convertirse en un esfuerzo por realizar análisis críticos del devenir de estas organizaciones. La apuesta de Martín Ribadero, además de esta premisa, logra moverse en los linderos siempre difusos entre la historia política, la historia intelectual y, agregaría, la historia social de este grupo de militantes. Por este motivo, el libro reviste particular interés para la actual práctica historiográfica latinoamericana en su búsqueda por nuevas formas de interpretar procesos que rara vez se dejaron constreñir por los reducidos marcos de tal o cual vertiente de la disciplina histórica.

Sebastián Rivera Mir
El Colegio Mexiquense

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