SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número66Rodríguez Iturbe, José. Los gatos pardos. Visión histórica del contexto jurídico-político latinoamericano (siglos XX-XXI). Colombia: Universidad de La Sabana, 2016. 246. índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos

versión On-line ISSN 2448-6914versión impresa ISSN 1665-8574

Latinoamérica  no.66 México ene./jun. 2018

http://dx.doi.org/10.22201/cialc.24486914e.2018.66.57065 

Reseñas

Susi, Anna. Con tinta en la boca. La fotografía documental de Antonio Turok.

Enrique Camacho Navarro* 

* CIALC-UNAM

Susi, Anna. Con tinta en la boca. La fotografía documental de Antonio Turok. Pérez Monfort, Ricardo. México: Elefanta Editores, 2018.

El interés por esta obra se explica porque en sus páginas hay una dedicación a temas candentes, llenos de pasión académica, de militancia intelectual; y porque ha contado con el esfuerzo de un conjunto de personas que han contribuido para darle fortaleza al resultado. Es fundamental resaltar que el libro aparece dentro de un contexto en el cual es necesario impulsar tanto las labores de investigación profesional, así como las consiguientes tareas de enseñanza -tanto a nivel licenciatura como de posgrado- y de difusión de los Estudios Latinoamericanos.

De los muchos aspectos que se desprenden de la lectura del libro de la doctora Anna Susi (Arezzo, Italia, 1980), egresada del doctorado en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, sobresale uno en particular. En sus páginas se aborda un tema que para muchos de los lectores podría resultarles temporalmente distante. Tal vez sus fechas de nacimiento coinciden con la insurrección armada que estalló en Chiapas en 1994. El 1° de enero de 2019 se cumplen 25 años del levantamiento zapatista. Es decir, aquellos que bien pudieron nacer en 1994, o alrededor de ese año, obviamente no experimentaron el ambiente que generó aquella manifestación social donde los indígenas del sureste mexicano aparecieron como sujeto histórico de una inconformidad social.

Integrada al proceso del conocimiento de América Latina, esta obra es una herramienta que posibilita que alumnos, profesores, y aun investigadores especializados, puedan acercarse al tema insurreccional de esta región. Ofrece “una mirada latinoamericana”, que corresponde a su Introducción, y que meritoriamente también es latinoamericanista. Aborda los casos de Chiapas (1975-1980), Guatemala (1982-1983), Nicaragua (1980-1989) y El Salvador (1989), antecedentes que sirven de manera excepcional para comprender el desarrollo de la lucha política en Latinoamérica dentro de esa segunda mitad del siglo XX, pero en particular en Centroamérica y México.

Precisamente en el capítulo 1, titulado “El surgimiento y la formación de una mirada”, sigue esa trayectoria de lucha que, a partir del triunfo revolucionario cubano, vivió años intensos en la búsqueda de un mejoramiento en las condiciones sociales de América Latina, la cual, para mala fortuna, sigue sin poder encontrar soluciones a una herencia problemática que nos dejó la histórica intromisión norteamericana, y la irresponsabilidad de muchos gobiernos propios, como todavía sucede en nuestros días dentro de la vida política y económica. Como lectores latinoamericanos inmersos en la realidad actual, ¡bien que lo sabemos!

El estudio que realiza Anna Susi se logró gracias a su deseo de investigar en torno a la figura de los guerrilleros y sus afanes de auto-representación a través de imágenes. En particular, mediante las fotografías. Este objetivo, que en sí es todo un mundo que se podría investigar a partir de un proyecto que debería ser continuado por dos o tres generaciones de estudiosos, afortunadamente llegó a concentrarse en la figura del famosísimo, y en su mejor época hasta “rompecorazones”, subcomandante Marcos.

La representación en imágenes, que es posible realizar en torno de las figuras heroicas, es un elemento que se presenta constantemente en la historia política latinoamericana. No obstante, son muy reducidas las aproximaciones que, utilizando un método iconológico, se han hecho a través de décadas. Bolívar,1 Martí,2 Sandino,3 Fidel,4 han recibido atención en ese tenor. Pero, comparativamente, la diferencia es apabullante, si se toma como referencia el caudal de las fuentes escritas que existen sobre aquellas figuras épicas.

Pues ya tocaría su lugar al caso del “Sup”, quien es figura medular del trabajo de Anna Susi. Con un meticuloso rastreo de las representaciones que se hicieron del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), la autora centra su atención en aquellas fotografías que capturaban al hombre quien, a pesar de que estuvo situado jerárquicamente luego del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI), se configuró como el líder revolucionario por excelencia del movimiento. Aunque el espectro de imágenes es numeroso, la autora debió elegir entre las cientos o miles de imágenes que han dado cuenta de la experiencia del neozapatismo. La selección fue tarea necesaria para Anna Susi, y así no quedarse atrapada con años de lectura iconológica. La obra debió tomar un cauce predecible, y ello se logró. Se centra en unas cuantas representaciones iconográficas, y de esa manera es que se opta por las fotografías exclusivas al subcomandante Marcos como las que marcan el eje nodal del libro.

Las imágenes del hombre con pasamontañas, “uno de -entre- la inmensa cantidad de ladinos”, como anunciaría La Jornada en su portada del 6 de febrero de 1994, se convirtió en el objeto central del estudio de Anna Susi, quien en su obra presenta y analiza fotos, hojas de contacto. En ellas, sobresale el pasamontañas que pasó a ocupar un lugar simbólico en el imaginario latinoamericano y mundial, con su pequeño orificio que, particularmente como símbolo del espacio de donde salió la voz de la denuncia, la palabra de los indígenas, daba paso a la fuerza de un elemento más, la pipa, quizás como símbolo del hombre pensativo, del hombre que se acompañaba en sus horas de reflexión de un producto americano por excelencia: el tabaco.

Aquel hombre que, con carrilleras, se acercaría también gracias a esos elementos a símbolos con significación nacional, tal como funcionan en las representaciones del caudillo del sur, Emiliano Zapata,5 referencia ideológica que habría elegido Rafael Sebastián Guillén Vicente (el hombre por el que el gobierno mexicano se preocupó mucho por “desenmascarar”, con la intención de aminorar la carga simbólica del pasamontañas entre el imaginario social) para llevar a cabo el impulso del movimiento insurreccional en pro de la defensa indígena en Chiapas.

Pero de entre las fotografías que capturaban la efigie del “Sup”, salieron señales o signos que dieron un perfil particular a la investigación que realizó Susi. Fueron unas fotos en especial las se impulsaron, tratando de hacerse notar entre el montón de imágenes revisadas. Parecería que se quisieron convertir en el objeto central de estudio. Se trataría de aquellas representaciones de uno de los más importantes y destacados intérpretes de los acontecimientos. Sí, fueron las imágenes fotográficas de Antonio Turok (Ciudad de México, 1955), quien aceptó en su momento la solicitud de una estudiante doctoral que le pedía entrevistarlo y revisar su archivo. Gentil y generoso, permitió que la esforzada investigadora “revisara el archivo”, cuando en realidad lo que de entrada tuvo que hacer fue “organizar el archivo”. De lo anterior trata el capítulo 2, bajo el título “Antonio Turok, el EZLN, Imagen Latina y La Jornada”.

Sorprendido por el estallido del movimiento zapatista, por la toma del Palacio de Gobierno de San Cristóbal de las Casas, Antonio Turok tomaría con su cámara las primeras escenas de la llegada de las huestes indígenas a la cabecera gubernativa de la región. De esas fotos, sus fotos, las fotos de Antonio, venían las voces que susurraron, yo diría gritaron estruendosamente, a Anna. “Somos nosotras a quienes debes seleccionar”. Y Anna las escuchó. Ellas son las fotos que pasaron a ocupar el lugar central de su análisis, y ahora también de la publicación.

Así, de esa manera, el “Sup”, sin saberlo, aparecería en uno más de los muchos libros en los cuales ha sido personaje central. Pero ahora acompañado de otro hombre, Antonio Turok. Como lo señala el especialista en estudios de imagen, Michael Baxandall,6 aunque éste se refiere en particular a cuadros pictóricos, Anna Susi no pasaría a sólo detallar las imágenes, no se conforma con realizar una descripción específica de las imágenes, sino que además de presentar las características iconográficas, avanza hacia la interpretación de las manifestaciones del pensamiento que emanan luego de observar las fotografías. Con ese actuar, la obra tiene un valor que sobresale por el hecho de lograr la descripción de un conjunto de imágenes fotográficas, pero sumando a ello su explicación sobre el proceso de una construcción imaginaria social, en donde también juega un papel relevante la recepción, y su consecuente impacto entre los lectores de aquellas imágenes, quienes en esos años de su difusión fuimos muchísimos y, en una gran mayoría, con una esperanza en el futuro de esa propuesta de lucha. Justamente este proceso se explica en el capítulo 3, “La construcción de la imagen del Subcomandante Marcos”. Las imágenes, en tanto creaciones con intenciones, fueron constructoras de un imaginario atractivo, de una sociedad imaginada que, al parecer, se encaminaría desde los mismísimos Altos de Chiapas hasta la desde entonces ya muy contaminada Ciudad de México, como aventuró a afirmar entonces el “Sup”.

Ya encontrarán los lectores de este volumen interesantes pasajes donde aparecen esas personalidades centrales, y otras más; fragmentos donde se narran historias del México de aquellos años, de la presencia de los medios de comunicación -como el periódico La Jornada- en el ámbito de la vida intelectual y cultural mexicana. Podrán mirar muchas fotografías de Marcos, de los integrantes indígenas del EZLN, producto de tomas del propio Turok, pero también de otros fotógrafos, como son los casos de los periodistas mexicanos Raúl Ortega (1963) y Ricardo Trabulsi (1968).

El trabajo es muestra de una labor académica bien estructurada. Una revisión fotográfica amplísima, una formulación metodológica bien cuidada, atenta a la necesidad de cubrir un contexto que nos permite contar con elementos del panorama histórico del periodo, y entender a cabalidad el impacto que tiene la presencia del EZLN en la historia de la rebeldía latinoamericana; en la historia política de América Latina. El resultado es un ejemplo de las posibilidades que las imágenes ofrecen para el enriquecimiento del conocimiento histórico, así como de la importancia del comportamiento ético alrededor de las imágenes.

Sí, el libro refleja un acercamiento a la ética del profesional quien, como fotógrafo, interpreta una realidad en la que la propia creación marca su postura hacia el acontecimiento. La obra nos abre los ojos, en tanto lectores, hacia la repercusión que las imágenes generan en la opinión pública, y la responsabilidad que, como tales, como observadores, debemos asumir, para opinar sobre lo representado. Fundamental, es la manifestación de un comportamiento ético por parte de la autora. En tanto que se da cuenta de que la construcción de la figura épica de Marcos, del imaginario neozapatista, no es un reflejo de realidad, sino una interpretación de la época, elaborada por parte de miembros de una sociedad, quienes revelaron cómo les hubiese gustado que fuese ese entorno que les rodeaba, la autora lo dice, y lo deja claro. No obstante, en respuesta a su propia ética militante, humanista que desea que el futuro no caiga en la desigualdad, en la falta de respeto a los sectores marginados, y como buena militante de una posición que se lee como la de una persona comprometida socialmente, nos da su visión de un movimiento que nos enseñó, que nos ilusionó, y que nos hace pensar en que es necesario construir nuevas propuestas de imaginario latinoamericano, que nos motive a seguir ideando una sociedad más, y atenta a las necesidades de todos, mujeres y hombres.

En 2011 se publicó un libro que recoge trabajos que tuvieron como meta pasar revista de “algunos aspectos de las alianzas que el EZLN logró establecer individualmente con escritores, organizaciones de científicos y con grupos de intelectuales”.7 A la luz de dicho texto, el libro de Anna Susi tiene un aporte más, manifiesta que la interpretación histórica es inagotable y que, como interesados en su enriquecimiento, debemos continuar en la búsqueda de nuevas formas de entendernos. Así como este libro contribuye al conocimiento, su presencia deja una tarea más: seguir estudiando a la figura histórica que significó el subcomandante Marcos, revisar el proceso político social y cultural que fue su contexto, así como también poner atención en estos dos intérpretes del neozapatismo, Susi y Turok, quienes se encuentran entre muchos otros más que no fueron considerados en la obra citada. La lección que ofrece el libro es que no hay un fin de la historia, por el contrario, que queda mucho más por hacer en favor del conocimiento histórico.

Referencias

Carolina Vanegas Carrasco. “Iconografía de Bolívar: revisión historiográfica”. Ensayos. Historia y teoría el arte. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2012. 112-134. [ Links ]

Ottmar Ette y Titus Heydenrich (eds.). “Imagen y poder –poder de la imagen: acerca de la iconografía martiana”. José Martí 1895/1995. Frankfurt am Main: Vervuert Verlag, 1994. 225-297. [ Links ]

Claudia Ivette Damián Guillén. “El verdadero Sandino o el calvario de Las Segovias”. La imagen de Sandino y los combatientes sandinistas a través del discurso somocista. Tesis de licenciatura. México: UNAM, 2007. [ Links ]

Enrique Camacho Navarro. “Fidel Castro: la construcción de un rebelde (1953-1959)”. América Latina: permanencia y cambio. México: CCYDEL-UNAM, 2007. 275-299. [ Links ]

Ariel Arnal. Atila de tinta y plata. Fotografía del zapatismo en la prensa de la ciudad de México entre 1910 y 1915. México: INAH/Conaculta, 2010. [ Links ]

Michael Baxandall. Modelos de intención. Sobre la explicación histórica de los cuadros. Trad. Carmen Bernardez Sanchis. Madrid: Hermann Blume, 1989. [ Links ]

Kristine Vanden Berghe, Anne Huffschmid, Robin Lefere (eds.). El EZLN y sus intérpretes. Resonancias del zapatismo en la academia y la literatura. México: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 2011. 20. [ Links ]

1Carolina Vanegas Carrasco. “Iconografía de Bolívar: revisión historiográfica”. Ensayos. Historia y teoría el arte. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2012. 112-134.

2Ottmar Ette y Titus Heydenrich (eds.). “Imagen y poder –poder de la imagen: acerca de la iconografía martiana”. José Martí 1895/1995. Frankfurt am Main: Vervuert Verlag, 1994. 225-297.

3Claudia Ivette Damián Guillén. El verdadero Sandino o el calvario de Las Segovias”. La imagen de Sandino y los combatientes sandinistas a través del discurso somocista. Tesis de licenciatura. México: UNAM, 2007.

4Enrique Camacho Navarro. “Fidel Castro: la construcción de un rebelde (19531959)”. América Latina: permanencia y cambio. México: CCYDEL-UNAM, 2007. 275-299.

5Ariel Arnal. Atila de tinta y plata. Fotografía del zapatismo en la prensa de la ciudad de México entre 1910 y 1915. México: INAH/Conaculta, 2010.

6Michael Baxandall. Modelos de intención. Sobre la explicación histórica de los cuadros. Trad. Carmen Bernardez Sanchis. Madrid: Hermann Blume, 1989.

7Kristine Vanden Berghe, Anne Huffschmid, Robin Lefere (eds.). El EZLN y sus intérpretes. Resonancias del zapatismo en la academia y la literatura. México: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 2011. 20.

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons