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Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos

versión impresa ISSN 1665-8574

Latinoamérica  no.54 México ene./jun. 2012

 

Reseñas

 

Diana Soto Arango, Jesús Paniagua, José Rubens Lima Jardilino, María Cristina Vera de Flachs [eds.], Educadores en América Latina y el Caribe. De la Colonia a los siglos XIX y XX

 

Jorge Tomás Uribe Ángel*

 

t. III, Tunja, León, Sao Paulo, Córdoba, COLCIENCIAS/Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia/DIN/RUDECOLOMBIA/Universidad de León, España/Universidad Nove de Julho/Universidad Federal de Ouro Preto, Brasil/Universidad Nacional de Córdoba, Argentina/Universidad de Cuenca, Ecuador/Universidad de los Andes, Venezuela/Universidad de San Carlos, Guatemala/SHELA-HISULA, 2011, 384 pp. (Col. Educadores Latinoamericanos y del Caribe, III).

 

* Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia

 

Me corresponde el honor de reseñar el tomo III de la Colección Educadores en América Latina y el Caribe. De la Colonia a los siglos XIX y XX. En primer lugar, se debe anotar que esta época señala la transición entre el virtual monopolio ejercido por la Iglesia en el terreno de la educación, y la adopción de una postura de apertura por parte de la Corona favorable a la introducción de los contenidos ilustrados al interior de las aulas y, eventualmente, a la creación de universidades públicas. Es decir, se parte de una concepción de universidad que se arraiga en las tradiciones de la universidad medieval, con paradigmas centenarios en las disciplinas aceptadas —filosofía, teología, derecho— hacia una universidad donde se van introduciendo los postulados científicos y las nuevas tendencias humanísticas.

En este tercer volumen, en el cual se recoge la participación de 18 educadores de 14 países de América Latina, el escrutinio comienza con la figura de dos criollos, Francisco Antonio Moreno y Escandón, de la Nueva Granada, y Liendo y Goicochea, costarricense, quien actuará desde la Universidad de San Carlos de Guatemala. En ambos educadores, la perspectiva se centra en torno a intentos reformistas que involucraron la enseñanza de las nuevas disciplinas, como en el caso del último de los mencionados, o en la campaña en favor de la apertura de una universidad pública, labor que estuvo liderada por Moreno y Escandón. Al lado de las propuestas de estos innovadores, las comunidades religiosas adoptaron diferentes posturas. Los dominicos, por ejemplo, se situaron resueltamente al lado de la escolástica, en tanto que miembros de otras comunidades, como los agustinos, con fray Diego Padilla, no vacilaron en ponerse a favor de la divulgación de los saberes modernos.

Ya en tiempos de la República, la educación constituye el eje en torno al cual los diferentes gobiernos de las nacientes repúblicas articularon los discursos alrededor del progreso y en lucha contra la ignorancia. En el caso del Cono Sur, por ejemplo, figuras como las de Sarmiento y su seguidor Várela, al lado de Juana Manso, impulsaron esos esfuerzos, alimentados por la influencia de figuras de la pedagogía clásica como Pestalozzi y Froebel. Al lado de estos educadores también se deben mencionar representantes de tendencias más modernas. Así, la escuela activa, promovida por Froebel, está representada por el peruano José Antonio Encinas, el paraguayo Ramón Indalecio Cardozo y, también, nada menos que por el cubano José Martí. Para ellos la formación de las nuevas generaciones debía ser de carácter práctico y técnico.

No se desconoce la influencia ejercida por la mujer en la educación en este periodo, en el cual no podemos dejar de evocar la huella dejada en el imaginario colectivo por figuras tan entrañables como las de las maestras urbanas y rurales. Entre las educadoras mencionadas existen algunas que defienden una postura tradicionalista como la cubana María Luisa Dolz, la dominicana Salomé Ureña o la colombiana Soledad Acosta de Samper. Las tendencias progresistas están encarnadas por la brasileña Nisia Floresta, traductora de los derechos de la mujer que había propugnado Mary Wollstonecraft.

Sea esta la oportunidad para agradecer a los investigadores que intervinieron en la elaboración de este texto, al Comité Científico Internacional, equipo formado por 61 investigadores, que se ocupó de la evaluación de los trabajos presentados, a los doctores Pascual Mora, María Cristina Cárdenas y Jorge Rodríguez Martínez, quienes en Venezuela, Ecuador y Guatemala, respectivamente, asumieron el compromiso de editar este tomo.

Finalmente, hacemos extensivos estos agradecimientos a Diana Soto Arango, desde Tunja, Colombia, Jesús Paniagua, desde León, España, José Rubens Jardüino, desde Ouro Preto, Brasil, María Cristina Vera de Flachs, desde Córdoba, Argentina. Ellos representan los pueblos indígenas, negros, mestizos y blancos de nuestra América.