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Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos

versión impresa ISSN 1665-8574

Latinoamérica  no.52 México ene./jun. 2011

 

Reseñas

 

Mario Miranda Pacheco, Sobre el oficio del latinoamericanista. Pláticas y reflexiones, pról. de Ricardo Melgar Bao

 

Horacio Cerutti Guldberg*

 

México, Secretaría de Prensa y Propaganda del STUNAM/Cubo Ediciones/Proyectos Culturales "Víctor Jara"/Familia Miranda, 2010,87 pp.

 

*CIALC-UNAM

No puede menos que destacarse el esfuerzo convergente de recuperar y poner al alcance de un público más amplio y actual, sobre todo juvenil y estudiantil, algunas de las valiosas reflexiones del maestro boliviano nacido en 1925 y fallecido en México en 2008. Los cuatro textos reunidos en el presente volumen corresponden a exposiciones o trabajos editados en 1987, 1982,1978 y 1984, respectivamente, y constituyen la reedición de lo publicado en 1997. Tratan sobre el oficio, la carrera, la interdisciplinariedad y un alegato en pro de los Estudios Latinoamericanos. En realidad, los cuatro promueven esas cuatro dimensiones. Todo es reivindicación del oficio, la carrera y la interdisciplina; todos son argumentos a favor o en pro de profundizar y rigorizar estos indispensables estudios. Todo dicho o escrito con fuerza, pertinencia, ironía, estilo. Con la entrega pedagógica que nunca escatimó Mario Miranda Pacheco.

El prólogo del colega peruano Ricardo Melgar Bao, compañero incansable de este batallar por impulsar y mejorar los estudios sobre Nuestra América, brinda en concisas y precisas líneas un bosquejo del aporte y la actitud sustanciales del colega boliviano. Y pone el dedo en la llaga, cuando insiste en los temas nodales que abordó: Estado, educación y dependencia y, quizá más todavía, cuando insiste en la valoración de los estudiantes, sus cuestionamientos y preguntas para un quehacer académico pleno, gestado —no tan paradójicamente— entre el aula y la cafetería.

A casi dos décadas, las reflexiones sutiles de Miranda Pacheco siguen teniendo validez y fuerza provocativa. Conviene retener algunos de esos tópicos nodales, auténticos tropos de las dinámicas insumisas de su reflexión, con el fin de exigirnos más y mejor en nuestros afanes compartidos.

• La reivindicación del oficio como tarea manual e intelectual.

• La articulación compleja entre comprender y explicar, sin poder abandonar nunca la historicidad de nuestras realidades.

No es un detalle menor que oscile, sin ambages, entre las denominaciones América Latina y Nuestra América.

En la base del oficio sitúa el destino de ser latinoamericanos y la opción por ser latinoamericanistas.

• Destaca la relevancia del enfoque humanista.

• La formación "polivalente" de hábitos y actitudes, además de disciplinas.

• El no desvanecerse en ambigüedades y erudiciones.

• La interdisciplina, no como una moda intelectual o académica, sino como una exigencia para comprender una realidad plena de aristas y plagada de complicaciones y conflictos.

• La necesidad de asumir los desafíos epistémicos y metodológicos que esta propuesta de convergencia e interlocución disciplinaria exige, rehuyendo "híbridos" y propiciando "interacción"; nada de "todología" y mucho de "saber operativo".

• En función de "autognosis", la cual permita efectuar transformaciones impostergables y avanzar en la integración latinoamericana.

• Para ello es menester no eludir las situaciones de dependencia y ubicar a la educación en este contexto a modificar.

• Proclamar la libertad de cátedra, no sólo como libertad de enseñar, sino también como "libertad de aprender".

• Reivindicar la educación pública, incluso presupuestalmente, implica reconocer la dimensión o "virtualidad "utopizadora" de la misma.

• La liberación, como ruptura de la dependencia, dejará de colocarnos en situación "disponible para intereses ajenos", como lo muestran los ejemplos de búsquedas alternativas de nuestros movimientos sociales.

• El "lastre" del "capitalismo tardío" no debe invisibilizar las especificidades de las culturas nacionales, sus componentes étnicos y sus identidades propias.

• La responsabilidad universitaria es inmensa en este contexto y debería formar para "no delegar en manos ajenas la capacidad de dirigir nuestro destino".

Todo como parte de la resistencia al imperialismo y sus modalidades de imposición.

En fin, las reflexiones de Mario aparecen sintetizadas en una articulación de la cual no podemos desvincularnos quienes reivindicamos el oficio académico con todas sus responsabilidades públicas: "investigar y aprender no son procesos dicotómicos, sino dos fases de un mismo proceso".

Por eso hay que agradecer a la memoria del autor y a quienes se ocuparon de reeditar este texto y de ponérnoslo al alcance, porque nos dejan pensando. Ni más ni menos. Pensando para actuar en consecuencia.