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Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos

versión impresa ISSN 1665-8574

Latinoamérica  no.50 México ene./jun. 2010

 

Reseñas

 

Alberto Saladino García, Pensamiento latinoamericano del siglo XIX. Antología

 

Hilda Naessens*

 

México, UAEM, 2009, 603 pp.

 

* Facultad de Humanidades–UAEM

 

La obra Pensamiento latinoamericano del siglo XIX, de Alberto Saladino García resulta ser muy interesante para quienes se encuentran vinculados con temas relacionados al pensamiento filosófico latinoamericano.

Su aparición es oportuna para incentivar los estudios en relación con la Filosofía Latinoamericana. El nombre del libro ya nos llama a la reflexión por cuanto hace preguntarnos ¿a qué se refiere el autor al hablar de pensamiento latinoamericano?, ¿qué tipo de manifestaciones del pensar filosófico incluye en dicha expresión?, ¿qué criterios utiliza para la aplicación de esta categoría? Dar respuesta a estas preguntas nos remite, en primer lugar, a un texto muy interesante de Lucía Piossek Prebisch, en el cual trata de aclarar la expresión "pensamiento filosófico", como una manera de establecer ciertas precisiones terminológicas, antes de abordar directamente el estudio de los pensadores latinoamericanos. En su análisis,1 establece la existencia de ciertas condiciones que hacen posible la aparición del tipo humano filósofo, y señala lo siguiente: "hay dos tipos de condiciones: las personales y las sociológicas." Las personales tienen que ver con el medio humano en el que se vive y abarcan, por un lado, "la disposición espontánea o natural a sentirse conmovido por hondas experiencias radicales", y por otro lado, "la capacidad y voluntad de traducir tales experiencias en el discurso sobrio y riguroso de los conceptos", con el mayor rigor y lucidez posibles. Respecto a las condiciones sociológicas, nos dice que son propias del medio social y cultural y para que se den, debe no sólo existir un medio social que "respete, comprenda y valore el ejercicio de la actividad teórica", sino también que posibilite "la recepción de ideas y la expresión y confrontación" de las mismas.

Según Piossek Prebisch, durante el siglo XIX, sí se dieron las condiciones personales, pero no las sociológicas, por lo que no podemos hablar, en materia filosófica, de un filósofo académico que esté en estrecha vinculación con una institución en la que se enseñe o practique directamente la filosofía. Este asunto nos enfrenta a la pregunta ¿en América Latina, durante el siglo XIX, es posible hablar de un tipo humano filósofo? Si la respuesta fuera negativa, estaríamos dejando de lado "modos de pensamiento de honda repercusión y vigencia en la vida" de los pueblos latinoamericanos, auténticas expresiones de experiencias estéticas, religiosas, morales, políticas, que podrían propiciar una reflexión filosófica posterior. Por ello, Piossek Prebisch sostiene que sí se puede hablar de un tipo humano filósofo, entendiendo a éste como aquel que designa "aquellos modos de pensar sobre el hombre, el país, su historia, su destino, que están en camino hacia una fundamentación rigurosa, que están predispuestos para la expresión conceptual, que revelan la capacidad de visión totalizadora sin llegar a ser plenamente filosofía". Este tipo de pensamiento es el que caracteriza al siglo XIX, pensamiento que surge en el ensayo, la novela, la obra teatral, la poesía, los discursos de los hombres de Estado y que enriquece enormemente la historia intelectual latinoamericana de ese siglo.

Creemos que la noción de "pensamiento latinoamericano", empleada por Saladino García, responde a lo señalado antes, dada la amplitud con la que selecciona los textos que incorpora a esta publicación, al tratar de abarcar la mayoría de las tendencias, ideas y pensadores más significativos que se manifestaron a lo largo del siglo XIX en los diferentes países de América Latina. Los escritos que él recupera responden a hombres que se han sentido conmovidos profundamente por la situación que atravesaban sus países de origen, y que han intentado expresar posibles soluciones a los numerosos problemas que les aquejaban, tomando como instrumento la reflexión filosófica.

El autor de esta obra seleccionó textos representativos de las diferentes corrientes y tendencias de pensamiento cultivadas durante el siglo XIX que hacen referencia a los aspectos económico, social, político, literario y cultural, entre otros temas, expuestos por sus intelectuales y políticos más destacados, y que han sido adaptados a la realidad americana, además de contribuir al quehacer filosófico en general. Esto nos pone de manifiesto la acertada apertura con la que fueron seleccionados los textos de esta obra, los cuales buscan reflejar las diversas ideas imperantes en el siglo XIX latinoamericano, como también el ambiente intelectual en el que se gestaron.

Es muy acertada la forma en que se agruparon y presentaron las ideas vigentes en el siglo XIX, a través de ocho grandes apartados: liberalismo, positivismo, conservadurismo, neoescolasticismo, socialismo, anarquismo, feminismo y génesis de la filosofía latinoamericana. Como bien lo señala el autor, cada una de estas corrientes de pensamiento conforman un capítulo del libro, la mayoría de los cuales es antecedido por un ensayo del autor "con la intención de aportar elementos para que el alumno o el interesado se interne con mayor eficacia en la contextualización de las ideas de los pensadores latinoamericanos de la centuria pasada". A continuación, en cada uno de ellos y de acuerdo a la temática desarrollada, se incluyen diversos textos de "preclaros forjadores del pensamiento latinoamericano", a saber Simón Bolívar, José María Luis Mora, Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento, Benito Juárez, Eugenio María de Hostos, Gabino Barreda, Lucas Alamán, Esteban Echeverría, Manuel González Prada, Flora Tristán, Juan Bautista Alberdi, José Martí, José Enrique Rodó, entre muchos otros.

Observamos que el autor no se conformó con incluir sólo los textos de estos pensadores, sino que fue más allá, al introducir trabajos de intelectuales contemporáneos, especialistas en temas latinoamericanos, que tienen una larga trayectoria estudiando la tradición filosófica de América Latina, por ejemplo Abelardo Villegas, Leopoldo Zea, José Luis Romero, María del Carmen Rovira, Alberto Caturelli, por mencionar algunos. Estos estudios esclarecen aspectos poco conocidos de los diversos autores incluidos en el libro, y nos permiten contextualizar su pensamiento entendiendo desde dentro las circunstancias que les tocaron vivir.

Otro aspecto que llamó la atención es la "objetividad" del autor respecto a los textos de los pensadores latinoamericanos. ¿Qué queremos decir con ello? Que resultan pertinentes los ensayos introductorios de cada capítulo, por cuanto en ellos el autor expone un planteo general de las ideas relativas al liberalismo, o al positivismo, o al conservadurismo, y así sucesivamente, dando un marco de referencia conceptual en el cual ubicar el pensamiento de los autores latinoamericanos, sin pretender influir en el lector con interpretaciones particulares sobre dicho pensamiento. Lo interesante es que Saladino, al incluir los textos tal como fueron redactados por sus autores, deja que "los pensadores latinoamericanos hablen por sí mismos", que el lector pueda entrar en contacto directo con los textos y generar sus propias ideas al respecto, sin tener una influencia que lo determine o condicione a pensar de tal o cual manera. Esto es relevante para lograr una comprensión más profunda y certera de las ideas que promovieron la emancipación mental de América Latina. Como es bien sabido, las luchas por la independencia fueron mediante las armas, pero su fundamento debía continuar en el campo del pensamiento, no ya con las armas, sino con la pluma, como diría Alberdi en 1837. Muchos de los pensadores antes mencionados lo comprendieron así, motivo por el cual instaron a través de sus escritos a tomar conciencia de lo que les faltaba realizar para lograr su independencia mental, y así avanzar hacia el desarrollo, el progreso y la civilización que requerían los países latinoamericanos.

A partir de la lectura de Eugenio María de Hostos, Sarmiento, Bello, Martí, Alberdi, Bolívar, Tristán, entre otros, podemos advertir una preocupación común a todos ellos,2 y es que comparten la urgencia de formar parte de la ley histórica universal, de la Providencia que los llevará hacia el progreso y la civilización, mediante la aplicación de la razón a sus circunstancias espacio–temporales. Coinciden en concebir a la filosofía "como una actividad fundamentadora de una praxis" liberadora, como lo señala el autor de este libro, que hará posible que los países latinoamericanos obtengan su anhelada independencia mental y, con ello, el advenimiento de una nueva etapa de desarrollo económico–social y cultural. Muchos de estos pensadores, también coinciden en otorgarle a la educación un papel central en este proceso del desenvolvimiento humano hacia el logro de un progreso indefinido.

Como podemos ver, la posibilidad que nos ofrece Saladino, a través de su obra, de estar en contacto directo con las fuentes y el pensamiento de estos precursores de la filosofía latinoamericana, nos conduce a encontrar ideas comunes que atraviesan sus escritos, y nos invitan a comprender las exigencias de su época, y la manera cómo fueron germinando las ideas relativas a la identidad latinoamericana y a la autenticidad del pensamiento latinoamericano.

También nos sorprende, no sólo la inclusión del apartado dedicado al feminismo, que el mismo autor justifica como un "reconocimiento de lo que realmente ha representado la participación de la mujer en la historia de Latinoamérica", sino también su vinculación con los lineamientos del liberalismo. Como bien lo señala, aunque desde las luchas por la independencia surgieron mujeres que contribuyeron a superar el coloniaje, mucho tuvo que acontecer hasta que se le reconociera a la mujer el valor y la importancia que tiene para la sociedad actual. Curiosamente, Simón Bolívar, hacia 1827, insistía en la necesidad de la educación de la mujer, como una manera de apoyar la tarea histórica de los hombres, lo cual refleja la función que le fuera asignada por los liberales a la mujer: ser un auxiliar complementario de la acción de los hombres. Por lo cual, compartimos con Saladino, que la integración del feminismo como tema de análisis dentro del pensamiento latinoamericano del siglo XIX es novedosa, dado que los textos seleccionados muestran el proceso de revalorización que han sufrido las mujeres a lo largo de muchos años.

Esta antología es una importante y necesaria contribución al acervo bibliográfico, no sólo de la licenciatura en Filosofía de la Facultad de Humanidades, sino también para el Estado de México, dado que el material incluido en esta obra es de muy difícil localización. Ahora, este texto nos ayuda a cubrir un vacío existente en torno a esta problemática, y nos permite abordar el estudio del pensamiento latinoamericano a partir de la consulta directa de las fuentes en las que dicho pensamiento tuvo su origen. Sugerimos al autor de esta antología que en una próxima reedición de la misma, se pudiera incluir un anexo con algunos datos biográficos de los autores en ella presentes, a fin de conocer sus profesiones, ideales y extracciones políticas.

Por todo lo expuesto antes, celebramos la publicación de esta obra y la proponemos como un texto de lectura obligada para todos aquellos interesados en el pensamiento latinoamericano del siglo XIX.

 

NOTAS

1 Lucía Piossek Prebisch, "Pensamiento filosófico en la Argentina. Su historia: problemas de método", en Actas del VI Congreso Nacional de Filosofía, Córdoba, Sociedad Argentina de Filosofía, 1991, pp. 121–127.

2 Que les viene no sólo a partir de las lecturas de autores europeos y norteamericanos, tales como Lerminier,Lammenais, Jouffroy, Cousin, Tocqueville, sólo para nombrar a algunos, sino también de las limitaciones económicas y culturales en las que vivían los diferentes pueblos latinoamericanos.