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Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos

versión impresa ISSN 1665-8574

Latinoamérica  n.50 México ene./jun. 2010

 

Mirador Latinoamericano

 

La Revolución cubana a 50 años de su triunfo: ¿Dónde está y hacia dónde va?

 

The Cuban revolution 50 years after its triumph, where is and where it goes?

 

Ricardo Domínguez Guadarrama*

 

* Relaciones Internacionales FES–Aragón, UNAM (guadarrama_r@hotmail.com).

 

Recibido: 27 de agosto, 2009.
Aceptado: 4 de marzo, 2010.

 

Resumen

A partir de que Fidel Castro dejó sus funciones en el gobierno, los dirigentes al frente de la administración debieron agilizar el proceso de transformación de la Revolución cubana, y con ello poner a prueba las enseñanzas de la gesta liberadora frente a la escasez, la apatía política y social, la corrupción, el despilfarro, la disidencia interna y externa, la presión internacional, el bloqueo económico y los efectos de la crisis financiera internacional.

Palabras clave: Fidel Castro, Revolución cubana, Transformaciones, Conciencia social, Apatía política, Corrupción, Disidencia, Bloqueo económico, Crisis financiera.

 

Abstract

From that Fidel Castro left office in government, the Cuban Revolution should accelerate its process of transformation and thus to test the teachings of the acts of liberation against shortages, political and social apathy, corruption, waste, internal dissent and outside, international pressure, economic blockade and the effects of international financial crisis.

Key words: Fidel Castro, Cuban revolution, Transformation, Social consciousness, Political apathy, Corruption, Dissent, Economic blockade, Financial crisis.

 

INTRODUCCIÓN

Este trabajo se propone reflexionar sobre el proceso que ha seguido la Revolución cubana, y sus perspectivas, a partir de la proclama del presidente Fidel Castro del 31 de julio de 2006. Las preguntas centrales son ¿cómo ha asumido la nueva dirigencia los retos que implican las transformaciones estructurales y de concepto para mejorar el socialismo cubano?, ¿quién o quiénes han tomado el control del proceso, luego del retiro de Fidel Castro?, ¿en qué radica la nueva estrategia político–ideológica de la dirigencia?, y ¿cuál ha sido la respuesta de la sociedad?

 

LA PROCLAMA

La proclama del presidente Fidel Castro, el 31 de julio de 2006, en la que anunció que a causa de una intervención quirúrgica de emergencia debía separarse temporalmente de sus funciones, abrió una ola de especulaciones sobre el porvenir de la Revolución cubana. Unos opinaron sobre la inevitable "urgencia" de hablar de un proceso de transición en Cuba, consideraron la figura de Fidel como la del caudillo revolucionario latinoamericano clásico que encarna todo el movimiento revolucionario y que, por tanto, una vez fallecido el líder, la Revolución terminaría. Otros apostaron a un proceso de sucesión, lo cual significaba que la Revolución es mucho más que la figura y presencia de los dirigentes históricos del movimiento.1 Carlos Montemayor, destacado analista mexicano, señaló que

En América Latina, donde Estados Unidos ha apoyado de manera constante a dictaduras devastadoras, es relevante que la Revolución cubana haya logrado resistir presiones diplomáticas, bloqueos económicos e invasiones. Esta capacidad de resistencia indica que la Revolución cubana no debe confundirse con el gobierno de un hombre, por más grande e imborrable que sea Fidel Castro, sino entenderla como un proceso social y político excepcional.2

El debate conceptual entre sucesión o transición hizo recordar las palabras de Fidel Castro dictadas el 17 de noviembre de 2005 en la Universidad de La Habana, cuando señaló que la Revolución podía ser derrotada no por las fuerzas extranjeras sino desde adentro, por las actitudes sociales negativas (corrupción, negligencia, búsqueda de privilegios, despilfarro, etc.) y que ante ello había que dar inicio a un proceso de fortalecimiento de los valores revolucionarios. Se ratificó entonces lo que ya el mismo Fidel Castro había anunciado en 2005 sobre el regreso del Estado para ocupar el papel central que había dejado con las reformas económicas de 1992, inscritas en el plan económico–político llamado Periodo Especial en Tiempos de Paz, diseñado para enfrentar el eventual bloqueo económico total por parte de Estados Unidos una vez desaparecida la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.3 En efecto, se reforzó la campaña de ahorro y vigilancia del uso y manejo de los recursos del Estado, se removieron de sus cargos algunos dirigentes del Partido Comunista en distintos municipios, acusados de adoptar actitudes ajenas a los principios de la Revolución. Incluso habría que recordar que para finales de la década de los noventa había dado inicio la llamada batalla de las ideas, terreno en el que efectivamente Cuba debía batirse tarde o temprano frente a los valores del capitalismo, que se habían engendrado en la sociedad cubana "como un mal necesario" a partir de las medidas económicas puestas en marcha en 1992, como el trabajo por cuenta propia, la determinación de precios de algunos productos agrícolas, a través de la ley de la oferta y la demanda, y la autonomía de gestión de algunas empresas, entre otras.

Uno de los propósitos que se fijó el gobierno para frenar la conciencia individualista y egoísta que se observaba ya entre algunos sectores de la sociedad fue contrarrestar la diferencia socioeconómica, impulsada por la doble economía que favoreció el surgimiento de segmentos sociales con mejores condiciones de vida, a partir de la obtención de moneda extranjera vía remesas o el empleo vinculado con el turismo y las empresas extranjeras establecidas en la Isla. De tal modo que el 25 de octubre de 2004 fue publicado un decreto por el que se estableció el cese de las transacciones en dólares y la sustitución, a partir de noviembre de ese año, de la moneda estadounidense por el peso convertible cubano (CUC o Chavito), además de un gravamen de 10% a todas aquellas operaciones de cambio de dólares. También fueron establecidas las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD), cuyo propósito era ofrecer productos importados a precios tasados en moneda convertible (CUC). El gobierno estableció también mayores controles a las finanzas de las empresas que gozaban desde 1992 de autonomía de gestión. El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, gracias a un programa de mejoramiento empresarial que resultó sumamente exitoso, tomó el control administrativo de los sectores turístico, de la construcción, la informática, la producción azucarera, la industria ligera y del transporte, para evitar el desvío de recursos y cumplir con los planes anuales de productividad. Adicionalmente, y como parte de la campaña contra la corrupción, entre mayo y octubre de 2006 se registraron cambios en los ministerios de control y auditoría, y en el de la educación, entre otros. En 2007 se adoptaron nuevas reglas para la ética laboral y para mejorar la productividad de la economía.

En el terreno de las ideas Cuba, en tanto país de fuertes simbolismos, inició un proceso de alejamiento de la presencia física del mandatario Fidel Castro en la vida cotidiana del pueblo cubano. En este sentido destaca, primero, el reparto de tareas que el Comandante dejó a los personajes que habían tenido una actividad y presencia particular en los últimos años en la conducción del país.

1) Delego con carácter provisional mis funciones como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en el Segundo Secretario, compañero Raúl Castro Ruz.

2) Delego con carácter provisional mis funciones como Comandante en Jefe de las heroicas Fuerzas Armadas Revolucionarias en el mencionado compañero, General de Ejército Raúl Castro Ruz.

3) Delego con carácter provisional mis funciones como Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de la República de Cuba en el Primer Vicepresidente, compañero Raúl Castro Ruz.

4) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Salud Pública en el Miembro del Buró Político y Ministro de Salud Pública, compañero José Ramón Balaguer Cabrera.

5) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Educación en los compañeros José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo Hernández, Miembros del Buró Político.

6) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional de la Revolución Energética en Cuba y de colaboración con otros países en este ámbito en el compañero Carlos Lage Dávila, Miembro del Buró Político y Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Los fondos correspondientes para estos tres programas, Salud, Educación y Energético, deberán seguir siendo gestionados y priorizados, como he venido haciéndolo personalmente, por los compañeros Carlos Lage Dávila, Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, Francisco Soberón Valdés, Ministro Presidente del Banco Central de Cuba, y Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores, quienes me acompañaron en estas gestiones y deberán constituir una comisión para ese objetivo.

Nuestro glorioso Partido Comunista, apoyado por las organizaciones de masas y todo el pueblo, tiene la misión de asumir la tarea encomendada en esta Proclama.4

Posteriormente, a través de las "Reflexiones del Comandante" iniciadas en marzo de 2007,5 se pretendió mantener en el terreno de lo simbólico–concreto su legado histórico y la proyección de su imagen como un signo de lucha, progreso e independencia. Adicionalmente, la dirigencia destacó en diversas oportunidades el papel de asesoramiento que desempeñaría el Comandante en Jefe aun en su convalecencia, lo que dio legitimidad a las medidas adoptadas por el grupo dirigente, ya sin la presencia activa de Fidel. Esta estrategia simbólico–concreta se confirmó en las elecciones de febrero de 2008, cuando si bien el Comandante fue electo como diputado a la Asamblea Nacional General del Poder Popular, éste declaró el 18 de febrero de 2008 que no aceptaría el cargo de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros (presidente de la República) debido a su condición de salud y además para no obstaculizar el paso de los jóvenes dirigentes.

 

EL NUEVO PRESIDENTE

El 24 de febrero de 2008, la nueva Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), conformada por 614 diputados, eligió al general Raúl Castro como presidente de Cuba y el nuevo Consejo de Estado (órgano decisorio del Poder Ejecutivo) otorgó un papel de asesor a Fidel Castro. La ANPP eligió al doctor José Ramón Machado Ventura, de 77 años de edad, como primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (cargo que había ocupado Raúl Castro) fue designado el general Julio Casas Regueiro (quien trabajó directamente con Raúl Castro en la Sierra Maestra), además de ser uno de los cinco vicepresidentes del Consejo de Estado. De acuerdo con la reflexión de Fidel Castro, publicada el 27 de febrero de 2008, la nueva composición del Consejo de Estado le fue consultada en su momento.

De los 31 miembros que integran dicho Consejo, 13 son de nuevo ingreso (41.9% del total). El ex mandatario Fidel Castro fue designado, a propuesta del presidente del Consejo de Estado, Raúl Castro Ruz, como consejero permanente para la toma de decisiones del Consejo de Estado. La conformación del Consejo de Estado por porcentajes es la siguiente: 20 viejos revolucionarios que hacen 64% del total de miembros, de ellos; 11 viejos revolucionarios políticos conforman 35% del Consejo y sólo nueve viejos revolucionarios militares representan 29% del órgano; hay 11 jóvenes políticos que representan 35% del total del Consejo de Estado. Es decir, poco más de un tercio de sus integrantes pertenece a las nuevas generaciones, esas que no hicieron la Revolución, pero que nacieron y crecieron en ella y a las cuales les tocó disfrutar su época dorada, pero también la peor crisis que han vivido en 50 años. Se puede destacar también que la ANPP dio continuidad al acceso de otras generaciones al sector gubernamental de primera línea y cuidó la permanencia de los viejos revolucionarios, y además se buscó garantizar un equilibrio en la toma de decisiones entre reformadores y ortodoxos.

De hecho, podría decirse que el papel del presidente Raúl Castro y de sus más próximos colaboradores en el Consejo de Estado —todos ellos militares revolucionarios— será consolidar la estructura económica y político–administrativa del país, a fin de dejar la conducción del mismo a las nuevas generaciones. Visto de esta manera, se trataría posiblemente del último gobierno controlado por la vieja guardia revolucionaria, escenario, no obstante, no alejado de complicaciones luego de los cambios en el gabinete de gobierno efectuados el 27 de marzo de 2009, quizá el más profundo desde 1959, en el que las figuras como Carlos Lage Dávila (secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y vicepresidente del Consejo de Estado), Felipe Pérez Roque (canciller y ex secretario particular del comandante Fidel Castro) y Carlos Valenciaga (secretario particular de Fidel Castro), entre otros, fueron retirados de sus responsabilidades por cuestiones poco claras. Estos personajes eran señalados por analistas políticos y diplomáticos como los herederos de la Revolución y máximos representantes del cambio generacional en la Isla, así como promotores activos de una transición económica con reformas más aceleradas. Lo cierto es que si bien no existen en la actualidad figuras políticas en Cuba de renombre como los ex funcionarios señalados, sería de suponerse que existe una base de políticos jóvenes preparados para enfrentar los nuevos retos de la Revolución. Esta combinación de generaciones da un signo especial a la política interna cubana que, sumado a la necesaria reestructura económica, pone a prueba la solidez de la enseñanza revolucionaria en términos no sólo políticos y económicos, sino también ideológicos y culturales. En ese sentido, la separación de la máxima figura de la Revolución de sus responsabilidades históricas ha sometido a Cuba a un proceso de profunda revisión ideológica, administrativa, política, económica y cultural. Fuentes diplomáticas han señalado que en el discurso del presidente Raúl Castro del 24 de febrero de 2008, cuando inició como presidente, se enfatizó la línea de continuidad económica de un Estado fuerte, en tanto que las reformas que se llevarían a cabo apenas si fueron señaladas y, de hecho, en cada uno de los cambios propuestos se aludió a la continuidad del sistema socialista diseñado por Fidel Castro,6 aunque el general Castro ratificó que habría cambios en la estructura institucional del Estado y la eliminación de algunas prohibiciones que en la época actual habían perdido su sentido. Las mismas fuentes indicaron que lo dicho por el presidente a favor de cambios en la economía y la administración pública fue suficiente para despertar nuevas esperanzas entre la población. Según esta interpretación, el presidente Raúl Castro avanzó bastante en los estrechos marcos de la continuidad declarada, en el dibujo de nuevas estrategias económicas, si se toma en cuenta que algunas de sus afirmaciones contradicen lo defendido a capa y espada por la ortodoxia del gobierno durante casi 50 años, especialmente respecto a la centralización de las decisiones económicas y a la magra situación de la agricultura, tema de especial importancia para el gobierno debido a que Cuba debe importar más de 80% de los alimentos que consume. La sustitución de importaciones es una de las más apremiantes preocupaciones del gobierno. En ese sentido, el 25 de marzo de 2008, el presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y miembro del Consejo de Estado, Orlando Lugo Fonte, informó la decisión del gobierno de aprobar las siguientes medidas: 1) permitir la venta de insumos y herramientas para la agricultura (machetes, limas, guantes, botas, grapas, alambre, aceites, alicates, entre otros); 2) entregar de manera masiva las tierras ociosas o subexplotadas (51% de los 3.5 millones de hectáreas cultivables del país) en usufructo a propietarios individuales o a cooperativistas; 3) descentralizar la toma de decisiones para la administración, venta y planeación de la producción, y 4) incrementar el precio de algunos productos (café, papa, leche, cacao, hortalizas y coco, entre otros). El gobierno otorgará también crédito para la adquisición de insumos, máquinas y herramientas para los productores. Como se sabe, el resultado de las dos primeras reformas agrarias que vivió Cuba (1959 y 1963), llevó a que más de 70% del sector agropecuario fuera estatalizado y la mayoría de los trabajadores del campo se transformaron en trabajadores asalariados. De ese modo, las llamadas granjas estatales se modificaron en la organización social–productiva predominante en la agricultura cubana. Cerca de 20% de la tierra quedó en manos de pequeños grupos de trabajadores por cuenta propia y artesanos. A finales de los años setenta, a invitación del Estado, los productores privados unificaron sus tierras, los medios básicos de producción, la fuerza de trabajo y la organización colectiva de la gestión productiva, en las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS). No obstante, la planeación, la distribución y la venta de las mercancías quedó en manos del gobierno. Con la crisis de los años noventa, debido a la caída de la URSS, se dispuso el 15 de septiembre de 1993 mediante el Decreto Ley No. 142 una tercera reforma agraria a través de la creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), en las que se repartieron algunas de las 1 510 granjas estatales existentes (735 cañeras y 835 agropecuarias). Un grupo de campesinos–asalariados podía unirse y lograr que el Estado les diera en usufructo hasta mil hectáreas por cada unidad básica de producción. El Estado les demandaba entre 70 y 80% de su producción, y el resto podía ser vendido en los mercados agropecuarios —creados en noviembre de 1993— a precios fijados por la ley de la oferta y la demanda. Esta nueva relación social de producción les dio a los campesinos un e status híbrido entre ser dueños de la producción y asalariados del Estado. A partir de entonces la estructura productiva agrícola de Cuba está dividida entre productores privados (CPA y CCS) que poseen 32.6% de la tierra; privado–estatales (UBPC) que cuentan con 42% de la tierra, y las granjas estatales, que poseen 25.4% de la porción agrícola del país, que en total es de 3.5 millones de hectáreas cultivables. La crisis de los noventa llevó a que sólo 50% de esa tierra fuera utilizada (1.75 millones de hectáreas). Entre las características de la producción del campo, en los pasados años, están el desabasto de insumos, la falta de fuerza trabajadora, de capital, de incentivos administrativos para la gestión, de conocimiento empresarial, el desvío de la producción (sólo un tercio llegaba a los mercados, otro se descomponía y otro tercio iba al mercado negro) y el excesivo control estatal en la planeación, distribución y venta de la producción. No obstante este marco, las cooperativas (CPA, CCS y UPBC) eran las responsables de 60 o 70% de la producción total del país; el resto era producido por el Estado, que debe erogar cerca de 1 600 millones de dólares anuales en la compra de alimentos; entre un tercio y un medio lo adquiere de Estados Unidos desde noviembre de 2001.

Cabe destacar que en los primeros diez meses de gobierno, Raúl Castro eliminó las "prohibiciones excesivas" y permitió a los cubanos el acceso a hoteles, rentar autos y celulares, comprar computadoras y microondas, e inició el reparto masivo de tierras estatales en usufructo, otorgó créditos, dictó medidas de descentralización y elevó los precios que el Estado paga a los productores para aumentar la producción de alimentos. Además, se restablecieron los permisos para taxis y transporte privado, y en la actualidad se están eliminando los subsidios alimenticios (eliminación gradual de la libreta y de los comedores en las empresas). Ante el Parlamento, el mandatario fustigó el despilfarro de recursos, la falta de control, y sentenció que uno de los "problemas fundamentales" en la Isla "es la falta de exigencia sistemática a todos los niveles". En ese sentido propuso la creación de un órgano contralor de los recursos y deberes, con amplio poder y que estará subordinado solamente al Consejo de Estado. Sin duda, estas medidas tendrán un efecto psicosocial importante entre la población —en términos de conciencia social a partir de los ingresos y bienes materiales que puedan adquirir—, aunque para algunos analistas las acciones del gobierno, por lo menos en esta esfera de la economía, tienen más visos de colectivismo versus individualismo y, quizá hacia la formación de una economía solidaria, que se siga oponiendo al neoliberalismo y que marque sus diferencias con el socialismo de mercado.7

De acuerdo con observadores de la realidad cubana, tanto en círculos diplomáticos como académicos, se percibe en la Isla un ambiente de expectativas por reformas profundas en el sistema económico y político del país. Ya desde el 26 de julio de 2007, Raúl Castro, entonces como presidente interino, destacó su interés por proponer "los cambios que haya que hacer" para mejorar la economía socialista en el país. Incluso el 26 de julio de 2008, ya como presidente enfatizó que se harían "los cambios de concepto y estructurales necesarios" para perfeccionar el socialismo en la Isla. Las invitaciones del mandatario a la sociedad para discutir acerca de dichos cambios parecen, en todo caso, el preludio de las políticas que deberá aprobar el VI Congreso del Partido Comunista (que no se realiza desde hace 13 años) y que definirá las líneas generales de la manera en que Cuba enfrentará los retos de los próximos años. No obstante, el general Castro también ha sido enfático en señalar que "las medidas económicas adoptadas hasta la fecha, han sido acordes con las circunstancias y que se seguirá avanzando en otras, sin apresuramientos ni excesos de idealismo".8

 

LA SOCIEDAD

En su discurso de clausura del II Periodo de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 27 de diciembre de 2008, el general Raúl Castro destacó, entre otras cosas, el reforzamiento de la institucionalidad en el país, lo que debe entenderse como la reglamentación jurídica para atacar la corrupción y la apatía que muestra un sector de la sociedad para participar en el proceso revolucionario, actitudes que debilitan la Revolución. Tácitamente expresó que "debe quedar claro que no habrá retroceso en el propósito de fortalecer la institucionalidad, la disciplina y el orden en todas las esferas del país, sin los cuales sencillamente no es posible avanzar".9

Queda claro que la puesta en marcha de esa nueva institucionalidad cae en el ámbito de lo concreto para llevar a cabo las reformas económicas necesarias en la Isla, lo que requiere pasar del trabajo ideológico de largo trecho en Cuba a lo práctico–cotidiano. Esto es dar pasos dentro del conjunto de medidas que habrá que continuar adoptando, hasta que el esfuerzo físico desplegado para la producción de bienes y servicios tenga su correspondiente en términos de ingreso. De tal manera que el gobierno ha señalado la necesidad de que el trabajo, en la conciencia social, recobre su valor incluso monetario, acorde con los niveles de ingreso que deba recibir cada ciudadano cubano según su esfuerzo, y eliminar con ello las subvenciones de que goza cada persona aun sin merecerlo. Dicho de otra manera, el Estado benefactor cubano está sufriendo serias modificaciones en su relación con la sociedad. De ahí que las transformaciones estructurales (que tienen que ver con cambios en el entramado institucional del Estado, como la creación de la Contraloría General de la República y la elaboración de reglamentaciones, así como las reformas económicas de los últimos años) y de conceptos (que tienen que ver con la creación de una nueva conciencia laboral y de participación social con absoluta responsabilidad) atraviesen por la eliminación de las gratuidades y de los subsidios en determinadas áreas económicas, sociales y culturales. A partir de aquí se entiende por qué el cobro de impuestos, el aumento de precio de algunos productos (esto asociado además a la necesidad que tiene Cuba de importar alimentos y petróleo) y el racionamiento y máximo aprovechamiento de los recursos con los que cuenta el país. De hecho, el mismo mandatario cubano destacó en diciembre de 2009 que "si no hay la presión, si no existe la necesidad de trabajar para satisfacer las necesidades y me lo están dando gratis por aquí o por allá, nos quedaremos sin voz llamando al trabajo[...]. No nos engañemos".

Esta estrategia político–ideológica y económica requiere de la participación de la sociedad sin duda alguna. La apertura al diálogo interno no es cosa menor en un país como Cuba, que tiene una población educada en la que, además, se encuentran en plena discusión diferencias de ideas entre los viejos revolucionarios y las nuevas generaciones, sobre todo nuevas generaciones heterogéneas, pues mientras un sector de ese segmento joven ha sido muy activo en la vida nacional, otro, quizá como desesperanza, rechazo o hastío, no muestra interés en participar en las discusiones ni en ningún proyecto de la Revolución. Cuba tiene poco más de 11 millones de habitantes y 70% de la población, es decir, más de 7 millones, nació y creció dentro de la Revolución, un sector que ahora es menor a los 48 años de edad y que se creó amplias expectativas sobre su futuro con el cobijo de la URSS, al final se vio sorprendido por la desaparición del campo socialista, lo que provocó un fuerte golpe psicológico y, quizá, un desencanto ante la Revolución. Cerca de 2.5 millones de cubanos, según el ex ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque (noviembre de 2005), no estarían interesados en continuar con el proyecto revolucionario. También hay resistencias al interior de las estructuras gubernamentales. El dato no es nuevo. Bien se conoce que desde que se debieron poner en marcha reformas económicas en la Isla a inicios de los noventa, ya se configuraban dos fuerzas importantes al interior de la cúpula gubernamental, los ortodoxos y los reformistas, ambos con la misma idea de mantener los logros de la Revolución (educación, salud, empleo, vivienda y cultura) y reforzar el sistema socialista (trabajo, retribución y equidad) pero de distinta manera; con más o menos reformas y en un mayor o menor tiempo.10 En este panorama la sociedad cubana está viviendo transformaciones que la colocan en un momento de cambio; si bien hay reconocimiento a los beneficios que aún otorga el Estado, lo cierto es que la necesidad económica ha llevado a la sociedad, por lo menos en los centros de mayor concentración poblacional, a adoptar actitudes de egoísmo en un sentido coloquial del "sálvese quien pueda", lo que se traduce en la búsqueda de quehaceres adicionales que les reporten mayores ingresos, desde evitar el pago del transporte público (cerca de 80% de los pasajeros en La Habana no sufraga el costo del pasaje aun cuando es subsidiado —40 centavos de peso cubano equivalente aproximadamente a 25 centavos de peso mexicano—) hasta promover el trueque de los productos básicos que se otorgan a través de la llamada libreta, la venta legal e ilegal de comida, el lavado, planchado y renta de casas de manera clandestina, etc.; desde tener la posibilidad de vender comida, comprar autos, rentar casas, hasta poner un pequeño negocio.

 

LOS RETOS

En esta coyuntura especial, incluso inédita que vive la Revolución, hay presiones de distintas latitudes. Para empezar, está el activismo de la disidencia interna que ha crecido en los últimos tiempos, aunque si bien no lo ha hecho el número de sus integrantes congregados en 360 grupos según los disidentes. Entre agosto de 2006 y febrero de 2008, periodo del interinato de Raúl Castro, se crearon cuatro nuevas organizaciones disidentes en la Isla, todas argumentando la defensa de las libertades políticas y económicas a las que tiene derecho el cubano. Específicamente la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba, de Martha Beatriz Roque Cabello, destacó que la llegada formal de Raúl Castro a la presidencia de Cuba no significó la posibilidad de ningún cambio y sí más control de la policía política del Estado. Para otros, como el Movimiento Cristiano Liberación, de Oswaldo Payá Sardiñas, se percibe la sensación de algunas modificaciones económicas en la Isla. Por su parte, el gobierno ha reiterado que no tolerará acciones que atenten contra la seguridad del Estado ni contra la Revolución. El activismo de los disidentes internos coincide con los anuncios hechos desde Estados Unidos, en el sentido de aportar los recursos necesarios para promover y "ayudar" a una transición pacífica hacia la democracia en Cuba. A través de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, establecida en noviembre de 2003, el entonces presidente George W. Bush hizo un llamado a la comunidad internacional para apoyar a la disidencia interna cubana. La República Checa, por ejemplo, promovió una conferencia internacional para hablar sobre el futuro de Cuba y la ayuda que requerirían los "demócratas cubanos". En Alemania también se registraron seminarios o conferencias internacionales para abordar el futuro de la Isla. La disidencia cubana, sin embargo, tuvo poco espacio para mantener su activismo en los dos primeros años del gobierno de Raúl Castro debido, entre otras cosas, al apoyo que recibió el nuevo gobierno por parte de la comunidad internacional medido en función de las visitas de altos funcionarios de Europa, Asia, África, de América Latina y el Caribe y hasta del Vaticano que recibió Cuba. Es sintomático que sólo una delegación de Estados Unidos, que viajó a la Isla en febrero de 2010 para continuar con las pláticas migratorias bilaterales, se haya entrevistado con la disidencia y que nadie más lo haya hecho. De tal manera que febrero de 2010 representó un vuelco en cuanto al activismo disidente. Si bien la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos significó la posibilidad de distender la confrontación con Cuba (se eliminaron las restricciones para el envío de remesas de cubanos radicados en el país del norte hacia la Isla, se levantaron las prohibiciones para realizar viajes y se reiniciaron las pláticas hacia la reanudación de la cooperación en materia migratoria, de narcotráfico y de correo, entre otros), lo cierto es que gradualmente el discurso de Obama se ha modificado hasta el grado de obstaculizar el incipiente proceso de negociación con Cuba. Este viraje se debe a un par de factores, por un lado a la presión del lobby cubano–americano, que tiene una influencia especial en el Congreso estadounidense en cuanto a la política de Washington hacia la Isla, y por otro lado a la actividad de los disidentes. No es casual que mientras se evidencia el alejamiento de las posibilidades de un entendimiento entre Washington y La Habana se inmole un disidente como resultado de una huelga de hambre para reclamar mejores tratos carcelarios. En ese escenario, la disidencia ganó amplios espacios en el nivel mundial al exigir respeto a sus derechos humanos. Otro disidente se ha declarado en huelga de hambre, mientras que la comunidad cubano–americana realiza manifestaciones en Miami para denunciar al gobierno revolucionario y diversos gobiernos europeos levantan su voz para exigir a Cuba profundos cambios políticos y económicos.

En América Latina, la Organización Demócrata Cristiana de las Américas (ODCA), que eligió como su presidente para el periodo 2007–2009 al mexicano Manuel Espino, miembro del gubernamental partido de derecha de México, Acción Nacional, y como primer vicepresidente al cubano–americano Marcelino Miyares, líder del Partido Demócrata Cristiano de Cuba en el exilio (Miami), informó en enero de 2007 que se

delineó un plan de trabajo para acercarse a la oposición cubana, abogar por la liberación de los presos políticos y pugnar por la libre entrada y salida del territorio de la Isla. Para ello, se hará coincidir a la mayor cantidad de actores posibles —dentro y fuera de la Isla— en la necesidad de acelerar la transición a la democracia (en Cuba), y hacer que reconozcan que el deterioro principal es entre la dictadura y el pueblo cubano, no entre Estados Unidos y Cuba.11

Por su parte el presidente peruano, Alan García; el costarricense, Oscar Arias, y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, entre otros, manifestaron su satisfacción por el supuesto inicio hacia la democracia en Cuba (como consecuencia de la enfermedad del presidente Fidel Castro). En este contexto, los comités de Defensa de la Revolución y las Fuerzas Armadas Revolucionarias iniciaron un proceso de preparación para enfrentar cualquier contingencia. Sumado a ello, y al tomar en cuenta la presencia mediática del comandante en jefe, se registró en la Isla una participación más visible del Partido Comunista, al que se le encargó la tarea de continuar con la conducción del proceso revolucionario de acuerdo con la Proclama del 31 de julio de 2006 y con algunas "reflexiones del Compañero Fidel". En tanto, la economía siguió recuperándose de manera sostenida desde 1994, al pasar de 0.5% de crecimiento del PIB en aquel año a 11.8% en 2005, 12.5% en 2006, 7.5% en 2007, 3.4% en 2008, aunque la proyección inicial era de 8%, lo cual no se logró por los más de 10 mil millones de dólares (20% del PIB) en daños materiales que provocaron los huracanes Gustav, Ike y Paloma entre agosto y septiembre de 2008, sumado al incremento en los precios de los alimentos que provocó a la Isla una erogación extra de 907 mdd, respecto a lo gastado en 2007, y el petróleo, así como a la baja del precio del níquel (principal producto de exportación cubana, que tuvo un decremento de 41%).

En 2009, el PIB tuvo un crecimiento de 1.4% y no de 6% como se tenía estimado, debido a la crisis financiera internacional que también tuvo sus efectos en la Isla, sumado aún a las altas pérdidas que significaron los huracanes del año pasado y al costo que ha tenido el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos calculado en más de 100 mil millones de dólares desde 1961. Para 2010 se espera un crecimiento de 1.9% del PIB.12 Por otro lado, y con la reducción del incremento en el PIB, el gasto social ha ido creciendo a pesar de ciertos recortes, de tal manera que "el total de los recursos que se destinan a financiar el gasto social en Cuba creció de 22% del PIB en el 2000 hasta 36% en 2007, concentrándose el mayor crecimiento en los sectores de educación y salud, mientras que más de la mitad del gasto corriente del Presupuesto estatal para el 2008, 55%, estuvo destinado al sostenimiento y consolidación de las transformaciones emprendidas en educación, salud, cultura y deporte".13

No obstante, el gasto social en 2009 tuvo un retroceso aunque siguió siendo el rubro privilegiado del gasto cubano, mientras que para el 2010 las autoridades anunciaron mayores recortes a este segmento de la economía. De acuerdo con el gobierno, la economía de la Isla enfrentará un futuro complicado, lo que supone también el reforzamiento ideológico–político desde el gobierno combinado con políticas de austeridad y de concientización sobre la productividad del trabajo, en medio de dificultades sociales para lograr ingresos que satisfagan las necesidades básicas de la población.

No cabe duda que el papel desempeñado por Venezuela, China, Canadá y España en la economía de la Isla en los últimos años ha significado un aporte trascendental para Cuba, pero no sólo en el terreno económico–comercial sino en el político, debido a la influencia que han logrado esos países en los ámbitos regional y mundial, respectivamente. Sumado a ello, está también el desprestigio de la política internacional de Estados Unidos, el ascenso o recuperación de la Federación Rusa y el avance de la oposición en América Latina y el Caribe en el presente siglo. La Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe que se realizó en Mérida, Cancún, México, en febrero de 2010, en la que se celebró la XXI Reunión del Grupo de Río y la II Cumbre de América Latina y el Caribe, fueron escenarios en los que además de confirmar la plena integración de Cuba a los mecanismos de diálogo y concertación de Latinoamérica iniciada en 2008, confirmó la participación de la Isla en la nueva Confederación de Estados Latinoamericanos y Caribeños, lo que le permitirá contar con un foro que le dé fortaleza a sus demandas, y a la vez reforzará los vínculos solidarios con la región. Esto es un avance concreto de la Revolución cubana en materia de política exterior con claros efectos en su circunstancia interna, pues se amplían las posibilidades de apoyo interamericano, lo que viene a sumarse a la cooperación y relaciones de solidaridad que Cuba despliega a través de la Alianza Bolivariana de los Países de Nuestra América (ALBA) y a la posibilidad de que se adopten mecanismos financieros regionales como el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pago (SUCRE), en el que ya Cuba participa, a partir del 1° de enero de 2010, junto con Venezuela y los demás integrantes del ALBA.14 En estricto sentido, el comercio de Cuba con Venezuela alcanzó para 2006 los 2 460 millones de dólares (mdd), para 2007 los 2 698 mdd, y para 2008 fueron 3 100 mdd, mientras que en 2009 el comercio superó los 4 862 mdd. Por su parte, el comercio con China se situó en los 2 457 mdd en 2008, pero aún más allá de eso, las relaciones entre estos países se han profundizado; entre 2004 y 2008 Cuba y China suscribieron acuerdos de cooperación e inversión en diversos sectores como son transporte, exploración de petróleo y producción de níquel. Ya desde 2006 el comercio entre ambos países fue de 2 181 millones de dólares, lo que convirtió desde ese año al país asiático en el segundo socio comercial de Cuba después de Venezuela. La Isla recibe más de 50% del petróleo que requiere diariamente (180 mil barriles diarios) de Venezuela (92 mil bdp) a través de la iniciativa energética venezolana Petrocaribe,15 mientras que China se convirtió en el surtidor de locomotoras de ferrocarril y de autobuses de pasajeros para Cuba.

 

CONCLUSIÓN

Si bien se puede destacar el proceso de continuidad que ha mostrado la Revolución cubana en diversos sectores, específicamente en los terrenos de la política, la economía, la cultura y sus relaciones internacionales, no ha estado exenta de contradicciones provocadas por una coyuntura internacional adversa en lo político y en lo económico, incluso en lo ideológico y cultural. Pero aún más allá de la circunstancia exterior, también hay rezagos en la producción nacional, originados por las políticas adoptadas en el pasado que han impedido el crecimiento de la economía nacional. Es decir, no sólo el bloqueo económico y ahora la crisis financiera internacional han sido el núcleo principal de la aún débil situación económica cubana, sino también habría que considerar los problemas estructurales de su base productiva, la misma que hoy intenta reactivarse. En lo político, hay avances claros y concretos. Hasta ahora Cuba es uno de los pocos países en el mundo, si es que no el único, donde la estabilidad no se ha resquebrajado, hoy no hay una sola imagen que muestre tanques militares patrullando las calles o arrojando chorros de agua contra manifestantes, por ejemplo. Incluso, la política social ha sido elogiada por diversas organizaciones mundiales, aunque es clara la necesidad de su población por mejorar sus condiciones materiales de vida (de alimentos, de medicinas, de transporte y de vivienda). Uno de los grandes retos de la dirigencia revolucionaria será seguir estableciendo mecanismos que mantengan los principios de igualdad y equidad entre la población, al tiempo de incrementar los satisfactores económicos básicos de su población. El reto no es menor, si sólo se considera que la Isla necesitará, de acuerdo con el presidente Raúl Castro, entre tres y seis años para recuperar los niveles que mantenía antes de los huracanes de 2008 en materia de vivienda, donde el déficit sobrepasa el millón de construcciones necesarias para satisfacer la demanda, así como en otros rubros fuertemente golpeados por el paso de los huracanes. Adicionalmente, tendrá que enfrentar las consecuencias aún incalculables que arrojará la crisis financiera internacional que ha elevado los precios de los alimentos y los combustibles, por un lado, y reducido drásticamente los precios de las materias primas de primer orden de exportación cubana como el níquel y el azúcar, por el otro. El sector turístico —de suma importancia para la Isla— podría verse también afectado en el corto plazo, pese al crecimiento observado en 2008 y 2009. Tan sólo en 2008, Cuba debió erogar más de 800 millones de dólares extra para la adquisición de alimentos, que tuvieron un crecimiento en sus precios de 53% con relación a 2007, mientras que el petróleo observó un incremento en sus precios del orden de 56.6%. Hay que recordar que Cuba importa más de la mitad de sus requerimientos energéticos. Terminar con el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos ha sido una demanda constante de Cuba, ello le permitiría adquirir a mejores precios diversos productos estadounidenses y de otras latitudes que mejorarían las circunstancias de su comercio externo, quizá como sucede con los alimentos que adquiere desde noviembre de 2001 de 35 estados de la Unión Americana, y que hoy coloca a Estados Unidos como el quinto socio comercial de la Isla con un monto aproximado a los 800 mdd comerciados sólo en 2009. Por otro lado, si bien la eliminación de las restricciones a las remesas y a los viajes de estadounidenses a Cuba son medidas favorables para la economía de la Isla, existen serias dudas por parte del gobierno cubano de que la nueva administración del país del norte dé pasos más profundos en su política de distensión hacia la Isla, por el contrario, luego del endurecimiento de las críticas provocadas a raíz de la muerte de un disidente en febrero de 2010 se espera que el proceso de negociación en varios rubros entre cubanos y estadounidenses se desacelere o de plano se paralice. En este sentido, se puede destacar que la batalla de las ideas iniciada por Fidel Castro desde 1999 y más aún, al recordar el proceso de concientización que puso en marcha la Revolución cubana desde 1986 durante el III Congreso del Partido Comunista, llamado el Periodo de la Rectificación de los errores en la construcción del socialismo,16 vive un momento de particular sensibilidad y riesgo. El proceso revolucionario cubano habrá de mostrar la solidez de sus enseñanzas y la convicción de sus virtudes. En tanto, resulta alentadora la búsqueda continua de Cuba de oxigenar su proceso revolucionario a través de la reinvención o perfeccionamiento de su sistema político, económico, social y cultural.

 

NOTAS

1 Véase la revista cubana Temas, en su edición núms. 50–51, La Habana, abril–septiembre, 2007, pp. 126–162. La revista puede consultarse en Internet en www.temas.cult.cu.         [ Links ]

2 Proceso, núm. 1679, México, 4 de enero, 2009, suplemento especial, p. XXII.         [ Links ]

3 Para conocer esta etapa de Cuba véase entre otros, Carlos Alzugaray, Crónicas de un fracaso imperial, La Habana, Ciencias Sociales, 2008.         [ Links ] Miguel A. D'Estéfano Pisani, Dos siglos de diferendo entre Cuba y Estados Unidos, La Habana, Ciencias Sociales, 2000.         [ Links ] Rafael Rojas [coord.], Cuba hoy y mañana, México, Planeta/CIDE, 2005.         [ Links ] Miguel García Reyes y María Guadalupe López de Llergo, Cuba después de la era soviética, México, Colmex, 1994.         [ Links ]

4 Proclama del comandante en jefe Fidel Castro al pueblo de Cuba. En http://www.ain.cu/2006/julio/julio31iggproclamafidel06.htm.         [ Links ]

5 Son análisis que realiza el presidente desde su convalecencia en los que aborda distintas problemáticas internacionales. Las reflexiones son publicadas en el sitio de Internet cubade–bate.com y publicadas en los distintos diarios cubanos.

6 Sobre el llamado socialismo cubano véase Miguel García, op. cit., pp. 19–51.

7 AFP, "Raúl Castro anunció nuevas medidas de austeridad económica en Cuba", 28 de diciembre, 2008. En http://peru21.pe/noticia/229258/raul–castro–anuncio–nuevas–medidas–austeridad–economica–cuba.         [ Links ]

8 Discurso pronunciado por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en el Segundo Periodo de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Palacio de las Conveciones, 27 de diciembre, 2008. Versión estenográfica en http://embacu.cubaminrex.cu/Default.aspx?tabid=10101.         [ Links ]

9 Loc. cit.

10 Gerardo Arreola, "En juego, un nuevo modelo del socialismo en Cuba", en La Jornanda, México, 30 de noviembre, 2007.         [ Links ]

11 La Organización Demócrata Cristiana de las Américas celebró en México su última reunión el 27 y 28 de enero de 2007. Está integrada, entre otros, por Vicente Fox Quesada ex presidente de México, José María Aznar, ex jefe del gobierno español, y otros ex presidentes de derecha.

12 Presentación de Marino Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Economía y Planificación, del informe sobre los resultados económicos de 2009 y los Lineamientos del Plan Económico y Social para 2010 y del Presupuesto del Estado. En http://www.eleconomista.cubaweb.cu/2009/nro371/discurso–marino.html.         [ Links ]

13 Francisco Rodríguez Cruz, "Prioriza gasto social presupuesto de 2008 en Cuba", en Diario Trabajadores, La Habana, 28 de diciembre, 2008.         [ Links ]

14 "Estrenarán Cuba y Venezuela comercio con moneda virtual", en El Financiero, lunes 28 de diciembre, 2009. En http://www.elfinanciero.com.mx/ElFinanciero/Portal/cfpages/contentmgr.cfm?docId=236472 & docTipo=1 & orderby=docid & sortby=ASC.         [ Links ]

15 En el caso de las relaciones con el gobierno venezolano, destaca la firma el 29 de junio de 2005 del programa energético "Petrocaribe" y el acuerdo bilateral suscrito en septiembre del mismo año, con base en los cuales Cuba se abastece de petróleo venezolano en condiciones preferenciales que incluyen el pago en especie, mayores márgenes de crédito sobre factura y plazos más amplios para finiquitar los adeudos. También son sumamente importantes para la Isla los 192 proyectos de cooperación suscritos con Venezuela en octubre de 2006, en el marco de la VI Comisión Mixta del Convenio Integral de Cooperación. En enero de 2007, ambos gobiernos suscribieron 16 acuerdos más en materia de cooperación bilateral por un monto de 1 000 millones de dólares enmarcados en la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), en diversas esferas como son: transporte, comunicaciones, finanzas, agricultura, minería, industria, turismo y energía. También ambos países acordaron la creación de 12 empresas mixtas, las cuales se suman a otras ya existentes. En 2008, 1 000 mdd y para 2009 los proyectos de cooperación alcanzaron los 1 400 mdd y se espera que en el 2010 alcancen 3 100 mdd. Sergio Acosta, Cuba–Venezuela: 3 mil millones en acuerdos, 14 de diciembre, 2009. En http://www.rnw.nl/es/espa%C3%B1ol/article/cuba–venezuela–3–mil–millones–en–acuerdos.

16 Carlos Aldana et al., Consideraciones sobre el proceso de rectificación y el socialismo en Cuba, La Habana, Política, 1989, pp. 37–89.         [ Links ]

 

INFORMACIÓN SOBRE EL AUTOR

RICARDO DOMÍNGUEZ GUADARRAMA: Licenciado en Relaciones Internacionales por la FES–UNAM–Aragón. Maestro en Estudios Latinoamericanos (2005–2008). Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Profesor de asignatura en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM. Asesor de diversas tesis sobre México y Cuba, Venezuela, Chile, Bolivia y el Caribe, FES–UNAM–Aragón. Dentro de sus publicaciones más recientes destacan: "Relaciones México–Cuba: mito y realidad", en Relaciones Interlatinoamericanas en los inicios del siglo XXI, México, CIALC–UNAM/IPGH, 2009. "Primer balance de la visita oficial a México del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, 19–21 de octubre de 2008", en Revista Mensual El Internacionalista, FES–Aragón, noviembre, 2008.