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Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos

versión impresa ISSN 1665-8574

Latinoamérica  n.48 México  2009

 

Reseñas

 

Turid Hagene, Amor y trabajo. Historias y memorias de una cooperativa y sus mujeres, Nicaragua 1983–2000,

 

Silvia Soriano Hernández*

 

México, Plaza y Valdés, 2008, 522 pp.

 

* CIALC–UNAM

 

El título es llamativo y genera grandes expectativas. Incorporar en un mismo texto como tema de investigación al trabajo y al amor en torno a mujeres cooperativistas de la Nicaragua posrevolucionaria es un mérito de Hagene, doctora en historia contemporánea por la universidad de Oslo. Pero su acercamiento con estas mujeres no comenzó como inquietud académica, aunque después se transformara en ello. De desempeñarse como intérprete en una brigada de cortadores de café, en el año de 1985, se convirtió en investigadora y concluyó su tesis de maestría con su experiencia en las montañas nicaragüenses.

Así Turid Hagene se fue introduciendo en la vida de una cooperativa como una actividad novedosa no sólo para ella, sino también para las cooperativistas que experimentaban esa relación. La metodología que plantea para su investigación es digna de resaltarse. Ante la falta de archivos escritos se propuso como método el trabajo de campo etnográfico en donde tendría como eje los relatos de vida, las entrevistas y la observación participante. Para su sorpresa, las mujeres de la cooperativa La Esperanza, contaban con un archivo en bolsas de plástico, lo que hizo que incorporara éste a su metodología para combinar la historia y la memoria. Pero, ¿cómo llegó al amor? Según nos señala en las conversaciones con las diez mujeres de la cooperativa el amor era el tema reiterado.

El triunfo de la revolución, las nuevas formas de trabajo que incluían a las cooperativas, las relaciones de género en Nicaragua, las ligas con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, las dependencias económicas y emocionales tanto de la cooperativa como de las mismas mujeres, la pérdida del poder de los sandinistas, el cambio en la política económica, todo esto como marco para penetrar en la vida de estas diez mujeres, que es uno de los aspectos más sugerentes y novedosos del libro.

Como preámbulo, es de destacar cómo se valoran las relaciones de género en la Nicaragua posrevolucionaria tanto por hombres como por mujeres, estos patrones no son fáciles de cambiar ni con el impacto de una guerra, ni con la participación activa de numerosas mujeres. En Nicaragua, como en muchos otros países latinoamericanos, la maternidad sigue siendo objeto de culto, por ello Turid, a pesar de los contrastes culturales, va a tener cuidado en considerarla igual para todas las mujeres nicaragüenses; logra percibir, los matices que incorporan el estatus y la situación económica. Aun con estas tonalidades, la madre "constituye una figura central en el imaginario y en la vida material nicaragüenses; las madres son invocadas como símbolos políticos, religiosos y revolucionarios del autosacrificio, y la maternidad está representada como el verdadero sentido de la vida de la mujer" (p. 30).

Ser madre sigue siendo el destino en todas aquellas que nacen mujeres, el culto a la maternidad es percibido en las conversaciones e incluso en diálogos breves. A la par, las mujeres en Nicaragua son la cabeza de la familia y paradójicamente rinden culto a la agresividad masculina. La violencia masculina hacia mujeres y menores de edad, de ambos sexos, es un valor que comparten hombres y mujeres, para ellos es la manifestación de masculinidad aunada al consumo de alcohol, apostar y conquistar mujeres (que no incluye mantener económicamente a la familia), para ellas es la posibilidad de asumir la posición de víctima donde el ya mencionado autosacrificio forma parte de su identidad.

La perspectiva en la cual está situada la investigadora, como mujer europea con una educación y calidad de vida por demás diferente del de las cooperativistas, fue sorteada poruna larga convivencia con estas mujeres nicaragüenses que se abrieron y compartieron con Hagene sus sentimientos y conflictos que ella pudo interpretar, gracias a cierta afinidad y una gran simpatía. Cito sólo un ejemplo. Sus propias percepciones sobre la religión que son muy diferentes, en lo esencial, de lo que comprobó en Nicaragua, no le impidieron reflexionar en lo diverso de los sentimientos y de la divinidad que era vivida por estas mujeres como parte de su existencia. Entre promesas (a diversas santidades), rezos, altares, imágenes, confesiones, arrepentimientos, devociones y otras prácticas, la vivencia del catolicismo, que varía de persona a persona, está íntimamente ligada a su ser.

El libro que ahora reseñamos es muy amplio en muchos sentidos: tiene más de 500 páginas, refleja una larga estancia de Turid en Nicaragua, relata un periodo de más de 15 años y si bien el aspecto central es una cooperativa de mujeres llamada La Esperanza, en el devenir de su investigación la autora descubrió, gracias a su sensibilidad, la importancia de rescatar los relatos de vida que desmenuza en una de las partes más profundas de este trabajo. Cómo surgió la cooperativa, sus relaciones con el FSLN, los años de la guerra en las palabras de estas mujeres, el sandinismo en el poder y su posterior retirada, el difícil mundo del mercado, los cambios políticos y económicos y un término no muy común que es intrínseco a las mujeres y su cooperativa: el patronazgo. La dependencia de las mujeres trabajadoras a una dirección exterior, fuera el gobierno, el apoyo internacional o el empresario individual quien, además, controlaba los recursos fue una constante con implicaciones para el presente y el futuro. Sin embargo este patronazgo no se restringe a una cuestión laboral, se extiende hacia la subjetividad de las jerarquías construidas que puede ser dios, como se repite en muchas frases "si dios quiere" u otra figura masculina, en este caso el hombre como pareja "qué pasará si me deja".

Aunque el proceso que nos narra la autora no abarca un periodo extenso lo que nos ayudaría a tener una mirada más amplia, es importante mencionar que los cambios, a pesar de ser trascendentes, no pesan más que la continuidad, particularmente en lo que se refiere a las relaciones de género. La identidad que adquirieron al ser cooperativistas fue central en estas diez mujeres, pero la "naturalidad" de los procesos sociales matiza las reflexiones femeninas a lo largo de su cotidianidad "El punto aquí es que lo que para las mujeres era el estado de cosas normal, natural y preferible, podría ser muy bien contingente según la situación del momento" (p. 450).

La cooperativa fue cambiando su estatus: en el periodo sandinista era una cooperativa–maquiladora patrocinada por la Ayuda Popular Noruega, con Violeta Barrios en el poder fue considerada una empresa de exportación que era aconsejada por una cooperante noruega, después fue una cooperativa–empresa de exportación, sin apoyo, para volverse maquiladora de un tejano que se instaló en Nicaragua y que posteriormente transformó a las mujeres en trabajadoras a destajo.

Esta cooperativa es de costura pero no creo que cambie mucho el planteamiento si fuese de otro tipo, por ello lo cito al final. El texto en su conjunto rompe varios mitos y genera grandes expectativas. Incorpora una variedad de términos, conceptos y fenómenos sociales para adentrarnos en una problemática cuya definición no está en dar recetas sino en cuestionarse, comprender y reflexionar. No queda sino recomendar la lectura de este amplio trabajo que incorpora temáticas útiles para comprender la importancia de la subjetividad en las ciencias.