SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.19 número38Escritos políticos del liberal español Félix Mejía en Guatemala, 1827-1828Rescate y preservación documental de las Actas de Cabildo de la Ciudad de México índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Signos históricos

versión impresa ISSN 1665-4420

Sig. his vol.19 no.38 México jul./dic. 2017

 

Artículos

Estructura social y organizativa de la Liga Comunista 23 de Septiembre: 1973-1980

Social and organizational structure of the September 23 rd Communist League: 1973-1980

1Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, Posgrado en Humanidades, joanesro1987@hotmail.com

Resumen

Mediante el análisis de una muestra de 203 expedientes del archivo de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), fechados entre 1973 y 1980, este artículo ofrece un perfil de los militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, así como las características organizativas del grupo armado, el cual estaba compuesto principalmente por estudiantes de entre 15 y 30 años, provenientes de zonas urbanas como el Distrito Federal, Culiacán y Guadalajara, organizadas en una estructura vertical y compartimentada que intentó enfrentar al Estado mexicano desde la clandestinidad. También se expone un ejemplo representativo de una brigada en el Distrito Federal.

Palabras clave: terrorismo; guerrilla urbana; izquierda radical; brigadas armadas; Brigada Roja

Abstract

This article offers a profile of the September 23 Communist League on the basis of a sample of 203 files from the Federal Direction of Security (DFS) archive between 1973 and 1980. The armed group was largely composed by students aged between 15 and 30 years old, who came from urban areas such as Mexico City, Culiacán and Guadalajara. These areas were set up in an upright and compartmented structure that attempted to confront the Mexican State clandestinely. I also include a representative example of a brigade from Mexico City.

Keywords: terrorism; urban guerrilla; radical left; armed brigades; Red Brigade

Introducción

La caracterización de la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S) que predominó en la historiografía durante décadas tiene raíz en la descripción de los grupos armados que surgieron en las zonas urbanas efectuada en 1974 por el entonces presidente de la República, Luis Echeverría, en su IV informe de gobierno:

Es útil para todos, señoras y señores, que hagamos alguna reflexión derivada del análisis de la composición de estos pequeños grupos de cobardes terroristas, desgraciadamente integrados por hombres y por mujeres muy jóvenes que en México tienen considerables semejanzas con grupos que en estos días, en que estos actos están de moda en casi todo el mundo, actúan de modo parecido.

Surgidos de hogares generalmente en proceso de disolución, creados en un ambiente de irresponsabilidad familiar, víctimas de la falta de coordinación entre padres y maestros, mayoritariamente niños que fueron de lento aprendizaje; adolescentes con un mayor grado de inadaptación en la generalidad, con inclinación precoz al uso de estupefacientes en sus grupos con una notable propensión a la promiscuidad sexual y con un alto grado de homosexualidad masculina y femenina.1

En 1977, el ex militante Gustavo Hirales Morán, desde la cárcel, publicó un balance histórico en el cual destacó el “militarismo apocalíptico sofisticado”2 de la Liga: “[que] hace el juego a las fuerzas más reaccionarias que, dentro del Estado y en la sociedad pugnan porque en los métodos de gobernar se vuelvan a priorizar las medidas represivas sobre las políticas”.3

Asimismo, considera que, al momento de elaborar su texto, en 1976, la Liga Comunista 23 de Septiembre “no existe más”.4

Por otro lado, Martínez Verdugo consideró que la organización “se deslizaba cada vez más por las acciones puramente terroristas dejando de lado los enfoques políticos”,5 y Barry Carr vio a sus integrantes “[a]islados de los movimientos populares y a menudo en violento conflicto con la izquierda no clandestina, los frentes guerrilleros estaban prácticamente derrotados para 1975”.6

Posteriormente, algunos autores han descrito -en este caso de manera estrambótica- a los miembros de esta organización: “guerrilleros en el papel de cruzados que debían defender siempre la fe y la creencia en una idea o en un personaje místico a manera de mesías al que se debía deificar hasta puntos [sic] de ser concebido como un ser supremo”.7

Estas posturas prevalecieron incluso entre autores que tuvieron acceso -hoy restringido- al material de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) que se ocupó para esta investigación. Aún con expedientes que hablan de actividades de la Liga hasta 1981, en las entidades que se registran páginas más adelante, se mencionó que: “se podría confirmar que en 1975 la organización había sido exterminada” y que para 1979 tal situación era evidente.8

Sin embargo, investigaciones más recientes se han desprendido de los clichés antes mencionados. Por ejemplo, el trabajo de Sergio Arturo Sánchez Parra,9 quien analizó el caso de Los Enfermos -la sección de la Liga que actuaba en Sinaloa, cuyo núcleo se localizaba en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS)-, documenta y pone en duda, por lo menos para el caso de Sinaloa, la idea de que las brigadas de la Liga se encontraban desconectadas de la sociedad:

A pesar de ser uno más entre aquellos segmentos estudiantiles nacionales que primero de forma discursiva y después a través de la acción directa abrazaron la lucha contra el Estado Mexicano, este agrupamiento se alimentó de las movilizaciones campesinas, de jornaleros agrícolas, invasores de predios urbanos y rurales, obreros del transporte urbano de la entidad, de la agitación en la UAS, de las confrontaciones en los patios del Edificio Central o de los ensayos insurreccionales de la guerrilla a la que pertenecieron, razón por la cual fue el grupo radical más notorio del país a mediados de la década de los setenta.10

Otro aporte relevante es la tesis de doctorado de Lucio Rangel Hernández,11 quien destacó la presencia de la Brigada Roja (la sección de la Liga que actuó en el Distrito Federal y la zona metropolitana) y la importancia del periódico Madera:

[…] desde un principio este contingente “arropó” a la Dirección Nacional de la Liga Comunista 23 de Septiembre; una vez que sobrevinieron los problemas internos, mismos que se agudizaron con la caída de Ignacio Arturo Salas Obregón y desembocaron en la separación de varios grupos, fue este comité político militar el que con su dirigencia llenó el vacío de poder dejado por éste, reorganizó y mantuvo la lucha armada, sobre las bases sentadas por él, hasta principios de 1981.12

Sus consideraciones se apartaron de las concepciones mencionadas páginas atrás, aunque sostuvo que este grupo mantuvo una “posición dogmática, sectaria, intolerante y mesiánica”.13 No obstante, opinaba que “el movimiento guerrillero logró en unos años lo que la izquierda partidaria no logró en décadas”,14 y consideró que la Liga aún tenía vida en 1981.

En este artículo retomo la cronología utilizada por Rangel y busco tanto establecer como reconstruir la estructura social y organizativa de la LC23S, empleando fuentes primarias. Para ello, utilizo la sección pública del acervo de la DFS, resguardada en el Archivo General de la Nación (AGN); en especial, 203 expedientes fechados entre el 29 de agosto de 1975 y el 11 de abril de 1980, los cuales permiten conocer los rangos de edad de los integrantes del grupo armado en cuestión, su escolaridad y los estados de la República que nutrieron a la Liga, y además, en los expedientes que así lo permiten, reconstruir su estructura organizativa, esto es: su conformación, áreas de influencia y métodos de cooptación de nuevos elementos, en particular para el Distrito Federal, en cuyo caso consulté las declaraciones de los militantes detenidos en la capital del país durante 1974. En este estudio no me enfoco en sus actividades armadas.

La Liga Comunista 23 de Septiembre

Como una introducción a su historia, utilizo la periodización de Rangel Hernández,15 quien considera las siguientes cinco etapas durante la existencia de la LC23S:

I. Etapa formativa (1970-1973): después de las movilizaciones estudiantiles que se suscitaron a finales de la década de 1960, en lugares como la Ciudad de México, Nuevo León o Sinaloa, y luego de la represión por parte de las autoridades (de forma particular, la masacre de Tlatelolco en 1968 y el Halconazo en 1971), los actores políticos estudiantiles más radicales tomaron las armas16 y se organizaron en brigadas o células que, mediante asaltos y secuestros, obtuvieron recursos y notoriedad pública. Sin embargo, estas células eventualmente fueron desarticuladas, como la de Los Lacandones17 en el Distrito Federal, Los Procesos18 en Monterrey y Los Feroces19 en Guadalajara, por ejemplo. Los miembros restantes buscaron construir una organización nacional que unificara los esfuerzos de estas agrupaciones. Entre los principales promotores destacaron Raúl Ramos Zavala e Ignacio Arturo Salas Obregón, quienes lograron constituir un embrión en diciembre de 1971: la Organización Partidaria o simplemente “La Orga”.20

Se establecieron lazos en Guerrero con Lucio Cabañas y el Partido de los Pobres, así como con otras células en estados como Chihuahua y Sonora. Sin embargo, el liderazgo de Ramos Zavala terminó de forma violenta cuando perdió la vida en un tiroteo con la policía capitalina el 6 de febrero de 1972. No obstante, el camino a la unificación continuó con Ignacio Arturo Salas Obregón.21

II. Etapa ofensiva o de hostigamiento (1973-1974): la unificación se cristalizó en Guadalajara el 15 de marzo de 1973, en territorio de la Federación de Estudiantes Revolucionarios (FER) con recursos monetarios de Los Lacandones. En la unificación se encontraron miembros de los siguientes grupos: Los Enfermos de Sinaloa, Los Procesos de Monterrey, algunos integrantes del Movimiento Acción Revolucionaria (MAR) y Los Guajiros. En esa reunión se elaboraron los documentos en cuyo soporte teórico descansó la organización: los Maderas viejos y Cuestiones fundamentales del movimiento revolucionario en México, redactado por Salas Obregón “Oseas”, en quien recayó una parte importante del liderazgo. La organización tuvo presencia destacada en los siguientes estados: Distrito Federal, Estado de México, Jalisco, Sinaloa y Nuevo León, aunque también buscó expandirse a Veracruz, Guerrero y Oaxaca.22

En este periodo también se suscitó el rompimiento de la Liga con Lucio Cabañas y el Partido de los Pobres. A partir de abril de 1974, se imprimió el periódico Madera, el cual fungió como instrumento de propaganda y núcleo organizador, pues en su Comité de Redacción recaía la dirección del grupo.23

El periodo que va de julio de 1973 a enero de 1974 se denomina Periodo Gris, pues en él se dieron los descalabros que sufrió la LC23S24 en los intentos de secuestro, los cuales terminaron con la muerte de empresarios destacados como Carlos Aranguren, Eugenio Garza Sada25 y el intento de una insurrección armada en Culiacán,26 sofocada con la presencia del ejército en la entidad. Las detenciones y desapariciones en respuesta a tales acciones originaron purgas internas y conflictos entre los miembros, quienes, ante la represión, vieron a posibles infiltrados entre sus filas.

Se intentó expandir la presencia de las brigadas de la Liga. Por ejemplo, en Oaxaca la Brigada Revolucionaria Emiliano Zapata (BREZ) se enfrentó a caciques en las regiones de Jamiltepec y Pinotepa Nacional.27 Por otro lado, se llevó a cabo un intento de guerrilla rural en el llamado “Cuadrilátero de Oro”,28 en la región serrana de los estados de Sinaloa, Sonora, Durango y Chihuahua.

Ante las dificultades, el liderazgo de Salas Obregón se acentuó, pues se decidió centralizar el mando en su persona, lo cual se formalizó en la Tercera Reunión Nacional el 2 de abril de 1974.29

III. Etapa defensiva o de dispersión (1974-1976): Salas Obregón fue capturado por la policía a finales de abril de 1974, y sigue desaparecido hasta la fecha; esto generó un vacío en el liderazgo, el cual intentaron llenar las facciones que existieron al interior de la organización. Sin embargo, la Brigada Roja que actuó en la Ciudad de México se distinguió por su afinidad con los planteamientos de Salas Obregón, y logró mantener el liderazgo y la cohesión del grupo: “fue este comité político militar el que con su dirigencia llenó el vacío de poder dejado por éste, reorganizó y mantuvo la lucha armada, sobre las bases sentadas por él, hasta principios de 1981”.30

El Comité de Redacción de Madera se convirtió en la dirección de la Liga, desde donde David Jiménez Sarmiento “Chano” mantuvo el mando militar y Miguel Ángel Barraza García “Piojo Negro” el político. Cabe señalar que ambos intentaron reestructurarla y reorganizarla.31

IV. Etapa de supervivencia (1977-1979): en agosto de 1976, durante el fallido secuestro de la hermana del Presidente de la República, Margarita López Portillo, murió David Jiménez Sarmiento, principal líder de la Liga,32 por lo que se dio un recrudecimiento en la persecución por parte del Estado, principalmente la Brigada Blanca.33 En este periodo, Barraza García asumió el mando y puso mayor énfasis en las tareas de propaganda con el periódico Madera. Por otro lado, las acciones armadas continuaron, sobre todo para obtener recursos monetarios. Asimismo, se hizo un intento por acercar a los sectores obreros, como el ferrocarrilero, el de construcción y el metalúrgico.34

V. Etapa de extinción (1979-1981): mientras la Brigada Blanca se encargó de exterminar físicamente a la Liga Comunista 23 de Septiembre, la reforma política aprobada en 1977 le restó apoyo en la izquierda, pues otorgó registro a los partidos de ese sector político y, posteriormente, la Ley de Amnistía de 1978 le dio una salida política al gobierno federal.

La Liga sostuvo sus actividades de propaganda con recursos obtenidos mediante asaltos y secuestros, pero ya no encontró un terreno que le permitiera continuar, por lo que, algunos meses después de la muerte del “Piojo Negro”, en enero de 1981, el último Madera fue impreso, y sólo quedaron remanentes de la Liga, los cuales se disolvieron tiempo después.35

Estructura social: rangos de edad, escolaridad y entidades de procedencia

He tomado en cuenta expedientes, entre declaraciones y reportes, del 3 de septiembre de 1973 al 11 de abril de 1980 con un total de 203 militantes -es decir, aquellos que la autoridad señala expresamente como integrantes-, de quienes se buscaron los siguientes datos: edad, escolaridad y entidad donde se integraron al grupo armado. No utilicé expedientes que no explicitaran estos tres de los datos mencionados.

En un primer análisis de la documentación, considero 123 expedientes de entre el 3 de septiembre de 1973 y el 21 de junio de 1975, tomando en cuenta las características que presenta el acervo, pues, a partir de entonces, la frecuencia de las detenciones se espació cada vez más, al mismo tiempo de que esto nos permite conocer algunas características de los primeros trece meses de existencia del grupo armado.

Los resultados de dicho procedimiento contrastan con la versión antes citada de Luis Echeverría. El presidente en funciones habló de grupos “desgraciadamente integrados por hombres y por mujeres muy jóvenes […] en México”,36 y, en efecto, la gráfica 1 nos muestra un rango de edad que coincide con la descripción: de 123 detenidos en nuestro registro, 104 tienen entre 15 y 29 años, mientras que sólo ocho se hallan en sus treintas, y cuatro se encuentran por encima 40 años. En resumen, prácticamente más de 50 por ciento se ubican entre 20 y 29 años, los cuales, en la etapa de mayor vigor en su vida, son “víctimas de la falta de coordinación entre padres y maestros, mayoritariamente niños que fueron de lento aprendizaje”;37 es justamente en esta parte de la descripción donde el documento oficial contradice la versión presidencial.

Cuadro 1 Edad de los miembros de la Liga detenidos entre septiembre de 1973 y junio de 1975 

Rangos de edad Detenidos
15-19 37
20-29 67
30-39 8
40-49 4
50-60 1
No proporciona 6

Fuente: AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, LEGS. 1-4.

A pesar de hallarse en un país con analfabetismo de 25.8 por ciento38 en ese entonces, el grupo subversivo de “adolescentes con un mayor grado de inadaptación en la generalidad, con inclinación precoz al uso de estupefacientes en sus grupos con una notable propensión a la promiscuidad sexual y con un alto grado de homosexualidad masculina y femenina”,39 tenía una alta proporción de integrantes con educación superior, alrededor de 34 por ciento, mientras que los de nivel medio superior representaban 38 por ciento (véase Cuadro 2). Por lo tanto, estamos ante un grupo con una alta escolaridad que no obedece al patrón señalado por el Presidente.

Cuadro 2 Escolaridad de los miembros de la Liga detenidos entre septiembre de 1973 y junio de 1975 

Escolaridad Porcentaje
Universitario 34%
Bachillerato/Normal 38%
Primaria/Secundaria 14%
Sin instrucción/No proporciona 14%

Fuente: AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, LEGS. 1-4.

Por otro lado, provienen de distintas regiones de la República (véase Cuadro 3), las cuales se distinguieron por su nivel de urbanización y de actividad estudiantil. Destacan el Distrito Federal, Sinaloa, Nuevo León y Guadalajara, aunque 32 por ciento de los detenidos procedían de otros estados.

Cuadro 3 Estados de la República donde los detenidos se unieron a la Liga entre septiembre de 1973 y junio de 1975 

Estado Porcentaje
Distrito Federal 17%
Sinaloa 15%
Nuevo León 11%
Jalisco 9%
Otros 9 estados 32%
No proporciona 16%

Fuente: AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, LEGS. 1-4.

Aquí hago el primer corte, pues a partir de este momento, las detenciones disminuyeron y no se dieron con la misma frecuencia. Por ejemplo, del 21 de junio de 1975 en adelante solamente se registraron seis en lo que restaba de ese año; y durante 1976, doce. Por lo anterior, entre 1975 y 1981 tenemos sólo otros 80 expedientes, los cuales se integraron a la muestra ya analizada, lo que nos da un panorama preliminar de la estructura social del grupo armado, y nos permite apreciar algunos cambios y continuidades respecto a los primeros datos.

La muestra completa ratifica el rango de edad antes mencionado, una presencia notable de miembros de entre 21 y 30 años (como puede verse en la Cuadro 4), así como el nivel de estudios, en el cual predominan el bachillerato y los estudios universitarios.

Cuadro 4 Edad y escolaridad de los detenidos de la Liga entre 1973 y 1980 

Rangos de edad Detenidos Nivel de estudios Porcentaje
15-20 56 Universitario 36%
21-30 119 Bachillerato/Normal 37%
31-40 11 Primaria/Secundaria 13%
Más de 40 6 Ninguna instrucción 2%
No proporciona 11 No proporciona 12%

Fuente: AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, LEGS. 1-13.

Además, el porcentaje total de militantes sin estudios medio superior o universitario es de 27 por ciento; es muy posible que una cuarta parte de los militantes considerados en este estudio no haya sido cooptada en instituciones educativas. Un análisis más detallado y enfocado en esos expedientes nos podría arrojar luz acerca de su procedencia y saber si la Liga estaba realmente tan desvinculada de la sociedad.

Por otro lado, el indicador que cambia es el que corresponde a la entidad de la República donde los militantes se unían a la Liga, pues algunos de los estados que se destacaban en el Cuadro 3 muestran cambios significativos; en el caso de Jalisco y Nuevo León, el número de afiliados descendió sensiblemente, mientras que en el Distrito Federal y Sinaloa aumentó. En lo que respecta al Distrito Federal se incrementó un punto porcentual y en el caso de Sinaloa pasó de 15 a 19 por ciento, haciendo visible la importancia del estado y, particularmente, del grupo de Los Enfermos, el cual convirtió a la Universidad Autónoma de Sinaloa “en el santuario del grupo armado que intentó imponer su ley y por ende mantener la llama de la revolución encendida”.40

Asimismo, es amplio el porcentaje de militantes procedentes de Chihuahua, respecto al primer corte en el que las cifras de la entidad no son notables, mientras que en el segundo se destacaron con 9 por ciento, sólo detrás de Sinaloa y el Distrito Federal, con 18 y 19 por ciento, respectivamente. Dicho porcentaje llama la atención, pues en el archivo asciende de manera considerable el número de reportes de la DFS procedente de ese estado respecto a las actividades de la Liga posteriores a 1977, especialmente en Ciudad Juárez. Asimismo, en Chihuahua, el grupo armado continuó actuando. Ambos elementos contradicen el argumento de la extinción de la Liga antes de 1981.

El hecho de que de Sinaloa y el Distrito Federal procedieran 37 por ciento de los militantes confirma la importancia que se le ha dado a la Brigada Roja y a Los Enfermos dentro de la historiografía. Estados como Nuevo León y Jalisco continuaron siendo importantes, aunque, sobre todo el primero, sin la capacidad operativa que tuvieron en 1973. Por otro lado, Sonora y Oaxaca se hicieron presentes también, pues incorporaron 14 por ciento, lo que sugiere la posibilidad de estudios locales.

Estructura organizativa: compartimentación y brigadas

Debido a la naturaleza clandestina de la Liga Comunista 23 de Septiembre, ésta tuvo que organizarse en una “compleja estructura piramidal, clandestina, celular y compartimentada”.41 Así, las decisiones que tomaba la Dirección Nacional -como las relacionadas a los recursos económicos- se transmitieron a las brigadas, pasando por sus respectivos comités regionales, lo cual hizo visible su estructura partidaria leninista. Para transmitir la información en un entorno donde la organización podía ser infiltrada o cuyos integrantes podían ser capturados, y torturados por parte de las fuerzas de seguridad, se tomaron ciertas medidas como: al ser capturados, no dar información por lo menos durante tres días; el militante era responsable de destruir documentación importante para que no cayese en manos de la policía; se tenía un estricto código de vestimenta que evitara llamar la atención, y, finalmente, el consumo de bebidas alcohólicas estuvo prohibido.42 Además, ni los militantes de brigada ni los miembros de la Dirección Nacional tenían información de los nuevos elementos que se integraban, únicamente conocían su mote o “nombre de batalla” y datos estrictamente necesarios para cuestiones operativas.

Su modo de operar se basó en brigadas armadas que estuvieron conformadas por alrededor de cinco militantes, con un reparto definido de tareas. Por ejemplo, aquellos que tenían estudios de medicina se desempeñaron atendiendo las emergencias de sus compañeros; otros imprimían propaganda, mientras que el resto planeaba actividades militares como robos bancarios y secuestros. No obstante, la propaganda se consideraba primordial, pues implicaba repartir su órgano informativo, Madera:

Un compañero de la brigada Los Patos, de la Liga Comunista 23 de Septiembre, decía en su testimonio que los operativos de propaganda se llevaban más en tiempo, participantes y medidas de seguridad, a diferencia de la expropiación bancaria que requería realizarse en menos tiempo y con menos participantes, cuestión fundamental para evitar la llegada y enfrentamiento con la policía.43

Se destacaron las brigadas del Distrito Federal, debido a su persistencia y capacidad de proporcionar militantes a la Liga en todo el país, pues, según las necesidades de la organización, a éstos se les trasladó a distintas entidades. Por ello, elegí el caso de una brigada del Distrito Federal, mediante las declaraciones obtenidas por los agentes de la DFS, que ilustran la conformación y el modo de operar de estas unidades, las cuales sustentaron a una organización en cuyas actividades la propaganda por medio de su periódico Madera tuvo preeminencia sobre las acciones armadas, según las fuentes consultadas.

El caso de la brigada que he denominado del “Doc Chiclayo” (véase Cuadro 5) es representativa de lo que se ha enunciado, tanto en términos de edad como de escolaridad, y los expedientes exponen un desarrollo de la brigada que ilustra las formas de reclutamiento y operación que tuvo la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Cuadro 5 La Brigada del “Doc Chiclayo” 

Fecha de expediente Nombre Nivel de estudios Edad Escuela de procedencia
08/01/1974 Miguel Ángel Morón Chiclayo Universitario 26 Medicina UNAM
09/01/1974 Arturo Rivas Jiménez Bachillerato 23 No proporciona
10/01/1974 Juan Roberto Ramos Eusebio Bachillerato 18 CCH
10/01/1974 Artemisa Tecla Parra Bachillerato 18 CCH

Fuente: AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, LEG. 1.

La aprehensión de Miguel Ángel Morón Chiclayo permitió a las autoridades detener y conocer las actividades de una brigada completa, así como advertir tanto la forma en la cual cooptaron a miembros en los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH) como las actividades que los militantes bisoños llevaron a cabo al ingresar a la organización. Esta cadena de detenciones se originó -según se consigna en un reporte del 30 de noviembre de 1973- cuando la policía intentó detener a cinco sospechosos en la colonia Moctezuma, quienes, a pesar de haber sido atacados a tiros, lograron darse a la fuga. “[A]l huir dejaron abandonada una maleta que contenía implementos quirúrgicos y documentos Políticos Revolucionarios, entre éstos algunos propiedad del Dr Pedro Miguel Morón Chiclayo”,44 a quien se detuvo el primero de diciembre, al igual que a Arturo Alejandro Rivas Jiménez “Omar”, Artemisa Tecla Parra y Juan Roberto Ramos Eusebio “Simón”, para ser interrogados.

En el interrogatorio del doctor Morón, éste declaró que nació en Chiclayo, Perú, donde tuvo actividad política, lo que contrariaba a su padre. En diciembre de 1967, decidió estudiar medicina en la UNAM y, durante 1968, simpatizó con el movimiento estudiantil, aunque no participó en las manifestaciones, debido a su calidad de extranjero. Su padre lo visitó en agosto de ese año “para controlarlo”.45 Entre 1969 y 1972, se dedicó a terminar su carrera, pero la muerte de su padre lo privó de apoyo económico. Posteriormente, conoció a quien fue su esposa, Blanca Estela Cervantes Tavera “Luisa”, originaria de Guerrero y con quien tuvo afinidades ideológicas consistentes “en no ser creyentes de la tesis del Partido Comunista Mexicano, sino más bien, en la necesidad de un cambio social mundial por la vía violenta”.46 Durante algún tiempo, trabajó como enfermero para sufragar sus gastos.

Entre febrero y marzo de 1973 conoció a “Ernesto” -la policía lo identificó como Alfonso Rojas Díaz-, quien le proporcionó propaganda de un grupo clandestino y, eventualmente, “le dijo que era necesaria su militancia en su calidad de médico”.47 Morón aceptó y adoptó el seudónimo de “Esteban”. Se integró junto con su esposa, con quien participó en la impresión de propaganda que firmaban como Brigada Roja, así como en prácticas de tiro. Debido a que Morón había estudiado en una preparatoria militarizada y contaba con conocimientos médicos, su responsable inmediato -identificado como José Cervantes Tavera- lo propuso como profesional en la organización, lo que implicó que se le asignaría un sueldo.48

Posteriormente, Cervantes Tavera le informó que debía acompañarlo a un café cercano al Cine Tlatelolco, para ver a una persona que estaba algo enferma:

[…] en ese lugar se encontraba un individuo que ahora conoce en fotografía como el mismo que le enseñó el resultado de unos análisis que daba a conocer que sufría de [parte borrada] y que esta persona es Ignacio Salas Obregón [a] “Vicente” ó “Ramón” que pudo observar que es una persona que ejerce autoridad sobre José Cervantes Tavera, por lo que se supone que se trataba del responsable del Buró Direccional de la Liga en el Distrito Federal […] que al servicio como médico de la Liga Comunista Veintitrés de Septiembre en el Distrito Federal el de la voz estableció una clínica quirúrgica clandestina.49

Una de sus actividades era atender heridos, entre quienes se puede contar a David Jiménez Sarmiento “Chano”; asimismo, participó en operativos armados hasta que fue detenido. Por otro lado, las siguientes declaraciones permiten ver que el médico peruano fue responsable de los candidatos que podrían ingresar a la Liga, y de coordinar sus actividades. Tal fue el caso de Ramos Eusebio de 18 años, quien declaró ser estudiante de tercer año del CCH Vallejo y que, a principios de marzo de 1973, conoció a Morón Chiclayo “El Doc”, con quien coincidió en sus opiniones; posteriormente, “el antes mencionado doctor invita al de la voz [Ramos] a formar un círculo de estudio para profundizar en el marxismo”,50 actividad que continuaron llevando a cabo hasta mayo, pues en junio, Morón se presentó con Artemisa Tecla Parra: “con volantes firmados por la Brigada Roja y en los que su contenido material era invitar a la juventud a ser activistas e impedir la represión del régimen y de las autoridades”.51

Tanto a Tecla Parra como a él les dieron esta propaganda para que la repartieran a la salida del metro Zaragoza. Se siguió reuniendo con Morón, quien le enseñó a manejar armas y a tirar en un lugar cercano a Villa del Carbón, donde asistieron también Rafael Ramos Eusebio, Juan Roberto Ramos Eusebio, José Cervantes Tavera y Tecla Parra. Después de esta práctica continuó en contacto con “El Doc”, y para agosto le entregó otra vez propaganda firmada por la Brigada Roja y le ordenó que la repartiera en los círculos de estudio del Casco de Santo Tomás, y eventualmente:

[E]l producto de las pláticas sostenidas con anterioridad dieron la decisión del grupo de ya no solamente dedicarse al estudio teórico de las teorías comunistas sino también el de formar otros círculos de estudio con más gente para lo que se sugirió reclutaran compañeros […] del Colegio de Ciencias y Humanidades […] de Vallejo.52

Ramos Eusebio logró reclutar a tres compañeros y tuvo intenciones de crear un Comité de Lucha para que “en un futuro próximo pudieran ser miembros militantes de la Brigada Roja”.53 Morón lo inició en la vida clandestina en noviembre, cuando le ordenó sustraer unas placas de automóvil “para que así fuera perdiendo el miedo a cometer tales actos y se fuera acostumbrando para en un futuro estar preparado a cometer otros actos”.54 Fue capturado cuando Morón no llegó a una reunión, y Ramos Eusebio intentó localizarlo por medio de un contacto en común.

Por otro lado, Artemisa Tecla Parra “Silvia” declaró tener 18 años y estudiar en el CCH. Esta declaración es notable por su singularidad y las situaciones que se enuncian a continuación. Respecto a su familia, mencionó tener cinco hermanos y

[…] que su padre se dedica al oficio de agente vendedor de muebles y que desde que [espacio borrado] siempre hubo problemas en el hogar, ya que continuamente golpeaba [a] la madre de la declarante, que esto motivó que su madre se relacionara con algunos jóvenes que conoció y abandonando el hogar en el mes de diciembre de mil novecientos setenta y uno fue detenida por sus actividades en una organización clandestina revolucionaria denominada “Movimiento de Acción Revolucionaria”, por lo que aún se encuentra en la cárcel de mujeres que a pesar del abandono que tuvieron de su madre y por estar más apegada a su madre [sic] la continuaron visitando en la Cárcel y al conocer la verdad del por qué los había abandonado y se había unido a un grupo de jóvenes guerrilleros [y] en vez de juzgarla sintieron mayor admiración por ella que lo había dejado todo por la lucha ideológica.55

Las actividades políticas de esta militante tuvieron inicio en el CCH Azcapotzalco, al que ingresó en 1971. Un año después, formó parte del Comité de Lucha de la Escuela, donde trabó amistad con Norma Wantanamoo “y se dedicaron junto con otros compañeros a agitar el medio estudiantil”.56 En junio de 1973, Norma la invitó a ingresar a un círculo de estudios, en el cual le pidieron que usara un seudónimo, por lo que adoptó el de “Laura”. Posteriormente, en el plantel del CCH Azcapotzalco, Artemisa, “Nora”, “Rita” y otro de sus compañeros llamado “Manuel” comenzaron a reunirse. Repartieron propaganda firmada por la Brigada Roja, la cual les entregaba un tal “Bruno” -quien resultó ser Morón Chiclayo-. Posteriormente, en agosto, abandonó su hogar y se fue a vivir con “Nora” y “Rita” a Ciudad Nezahualcóyotl. En septiembre:

“Rita” reclutó a sus hermanos Alfredo Tecla Parra y Ana Lilia Tecla Parra, quienes también abandonaron su hogar y se encuentran integrados en la lucha clandestina en un lugar que la declarante ignora y que están usando los seudónimos de “Eduardo” y “Lourdes”.57

Artemisa y sus compañeros pasaron los meses previos a su detención cambiando de ubicación constantemente, debido a las capturas de militantes.

Por su parte, Arturo Rivas declaró tener 23 años de edad y estudiar en la preparatoria nueve de la UNAM. Mencionó haber participado durante el movimiento de 1968, “en todas y cada una de las manifestaciones y mítines que realizaban los estudiantes”;58 asimismo, repartió propaganda y “empieza a nacer en el declarante inquietudes de rebeldía en contra de las instituciones que nos gobiernan pues veía claramente que el problema hogareño se debía al sistema y forma de vida de la sociedad que nos rige”.59

Durante 1969 suspendió sus estudios para trabajar en Excelsior como técnico. En 1971, su primo, David Jiménez Sarmiento, lo convenció de integrarse a un comando lacandón y participó en varios operativos. Sin embargo, después de varias detenciones que hizo la policía como medida de seguridad, estuvo viviendo en distintos hoteles, junto a Jiménez Sarmiento y la esposa de éste para evitar ser capturados.

En febrero de 1973 fueron invitados por “Ernesto”, cuyo nombre verdadero era Alfonso Rojas Díaz, y “después de realizar varias pláticas con esta persona […] les plantea que él pertenece a una organización muy amplia, dedicada a la lucha revolucionaria armada y los invitaba a aglutinarse a la misma”.60

Luego, en otra reunión, Rojas Díaz llegó acompañado de alguien más, a quien en el interrogatorio, por medio de una fotografía, identificó como Ignacio Arturo Salas Obregón:

[…] quien les hizo una exposición lógica y sincronizada de los movimientos obreros realizados en el país y denotó su preparación política de alto nivel y le señaló los errores en que habían caído sus compañeros Lacandones invitándolos finalmente a incorporarse en la organización existente a nivel nacional.61

Sin embargo, no les mencionó el nombre de la agrupación. Luego de otras reuniones y después de su ingreso, se acordó que Rojas sería el enlace con la organización. Para el 15 de marzo de 1973, fecha en la que se conformó la Liga Comunista 23 de Septiembre, se le invitó a una reunión en el departamento alquilado por David Jiménez Sarmiento, a la que asistieron otros miembros de la organización como “Arturo” o “La Papa”, Pedro Miguel Morón Chiclayo “Bruno”, Alfonso Rojas Díaz “Ernesto”, Martha Maldonado Sosa “Eva”, “Silvia” y Maximino Madrigal Quintanilla “El Gordo”. En ellas se abundó en que “la organización había aglutinado a diferentes miembros de otras organizaciones que habían quedado acéfalas por las represiones policíacas”.62

Con el fin de obtener recursos para la organización, participó en varios operativos; por ejemplo, en el asalto a la iem, donde se acordó enviar parte del monto obtenido a Jalisco y Sinaloa. También asistió a una reunión en Popo Park, donde se encontró con doce de los militantes más destacados en el plano militar. En dicha reunión:

[…] se hizo saber que la Liga Comunista 23 de Septiembre a la que pertenecían habían [sic] cometido graves errores tácticos y técnicos cuando se realizó la tentativa de secuestro del Ing. Eugenio Garza Sada y que estos errores consistían en faltas de apreciación entre los individuos que les había tocado vigilar los movimientos de dicho industrial y que habían menospreciado la actitud del chofer y del acompañante pistolero de Garza Sada quienes provocaron la balacera y que como consecuencia de ello murió el industrial sin lograrse el objetivo y perdió la vida [sic] dos compañeros.63

Se llegó también al acuerdo de intensificar y mejorar el entrenamiento con armas de fuego y explosivos. Asimismo, se les enseñó a “recargar cartuchos así como se estudiaron medidas de seguridad […] intercambio de los militantes militares en acciones en otros Estados en caso de refuerzo y de necesidad de ayuda”.64 Sin embargo, se dieron cuenta de que eran vigilados desde una cabaña de enfrente, lo cual les hizo tomar precauciones, pues sospechaban que la vigilancia era policial: “en el momento que los Policías trataron de detenerlos con facilidad huyeron del cerco que supuestamente habían creído que les habían hecho, ya que la fuga les fue protegida por Alfonso Rojas Díaz y otro compañero no identificado que murió”.65 A pesar de sus heridas, Arturo Rivas logró huir junto con David Jiménez Sarmiento y “Joel”. No obstante, fue detenido cuando buscó a Morón Chiclayo para ser atendido.

Esta brigada es representativa en la medida en que expone el funcionamiento descrito anteriormente: los nuevos militantes fueron reclutados en instituciones educativas (como los CCH) y eran en su mayoría jóvenes de entre 16 y 30 años. Una característica particular que compartieron fue su visible politización, al involucrarse en movilizaciones políticas y en círculos de estudio marxistas -mencionados en los interrogatorios-, antes de su incorporación al grupo armado.

El responsable de dicha brigada, Morón Chiclayo, se encargó de proporcionarles el material de propaganda e instruirlos en los métodos de trabajo clandestinos. Además, en su calidad de médico, atendió tanto a los miembros de su brigada como a otros elementos de la organización. Por otro lado, los recursos que le eran proporcionados provenían de sus superiores y el contacto era únicamente por medio de sus “nombres de batalla”, como en el caso de “Oseas”, a quien sólo logró identificar en el interrogatorio. Este funcionamiento es también visible en la BREZ de Oaxaca y en las brigadas de Sinaloa.66

consideraciones finales

El acervo de la DFS depositado en el AGN me permitió obtener un perfil de los militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre: jóvenes estudiantes con una escolaridad superior al promedio de la población mexicana. Lo anterior era ya conocido, pero no había sido cuantificado, al igual que el papel destacado de entidades federativas como el Distrito Federal, Guadalajara, Chihuahua y Sinaloa, en especial la última. Por otro lado, confirmó la compartimentación operativa con la cual la Liga funcionó: una organización vertical, conformada por brigadas que cooptaron a sus militantes en universidades y escuelas de nivel medio superior y superior, principalmente. Este hecho fue visible en las características de la brigada del Distrito Federal, la cual es considerada un ejemplo donde destacaron el reparto de tareas entre sus miembros, las actividades de propaganda y los círculos de estudio para la captación de prospectos.

Archivos

Archivo General de la Nación, México (AGN)

Fondo: Dirección Federal de Seguridad

Bibliografía

Aguayo Quezada, Sergio, La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia en México, México, Grijalbo, 2001. [ Links ]

“Analfabetismo”, en Estadística del Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática, disponible en [“Analfabetismo”, en Estadística del Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática, disponible en [http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/analfabeta.aspx?tema=P ], consultado: 4 de enero de 2015. [ Links ]

Carr, Barry, La izquierda mexicana a través del siglo XX, México, Era, 1996. [ Links ]

Castañeda, Juan Antonio, Jesús Zamora y Armando Rentería, Voces de fuego. La prensa guerrillera en México, Guadalajara, Gritas/Grafisma, 2013. [ Links ]

Comité de Redacción, “Participación de Oseas en la lucha revolucionaria en México”, en Madera, núm. 5, septiembre, 1974, pp. 35-56. [ Links ]

Condés Lara, Enrique, Represión y rebelión en México (1959-1985), 3 tomos, México, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla/Miguel Ángel Porrúa, 2007. [ Links ]

Condés Lara, Enrique, 10 de junio ¡No se olvida!, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2001. [ Links ]

“Cuarto informe de gobierno de Luis Echeverría Álvarez”, en Informes presidenciales, México, Servicio de Investigación y Análisis, 2006, pp. 174-242, disponible en [ 174-242, disponible en [http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/re/RE-ISS-09-06-14.pdf ], consultado: 15 de enero de 2015. [ Links ]

Fernández Menéndez, Jorge, Nadie supo nada. La verdadera historia del asesinato de Eugenio Garza Sada, México, Grijalbo , 2007. [ Links ]

Gamiño Muñóz, Rodolfo, Análisis del movimiento armado en México en la década de 1970 a través de la prensa: el caso de la Liga Comunista 23 de Septiembre (1973-1979), tesis de maestría en Sociología Política, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2008. [ Links ]

Hirales Morán, Gustavo A., La Liga Comunista 23 de Septiembre: orígenes y naufragio, México, Cultura Popular, 1977. [ Links ]

Ibarra Chávez, Héctor Ángel, Pensar la guerrilla en México, México, Expediente Abierto, 2006. [ Links ]

Laguna Berber, Mauricio Abraham, La prensa clandestina en México. El caso del periódico Madera: 1973-1981, tesis de licenciatura en Ciencias de la Comunicación, México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-Universidad Nacional Autónoma de México, 1997. [ Links ]

López Limón, Alberto Guillermo, Historia de las organizaciones político-militares de izquierda en México (1960-1980), tesis de doctorado en Ciencias Políticas y Sociales, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-Universidad Nacional Autónoma de México, 2010. [ Links ]

López Limón, Alberto Guillermo , La Liga. Una cronología, México, La Casa del Mago, 2013. [ Links ]

López Limón, Alberto Guillermo , “Proceso de construcción de la Liga Comunista 23 de Septiembre”, en Cuadernos de Marte, año 2, núm. 1, abril, 2011, pp. 177-207. [ Links ]

Martínez Verdugo, Arnoldo (ed.), Historia del comunismo en México, México, Grijalbo , 1983. [ Links ]

Rangel Hernández, Lucio, La Liga Comunista 23 de Septiembre 1973-1981. Historia de la organización y sus militantes, tesis de doctorado en Historia, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2011. [ Links ]

Sánchez Parra, Sergio Arturo, Estudiantes en armas. Una historia política y cultural del movimiento estudiantil de los enfermos (1972-1978), México, Universidad Autónoma de Sinaloa/Academia de Historia de Sinaloa, 2012. [ Links ]

Sánchez Parra, Sergio Arturo , “La guerrilla en México: un intento de balance historiográfico”, en Clío, Nueva Época, vol. 6, núm. 35, 2006, pp. 123-146. [ Links ]

Tamariz Estrada, María Cristina, Operación 23 de Septiembre. Auge y exterminio de la guerrilla urbana en la Ciudad de México (Reportaje histórico), tesis de licenciatura en Comunicación y Periodismo, México, Facultad de Estudios Superiores, Aragón-Universidad Nacional Autónoma de México, 2007. [ Links ]

Verduzco, Carolina e Ileana Chávez, Informe histórico presentado a la sociedad mexicana: Fiscalía especial FEMOSPP, tomo IX: Genocidio y delitos de lesa humanidad. Documentos básicos 1968-2008, México, Comité 68 Pro Libertades Democráticas, 2008. [ Links ]

1“Cuarto informe de gobierno de Luis Echeverría Álvarez”, en Informes presidenciales, México, Servicio de Investigación y Análisis, 2006, p. 180, disponible en [http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/re/RE-ISS-09-06-14.pdf], consultado: 15 de enero de 2015.

2Gustavo A. Hirales Morán, La Liga Comunista 23 de Septiembre: orígenes y naufragio, México, Cultura Popular, 1977, p. 22.

3Ibid., p. 38.

4Ibid., p. 35.

5Arnoldo Martínez Verdugo (ed.), Historia del comunismo en México, México, Grijalbo, 1983, p. 343.

6Barry Carr, La izquierda mexicana a través del siglo XX, México, Era, 1996, p. 262.

7Héctor Ángel Ibarra Chávez, Pensar la guerrilla en México, México, Expediente Abierto, 2006, p. 117.

8Rodolfo Gamiño Muñóz, Análisis del movimiento armado en México en la década de 1970 a través de la prensa: el caso de la Liga Comunista 23 de Septiembre (1973-1979), tesis de maestría en Sociología Política, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2008, pp. 79 y 184.

9Sergio Arturo Sánchez Parra, Estudiantes en armas. Una historia política y cultural del movimiento estudiantil de los enfermos (1972-1978), México, Universidad Autónoma de Sinaloa/Academia de Historia de Sinaloa, 2012.

10Ibid., p. 164.

11Lucio Rangel Hernández, La Liga Comunista 23 de Septiembre 1973-1981. Historia de la organización y sus militantes, tesis de doctorado en Historia, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2011.

12Ibid., p. 258.

13Ibid., p. 293.

14Ibid., p. 322.

15Lucio Rangel Hernández, op. cit., 2011.

16Enrique Condés Lara, 10 de junio ¡No se olvida!, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2001, pp. 37 y 38.

17Surgidos a finales de 1969, algunos de ellos se integraron desde círculos de estudio marxistas, los cuales dieron paso a brigadas guerrilleras que tomaron por nombre Patria o Muerte, Lacandones y Arturo Gámiz. El apelativo de los segundos trascendió en la prensa y se convirtió en el nombre de los demás. Llevaron a cabo asaltos para financiarse e inclusive intentaron sumarse a las manifestaciones del 10 de junio de 1971, pero se les prohibió asistir armados. Eventualmente, la policía logró capturarlos y desintegró sus brigadas. Para 1973, los pocos que quedaron en libertad se integraron a la Liga. Véase María Cristina Tamariz Estrada, Operación 23 de Septiembre. Auge y exterminio de la guerrilla urbana en la Ciudad de México (Reportaje histórico), tesis de licenciatura en Comunicación y Periodismo, México, Facultad de Estudios Superiores, Aragón-Universidad Nacional Autónoma de México, 2007.

18Grupo influenciado por jesuitas de la Teología de la Liberación en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Destacaron Raúl Ramos Zavala y José Ángel García Martínez, quienes participaron en reuniones con los “comunistas católicos”, como se autonombraron, y los puramente católicos, en las cuales figuraba Ignacio Arturo Salas Obregón. Las actividades de estos estudiantes se hicieron evidentes para el patronato del ITESM en 1972, cuando tuvo lugar la Convención de Universidades Católicas en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, donde, dirigidos por Ignacio Arturo Salas Obregón, provocaron conflictos y fueron expulsados. El nombre de su grupo proviene del texto elaborado por Ramos Zavala “El proceso revolucionario”.

19Con origen en el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), su semillero se hallaba en barrios y calles de Guadalajara. Posteriormente, intentaron tener presencia política en la Universidad de Guadalajara, sin embargo, se enfrentaron al trampolín político y brazo estudiantil del PRI en la región: la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG). Al no hallar cauce a sus inquietudes políticas y al ser agredidos, eventualmente se radicalizaron y encontraron atractiva la propuesta de la Liga. Véase Sergio Aguayo, La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia en México, México, Grijalbo, 2001.

20Alberto Guillermo López Limón, La Liga. Una cronología, México, La Casa del Mago, 2013, p. 27.

21María Cristina Tamariz Estrada, op. cit., 2007, p. 60.

22Lucio Rangel Hernández, op. cit., 2011, p. 120.

23Mauricio Abraham Laguna Berber, La prensa clandestina en México. El caso del periódico Madera: 1973-1981, tesis de licenciatura en Ciencias de la Comunicación, México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-Universidad Nacional Autónoma de México, 1997.

24Lucio Rangel Hernández, op. cit., 2011, p. 124.

25Jorge Fernández Menéndez, Nadie supo nada. La verdadera historia del asesinato de Eugenio Garza Sada, México, Grijalbo, 2007, p. 46.

26Archivo General de la Nación, México (AGN), Fondo: Dirección Federal de Seguridad (DFS), sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, fs. 270-273.

27AGN, Fondo: DFS, sección: Brigada Campesina de Ajusticiamiento, leg. 1, fs. 270-273.

28AGN, Fondo: DFS, Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 3, f. 113.

29Comité de Redacción, “Participación de Oseas en la lucha revolucionaria en México”, en Madera, núm. 5, septiembre, 1974, p. 35.

30Lucio Rangel Hernández, op. cit., 2011, p. 258.

31Ibid., p. 125.

32Ibid., p. 278.

33“Campaña de orientación al público en contra de la ‘Liga Comunista 23 de Septiembre’”, en AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 8, fs. 84-87.

34Lucio Rangel Hernández, op. cit., 2011, p. 281.

35Ibid., p. 293.

36“Cuarto informe…”, op. cit., 2006, p. 180.

37Ibid.

38“Analfabetismo”, en Estadística del Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática, disponible en [http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/analfabeta.aspx?tema=P], consultado: 4 de enero de 2015.

39“Cuarto informe…”, op. cit., 2006, p. 180.

40Sergio Arturo Sánchez Parra, op. cit., 2012, p. 417.

41Alberto Guillermo López Limón, “Proceso de construcción de la Liga Comunista 23 de Septiembre”, en Cuadernos de Marte, año 2, núm. 1, abril, 2011, p. 193.

42Esta información la obtuve mediante los testimonios de Jaime Laguna Berber, Eladio Torres y Mario Álvaro Cartagena López, ex militantes de la Liga, en el coloquio La Liga Comunista 23 de Septiembre como Problema Histórico realizado en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, el 24 y 25 de junio de 2013.

43Juan Antonio Castañeda, Jesús Zamora y Armando Rentería, Voces de fuego. La prensa guerrillera en México, Guadalajara, Gritas/Grafisma, 2013, p. 22.

44AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 221.

45AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 223.

46AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 223.

47AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 224.

48AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 226.

49AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 227.

50AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 246.

51AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 247.

52AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 248.

53AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 248.

54AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 249.

55AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 250.

56AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 250.

57AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 251.

58AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 229.

59AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 229.

60AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 234.

61AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 234.

62AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 235.

63AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 242.

64AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 239.

65AGN, Fondo: DFS, sección: Liga Comunista 23 de Septiembre, leg. 1, f. 243.

66Sergio Arturo Sánchez Parra, op. cit., 2012, p. 370.

Recibido: 06 de Febrero de 2015; Aprobado: 20 de Octubre de 2016

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons