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Innovación educativa (México, DF)

versión impresa ISSN 1665-2673

Innov. educ. (Méx. DF) vol.17 no.75 México sep./dic. 2017

 

Ex-libris

Comunicación, cultura y educación: nueve aproximaciones al estudio de las tecnologías digitales

Claudia Fabiola Ortega Barbaa 

aUniversidad Panamericana

Ortiz Henderson, Gladys; Garay Cruz, Luz María. 2015. Comunicación, cultura y educación: nueve aproximaciones al estudio de las tecnologías digitales. México: Universidad Autónoma Metropolitana,

La comunicación, la cultura y la educación a pesar de ser áreas del conocimiento con trayectorias propias, tienen un elemento en común, el ser procesos humanos de acción íntimamente relacionados, no hay manifestación humana que carezca de esta tríada pues ninguno de dichos procesos son compartimentos estancos.

Actualmente uno de los espacios más conspicuos de la tríada comunicación, cultura y educación es el de las tecnologías digitales, en donde confluye el uso de los dispositivos y el consumo de los contenidos mediáticos, por ello éste suele ser objeto de estudio de investigaciones contemporáneas en las cuales el interés está en la apropiación de la Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC. Éste es el caso del libro “Comunicación, cultura y educación. Nueve aproximaciones al estudio de las tecnologías digitales”, en el que Gladys Ortiz y Luz María Garay, coordinadoras del texto, reúnen trabajos de investigación abordados desde distintas metodologías propias de las ciencias sociales y las humanidades.

Así el trabajo congrega nueve investigaciones sobre diversos escenarios en relación a las tecnologías digitales, mostrando las inquietudes de la comunidad científica en relación al tema de las TIC y su incursión en áreas de conocimiento como la comunicación, la cultura y la educación. Dichas inquietudes derivan de la indagación y experiencia profesional de cada uno de los autores.

El texto se divide en tres apartados, el primero hace referencia a los jóvenes y las tecnologías digitales, el segundo a las pantallas, audiencias y usuarios y finalmente el tercero a la educación y los ambientes digitales. En relación a los jóvenes y las tecnologías digitales, un estudio realizado en 2017 por la Asociación de Internet.mx sobre hábitos de los consumidores, el grupo de edad que prevalece como usuario de las primeras es el de personas entre 12 y 34 años con el 57% siendo las redes sociales la principal actividad en línea con el 83%, dichos datos permiten contextualizar al primer apartado del libro, cuyo título es: “Jóvenes y tecnologías digitales” el texto reúne los trabajos de Luz María Garay, Gladys Ortiz y Bertha Alicia Guzmán quienes muestran, mediante sus aportaciones, los escenarios y las prácticas de apropiación, consumo y uso de TIC en jóvenes estudiantes de educación media superior y superior. Esta parte del libro responde a preguntas como: ¿qué dispositivos tecnológicos están usando los jóvenes? y ¿qué contenidos mediáticos están consumiendo?

Así, en el primer trabajo titulado “Jóvenes, dispositivos móviles y consumo de contenidos mediáticos. El ocio en los tiempos digitales”, Luz María Garay Cruz muestra las tendencias de este grupo poblacional sobre el uso de los distintos dispositivos tecnológicos, ello a partir de conjuntar datos estadísticos procedentes de estudios nacionales, e información de carácter cualitativo obtenida de relatos en donde los estudiantes universitarios describen sus hábitos de consumo, lo que permite a la autora reconocer las dinámicas de ocio digital que este segmento de la población vive. “Los jóvenes están construyendo sus propias rutas de consumo [...] lo que a la larga tendrá -o tiene ya- implicaciones que inciden en otros escenarios sociales como la escuela y el trabajo, y en sus dinámicas de comunicación interpersonal o grupal” (p. 41).

Siguiendo con la preocupación en torno a los patrones de uso de TIC en jóvenes universitarios en el segundo capítulo del libro, Gladys Ortiz Henderson pone en un primer plano las apropiaciones, usos y sentidos de la computadora e Internet en la vida cotidiana de la juventud, identificando diferencias entre los niveles socioeconómicos C+ y D+, Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, INEGI, para el acceso a Internet, pues mientras que la tendencia de los primeros es la de conectarse desde su casa, los segundos lo hacen asistiendo al denominado cibercafé.

Lo anterior pone de manifiesto la falacia al generalizar la utilización del término “nativos digitales” (Prensky, 2001) pues como bien lo escribe la autora este calificativo “...le podría quedar bien al primer grupo estudiado [los jóvenes ubicados en el nivel socioeconómico C+, según la clasificación del INEGI] pero dista mucho de coincidir con las características del segundo [los jóvenes ubicados en el nivel socioeconómico D+, según la clasificación del INEGI]...” (p.70). Así los patrones de uso de TIC en un grupo de la población no son absolutos y puede variar entre los individuos, sociedades, regiones y naciones.

Aunado a los dos anteriores, el tercer capítulo titulado “El rostro de los bachilleres a través de Facebook”, Antonio Ponce y Bertha Guzmán analizan la identidad del joven a partir de una red social, ello mediante la construcción de las siguientes categorías: pluralidad de colectivos, elementos idiosincráticos, narrativa biográfica y aceptación de la identidad. En dicho análisis concluyen que la importancia de las redes reside en el uso cotidiano, pues son espacios concurridos de relación con el otro.

En el mismo orden de ideas sobre el tema del consumo mediático, a mediados del siglo pasado, éste se reducía al cine, el periódico, la radio y la televisión, actualmente con el desarrollo tecnológico y la convergencia de medios surgen otros dispositivos multidimensionales los cuales diversifican las variables y vuelven al fenómeno cada vez más complejo. Así, en menos de cien años se ha pasado de las transmisiones regulares en televisión analógica a los dispositivos digitales que permiten el consumo de contenidos a la carta. No obstante lo anterior, uno de los bienes más recurrentes en los hogares mexicanos, según el INEGI, sigue siendo el televisor, tan sólo en 2015 el 93.5 por ciento contaba con uno de éstos.

Lo anterior permite contextualizar el segundo apartado del texto titulado como Pantallas, audiencias y usuarios, en éste los capítulos de Darwin Franco y Laura Vélez analizan los comportamientos de adolescentes y jóvenes en relación a lo audiovisual, consumido desde diferentes dispositivos, que van del teléfono celular hasta la televisión pasando por las tabletas y las computadoras personales, todo ello en contextos de la vida cotidiana como la familia y la escuela.

Así, en el cuarto capítulo, “Educación, familias y pantallas: una propuesta metodológica” Darwin Franco plantea un esquema para el análisis de las dinámicas familiares y escolares mediadas por dispositivos tecnológicos. Acotando a las siguientes categorías: biografías mediáticas, trayectorias mediáticas familiares, migraciones tecnológicas y estrategias educativas. Con éstas se recupera la historicidad de las pantallas en las vidas de las personas, las relaciones simbólico-afectivas construidas alrededor de ellas y las estrategias que cada familia trabaja para generar acuerdos y consensos sobre el uso de las pantallas en los hogares.

El quinto capítulo, gira en torno a las audiencias y la configuración de las mismas antes y después de Internet. El trabajo de Laura Vélez muestra cómo anteriormente al surgimiento de la web había una primacía de los medios masivos de comunicación estable y las audiencias quedaban relegadas a un intercambio comunicativo mínimo mientras que con el surgimiento de Internet y específicamente de la web 2.0, en donde los usuarios ya no sólo son consumidores, sino que inclusive son productores, la distribución de productos mediáticos se amplía y las dinámicas de producción y consumo se ven profundamente modificadas.

Ligado a los dos apartados anteriores se encuentra el tercero titulado educación y habilidades digitales, en donde se presenta la incidencia de la tecnología en espacios de educación formal y no formal. El primer capítulo del apartado y el sexto del libro se ubica en el espacio de la educación no formal y lleva como título “Nociones sobre lo digital en el contexto de interacción de un curso de cómputo para adultos”, en éste, el autor presenta las formas de apropiación de las tecnologías digitales como parte de las actividades cotidianas de un grupo de adultos en una comunidad suburbana de la Ciudad de México.

La problemática que nos comparte Óscar Enrique Hernández Razo en este trabajo, se refiere a la complejidad para la inclusión digital en México, la cual se manifiesta desde las políticas públicas pues como lo presenta el autor, en 2013 se adiciona un párrafo al artículo 6o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el cual dice “El Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación...”. Esencialmente “El Ejecutivo Federal tendrá a su cargo la política de inclusión digital universal, en la que se incluirán los objetivos y metas en materia de [...] tecnologías de la información y comunicación, y habilidades digitales...”; sin embargo, a pesar de los esfuerzos del gobierno mexicano por fomentar la inclusión y el desarrollo de habilidades digitales para que los diferentes sectores sociales puedan aprovechar y utilizar las TIC de manera cotidiana; además de contar con el acceso a los servicios de telecomunicaciones con proyectos como: puntos México conectado, @aprende 2.0 y código X, aún existe una distribución inequitativa de las prácticas.

Pasando a la educación formal son dos las experiencias que se presentan en los capítulos siete y ocho, el primero se refiere a los llamados modelos a distancia no escolarizados, mientras que el segundo hace referencia a los modelos presenciales escolarizados.

Es así que el capítulo siete cuyo título es “La importancia comunicativa de las hipermediaciones de las/os estudiantes del bachillerato digital de la Ciudad de México” escrito por Karla Edurne Romero Ramos versa sobre los significados atribuidos por parte de los estudiantes a la interacción y el uso de la plataforma educativa en la cual se trabaja el programa de Bachillerato digital de la Ciudad de México. La autora, pone especial énfasis en los procesos comunicativos donde la interacción humana preponderante es estudiante-plataforma educativa-tutor y una casi nula relación entre estudiantes lo que abre un espacio para la reflexión sobre estos modelos educativos.

Siguiendo con el tema de los sistemas formales de educación, el desarrollo de las TIC, producto de la inteligencia humana, como ya se mencionó también ha tocado los espacios escolarizados generando áreas de oportunidad en los mismos, de ello nos habla Daniel Hernández Gutiérrez , en el capítulo ocho titulado “Nuevos entornos de aprendizaje en la cultura digital”, quien reflexiona sobre la coyuntura en la cual han de confluir por un lado, las tecnologías digitales y por el otro, los cambios en los modelos pedagógicos y comunicativos, teniendo al aula como escenario de los proceso de enseñanza aprendizaje. Específicamente sobre los cambios en los modelos pedagógicos, éstos han de atender a una visión contemporánea sobre conceptos como: hipertextualidad, interactividad, conectividad y colectividad ya anunciados por autores como Pierre Lévy en su libro Inteligencia colectiva.

Así, el texto de Daniel Hernández resulta provocador en el sentido de invitarnos a preguntarnos ¿cómo generar entornos de aprendizaje los cuales sean incluyentes para los actores del proceso educativo? Para responder esta pregunta el autor comenta “... los especialistas coinciden en que el diseño de entornos como catalizadores de nuevas experiencias y prácticas de aprendizaje coloca el énfasis en los estudiantes y centra la mirada en el aprendizaje; en suma, se requiere transitar de modelos fundados en la época industrial hacia un tipo de educación que se inserte de forma plena en la cultura digital” (2015, p. 227). Así la escuela ha de soltar prácticas obsoletas y abrirse al reto que le plantea la tecnicidad mediática (Martín-Barbero, 2003) de la cultura y la multiplicidad opciones que se ofrecen como prácticas innovadoras en entornos educativos formales en los albores del tercer milenio.

Finalmente el último capítulo toca el tema de las redes cognitivas y las competencias digitales, escrito por Gabriel Pérez, Beatriz Coss y Sonia Martínez en el capítulo noveno, el apartado presenta una innovadora propuesta en el abordaje sobre la conceptualización de las competencias digitales la cual involucra la noción de redes cognitivas desde una perspectiva sistémica, en donde se identifica al entramado cognitivo del que cada usuario echa mano para actividades como la búsqueda, discriminación y selección de información.

La noción dada por las redes cognitivas representa una situación compleja en donde al menos existen tres entornos relacionales: el sistema cognitivo, el sistema de relación entre el sujeto y las TIC y el sistema social del cual forma parte el sujeto. Los anteriores se muestran como planos de observación en función de las competencias tecnológicas como objeto de estudio.

Es así como la tercera parte libro titulada Educación y habilidades digitales muestra procesos educativos tanto formales como no formales en los cuales la inserción de las TIC presenta retos y oportunidades sobre una preocupación latente: generar prácticas racionales y pertinentes en relación con la integración de las TIC en educación para atender a las transformaciones de la sociedad contemporánea.

A manera de cierre este texto ha de ser lectura obligada si se quiere hacer una caracterización sobre los jóvenes de la segunda década del siglo XXI desde la perspectiva sociocultural, estudiar prácticas de uso, consumo y apropiación de medios y contenidos digitales desde la reflexión teórico-metodológica y conocer procesos educativos en los cuales la inserción de las TIC han sido clave.

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