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Economía mexicana. Nueva época

versión impresa ISSN 1665-2045

Econ. mex. Nueva época vol.21 no.1 México ene. 2012

 

Artículos

 

Contaminación como uno de los determinantes de la migración: Evidencia para México

 

Pollution as one of the Determinants of Migration: Evidence for Mexico

 

Héctor González García*, José de Jesús Salazar Cantú** y Raymundo Cruz Rodríguez Guajardo***

 

* Candidato a doctor en Ciencias Sociales por el Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey. hegon85@hotmail.com

** Profesor de planta. jsalazar@itesm.mx

*** Profesor de planta, Departamento de Economía, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Monterrey. Monterrey, N.L. México. rcrg@itesm.mx

 

Fecha de recepción: 16 de diciembre de 2009;
Fecha de aceptación: 5 de octubre de 2010.

 

Resumen

Diferentes variables han sido propuestas para explicar el fenómeno de la migración; recientemente se ha incluido el deterioro ambiental como una causal cada vez más presente. Según Jha y Whalley (2003), esto puede demostrarse teóricamente a partir del modelo tradicional de Harris-Todaro (1970) sobre migración rural y urbana, en el cual la variable desempleo, si se interpreta como daño, puede remplazarse por la contaminación. En el presente trabajo, a partir de un modelo en corte transversal, se da evidencia para México a la afirmación de Jha y Whalley, al encontrar una relación positiva entre migración y contaminación.

Palabras clave: migración, contaminación, México, Harris-Todaro.

 

Abstract

Different variables have been proposed to explain the migration phenomenon; recently, environmental degradation has been increasingly prevalent in the literature as a determinant of migration. According to Jha and Whalley (2003), the environment-migration relationship can be theoretically demonstrated using the traditional Harris-Todaro (1970) model of rural and urban migration, in which the unemployment variable, if interpreted as damage, can be replaced by pollution. Using a cross-section model we present, in this study, evidence for Mexico to support Jha and Whalley, finding a positive relationship between migration and pollution.

Keywords: migration, pollution, Mexico, Harris-Todaro.

Clasificación JEL: J61, Q52, Q56, R23.

 

Introducción

La emigración de mexicanos hacia Estados Unidos es uno de los procesos de cambio internacional de residencia más intensos en el mundo. La búsqueda de medios para vivir mejor, o simplemente sobrevivir, ha conducido a grandes grupos poblacionales de México a aventurarse a viajar a Estados Unidos en busca de una mejor oportunidad de vida.

Esta emigración de mexicanos hacia Estados Unidos es un fenómeno que ha sido estudiado desde diversos enfoques, los cuales han tratado de descubrir tanto sus causas como sus efectos. Para ambos países el fenómeno representa efectos importantes, cuya repercusión trasciende el corto plazo; asimismo, plantea retos de diseño de estrategias, tanto en el plano puramente económico como en el político. El presente documento intenta aportar elementos para un entendimiento más completo del fenómeno y un mejor diseño de estas estrategias que lleven a paliar los efectos adversos que el proceso migratorio implica.

De acuerdo con datos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) (Flores, 2006), en el año 2006, 45 por ciento de los suelos mexicanos presentaba algún tipo de daño ambiental causado por el hombre. Rivera y Foladori (2006) señalan que el costo por agotamiento y degradación ambiental en México representa más de 10 por ciento del producto interno bruto (PIB) para los años en que realizaron la estimación. Por su parte, el Consejo Nacional de Población (Conapo) (2005), estima que casi 350 mil mexicanos emigraron a Estados Unidos por año de 2001 a 2004. Tal cantidad de migrantes ha hecho que el tema pase a los primeros lugares de las agendas políticas, sociales y económicas, no sólo de México sino también de Estados Unidos, principal receptor de los emigrantes mexicanos. De acuerdo con Borjas (2007), el gran flujo de población de México a Estados Unidos ha llegado a alterar las dinámicas socioeconómicas de ambos países. Según este autor, para el año 2003 los mexicanos en Estados Unidos representaban 3.6 por ciento de la población total y 28.3 por ciento de la población no nacida en Estados Unidos pero que residía en ese país. En términos de la población mexicana la situación es de igual importancia, ya que Borjas estima que 10.2 millones de mexicanos habrían migrado a territorio estadounidense para el año 2003, lo que representaría alrededor de 10 por ciento de la población mexicana.

Los estudios que abordan el análisis de este fenómeno también se han incrementado recientemente (Izazola, 2003; García et al., 2007; Kondoh, 2003 y 2007), así como los factores a partir de los cuales se busca explicar este importante flujo de personas. Si bien el fenómeno cambia de acuerdo con las regiones en las que se presenta, hay varios factores en común que lo explican. Entre estos factores están los diferenciales de ingreso entre regiones expulsoras y receptoras, que en la tradición de la teoría económica ha sido la base para explicar la migración. También dentro de la teoría económica encontramos el teorema de Heckscher-Ohlin y Vanek (1968), y el de igualación de precios, que contribuyen a explicar cómo al aumentar el intercambio internacional de bienes entre dos países se esperaría una reducción en la presión migratoria de factores de producción, entre ellos el de la mano de obra, entre los países que realizan este intercambio. Dentro de los determinantes del flujo de personas el tema ambiental apenas comienza a tratarse.

Se utilizarán estimaciones de contaminación como variable proxy representativa de daño ambiental, por lo que para fines del presente trabajo "contaminación" se considera el indicador de daño ambiental. Para Jha y Whalley (2003) y Kondoh (2007) el aumento en la contaminación equivaldrá a una pérdida en la calidad de vida que terminará por expulsar cierta parte de la población. Kondoh (2007) afirma que será mano de obra calificada la que primero emigrará por un aumento en la contaminación, lo que equivaldría a una fuga de cerebros hacia regiones menos contaminadas. Otros autores han buscado probar esta relación de manera teórica; tal es el caso de Jha y Whalley (2003), que sustituyen el desempleo en el modelo de Harris-Todaro (1970) por la variable de contaminación, y argumentan que sería un daño en la calidad de vida, al igual que el desempleo.

Este trabajo se enfocará en el caso de México; se busca probar, con datos por entidad federativa, la teoría de Jha y Whalley (2003). Esta evidencia será la primera para todo México, ya que la relación entre degradación ambiental y migración se ha buscado explicar, pero sólo en casos particulares, como el de Zacatecas o la ciudad de México.

El procedimiento utilizado en la presente investigación fue una estimación por mínimos cuadrados ordinarios, con base en datos de los 31 estados y el Distrito Federal, con información para el año 2000, en donde se toma el logaritmo de la tasa de migración por entidad federativa como variable dependiente.

Por carecer de una forma funcional única y aceptada en la literatura sobre el tema, decidimos probar varias formas funcionales; encontramos buen ajuste estadístico en varios de los modelos estimados, pero al mismo tiempo problemas de especificación en algunos de ellos. En el modelo que presentó el mejor ajuste estadístico, los coeficientes resultan significativos y con los signos esperados de acuerdo con la teoría. En el caso de la contaminación, la apertura comercial, y el cociente de diferenciales de ingreso per cápita se encontró una relación positiva con la migración y se obtuvo la relación cuadrática esperada en el acervo de migrantes.

El presente artículo se organiza en seis secciones principales. En la primera se presenta un panorama general del fenómeno migratorio en México; en el segundo apartado se ubica una revisión de la literatura sobre la relación de la contaminación con la migración; la tercera sección contiene los planteamientos teóricos que dan sustento al análisis, mientras que en la cuarta y quinta secciones se describen respectivamente la metodología y los resultados obtenidos. Por último, se presentan las conclusiones que se desprenden del análisis y las implicaciones para futuros estudios.

 

I. Panorama migratorio y ambiental de México

Si bien actualmente el fenómeno migratorio internacional en México no se presenta con la misma intensidad que al principio de esta década y la década anterior, este sigue siendo significativo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con información al segundo trimestre de 2009, más de 144 mil mexicanos han cambiado su residencia habitual al extranjero en dicho año, cifra 52 por ciento menor respecto de 2008, y 80 por ciento menor respecto de 2006. También es notorio que la intensidad de la migración es mayor en zonas rurales (localidades con menos de 2 500 habitantes), la cual es del orden de casi 11 emigrantes por cada mil residentes. Sin embargo, en términos absolutos las localidades urbanas siguen aportando la mayor cantidad de migrantes al extranjero, y su intensidad es de más de cuatro migrantes por cada mil habitantes. Como consecuencia de esta migración, Aydemir y Borjas (2006) resaltan la pérdida de fuerza de trabajo que México ha tenido en pocos años debido a los altos niveles de migración en la década de 1990; además, encuentran que la migración ha incrementado los salarios relativos en este grupo poblacional y los ha disminuido en los grupos a los extremos de la distribución, tanto los de baja calificación como los más calificados.

Además del panorama de la migración México-Estados Unidos en cantidad de personas y en números relativos a las poblaciones de cada país, es importante resaltar el tipo de población que emigra de acuerdo con sus habilidades. Según Aydemir y Borjas (2006) la migración mexicana se concentra en la población con habilidades medias; es decir, con preparatoria terminada y trunca, así como universitarios sin terminar, lo cual representa más de la mitad de la población mexicana que emigraba a Estados Unidos para el año 2000.

En la misma forma que la intensidad de la migración es diferente a lo largo de los años y es heterogénea en la población que migra, también las dimensiones del fenómeno varían de acuerdo con las entidades federativas mexicanas. Mientras que hay estados con toda una tradición migrante, como Zacatecas o Michoacán, existen otras entidades, como Quintana Roo o Tabasco, con muy poca migración.

Para medir la intensidad de la migración el Conapo creó el índice de intensidad del flujo migratorio, el cual contempla cuatro variables principales: el porcentaje de hogares que reciben remesas, el porcentaje de hogares con emigrantes en Estados Unidos el quinquenio anterior, el porcentaje de hogares con migrantes circulares el quinquenio anterior y el porcentaje de hogares con migrantes de retorno el quinquenio anterior. A partir de este índice se clasifica a los estados en cinco grupos de intensidad, la cual puede ser muy alta, alta, media, baja o muy baja. Como se puede observar en el cuadro 1, de acuerdo con el Conapo ocho estados tienen una intensidad migratoria media, mientras que 12 se encuentran en la clasificación de baja y muy baja migración, y el mismo número en alta y muy alta migración.

De acuerdo con el INEGI, en 2008 66.7 por ciento de los migrantes mexicanos se declaraba participante en la generación de algún bien económico o en la prestación de algún servicio en México; es decir, más de dos terceras partes de los migrantes se declaraban ocupados antes de emigrar. Esto es importante mencionarlo, ya que evidencia que no sólo es el desempleo el causante de la migración, sino que debe haber otros determinantes también importantes.

En lo tocante al deterioro ambiental, es importante mencionar que este tiene una relación directa con las variables económicas, pues representa pérdidas y costos para la economía y obstaculiza un crecimiento económico sostenible. Estos costos para México fueron calculados por Rivera y Foladori (2006), quienes encontraron que el costo total anual por agotamiento y degradación ambiental significa un promedio de arriba de 10 por ciento del producto interno bruto mexicano. Estos autores, al tomar los datos del Sistema de Cuentas Económicas y Ecológicas del INEGI y considerar información para los años 1997 y 2002, observaron que la tasa media de crecimiento anual de los recursos forestales, petroleros y acuíferos fue negativa, y, por su parte, la tasa media de crecimiento anual para los rubros de contaminación del aire, suelo, agua y erosión de suelos resultó positiva. Estas cifras dejan ver que el problema de degradación ambiental es creciente y costoso, y que bien puede estarse manifestando ya como un determinante de otro tipo de fenómenos, como es el de la migración.

 

II. Marco teórico

El modelo de Harris-Todaro (1970) se usa para explicar la migración rural-urbana. El principal resultado de dicho planteamiento teórico es que la decisión de migración está basada en los diferenciales del ingreso esperado entre las áreas rurales y las urbanas; no en los diferenciales en el salario actual. De acuerdo con este modelo, la asignación de la dotación disponible de mano de obra se da conforme a la siguiente ecuación:

donde LM representa la mano de obra de manufactura, LA la mano de obra agrícola y U el desempleo. Posteriormente la producción agrícola se define como:

donde tierra (TA) y capital (KA) son fijos. ƒA' será la derivada de ƒA respecto a LA, definiendo así la productividad marginal de la mano de obra agrícola. Dicha productividad multiplicada por P (precio del bien agrícola en términos del bien manufacturado) será el salario real de la agricultura:

Esta derivada representa el valor del producto marginal del trabajo agrícola, equivalente al salario medio en la agricultura. De acuerdo con Harris-Todaro (1970), la condición de equilibrio en el mercado de trabajo resulta de igualar el salario medio de la agricultura con el salario esperado en la manufactura:

Ésta es la condición de equilibrio de migración del modelo de Harris-Todaro; es decir, se contempla que mientras el salario esperado en la manufactura sea mayor que el salario medio en la agricultura, el proceso migratorio del área rural a la urbana continuará, y cesará al igualarse ambos salarios. De acuerdo con Jha y Whalley (2003), en la proposición de Harris-Todaro de migración rural-urbana, si el desempleo se percibe como daño, entonces el daño ambiental en un área determinada tendrá en la migración efectos similares a los del desempleo, al ser este considerado también un daño. Por lo tanto, la condición de equilibrio del modelo de Harris-Todaro queda en la siguiente forma:

donde D representa "daño ambiental". En síntesis, Jha y Whalley (2003) llegan a la conclusión de que la variable de desempleo puede ser sustituida por la variable de daño ambiental.

Por otro lado Heckscher-Ohlin-Vanek (HOV), en Borkakoti (1998), plantean que en un país dado, bajo el supuesto de libre comercio con otro país, el factor más abundante tiende a ser el más barato, y con ello se especializará en producir bienes intensivos en ese factor. Por lo tanto, una mayor apertura comercial provocaría un incremento en la producción de bienes intensivos en trabajo en el país L abundante, y no una salida de L al país K abundante. Una conclusión similar surge del teorema de igualación de precios de factores (Markusen, Melvin, Kaempfer y Maskus, 1995), según el cual ante ciertas condiciones la igualación esperada de precios relativos entre países que comercian libremente entre sí implica también una expectativa de igualación de precio de factores de producción; de ahí que ante una mayor y más libre relación comercial se espere una menor migración de factores entre países.

 

III. Revisión de literatura

Para Izazola (2003), al igual que para la escuela neoclásica de la economía, la razón central por la cual las personas emigran es la búsqueda de un mayor ingreso económico; sin embargo, la autora considera la existencia de otros factores no controlados por el mercado, como aquellos con una dimensión ambiental, los cuales también afectan las condiciones de vida de las personas.

A pesar de las contribuciones teóricas y metodológicas realizadas durante las últimas décadas, poco se ha cuestionado el motivo principal de la migración; pareciese que existe un consenso tácito de que la población cambia su lugar de residencia para mejorar sus condiciones de vida, y frecuentemente se vincula esta motivación con una mejoría en términos económicos, a saber, mejores ingresos. En Calderón (2006) se establece cómo el flujo migratorio entre México y Estados Unidos está determinado por la brecha creciente de los salarios reales y los diferentes niveles de desarrollo económico medidos por el ingreso per cápita, mientras que para Orrenius (2005) un incremento en los salarios reales del sector agrícola se traduce en un aumento en las tasas migratorias de este mismo sector, y el mismo incremento en el sector manufacturero en una disminución de las tasas migratorias. Mendoza (2006) encuentra que los estados mexicanos con menores ingresos experimentan mayores incentivos para la migración, además de un efecto positivo del desempleo sobre las tasas migratorias. Por su parte, Pozos (2007) obtuvo un coeficiente positivo entre el ingreso y las tasas migratorias, mientras que Borjas (2007) atribuye el fenómeno migratorio a un importante decrecimiento en el nivel de vida de México relativo a Estados Unidos; esta caída en el nivel de vida relativo, de acuerdo con Borjas, se da entre 1980 y el año 2000.

Un claro ejemplo de flujo migratorio debido a la contaminación es el estudio de tipo cualitativo realizado por Izazola (2003) con grupos focales de mujeres de clase media que abandonaron la ciudad de México por cuestiones ambientales y decidieron moverse hacia otras ciudades dentro del mismo territorio mexicano o hacia otras regiones del mundo, principalmente Estados Unidos. El factor principal detrás de esta migración son los problemas de salud que influyen directamente en la calidad de vida de las personas, quienes buscan localizarse en otros lugares, dándole gran importancia al factor ambiental incluso por encima de los factores socioeconómicos. Si bien una parte de los estudios existentes muestra que el ingreso y el empleo son determinantes en la decisión de migrar, también es cierto que a iguales condiciones de ingreso y empleo las personas preferirían vivir en lugares limpios y tranquilos, donde su salud se vea menos comprometida.

En García et al. (2007) se analizan las características de Zacatecas respecto al resto de los estados de la república, y se encuentra que la mayoría de sus suelos son semidesérticos y aquellos que han servido o todavía se utilizan para agricultura y ganadería se encuentran en proceso de desertificación, y miles de hectáreas más presentan una erosión severa. Esta desertificación y erosión se deben, entre otros factores, a la sobre-explotación de los suelos, pero también a efectos directos de la contaminación por residuos sólidos o son consecuencia de fenómenos como la lluvia ácida provocada por la contaminación atmosférica. Como efecto de esto los suelos son cada vez menos útiles y la productividad agrícola disminuye, lo cual produce un aumento en las tasas de migración; la pregunta es ¿existe una relación positiva entre la degradación de los suelos y las tasas de migración? La respuesta es sí, pero no de una manera directa. El constante aumento en la degradación de los suelos ha ido deteriorando las condiciones de vida de las personas, debido a que la productividad agrícola es cada vez menor por dicha degradación. A pesar de que los costos se mantienen, el precio de sus productos disminuye y acorta las ganancias. Lo mismo sucede con la producción y los salarios; van cayendo y la situación resulta desfavorable para los habitantes, por lo que deciden emigrar hacia otras ciudades en busca de mejores salarios y mejor calidad de vida.

Según el informe de la Semarnat elaborado por Flores (2006), los factores que afectan la migración mexicana se pueden dividir en socioeconómicos y ambientales; entre los primeros destacan el índice de desarrollo humano, marginación y porcentaje de población de habla indígena, mientras que en el mismo estudio se mencionan como factores ambientales la pérdida de vegetación natural, la degradación de suelos, la erosión hídrica y la emisión de tóxicos industriales.

Izazola (2003) realizó un estudio sobre el impacto de variables de origen ambiental en la intensidad migratoria, la cual se mide con un índice del mismo nombre descrito en Conapo (2000) que pondera las proporciones de los hogares que reciben remesas, hogares con emigrantes en Estados Unidos, hogares con emigrantes circulares y hogares con migrantes de retorno; todas estas respecto al total de hogares de la entidad federativa. En todos los casos la relación con la intensidad migratoria es positiva, por lo cual se podría afirmar que un aumento en la pérdida de vegetación natural y primaria, una mayor erosión hídrica y una mayor degradación de los suelos tienen una relación con el aumento en la intensidad migratoria mexicana.

Este resultado se puede generalizar si tomamos en cuenta que la agricultura es intensiva en el uso del suelo, y, como en cualquier empresa cuando un recurso se agota y no es posible sustituirlo, la productividad cae, lo cual incide directamente en las variables como empleo, salarios, precios relativos del producto y nivel de producción, que a su vez restan competitividad. Todo esto se traduce en condiciones desfavorables para el desarrollo de cualquier actividad.

Con los resultados que se obtuvieron de Izazola (2003) se puede decir que la degradación de la naturaleza, causada por la contaminación y por el uso poco sostenible de la misma, podría provocar una disminución en los precios de los productos, y por lo tanto una menor producción. Como consecuencia, los habitantes de una región tienen un empeoramiento en su calidad de vida y buscan moverse hacia lugares en donde existan condiciones favorables para su desenvolvimiento; en pocas palabras, la degradación ambiental influye positivamente en las tasas de migración a partir de la disminución en los precios de bienes intensivos en el uso del factor tierra, y por consecuencia en la producción.

Los estudios que dan evidencia estadística son bastante recientes. Afifi y Warner (2008) dan evidencia de que el deterioro ambiental conlleva el aumento en la migración entre países; ello al controlar por otras variables no ambientales. En su estudio utilizaron como indicadores de deterioro ambiental variables como desertificación, contaminación del aire, erosión del suelo y desastres naturales, entre otros factores ambientales, como explicativas de la emigración, mientras que controlaban por factores económicos como desempleo, producto interno bruto y producto interno bruto per cápita, y factores sociales como grupo étnico y lenguaje.

Reuveny y Moore (2009) dan evidencia para un grupo de países de que el deterioro del medio ambiente desempeña un papel estadísticamente significativo en la migración hacia países desarrollados. La importancia de este estudio radica en que es uno de los primeros que da evidencia estadística del fenómeno a nivel internacional; los autores aproximan la variable de daño ambiental mediante la ocurrencia de guerras, guerras civiles, genocidio y desastres naturales, y deja de lado variables más aproximadas por falta de datos.

Sin duda los autores consultados coinciden en que son variados los factores que afectan las decisiones de migración. Entre estos se encuentra la contaminación, cuya inclusión es cada vez más común debido a que afecta la calidad de vida de las personas, quienes deciden buscar otro lugar en donde vivir.

 

IV. Metodología y datos

El modelo está fundamentado en el marco teórico de Harris-Todaro (1970) y contempla la propuesta de Jha y Whalley (2003).

El modelo teórico de Harris y Todaro (1970), en el cual se establece el equilibrio en los diferentes mercados de trabajo (punto en el cual no habría migración), aparece a continuación:

es el salario esperado en la ubicación M, LM es la dotación de mano de obra en esa ubicación, U es el número de desempleados y p(∂ƒA / LA) es el salario que se obtiene en la ubicación A.

A partir de este mismo modelo Jha y Whalley (2003) proponen ajustes para medir el efecto que la contaminación tiene en la migración, donde el efecto de la contaminación opera de manera similar que el de desempleo. La nueva condición de equilibrio queda como sigue:

El criterio principal para seleccionar el modelo adecuado a estimar debe estar basado en teoría económica, la cual sirve como guía sobre las variables a incluir en el modelo, pero no siempre establece exactamente cuáles son las variables ni la forma que toman. Por ejemplo, puede indicar que determinada variable es importante, pero no sugiere si debe considerarse en niveles o bien en el logaritmo del nivel. Para el caso de la presente investigación, la teoría nos sugiere cuáles son las variables a incluir en el modelo, pero no es clara en cuanto a la forma. El modelo de Harris-Todaro, con la modificación presentada por Jha y Whalley (2003), sugiere incluir la contaminación y el diferencial de ingreso entre los estados mexicanos y los principales estados receptores de migrantes en Estados Unidos, mientras que el teorema de Heckscher-Ohlin-Vanek menciona la relación que puede existir entre la apertura comercial y la migración, por lo que la apertura también se incluye como posible variable explicativa del fenómeno migratorio. Como sucede en la presente investigación, en los casos donde la teoría no sea clara en cuanto a qué modelo estimar, se pueden utilizar criterios de decisión fundamentados en teoría estadística (Carter, Griffiths y Lim, 2008). En este sentido, en principio se pueden considerar los siguientes modelos:

donde:

i = 1, 2... 32, son las entidades federativas mexicanas.

M = Migración neta como porcentaje de la población de la entidad.

PIBPCE = Producto interno bruto per cápita promedio de los tres principales estados receptores de migrantes en Estados Unidos (California, Texas e Illinois).

PIBPC = Producto interno bruto per cápita.

C = Contaminación.

AM = Acervo de migrantes en Estados Unidos.

EI = Exportaciones e importaciones de la entidad.

ε = Error.

Las variables incluidas en los modelos, así como sus respectivas fuentes, se explican con más detalle en el cuadro 2.

Se considerarán datos en corte transversal; como variable dependiente tomaremos la migración neta como porcentaje de la población para el año 2000, dado que sólo se ha construido para dicho año 2000, el cual se considera un año estable en la economía mexicana, con una inflación cercana a 9.49 por ciento y un crecimiento económico de 6.67 por ciento.1 Se utiliza el cociente del PIB per cápita estadounidense entre el PIB per cápita de las entidades mexicanas, dado que la teoría plantea diferenciales de ingreso, y el PIB per cápita es el dato disponible más cercano al ingreso. Cabe mencionar que el PIB per cápita de Estados Unidos corresponde a un promedio del PIB per cápita de los tres principales estados receptores de migrantes en la Unión Americana: California, Texas e Illinois, los cuales, de acuerdo con el Conapo, reciben a más de 60 por ciento de los migrantes mexicanos.

Debido a la inexistencia de datos de contaminación por estados, se tomará como la variable de daño ambiental los índices de contaminación a nivel de entidad federativa realizados por Jáuregui et al. (2008), los cuales consisten en índices basados en la metodología del Industrial Pollution Projection System (IPPS), desarrollado por el Banco Mundial.

De acuerdo con Jáuregui et al. (2008), el linear acute human toxic intensity se creó a partir de un índice TRI (inventario de desechos tóxicos, por sus siglas en inglés) para 74 industrias de Estados Unidos en 1987, en libras por cada millón de dólares de producción. Se utilizó información del Toxic Chemical Release Inventory, elaborado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, referente a las emisiones anuales de 328 sustancias químicas tóxicas producidas por aproximadamente 20 000 empresas industriales norteamericanas durante 1987. Las cantidades anuales de sustancias contaminantes fueron agregadas en forma ponderada (0-4) de acuerdo con su grado de toxicidad, tomando como base para ello los índices de toxicidad y cancerígenos reportados en la Human Health and Ecotoxicity Database, elaborada por la EPA.

Los datos utilizados en la estimación se presentan en su totalidad en el cuadro 3.

 

V. Resultados

En el cuadro 4 se presentan estadísticas descriptivas básicas, y en el cuadro 5 se reportan los diferentes modelos, estimados por mínimos cuadrados ordinarios (MCO) con datos de corte transversal, para las 32 entidades federativas; se tomó como año base el 2000. La forma de seleccionar el modelo adecuado se basó, en primer lugar, en obtener los signos esperados y significancia estadística. En segundo lugar se consideró una prueba estadística de Ramsey para detectar alguna variable relevante omitida u otro tipo de error de especificación del modelo. Con base en estos criterios seleccionamos el modelo 1 (prácticamente idéntico al modelo 5).

Como se puede observar en el cuadro 5, en el modelo 1 se obtienen los signos esperados con significatividad estadística en todos los coeficientes, excepto en el término cuadrático. Asimismo, la prueba de error de especificación de regresión (RESET, por sus siglas en inglés) no resulta significativa, es decir, no indica problema alguno de especificación. Dada la heterogeneidad de las entidades federativas de México, se sospecha la ausencia de homoscedasticidad en la distribución de los errores, por lo que se utilizó la prueba de White. En dicha prueba no se pudo rechazar la hipótesis nula de homoscedasticidad, por lo que se descarta el problema de heteroscedasticidad en el modelo.

De acuerdo con el coeficiente de determinación, el modelo como un todo explica 91 por ciento de la variación total en la variable dependiente, representada por la migración neta como porcentaje de la población de la entidad federativa. Este resultado se ve reflejado en el estadístico F = 65.11 con un p-valor asociado de 0.0000. En el cuadro 5 se puede observar que el coeficiente de contaminación es estadísticamente significativo y positivo, lo cual es consistente con la hipótesis planteada en el sentido de que la contaminación aumentará la migración.

El acervo de migrantes presenta la relación cuadrática esperada, en donde primero los migrantes de la entidad i que ya se encuentran en la Unión Americana van a provocar que aumente la migración. Esto según la expectativa de que las personas de origen mexicano que ya viven en Estados Unidos buscarán llevarse a sus familiares para allá; sin embargo, en cierto punto esta relación se revierte. Para este comportamiento podría haber varias explicaciones, como las remesas, la competencia y la saturación en ciertos sectores del mercado laboral estadounidense, o inclusive el que ya no exista más población con las características de los migrantes. Esta relación entre la tasa migratoria y el acervo de migrantes es parte del concepto de collective migrants, desarrollado por Delgado y Rodríguez (2001) y citado en Mendoza (2006). Este último autor también presenta evidencia de esta relación.

Por otro lado, de acuerdo con la teoría de Heckscher-Ohlin-Vanek, el coeficiente negativo de la variable de apertura comercial también era de esperarse. Con esto se puede afirmar que la actividad comercial internacional ha contribuido a disminuir la migración, pero no ha sido suficiente para revertir el fenómeno migratorio, dado el aumento en otras variables que contribuyen a que la migración se eleve.

El logaritmo del cociente del PIB per cápita estadounidense respecto al PIB per cápita de los estados mexicanos presenta una relación positiva con la migración, por lo que se puede hablar de una relación positiva entre el diferencial de ingreso y la tasa de migración, tal como lo plantea el modelo de Harris-Todaro (1970).

De acuerdo con los parámetros estimados, la elasticidad (evaluada en las medias muestrales) de la migración respecto a la contaminación sería de 0.119, es decir, por cada 10 por ciento que aumente la contaminación, tendremos un aumento en la migración equivalente a 1.19 por ciento de su población, si todo lo demás se mantiene constante. En cuanto a la elasticidad de la migración respecto al cociente PIBPCE/PIBPC, sería de 0.267, es decir, que por cada 10 por ciento que aumente este cociente la emigración en ese estado aumentará en 2.67 por ciento de su población.

 

VI. Conclusiones

De la consulta de distintos autores se observa que la contaminación provoca un daño ambiental que afecta variables como salud, productividad, salarios y producción, lo cual da como resultado una disminución en la calidad de vida de las personas que las impulsa a buscar mejores lugares en donde vivir.

Para buscar evidencia en el caso mexicano sobre la incidencia de la degradación ambiental sobre la migración, en el presente estudio se analizó el impacto de la contaminación como determinante en las tasas migratorias de las entidades federativas mexicanas hacia Estados Unidos. El procedimiento utilizado fue una estimación por mínimos cuadrados ordinarios con base en datos de las 32 entidades federativas, con información para el año 2000.

La estimación del modelo da evidencia que permite aceptar la hipótesis de la presente investigación. El coeficiente de la ecuación que relaciona la contaminación (expresada como "linear acute human toxic intesnsity") con la migración apoya la afirmación de Jha y Whalley (2003) de que a mayor contaminación corresponde mayor tasa de migración. Otra aportación importante es la relación cuadrática esperada que se presentó en el acervo de migrantes, ya que esta relación es un determinante fundamental del fenómeno migratorio. El coeficiente negativo en la apertura comercial se suma a otros resultados similares que dan evidencia del planteamiento de Heckscher-Ohlin-Vanek.

El índice de contaminación tiene una relación positiva con las tasas migratorias. Esto prueba el argumento principal del trabajo, en donde la variable contaminación es un determinante que afecta las decisiones de migración. Se interpretara como un daño que tiene como consecuencia un empeoramiento en la calidad de vida de las personas, lo que las motiva a buscar otros lugares de residencia. Se llega así a la conclusión de que para explicar el comportamiento de las tasas migratorias se deben considerar variables de dimensión económica, social y ambiental.

Una de las limitantes del presente trabajo es la carencia de información por entidad federativa referente a indicadores de contaminación ambiental. El índice de contaminación empleado en el presente trabajo se considera una buena aproximación, pero no un sustituto perfecto de cifras que midan los diferentes tipos de contaminación y daño ambiental. La construcción de datos ambientales en nuestro país es de las pocas alternativas para poder avanzar en el estudio empírico de temas ecológicos. Esto, sin embargo, es también el avance de nuestro trabajo, si se considera que puede llegar a ser una buena alternativa. Esperamos que contribuya y sea punto de partida para análisis futuros.

Si continuamos con las limitantes que presentas los datos en México, es importante mencionar lo relevante que pudiese ser un análisis del fenómeno a nivel municipal, es decir, estimar los modelos tomados como observaciones los más de dos mil municipios mexicanos. Sin embargo, se carece de datos sobre migración a nivel municipal, además de la información sobre exportaciones e importaciones para calcular un indicador de apertura comercial.

Otro aspecto en el que pueden avanzar trabajos posteriores es el de medir el daño ambiental, tales como estimaciones de la erosión de la tierra, o inclusive aproximaciones de los efectos de la contaminación en la salud de las personas de una comunidad, lo que podría presentar una relación más directa con la migración. Esto para replicar estudios como el de Afifi y Warner (2008) para otros países o grandes regiones, y sobre todo para estudios hacia adentro de los países o en regiones más específicas.

En temas de migración también es importante distinguir la migración rural de la urbana, más aún cuando se tratan asuntos ambientales como determinantes de la misma, ya que es diferente la degradación ambiental en las áreas urbanas que en las rurales; sin embargo, la disponibilidad de datos sigue siendo una limitante. A pesar de esto el presente trabajo y otros que no puedan tomar en cuenta esta distinción, son válidos y pueden llegar a explicar este fenómeno, dado que la contaminación urbana tiene impactos en los medios rurales circundantes, y para el caso de nuestro país el de la migración se presenta tanto en contextos urbanos como rurales, siendo el primero donde se da la mayor parte en términos absolutos, y el contexto rural el que presenta la mayor intensidad del fenómeno, de acuerdo con el INEGI (2009).

En general, los estudios cualitativos sobre el fenómeno migratorio son más abundantes en la literatura que los cuantitativos. Una causa podría ser la disponibilidad de datos o la falta de sensibilidad de los aspectos sociales para reflejarlos en nuevos índices que nos lleven a estos análisis, por lo que el esfuerzo debe estar en estos últimos o en una sinergia entre ambos. Dentro de los trabajos cuantitativos que se puedan desarrollar en el futuro, algunos podrán enfocarse en un estado o región que presente problemáticas de contaminación, y probar si esto está teniendo efecto en las tasas migratorias.

 

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Notas

Agradecemos a la Cátedra de Desarrollo Económico y Social del Tecnológico de Monterrey, por su apoyo a la presente investigación.

1 Calculado con datos del International Monetary Fund (2002).

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