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Política y gobierno

versión impresa ISSN 1665-2037

Polít. gob vol.27 no.1 México ene./jun. 2020  Epub 30-Jun-2020

 

Notas de investigación

Las preferencias del electorado en la segunda ronda presidencial de 2018 en Costa Rica. Un modelo de socialización política

The Preferences of the Electorate in the 2018 Second Presidential round in Costa Rica: A Model of Political Socialization

José Andrés Díaz González* 
http://orcid.org/0000-0002-6063-086X

Stephanie Cordero Cordero** 
http://orcid.org/0000-0001-6283-8536

*José Andrés Díaz González es profesor-investigador en el Instituto de Estudios Sociales en Población, Universidad Nacional. Avenida 1, calle 9 Heredia 86, 3000, Costa Rica. Tel: +506 2277 3000. Correo-e: jose.diaz.gonzalez@una.cr.

**Stephanie Cordero Cordero es estadística en el Instituto de Estudios Sociales en Población, Universidad Nacional, Avenida 1, Calle 9 Heredia 86, 3000, Costa Rica. Tel: +506 2277 3000. Correo-e: scordero@una.ac.cr.


Resumen:

Este artículo analiza las preferencias del electorado ante la segunda ronda de las elecciones presidenciales de 2018 en Costa Rica. Propone un modelo para determinar si las preferencias electorales de la población se vieron afectadas por su socialización política, la coyuntura política u otras características sociodemográficas. Se concluye que la socialización política primaria, entendida como las interacciones y conversaciones sostenidas sobre política con familiares y personas cercanas, así como las preferencias religiosas, fueron las variables que tuvieron mayor incidencia para elegir al candidato en el balotaje.

Palabras clave: elecciones; comportamiento político; encuestas; socialización política; Costa Rica

Abstract:

This article analyzes the preferences of the electorate before the second round of the 2018 presidential elections in Costa Rica. It proposes a model to determine if the electoral preferences of the population were affected by their political socialization, the political situation or other sociodemographic characteristics. It is concluded that the primary political socialization, understood as the interactions and conversations held on politics with relatives and close people, as well as religious preferences, were the variables that had the greatest incidence to choose for which candidate to vote in the ballot.

Keywords: elections; political behavior; polls; political socialization; Costa Rica

La socialización política es un proceso que permite a las personas adquirir, formar y reforzar sus criterios, opiniones y preferencias políticas, las cuales tienen una incidencia directa en su comportamiento electoral. Dado esto, para la ciencia política resulta de importancia retomar el estudio de la socialización política como una variable que ayude a explicar el comportamiento y las preferencias electorales de las personas, sobre todo en aquellos casos en que se identifican comportamientos atípicos, o bien en los que las variables utilizadas tradicionalmente por la literatura académica (sexo, edad, escolaridad, etc.) no permiten generar explicaciones satisfactorias sobre el comportamiento electoral de la población estudiada.

En 2018 la elección presidencial en Costa Rica presentó diversas características llamativas. La primera es que fue la tercera elección en la historia del país en la que ninguno de los candidatos obtuvo los votos necesarios para ser electo presidente,1 por lo que se necesitó una segunda ronda o balotaje con los dos candidatos con mayor número de votos recibidos: Fabricio Alvarado Muñoz, del Partido Restauración Nacional (PRN), y Carlos Alvarado Quesada, del Partido Acción Ciudadana (PAC). La segunda característica llamativa es que ninguno de los candidatos que llegaron a la segunda ronda apareció entre las principales preferencias de la ciudadanía en los primeros meses de la campaña electoral, según mostraron diversos estudios de opinión pública; incluso, en algunos casos el apoyo obtenido por dichos candidatos se encontraba cerca o por debajo del margen de error de dichos estudios, es decir, cerca o por debajo de 3.5 por ciento.

Además, como mostró un estudio de panel realizado por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), la ciudadanía a lo largo de este proceso electoral mostró dos fuertes tendencias en su comportamiento: primero, un amplio porcentaje de indecisos; así, para agosto de 2017, 42 por ciento de las personas decididas a votar no habían decidido por quién hacerlo, y en enero de 2018 este porcentaje se mantenía en 27 por ciento.2 Segundo, fue usual que las personas cambiaran de opinión sobre su voto varias veces durante la campaña política (Gráfica 1).

Fuente:CIEP (2018b).

Gráfica 1 Cambios en la intención del voto del panel electoral. Costa Rica, octubre de 2017 a febrero de 2018 

Tomando en consideración lo anterior, el presente artículo propone una explicación sobre el comportamiento electoral de la ciudadanía costarricense para las elecciones presidenciales de 2018 con base en el efecto que puede tener la socialización política en sus preferencias electorales; específicamente se trata de averiguar cómo afecta la socialización política las preferencias electorales en Costa Rica. Por socialización política entendemos una serie de interacciones que las personas tienen y que les permiten adquirir, interiorizar e, incluso, cambiar sus creencias, valores, ideas, comportamientos y actitudes políticas. De esta manera, el objetivo es tratar de identificar qué elementos del proceso de socialización política tuvieron incidencia en la segunda ronda electoral presidencial de 2018 en Costa Rica.

La alta volatilidad del sistema de partidos costarricense, así como los constantes cambios en la intención de voto por parte de la ciudadanía, han provocado que aumente la incertidumbre sobre los resultados de los comicios electorales. Así, diversos trabajos que estudian el comportamiento y las preferencias electorales de la ciudadanía costarricense y que recurren a la identificación de la influencia de sus características sociodemográficas (edad, escolaridad, nivel económico, religión, etc.), han mostrado ser insuficientes para dar cuenta de la dinámica del comportamiento político del electorado costarricense contemporáneo. Así, este artículo explora la utilidad de la socialización política como una variable que permita mejorar la comprensión del comportamiento electoral de la ciudadanía costarricense, y parte de la premisa de que, en escenarios de mucha incertidumbre, las personas recurrirán a la discusión, intercambio y obtención de información en espacios de confianza, para poder decidir por cuál candidato votar.

Para realizar el análisis propuesto, primero revisamos la literatura académica sobre socialización política, con el propósito de determinar los principales hallazgos y elementos que ésta identifica alrededor del tema, y así utilizarlos como base para la identificación de los componentes que deben estar presentes en el modelo de socialización política que se propone. En la segunda sección, se explican los componentes del modelo de socialización política propuesto. En el tercer apartado, se presenta el método de análisis aplicado a los datos y en la cuarta, se exponen los principales resultados. En el quinto apartado se presenta una discusión de los hallazgos con base en la bibliografía sobre el tema de la socialización política y, por último, se resumen las principales conclusiones y hallazgos.

Variables prioritarias de la socialización política en la literatura académica

Es necesario señalar que la literatura disponible es amplia y proviene de diversas áreas del conocimiento, como ciencia política, antropología, sociología, psicología y pedagogía; por lo que se dio prioridad en la revisión a los textos más recientes o que por su contenido y enfoque arrojaran insumos importantes para el modelo que se pretende construir. Con objeto de facilitar su exposición, los textos se agruparon según los enfoques o temáticas relacionadas con la socialización política en la que concentran su análisis. Además, debe indicarse que para el caso de Costa Rica no existen investigaciones que aborden directamente el tema de la socialización política.

La literatura académica es clara al establecer que la familia es el principal agente de socialización primaria de las personas y, por ende, juega un importante papel en los procesos de sociabilidad política. En primer lugar, pueden encontrarse los estudios que identifican cómo la “tradición familiar” incide en las preferencias políticas de las personas, especialmente en lo que respecta al comportamiento electoral (Aguirre, 2011; Jaime, 2000; Ventura, 2001; Woshinsky, 2008). En segundo lugar, hay estudios que permiten observar cómo diversos aspectos y valores inculcados por la familia afectan la forma en que las personas se relacionan o participan en el espacio político (Gidengil et al., 2010; Glanville, 1999; Godina, 1991; McDevitt y Chaffee, 2002; Merelman, 1980; Tsyvin y Matvienko, 2015).

De manera general, la investigación sobre el tema de la influencia de la familia en los procesos de socialización política concluye que, en menor o mayor medida, tiene un efecto significativo en la manera que los niños y jóvenes se relacionarán con el ámbito político. En este punto llama la atención que las investigaciones tienden a excluir el efecto que tiene la familia en los procesos de socialización de los adultos; parecería que se da por sentado que, cuando las personas alcanzan la adultez, ya no pueden ser influidas en su proceso de socialización por su entorno familiar. Sin embargo, esta posición parece obviar que la familia puede continuar desempeñando un importante rol en la socialización política de los adultos, ya que puede reforzar la reproducción de determinadas prácticas y comportamientos políticos (Settle et al., 2011). Si se considera esto, es conveniente incluir en el modelo de socialización política una variable que permita medir el grado de influencia que tiene la familia en la preferencia electoral de la ciudadanía costarricense, ya que si bien algunos autores han apuntado que desde principios del siglo XXI la tradición familiar ha perdido influencia en determinar las lealtades partidarias de la población costarricense (Ramírez, 2010; Raventós-Vorst et al., 2005); otros trabajos muestran que la influencia de la familia parece ser importante para definir las preferencias y visiones políticas de la población (Díaz González y Mora Solano, 2018; Díaz González et al., 2018).

Los estudios que se centran en el papel de la educación en los procesos de socialización política, se concentran principalmente en la incidencia que tiene la escuela en la formación ciudadana de niños y niñas y, en menor medida, en la formación que reciben los jóvenes a nivel de la educación media (Andersson, 2015; Díaz Gómez, 2004; Hoskins et al., 2017; Imhoff y Brussino, 2013; Inés Barilá y Amoroso, 2017; Lara, 2015; M. y K., 2013; Neundorf et al., 2016; Palacios y Herrera, 2013; Papaoikonomou, 2017; Petty, 2013; Saldarriaga, 2016; Schwarzer, 2011; Smith-Martins, 2000). En general, estos trabajos parten de la premisa de que la socialización es un proceso de aprendizaje a partir del cual se adquieren modelos de conducta aceptados por la sociedad; por lo tanto, al ser los centros educativos un espacio de socialización secundaria en los cuales, casi siempre, las personas ingresan a temprana edad, tienen una incidencia significativa en la socialización.

Así, los estudios revisados indican que los centros educativos, sobre todo las escuelas, se convierten en los vehículos de transmisión por excelencia de los valores y representaciones políticas socialmente aceptadas (Díaz Gómez, 2004; Smith-Martins, 2000), al mismo tiempo que pueden utilizarse para formar un “tipo de ciudadano” que privilegie o apoye de forma predominante un tipo específico de relación con los otros (organización social) y, con ello, un determinado régimen político (Palacios y Herrera, 2013; Papaoikonomou, 2017; Saldarriaga, 2016). Por lo tanto, las investigaciones en este tema expresan el doble papel que juegan los centros educativos en los procesos de socialización política: por un lado, pueden verse como centros para reproducir el statu quo y, por otro, como mecanismos para promover cambios en la sociedad (Andersson, 2015; Imhoff y Brussino, 2013; Palacios y Herrera, 2013; Searing, 1986; Smith-Martins, 2000).

Dada esta situación, se considera que no es conveniente incluir una variable directamente relacionada con la educación en el modelo de sociabilidad política que se aplicará; debido a que se realiza una encuesta a nivel nacional a mayores de 18 años, que pueden o no estar inmersos en un proceso de educación al momento de contestar el cuestionario, o quizá concluyeron hace muchos años los procesos de enseñanza formal, lo que dificulta determinar su efecto real en la socialización política. Sin embargo, a pesar de no incluirse directamente en el modelo de socialización política, sí se pregunta a las personas sobre su nivel de escolaridad, ya que la literatura ha mostrado que es una variable predictiva consistente para explicar las preferencias y el comportamiento electoral de la población costarricense (Alfaro Redondo, 2009; Pignataro, 2017; Pignataro y Cascante, 2017; Raventós-Vorst et al., 2005).

Asimismo, los estudios reconocen que hay otros espacios e interrelaciones que inciden en el proceso de socialización política de las personas; en especial se reconoce el efecto que generan las interacciones y discusiones sobre política en el espacio de trabajo, con amigos y vecinos e, incluso, en las iglesias (David y Van Hamme, 2011; Karasek, 2004; Levinsen y Yndigegn, 2015; Rosenthal et al., 2001; Smith, 2017; Villarreal, 2018). Estos últimos trabajos se distinguen porque se concentran en estudiar el proceso de socialización política en personas adultas, aunque algunos se enfocan en lo que denominan personas adultas-jóvenes (por lo general menores de 35 años); por lo que muestran cómo la socialización política influye en el comportamiento y las creencias políticas de las personas en diversas etapas de su vida, no sólo en edades tempranas. Debido a esto, se considera importante la inclusión en el modelo de socialización política de una variable que permita identificar el nivel de influencia electoral de las discusiones o conversaciones sobre política que cada persona tuvo con amigos y compañeros de trabajo. Un estudio previo enfocado en el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana ya encontró la relevancia de este factor para explicar el comportamiento electoral de los costarricenses (Díaz González y Mora Solano, 2018).

Otros aspectos relevantes que afectan o inciden en los procesos de socialización política se refieren al papel que tienen los medios de comunicación, así como las figuras de opinión pública, para reforzar o cambiar las opiniones políticas de las personas; sobre todo se destaca el papel que juegan las redes sociales en este proceso (Aguirre y Vásquez, 2014; Andersson, 2015; Campo y Mansilla, 2015; Heather y Stacy, 2012; Huerta et al., 2006; Keating y Melis, 2017; Muralidharan y Sung, 2016; Wong y García, 2008). Existe evidencia que muestra una influencia de los medios de comunicación y las opiniones de los analistas políticos en las preferencias políticas de la población costarricense (Díaz González y Mora Solano, 2018); sin embargo, el tema de la influencia de las redes sociales no ha sido abordado en los trabajos que estudian el comportamiento y preferencias electorales de la población, y simplemente parecen partir del supuesto de que el contenido de las redes afecta las preferencias y percepciones de la ciudadanía (Jiménez, 2014; Melgar, 2018).

Lo mismo sucede con las campañas realizadas por los partidos políticos. Las investigaciones en este tema se concentran en el contenido, discurso o estrategia de campaña, pero no hay un análisis sistemático sobre si éstas tienen un efecto directo en las preferencias del electorado costarricense (Córdoba et al., 2014; Rodríguez, 2013; Villareal y Gómez, 2010). Esta misma situación sucede con el tema de los debates presidenciales, ya que los trabajos sobre éstos, para el caso de Costa Rica, se enfocan en los discursos y contenidos expresados por los candidatos a la presidencia, sin establecer si influyen en la decisión del electorado (Carballo, 2015, 2016; Díaz González, 2017b). Por todo lo anterior, se considera incluir en el modelo de socialización política variables que tengan en cuenta la influencia de los medios, las campañas electorales, los debates presidenciales y las redes sociales en las preferencias de los ciudadanos costarricenses de cara a la segunda ronda electoral de abril de 2018.

Por lo tanto, la literatura académica revisada sugiere la existencia de, al menos, tres niveles o espacios de socialización política: la familia y las instituciones de educación, los centros de trabajo y los medios. Como se verá en la siguiente sección, estos tres niveles se utilizan como base para la construcción de un modelo de socialización política, para explicar su efecto en las preferencias del electorado durante la segunda ronda electoral de 2018.

Modelo de socialización política

A partir de lo expuesto se construye un modelo para visualizar cómo la socialización política puede afectar las preferencias electorales de los ciudadanos costarricenses. Como se muestra en el diagrama 1, el modelo propuesto contiene tres componentes relacionados con la socialización. El primero, la socialización política primaria, se refiere a las interacciones directas que se tienen con personas de confianza o cercanas, como familiares y compañeros de trabajo. Un elemento importante a destacar es que se trata de una interacción bidireccional, dado que se trata de conversaciones con personas de confianza o cercanas, por lo que es posible que haya réplicas o intercambios de ideas, los cuales provocan que los votantes varíen o refuercen sus preferencias electorales. La familia influye en el comportamiento y preferencia política de las personas al inculcarles determinada “tradición familiar”, así como una serie de valores para guiarse en el espacio político. Asimismo, en lo que respecta a las conversaciones con amigos y compañeros de trabajo, éstas pueden servir tanto para reafirmar las creencias políticas, como para obtener información que influya en las preferencias electorales. En entornos políticos caracterizados por una alta incertidumbre y polarización política, podría esperarse que las personas estén más influidas por el espacio de socialización política primaria, ya que lo pueden considerar como una fuente más cercana o confiable para decidir sus preferencias electorales.

Fuente: Elaboración propia.

Diagrama 1 Componentes del modelo de socialización política 

El segundo componente, la socialización política secundaria, contiene la información que los votantes reciben de fuentes que pueden considerar como confiables, como medios de comunicación y las campañas de los partidos políticos. Si bien la interacción en este caso es unidireccional, ya que las personas reciben la información y no pueden replicar (al menos de manera inmediata) al emisor, como se indicó en el apartado anterior, la bibliografía señala que los medios desempeñan un papel fundamental en los procesos de socialización política, precisamente por su capacidad de distribuir información y promover determinadas ideas entre la población. Asimismo, diversas investigaciones han mostrado que, para el caso de Costa Rica, los debates en los que participan los candidatos a la presidencia de la República son plataformas clave para que éstos posicionen sus ideas y discursos políticos, con el propósito de influir en el electorado y obtener su apoyo (Carballo, 2015; Díaz González, 2017b). No obstante, su grado de influencia en el electorado está matizado por dos elementos: en primer lugar, su nivel de institucionalización, es decir, la existencia de medios o espacios de comunicación que la población considere confiables; en segundo lugar, que en estos espacios (noticias, debates, campañas, etc.) se logren exponer con suficiente claridad temas e ideas que puedan ser captadas por el electorado y que puedan influir por lo tanto en sus percepciones y preferencias electorales.

El último componente, la socialización política terciaria, se refiere a las interacciones que los votantes pueden tener con otras personas fuera de su rango directo de confianza, o bien cuya credibilidad y legitimidad puede ser variable. Aquí se presentan dos tipos de interacciones. La primera está relacionada con las discusiones que las personas puedan tener sobre política en las redes sociales, ya que hay indicios de que el comportamiento de las personas en las redes sociales es un indicador de su compromiso político, así como de su posible comportamiento electoral (Aguirre y Vásquez, 2014; Heather y Stacy, 2012; Muralidharan y Sung, 2016). El segundo tipo de interacción se relaciona con el criterio y las opiniones de analistas políticos; aunque se difunden sobre todo a través de medios tradicionales (televisión, radio y periódicos), también han encontrado en las redes sociales un espacio importante para posicionarse, lo que posibilita una interacción más directa entre el analista político y la ciudadanía. Asimismo, su criterio puede servir como insumo en los intercambios de información que se producen en los espacios de socialización política primaria, o ayudar a interpretar la información proveniente de la socialización política secundaria. Además, se debe anotar que, para el caso de Costa Rica, se ha encontrado que las personas perciben que el criterio de los expertos tiene una alta influencia en determinar sus preferencias políticas (Díaz González y Mora Solano, 2018).

Además de los tres componentes señalados, se agrega al modelo un cuarto componente proveniente de la coyuntura política, y se trata de hasta qué punto la ciudadanía percibe que el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre el matrimonio igualitario y los derechos de la población LGBTIQ afectó sus preferencias electorales. La razón de la inclusión de dicha variable es que, tras el fallo, creció de manera considerable el apoyo electoral a Fabricio Alvarado, candidato que abiertamente manifestó oponerse a los derechos de la población LGBTIQ e, incluso, prometió retirar al país de la CIDH, en caso de ser electo presidente (CIEP, 2018b). Otros candidatos adoptaron posiciones similares, aunque no necesariamente tan extremas como las de Fabricio Alvarado, sin que esto repercutiera en el apoyo electoral recibido. Por lo tanto, la intención del modelo es observar si, a la hora de determinar la preferencia electoral, pesaron más los aspectos relacionados con la socialización política de los votantes o los relacionados con la coyuntura política. Con este componente lo que se trata de demostrar es si tienen mayor efecto los acontecimientos políticos inmediatos o los procesos de socialización política, que ocurren en un mediano y largo plazos; para determinar las preferencias del electorado. Se puede plantear la hipótesis de que la coyuntura política tendrá mayor efecto para determinar las preferencias políticas de los votantes en los casos en que hay procesos de socialización política débiles; es decir, en sociedades en las que no haya discusión, reflexión e intercambio de ideas entre la población sobre el campo político.

Se le consultó a la población encuestada hasta qué punto las razones mencionadas influyeron en su elección del voto. El Cuadro 1 muestra que la principal razón fueron los debates entre los candidatos a la presidencia (3.3), seguida por las noticias que informaron sobre la campaña (2.9), las conversaciones sostenidas con familiares, amigos y vecinos (2.93), las campañas realizadas por los partidos políticos (2.82) y las manifestaciones de los analistas políticos (2.78). En cuanto a las razones que, según la población encuestada, tuvieron menos peso a la hora de decidir cómo votar, se encuentran la resolución de la CIDH sobre los derechos de las parejas del mismo sexo y la población LGTBIQ (2.46), los comentarios en redes sociales (2.26) y las manifestaciones realizadas por los superiores en su lugar de trabajo (1.64).

Cuadro 1 Percepción de la población encuestada sobre las razones que influyeron en su voto. Costa Rica, 2018 

Razones Valor medio n
Los debates entre los candidatos a la presidencia 3.30 (1.55) 941
Las noticias que informaron sobre la campaña electoral 2.99 (1.49) 951
Las conversaciones que sostuvo con familiares, amigos o vecinos 2.93 (1.59) 956
Las campañas realizadas por los partidos políticos 2.82 (1.47) 949
Las manifestaciones realizadas por analistas políticos 2.78 (1.49) 929
Las conversaciones que tuvo con compañeros de trabajo. 2,51 (1.53) 741
La resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre los derechos de las parejas del mismo sexo y la población LGTBIQ 2.46 (1.68) 935
Los comentarios en redes sociales (facebook, twitter, etc) sobre la campaña electoral 2.26 (1.49) 883
Las manifestaciones realizadas por los superiores de su lugar de trabajo 1.64 (1.18) 693

Fuente:Idespo-UNA (2018). *Valores de la desviación estándar entre paréntesis, **A las personas encuestadas se les consultó “En una escala de 1 a 5, donde 1 es que no influyó en nada y 5 influyó completamente, ¿qué tanto influyeron las siguientes razones en su decisión sobre cómo votar?”

Para determinar si estas razones se comportan según lo dispuesto por el modelo propuesto, se realizó un análisis factorial confirmatorio, cuyo resultado se observa en el Cuadro 2. Así, se confirmó que las razones consultadas que podrían afectar la intención de voto de la población encuestada se agrupan en los componentes del modelo de socialización política propuesto; además, la pregunta realizada sobre la influencia de la coyuntura (resolución de la CIDH), se mantuvo independiente a los restantes componentes del modelo.

Cuadro 2 Matriz de componentes rotados 

Componente
1 2 3 4
Socialización política primaria Las conversaciones que tuvo con compañeros(as) de trabajo 0.873 0.147 0.146 0.012
Las conversaciones que sostuvo con familiares, amigos o vecinos 0.810 0.226 0.082 0.023
Las manifestaciones realizadas por los superiores de su lugar de trabajo 0.597 0.055 0.350 0.166
Socialización política secundaria Las campañas realizadas por los partidos políticos 0.136 0.774 -0.031 0.092
Los debates entre los candidatos a la presidencia 0.049 0.748 0.228 -0.025
Las noticias que informaron sobre la campaña electoral 0.251 0.648 0.204 0.160
Socialización política terciaria Las manifestaciones realizadas por analistas políticos 0.148 0.352 0.783 -0.129
Los comentarios en redes sociales (facebook, twitter, etc) sobre la campaña electoral 0.326 0.026 0.649 0.327
Coyuntura La resolución de la Corte IDH sobre los derechos de las parejas del mismo sexo y la población LGTBIQ 0.069 0.135 0.058 0.943

Fuente: Elaboración propia. Método de extracción: análisis de componentes principales. Método de rotación: Varimax con normalización Kaiser. La rotación ha convergido en cinco iteraciones. Los factores capturan 68.3 por ciento de la varianza total.

Como variables de control en el modelo, se incluyen otras variables que la investigación ha demostrado que inciden en las preferencias electorales de las personas, como el nivel de escolaridad, el nivel económico, el sexo y la edad (Astudillo y Rodon, 2013; Fatai, 2016; Trein et al., 2017). A las anteriores variables se suma la religión ya que, si bien estudios realizados a finales del siglo XX en Costa Rica habían indicado que la religión de las personas había perdido relevancia (Steigenga, 2001), durante la campaña electoral 2017-2018, ésta ocupó un importante papel en la discusión política, ya que varios candidatos asociaron las creencias religiosas con la defensa de los valores tradicionales y la oposición a los derechos sexuales y reproductivos;3 asimismo, desde que comenzó el siglo XXI ha habido un incremento del número de votos recibidos por los llamados “partidos evangélicos” en diversos procesos electorales (Salazar, 2017). Por lo anterior, se consideró importante revisar si la religión es una variable que influye en las preferencias electorales de la población costarricense en el contexto de la segunda ronda electoral de 2018.

Cuadro 3 Estadísticos descriptivos de las categorías del modelo de socialización 

Categoría Media Desv. Est. Mínimo Máximo
1 Socialización política primaria 47.4 25.4 0 100
2 Socialización política secundaria 60.6 24.3 0 100
3 Socialización política terciaria 46.2 27.1 0 100

Fuente: Elaboración propia.

Método

Los datos analizados se recopilaron a través de una encuesta conformada por hombres y mujeres de 18 años y más, residentes en viviendas particulares con telefonía residencial fija, con una cobertura nacional. En esta ocasión el tamaño de muestra utilizado fue de mil personas, con un error máximo permisible de 3.1 por ciento y un nivel de confianza de 95 por ciento. La información se recolectó del 6 al 17 de febrero de 2018. A partir de una muestra aleatoria de teléfonos, las personas fueron seleccionadas mediante el procedimiento aleatorio del cumpleaños próximo.

El objetivo principal de este artículo es identificar qué factores o elementos del proceso de socialización política y cuáles características sociodemográficas de los votantes de Costa Rica influyeron en la decisión de voto en la segunda ronda presidencial. Para ello, se llevó a cabo un modelo de regresión logística binaria, que es un método que emplea como técnica de estimación la “máxima verosimilitud”, la cual asume que la variable dependiente no es una variable continua, que no hay homocedasticidad, ni una relación lineal entre variables dependientes e independientes. Este procedimiento supera la simple asociación bivariable y permite trabajar con una gran cantidad de variables independientes. Una regresión logística no sólo analiza asociaciones de variables una a una, sino que las pone a jugar simultáneamente por grupos, con el fin de determinar qué variables independientes afectan y en qué magnitud la variable dependiente (Hoskin et al., 2005).

Este modelo es útil para los casos en que se desea predecir la presencia o ausencia de una característica. La variable dependiente o respuesta (Y) representa el fenómeno cuyo comportamiento se desea explicar. La variable dependiente tiene que ser una variable categórica dicotómica o binaria representada con valores Y=1 cuando está presente la característica, u ocurre el evento de interés, y Y=0 cuando el individuo no presenta la característica o no se da la ocurrencia de interés (Hernández, 2013). Los coeficientes de regresión se utilizan para el cálculo de las razones de momios (odds ratios) de las variables predictoras.

En nuestro estudio, la variable dependiente a estudiar es el candidato por el que las personas entrevistadas manifiestan que votarán en la segunda ronda presidencial y se define de la siguiente manera:

1= Intención de voto por el candidato Carlos Alvarado Quesada, del Partido Acción Ciudadana (PAC).

0= Intención de voto por el candidato Fabricio Alvarado Muñoz, del Partido Restauración Nacional (PRN).

En relación con las variables predictoras elegidas para incluir en el modelo, se pueden agrupan en las siguientes cuatro áreas temáticas:

  1. Variables sociodemográficas: se refieren a características personales, como sexo, grupo de edad, nivel educativo, grupo religioso de pertenencia y percepción sobre el nivel económico familiar.

  2. Variables de socialización política: se refieren a los niveles de socialización política primaria, secundaria y terciaria, como influencia de amigos y familiares, forma de informarse sobre las elecciones y seguimiento de debates electorales, entre otros.

  3. Coyuntura política: influencia que tuvo la resolución de la CIDH acerca de los derechos de la población LGTBIQ.

  4. Comportamiento electoral: variable que registra si la persona indicó votar o no en la primera ronda electoral. La variable se incluye debido a que la tendencia en Costa Rica es que aumente el abstencionismo en la segunda ronda electoral, por lo que incluirla permite estimar la expectativa de asistencia a las urnas en la segunda ronda. En el Cuadro 4 se realiza una definición de las variables utilizadas en el modelo y se indica cómo fueron codificadas.

Cuadro 4 Definición y categorización de variables del modelo 

Variables Definición Codificación
Sexo Responde a diferencias y características biológicas de las personas. Se realiza una indagación directa con la persona entrevistada con el propósito de conocer el sexo de la misma. Se definen dos categorías • Hombre
• Mujer
Grupo de edad Es el intervalo de tiempo transcurrido entre la fecha de nacimiento y la fecha del momento en que se aplica la entrevista, en años cumplidos. Esta variable se reagrupó en las siguientes cinco categorías • De 18 a 24 años
• De 25 a 34 años
• De 35 a 44 años
• De 45 a 54 años
• De 55 años y más
Nivel de escolaridad Se refiere al último grado de enseñanza regular aprobado por la persona, para el cual se establecieron tres categorías • Primaria completa o menos
• Secundaria completa o incompleta
• Universitaria completa o incompleta
Creencia religiosa Esta característica recoge la opinión de los entrevistados acerca de su afiliación religiosa. Se establecieron tres categorías • Ninguna
• Católica
• Otra religión
Procesos de socialización política A partir de los resultados obtenidos en el análisis de componentes principales, se construye un índice para cada uno de los tres factores, donde se obtiene un puntaje total al sumar los ítems que abarca cada caso, el cual posteriormente es transformado o reescalado con el objetivo de que varíe entre cero (mínimo) y 100 (máximo) • Socialización política primaria (escala de 0 a 100)
• Socialización política secundaria (escala de 0 a 100)
• Socialización política terciaria (escala de 0 a 100)
Coyuntura Esta variable mide la influencia que tuvo la resolución de la Corte IDH acerca de los derechos de la población LGTBIQ en el país. El resultado brindado en dicho ítem fue estandarizado para obtener un promedio de 35.5; una desviación estándar de 41.9, un máximo y mínimo de 100 y cero, respectivamente • Escala de 0 a 100
Comporta- miento político Esta variable se refiere si la persona indicó votar o no en la primera ronda electoral del país • Votó
• No votó

Fuente: Elaboración propia.

Resultados del análisis de regresión logística

Para la realización de la regresión logística se trabajó con un total de 680 casos para los que existía información completa de todas las variables usadas en el análisis. De este total se seleccionaron de manera aleatoria aproximadamente 95 por ciento de los datos para realizar el análisis y los casos restantes se usaron para medir la capacidad predictiva del modelo.

Después de la estimación del modelo, se procedió a su evaluación mediante la significancia global y la bondad de ajuste. De acuerdo con los valores del R2 de Cox y Snell (0.261), así como el R2 de Nagelkerke (0.370) el modelo se puede considerar como estadísticamente significativo. Dichos resultados están acompañados del estadístico de Hosmer y Lemeshow, con el cual se evalúa la eficiencia con la que el modelo describe la variable de respuesta (Y). En este caso se obtiene una significancia de 0.522, lo que indica un buen ajuste del modelo. En cuanto a la eficacia o capacidad predictiva del modelo se obtiene que 80.8 por ciento de los casos se predicen de forma correcta.

Respecto a la significancia individual de los coeficientes de las variables en estudio, resultan significativos a 95 por ciento los correspondientes a voto joven (18 a 24 años), nivel educativo, religión, socialización política primaria y la coyuntura nacional (Cuadro 5).

Cuadro 5 Resultados del modelo de regresión logística del voto en la segunda ronda presidencial. Carlos Alvarado (1), Fabricio Alvarado (0) 

Variables predictoras Coeficientes Error típico de B Significancia
Edad
*De 55 años y más
De 18 a 24 años 0.954 0.380 0.012
De 25 a 34 años -0.249 0.318 0.433
De 35 a 44 años -0.093 0.330 0.778
De 45 a 54 años -0.279 0.293 0.341
Sexo
*Hombre -0.048 0.210 0.819
Nivel de escolaridad
*Universitaria
Primaria -0.537 0.307 0.081
Secundaria -0.699 0.242 0.004
Creencia religiosa
*Católica
Ninguna 0.272 0.276 0.325
Otra religión -2.888 0.382 0.000
Comportamiento político
*Votó en la primera ronda electoral 0.188 0.394 0.633
Procesos de socialización política
Primaria 0.010 0.005 0.044
Secundaria -0.007 0.005 0.177
Terciaria 0.007 0.005 0.130
Coyuntura -0.009 0.003 0.001
Constante -1.580 0.591 0.008

Fuente: Elaboración propia. *Variable de referencia.

En vista de los resultados anteriores se estima un nuevo modelo sólo con el uso de aquellas variables para las que la probabilidad de que la relación encontrada entre la variable dependiente y la independiente, al azar, sea menor a 5 por ciento. El Cuadro 6 incluye los resultados.

Cuadro 6 Resultados del modelo de regresión logística ajustado del voto en la segunda ronda presidencial. Carlos Alvarado (1), Fabricio Alvarado (0) 

Variables predictoras B (coeficientes) E.T. (error típico de B) Sig. (significancia)
Edad
*De 55 años y más
De 18 a 24 años 0.948 0.376 0.012
De 25 a 34 años -0.247 0.315 0.432
De 35 a 44 años -0.062 0.327 0.850
De 45 a 54 años -0.217 0.289 0.452
Nivel de escolaridad
*Universitaria
Primaria -0.581 0.301 0.053
Secundaria -0.721 0.239 0.003
Creencia religiosa
* Ninguna
Católico 0.239 0.271 0.378
Otra religión -2.929 0.380 0.000
Procesos de socialización política
Primario 0.011 0.004 0.008
Coyuntura nacional -0.009 0.003 0.001
Constante -1.587 0.397 0.000

Fuente: Elaboración propia. *Variable de referencia.

De este análisis se concluye que las probabilidades de que las personas que profesan religiones no católicas elijan al candidato Carlos Alvarado Quesada disminuyen en 47 por ciento respecto a las personas que indicaron no pertenecer a ningún grupo religioso o profesar la religión católica. En cuanto a la edad, pertenecer al grupo etario de 18 a 24 años de edad hace a una persona casi tres veces más proclive a votar por Carlos Alvarado respecto a una persona de 55 años o más. Por otro lado, una persona con nivel educativo de secundaria (completa o incompleta) reduce la probabilidad de votar por el candidato del PAC en 51.4 por ciento en relación con aquellas con un nivel educativo superior (universitaria completa o incompleta). Ahora bien, al analizar las otras variables se encuentra que cuanto mayor es el grado de socialización política primaria, específicamente si el puntaje total aumenta en una unidad, la propensión de voto por Carlos aumenta en 10 por ciento. Asimismo, un aumento de una unidad en el efecto coyuntural reduce la probabilidad de voto en 0.8 por ciento a dicho candidato.

Por último, con el objetivo de analizar los resultados de la regresión, se calculan las probabilidades y clasifica a los votantes según el grupo del candidato de preferencia. Lo anterior se obtiene del cálculo utilizando el siguiente modelo:

Py=1x=11+e-z

donde:

Z= -1.587 + 0.948*Edad (1) -0.247*Edad (2) -0.062*Edad (3) - 0.217*Edad (4) -0.581*Nivel educativo (1) -0,721*Nivel educativo (2) + 2.929* Grupo religioso (1) + 3.168 * Grupo religioso (2) + 0.011*Socialización política primaria -0.009* Coyuntura nacional.

Así, por ejemplo, para el caso 1 tenemos que:

Py=1x=11+e-0.4834=0.6185

Es decir, la probabilidad de que esa persona vote al candidato Carlos Alvarado Quesada del Partido Acción Ciudadana es de 0.6185. Como es mayor que el punto convencional de corte (0.5), este caso queda asignado al grupo Y = 1

El cuadro de clasificación (Cuadro 7) señala que el modelo clasificó correctamente a 79 por ciento de los votantes, con una tasa de error de 21 por ciento, lo que sugiere un modelo apropiado para fines de clasificación.

Cuadro 7 Tabla de clasificación, según probabilidades 

Número de caso Valor Z Probabilidad predicha Grupo pronosticado Grupo original
1 0.4834 0.6185 1 1
2 7.0822 0.9992 1 1
3 4.9135 0.9927 1 1
4 5.2681 0.9949 1 1
5 -0.0392 0.4902 0 1
6 4.0048 0.9821 1 1
7 -2.3721 0.0853 0 0
8 -1.3958 0.1985 0 1
9 -1.6888 0.1559 0 0
10 -1.6415 0.1623 0 1
11 -1.4826 0,1850 0 0
12 -2.0179 0.1173 0 0
13 -1.4826 0.1850 0 0
14 1.2026 0.7690 1 1
15 5.2316 0.9947 1 1
16 4.3339 0.9871 1 1
17 -0.3999 0.4013 0 0
18 -0.2758 0.4315 0 1
19 5.3454 0.9953 1 1
20 5.9487 0.9974 1 1
21 -1.1102 0.2478 0 1
22 6.5763 0.9986 1 1
23 2.9236 0.9490 1 0
24 5.7898 0.9970 1 0
25 5.4717 0.9958 1 1
26 -6.0369 0.0024 0 0
27 5.7898 0.9970 1 1
28 4.7784 0.9917 1 1
29 -1.0237 0.2643 0 1
30 4.6826 0.9908 1 1
31 5.7197 0.9967 1 1
32 0.6198 0.6502 1 1
33 4.2545 0.9860 1 1
34 4.0158 0.9823 1 1

Fuente: Elaboración propia.

Discusión y conclusiones

Los resultados de la primera ronda electoral en Costa Rica sorprendieron a diversos actores políticos, analistas y medios de comunicación; incluso, esto llevó a que se construyeran explicaciones basadas en un supuesto “shock religioso” o giro conservador de la población costarricense (Avendaño, 2018; Díaz González, 2018b; Melgar, 2018; Murillo, 2018; Nájar, 2018). A pesar de lo simple y atractivo que pudieran resultar dichas explicaciones, no puede obviarse el aumento de la volatilidad y la fragmentación del sistema de partidos costarricense como factores importantes para comprender cómo dos candidatos que, para diciembre de 2017, contaban con menos de 5 por ciento de la intención de voto según diversas encuestas(CIEP, 2017; Idespo, 2017a), resultaran los más votados en febrero de 2018.

El escenario de la segunda ronda electoral enfrentó a dos candidatos con un perfil antagónico. Por un lado, Carlos Alvarado, quien se posicionaba de manera favorable hacia el respeto de los derechos sexuales y reproductivos, y cuyo partido, el PAC, formado en 2001, se encontraba por primera vez en control del Poder Ejecutivo. Debido a esta situación, Carlos Alvarado tuvo que enfrentar durante su campaña cuestionamientos sobre la gestión del entonces presidente Luis Guillermo Solís, como un sonado caso de corrupción que incluía el otorgamiento de manera irregular de un préstamo, por parte de un banco público, para la importación de cemento desde China por un empresario vinculado con figuras políticas de diversos partidos.

Por otro lado, Fabricio Alvarado mantenía una fuerte oposición a los derechos sexuales y reproductivos, y su partido, el PRN, fundando en 2004, había competido únicamente en las elecciones legislativas como agrupación provincial, y ésta era la primera vez que competía en una elección presidencial. Además Fabricio Alvarado y el PRN tenían fuertes vínculos con grupos religiosos pentecostales y neopentecostales, al punto de que siete de los catorce los diputados obtenidos por dicho partido en las elecciones legislativas de febrero de 2018 eran pastores.

Por último, Carlos Alvarado ganó la segunda ronda electoral al obtener un poco más de 60 por ciento de los votos válidamente emitidos. Este resultado electoral fue sorpresivo para distintos analistas políticos y comunicadores, ya que la tendencia en los dos balotajes anteriores era que ganara el candidato que había obtenido mayor cantidad de votos en la primera ronda. Así, la victoria de Carlos Alvarado no sólo revierte esta tendencia, sino que también supera el descontento y malestar expresada por la población hacia el gobierno de Luis Guillermo Solís Rivera (Díaz González, 2018a). También este resultado pareció contradecir la idea extendida entre la opinión pública acerca de que el apoyo electoral conseguido por Fabricio Alvarado se debía a un “shock religioso” o giro conservador por parte de la población (Bolaños, 2018; Nájar, 2018; Rosales Valladares, 2018). Además, la segunda ronda tuvo otro resultado sorpresivo y es que el abstencionismo disminuyó en cerca de 1.5 por ciento en comparación con la primera ronda, algo que también era contrario a la tendencia presentada en los balotajes anteriores y especialmente inusual si se toma en consideración que se llevó a cabo el Domingo de Resurrección, día en que las personas tienden a regresar a sus hogares después de sus vacaciones de Semana Santa, situación que hacía esperar un aumento considerable del abstencionismo.

Ante ese escenario, el propósito de este artículo es el de establecer y probar un modelo que permita entender cómo la socialización política, así como otras variables sociodemográficas, como la edad, el sexo y la religión, habrían influido en la decisión del electorado costarricense durante el balotaje realizado en abril de 2018. Nuestro modelo ha identificado tres niveles de sociabilidad política: el primario se refiere a las interacciones directas que los electores tienen con personas de confianza o cercanas, como familiares y compañeros de trabajo; el secundario incluye la información recibida de fuentes de información que pueden ser valoradas como confiables o legítimas por el electorado, y el terciario se refiere a las interacciones e información recibida por personas o fuentes indirectas, y cuya confiabilidad y legitimidad puede ser variables (analistas de políticas, redes sociales, etc); por último, también se incluyó una variable relacionada con la coyuntura política, en este caso específico la resolución de la CIDH respecto a los derechos de la población LGBTIQ.

Los datos arrojados por el modelo indican que el nivel de socialización política primaria es el único que tiene una incidencia significativa en la decisión de las personas encuestadas. Este dato es llamativo, ya que parece contradecir la tendencia reciente de los estudios electorales y de comunicación política por identificar las campañas electorales y, actualmente, las interacciones en redes sociales como algunos de los principales factores que influyen en la decisión del voto y en el comportamiento político en general (Aguirre y Vásquez, 2014; Heather y Stacy, 2012; Keating y Melis, 2017; Muralidharan y Sung, 2016).

Aunque hay evidencia pasada de la importancia de estos factores en Costa Rica (Córdoba et al., 2014; Melgar, 2018), la elección de 2018 no cumplió las expectativas. Sin embargo, esta excepción puede deberse al tono plano de la campaña electoral, pues diversas encuestas realizadas durante dicho periodo arrojan que la población consideraba que no había una discusión profunda por parte de los candidatos a la presidencia sobre los problemas nacionales (CIEP, 2017, 2018a; Idespo, 2017a). Asimismo, tras la resolución de la CIDH los discursos de algunos de los candidatos, así como de los medios de comunicación, tendieron a concentrarse en dicho tema, lo que pudo incidir en una mayor limitación de la discusión política. Ante este panorama, y sobre todo ante la alta incertidumbre e indecisión presente entre los electores, éstos recurrieron a las fuentes de información más cercanas y confiables a ellos para acceder a la información necesaria para decidir cómo votar.

Los resultados muestran también que los electores que manifestaron estar más influidos por la socialización política primaria tendieron a ser más proclives a preferir votar por Carlos Alvarado. Los datos recolectados no permiten inferir una explicación de dicho fenómeno, sin embargo, es posible plantear la siguiente hipótesis: durante la mayor parte de la campaña electoral, tanto Fabricio Alvarado como Carlos Alvarado mantuvieron porcentajes de apoyo muy bajos; sin embargo, el primero tuvo un crecimiento importante tras manifestarse abiertamente en contra de la resolución de la CIDH respecto a los derechos de la población LGBTIQ. No obstante, concentrarse en dicho tema pudo resultar contraproducente para este candidato a largo plazo, ya que fue acusado una y otra vez por sus contrincantes políticos y diversos grupos de carecer de propuestas políticas respecto a otros temas de interés nacional. Además, antes del balotaje Fabricio Alvarado adoptó una posición de hermetismo hacia la prensa nacional y rehuyó los debates y otros espacios de discusión (Díaz González, 2018a). Esta situación pudo provocar que las ideas de Carlos Alvarado fueran más fácilmente conocidas por la población y, por ende, discutidas en los espacios de socialización política primaria.

Los datos muestran que la resolución de la CIDH no parece haber tenido un peso decisorio significativo a la hora en que la ciudadanía decidió por quién votar. Algunas explicaciones han apuntado a que los resultados de las elecciones de 2018 se debieron a un “shock religioso” o a un giro conservador de la población costarricense que favoreció el apoyo a Fabricio Alvarado, como candidato con el discurso más vehemente en contra de los derechos de la población LGBTIQ (Díaz González, 2018b). Si bien no se puede descartar que quienes votaron por Fabricio Alvarado lo hicieran por estar en contra de los derechos de la población LGBTIQ, los datos obtenidos muestran que la resolución de la CIDH no fue un aspecto fundamental para la mayor parte del electorado, a pesar de que diversos estudios de opinión han mostrado que -en general- la población costarricense muestra bajos niveles de apoyo al reconocimiento de derechos de estos grupos, como el matrimonio entre personas del mismo sexo y el cambio de género (Idespo, 2015, 2017b).

Otro dato importante arrojado por el modelo se relaciona con la religión. Esta variable había dejado de ser, para finales del siglo xx una variable predictiva útil para determinar la intención de voto en Costa Rica (Steigenga, 2001). Sin embargo, dicha apreciación requiere ser revisada, primero, porque tras casi veinte años la composición sociodemográfica de la población y, en especial, su matriz religiosa pudo variar de forma tal que esta variable tuviera una incidencia distinta en el comportamiento electoral de la ciudadanía. En segundo lugar, el balotaje de 2018 tuvo la característica de que uno de los candidatos, Fabricio Alvarado, profesara la creencia religiosa evangélica y representara a un partido abiertamente confesional evangélico. Además, algunos trabajos han anotado la influencia que el conservadurismo religioso tiene en la política costarricense (Arguedas, 2010; Fuentes, 2006); si bien otras investigaciones han indicado que su influencia en la política electoral, al menos en el plano discursivo, ha sido marginal en otros procesos electorales (Díaz González, 2017a, 2017b).

Ante tal panorama, entre diversos medios de comunicación y analistas circuló la explicación de que el crecimiento electoral de Fabricio Alvarado se debió a cambios en la matriz religiosa de la sociedad costarricense, lo cual le permitió agrupar el apoyo del sector “evangélico” (Bosques, 2018; Gil, 2018; Salazar, 2017). La socióloga costarricense Laura Fuentes considera que el efecto de la religión fue más bien el inverso, pues la población católica podría haberse sentido ofendida por las manifestaciones de personas allegadas a Fabricio Alvarado contra las creencias católicas, y eso las motivó a dar su voto a Carlos Alvarado (Fuentes, 2019). Los datos arrojados por el modelo permiten observar que las personas religiosas no católicas tenían menor probabilidad de votar por Carlos Alvarado, en ese sentido podría inferirse que Fabricio Alvarado sí logro aglutinar el apoyo electoral del sector evangélico; sin embargo, esto no puede interpretarse aún como la consolidación de un bloque electoral evangélico en Costa Rica, ya que los datos muestran que la resolución de la CIDH también tuvo mucho peso en la definición de la preferencia electoral de la ciudadanía. Por lo tanto, se puede argumentar que el sector evangélico pudo encontrar en la figura de Fabricio Alvarado un representante de su posición conservadora ante los derechos sexuales y reproductivos, razón por la cual decidieron votar por dicho candidato, será necesario esperar para saber si esto permite que se consolide o fortalezca un grupo político religioso-conservador en el plano electoral costarricense, o bien no pase de ser más que un resultado coyuntural propiciado por la alta volatilidad y fragmentación del sistema de partidos de Costa Rica.

Las otras variables sociodemográficas incluidas en el modelo continúan con la tendencia encontrada por estudios anteriores que muestran que los votantes del PAC suelen ser personas con mayor nivel de escolaridad y menor edad que los votantes del resto de los partidos políticos (Pignataro y Cascante, 2017)

Por último, se desea recalcar que los datos analizados muestran que los niveles de sociabilidad política secundaria y terciaria no tienen una relación significativa con la intención de voto de la ciudadanía costarricense para la segunda ronda electoral de 2018. Al respecto, la literatura revisada muestra la importancia de estos niveles para formar las preferencias políticas de las personas, aunque no necesariamente se liga con el comportamiento electoral. Asimismo, algunas de las variables que componen estos niveles, por ejemplo, la información brindada por los medios de comunicación y la campaña electoral de los partidos, tienden a considerarse como elementos influyentes en las preferencias electorales de la ciudadanía. Dado esto no puede descartarse que la sociabilidad secundaria y terciaria no influyan directamente en el comportamiento electoral, sino que lo hagan a través de la sociabilidad política primaria, por lo tanto, es necesaria la realización de otros estudios que se concentren en dichos niveles de socialización, para así poder aceptar o descartar su influencia sobre el comportamiento electoral de la población.

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1La legislación costarricense establece que, para ser electo presidente de la República, el candidato ganador de las elecciones debe obtener, al menos, 40 por ciento de los votos válidamente emitidos.

2Es necesario apuntar que esta decisión tardía del voto no es un fenómeno nuevo en Costa Rica y ya había sido identificado y analizado en las elecciones presidenciales de 2014 (Pignataro, 2017).

3Esta situación no es nueva en Costa Rica, diversos trabajos han anotado que, desde principios del siglo XXI, hay un aumento en la utilización y posicionamiento del fundamentalismo religioso en diversos sectores políticos, lo cual también ha sido promovido tanto por la Iglesia Católica como por diversas Iglesias Evangélicas (Arguedas, 2010; Díaz González, 2017b, 2017a; Fuentes, 2006).

El presente artículo muestra algunas conclusiones parciales del proyecto de investigación “Contextos sociopolíticos emergentes y su relación con la cultura política en Costa Rica” (Proyecto 0246-16), realizado en el Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional (UNA). Queremos agradecer los valiosos comentarios y observaciones de los evaluadores anónimos, que contribuyeron a enriquecer el presente artículo; cualquier error u omisión en el texto es nuestra plena responsabilidad.

Recibido: 20 de Febrero de 2019; Aprobado: 27 de Septiembre de 2019

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