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Política y gobierno

versão impressa ISSN 1665-2037

Polít. gob vol.17 no.2 México  2010

 

Reseñas

 

Homeland Insecurity: The Arab American and Muslim American Experience after 9/11

 

Por Manuel Férez Gil*

 

de Louise A. Cainkar, Nueva York, Rusell Sage Foundation, 2009, 311 pp.

 

*Galillee College de Israel, y Centro de Investigación y docencia para América latina y Medio Oriente (CIDAM)

 

No hay pensamiento humano que
esté inmune a las influencias
ideologizantes de su contexto social.

 

Es indudable que los ataques terroristas perpetrados en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001 colocaron las cuestiones de seguridad nacional e internacional en la posición central del análisis político, académico, ideológico e incluso social, no sólo en estados Unidos sino también en el resto del mundo. Los alcances y consecuencias de este reordenamiento aún no se han manifestado completamente.

El concepto de "terrorismo" tantas veces invocado y utilizado, y al mismo tiempo tan poco entendido y definido, se volvió "el factor de delimitación de los criterios de distinción entre amigos y enemigos y, al mismo tiempo, el orientador principal de las decisiones en materia de políticas de seguridad internacional" en palabras de Héctor L. Saint Pierre quien, en su artículo "¿Guerra de todos contra quién? La necesidad de definir terrorismo", pone al descubierto los diferentes usos y concepciones que países, grupos e incluso individuos han hecho y hacen de este término en sus relaciones de poder tanto en el ámbito local como global.

En este realineamiento de alianzas y lealtades el libro de Louise A. Cainkar ofrece una visión sociológica de las tensiones internas que se desataron en estados Unidos como resultado del ataque del 11/9. Dentro de la tradición instaurada por Berger y Luckmann con su libro La construcción social de la realidad, Cainkar recorre la ciudad de Chicago, especialmente la periferia de la misma, y la utiliza como laboratorio de análisis, un microcosmos de lo que se está moviendo y alterando en lo profundo de la sociedad estadounidense.

Cainkar sostiene que en el plano interno el concepto de "terrorismo" fue utilizado por el gobierno de Bush como una justificación ideológica para la represión indiscriminada y el atropello de los derechos básicos y el estado de derecho consagrado por la ley; de esta manera, una guerra no definida y mal formulada en sus objetivos y fines últimos tuvo consecuencias no buscadas en el plano nacional, una de esas consecuencias no buscadas es el incremento de la discriminación y exclusión social de los árabes y musulmanes ciudadanos de estados Unidos.

En Homeland Insecurity, las políticas gubernamentales están interrelacionadas con lo que pasa en las calles de la ciudad de Chicago, en los barrios con población árabe en los que se registra una conjunción de la política internacional con prejuicios largamente guardados; para muchos norteamericanos sus conciudadanos, sus propios vecinos, de descendencia árabe, no son de far, son potenciales enemigos, intrusos que tienen una doble lealtad y por lo tanto se les debe vigilar rigurosamente en todas sus acciones.

La ambigüedad y el carácter difuso del terrorista (puede estar en cualquier lugar y cualquiera puede serlo) pone a los gobiernos en una situación compleja, en la cual las libertades civiles y la seguridad tienen que ser sopesadas y equilibradas. Sin embargo, en la realidad cotidiana, detrás de cada hombre o mujer se podría esconder una amenaza, se desconfía de todo ciudadano (y en este caso, mucho más de aquellos con rasgos y nombres árabes), lo que tiene como resultado una sociedad fragmentada internamente y con muchos conflictos sociales producto de dicha lógica de acción.

El trabajo de Cainkar describe y justifica históricamente que el 11/9 no creó o inventó los sentimientos antiárabes ni las sospechas hacia los norteamericanos de fe musulmana, simplemente fue el evento que corroboró estas construcciones mentales y sociales largamente consolidadas en el imaginario colectivo estadounidense. La construcción de la realidad ya había generado ideas, pautas de conducta e incluso categorizaciones rígidas entre la mayoría de la sociedad norteamericana y las minorías árabes y musulmanas.

Como Berger y Luckmann sostienen, la interacción de la vida cotidiana "contiene esquemas tipificadores en cuyos términos los otros son aprehendidos y tratados en encuentros cara a cara", los cuales permiten que la interacción social sea fluida pero generan estereotipos de acción e interpretación que pueden ser explotados y usados con fines políticos o ideológicos.

Lo peligroso, según Cainkar, es que esos esquemas tipificadores pueden ser manipulados por intereses ideológicos y políticos para instaurar la sospecha, el afán de venganza y la exclusión social, en este caso, contra la comunidad musulmana y árabe de la ciudad de Chicago, esquema que la autora observa repetirse en la mayoría de las ciudades de estados Unidos.

¿Qué significaba ser árabe o musulmán en un país que acababa de ser objeto de un ataque terrorista ligado con grupos internacionales islámicos?

Esa es la pregunta que guía a Cainkar por el área metropolitana de la ciudad de Chicago, en la cual la autora lleva a cabo cientos de entrevistas, estadísticas económicas, de empleo y de educación, así como cinco historias de vida para indagar en la cotidianidad de inmigrantes palestinos, libaneses, iraquíes y yemenitas radicados en la ciudad de los vientos, mostrando las consecuencias sociales de decisiones y manipulaciones propagandísticas gubernamentales.

Dividido en ocho capítulos, Homeland Insecurity traza un mapa conceptual complejo que va de la historia de las comunidades árabes y musulmanas en estados Unidos hasta los conceptos de ciudadanía, extranjería y patriotismo, pasando por las mutaciones que el concepto de seguridad ha tenido tanto en el ámbito gubernamental como en el de la vida cotidiana, sin olvidar la aproximación que todos los estratos de la sociedad norteamericana tienen hacia el Islam y la idea que de él se hacen.

Cainkar es consciente de que existe una relación muy concreta entre el pensamiento y sus manifestaciones históricas en toda sociedad, por eso no olvida describir las percepciones que de la mujer árabe y musulmana se tienen en Chicago; así como la repercusión social que tuvo el manejo irresponsable de los estereotipos que generaron una idea de confrontación con la cultura islámica generada en el mismo territorio norteamericano.

Los atentados del 11/9 fueron cobardes, indiscriminados e impactaron profundamente la conciencia internacional y nacional de estados Unidos y alteraron, quizá para siempre, las relaciones internacionales; paralelamente el trabajo de Louise A. Cainkar pone de manifiesto la otra cara de la moneda, en la cual las estructuras de significado que permiten la interacción social y se manifiestan en un mundo intersubjetivo, esto es, en un mundo que se comparte con los otros, con los que son diferentes, se vieron modificadas por la satanización de la diferencia, por unas políticas gubernamentales que elevaron la sospecha, el control y el escrutinio a niveles paranoicos, y permitieron que prejuicios raciales y religiosos latentes en la sociedad estadounidense encontraran una justificación y alteraran (una vez más en la historia de estados Unidos, no hay que olvidar a los japoneses y alemanes, así como a los afroamericanos) las pautas de convivencia y vida en el país del melting pot.