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Política y gobierno
versão impressa ISSN 1665-2037
Polít. gob vol.Especial no.2 México 2009
Artículos
Votos y votantes en la elección federal de 2006
Votes and Voters in the Federal Election of 2006
Francisco Abundis Luna y Sandra J. Ley Gutiérrez*
* Director asociado de Parametria, S.A. de C.V. Benjamín Hill, 185, Col. Condesa, 06140, México, D.F. Tel: 52(55) 26 14 00 89. Correo electrónico: fabundis@Parametría.com.mx.
** Graduada de ciencia política por la Duke University, Departamento de Ciencia Política, 326 Perkins Library, Box 90204, Duke University, Durham, NC 277080204. Tel. 91 96 60 43 00. Correo electrónico: sandra.ley@duke.edu.
Artículo recibido en julio de 2008.
Aceptado para su publicación en abril de 2009.
Resumen
La elección presidencial de 2006 ha sido hasta ahora la más competida en la historia electoral mexicana y las explicaciones para ello aún no son claras. Haciendo uso de encuestas de salida, este trabajo presenta un análisis sistemático de las preferencias socioeconómicas, culturales y políticas construidas alrededor de dicha elección, así como la del Congreso. Se encontró que Felipe Calderón fue más popular entre jóvenes y mujeres, sobre todo entre los de mayor educación y mayores ingresos. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador fue más exitoso entre los adultos mayores de ingresos bajos, en parte peleando con Roberto Madrazo el voto de los sectores más pobres. Los resultados revelan la importancia de la variable de aprobación presidencial en la predicción del voto. Llama la atención que las evaluaciones de la economía personal no tienen un efecto estadísticamente significativo sobre la decisión de los votantes.
Palabras clave: México, elección presidencial, elección legislativa, conducta política.
Abstract
The presidential election of 2006 has been the most competitive in the mexican electoral history and the explanations for this are not yet clear. Making use of exit polls, this work presents a systematic analysis of the socioeconomic, cultural and political preferences built around the election, as well as that of the Congress. It was found that Felipe Calderón was more popular among young people and women, especially among the higher education and higher earnings. On the other hand, Andrés Manuel López Obrador was more successful among old adults with low incomes, fighting against Roberto Madrazo from the vote of the poorest sectors. The results underscore the importance of the variable of presidential approval in the prediction of the vote. We would like to stress that the reviews of the economy staff do not have a statistically significant effect on the decision of the voters.
Keywords: Mexico, presidential election, legislative election, political conduct.
Introducción
Varios fueron los temas discutidos por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) antes de que finalmente calificara y validara la elección presidencial de 2006. Al tratarse de la elección más disputada en la historia electoral mexicana,1 las impugnaciones a los resultados incluyeron debates en torno al efecto de los spots transmitidos, tanto por los mismos partidos políticos como por terceros. Por primera vez, actores totalmente externos a la contienda electoral, como el Consejo Coordinador Empresarial Jumex, entre otros, desempeñaron un papel nunca antes visto en un proceso electoral. Asimismo, otro de los puntos más importantes en la evaluación de la equidad en dicha elección fue la intervención del Ejecutivo Federal en el desarrollo de la campaña presidencial. Se cuestionaron las declaraciones de Vicente Fox, la publicidad del gobierno federal, así como el uso indebido de sus programas sociales con el fin de apoyar al candidato del partido en el poder. No era para menos, tras haber encabezado la contienda durante varios meses, Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ahora estaba a menos de un punto porcentual por debajo de su principal contrincante, Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN).
Fueron más de trescientas las impugnaciones al proceso electoral. Sin embargo, de acuerdo con el TEPJF, resultaba difícil estimar el grado de influencia, los periodos, la intensidad y las etapas de difusión de los spots. tanto de los partidos como de terceros; no era posible comprobar que la promoción de los programas sociales federales hubiera beneficiado al candidato del PAN.
Efectivamente, para capturar con precisión la evolución y el impacto de los anuncios publicitarios, así como la intervención del Ejecutivo Federal a lo largo del tiempo, sería necesario contar con una base panel con la información electoral relevante antes, durante y después de la elección, que pudiera distinguir entre los electores expuestos y los no expuestos a la campaña, así como entre los beneficiarios y los no beneficiarios de los programas federales. Desafortunadamente, no se cuenta con ese tipo de información. Por un lado, aún resulta complicado realizar experimentos en ciencias sociales; por el otro, la pasada elección presidencial tuvo un desarrollo inédito que pocos podrían haber anticipado, de ahí que la información disponible al respecto sea escasa.
A pesar de estas limitantes, las encuestas de salida dan la oportunidad de explorar los principales determinantes del voto (Moreno, 2003, 2006, 2007). De esta manera, es posible analizar los factores individuales que influyeron en el resultado final de la pasada elección presidencial, los cuales dan una idea bastante clara de cuáles fueron las tendencias del voto, más allá de los debates que surgieron en el camino. En este caso, se utiliza la información disponible de la encuesta de salida de Parametría, una de las principales empresas de opinión pública en México.
Con este propósito se realiza primero una descripción sociodemográfica del voto. Se analiza la distribución del voto de acuerdo con los grupos de edad, ingreso, género, clase y geografía. A continuación, se describe el voto según la identificación partidista y la aprobación presidencial, entre otras variables políticas. Se realiza además un análisis de regresión que permite conocer cuáles fueron algunos de los factores más relevantes en la explicación de la elección presidencial de 2006. Finalmente, considerando que la elección del Congreso ha recibido poca atención y que el propósito es tener un panorama general del proceso electoral de 2006, se estudian también los determinantes de la elección de diputados.
Datos
Con el objetivo de estudiar los factores que influyeron en el resultado final de la elección presidencial de 2006, se utilizan los datos de la encuesta de salida de Parametría para la elección presidencial del 2 de julio. Cabe señalar que, en contraste con encuestas pre y postelectorales, las encuestas de salida tienen la ventaja de que se les pregunta a quienes realmente fueron a votar cuáles fueron sus preferencias, junto con información adicional, conforme salen de las casillas. Sin embargo, la limitación de las encuestas de salida es que el contexto en el que se desarrollan obliga a que los cuestionarios sean cortos, a fin de asegurar la calidad de los datos; por lo tanto, resulta difícil obtener gran cantidad de información de un solo individuo.2
La encuesta que levantó Parametria recolectó información de 7 764 votantes, la cual se recabó a partir de cuatro cuestionarios diferentes. En las encuestas de salida, como en otros diseños de encuesta, los investigadores aseguran la calidad de la información a cambio de recolectar pocos datos a nivel individual. Específicamente, se implementó un método mixto de recolección de datos. Primero, el entrevistador realizó preguntas demográficas y sobre aprobación presidencial.3 A continuación, se le dio al entrevistado una boleta simulada, en blanco y negro, para ser depositada en una urna portátil. Enseguida, se formuló una serie final de preguntas, que varió entre los distintos entrevistados. Se hicieron cuatro versiones diferentes de la última parte del cuestionario, las cuales se aplicaron de forma rotativa. Cada versión difirió en la información adicional solicitada.
El cuadro 1 muestra la tendencia electoral capturada por las encuestas preelectorales de Parametría, así como el resultado final de acuerdo con su encuesta de salida, el cual se compara con los resultados reportados por las autoridades electorales correspondientes.

Descripción sociodemográfica del voto presidencial en 2006
Como una manera preliminar y exploratoria de conocer la relación entre las características del electorado y su voto en 2006, se elaboró el cuadro 2, que muestra la distribución de la votación de acuerdo con diversas variables sociodemográficas relevantes. Dado que todos los cuestionarios incluyeron esta información, se cuenta con más de siete mil observaciones.

Los datos señalan que las mujeres votaron en mayor proporción por Calderón, mientras que los hombres votaron principalmente por López Obrador. De acuerdo con varios autores (Moreno, 2003; Klesner, 2007), esta diferencia se explica por el hecho de que, en el contexto electoral, los hombres mexicanos tienden a ser más propensos al riesgo que las mujeres, quienes son políticamente más conservadoras. En este sentido, resulta importante recordar que la campaña electoral evolucionó de tal manera que, en efecto, el discurso de la continuidad estuvo presente todo el tiempo. Basta recordar frases como "más vale paso que dure y no trote que canse" o "si nos mantenemos en esta ruta y en este camino, mañana México será mejor que hoy", en los discursos de Vicente Fox. O más aún, "López Obrador es un peligro para México", lema publicitario de Acción Nacional. Como se ha señalado, es difícil medir el impacto real de estas frases, pero lo cierto es que la elección de 2006 quedó marcada por ellas.
Tanto jóvenes como mujeres fueron parte central del discurso de campaña de Calderón. En este sentido, se observa que aquellos entre 18 y 45 años de edad votaron en mayor proporción por el candidato panista. Por su parte, el voto de aquellos en el grupo de cincuenta años en adelante fue dirigido a López Obrador. Al respecto es preciso señalar que el Programa para Adultos Mayores fue parte de la política social ampliamente difundida por el candidato perredista, cuando era jefe de gobierno, así como durante su campaña presidencial.
Si bien López Obrador puso el énfasis en los más pobres, el grupo de más bajos recursos parece haber concentrado la mayoría de sus votos en el candidato priísta, Roberto Madrazo. Se observa que aquellos sin educación y con un ingreso mensual de 600 pesos o menos votaron mayoritariamente por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) (40%). Es necesario interpretar esta cifra con cautela. Por un lado, esto habla del funcionamiento de la maquinaria de este partido entre los sectores más pobres y, posiblemente, del reflejo de su capacidad clientelar a lo largo de su historia. Por el otro, este poder no debe sobreestimarse. Es necesario observar también que López Obrador recibió cuatro de cada diez votos de los electores con ingresos mensuales entre 600 y 2 400 pesos, es decir, de las clases baja y mediabaja. De forma inversa, Felipe Calderón se llevó la mayoría de los votos de aquellos con niveles de educación más altos y con mayores ingresos, por lo general concentrados en regiones urbanas.
En lo referente a la geografía del voto, el urbano fue para Calderón (39 por ciento de los votos urbanos fueron para el PAN). En cambio, el PRI y el PRD se disputaron el voto rural. Al mismo tiempo, como se ha comentado ampliamente en diversos trabajos, se observó una división entre el voto del norte y el del sur. En el norte se exhibe un voto claramente panista (42%) y en el sur, perredista (53%). Esta diferencia no habla de un enfrentamiento entre regiones, sino más bien del contexto que cada una vive. El norte del país ha sido económicamente más próspero y, al estar cerca de la frontera con Estados Unidos, es más cercano al fenómeno general de la globalización y del modelo neoliberal. En el Distrito Federal, bastión del PRD desde 1997, la mayoría de los votos favoreció a este partido.
A lo largo de su campaña, Felipe Calderón enfatizó como principal meta la creación de empleos, particularmente para los jóvenes. De esta manera, el candidato panista fue reconocido como "el presidente del empleo". Por su parte, Andrés Manuel López Obrador subrayó su política social y, como lo hiciera seis años atrás, cuando llegó a la jefatura del gobierno del Distrito Federal, utilizó el lema "Por el bien de todos, primero los pobres". Si bien los lemas de campaña no ilustran ni remotamente el enfrentamiento entre ambos candidatos, sí pueden ayudar a entender un poco la división que hubo entre el electorado en cuanto a su voto en la pasada elección presidencial. A Calderón le fue bien con los jóvenes, de mayor educación y mayores ingresos; López Obrador tuvo éxito con los adultos mayores y de ingresos bajos.
Descripción política del voto presidencial en 2006
Desde el trabajo de Campbell et al. (1960) se ha planteado que la identificación partidista influye de manera considerable en las percepciones de los votantes para hacer sus elecciones políticas y decidir su voto final. En este sentido, la identificación partidista se caracteriza por ser estable y resistente a influencias contrarias. A su vez, ésta influye en la aprobación presidencial, así como en las percepciones económicas y sociales del individuo. De acuerdo con estos planteamientos, el cuadro 3 muestra la distribución del voto presidencial según la identificación partidista y otras variables relacionadas. Se trata de datos capturados mediante los cuatro cuestionarios utilizados en la encuesta de salida de Parametría, cada uno con alrededor de dos mil observaciones.

Como se esperaba, los tres principales candidatos concentraron el voto de más de 80 por ciento de aquellos identificados con su partido. Es importante señalar que López Obrador recibió los votos de la mayoría de los independientes (40%), así como de aquellos identificados con otros partidos (23%). Un patrón similar se observa al analizar el voto ejercido en 2000.
De igual manera, consistente con la teoría, existe una relación positiva entre la aprobación de Vicente Fox y el voto para Felipe Calderón. A mayor aprobación de la gestión foxista, mayor fue la cantidad de votos para el candidato panista. Seis de cada diez encuestados que afirmaron aprobar mucho el trabajo de Fox votaron por el PAN. Dado que la contienda de 2006 terminó siendo una elección entre dos, la desaprobación de Fox favoreció mayoritariamente al PRD. Cinco de cada diez encuestados que dijeron desaprobar la administración foxista votaron por López Obrador.
Por último, el cuadro 3 muestra la distribución de la votación de acuerdo con los beneficios obtenidos por medio de los programas sociales federales.4 Un porcentaje elevado de los electores mencionaron ser beneficiaros de algún programa social federal: 27 por ciento dijo ser beneficiario de Oportunidades; 20 por ciento, de Becas Escolares; 19 por ciento, del Seguro Popular; 13 por ciento, de Apoyo a la Vivienda, y 11 por ciento, del Programa Escuelas de Calidad. De los beneficiarios de algún programa del gobierno federal, la mayoría (37%) votó por Acción Nacional. Tres de cada diez beneficiarios (30%) votaron por el PRI, así como por la Coalición por el Bien de Todos. En contraste, de entre las personas que votaron y que no eran favorecidas por algún programa de política social resalta que 39 por ciento votó por López Obrador.
Si bien las cifras anteriores ilustran un poco el efecto de los programas sociales en las decisiones electorales, es necesario señalar que este fenómeno no puede estudiarse sólo mediante cruces convencionales o un análisis estadístico multivariado tradicional. Es posible que existan sesgos de selección y de elementos endógenos. Por un lado, los determinantes socioeconómicos de los programas sociales influyen en el voto hacia un partido en particular. Por el otro, estos mismos programas podrían estar dirigidos a cierto grupo de votantes por tener características que facilitan el cambio de sus preferencias políticas o por su propensión a votar por un partido en particular.
Atender estos problemas va más allá de los propósitos y alcance del presente trabajo. Cabe mencionar, sin embargo, que Díaz Cayeros et al. (2006) hacen uso de propensity score matching (PSM), que permite resolver la dificultad de encontrar contrafactuales relevantes para inferir el efecto de programas sociales y estrategias de campaña en las opciones electorales. De esta manera, los autores concluyen que los beneficiarios de Oportunidades, junto con el programa de Seguro Popular, recompensaron al PAN con votos cruciales que llevaron al triunfo a su candidato presidencial. Cabe señalar que el mismo programa no tuvo un efecto discernible a favor de Acción Nacional en zonas rurales. Su análisis indica también que el Seguro Popular fue ligeramente más efectivo que Oportunidades en cuanto al aumento de los votos para Calderón. De acuerdo con los autores, el Seguro Popular no fue neutralizado por la izquierda; es decir, el apoyo electoral para el PAN en los bastiones perredistas fue generado por ese programa social.
Los determinantes del voto presidencial
Una vez examinada la asociación entre las distintas características sociodemográficas y políticas del electorado mexicano con el voto ejercido en 2006, se presenta un sencillo análisis econométrico con una de las bases de datos de la encuesta de salida de Parametría. Se trata de un modelo logit multinomial, ya que la variable dependiente (voto presidencial en 2006) es del tipo nominal y estamos interesados en conocer los determinantes del voto para cada uno de los tres principales candidatos. Se incluyeron variables sociodemográficas (género, edad, educación e ingreso), evaluaciones del gobierno y la economía, identificación partidista y aspectos geográficos de los votantes.
El cuadro 4 muestra los modelos que predicen el voto en la elección presidencial de 2006. Si se controlan por medio de las variables políticas, la mayoría de las variables sociodemográficas no resultan estadísticamente significativas en la explicación del voto, aunque se confirma que las mujeres y los votantes de mayores ingresos tenían mayor probabilidad de votar por Calderón. De igual manera, se encontró que, comparativamente, el voto rural benefició al PRI. Como se mencionó ya, es posible explicar esta relación por la capacidad de este partido para movilizar al sector rural y por su relación con el campo a lo largo de su historia. Sin embargo, como ahora sabemos, esta fuerza no fue suficiente para desbalancear la lucha entre el PAN y el PRD por el voto de los más pobres, quienes comúnmente se concentran en las zonas rurales. El PAN lo hizo con programas de políticas redistributivas; el PRD, con promesas históricamente creíbles de redistribución (Diaz Cayeros et al., 2006).

Se ha hablado mucho de una división nortesur del voto; en efecto, al estudiar la región, se observa que el voto del norte no benefició en lo absoluto a Madrazo y, en cambió, ayudó en mayor medida a Calderón. Dado que la competencia electoral terminó siendo entre dos, el voto en el Distrito Federal tampoco ayudó al PRI y, por el contrario, se dividió entre el PAN y el PRD.
Se incluyeron las variables de evaluación retrospectiva de la economía5 y la aprobación de la gestión de Vicente Fox bajo la idea de que las valoraciones positivas en estos dos aspectos favorecieron al candidato del PAN, en especial debido al discurso de continuidad que utilizaron a lo largo de la campaña tanto el gobierno federal como el mismo Calderón. Cabe mencionar que el día de la elección, 34 por ciento de los encuestados opinaba que su economía personal había mejorado en el último año y 23 por ciento consideraba que la situación era peor. Por otra parte, 60 por ciento aprobaba el trabajo de Fox y solamente 20 por ciento lo desaprobaba.
De acuerdo con los resultados, se observa que la buena percepción de la administración foxista y de la situación económica personal tuvo un impacto positivo y significativo sobre el voto para Felipe Calderón. Por un lado, podría cuestionarse una vez más la intervención de Vicente Fox en el proceso electoral, mediante los anuncios que promocionaban su política social y los logros de su administración, los cuales pudieron haber generado dicha opinión positiva. Por el otro, la misma politización del proceso electoral pudo haber simplemente reafirmado las preferencias partidistas y las opiniones políticas individuales.
Con base en la teoría clásica de Campbell et al. (1960), el cuadro 4 muestra que la identificación partidista es una de las principales variables predictivas del voto para los tres candidatos. La ubicación ideológica sólo es significativa en la explicación del voto para López Obrador. Definirse como de izquierda aumentó la probabilidad de votar por el PRD, pero entre aquellos ubicados a la derecha del espectro ideológico no se observó un efecto positivo en el voto para el PAN.
Lo anterior concuerda con los hallazgos de Moreno (2007), en cuanto a la evaluación de la economía como un factor aún más importante en la explicación del voto en 2006. No obstante, contrario a sus resultados, el efecto de la evaluación económica no fue más fuerte que el de la aprobación presidencial. Si bien esta evidencia parece sustentar la permanencia del voto duro y una fuerte identidad partidista, debe tenerse cuidado en la interpretación de estos resultados.
Primero, las encuestas revelan que en los últimos años el porcentaje de independientes ha ido en aumento. Segundo, la elección de 2006 estuvo particularmente polarizada y, por lo tanto, las identificaciones partidistas pudieron haber cobrado mayor fuerza. Al mismo tiempo, esto no por fuerza niega los vínculos clientelares. Como se ha señalado, el análisis de la negociación clientelar por medio de los programas sociales va más allá del propósito de este trabajo. Sin embargo, como claramente señalan DíazCayeros et al. (2006), los votantes beneficiarios de estos programas recompensaron al PAN por las políticas redistributivas.
A continuación se realizaron simulaciones estadísticas, utilizando el programa Clarify (King et al., 2000, 2003). Dada la naturaleza de las variables, no sería correcto fijarlas en sus medias y prestar atención sólo a una variable en particular, como se acostumbra. En su mayoría, se trata de variables dicotómicas cuya media no se podría traducir a la realidad. Por lo tanto, en el siguiente reporte de simulaciones se fijaron valores específicos para las variables dicotómicas, considerando escenarios realistas (por ejemplo, es poco probable imaginar que alguien aprobara a Fox y que fuera perredista). Las variables ordinales y nominales (i.e., educación, edad, ingreso) se fijaron en sus medias.6
De acuerdo con las simulaciones estadísticas, un hombre, de provincia, que aprobara la administración foxista, con una evaluación positiva de la economía y autoidentificado como independiente y del sector rural, tuvo 6 por ciento mayor probabilidad de votar por López Obrador, comparado con un hombre con las mismas características, pero que proviniera del sector urbano. De hecho, con estos mismos elementos, se observa que provenir del sector rural redujo la probabilidad de votar por Calderón en 22 por ciento.
Lo anterior se explica por las características propias del voto rural, que es de bajo ingreso y baja escolaridad. Históricamente, el PAN se ha beneficiado del voto de la clase media, mientras que el PRD ha recibido el voto de las clases populares y fue precisamente en ese grupo en el que se enfocó AMLO durante su campaña. De ahí que este voto estuviera más peleado entre el PRI y el PRD, lo cual también es compatible con la evidencia presentada por DíazCayeros et al. (2006): los programas Oportunidades y del Seguro Popular no tuvieron un efecto discernible a favor del PAN en las zonas rurales.
Como se observó en los modelos, la idea de que el gobierno de Vicente Fox había realizado un buen trabajo favoreció al PAN en la elección presidencial. Así, un hombre de la región norte que aprobara la administración foxista y que se identificara con el PAN tenía 33 por ciento más probabilidades de votar por Felipe Calderón que un votante con las mismas características, pero que evaluara de forma negativa la gestión de Fox.
El voto de los identificados como políticamente independientes favoreció en mayor medida a López Obrador. Se obtuvo que un elector de provincia en la zona centro o sur, con una evaluación positiva de su economía personal, sin una evaluación positiva de Fox y autodefinido como políticamente independiente, aumentó en 40 por ciento la probabilidad de votar por el PRD y en 7 por ciento de hacerlo por el PAN, pero redujo la probabilidad de votar por el PRI en 50 por ciento.
Los determinantes del voto legislativo
Las elecciones del Congreso han sido poco estudiadas en el caso mexicano, quizá debido a la misma naturaleza de su sistema político, donde el presidente era la figura principal y el gobierno dividido no era común. No obstante, la situación política ha ido cambiando desde mediados de los noventa y, por lo tanto, resulta relevante estudiar si son las mismas variables las que explican la elección del Ejecutivo y la del Legislativo. A fin de facilitar la comparación, se utilizó la misma especificación que en el caso de la elección presidencial.
En el caso de la elección del Congreso, las regiones geográficas de los votantes no resultan tan significativas en la explicación del voto como lo fueron en la elección presidencial. No obstante, se observa también el efecto negativo del voto rural para el PAN.
A diferencia de lo observado en el análisis de la elección presidencial, la evaluación retrospectiva de la economía personal no es una variable relevante en la explicación de los resultados electorales del Congreso. Este resultado no necesariamente niega la existencia del voto económico. Si bien no se pretende probar aquí los procesos de atribución de responsabilidad entre los votantes, esto podría ser un indicio de que los votantes no les atribuyen a los legisladores una responsabilidad directa sobre su situación económica; por lo tanto, no se les recompensa ni castiga al respecto.
La aprobación presidencial tiene un efecto positivo y significativo en el voto para los diputados del PAN. Aquellos votantes que aprobaron el trabajo de Fox tuvieron mayor probabilidad de votar por los candidatos del partido del presidente. En este sentido, cabe señalar que el día de la elección, más de 60 por ciento de los entrevistados opinaba que el presidente no había logrado el cambio prometido porque los diputados y senadores se lo habían impedido y no por que no tuviera la capacidad para gobernar.7
Dada la descripción anterior, de acuerdo con las simulaciones, un votante independiente, en el norte del país, que aprobara la gestión de Vicente Fox, tenía 19 por ciento mayor probabilidad de votar por los candidatos panistas, que uno que no tuviera una evaluación positiva del presidente.
Finalmente, como en el caso de la elección presidencial, las variables de identificación partidista tienen un alto poder explicativo. Llama la atención que incluso en la elección del Congreso, los independientes dividieron su voto entre el PAN y el PRD. Este grupo tenía mayor probabilidad de votar por estos dos partidos que por el PRI. Ser independiente redujo la probabilidad de votar por los candidatos priístas. Esto parece indicar que la polarización de la contienda presidencial se extendió de cierta manera a la elección del Legislativo. Como se mencionó, no se pretende eliminar la posibilidad de negociaciones clientelares, ni negar la importancia del entorno económico en el cálculo del voto en 2006. (Cuadro 5)

La ubicación ideológica del votante es relevante sólo en la explicación del voto para los diputados del PRD. Aquellos individuos autoidentificados a la izquierda del espectro ideológico tuvieron mayor probabilidad de votar por los candidatos perredistas. Al respecto, los datos indican que un elector de provincia, políticamente independiente, pero con tendencia de izquierda (2) y el resto de las variables en sus medias, tenía 15 por ciento más probabilidades de votar por los diputados del PRD, que uno con las mismas características, pero ubicado en el centro de la escala ideológica.
En términos generales, los resultados para la elección del Congreso son muy similares a los encontrados para la elección presidencial. Se encontraron efectos diferenciados muy sutiles de las variables examinadas en ambas elecciones federales. Los resultados sugieren que las evaluaciones del trabajo de Vicente Fox tuvieron mayor impacto en la elección presidencial y beneficiaron principalmente a Felipe Calderón.
Conclusiones
La elección presidencial de 2006 ha sido hasta ahora la más competida en la historia electoral mexicana. El desarrollo y los resultados del proceso electoral eran inimaginables y no pudieron ser anticipados. Si bien las encuestas de salida dan la oportunidad de entrevistar a votantes reales, que observaron y estuvieron expuestos a la campaña electoral, el tiempo y las circunstancias no permiten formular todas las preguntas deseables. De ahí que sean pocos los datos y la evidencia para comprender la elección en su totalidad.
El presente trabajo estudió el comportamiento general del voto en la elección federal de 2006. En un análisis preliminar, los cruces de variables mostraron el éxito de Felipe Calderon entre las mujeres y jóvenes entre los veinte y treinta años, sobre todo entre los de mayor educación y mayores ingresos. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador fue más exitoso entre los adultos mayores de ingresos bajos, aunque compitió con Roberto Madrazo por el voto de los sectores más pobres.
Posteriormente, los análisis econométricos tanto para la elección presidencial como de diputados señalaron la importancia de la variable de aprobación del presidente en la predicción del voto. La buena imagen del gobierno federal tuvo un efecto positivo para los candidatos del partido en el poder. No obstante, los determinantes del voto en la elección del Congreso difieren en el hecho de que la evaluación de la economía personal no tiene un efecto estadísticamente significativo sobre el voto, como se observó en los resultados para la elección presidencial.
Llama la atención que el PRI conserve bastiones políticos entre la población de localidades rurales. Se ha sugerido que esto se debe al poder de movilización e influencia que dicho partido ha mantenido en este sector a lo largo de su historia. Sin embargo, no deben minimizarse sus retrocesos. El hecho es que su historia clientelar no le dio la victoria en las pasadas elecciones federales. En este sentido, se requiere mayor investigación respecto al éxito electoral de los programas sociales federales y la campaña del PRD a favor de los más pobres, en comparación con la fuerza que el PRI aún pudiera conservar entre la población rural. El margen tan pequeño entre los dos principales contendientes y los datos que se presentaron aquí no nos permiten distinguir con seguridad la influencia de dichas variables.
De acuerdo con las teorías clásicas, la identificación partidista es un factor fundamental en la predicción del voto. Dado que se trataba de una elección entre dos, el grupo de independientes no favoreció con su voto al PRI; por el contrario, el PRD fue el más beneficiado con sus votos. Se trató de una elección particularmente polarizada que pudo haber reforzado ciertas identidades partidistas. No es posible sugerir que se tratase de vínculos programáticos del voto, en detrimento de los vínculos clientelares. Otros autores han encontrado evidencia de estos últimos.
El propio desarrollo y resultado de la elección de 2006 la han convertido en una de las más discutidas. Quedan varias preguntas en el aire y será necesario prestar mucha atención al desarrollo de las siguientes elecciones, bajo la nueva ley electoral. Por lo pronto, aquí se ha incluido una sistematización de las preferencias socioeconómicas, culturales y políticas construidas alrededor de la elección federal de 2006. Si bien este trabajo tuvo algunos límites en términos de las variables que se pudieron analizar, contribuye a la comprensión de la conducta del voto en México.
Referencias bibliográficas
Bautista, René, Mario Callegaro y Francisco Abundis (2007), Assessing the Impact of Refusals, Election Day Factors and Interviewers' Effects on Exit Poll Estimates: Evidencefrom the2006Mexican Presidential Election, University of NebraskaLincoln. [ Links ]
Campbell, Angus et al. (1960), The American Voter, Chicago, The University of Chicago Press. [ Links ]
DiazCayeros, Alberto, Federico Estévez y Beatriz Magaloni (2006), Buyingoff the Poor: Effects of Targeted Benefits in the 2006 Presidential Race: Conference on the Mexico 2006 Panel Study, Boston, Harvard University, noviembre. [ Links ]
Klesner, Joseph L. (2007), "The 2006 Mexican Elections: Manifestations of a Divided Society", PS: Political Science and Politics, 40 (1), pp. 2732. [ Links ]
Moreno, Alejandro (2003), El votante mexicano: Democracia, actitudes políticas y conducta electoral, México, Fondo de Cultura Económica. [ Links ]
(2006), "The Coalition for Change: Voters and Parties in the 2000 Mexican Election", en Mary K. Kirtz et al. (eds.), The Elections of 2000: Politics, Culture and Economics in North America, Akron, University of Akron Press. [ Links ]
(2007), "The 2006 Mexican Presidential Election: The Economy, Oil Revenues and Ideology", PS: Political Science and Politics, 40 (1), pp. 1519. [ Links ]
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(2003), CLARIFY: Softwarefor Interpreting and Presenting Statistical Results, Version 2.1, Stanford University, University of Wisconsin y Harvard University, Software, disponible en: http://gking.harvard.edu/. [ Links ]
1 Para mayor información sobre el contexto y la evolución del proceso electoral de 2006, véanse las discusiones en el ejemplar de enero de 2007 de PS: Political Science and Politics (The 2006 Mexican Election and Its Aftermath).
2 Para una discusión sobre las limitaciones metodológicas de las encuestas de salida, véase Bautista etal. (2007).
3 Todos los cuestionarios incluyeron información sobre género, edad, educación, ingreso, clase social, aprobación presidencial y voto para presidente y diputados.
4 La pregunta formulada a los encuestados fue la siguiente: "De los siguientes programas del gobierno federal, dígame por favor si usted o algún familiar suyo es beneficiario directo o no de alguno de ellos".
5 En este caso se trata de la evaluación de la economía personal. La pregunta formulada a los entrevistados fue: "¿Usted diría que su economía personal ha mejorado o empeorado en el último año?"
6 Para mayor información sobre la estadística descriptiva de las variables y su codificación, véanse los cuadros A1 y A2 en el Apéndice.
7 La pregunta formulada a los entrevistados fue: "¿Con cuál de las siguientes aseveraciones está usted más de acuerdo: a) 'El presidente Fox no ha logrado el cambio que prometió porque los diputados y/o senadores se lo han impedido', o b) 'El presidente Fox no ha logrado el cambio que prometió porque no ha tenido la capacidad para gobernar'?"












