SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 issue32Louis Panier (1945-2012), semiotista y teólogo author indexsubject indexsearch form
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • Have no similar articlesSimilars in SciELO

Share


Tópicos del seminario

On-line version ISSN 2594-0619Print version ISSN 1665-1200

Tóp. Sem  n.32 Puebla Jul./Dec. 2014

 

Noticias del Fondo Greimas de Semiótica

 

Lorena Ventura Ramos, Verónica Estay Stange y José Omar Aca Cholula

 

Reseñas

Luz Aurora Pimentel. Constelaciones I. Ensayos de Teoría narrativa y Literatura Comparada. México: Bonilla Artigas Editores/ UNAM. Facultad de Filosofía y Letras, 2012, 360 pp.

Durante los primeros meses de 2009 tuve la oportunidad de asistir a una serie de conferencias sobre teoría narrativa y literatura comparada que Luz Aurora Pimentel impartió en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Si uno quería asegurar su lugar en ese recinto, tenía que llegar con suficiente anticipación porque siempre —cada uno de esos martes por la tarde— había una larga fila de estudiantes esperando la hora para poder entrar. Desde entonces, no he vuelto a observar en ninguna parte un entusiasmo parecido por algo que tuviera que ver con el análisis literario. Tzvetan Todorov observaba hace poco que los estudios literarios, tal como suelen enseñarse hoy en día, difícilmente desembocan en el amor por la literatura debido a que su propósito esencial no es propiciar la reflexión sobre nuestra condición humana a partir de las narraciones, sino ofrecer un conjunto de herramientas destinadas al análisis exhaustivo de una obra. No era ésa, sin embargo, la impresión que uno tenía al escuchar a Luz Aurora: en sus lúcidas disertaciones sobre Proust, Wilde, Dickens o Flaubert no sólo había inteligencia y un profundo conocimiento teórico, sino también la afirmación constante de que la literatura, al construir mundos plenos de sentido, al constituirse como una significación intelectual pero también vivencial, era una vía para comprender mejor a los otros y, en consecuencia, para comprenderse mejor a uno mismo. Aquellas sesiones despertaron en mí la conciencia de que la teoría, sin dejar de ser un conocimiento especializado de la literatura, podía ser también la renovación y la ampliación del sentido de una obra, así como un modo de la escritura capaz de convertirse en experiencia estética para su lector.

Constelaciones I. Ensayos de Teoría Narrativa y Literatura Comparada es la cristalización de aquel itinerario teórico, interpretativo y creativo que ya dejaban traslucir las conferencias dictadas por la autora en 2009. Aunque una parte considerable de los textos que integran este volumen retoma tópicos que ya habían sido explorados por la autora en libros o artículos anteriores, el conjunto no acusa una totalidad orgánica ni es un modelo de análisis narrativo en el sentido estricto en que lo eran Metaphoric Narration (1990) o El relato en perspectiva (1998). Constelaciones I es más bien una caja de resonancias en la que cada texto hace eco de los otros en algún punto y con distinta intensidad, y en la que la teoría no es ya el fin sino el medio para proponer una manera de leer, pues sólo en el acto de la lectura el sentido de un relato cobra la consistencia de un mundo, de una existencia vivida por otro(s) pero destinada a enriquecer —y a recrear— la nuestra.

Cada constelación es un "ensayo" en la medida en que da cuenta de una experiencia de lectura que habrá de convertirse no sólo en reescritura sino en creación, pues en la develación de significados que ni siquiera sospechábamos en una obra literaria, pero que la obra misma propicia y que la teoría ayuda a desentrañar, se transparenta también el trabajo sutil de una imaginación.

¿Cuáles son los aspectos que hacen de un relato un mundo de acción humana? ¿Qué perspectivas entran en juego en la configuración de una narración? ¿Cómo se construye la identidad y la interioridad de un personaje? ¿Qué hace de un espacio narrado un espacio habitable para el lector? ¿Podemos pensar la metáfora como un principio de configuración narrativa y cuáles son las condiciones de lectura que habrán de cumplirse en tal caso? ¿Hasta qué punto la significación de un relato literario se encuentra determinada —y densificada— por las relaciones que establece con otros textos? ¿Cómo traduce una representación verbal la dimensión icónica de un objeto plástico? Cada ensayo de Constelaciones I elabora una respuesta a alguna de estas interrogantes a partir de una reflexión teórica y crítica que orienta el análisis de los textos literarios en cada caso.

El apartado inicial, titulado "Sobre el relato", expone de manera general y esquemática los diversos aspectos que intervienen en la configuración de un relato y que serán objeto de un desarrollo profundo a lo largo de la primera parte del libro. Tal es el caso de la perspectiva narrativa, noción que es ampliada y redimensionada en dos estudios complementarios: "Visión autoral/visión figural: una mirada desde la narratología y la fenomenología" y "Perspectiva narrativa: visión, interpretación y construcción de mundos".

En ellos, la autora dialoga con diversos aportes procedentes de la filosofía (Merleau-Ponty, Ricceur, Husserl) y de la teoría narrativa (Stanzel, Dolezel, Genette) para llamar nuestra atención sobre las dimensiones fenomenológicas, hermenéuticas y constructivas de la perspectiva, dimensiones que permiten situarla no solamente como una técnica literaria, sino como un auténtico principio de visión, comprensión y construcción de mundos posibles.

Las reflexiones de Paul Ricoeur vertidas en Soi-même comme un autre sirven de base a una iluminadora lectura de El obsceno pájaro de la noche, en "La multiplicidad del sujeto: construcción y disolución de la identidad narrativa". Si bien el nombre propio es la condición para el reconocimiento de un personaje como el mismo en el transcurso de un relato, son las acciones y transformaciones operadas en el tiempo y unificadas por ese nombre las que hacen del personaje una historia con sentido. La identidad se construye entonces narrativamente, pero es también por la narración que la identidad se pierde, como lo ejemplifica la novela de José Donoso, obra donde la subjetividad del protagonista se disuelve en una proliferación de voces y en una serie de transformaciones ontológicas que impiden no sólo el establecimiento de un mínimo de cohesión, sino la permanencia misma del nombre propio.

La vida interior de los personajes y las diversas formas en que el discurso narrativo da cuenta de ella son objeto de una amplia reflexión en "Modos de representación de la conciencia". La distinción entre discurso exterior o hablado y discurso interior o pensado, prácticamente inexistente en términos formales en la narrativa de siglos anteriores, y particularmente enfatizada y refinada por la novela del siglo xx, es el punto de partida para la elucidación de este aspecto del relato. De George Eliot a James Joyce, pasando por Thomas Mann y Virginia Woolf, el relato tiende a ser menos una serie de aventuras que un viaje a las profundidades de la conciencia. Las modalidades discursivas de este viaje y sus efectos de sentido en la obra de los autores mencionados son explicados a partir de tres categorías: psiconarración, monólogo interior y monólogo narrado.

No sólo el espacio interior de la conciencia se encuentra subordinado a formas especiales de representación narrativa, también la configuración del espacio exterior que sirve de amueblado a una historia depende primordialmente de un tipo de discurso: la descripción. Gracias a las secuencias descriptivas de un relato, resultado de la interacción entre una serie predicativa y un modelo de organización que le da forma y sentido, el mundo de la diégesis se vuelve visible e incluso habitable para el lector. En "Modos de representación del espacio en la narrativa de ficción", Luz Aurora Pimentel distingue, mediante la lectura de autores como Flaubert, Proust, Donoso o Carpentier, entre aquellos sistemas descriptivos que, basados en modelos de saber y de poder de una época dada, construyen una imagen realista del espacio, y aquellos que, apegados más a un esquema analógico, configuran un espacio vivido de corte impresionista.

Los tres ensayos que cierran la primera parte de Constelaciones I están dedicados al tema de la metáfora, a su dimensión icónica y a su potencial narrativo. Los aportes teóricos del Grupo µ (Rhétorique générale, Rhétorique de la poésie) y de Paul Ricoeur (La métaphore vive) son la base de una aproximación que sitúa a la metáfora no como un simple fenómeno de sustitución léxica, sino como un proceso que desestabiliza y transforma el significado total del enunciado, dando lugar a la generación de una dimensión icónica del sentido. Esta comprensión discursiva de la figura anticipa ya la elaboración de un concepto más amplio —el de "narración metafórica"— que hace de ella un auténtico principio de organización narrativa. Como mecanismo que permite articular dos secuencias textuales discontinuas dentro de un relato, según Pimentel, la metáfora abre la puerta a otros modos de lectura y, en consecuencia, a otras formas —constructivas— de la significación.

Dedicada a temas de literatura comparada, la segunda parte del libro reúne tres ensayos que, desde los presupuestos de una teoría de la transtextualidad, exploran las transformaciones operadas por diversas obras literarias en torno a un mismo tema, así como las complejas relaciones entre literatura y pintura. En el primero de ellos, la autora emprende una revisión conceptual de los términos empleados tradicionalmente por la tematología con el objeto de dotarlos de una mayor precisión semántica; del mismo modo, subraya la importancia de abordar el estudio de los temas y los motivos desde una perspectiva textual y transtextual, pues ello permite no sólo dar cuenta de las redes de significación que se tejen entre los textos, sino también poner de relieve las dimensiones ideológicas de una obra. Esto se ve claramente en la lectura que Pimentel hace de cinco obras que reelaboran el mito literario de Salomé, donde los distintos desplazamientos temáticos operados por Mallarmé, Flaubert, Laforgue, Wilde y Strauss en cada uno de sus textos son analizados minuciosamente a la luz de un tejido de relaciones hipo e hipertextuales. Si durante siglos es Juan la figura que orienta la significación de la historia, a partir de la segunda mitad del siglo xix son Herodías y Salomé las que pasan a ocupar gradualmente el centro de ésta. En consecuencia, la carga temática religiosa que impera en el texto bíblico se ve eclipsada por otros valores que orientan la trama hacia la política, el erotismo o la perversión.

Fruto de la reelaboración de dos trabajos previos, el último ensayo de Constelaciones I aborda el problema de la ecfrasis, noción que la teoría literaria ha adoptado para dar cuenta de aquellos textos de carácter descriptivo que guardan una relación referencial y representacional con un objeto plástico. Luz Aurora Pimentel analiza aquí las distintas relaciones que pueden producirse entre una representación verbal y una representación visual, así como los grados de transformación y deformación que operan tales relaciones en cada una de ellas. De acuerdo con la autora, no sólo el texto verbal otorga al texto plástico significaciones que no le son propias, también este último añade al primero una dimensión icónica que lo convierte en un verdadero iconotexto. Siguiendo la lógica que organiza la totalidad del libro, no obstante, la ecfrasis resulta aquí sólo un modo de leer más profundamente la obra de Paz, Proust y Cortázar. Un modo que, como la propia autora reconoce, puede resultar a veces delirante, pero de ningún modo impertinente.

Constelaciones I. Ensayos de Teoría Narrativa y Literatura Comparada da cuenta de una transformación importante en el pensamiento de Luz Aurora Pimentel, una transformación que se relaciona primordialmente con un desplazamiento de énfasis en relación con sus libros anteriores: ya no se trata ahora, sobre todo, de poner a prueba los conceptos de una metodología, sino de trazar el itinerario de una lectura que desemboca siempre en la renovación del sentido de las obras literarias y en una escritura destinada a ampliar nuestros horizontes, una escritura que, a la manera de Proust, nos reclama incesantemente: "Regarde! Apprends à voir!".

 

Lorena Ventura Ramos

 

Reseñas

Jean-François Bordron. Image et vérité. Essais sur les dimensions iconiques de la connaissance, Lieja: Presses Universitaires de Liège, 2013, 190 pp.

"Al parecer, percibimos el mundo como una imagen, y ello [...] a través de todas las modalidades sensoriales" (p. 169). Para Jean-François Bordron, la semiótica engloba en un mismo conjunto las percepciones del mundo, las construcciones del lenguaje que las traducen y los procesos que conducen incesantemente de unas a otras. Esta interrogación general sobre las relaciones entre el sentido y lo sensible —una interrogación constante en las obras del autor— es aquí desarrollada a través de la noción de imagen, en la frontera siempre problematizada entre lo semiótico y lo ontológico. Dicha noción es erigida en concepto en la medida en que abarca todas las fuentes sensoriales que contribuyen a su formación más allá del ámbito exclusivamente visual, incluyendo también las representaciones cognitivas, las imágenes mentales. Es así como el concepto de imagen en su sentido más amplio adquiere una potencialidad heurística considerable, permitiendo interrogar la dimensión veridictoria de ese momento particular del recorrido perceptivo donde se constituyen las formaciones "imaginantes" (relativas a la imagen). En efecto, si nos representamos la experiencia como un "flujo" de sensaciones brutas, las inflexiones operadas sobre ese continuum dan lugar a las saliências que son las cualidades sensibles. Resultado de ese procedimiento que supone una "detención", la imagen aparece entonces como un "estado" (por oposición a la transformación continua del flujo) en el que los componentes internos de las formas adquieren un cierto grado de estabilidad. Este principio mereológico de organización que las imágenes manifiestan es lo que Jean-François Bordron llama, justamente, la "iconicidad". Las dimensiones icónicas del conocimiento, tema de este libro, aparecen como prolongaciones de las de la percepción y constituyen así las primeras zonas de estabilidad relativa en la formación del saber. La fuerza de la investigación semiótica en el estudio de este objeto filosóficamente fundamental reside en la posibilidad de dar forma a procesos que de otro modo serían inaccesibles o exageradamente abstractos. Estos procesos son abordados a través de análisis puntuales de imágenes que van de la astronomía, la física y las matemáticas a las artes plásticas y al teatro de máquinas, pasando por la micología y la medicina. En todos los casos, de lo científico a lo estético, la interrogación implica la función de imagen y su papel en la construcción del sentido. El interés de este trabajo para la estética y para las disciplinas que se ocupan del estudio de los lenguajes visuales y de las obras plásticas reside en el hecho de remontar del fenómeno de la imagen en su aparecer hasta sus fuentes y pre-condiciones cognitivas, poniendo en evidencia su profundidad epistémica.

Ahora bien, el valor cognitivo de la imagen remite inevitablemente, más acá de su estatuto convenido de simulacro, al problema crucial de la verdad. Sentido y verdad son aquí concebidos en una relación de presuposición recíproca, la verdad constituyendo incluso, según el autor, "el centro de gravedad" del sentido (p. 28). ¿Por qué medios y a partir de qué premisas una imagen puede definirse como verdadera o falsa? La cuestión es abordada frontalmente, y sus implicaciones en lo que respecta tanto a la epistemología como a la estética y la ontología son finamente desarrolladas bajo el control de la teoría semiótica y de su punto de vista transversal. Desde esta mirada, no se trata tanto de establecer una tipología de las imágenes sino de identificar las diferentes vías que conducen de una imagen a la verdad que se busca.

En particular, a partir de la estructura temporal de la significación —que comprende la sincronía, la diacronía y el "acontecimiento" en tanto operador de su mediación—, el autor identifica tres enfoques posibles de la dimensión veridictoria de las imágenes: un enfoque inmanente, un enfoque retórico y un enfoque dialéctico. La perspectiva inmanente, propiamente sincrónica, supone la existencia de una verdad interna a la imagen que resultaría de un proceso de "descubrimiento". La imagen aparece así como una zona de coacciones epistémicas. En el ámbito de la imagen científica, es por ejemplo el caso del paradigma, fundamentalmente icónico, que subyace en la epistemología mecanicista: postulando la composición de las partes entre ellas a través de relaciones causales, la imagen en la cual se funda el mecanicismo no sólo permite la explicación de ciertos fenómenos, sino que sobre todo determina las condiciones de posibilidad de la experimentación.

El punto de vista retórico, que implica la diacronía, supone la existencia de un lugar, de roles temáticos y de una finalidad —como en la imagen médica: un hospital, un médico, un diagnóstico. Se considera aquí el entorno pragmático de la imagen y las estrategias persuasivas movilizadas en función de la finalidad que se pretende alcanzar. En este sentido, los dispositivos tecnológicos hoy en día utilizados para hacer inteligibles imágenes que van de lo más grande y lejano —la galaxia— a lo más pequeño e íntimo —el interior del genoma— pueden ser considerados como instrumentos de argumentación en el ámbito científico: "la tecnología ofrece el lugar retórico de la imagen" (p. 172).

Por último, el enfoque dialéctico, que se relaciona con la problemática de la enunciación y por lo tanto remite al acontecimiento, no persigue finalidad alguna sino que manifiesta una intención de significación, constituyendo un horizonte de espera que se transforma en la matriz de este acontecimiento: así, en matemáticas las construcciones llamadas "auxiliares" son imágenes que prueban un teorema anteriormente planteado —también bajo la forma de una imagen—, agregando un elementó conclusivo que no figuraba en las premisas. La dialéctica se encuentra, pues, asociada a la imaginación y a la invención que ella hace posible.

Dado que estos tres modos de abordar el problema de la verdad en la imagen no se excluyen mutuamente, sus relaciones complejas son constantemente interrogadas a lo largo del libro. Inútil buscar —como un lector demasiado confiado podría intuitivamente hacerlo— en su estructura tripartita ("Verdad e inmanencia", "Retórica y dialéctica", "Imagen y ciencias") un método explicativo que correspondería a la presentación sistemática de cada una de las vías identificadas. Por el contrario, éstas se entrecruzan, se superponen, se reflejan mutuamente siguiendo un principio decisivo, que nos parece profundamente revelador: el principio del espejo. Ya que, en su forma y en su contenido, estos ensayos son el fruto de una inteligencia especulativa, tanto en el sentido figurado y conceptual como en el sentido propio de "especular"; tanto en el sentido actual como en el sentido etimológico: speculum > espejo (especulación > observar el cielo y los movimientos relativos de los astros con la ayuda de un espejo).

En la conclusión del libro, el autor se interroga sobre el punto de encuentro entre las tres vías anteriormente descritas de acceso a la verdad de las imágenes. Entonces cita, explicitando así su propio hacer, un pasaje de Leonardo da Vinci en el que, buscando un método para verificar la conformidad de una pintura con la "cosa" representada, el artista propone justamente comparar la pintura en cuestión con la imagen de su modelo reflejada en un espejo. Es entre la pintura, el espejo y el modelo por él reflejado que se juega a fin de cuentas la cuestión de la verdad de la imagen, tanto desde el punto de vista retórico —la técnica que hace posible la reflexión— como dialéctico —el acto de enunciación que subyace en la producción de las dos imágenes— e inmanente —su dinámica interna. Significativamente, el primer capítulo del libro —"La cuestión de la verdad en el contexto de la imagen"— presenta una fotografía científica de nuestra galaxia que resulta ser en realidad un collage elaborado a partir de miles de fotografías. La unicidad de esta composición, y por lo tanto su verdad, resulta en el fondo del mismo procedimiento a través del cual el pintor hace de un reflejo la verdad de su pintura: es el espejo de Da Vinci. Este principio especulativo conduce a una definición ni mimética ni representacional, sino profundamente semiótica, de la verdad icónica como "acuerdo entre una imagen y lo que a través de ella es hecho imagen" (p. 34).

El desdoblamiento originario de la imagen supone la existencia de al menos dos "escenas" más o menos próximas entre ellas y cuya distancia puede ser más o menos explícita —la imagen muestra que ella muestra y cómo muestra. Según la distancia que separa las dos escenas, el autor identifica diferentes manifestaciones de la imagen sugiriendo una estimulante tipología: la imagen-acontecimiento presenta la mayor proximidad con el acto que la hace aparecer; la imagen-escritura, alejándose de su fuente enunciativa, centra la atención en su plano de la expresión y en las condiciones de su lectura; la imagen-horizonte, separando aún más la escena de la expresión y el horizonte de su finalidad, desplaza la atención de los indicios que la constituyen hacia aquello de lo cual son el indicio.

Por otra parte, si el problema de la verdad atañe invariablemente a la relación entre dos imágenes por medio de una tecnología especular, el conocimiento mismo se inserta en un esquema semejante de mediación. El sujeto no accede al mundo sino a través de una imagen compleja, surgida del encuentro entre por lo menos dos imágenes: la del mundo que "se da" en tanto imagen, y la que modela la mirada que en él posará el sujeto. "La imagen es siempre especulativa", sostiene Jean-François Bordron. Del mismo modo, "el acceso a la significación, y por lo tanto a la verdad [...] es un proceso esencialmente especulativo", escribe en la frase que cierra el libro. Entre el cielo y su reflejo, entre la mirada y el cielo, el speculum constituye así el anclaje último del sentido.

 

Verónica Estay Stange

 

De las adquisiciones del Fondo

Ana Camblong y Froilán Fernández. Alfabetización semiótica en las fronteras, Volumen I. Dinámicas de las significaciones y el sentido, Argentina: Editorial Universitaria, Universidad Nacional de Misiones, 2011, 134 pp.

Ana Camblong, Raquel Alarcón y Rosa di Módica. Alfabetización semiótica en las fronteras, Volumen II. Estrategias, juego y vida cotidiana, Argentina: Editorial Universitaria, Universidad Nacional de Misiones, 2012, 162 pp.

 

La obra Alfabetización semiótica en las fronteras está compuesta por dos volúmenes que entretejen la teoría y la práctica continuamente. La alfabetización semiótica es una propuesta didáctica integral que actúa con todos los signos que componen la vida práctica. En otras palabras, las estrategias didácticas alfabetiza-doras diseñadas por los autores, operan semióticamente en sus mismas intervenciones prácticas. Por lo tanto, este proyecto de alfabetización está organizado mediante actividades medulares de la vida diaria: la experiencia y la conversación.

Así, se considera que la conversación constituye una experiencia fundante en la instauración de las significaciones y del lenguaje y, por otro lado, se asume que toda experiencia deviene conversación en el intercambio de significaciones y sentido. Como se aprecia, la conversación refiere a un diálogo semiótico que excede el lenguaje e incluso lo precede. La experiencia instalada en los aprendizajes primarios nos permite entender la amalgama semiótica de cuerpo, hábitos, memoria y pensamiento, como punto de inflexión de los aprendizajes. Las experiencias conversadoras atañen, por consiguiente, a los planteos teóricos y metodológicos, a las estrategias didácticas, a nuestros intercambios con los docentes, al proceso semiótico de aprendizaje de los niños y a la dinámica de la propia investigación.

Asimismo, para los autores, conversar comprende un conjunto de supuestos que se vuelven condiciones elementales tanto para los conceptos teóricos, como para los procedimientos y estrategias acuñados en los procesos de investigación, en las transferencias y en las alternativas didácticas diseñadas por este equipo de trabajo. Por tanto, la actividad conversadora favorece y acepta algunas reglas básicas en el gran espectro de convenciones que la complejidad de la conversación solicita, porque conversar tiene su encanto, pero, de igual forma, genera sus propias condiciones. Los investigadores consideran los siguientes postulados básicos: capacidad de apertura hacia el/la otro/otra, con una gran disponibilidad de intercambio y escucha; respeto a la diferencia; conservación y cuidado del clima global en el que respira la interacción; valoración del sentido común, de los discursos coloquiales y de las experiencias de vida práctica; y por último, vigilancia constante de los componentes dinámicos que integran el pequeño mundo conversador: discursos, gestos, miradas, distancias, tonos, posturas corporales, indicios intermitentes, tamices casi imperceptibles pero que inciden en la atmósfera, con variaciones mínimas. Todo esto propicia un estado de atención sobre las significaciones integradas para poder percibir, interpretar e instalar del modo más adecuado posible, estrategias móviles que soporten y compensen las múltiples asimetrías de las circunstancias dialógicas en general y pedagógicas en particular.

El discurso educativo ambiguo que pregona el "respeto a la diferencia", y al mismo tiempo, en su imposición arbitraria, transgrede las diferencias, ha generado un malestar en los procesos alfabetizadores en general; también ha originado un descontento crítico y ha quebrantado la credibilidad de los maestros. Es difícil salvaguardar una conversación serena y una atenta escucha en la confusa situación docente de cualquier nivel educativo de zonas lindantes en donde constantemente se experimenta la invariable paradoja de ser parte de una nación y estar fuera de ella al mismo tiempo, apartados de resoluciones que contemplen idiosincrasias, economías y dinámicas diversas y a la vez, circunscritos en los alcances del cumplimiento de planificaciones centralizadas más allá de toda diferencia. Como siempre, las víctimas más vulnerables de ese discurso educativo oficial improcedente e injusto son los niños, pero también lo son los docentes.

Los autores, sin embargo, persisten en la voluntad tenaz por mantener el diálogo, actividad sin igual, exploradora inigualable de posibilidades que genera y desarrolla intercambios de relatos, de experiencias y experimentos en una atmósfera amistosa, digna, de riguroso trabajo intelectual y, sobre todo, con mucho sentido del humor. Conversar en estos términos no es algo superfluo, sino una opción que no puede desentenderse de las y de los otros. De igual forma, conlleva una dirección política que desliza sus estrategias hacia zonas fronterizas poco atendidas por el poder concentrado, con el objetivo de realizar un ejercicio democráticamente efectivo del saber compartido.

 

José Omar Aca Cholula

 

Actividades académicas

* La Federación Latinoamericana de Semiótica y la Asociación Mexicana de Estudios de Semiótica Visual y del Espacio, en colaboración con la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de San Luis Potosí y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, realizaron el vn Congreso Latinoamericano de Semiótica, con el tema "Semiótica, Cultura, Arte y Tecnología". El evento tuvo lugar del 17 al 23 de febrero de 2014, en el Centro Cultural Universitario Bicentenario, en la ciudad de San Luis Potosí, México.

* Del 16 al 20 de septiembre de 2014 se celebró el XII Congreso Mundial de la AIS (Asociación Internacional de Semiótica) con la temática: "Nueva Semiótica: entre Tradición e Innovación", el cual tuvo como sede la Nueva Universidad Búlgara, en la ciudad de Sofía.

* En la ciudad de Almería, España, se celebró el iv Congreso Internacional y el XIV Simposio Internacional de la Asociación Andaluza de Semiótica, los días 19 y 20 de septiembre de 2014, cuya temática se centró en "La Proyección Internacional de la Cultura Andaluza".

* Del 5 al 7 de noviembre de 2014 se realizó, en la ciudad de Cali, Colombia, el v Congreso Internacional y Nacional de Semiótica de la Asociación de Estudios Semióticos de Colombia (ASES). El tema que convocó a investigadores de diversos países fue "La Cultura, un Escenario de Interacciones e Interpretaciones".

* Bajo la temática "Diversidades. Miradas Semióticas en un Mundo Global", la Asociación Venezolana de Semiótica, bajo el auspicio de la Universidad Central de Venezuela, convocó a su VIII Congreso Venezolano Internacional de Semiótica. El Congreso se llevó a cabo en la ciudad de Caracas, del 11 al 15 de noviembre de 2014.

Creative Commons License All the contents of this journal, except where otherwise noted, is licensed under a Creative Commons Attribution License