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Boletín médico del Hospital Infantil de México

versión impresa ISSN 1665-1146

Bol. Med. Hosp. Infant. Mex. vol.67 no.4 México jul./ago. 2010

 

Editorial

 

Algunos factores determinantes de la investigación médica en un hospital de niños

 

Some determinant factors for medical research in a children's hospital

 

Samuel Flores Huerta

 

Departamento de Investigación en Salud Comunitaria, Hospital Infantil de México Federico Gómez, México, D.F., México

 

Autor de correspondencia:
Dr. Samuel Flores Huerta

Correo electrónico: floreshuertamd@gmail.com

 

Fecha de recepción: 11-05-10.
Fecha de aceptación: 11-05-10.

 

En la literatura médica se da por hecho que el quehacer de los científicos se refleja en los artículos originales que aparecen publicados en las revistas de este tipo, pero poco se conoce o poco se ha explorado sobre los factores que determinan el proceso de la investigación científica, en este caso la médica. En los países en desarrollo se vive la paradoja de la abundancia de temas por investigar o por solucionar, simultáneamente con la escasez de recursos humanos, financieros y de instalaciones para realizar investigación científica. Esta paradoja obliga a quienes toman las decisiones, a ordenar la agenda, a priorizar los temas de investigación y a conocer los determinantes que motivan la investigación científica. Por estas razones, resulta interesante el artículo de Muñoz y cols. sobre la investigación médica que se realiza en un hospital para niños, que atiende enfermedades complejas, cuyo propósito es utilizar la información para establecer prioridades en este complejo proceso.1

Ciencia y conocimiento, actualmente, son parte del conjunto de activos sin los que no podría entenderse una sociedad moderna. Cuando estos conocimientos, transformados en tecnología, se incorporan a la vida diaria, cambian dramática y rápidamente el estilo de vivir de las personas y es difícil que, posteriormente, se abandonen estos hábitos. En el campo de la salud, son permanentes la actualización en el conocimiento y las tecnologías, tanto en los centros de diagnóstico y atención de los enfermos como en los laboratorios de investigación científica. En cuanto a la trascendencia, sobresale la ayuda que brinda el conocimiento y el desarrollo tecnológico para entender mejor la realidad. Sobre el conocimiento y desarrollo descansan el confort y el bienestar del que disfrutan las sociedades desarrolladas, y sustentan también la solución de muchos de los problemas que las aquejan. Por otra parte, la innovación, en cualquiera de los ámbitos, genera áreas de oportunidad para la inversión financiera y la creación de empleos para los ciudadanos; en suma, conocimiento y tecnología se han convertido en elementos indispensables para el desarrollo de las sociedades. Se ha dicho que, sin ciencia ni tecnología, las sociedades están destinadas al subdesarrollo. No hace falta aclarar que, para que ocurra lo que sucintamente se ha descrito, la investigación científica tiene que posicionarse en la estructura del sistema educativo para formar científicos profesionales; estos generarían los conocimientos para contribuir a la solución de los problemas y se vincularían con los sistemas de producción e innovación dentro de un marco de asignación de recursos especialmente destinados para ello.

Por estas razones, el artículo que comento aparece como una actividad laudable, novedosa, interesante, dado que no abundan los intentos por conocer ni los temas ni las determinantes de la investigación científica. En este sentido, la información que ofrece constituye un estado del arte de lo que ocurre alrededor de este proceso. En cuanto a los temas que ocupan la agenda de los investigadores, las enfermedades infecciosas, las malformaciones congénitas, las leucemias y las enfermedades metabólicas ocupan los cuatro primeros; la mayoría son abordados desde la perspectiva biomédica, con muy poca presencia del enfoque epidemiológico. No hay mayor especificación de los temas pero es posible suponer que se encuentren las enfermedades infecciosas que afectan a los enfermos crónicos o críticamente enfermos; probablemente, en el grupo de enfermedades metabólicas se encuentren los niños obesos con alguna morbilidad asociada, como el síndrome metabólico, asma o diabetes mellitus tipo 2. En este sentido, más que congruencia entre los temas de investigación y las necesidades para el cuidado de la salud de los niños, los temas reflejan las demandas de atención para la sobrevivencia de enfermedades complejas, como en la época en que se abrió el HIMFG fueron la necesidad de atención de la desnutrición y las enfermedades diarreicas.

Llama la atención que quienes están realizando este trabajo sean investigadores ubicados en las categorías con menor rango de las escalas usadas, y llama más la atención que no aparezcan representados convenientemente los investigadores consolidados. En cuanto a la productividad de artículos científicos por los investigadores que respondieron la encuesta, no hay referentes apropiados para emitir un calificativo.

Desde la perspectiva de quien no está inmerso en este proceso de investigación, sino que lo observa desde fuera, el ejercicio da para muchas reflexiones. La primera es que con esta información se tiene un estado del arte de lo que ocurre; que los resultados, más que prioridades, informan necesidades de conocimiento para la atención de enfermedades que son las de mayor demanda de atención. Que los resultados motivan a conocer cómo fortalecer el quehacer de quienes realizan la investigación científica, especialmente en cuanto a su consolidación profesional, y de la infraestructura de los laboratorios para que realicen las pruebas, ensayos y determinaciones de sustancias o moléculas necesarias. La ausencia de investigación epidemiológica probablemente abra una oportunidad para la investigación multidisciplinaria, para el estudio de alternativas de prevención de enfermedades crónicas y degenerativas, que anteriormente eran de la edad adulta y que ahora empiezan a padecer los niños.2

Probablemente, dentro de las reflexiones surgirá la competitividad, que seguramente tomará en cuenta la preparación de los investigadores, los recursos asignados y la trascendencia de los conocimientos que se obtengan para la solución de algunos de los problemas que aquejan a los niños.

Desafortunadamente, la fracción del PIB que México invierte para ciencia y desarrollo es de 0.49%, la más baja dentro del grupo de países que integran la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). La cifra promedio de este grupo de países es de 2.0% y la inversión que realizan Brasil y Chile es del 1% y 0.7%, respectivamente.3 Sin duda, la ambición de generar conocimientos con trascendencia social, más allá de publicaciones, tendrá que considerar una reflexión adicional sobre este último punto.

 

Referencias

1. Muñoz O, Pérez Cuevas R, García AA. Setting priorities for pediatric research: an excercise for the research agenda of the Hospital Infantil de México Federico Gómez. Bol Med Hosp Infant Mex 2010;67:327-334.         [ Links ]

2. Barrientos-Pérez M, Flores-Huerta S. ¿Es la obesidad un problema médico individual y social? Políticas públicas que se requieren para su prevención. Bol Med Hosp Infant Mex 2008;65:639-651.         [ Links ]

3. OECD. Mexico should invest more in innovation to boost economic growth, says OECD. Available at: http://www.oecd.org/document/33/0,3343,en_2649_37417_44354209_1_1_1_1,00.html.         [ Links ]