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Boletín médico del Hospital Infantil de México

versión impresa ISSN 1665-1146

Bol. Med. Hosp. Infant. Mex. vol.66 no.5 México sep./oct. 2009

 

Estadísticas vitales

 

Comportamiento de la mortalidad en México por malformaciones congénitas durante el período 1980-2007

 

Behavior of mortality in Mexico by congenital malformations in the period 1980-2007

 

Sonia B. Fernández-Cantón1, Gerardo Perdigón-Villaseñor2

 

1 Centro Nacional para la Salud de la Infancia y Adolescencia, Secretaría de Salud

2 Departamento de Ediciones Médicas, Hospital Infantil de México Federico Gómez, México, D. F., México

 

Tal y como se ha comentado en ocasiones anteriores, la mortalidad infantil ha sufrido descensos importantes a lo largo del siglo XX, gracias a la adopción de diversas medidas en las áreas de Salud Pública, Medicina Preventiva y Atención Médica. Durante ese tiempo, la estructura por causas de muerte se transformó; al haber disminuido considerablemente las enfermedades infecciosas (diarreas, enfermedades respiratorias) que afectaban grandemente la mortalidad infantil, cobran importancia, como determinantes de mortalidad, enfermedades de tipo crónico como las malformaciones congénitas (MC), las neoplasias y los accidentes.

Las MC representan hoy en día la segunda causa de muerte entre la población de menores de un año (después de las afecciones perinatales), siendo la causa más frecuente las malformaciones del corazón (que representa 43.5% del total del grupo); considerando únicamente a los menores de un año, la tasa de mortalidad pasa de 224 a 337 defunciones por cada 1 000 habitantesde esa edad entre 1980 y 2007, lo que en términos del número de muerte representa un incremento de 5 188 a 6 417 durante los años antes mencionados (Cuadro 1).

En relación al total de muertes infantiles, el peso relativo de las MC se incrementa considerablemente al pasar de 5.5% en 1980 a 21.2% durante el año 2007.

Si bien las MC afectan principalmente a los menores de un año de edad, las muertes no son privativas de ese grupo, ya que encontramos defunciones en otras edades, sobre todo hasta los 15 años de edad. La proporción al interior de estos grupos etáreos ha ido creciendo conforme avanzan los adelantos médicos, ya que sin duda para este caso, los niveles de mortalidad tienen estrecha relación con la evolución de técnicas de tratamiento y rehabilitación, las cuales van implementándose en medios más amplios, lo que contribuyen al alargamiento de la vida y a las mejoras en la calidad de ésta. Por otra parte, también es cierto que actualmente son muchas las enfermedades congénitas que pueden ser resueltas de manera satisfactoria, brindando al paciente la oportunidad de una mayor calidad de vida. La gráfica en la figura 1 muestra la evolución de la mortalidad en los menores de cinco años de vida.

Es importante señalar que hay quienes piensan que el incremento de las defunciones por MC puede deberse a la mejora de la eficacia en el diagnóstico de estas enfermedades. Esos resultados pueden reflejar un rezago en la oferta de tratamientos oportunos y la existencia de barreras que impiden la atención de estos pacientes en las unidades médicas de mayor especialidad.

Respecto a la morbilidad o incidencia de los padecimientos, la información es muy escasa y poco confiable, por lo que parece indispensable para lograr un mayor conocimiento de esta entidad implementar sistemas de registro adecuados en las unidades médicas que prestan atención a pacientes, a fin de que esta información sea conocida por los profesionales de la salud que tienen la responsabilidad en el manejo de estos casos.

A manera de comentario final, debe reflexionarse en que lograr mayores descensos en las tasas de mortalidad infantil será muy difícil si antes no se logra la reducción en la incidencia (y la letalidad) de las MC, siendo una de las mejores estrategias extender la lucha contra las enfermedades congénitas al terreno de lo neonatal.