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Sinéctica

versión impresa ISSN 1665-109X

Sinéctica  no.35 Tlaquepaque jul./dic. 2010

 

Temático

 

Mecanismos de monitoreo de los compromisos en educación en América Latina: sistemas regionales de indicadores educativos

 

Daniel Óscar Taccari

 

Magister scientiae en Biometría en la Universidad de Buenos Aires–Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

 

Recibido: 21 de abril de 2010.
Aceptado para su publicación: 13 de julio de 2010.

 

Resumen

En América Latina conviven diversos esquemas de monitoreo de los compromisos y estrategias en educación propuestas por los jefes de Estado en diferentes dependencias políticas que operan en la región. Estos mecanismos de evaluación y seguimiento presentan un objetivo común: ofrecer información oportuna y confiable que sirva como herramienta para el diseño de políticas educativas que buscan garantizar el derecho a una educación de calidad para todos. Sin embargo, cada uno de ellos presenta su propio sistema de indicadores, lo que deriva en un inventario voluminoso de información disponible para la descripción y el análisis de la situación educativa de los países latinoamericanos. Si bien varios de estos sistemas comparten algunas de las metas fijadas y los indicadores propuestos, la mayoría atiende demandas diferentes y utiliza, en algunos casos, fuentes de información distinta, con las posibles inconsistencias derivadas de esta práctica. Los avances en cuanto a la disponibilidad de información estadística en educación en los países de la región permiten la construcción de estos sistemas, aunque todavía restan importantes esfuerzos para generar indicadores pertinentes con los desafíos educativos que enfrenta América Latina en su conjunto.

Palabras Clave: sistemas de indicadores educativos, estadísticas educativas regionales.

 

Abstract

In Latin America there are a number of schemes to monitor education commitments and strategies proposed by the Heads of State in the region. These monitoring and evaluation mechanisms have a common goal: to provide timely and reliable information that can serve as a tool to design educational policies to guarantee access for all to a quality education. However, each President presents its own set of indicators, resulting in a large inventory of information available for the description and analysis of the educational situation of Latin American countries. While several of these systems share some of the targets and proposed indicators, almost all correspond to different demands and make use of different information sources, allowing for possible inconsistencies from this practice. The countries of this region present advance in the availability of statistical information on education therefore permitting the construction of these systems. Although significant efforts to generate relevant indicators with the current educational challenges facing Latin America as a whole have to be made.

Keywords: educational indicator systems, regional education statistics.

 

INTRODUCCIÓN

La gestión de los sistemas educativos de los países de América Latina requiere información confiable y oportuna para definir las líneas de acción en el terreno educativo y diseñar políticas públicas para el sector acordes con la situación educativa y los objetivos fijados. La disponibilidad de información pertinente con esta demanda se ha vuelto un factor prioritario dentro de las agendas de trabajo de los países de América Latina, lo que ha derivado en una creciente y continua proliferación de iniciativas tendentes a la producción de estadísticas educativas. Más específicamente, los indicadores educativos cobran una relevancia cada vez mayor para la toma de decisiones. Esto conduce a la instalación de muchos y variados sistemas de indicadores educativos a escala nacional, organizados según diferentes estructuras relacionadas con los objetivos y las metas definidas en los proyectos político–institucionales de dichos países, en el mejor de los casos.

En el plano regional, y como eco de las iniciativas mundiales, conviven diferentes instancias políticas y organismos que convocan a los estados y definen horizontes deseables de mejoras y avances en el desarrollo social y, más específicamente, con intenciones cuantificables de mejoras en la calidad de la educación de los niños y jóvenes de América Latina.

Dichas instancias regionales y sus respectivos planes y programas en educación aprobados por los jefes de estado y autoridades educativas nacionales, suelen definir un conjunto de metas y objetivos a ser alcanzados en un futuro próximo. Éstos exigen la definición de un sistema de seguimiento y monitoreo que permita evaluar el grado de avance y logro de dichas metas, mediante mecanismos comparables, oportunos, consistentes y de calidad. Así, cada uno de ellos ha incorporado un conjunto de indicadores, casi siempre a través de una organización sistémica, que tratan de dar respuestas a los problemas educativos regionales sobre cómo está y cómo avanza la educación de los países de la región según horizontes de mediano plazo, con base en ciertos estándares que aseguren la comparación entre países.

El siguiente trabajo presenta las estructuras y los contenidos de los principales sistemas regionales de indicadores educativos en América Latina, diseñados de acuerdo con normas estadísticas internacionales que permiten derivar un análisis comparado entre los países participantes de dichas instancias.

 

LOS COMPROMISOS EDUCATIVOS Y LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES EN AMÉRICA LATINA. MARCOS POLÍTICOS E INSTITUCIONALES PARA LA DEFINICIÓN DE LOS SISTEMAS REGIONALES DE INDICADORES EDUCATIVOS EN LA REGIÓN

Existen varios organismos e iniciativas regionales e internacionales convocantes de países latinoamericanos que incluyen planes colectivos en educación, muchos de ellos asociados a la consecución de metas comunes a un año dado. En general, estos planes en educación y sus respectivos objetivos son el producto de un trabajo conjunto de los países de la región, muchas veces en el plano internacional, aprobados y promulgados por sus jefes de estado en las cumbres y los foros realizados para tal fin.

La más emblemática de ellas se refiere a la Cumbre del Milenio de 2000, en la cual los jefes de estado de los países miembros de las Naciones Unidas definieron un conjunto de objetivos y metas en diversos temas relacionados con el desarrollo humano, como la disminución de la pobreza, el hambre, las enfermedades y las disparidades de género; el mejoramiento de las condiciones de empleo, educación y salud de la población en general; mayores perspectivas de supervivencia para las madres y sus niños; el mejoramiento del medio ambiente; y el fomento de una alianza de cooperación internacional.

Estos objetivos, comúnmente conocidos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), tienen fijado un horizonte de logro en 2015. De los ocho objetivos incluidos en la Declaración del Milenio, sólo uno se refiere a educación (ODM 2), el cual tiene asociado una meta específica (meta 2.A):

ODM 2: Lograr la Educación Primaria Universal
Meta 2.A. Asegurar que, para el año 2015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.

Por otro lado, el objetivo sobre la igualdad de género incluye una meta específica que refiere la equidad en el acceso a la educación:

Meta 3.A: Eliminar las desigualdades entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza para el año 2015.

En el ámbito de los organismos internacionales relacionados con la educación, el programa Educación para Todos (EPT) de la UNESCO, estipulado en 1990 en Jomtien, Tailandia, y reafirmado en Dakar, Senegal, en 2000, establece un conjunto de seis metas educativas a ser alcanzadas también en 2015, las cuales cubren un ámbito más amplio que el incluido en los ODM y hacen referencia a todas las etapas de la vida y las trayectorias educativas de la población:

Meta 1. Extender y mejorar la atención y educación de la primera infancia.
Meta 2. Conclusión universal de la educación primaria.
Meta 3. Acceso equitativo a programas de aprendizajes y competencias para la vida para jóvenes y adultos.
Meta 4. Incremento de 50% en los niveles de alfabetización de adultos.
Meta 5. Paridad de género para 2005 e igualdad de género al 2015.
Meta 6. Mejorar la calidad de la educación.

En el ámbito regional, la UNESCO, a través de su Oficina Regional de Educación, ha definido un plan de acción con un horizonte a 2017: el Proyecto Regional de Educación para Latinoamérica y el Caribe (PRELAC), el cual se basa en los siguientes principios: de los insumos y estructuras a las personas; de la mera transmisión de contenido al desarrollo integral de las personas; de la homogeneidad a la diversidad; y de la educación escolar a la sociedad educadora. Propone articular las acciones en torno a cinco focos estratégicos: 1) la construcción de sentidos y prácticas de la educación para construir sentidos acerca de nosotros mismos, los demás y el mundo en que vivimos; 2) los docentes y el fortalecimiento de su protagonismo en el cambio educativo para que respondan a las necesidades de los alumnos; 3) la cultura de las escuelas para que éstas se conviertan en comunidades de aprendizaje y participación; 4) la gestión y flexibilización de los sistemas educativos para ofrecer oportunidades de aprendizaje efectivo a lo largo de la vida; y 5) la responsabilidad social por la educación para generar compromisos con su desarrollo y resultados. El PRELAC reafirma el derecho de todas las personas a una educación de calidad para todos, entendiendo esta última como aquella que garantice un conjunto de cualidades mínimas de la educación: relevante, pertinente, equitativa, eficaz y eficiente.

Por su parte, el Instituto Internacional de Planeamiento Educativo (IIPE) de la UNESCO, en su sede regional, creó el Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), cuyo objetivo es dar seguimiento al panorama educativo de la región, a la luz de las profundas transformaciones económicas y sociales en América Latina, y contribuir al desarrollo y fortalecimiento de políticas sociales y educativas que garanticen una educación de calidad para todos. El sistema propuesto se organiza en nueve dimensiones de análisis: acceso; eficiencia interna y permanencia; relación entre estudio y trabajo; logros educativos; participación económica; categoría ocupacional y calidad de empleo; rama de actividad; ingresos laborales; y condiciones de vida.

En 1998, durante la Segunda Cumbre de las Américas en Santiago de Chile, los jefes de estado de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) definieron el Plan de Acción en Educación para la región con tres objetivos a ser alcanzados en 2010, y que tienen su foco en la educación primaria, la educación secundaria y la educación a lo largo de la vida:

• El 100% de los menores concluyan la educación primaria de calidad.
• El acceso para por lo menos 75% de los jóvenes a la educación secundaria de calidad, con porcentajes crecientes de conclusión.
• Garantizar oportunidades de educación a lo largo de la vida para la población en general.

En las siguientes cumbres y reuniones se incorporaron puntos adicionales que dan especial atención a la educación de la primera infancia y la promoción de la equidad en educación.

Si bien la información oficial de educación para la producción de los indicadores de los ODM es producida por la UNESCO, el monitoreo del conjunto completo de los ODM en la región se encuentra bajo la coordinación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Además de esta tarea, y en el marco de su sistema de estadísticas e indicadores sociales, la CEPAL publica un conjunto de indicadores educativos como insumo prioritario para el acompañamiento en la definición de políticas sociales en los países de la región.

Recientemente, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) promulgó el plan de educación Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los bicentenarios, en ocasión de las celebraciones del bicentenario de las independencias de los países latinoamericanos. Este plan propone once metas generales y 27 específicas para ser cumplidas en 2021:

Meta 1. Reforzar y ampliar la participación de la sociedad en la acción educadora.
Meta 2. Incrementar las oportunidades y la atención educativa a la diversidad de necesidades del alumnado.
Meta 3. Aumentar la oferta de educación inicial y potenciar su carácter educativo.
Meta 4. Universalizar la educación primaria y la secundaria básica y mejorar su calidad.
Meta 5. Ofrecer un currículo significativo que asegure la adquisición de las competencias básicas para el desarrollo personal y el ejercicio de la ciudadanía.
Meta 6. Incrementar la participación de los jóvenes en la educación secundaria superior, en la técnico–profesional y en la universitaria.
Meta 7. Favorecer la conexión entre la educación y el empleo a través de la educación técnico–profesional.
Meta 8. Ofrecer a todas las persona oportunidades de educación a lo largo de toda la vida.
Meta 9. Fortalecer la profesión docente.
Meta 10. Ampliar el espacio iberoamericano del conocimiento y fortalecer la investigación científica.
Meta 11. Invertir más e invertir mejor.

Existen otras iniciativas subregionales que congregan a grupos de países latinoamericanos con características geográficas y culturales comunes. Éstos también acuerdan escenarios educativos deseables, plasmados muchas veces en proyectos y planes de educación conjuntos en busca del mejoramiento. En este plano se encuentra el Mercosur Educativo, el cual, a través de su plan estratégico, define un conjunto de intenciones en el ámbito educativo para los países que integran el bloque.

Otra agrupación subregional, que incluye a los países andinos, es la Comunidad Andina de Naciones (CAN), cuyo Plan Integrado de Desarrollo Social (PIDS) promueve la creación del "Sistema de indicadores sociales" de la CAN, más específicamente: el subsistema referido a educación mediante el trabajo conjunto entre los institutos nacionales de estadísticas y los ministerios de educación. Éste incluirá información de educación tal que permita efectuar el monitoreo y la evaluación de las políticas sociales de los países derivadas del PIDS, así como del cumplimiento de las acciones establecidas en el Programa Estadístico Comunitario. Por último, la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana (CECC) agrupa a los países de América central con el objetivo de describir la situación educativa de los países que la componen y proponer un arreglo sistémico; presenta un sistema de indicadores que da cuenta de los procesos y resultados que son de interés de sus autoridades educativas.

 

LOS MECANISMOS DE MONITOREO Y EVALUACIÓN DE LOS COMPROMISOS EDUCATIVOS EN AMÉRICA LATINA

Existe un voluminoso y heterogéneo marco político–institucional que define la agenda regional educativa de los países latinoamericanos. Todas las iniciativas y organismos identificados han propuesto mecanismos para el seguimiento y la evaluación de los avances de los países en relación con los desafíos en educación definidos en dichos foros. Así, conviven diversos sistemas de indicadores educativos determinados desde estructuras y organizaciones tanto sistémicas como estratégicas, pero todos con la intención de mantener su vigencia en el tiempo y promover análisis longitudinales para evaluar si la velocidad de avance posibilitará a los países alcanzar las metas propuestas.

La arquitectura necesaria en cuanto a la disponibilidad de información estadística comparable obliga a crear sinergias entre los actores involucrados con el fin de propender a la producción de indicadores confiables, en el mejor de los casos provenientes de fuentes homogéneas y compatibles (en la medida de lo posible, la misma fuente).

Así, los países de la región han solicitado en las diferentes entidades promover el uso de las bases de datos comparables de la UNESCO, con el propósito de tener una única vía de acopio, validación y producción de estadísticas educativas internacionalmente comparables. Si fuera necesario, la información no prevista en las encuestas anuales de la UNESCO será objetivo de mecanismos de producción de información propios de cada instancia, siguiendo los estándares estadísticos internacionales definidos por los organismos de Naciones Unidas, Eurostat y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

A pesar de los esfuerzos para la no duplicación de trabajo de los países en responder a las demandas internacionales de información estadística en educación, todavía sigue siendo necesaria la definición de políticas conjuntas en materia de información y agendas de trabajo convergentes entre los organismos responsables de dichos mecanismos de monitoreo.

A continuación se presentan los sistemas regionales de indicadores asociados a las iniciativas presentadas.

Los indicadores educativos de la UNESCO

Los indicadores producidos por la UNESCO, a través de su Instituto de Estadística (UIS), proveen el insumo necesario para el monitoreo y seguimiento de los compromisos, metas y objetivos definidos en el plano internacional referidos al sector educativo en el marco de las Naciones Unidas. Como se mencionó, la UNESCO proporciona la información básica para el monitoreo de EPT y ODM.

a) Monitoreo de EPT
Para el monitoreo del avance de los países en el logro de las metas de EPT, durante el Foro Consultivo Internacional sobre EPT en 1999, y con miras a su evaluación en 2000, la UNESCO, junto con el Banco Mundial, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), definió un sistema de indicadores educativos integrado por 18 indicadores organizado en seis ejes temáticos, que permitieran el monitoreo y la evaluación tanto en el orden mundial como nacional. Estas primeras directivas técnicas modificaban el enfoque tradicional de presentación de un sistema de indicadores organizado según un modelo del tipo contexto–insumos–procesos–producto (CIPP) y proponía un análisis del sector conforme a demandas estratégicas asociadas a un programa a largo plazo como EPT. Luego del Foro Mundial de Educación de EPT en Dakar en 2000 y la determinación de las seis metas con un horizonte al año 2015, fue necesario rever los indicadores propuestos en 1999. Así, se reorganizaron los indicadores originales de acuerdo con las metas definidas en Dakar y se establecieron las directrices necesarias para que los organismos responsables de la producción de información educativa en el plano internacional emprendieran acciones para la elaboración de nuevos indicadores.

Los informes globales de monitoreo de EPT han incorporado indicadores adicionales producidos por el UIS referidos a educación secundaria, terciaria, docentes, y gasto educativo.

b) Monitoreo de ODM
El sistema de indicadores propuesto para el monitoreo de los ODM propone cuatro indicadores educativos oficiales, tres sobre el monitoreo de la meta 2.A del ODM2, y uno de la meta 3.A del ODM3. Además, es posible encontrar indicadores adicionales incluidos en los informes regionales y nacionales de monitoreo de ODM, los cuales responden a demandas locales y características del contexto en donde han sido elaborados.

Cuadro 2

Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago)

La OREALC/UNESCO Santiago ha desarrollado un sistema de indicadores educativos para dar cuenta de la situación de los países de la región en torno a la concepción integral y amplia de la calidad de la educación, definida mediante cinco dimensiones interrelacionadas. Este mecanismo de monitoreo refiere a una organización sistémica y deja la propuesta estratégica a los informes globales de monitoreo de EPT expuesta recientemente. De acuerdo con el desarrollo del informe de monitoreo regional de EPT/PRELAC 2007, se identifican cinco dimensiones de la calidad de la educación que ofician de ejes organizadores para las variables e indicadores seleccionados.

Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación sede Buenos Aires (IIPE–Buenos Aires)

El SITEAL es desarrollado conjuntamente entre el IIPE–Buenos Aires y la OEI. Brinda información de los países de América Latina sobre la relación entre educación y sociedad, y monitorea la evolución de las tendencias educativas y las brechas sociales en la región. El sistema propuesto se organiza según nueve grupos o categorías de indicadores.

Cuadro 4

Cumbres de las Américas

A partir del Plan de Acción en Educación para la región con sus tres objetivos a ser alcanzados en 2010, los ministros de Educación de los países miembros de la OEA reconocieron la necesidad de contar con un conjunto de indicadores que dieran cuenta del avance de los países en la consecución de los objetivos propuestos. Así, el Proyecto Regional de Indicadores Educativos (PRIE) de la Cumbre de las Américas/OEA propuso un sistema de indicadores para realizar la descripción y el análisis de la educación en la región, el cual seguía la estructura de un modelo CIPP e incorporaba 35 indicadores disponibles en su mayoría en las bases internacionales de indicadores educativos de la UNESCO. Sin embargo, se consideró más pertinente definir un mecanismo de monitoreo vinculado a las metas propuestas; así, se optó por un sistema de indicadores que permitiera analizar el progreso de los países miembros de la OEA en la consecución de los objetivos del Plan de Acción en Educación y algunas temáticas adicionales consideradas relevantes por los ministros de Educación en los años que siguieron a la firma de dicho plan.

Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)

La OEI ha definido un amplio sistema de monitoreo enfocado en el seguimiento del Plan 2021 y sus metas. Además de las once metas generales, el plan estipula 27 específicas definidas dentro de aquéllas, y 38 indicadores junto con sus niveles de logro al 2021. Si bien aún no ha sido realizado, se espera que el análisis regional se replique a escala local con esquemas y planes estratégicos ajustados a las realidades nacionales, tanto en términos de las metas como en indicadores y niveles de logro. Este sistema se presenta como una propuesta que avanza sobre los sistemas tradicionales de la región, y necesita importantes esfuerzos para disponer de la información que permitirá construir los indicadores.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

La CEPAL produce diversos informes analíticos que incluyen estadísticas e indicadores sociales que consideran el sector educación. Las principales fuentes de información son las encuestas de hogares y censos de población de los países de la región, y las bases de datos de las agencias del Sistema de Naciones Unidas. Además de las tareas de monitoreo y seguimiento de los ODM a escala regional que integran las diversas temáticas involucradas en los compromisos de la Declaración del Milenio, este organismo produce el Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe con un apartado referido a las estadísticas sociales, y más específicamente a educación. A continuación se presenta el conjunto de indicadores para el sector educativo. (Cuadro 5)

Mercosur Educativo

Desde 1998, el Mercosur Educativo cuenta con un sistema de indicadores educativos desarrollado por un grupo gestor de proyecto (GGP) en el marco del plan de trabajo del Sistema de Información y Comunicación (SIC) acorde con los planes estratégicos definidos en el seno del sector educativo del Mercosur (SEM). El objetivo del GGP de indicadores es ofrecer al SEM un conjunto de indicadores propios que le permitan la comparación entre los países miembros y asociados y la formulación, monitoreo y evaluación de las políticas educativas para la región. Los resultados del proyecto "Sistema de indicadores del Mercosur Educativo" son el fruto del trabajo conjunto de los equipos técnicos de los países miembros y asociados del Mercosur; cada país está representado en el GGP. Los indicadores incluidos en el sistema están organizados de la forma como se presenta en el cuadro 7.

Comunidad Andina de Naciones (CAN)

El subsistema de indicadores referido a educación de la CAN se encuentra en su fase de desarrollo. Como ya se mencionó, incluirá información de educación tal que permita efectuar el monitoreo y la evaluación de las políticas sociales de los países y comunitarias, derivadas del Plan Integrado de Desarrollo Social (PIDS), así como del cumplimiento de las acciones establecidas en el Programa Estadístico Comunitario.

Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana (CECC)

Siguiendo la estructura de presentación de los anuarios e informes de indicadores educativos de la CECC, es posible identificar un esquema que abarca las siguientes categorías: demográficos, eficiencia y recursos.

 

CARACTERÍSTICAS COMUNES Y COMPONENTES AUSENTES

Los sistemas presentados presentan elementos compartidos, tanto desde sus modelos de análisis como de las dimensiones e indicadores propuestos. Es posible identificar dos grupos de modelos de análisis: modelos sistémicos (UNESCO, CEPAL, Mercosur Educativo, CECC y CAN) y modelos estratégicos (EPT, ODM, Cumbre de las Américas, ODM regionales y OEI). Los primeros organizan la información de acuerdo con el esquema tradicional de los modelos contexto–insumo–proceso–producto (CIPP), mientras que los segundos están relacionados con metas a ser alcanzadas en un horizonte dado. Ambos modelos permiten abordar las temáticas involucradas y responder, en parte, a las demandas de información del sector educativo.

Más allá de las diferencias entre ambos grupos, es posible identificar dimensiones y variables presentes en todos ellos: acceso a la educación; trayectorias educativas de los alumnos (promoción, repetición y abandono); conclusión de estudios en la población escolarizada; niveles de instrucción de la población adulta; analfabetismo; gasto e inversión en educación, entre otros. Si bien los indicadores específicos para medir estos componentes no son iguales en todas las propuestas, prácticamente todos pueden dar cuenta de las variables educativas más tradicionales y básicas incluidas en ellas, y un buen número están presentes en todos los sistemas citados. Es el caso de las tasas para medir la cobertura del sistema (tasas de matrícula), la ineficiencia del sistema (tasas de repetición), el nivel educativo de la población joven y adulta (tasas de analfabetismo joven y adulto), y equidad de género (índices de paridad de sexo en el acceso, etcétera).

La recurrencia de indicadores a partir de los objetivos de política compartidos por las instancias estudiadas, deriva en la necesidad de encontrar mecanismos de colaboración y trabajo conjunto entre ellas, principalmente con el objeto de optimizar el uso de los recursos disponibles, más aún considerando que en todos los casos son los equipos técnicos de los países los encargados de producir la información básica que alimenta dichos mecanismos de monitoreo.

Si bien es cierto que cada uno de los marcos políticos e institucionales identificados pueden y deben promover mecanismos consolidados para el seguimiento de los objetivos que permitan la definición de políticas educativas informadas, es imprescindible definir una línea basal en el terreno de las estadísticas educativas para sumar esfuerzos y construir a partir de los desarrollos vigentes mediante el uso de metodologías y fuentes de información comunes. Para ello, es necesario un diálogo constante entre los actores involucrados para generar una agenda de trabajo regional que coadyuve a crear sinergias entre las iniciativas, con el liderazgo de los organismos que tienen la responsabilidad de crear un conjunto de indicadores educativos internacionalmente comparables, a través de metodologías estandarizadas y garantizando datos consistentes.

Mucho se ha avanzado en el reconocimiento del UIS como el organismo rector de las estadísticas básicas del sector educación, y numerosos indicadores incluidos en las propuestas provienen de sus bases de datos; sin embargo, las agendas educativas de la región latinoamericana demandan cada vez más información relacionada con preocupaciones e intereses nuevos que no se pueden medir ni monitorear a partir de los indicadores básicos disponibles.

Por lo tanto, uno de los elementos ausentes es la necesidad de derivar información que esté a la altura de los requerimientos del sector. Temas cada vez más presentes en las declaraciones y acuerdos intergubernamentales refieren a la educación a lo largo de la vida; relevancia y pertinencia de la educación; educación y mercado laboral; competencias para afrontar los desafíos del siglo XXI; uso de las TIC en el aula; currículos por competencias; innovación educativa; educación inclusiva; equidad; igualdad de resultados; educación de la primera infancia; atención a la diversidad; práctica docente; formación en valores; calidad educativa, entre otros.

Las propuestas y desarrollos presentados en este trabajo ponen en evidencia la escasa pertinencia de los indicadores educativos existentes en la arena internacional y regional con estas demandas. Esto constituye un desafío para los sistemas regionales de indicadores educativos, dado que les exige incorporar indicadores nuevos y, en muchos casos, romper con las estructuras y modelos sistémicos utilizados hasta ahora. Es necesario desarrollar indicadores nuevos que atiendan estos problemas desde un enfoque de comparación internacional basados en la información nacional provista por los países.

Este punto es un eslabón débil en la cadena de producción de tales indicadores. La información necesaria para su construcción no está disponible en su mayoría, y desarrollar mecanismos de levantamiento de datos implicará, en algunos casos, una inversión considerable en las estructuras de acopio, procesamiento y producción de estadísticas educativas. Una buena parte de los países de la región utilizan circuitos de recolección de datos para la producción de las estadísticas básicas que, tal vez, no permitirán disponer de la información necesaria para generar estos indicadores nuevos. Más aún, muchos de estos temas necesitarán información basada en datos provenientes de unidades de información distintas a las tradicionales, lo que supone el diseño e implementación de nuevas redes de contactos, informantes, instrumentos de recolección, procesamientos, etcétera.

 

CONCLUSIONES

Las realidades educativas de los países latinoamericanos exigen mecanismos de monitoreo idóneos que faciliten el diseño de políticas compartidas en este sector, de tal modo que permitan avanzar en el desarrollo de acciones que garanticen una educación de calidad para todos. Los sistemas de indicadores educativos se han convertido en una herramienta primordial para la evaluación de la situación educativa de los países de América Latina. La coexistencia de una gran cantidad de sistemas regionales de indicadores que atienden las demandas de las variadas entidades político–institucionales, debe ser el punto de partida para un análisis en profundidad considerando la eficiencia y eficacia de estos procesos. En este marco se vuelve imprescindible revisar las estrategias globales de producción de información estadística del sector, a fin de que se aúnen esfuerzos que converjan en un plan de trabajo compartido entre los organismos internacionales que operan en la región.

Si bien se ha avanzado en la utilización de marcos metodológicos, conceptos y fuentes de datos comunes, aún queda por delante trabajar en conjunto con los países para establecer estándares que satisfagan no sólo las normas internacionales de buenas prácticas en estadística educativa bajo el amparo de la UNESCO y la División de Estadística de Naciones Unidas, sino también, y principalmente, las necesidades de información derivadas de la agenda política regional.

En el plano internacional, y más aún en el regional, las estadísticas e indicadores educativos gozan de una considerable calidad y cobertura geográfica, normadas por los trabajos de estandarización del UIS. Sin embargo, los modelos de análisis, variables e indicadores propuestos siguen respondiendo a esquemas tradicionales diseñados con base en preguntas y requerimientos de los tomadores de decisión que aluden a problemas y desafíos anteriores, muchos de los cuales han perdido vigencia.

Es cierto que algunos de ellos siguen formando parte de las preocupaciones de las autoridades educativas (conclusión de estudios, aprendizajes relevantes, entre otros), pero se han incorporado nuevas preguntas que no han obtenido las respuestas adecuadas desde la información internacionalmente comparable disponible. La incorporación de temas lleva a considerar cuál es el trabajo necesario en estadísticas e indicadores educativos y reflexionar sobre la relevancia de la información producida en la actualidad.

Los cambios que necesitan los sistemas educativos de la región en pos de garantizar el derecho a una educación de calidad para todos, no podrán acompañarse de evidencia sólida si no se comienza con acciones profundas que quiebren la inercia en la cual han caído los sistemas de información en educación. Se vuelve cada vez más necesario un cambio de paradigma del qué y cómo se produce la información del sector, teniendo en cuenta quiénes son sus destinatarios. Esto llevará a la definición de sistemas regionales de indicadores educativos que ofrezcan las herramientas necesarias para operar los cambios sustantivos en el sector educación a partir de políticas públicas informadas.

 

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INFORMACIÓN SOBRE EL AUTOR

Daniel Óscar Taccari: magister scientiae en Biometría en la Universidad de Buenos Aires–Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Ha dictado cátedras de estadística teórica y aplicada en diversas instituciones universitarias. Labora en la División de Estadística y Proyecciones Económicas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL); es miembro del Consejo Técnico del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) de México y del grupo de expertos iberoamericanos de evaluación; y codirector del curso de indicadores educativos de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).