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Desacatos

versión On-line ISSN 2448-5144versión impresa ISSN 1607-050X

Desacatos  no.58 México sep./dic. 2018

 

Reseñas

Formaciones discursivas y territoriales en los trasvases de agua

Discursive and Territorial Formations on Transfers of Water

Itzkuauhtli Zamora Saenz* 

*Instituto Belisario Domínguez, Senado de la República, Ciudad de México, México. itzaben@gmail.com

La región hidropolitana de la Ciudad de México. Conflicto gubernamental y social por los trasvases Lerma y Cutzamala. González Reynoso, Arsenio Ernesto. 2016. México: Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora


En los últimos años aumentó de manera considerable la atención sobre el tema del agua, en gran medida por el crecimiento demográfico de las ciudades, que representa un desafío enorme para garantizar el suministro. El agua se ha convertido en un recurso estratégico y central de las políticas públicas de cualquier gobierno, ya que juega un papel fundamental para la continuidad de la vida. Las ciencias sociales se han abierto camino en esta discusión para subrayar, entre otras cosas, que los problemas que aquejan a urbes como la Ciudad de México no se reducen a un problema de conocimiento técnico o ingenieril que permita construir obras hidráulicas para traer agua desde fuentes cada vez más lejanas. Trasvasar agua de cuencas vecinas para el abasto de las ciudades constituye una arena de conflicto político por la resistencia de los gobiernos y las comunidades locales de las cuencas “exportadoras”, de manera que los trasvases se tematizan en la opinión pública como una política que debe ser discutida a profundidad para evaluar la sustentabilidad de la obra.

Este escenario, proclive al conflicto por los trasvases de cuenca en México, tiene una historia reciente, que se puede trazar desde la movilización de comunidades mazahuas y la desavenencia entre los gobiernos mexiquense y capitalino por la construcción de la tercera etapa del Sistema Cutzamala para aumentar la dotación de agua que reciben las zonas metropolitanas de Toluca y la Ciudad de México, proveniente de esta fuente de captación. Este proceso fue analizado en un libro anterior de Arsenio González, en coautoría con Manuel Perló Cohen (2009). En esa investigación se acuñó el concepto de región hidropolitana para referirse a la interconexión artificial de varias cuencas hidrológicas mediante la construcción de infraestructura que permite el flujo de agua potable y residual de un lugar a otro. Es posible afirmar que la región hidropolitana se ha convertido en una herramienta teórica central para comprender el fenómeno creciente de los trasvases de cuenca en nuestro país, ya que nos permite observar que en toda esa infraestructura hidráulica de gran complejidad no sólo fluye agua, también lo hacen proyectos de nación, recursos económicos, conflictos, conocimiento y desigualdades. Por esta razón, el territorio conformado por la región hidropolitana precisa nuevos esquemas de gobernanza y arreglos institucionales para el manejo sostenible y equitativo del agua.

En este nuevo libro, Arsenio González hace una arqueología histórica para identificar las racionalidades presentes en la construcción de la región hidropolitana de la Ciudad de México. En trabajos previos se expusieron las connotaciones del concepto, ahora se desarrolla una narrativa concisa y analítica para entender la formación discursiva que justificó la decisión de importar agua a la ciudad desde mediados del siglo XX, y las que surgieron después con numerosos cuestionamientos y una franca oposición a esta medida como la más óptima para garantizar el abasto de la urbe. Sin constituir un libro de historia, las ventanas que en él se abren para mirar el pasado permiten, en la más fiel tradición hermenéutica, comprender el devenir de la Ciudad de México y su relación conflictiva con el agua, no para juzgar o enjuiciar las acciones del pasado, sino para comprender su sentido primigenio. El uso heurístico de la historia como herramienta analítica y metodológica facilita la “desnaturalización” del territorio. ¿Qué quiere decir esto? En el flujo de su vida cotidiana, el habitante de la Ciudad de México obvia los problemas que se han vencido para garantizar el abasto de agua. Que el ciudadano tenga acceso al líquido con sólo abrir una llave esconde las decisiones detrás de un sistema hidráulico de enorme complejidad, que de manera paradójica provoca problemas sociales y ambientales en cuencas lejanas.

Algunas tradiciones de investigación social proponen que la construcción de conocimiento comienza con una ruptura epistemológica en torno al fenómeno en cuestión, es decir, reconocer que nuestro entorno, las costumbres o las relaciones sociales no siempre han sido así, no son naturales. De esta manera, en la más pura tradición epistemológica de Gaston Bachelard (2000) o Pierre Bourdieu, Jean-Claude Chamboreadon y Jean Claude Passeron (2008), Arsenio González invita a trascender nuestra inmediatez cotidiana para comprender el devenir temporal y simbólico de la región hidropolitana de la Ciudad de México hasta su configuración actual. La transformación del sistema lacustre del Valle de México, que maravilló a los conquistadores españoles, en una región hidropolitana que complementa su abasto hídrico con agua de las cuencas del río Lerma y el Cutzamala, no es obra de la casualidad o la diosa fortuna, sino, en esencia, de percepciones, valores y decisiones humanas respecto al manejo del agua (pp. 21-43). González se da a la tarea de agrupar estos elementos en tres formas discursivas que denotan racionalidades respecto al territorio y el agua, a saber, la de Tláloc, o la racionalidad de la burocracia hídrica orientada a garantizar la oferta del recurso (pp. 44-82, 83-104); la del Altépetl, o la estrategia discursiva utilizada por las comunidades rurales de origen que se resisten a exportar más agua para las sedientas metrópolis, caracterizada en este libro por el movimiento mazahua (pp. 133-162), y la de la sustentabilidad, que emerge en la década de 1970 para frenar los excesos de la razón instrumental de los tlaloques, o sea, de los ingenieros hidráulicos del periodo posrevolucionario. El discurso sustentable promueve un manejo del agua eficiente y sensible a la resolución de problemas socioambientales, de manera que su extensión en la sociedad ha convertido cada proyecto de trasvase en un escenario de conflicto, incluso de carácter intergubernamental. Basta recordar la confrontación entre las autoridades del gobierno mexiquense y el capitalino a comienzos de la década de 2000 por la ampliación del Sistema Cutzamala (pp. 133-162). Uno de los objetivos fundamentales del libro es que el lector comprenda que cada una de estas racionalidades no se presenta de manera aislada, forman parte de un campo relacional caracterizado por el conflicto a partir del posicionamiento que cada actor adopta y en el que emplea un discurso que condensa percepciones y valoraciones sobre el territorio y sus recursos, en este caso el agua. Acaso una de las críticas que se pueden hacer a este planteamiento es la falta de una conexión más clara entre las formas discursivas y los recursos de poder no sólo simbólicos, sino también materiales, a los cuales tienen acceso los actores para imponer sus proyectos y su tipo de racionalidad a los demás. No obstante, la tipología de formas discursivas propuesta en este libro es tan clara y detallada que permite analizar cualquier conflicto por trasvase de cuencas en el país.

Las formas discursivas de cada racionalidad se reconstruyen a partir del análisis de documentos oficiales, como planes y programas, elaborados por la burocracia hidráulica, que justifican la importancia de garantizar el abasto de agua de la capital. También se hizo una revisión hemerográfica exhaustiva para conjuntar y analizar las principales declaraciones de los líderes del movimiento mazahua que detuvo la construcción de la tercera etapa del Sistema Cutzamala. Una fuente de información novedosa utilizada en esta investigación consiste en analizar la narrativa simbólica inscrita en el Cárcamo de Lerma, ubicado en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec. En este sitio se fusiona una obra de ingeniería con una de arte. El Cárcamo no sólo funcionó como un depósito de distribución del caudal del río Lerma para el abasto de la Ciudad de México, también su arquitectura incluyó un mural de Diego Rivera con una serie de alegorías y mensajes políticos propios del Estado posrevolucionario. González recorre las instalaciones, y con el uso de herramientas visuales -la fotografía-, segmenta el mural para proponer las unidades semánticas centrales de esa obra. Con este procedimiento, se muestra cómo las formas discursivas de una racionalidad no sólo están inscritas en documentos, como programas de gobierno o entrevistas, también se materializan en infraestructura y obras arquitectónicas que pueden llegar a convertirse en geosímbolos de una ciudad o una nación, esto es, en referentes territoriales que sintetizan las aspiraciones y valores de una colectividad. Así, el lugar central de Tláloc en el Cárcamo de Lerma representa el papel que asumió el gobierno posrevolucionario respecto al agua, a saber, la importancia de conformar una burocracia hidráulica con la capacidad técnica y el poder de llevar agua a la capital, y a cualquier rincón del país, en aras de la modernización y el desarrollo económico.

Aunque Arsenio González le advierte al lector que no encontrará en el libro respuestas “a los urgentes problemas de la gobernanza del agua” (p. 18), me parece que esta afirmación no es certera. En primer lugar, porque la solución de cualquier problema requiere ante todo una buena definición. El libro es sumamente rico en el arsenal teórico y conceptual para explicar y comprender los conflictos gubernamentales y sociales por los trasvases de cuenca, pero también para comprender el origen de los desafíos que tanto gobernantes como ciudadanos enfrentamos en una ciudad caracterizada por problemas de disponibilidad hídrica, por la desigualdad en el servicio y por la injusticia ambiental que se ha ejercido de manera sistemática con las localidades en las que se capta el agua. La región hidropolitana nos invita a utilizar una nueva escala para tratar los problemas en el manejo del agua a partir de la interrelación entre dos zonas metropolitanas, la del Valle de México y la de Toluca, sin olvidarnos de las comunidades rurales de las cuencas desde las que se exporta el agua o que reciben las aguas negras que metabolizan las ciudades. A partir de esta mirada conceptual, el autor identifica nuevas interrelaciones socioecológicas que requieren esquemas de coordinación, información y generación de conocimiento para la toma de decisiones y la gestión sustentable de esta territorialidad emergente. En definitiva, esta obra es un aporte más de Arsenio González para entender las implicaciones ecológicas, políticas, sociales y hasta éticas de los trasvases, que amenazan con multiplicarse como política hídrica en el país, sin una discusión amplia y democrática sobre las consecuencias que tiene esta intervención en el territorio.

Bibliografía

Bachelard, Gaston, 2000, La formación del espíritu científico, Siglo XXI Editores, México. [ Links ]

Bourdieu, Pierre, Jean-Claude Chamboreadon y Jean Claude Passeron, 2008, El oficio del sociólogo: presupuestos epistemológicos, Siglo XXI Editores, México . [ Links ]

Perló Cohen, Manuel y Arsenio González, 2009, ¿Guerra por el agua en el Valle de México?, Universidad Nacional Autónoma de México-Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, México. [ Links ]

Itzkuauhtli Zamora Saenz. Es doctor en ciencias sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-México. Realizó una estancia posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus principales líneas de investigación son estudios sociales sobre el agua, conflictos socioambientales, gobernanza ambiental, análisis de redes.

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