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Desacatos

versión On-line ISSN 2448-5144versión impresa ISSN 1607-050X

Desacatos  no.53 México ene./abr. 2017

 

Reseñas

Precariedad, supervivencia y mundialización desde abajo

Precariousness, Survival, and Globalization from Below

Efrén Amílcar Pérez de la Mora* 

*El Colegio de México, Ciudad de México, México eaperez@colmex.mx

La globalización desde abajo. La otra economía mundial. Alba Vega, Carlos; Lins Ribeiro, Gustavo; Mathews, Gordon. 2015. Fondo de Cultura Económica, El Colegio de México, México: 467p.

Este libro reúne 12 estudios etnográficos sobre un tema económico y social y pocas veces recibe atención suficiente: la “globalización desde abajo”. Se trata de la traducción de la versión en inglés de 2012, que contiene un prefacio adicional de Keith Hart en torno a la mundialización en su sentido social e histórico más amplio y la necesidad que el autor percibe de buscar principios nuevos de organización para hacer habitable nuestro mundo. Debe decirse que este texto es demasiado general respecto al contenido del libro. Por otra parte, la traducción es deficiente: abundan los anglicismos, las construcciones gramaticales oscuras o repetitivas y los tecnicismos mal adaptados. No obstante, lo valioso del planteamiento y el rigor de los capítulos se sobreponen a estos desatinos.

Los coordinadores explican que la globalización desde abajo es la manera en que la mayoría de la población del planeta experimenta la mundialización: flujos transnacionales de personas y bienes en pequeña escala, en un ámbito legalmente ambiguo o de plano ilegal. Prefieren este término al de “economía informal” para subrayar que el contacto estrecho entre sociedades con sistemas normativos y económicos distintos hace menos claras las fronteras entre la formalidad y la informalidad, por lo cual consideran mejor referirse a un fenómeno que comprende a todas las sociedades. Además, estudiar el tema desde abajo les permite mostrar la diferencia crucial de poder entre este tipo de mundialización y la hegemónica. El libro no estudia un movimiento económico subversivo, sino un mecanismo por el que las personas buscan sobrevivir, y si es posible, prosperar mediante el comercio de ropa, alimentos, copias ilegales de discos, cosméticos, artículos electrónicos o relacionados con su cultura, entre otros. Este mecanismo ocurre en sitios en los que el Estado tiene menos capacidad o interés de organizar lo sanitario, espacial o fiscal, y puede llevar a otras formas de regulación -tradicional, familiar, corporativa, clientelar, criminal, etc.-. No es exclusivo de los países pobres, pero predomina en ellos, puesto que tienen menos medios para poner en práctica mecanismos de formalización: la banca, los registros oficiales y la fiscalización.

Cada autor trata de entender las particularidades del funcionamiento de la globalización desde abajo en una situación determinada y en interacción con actores más amplios y poderosos, como Estados, organizaciones internacionales o empresas transnacionales. Por un lado, por ejemplo, este tipo de análisis hace posible un acercamiento a los dilemas morales del consumo de copias. Los coordinadores sugieren que, siempre y cuando ambas partes en una transacción sepan que el producto es una copia, la “globalización desde abajo es benéfica porque proporciona a los pobres del mundo una probada de los bienes de los ricos y permite que miles de millones de habitantes del planeta se ganen la vida” (pp. 44-45). Las pruebas de los 12 estudios los llevan a concluir que el fenómeno no sería posible sin China como “central manufacturera del mundo”, por lo barato de su mano de obra, la disciplina laboral, su integración al comercio mundial, y sobre todo, la laxitud de su sistema legal respecto a las copias e imitaciones de productos. Por otro lado, según Alba y Mathews, la “globalización desde abajo es una forma de neoliberalismo más cálida y más humana porque no cercena los lazos sociales” y es un medio para contrarrestar el dominio de una minoría sobre la mayor parte de la riqueza en el mundo (pp. 44-45).

Alba, Lins Ribeiro y Mathews hacen hincapié en que es difícil analizar por separado ambos tipos de mundialización, pues dependen uno del otro: mientras desde arriba puede encontrarse el benecio de hacer transacciones en la sombra -evasión de impuestos, lavado de dinero, fuga de capitales, acumulación originaria y producción ilegales-, desde abajo se busca la supervivencia, la integración económica y el ascenso social. Lins explica que ambos tipos se vinculan mediante “mecanismos de conexión”, como la corrupción, la política, las finanzas y lo simbólico. Este último aspecto, por ejemplo, es una forma en que los vendedores y consumidores de copias “aumentan [su capacidad] para manipular su identidad en provecho propio y sentir que están en armonía con los cánones del consumo moderno globalizado” (p. 426). El que haya copias de las marcas más famosas o con logotipos más reconocibles es fundamental para el mercado formal, pues reproduce y generaliza el mensaje de estatus aunado al valor real de los productos y pone de manifiesto las aspiraciones que están detrás de buena parte del consumo desde abajo.

Además de la introducción y la conclusión de los coordinadores, el libro está organizado en dos secciones: cinco capítulos se dedican a los rasgos más amplios de la actividad económica en cuestión -las rutas transnacionales y algunos centros importantes de organización y distribución- y otros siete contienen historias específicas de quienes viven de esta actividad económica. Me parece que los trabajos etnográficos muestran un panorama más sombrío que los textos de los coordinadores. Casi todos los capítulos hacen referencia a la precariedad que implica la participación en la globalización desde abajo, en particular, la desarticulación económica que está detrás. Los individuos que forman parte de las redes informales son una especie de ejército industrial de reserva formado por desempleados, subempleados y personas excluidas de la formalidad, la cual resulta inflexible o inalcanzable por sus circunstancias personales, como ser mujeres divorciadas, madres solteras, discapacitados, ex presidiarios, migrantes ilegales, etc. En sendos capítulos, Pliez, Gauthier, Yang, Bandyopadhyay y Alba observan que los flujos de bienes son irregulares y volátiles. Las crisis económicas, las guerras, los tratados de libre comercio, los cambios demográficos, los efectos de políticas nacionales de desarrollo o de seguridad fronteriza, las reformas neoliberales en países emisores y de destino son factores fuera del control de los actores del comercio desde abajo; no obstante, modifican la disponibilidad de productos para vender, la accesibilidad de los bienes de moda, los precios, la posibilidad de crear redes duraderas, las condiciones legales diferentes en los países de tránsito, etcétera.

Los textos de Aguiar, Rabossi, Mathews, Telles, Milgram, Gauthier, Bandyopadhyay y Alba ilustran que es casi imposible que haya sistemas de intercambio de tal magnitud sin la connivencia de las autoridades, al menos en el ámbito local, ya sea la protección de la policía, jueces, agentes aduanales o fronterizos, pues representa ingresos adicionales o acceso preferencial a productos y servicios para los agentes estatales. Como dice Telles, en los “pliegues” entre la legalidad y la ilegalidad hay acuerdos políticos que permiten la circulación de bienes y personas: corrupción, extorsión, represión, violencia, mercados de protección. Los capítulos de Aguiar, Milgram, Gauthier, Yang y Alba señalan que las redes ilegales son un reflejo de los flujos internacionales de mercancías y las estructuras hegemónicas de intercambio, pero que también crean cadenas de valor nuevas y nodos distintos, con lo cual la relación entre ambos se torna más compleja.

La debilidad económica y política de quienes participan en la globalización desde abajo resulta de su carácter intersticial. En muchos casos, las empresas que impulsan el tráfico transnacional están establecidas formalmente, por lo tanto, son actores que intervienen en la mundialización hegemónica, pero al mismo tiempo sólo sirven como fachada para un intercambio de naturaleza y volumen distintos a los que declaran. En tanto actores políticos, según Bandyopadhyay y Alba, los vendedores y comerciantes organizados interactúan directamente con las autoridades legales y negocian de manera efectiva beneficios, garantías y favores políticos, pero no debe olvidarse que lo hacen desde una posición frágil, en la que los gobiernos pueden reprimirlos y procesarlos en cualquier momento o movilizar a la opinión pública en su contra. Más aún, Telles deja claro que los empresarios de negocios ilegales neutralizan las posibilidades de enfrentar responsabilidad criminal y reducen su vulnerabilidad al ámbito administrativo, pero los riesgos físicos y legales del trasiego y la venta se transfieren a los vendedores pequeños.

La globalización desde abajo no es un idilio en el que predominan las relaciones económicas horizontales, sino que persisten las jerarquías, la explotación y la exclusión. Hay patrones y empleados, dueños y vendedores, pequeños capitalistas y artesanos, en fin, estructuras de venta, intercambio, transporte, control del espacio y administración cuyos mecanismos de sanción y resolución de conflictos son necesariamente extralegales y en algunos casos abiertamente violentos. No coincido con Mathews cuando argumenta que el neoliberalismo es exitoso porque crea entornos en los que la búsqueda común de ganancias lleva a la convivencia pacífica entre grupos de nacionalidades o religiones distintas. Él mismo y otros autores -Telles, Smart y Smart, Aguiar, Yang- muestran que la supuesta paz es en realidad un ambiente de tensión, competencia y precariedad compartida. Aunque quienes se refugian en Hong Kong logren condiciones de vida mejores que en sus países de origen, Mathews reconoce que “es muy poco probable que los pobres de las Mansiones Chungking lleguen a ser ricos, y que los trabajadores ilegales obtengan la residencia en Hong Kong”. Allí se observan las mismas brechas entre ricos y pobres, las mismas relaciones de exclusión y explotación (pp. 155-156). El texto de los Smart también deja claros los sacrificios familiares cotidianos para sobrevivir en el mercado informal y sus consecuencias en términos emocionales, educativos y nutricionales para las generaciones siguientes, lo cual limita aún más la posibilidad de movilidad social. Por su parte, el capítulo de Shepherd examina la forma en que las fuerzas hegemónicas aprovechan las diferencias y la debilidad política de los inmigrantes o comerciantes informales para limitar o excluir de manera activa, mediante mecanismos discursivos -el valor de la “cultura local”- y de competencia económica, a quienes participan en la mundialización desde abajo.

El libro indica ciertas condiciones que propician la globalización desde abajo. El Estado debe tener menos capacidad o voluntad regulatoria, lo que deja espacios cada vez más amplios para que los administren actores privados. Debe haber un sector extenso de personas subempleadas, desempleadas, o en casos extremos, ajenos a la posibilidad de emplearse, que, por ello, recurren a otros mecanismos de regulación social. Es necesario un centro productivo con capacidad de exportación masiva, control de salarios y de trabajadores -China-, y un sistema económico en el que la movilidad social vertical sea limitada o nula, es decir, hacia arriba o abajo dentro del sector formal, para orillar a los más pobres a recurrir a la movilidad social lateral, es decir, cruces intermitentes entre la legalidad y la ilegalidad.1 Al considerar estos factores, el libro obliga a preguntarse si este tipo de mundialización es una consecuencia -u otra forma- de neoliberalismo o simplemente uno de sus elementos constitutivos. Sea en China, Filipinas, México, India e incluso Estados Unidos, los capítulos permiten ver que las reformas neoliberales de los últimos 30 años han establecido condiciones propicias de desarticulación económica, inseguridad laboral y desprotección social para que haya una capa bastante amplia de la población empujada a la informalidad. Milgram tiene razón cuando plantea la situación en términos de ciudadanía, pues hay un vacío de derechos sociales, económicos y políticos detrás de la situación. Por eso es fundamental profundizar en el estudio histórico de los cambios en la economía internacional que han hecho posible la expansión de la globalización desde abajo y en cómo se plantea el discurso hegemónico respecto a ésta.

A pesar de que algunos textos van más allá del análisis etnográfico y proponen respuestas claras a la forma en que se relacionan estos fenómenos, los coordinadores no sugirieron demasiadas consideraciones teóricas o explicaciones, sino que prefirieron dejar que los estudios particulares hablaran por sí mismos. El lector sagaz puede inferir cuestiones subyacentes o más generales; sin embargo, hay muchos aspectos que pudieron haber ofrecido un aporte conceptual muy provechoso. Por otra parte, parece que los coordinadores no reconocen varios problemas del tema que estudian: el clientelismo como estructura que ancla a los pobres a su condición, su contribución a formas poco democráticas de funcionamiento político, la relación con el crimen organizado, las condiciones inestables de trabajo y vida, la falta de derechos laborales, la corrupción, y sobre todo, la presión que ejerce la economía hegemónica para aumentar el tamaño de la población excluida de la economía formal. En estas circunstancias, ¿la globalización desde abajo es benéfica sólo porque provee un empleo precario, informal y que da acceso a bienes de consumo?

En su reseña sobre la versión en inglés del texto, Pierre Salama pone énfasis en la relación entre ambos tipos de mundialización, en particular, “cuánto lo legal se apoya en lo ilegal, cuánto lo ilegal está en el origen de las ganancias sustanciales” (2014: 458-459). Sería sumamente interesante estudiar más a fondo, como comienza a hacerlo Lins Ribeiro en la conclusión, si la globalización desde abajo cumple una función para la globalización hegemónica, ya sea de provisión de mano de obra, otros mercados de consumo, un ámbito económico fuera del alcance de las leyes laborales y comerciales o incluso un mecanismo de control social mediante los aspectos simbólicos y materiales del consumo.

Esta investigación conduce a preguntas importantes sobre las características del objeto de estudio, por ejemplo: cómo funciona en los países desarrollados y qué particularidades tiene; si también ocurre en el ámbito laboral, como podrían indicarlo las redes de contratación irregular o forzada de albañiles, agricultores o empleadas domésticas en la India y los países del Golfo Pérsico; si es un fenómeno exclusivamente urbano o cuál es su relación con las zonas rurales; qué otros sitios de globalización desde abajo hay, además de las zonas transfronterizas y los mercados callejeros; qué papel desempeña el género y por qué abundan los ejemplos de mujeres; cómo interactúa el fenómeno con otras transformaciones urbanas, como la elitización o el aburguesamiento -gentrification-; qué factores contribuyen o impiden la politización de los actores. Todos estos acercamientos son posibles porque el libro acierta al proponer una perspectiva interdisciplinaria. Sin duda, es un punto de partida valioso para estudiar la mundialización en su conjunto y analizar seriamente la interacción entre dos ámbitos que están más relacionados de lo que suponemos.

Bibliografía

Mathews, Gordon, Gustavo Lins Ribeiro y Carlos Alba Vega (eds.), 2012, Globalization from Below: The World’s Other Economy, Routledge, Nueva York. [ Links ]

Salama, Pierre, 2014, “Reseña de Globalization from Below: The World’s Other Economy”, en Foro Internacional, vol. 54, núm. 216, pp. 458-463. [ Links ]

1Los términos de “movilidad social vertical” y “movilidad social lateral” provienen del trabajo de Vincenzo Ruggiero y Nigel South, citado en Telles (pp. 165-166).

Efrén Amílcar Pérez de la Mora es tesista de la licenciatura en relaciones internacionales en el Colegio de México, generación 2012-2016. Su investigación se refiere a la formación de la frontera sur de México a finales del siglo XIX, al mismo tiempo que analiza la relación entre territorialidad estatal y actores locales, como empresarios, finqueros y campesinos. Sus temas de interés son la historia social y los movimientos sociales.

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