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Desacatos

versión On-line ISSN 2448-5144versión impresa ISSN 1607-050X

Desacatos  no.51 México may./ago. 2016

 

Esquinas

"Hacer de la calle un museo de la calle". El grafiti y sus actores en una colonia popular de Ecatepec, Estado de México

"To Transform the Street into a Museum of the Street". Graffiti and its Actors in a Poor Neighborhood of Ecatepec, Estado de México

Erika Araiza* 

Roberto Martínez** 

*Universidad Autónoma de la Ciudad de México Ciudad de México, México mlradlle7@gmall.com

**Instituto de Investigaciones Históricas Universidad Nacional Autónoma de México Ciudad de México, México nahualogla@yahoo.com.mx

Resumen:

A partir de un caso de estudio, este trabajo describe cómo el fenómeno global del grafiti ha sido apropiado y resignlficado por los habitantes de una colonia periférica de la Ciudad de México. Los relatos de los pintores callejeros explican el origen de tales manifestaciones en la guerra de pandillas que se desarrolló en la región hacia finales del siglo XX y cómo se desvincularon de la delincuencia para convertirse en instrumentos de crítica social. El análisis de la Imagen es testimonio de los nuevos usos a los que se somete la pinta callejera y las clases de contenido que circulan por este medio. Se señala que si la comunidad estima y promueve la producción gráfica es porque ésta refleja los sentimientos de la colectividad.

Palabras clave: grafiti; Ecatepec de Morelos; análisis de la Imagen; antropología urbana; estudio de jóvenes

Abstrac:

Through a case of study, this work describes how the global phenomenon of graffiti has been appropriated and reslgnifled by the people who live In a neighborhood on the outskirts of Mexico City. The stories told by the streets painters explain how these expressions arose in the gang war that took place in the region at the end of the 20th century and how these images became disassociated from delinquency to become tools of social criticism. The analysis of the Image reveals the new uses that street painting has undergone and the types of contents that are circulated In this medium. Finally, If a community values and promotes this graphic production, It is because It reflects the feelings of the collectivity.

Keywords: graffiti; Ecatepec de Morelos; image analysis; urban anthropology; youth studies

Aunque en la actualidad sigue faltando una definición precisa de grafiti, algunos de los elementos evocados con más frecuencia en los trabajos previos son su anonimia y su presencia en espacios públicos o privados, ajenos a sus productores, que no fueron generados para tales fines (Blake, 1981: 95; Garduño, 2000: 93). No obstante, ambas características parecen circunstanciales. Existen, en primer lugar, casos en los que los autores de las grafías pretenden justamente dejar huella de su presencia o paso por un sitio determinado -"X estuvo aquí" -, razón por la cual el graftero sería anónimo sólo en el sentido en que el investigador no tiene acceso a él. Aun en los casos en que se pretende enmascarar la identidad del creador de una grafía por medio de la estilización de la letra, existen grupos de personas familiarizados con los códigos empleados que son capaces de identifcarlos. En segundo lugar, observamos que la producción gráfca no se limita a los espacios ajenos, en ocasiones, los pintores también rayan sobre su ropa, mochilas y cuadernos. En este caso, habría que preguntarse si, al tratarse de técnicas, estilos, mensajes y autores iguales, es válido considerar que son géneros distintos sólo porque cambia su soporte. Lo cierto es que, en un gran número de casos, el grafiti se presenta como un mecanismo de interpelación al poder, sea de la propiedad privada, de la estética convencional o de la moral instituida en el discurso de las buenas costumbres.

Sin embargo, la falta de consenso académico no implica necesariamente que el objeto de estudio sea ambiguo. Con el término grafiti, la población de la Ciudad de México y su periferia se refere a tres tipos de manifestaciones: a) una serie de textos, claramente legibles, que se presentan fuera de los espacios dedicados a la escritura -pupitres escolares, banquetas, muros de baños, etc.-; este género, al que antes llamamos grafiti incidental (Araiza, Martínez y Lugo, 2008: 163) se caracteriza por el uso de herramientas improvisadas, su escasa visibilidad y la combinación de elementos icónicos y glotográf cos; b) aquellas pintas, por lo general monocromas y de trazos cortos, que anuncian sin mucha abstracción la presencia de individuos o colectivos por medio de acrónimos; en este caso, es común que varios sujetos compitan por los lugares y que sus "firmas" o tags acaben por sobreponerse unas a otras hasta conformar una estratigrafía pictórica, y c) "firmas" policromas cuyos trazos han sido tan deformados que casi ninguna de las letras resulta reconocible.1 La complejidad de los diseños y técnicas denota pretensiones artísticas que alcanzan su máxima expresión en la incorporación de elementos icónicos detallados.

Erika Araiza Retrato de una mujer cubana realizado por Shout y Motor. 

El grafiti es, sin duda, un dominio en expansión. Tan sólo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se han presentado más de 30 tesis de diversos grados sobre el tema-la mayoría a partir del año 2000-, que abarcan disciplinas como la psicología, el periodismo, la arquitectura, la sociología, las artes visuales y la psiquiatría.2 Sin embargo, la mayor parte de la población mexicana suele tener poco conocimiento sobre el tema y en ocasiones las autoridades lo vinculan al vandalismo, la drogadicción y la delincuencia.3 Este es el caso del director de Seguridad Pública de Toluca, quien declaró hace tres años que "algunas pintas γ graffitis que aparecen, de un momento a otro, en bardas de casas o negocios, tienen que ver con la delincuencia, pues es la forma en la que marcan lo que para ellos representa el territorio donde operan" (González, 2011). Incluso en la colonia Miguel Hidalgo, de donde proceden decenas de grafiteros, hay quienes, como un funcionario escolar (entrevista del 7 de julio de 2011), consideran que las pintas constituyen un peligro venido del exterior:

[Los jóvenes] se van [a trabajar de braseros] tres o cuatro años y llegan con una cultura [diferente]; con camionetas que llaman "trocas", con el radio prendido y empieza esa música distinta a la que es nuestra, ¿no? [Esa música tiene] sabor de violencia, de droga. Ellos usan los pantalones cholos porque ahí cargan su arma, ahí cargan su puñal, ahí cargan su droga y no se logra ver porque son pantalones muy guangos. [Ellos traen] su gorra, sus tatuajes; eso es esa cultura migratoria que nos heredan a nosotros. [Entonces] el niño comienza a incursionar al mensaje [...]. En las aulas [en el cambio de asignatura], el maestro sale y pasa otro; probablemente, ahí ponen el grafiti en la banca, rayan la paleta o en las paredes internas [...]. Se da en una manera paralela con el grafiti externo [de] las bardas. Probablemente, los mensajes digan: "aquí se puede robar", "aquí se vende droga", "aquí hay mujeres [y] niñas bonitas que puedes secuestrar". Un alumno que pinta es [un] alumno con problemas y una escuela con pintas es una escuela con problemas; entonces tenemos que ver qué problemas tienen ellos, ¿sí?4

La imagen que promueven algunos medios masivos de comunicación, en cambio, presenta al grafiti como un arte en rebeldía que, lejos de convertirse en mercancía, rescata la esencia creativa de la juventud. Al menos esto es lo que describe el filme Whole train, de Florian Gaag (2006), en el que un grupo de pintores callejeros, dotados de un estricto código ético, huye de la policía mientras trata de cumplir el reto de decorar un tren entero.5 Parte de esa visión romántica se conserva en el imaginario de algunos chicos de la secundaria. Uno de ellos escribió un breve relato sobre un grupo de grafiteros, al que él suscribe, llamado HTK, Héroes de Toda la Calle.

Existen grafiteros extranjeros que han alcanzado fama mundial y algunas de sus piezas llegan a precios estratosféricos. Entre los más connotados figuran personajes como Bansky, Ricardo Cavolo, Blu, T-KID 170 y Richard Mirando. Conocemos cómics inspirados en la vida de quienes hacen pintas, como Graffiti de Panini Comics, Francia. Revistas especializadas, como Graffiti Art, Inkult, Grafitomag o Ilegal Squad, se encargan de difundir las producciones más audaces y posibilitan la influencia de grafiteros extranjeros en las urbes nacionales. En la moda, el Korean Style utiliza motivos callejeros en la creación de alta costura femenina. Lo mismo sucede con las camisetas Tribal. Marcas comerciales, como Telcel, Samsung y Scribe, se han inspirado en el grafiti para diseñar productos dirigidos a un público juvenil.

Ninguna de estas concepciones describe por completo el sentido del grafiti que se produce en la periferia de la Ciudad de México. Lo cierto es que cada una tiene algo de verdad. Algunos de sus creadores consumen estupefacientes, unos cuantos han llegado a delinquir,6 pero ninguno pretende promover el crimen o las adicciones.7 Sin embargo, tampoco sería justo considerar al grueso de estos sujetos como practicantes de las "bellas artes", pues aun cuando entre ellos se cuentan excelentes pintores, otros sólo se limitan a hacer firmas ilegales. Entonces, si el grafiti no es sólo vandalismo y no es siempre puro arte, ¿de qué se trata?

Dada la amplitud y diversidad del fenómeno, resulta imposible proporcionar respuestas unívocas. No obstante, creemos que el análisis de un caso particular podría darnos algunas pistas. Nuestro estudio se centra en la colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, y sus protagonistas son tanto los productores de graiti como sus obras. A partir de las entrevistas con una docena de grafiteros -con los que estamos agradecidos-, explicaremos cómo surge la pinta callejera en esta población particular, el modo en que es valorada por los vecinos y las transformaciones que se han producido a lo largo del tiempo. El análisis del discurso pictórico, que comprende más de 340 piezas, nos conducirá a la deinición de su sentido más general.

Algunos apuntes sobre la Miguel Hidalgo, sus pintas y sus jóvenes

La Miguel Hidalgo es una colonia popular fundada a finales de la década de 1970 sobre lo que fueran tierras de cultivo (Duhau y Schteingart, 1997: 43, 359).8 Los primeros inmigrantes se instalaron en la periferia norte de la Ciudad de México, al verse atraídos por la creciente demanda de mano de obra que generaba el corredor industrial que en ese tiempo comenzaba a instalarse.9 El aumento en los costos de la vida en la metrópoli hizo que aquellas zonas también fueran atractivas para quienes la existencia en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México, ya no era costeable. A ello se sumaron los desplazados por la explosión de las gaseras de San Juanico, relativamente cerca de nuestra zona, y el terremoto de 1985, cuyos afectados más humildes buscaron resguardo en las zonas próximas del Estado de México (Bassols y Espinosa, 2011: 18). El ambiente semirrural, con casas de lámina y cartón, que caracterizaba a la región comenzó a verse transformado cuando varias organizaciones vecinales lograron negociar con las autoridades estatales la instalación de los servicios públicos elementales: drenaje, agua potable, alumbrado público, asfaltado, escuelas y una red de transporte suburbano. Las mejoras infraestructura-les fueron paulatinas, pero para finales de 1990, el barrio ya tenía un aspecto similar al actual. Es una zona que, a pesar de contar con toda la infraestructura urbana, sigue sin ser atendida de manera adecuada por las autoridades municipales. Una vez que se logró cierto confort, la zona se volvió igualmente atractiva para sectores poblacionales menos desfavorecidos y algunas familias vieron ahí una oportunidad para hacerse de un patrimonio a bajo costo.

Las pulquerías de la década de 1980 se transformaron en bares y table dancings. Junto a las tienditas de abarrotes se instalaron tiendas departamentales. Aparecieron escuelas, clínicas, una línea del metro, una línea de Mexibus, moteles de paso y todo aquello que caracteriza a una gran ciudad. Sin embargo, hoy, la gente de las colonias más añejas, como la San Agustín y Ciudad Azteca, tiende a conservar una imagen negativa de este lugar. En buena medida, esto se sustenta en la participación de "paracaidistas" en su fundación y la colindancia con el Gran Canal, un desagüe a cielo abierto que transporta grandes cantidades de basura y desechos tóxicos.10

Erika Araiza. Dibujo en torno al grafiti realizado por un estudiante de primer grado de la Secundarla Miguel Hidalgo. 

Colonos de muy distintas edades parecen compartir la idea de que viven en un lugar inseguro. La falta de mantenimiento de los servicios públicos, el ruido, la drogadicción, el robo, la violencia y el acoso sexual fueron descriptores comunes en las narrativas cotidianas.11

De los años ochenta a la fecha, las esquinas, a falta de espacios de esparcimiento, se han convertido en lugares de reunión para los jóvenes de la zona. La mayoría no hace más que platicar y beber cerveza, pero algunos de ellos eventualmente se reúnen en bandas violentas. En un principio, los nombres de las agrupaciones sólo remitían a los sitios ocupados, pero luego adquirieron títulos más rimbombantes y acordes con la cultura pandillera que se propagó desde Estados Unidos.12 A decir de don Carlos (entrevista del 16 de febrero de 2009), los Caballos, los del Callejón y los Demons serían los primeros que entrarían en la disputa por el territorio. Cualquier fiesta era buen pretexto para que unos y otros sacaran chacos, palos o cadenas y aquello terminara en golpiza: "mi vecino era caballo y me tocó verlo llegar ensangrentado" (entrevista con I. M., 9 de septiembre de 2011). Algunos de sus miembros murieron en el conflicto, otros acabaron en la cárcel o huyeron a la frontera, y otros más, sumidos en la drogadicción, como el Roy. La gran mayoría simplemente terminó por dejar la banda cuando adquirió obligaciones familiares.

Erika Araiza. Anuncio de la fiesta de Los Fármacos realizado por Motor Hlperseo y Krash. 

Según cuentan miembros de los Caris (entrevista del 12 de febrero de 2007), el decenio siguiente estuvo marcado por la aparición de los Fármacos, los Caris, los Juniors, los Gnomos, etc., nuevas agrupaciones conformadas por vecinos, amigos y hermanos de los primeros pandilleros. De acuerdo con nuestros informantes, aquí fue cuando las bandas comenzaron a incorporar "pañales" -niños de alrededor de diez años de edad que se juntan con jóvenes mayores y aspiran a formar parte del grupo-, cuando aumentó el consumo de drogas ilegales y cuando comenzaron a utilizarse armas de fuego: "asaltábamos y robábamos. Yo llegué a atentar con arma de fuego y lo hacíamos porque era divertido, por regresar con buen billete" (entrevista con I. M., 9 de septiembre de 2011).13 Doña Paty (entrevista del 11 de julio de 2008) cuenta que en aquel tiempo era común presenciar tiroteos y que constantemente se escuchaban noticias sobre jóvenes muertos en dichos pleitos:

No queríamos salir a las tocadas porque sabíamos que iba a haber sangre o [se iban a] matar, por eso no íbamos. Pero era lo mejor que había, se juntaban muchos barrios de muchos lados. Entonces, me tocó ir a unas tocadas y ver a los Gnomos en ambiente, eran muy locos. Me tocó ver cómo picotearon a uno en la cabeza porque no les quiso dar alcohol. [Todavía hay pandillas] pero los principales se mataron, todo eso ya tiene años (entrevista con I. M., 9 de septiembre de 2011).

En esta época comenzaron a aparecer las pintas callejeras como una suerte de marca territorial. La presencia de una u otra seña en la colonia era signo de invasión, ejemplo de ello son los grafitis "Caris de la Miki" y "Juniors", asociados a una Santa Muerte. En este contexto, algunos de los grafiteros más renombrados comenzaron a pintar sus primeros tags. Motor (entrevista del 10 de agosto de 2011) y Shout (entrevista del 11 de septiembre de 2014) ubican sus albores en 1990, Hiperseo (entrevista del 11 de julio de 2011) hacia 1996, Krash y Félix (entrevista del 17 de julio de 2013) en 2000.

El cambio de milenio se caracterizó por la introducción del crimen organizado y la desaparición de las bandas.14 Una vez que las grandes empresas delictivas, como los Zetas y la Familia, se apoderaron de negocios ilícitos, se encargaron de eliminar a la competencia local15 ya sea incorporándola o ejecutándola. A decir de Roberto, en lugar de encontrar ladrones y drogadictos armados con navajas, hoy se asaltan tianguis a punta de ametralladora. Hay decenas de historias sobre secuestros de niñas para la trata, tráfico de órganos y cadáveres abandonados que, hasta donde sabemos, todavía esperan ser investigados. La mayoría de estos relatos ni siquiera aparece en los periódicos. Lo cierto es que hemos visto al ejército patrullar las principales avenidas de la región.

Los actuales grafiteros no guardan relación alguna con las pandillas de ayer ni con el crimen organizado de hoy. De las bandas del siglo pasado no queda más que una suerte de nostalgia rebelde que los lleva a reunirse de cuando en cuando para celebrar viejas glorias.

Una historia de grafiteros

La escritura en las paredes es tan antigua como la vida urbana y los contenidos transgresivos aparecen desde épocas tempranas.16 Sin embargo, sería ridículo suponer que el actual grafiti hip hop estuviera, de algún modo, relacionado con aquellas grafías primigenias. El fenómeno que hoy observamos tiene su origen en las pintas que hacían los grupos negros y chícanos de las dos costas de Estados Unidos hacíala década de 1960 (Grider, 1975). Luego vinieron quienes comenzaron a plasmar sus firmas con aerosol en los alrededores de Nueva York -como el célebre Taki 183- y se encontraron las primeras piezas en tres dimensiones a principios de 1970 (Anaya, 2002: 55-66). Filmes como Wild Style (Ahearn, 1982) y Beat Street (Lathan, 1984) ayudaron a propagar este nuevo tipo de pintas por todo el mundo. Según Anaya (2002: 68), en 1994 y 1995, el Consejo Popular Juvenil, A. C. (CPJ), organizó una exhibición de grafiti californiano en Ciudad Nezahualcóyotl.17

Es difícil establecer el momento en que se empezaron a hacer pintas callejeras en la colonia. Según Shout, en 1994, "a la orilla del barrio, apareció un grafiti con un monito, un cholo, un personaje caminando en el barrio, y arriba de él unas letras tipo grafiti de JRS, Junior's [...]. Lo pintamos entre varios con el fin de representar esa parte de la Miguel Hidalgo [...], lo malo era que [sólo] representaba a unos cuantos, [a] un barrio, una pandilla, una banda". Entre los primeros grafiteros, se menciona a Mario, Luis Alter, Pipo, Roy, Vera, Pinck, Borjas y el Loco. Algunos de ellos ya han dejado de pintar y sus edades oscilan entre los 35 y los 40 años. Todavía se conserva uno de los perros del Roy, que destaca por su mala factura y el uso de una gama cromática reducida.

Erika Araiza. Mural que reproduce el callejón de Don Gato y su pandilla realizado por RKA y los Chaks. 

Varios testimonios tienden a señalar a Shout18 y Motor19 como los primeros promotores de este tipo de manifestaciones. Motor (entrevista del 10 de agosto de 2011) cuenta que empezó a rayar las bancas cuando tenía como 11 años. Escribía su nombre y mensajes de amor para su novia: "me jalaban las orejas por andar pintando en el salón".20 Dibujaba negros y escenas de basquetbol, plasmaba a Michael Jordan, Bugs Bunny y los logotipos de los equipos más sobresalientes de la década de 1990. Como a los 14 años se incorporó a una pandilla. Con otras bandas, se inició en el uso del aerosol, aprendió a hacer tags con una agrupación de Jardines de Morelos llamada T4C, Time for Crime. Con ellos robó atomizadores de perfume en los supermercados, conoció las válvulas importadas de Estados Unidos y aprendió a alterarlas para crear nuevos efectos: "agarrábamos las válvulas y las picoteábamos con una aguja, las deformábamos, y cuando las tronábamos, pues ya daba otro efecto; el chiste es evolucionar".

Sin embargo, dado que las pintas en aquel tiempo eran vistas como una agresión, su prolífica producción terminó por poner en riesgo su vida y se fue a vivir a Oaxaca durante más de un año. Dedicó los primeros meses de su regreso a aprender el uso del aerógrafo para pintar camisetas o sobre los muros de su cuarto: "de repente, esto [la pinta callejera] explota [...]. Salgo otra vez a la calle con los grafiteros y resulta que hacen unas cosas impresionantes, [veo] unos murales grandísimos". Entonces, comenzó a juntarse con Shout, quien venía regresando del norte y ya era bueno pintando letras a colores. Shout era de la RKA, Recuerdo de la Cultura Azteca o Resiste Combate y Ataca,21 y Motor, de la 26:

Para no meternos en ningún problema ni nada, agarramos la pandilla más fuerte de pintura, que le llamamos crew,22 que son grafiteros de Cuidad Azteca GTNS [...]. Otra vez [salgo] a los barrios a pintar, pero con un compromiso más fuerte, el compromiso era con la gente, [con] el barrio, [con] las pandillas, con hacer un trabajo bien hecho. Empiezo a salir a eventos, a expos, todo esto me sirve y me sirve [también] la técnica del aerógrafo (entrevista con Motor, 10 de agosto de 2011).

De la unión de músicos y pintores surgen colectivos de creadores -entre ellos, Ehekatl Zona Norte-, el grafiti pierde su vínculo con el pandillerismo y la pinta se convierte en pretexto para la convivencia: "somos un colectivo bastante grande, ahora ya somos iguales, ahora estamos unidos, ya no nos estamos matando; somos grandes, gente pensante" (entrevista con Motor, 10 de agosto de 2011). Ya no se trataba sólo de llevar el conflicto entre grupos juveniles a un plano simbólico, sino de expresar, por medio de la grafía, el sentir de los jóvenes frente a la actualidad:

Empiezo a hacer rostros de personas que fallecieron, niños desaparecidos [...]. Aquí a la vuelta pinté la foto de una niña [a la] que se robaron; entonces, tengo que echarle muchas ganas para que el rostro sea el real. Eso es lo que hace que uno haga buen realismo. [Quiero que la gente vea] que nos estamos acabando el planeta, cómo estamos viviendo, quiero meterlo en un mural, me quiero pintar yo [...]. Me considero revolucionario por el hecho de usar aerosol, no un arma (entrevista con Motor, 10 de agosto de 2011).

Durante el trabajo en la escuela secundaria, solicitamos a los chicos de primer grado que hicieran un dibujo de la colonia y nos explicaran qué cosas le gustaban o desagradaban. No hicimos alusión alguna al grafiti; sin embargo, más de 47% de los entrevistados -de un total de 34- lo mencionó como algo característico. La mayoría de las valoraciones al respecto fueron positivas -75%- y en varias ocasiones se presentaron descripciones de las pintas que más les agradaban. Cinco jóvenes firmaron sus trabajos con letras que imitaban los tags de sus calles, un individuo identificó a varios de los pintores activos en su colonia y un chico mencionó que sus familiares han organizado exposiciones con pintas y arte en mobiliario. También los adultos con los que pudimos platicar reconocieron a los grafiteros y algunos de los más jóvenes -entre 20 y 30 años de edad- hasta fueron capaces de establecer la autoría de cada pinta.

Según Hiperseo, al principio, la gente de la colonia solía asociar su práctica con la delincuencia: "te juntas con amigos y piensan que son pandillas [...]. Para ellos tú eras un loco que no tenía otra cosa que hacer. [Todavía] hay gente que pasa [cuando estás pintando] y dice que te pongas a trabajar: 'Haz algo productivo' [...]. Es gente que nunca [lo] logra aceptar" (entrevista del 11 de julio de 2011). Incluso sus padres llegaron a considerarlo un vago.23 No obstante, a medida que algunos pintores depuraron su técnica e hicieron grafiti más creativo, la gente comenzó a ver este fenómeno con mayor simpatía: "ya no solamente [hacíamos] rayones y letras, ya eran caras y caracteres; entonces la gente ya le da una apreciación diferente porque, desde el momento que lo ve, le gusta y dice: 'raya cosas padres'" (entrevista con Hiperseo, 11 de julio de 2011). Antes, los vecinos llamaban a la policía, ahora es común que les permitan usar sus bardas a condición de que lo plasmado no resulte desagradable. Les dicen: "ah, sí, pinta mi barda, hazme una cosa bonita" (entrevista con Félix, 17 de julio de 2013). De hecho, conocemos a una familia que se retrata con cada uno de los grafitis que se plasman sobre los muros de su vivienda para conservar la memoria de las imágenes que les han "regalado".

Hay personas que contratan grafiteros para decorar sus casas con imágenes de santos, vírgenes o familiares difuntos. Uno de nuestros informantes dice haber sido contratado por grupos delincuenciales que le solicitan retratos de compañeros caídos: "una vez me sacaron la pistola y me encañonaron. [Dijeron:] 'Hazlo bien y te voy a pagar chido, rífate'". Estéticas, consultorios médicos, talleres mecánicos, equipos de fútbol, instituciones educativas y partidos políticos han solicitado los servicios de grafiteros para decorar sus fachadas.

Para celebrar su pervivencia, el 12 de diciembre de cada año, la antigua banda de los Fármacos ofrece una fiesta a los vecinos de la Miguel Hidalgo. Los preparativos comienzan cuando se contrata a alguno de los más connotados grafiteros para pintar la imagen de la Virgen de Guadalupe sobre uno de los muros de su calle, un anuncio publicitario sobre la conmemoración y una imagen decorativa en el mismo lugar. En 2011 fue el turno de Mazinger Z. Se incluyen en las pintas el lugar, la fecha y la hora del convivio junto a los nombres de las personas que colaboraron en su organización. Los miembros originarios de la pandilla, hoy casados y con hijos, se encargan de pedir a los vecinos aportaciones de dinero para los gastos de la empresa. Llegada la fecha, se celebra una misa en el callejón, por la tarde se cierra una de las avenidas y arriban los camiones que transportan las luces y el equipo de sonido, como Sonido Yambao. Al anochecer, empieza un baile multitudinario al que acuden tanto las familias de los Fármacos como habitantes y vecinos de otras colonias.

Hacia finales de 1990, los colectivos de Ecatepec comenzaron a organizar una serie de reuniones de grafiteros que atrajeron la atención de los medios de comunicación locales, los cuales dieron cierta notoriedad a los artistas. Entre otras, destaca la organizada por los miembros de Zona Norte, con apoyo del Partido Acción Nacional (PAN). A decir de Motor (entrevista del 10 de agosto de 2011), asistieron los mejores pintores callejeros del país. Desde hace varios años, bajo la entusiasta dirección de El Gallo, el Grupo Cultural Miguel Hidalgo organiza la Expo Arte Urbana. En 2011, el programa incluyó un paseo en bicicleta, peleas infantiles de box, sesiones psicoterapéuticas grupales, una exposición de arte en mobiliario, una obra de teatro, un espectáculo cómico a cargo del Payaso Mantecón, exhibiciones de patineta, un concierto y la realización de murales con aerosol por Zona Norte y otros grafiteros. Ninguno de los participantes exigió remuneración y todos recibieron medallas y diplomas. También para el Día de Muertos los grafiteros Krash y Félix organizaron, con el apoyo del municipio, la instalación de un altar y una ofrenda. Se presentaron grupos de rap y rock, se expusieron esqueletos de papel maché y en el momento se realizaron varios grafitis sobre tablones preparados ex profeso para ello, algunos fueron plasmados por novatos y otros por artistas consumados.

Los trabajos de Shout y Motor no pasaron desapercibidos para las autoridades y el Instituto de la Juventud decidió llevarlos a Cuba, donde pintaron el rostro del Che en un campamento, como representantes de la población de Ecatepec. Sus obras se han expuesto en los pasillos de la estación Hidalgo del metro y en alguna ocasión han recibido patrocino de las marcas Comex y Tribal. En la presente década, las autoridades de Ecatepec comenzaron a ver en la pinta callejera un medio para combatir la drogadicción y la violencia. Incluso la presidencia municipal invitó a varios artistas callejeros a participar en la Primera Expo Juventud 2011. El objetivo era "integrar a los jóvenes a un programa de prevención, a través de actividades artísticas y recreativas, para alejarlos de adicciones" (Ríos, 2012: 52-53). También Motor ha impartido talleres de grafiti en varias secundarias en el marco del programa Escuela Abierta para la Equidad de Género y la no Violencia: "los enseño a dibujar con aerosol para que pidan un espacio o en su cuarto [...]. Es para darles una dirección a los niños de qué es realmente el grafiti [...], que no se desvíen y que agarren el aerosol".

Erika Araiza. Mural realizado por Motor, Shout y los Chaks. 

La imagen y el texto

En la colonia Miguel Hidalgo, el grafiti incidental suele ser plasmado por personas que no se consideran a sí mismas grafiteras; éste no requiere de un saber especializado y es umversalmente despreciado. Las firmas son las más recurrentes en la colonia y es la primera manifestación entre quienes se inician en el uso de los aerosoles, como se apreció en los bocetos realizados por jóvenes de secundaria. Aquí, la deficiencia técnica se suple con audacia, pues con frecuencia sus creadores asumen riesgos al plasmar sus marcas en lugares de difícil acceso. Este tipo de grafiti -"el grafiti grafiti", a decir de Spok (entrevista del 24 de abril de 2013)- es tan importante que, ocasionalmente, hasta los más renombrados artistas de la región se toman el tiempo para descolgarse por algún paso peatonal y hacer un tag.24 El mural sólo es realizado por un selecto grupo de autores y suele figurar en sitios sumamente visibles.

El elemento de mayor relevancia en las obras más elaboradas es la firma. Puede ser que algunas se acompañen de elementos icónicos, pero no es nada común encontrar figuras naturalistas que no la tengan. El texto suele ser siempre el mismo -un pseudónimo-, pero su ortografía y caligrafía varían. Los mismos fonemas se repiten una y otra vez bajo escrituras siempre diferentes, el mismo "Fesk" figura en otras piezas como "Feesck" o "Fesck"; "One Café" deviene en "One Kafe" o "Oneca-fe", etc.25 La letra no se reconoce, su lectura no revela la identidad del autor y no existe variación alguna en los contenidos, se trata de la creación de significantes vacíos, carentes de valor literario, pero capaces de albergar una dimensión estética.26 La gama de colores empleados es casi infinita, pero suelen prevalecer las tonalidades vistosas. Los sombreados, contornos y destellos en blanco son comunes, aparecen en el centro y los extremos de la marca, muchas veces formando un triángulo. Se observan adornos como estrellas, burbujas, volutas y florescencias que prolongan las grafías sin que sea posible reconocer un patrón preestablecido. Pese a que no existen dos firmas iguales, se nota que en general la producción es poco original. Esos mismos estilos -Bubble y Wild Style- pueden encontrarse en lugares tan lejanos como Santa Úrsula Xitla, en Tlalpan; la colonia Independencia, en Monterrey, y Saint Denis, en París. Tal vez no se trata de la generación de una pieza única, sino de adherirse de manera personal a una corriente reconocida como global. Esto se hace evidente en las fotos de pinturas que se suben a internet.27

Erika Araiza. Imagen de Mickey Mouse realizada por Sara y otros grafiteros que no fue posible Identificar 

Se encuentran pintas en casi todas las superficies verticales imaginables: muros de viviendas y negocios, camiones, microbuses, puestos de lámina, cortinas metálicas; pero ningún grafitero "serio" se rebajaría a rayar sobre las banquetas o las bancas de la escuela. Las imágenes más detalladas se ubican en las superficies de mayor amplitud. Por supuesto, la mayoría de las veces se realizan con el consentimiento de sus propietarios. Es interesante notar que casi ninguno de los grandes murales se ubica en la zona del canal, la sección más marginada de la colonia.

Entre las imágenes reconocibles, vemos paisajes celestes o espaciales circundados por raros vehículos voladores, una escena apocalíptica en la que un enorme simio de brazos descarnados se divierte con una ciudad en llamas, un enorme dragón cuyo aliento flamígero se transforma en una "firma", topografías extraterrestres adornadas con atardeceres tornasolados, un robot con ametralladora que dispara contra un probable grafitero; fieros animales, como un perro fumando, un pato vestido como Linterna Verde y un oso tatuado que se enfrenta a una entidad gaseosa de múltiples tentáculos, tal vez inspirada en Lovecraft. También son comunes las imágenes de la Guadalupana -destaca la que hizo Motor a petición de los Fármacos-, la Santa Muerte y san Judas Tadeo. Este personaje es recurrente en particular en las cortinas de los comercios. Las vírgenes pueden asociarse a altares callejeros con cruces, efigies y veladoras. La Santa Muerte, al menos en un caso, se vincula a una oración: "Mimis. Santa Muerte de mi corazón, cuídanos Jefa".

Un género que destaca por sus grandes dimensiones y la calidad de su factura es el retrato. Tenemos varias imágenes de afrodescendientes en diversas actitudes. Sobresale la de una cubana, pintada por Zona Norte, que Motor conoció durante su estancia en la isla caribeña. Se registran mujeres con maquillaje de calavera, inspiradas en las catrinas de José Guadalupe Posada, un personaje con el tatuaje "zn" en la cara y una chica que porta un sombrero de charro. Observamos asimismo varios rostros femeninos, el de un luchador enmascarado, una madre con su hijo, un bebé de perfil y personajes célebres, como Tintán y Pedro Armendáriz, de Krash. Mejor aún es el autorretrato que realizó Motor a partir de una fotografía.

Otra de las composiciones más creativas es la que plasmaron el crew de los Chaks, Shout y Motor sobre la barda de una fábrica cerca del canal. Reprodujeron el callejón de Don Gato y su pandilla con todos sus personajes y una ciudad al fondo que se pierde en el cielo azul. Aprovecharon los relieves de la pared para dar volumen a algunas figuras. Vemos a Cucho sentado sobre unos medidores de luz que en la escena emergen de una cerca de madera.28 Más llamativo es el hecho de que los propios autores hayan incorporado sus firmas a la obra, pues no sólo se apropian del espacio pintado, sino que establecen una analogía entre el contexto barrial de la Miguel Hidalgo y el entorno neoyorquino de la caricatura.

Motor, Shout y los Chaks (entrevistados el 10 de agosto de 2011, 11 de septiembre de 2014 y en septiembre de 2012, respectivamente) plasmaron sobre un muro negro una serie de círculos cuyo contenido se articula para formar un relato a manera de historieta. Al comienzo vemos un bote de aerosol seguido de una pistola; luego, unos agentes de la policía de espaldas, una mira telescópica y una serie de tags. La escena cierra con la imagen de un hombre huyendo y una nueva firma encerrada en otra circunferencia. Según indicaron sus creadores en una entrevista, los círculos representan agujeros de bala y la composición representa la persecución de la que son víctimas quienes hacen pintas.29

En varios muros encontramos la figura de Mickey Mouse pintada por Hueste Laica, Sara, Zona Norte y los Chaks, entre otros. En una de esas imágenes, el personaje hace un tag con pincel sobre un fondo azul, mientras, abajo se observa una mano arrugada que emerge del asfalto de cuyo índice surge un cañón que gotea sangre. Si consideramos que la colonia se conoce de manera coloquial como "la Mickey", tendríamos de nuevo al grafitero identificado con su comunidad, agredido por una entidad anónima que probablemente se refiere al Estado.

Dos temas comunes en el muralismo popular de la Ciudad de México son lo indígena y lo pre-hispánico. En Santa Úrsula Xitla, encontramos escenas de códices estilo Mixteca-Puebla -con una Mayahuel copiada del Códice Laud (1994: lám. 9), y Oxomoco y Cipactonal del Fejérváry-Mayer (1994: lám. 25)-; en Villa Panamericana, hay un cráneo con una vírgula de la palabra y un chimalli; y la pirámide de Cuicuilco, en la colonia Isidro Fabela, está circundada por una serpiente emplumada. Las canchas de basquetbol de la San Agustín, Ecatepec, fueron decoradas por los Chaks con la imagen de la Coyolxauhqui desmembrada de Templo Mayor. Ahí también se ve una inmensa estatua monolítica que está siendo derribada por unos minúsculos conquistadores que se acompañan de un grupo de evangelizadores que erigen una cruz sobre el basamento desierto. En nuestra colonia también encontramos varias quetzalcóatl. Motor plasmó una que lucha con un jaguar, Krash hizo otra que recorre el contorno de un templo circular y los Chaks pintaron una muy parecida a la de Xochicalco, que ondula entre sus firmas. En la caja de un camión de carga, se observa un paisaje puntillista coronado por lo que parecería ser una máscara huichol; al reverso, encontramos un Tláloc de perfil con la mano extendida. En la Expo Cultura y Arte Urbano de la Miguel Hidalgo, los chicos de Zona Norte decoraron grandes tablones con un rostro maya de perfil frente al glifo toponímico de Ecatepec, un cerro con la máscara del dios del viento. En El Castillito, una casa abandonada a la que varios adolescentes acuden para realizar festejos, Zona Norte plasmó un rostro esquelético semejante al que se observa en la sala de Teotihuacan del Museo Nacional de Antropología, un rostro-Tláloc y un conejo en el mismo estilo. El hecho de que el nombre completo de este colectivo incluya la palabra Ehekatl denota una cierta identificación con lo mexica.30

Aunque de manera menos abundante, encontramos con recurrencia motivos alusivos a la Revolución mexicana. Tenemos un retrato de Zapata, dos de Villa y uno más en el que el caudillo duranguense se acompaña de jinetes. En un mural de los Chaks, aparece una cinta tricolor ligada a un personaje que viste como campesino en los albores del siglo XX pero lleva una lata de aerosol en la mano.

Erika Araiza. Grafiti realizado por Zona Norte en El Castllllto. 

Por último, observamos sobre una de las entradas de una sucursal bancaria un cartel con un par de cartucheras llenas de latas de pintura, pinceles, frascos de óleo y un micrófono, con la leyenda: "Cultura. Participa, crea, expresa, es tu derecho".

Son frecuentes las latas de aerosol con los nombres de sus autores en los rincones de paneles más complejos y también las figuras de personajes pintando. Conocemos un mural en el que un esqueleto pinta con un pincel mientras se agarra la cabeza con mueca de asombro. En medio de siete "firmas", los Chaks incluyeron a una anciana con mandil, sobre una especie de isla flotante, en cuyos bolsillos se aprecian varios recipientes con atomizadores. Zona Norte plasmó la imagen dinámica de un personaje que aplica una brocha gorda sobre la propia pared. Krash hizo un cuadro con un personaje que porta una máscara antigás similar a la que algunos grafiteros utilizan. También encontramos en las paredes de la colonia un par de representaciones de dise jockeys y otras que sugieren la misma acción por el uso de audífonos. Dado que entre quienes hacen pintas algunos rapean, vale preguntarse si algunas de estas imágenes pueden ser vistas como figuraciones metafóricas de si mismos.

El simbolismo del grafiti en la Miguel Hidalgo es tan complejo como el de cualquier otra obra plástica. Sus sentidos varían de un individuo a otro, oscilan en el tiempo y tienden a transformarse con la incorporación de nuevas piezas. Por esto, resulta poco factible establecer de una vez y para siempre el significado de esta práctica. No obstante, creemos que mediante un análisis meticuloso es posible acercarnos a su sentido más general.

Erika Araiza. Mural realizado por RKA y los Chaks. 

Ya que la gran mayoría de las pintas no es más que una versión elaborada de nombres de individuos y colectivos, consideramos que el mensaje difundido con más profusión por medio del grafiti en la Miguel Hidalgo debería ser leído como "yo estuve aquí" o "nosotros estuvimos aquí". Esa autoafirmación es tan fundamental que requiere de todo tipo de adornos para garantizar la unicidad de la presencia. En palabras de Yons, el grafiti "es una forma de expresarte y decirle al mundo: aquí estoy, ¡mírame!" (entrevista del 24 de abril de 2013).31 En un segundo momento, notamos que la pinta significa la adhesión a un movimiento global. Además de utilizar los mismos estilos que en otras partes del mundo, muchos de nuestros interlocutores suelen estar pendientes del tipo de obras que se realizan en diferentes latitudes -incluso, algunos proporcionaron imágenes de grafitis brasileños y neoyorquinos-. Advertimos también que este tipo de manifestación implica la apropiación de la cultura popular en un contexto regional, pues ya que todo -desde lo mexica y la Virgen de Guadalupe hasta Don Gato y Mickey Mouse- es susceptible de ser transformado en un grafiti, todo puede ser resignificado en el contexto de la autoafirmación que implican las imprescindibles "firmas". El grafiti es también un acto de rebeldía que podría verse reflejado en las imágenes de revolucionarios y en el cartel de cartucheras repletas de instrumentos para pintar. Por ello la realización de pintas clandestinas resulta tan importante, pues aun para aquellos que viven de su arte, la transgresión es condicionante del movimiento. Esto ùltimo se hace explícito en una canción compuesta por One Café: "Me gusta por la noches salir a dar un rol, rolar por esas calles y satisfacer mis sentidos [...]. Cuando la justicia pasa, nos miramos a los ojos y comienza nuestra acción. Me tengo que escapar de la policía que me quiere atrapar, aunque no haga nada quiere perjudicarme".32

En síntesis, lo que encontramos plasmado una y otra vez en el grafiti de nuestra región es un mensaje que, en su base, resulta extremadamente simple: "nosotros somos las culturas populares y oprimidas de México y el mundo, estamos aquí y por este medio nos estamos rebelando".

A manera de epílogo

De sus orígenes a la fecha, la colonia Miguel Hidalgo ha cambiado mucho. La vida ahora es más cómoda para sus habitantes, pero eso no significa que se hayan erradicado la pobreza, la marginación o la violencia. La guerra de pandillas de finales del siglo XX causó numerosos estragos en la población. Puesto que estos chicos eran hijos, hermanos o amigos del resto de los colonos, nuestros entrevistados parecen mostrarse más empáticos hacia ellos que frente a las recientes organizaciones criminales. Aunque es difícil que éste sea un pasado añorado, eventos como la fiesta de los Fármacos muestra que, hasta cierto punto, los vecinos asumen a estas bandas como parte de su identidad.

Las pintas nacen con la delincuencia juvenil pero se distancian de ella al tiempo que sus actores se van integrando a la sociedad. No es que el grafiti sea el antídoto para la drogadicción y el conflicto social, como pretenden las autoridades, sino que su proliferación es más bien síntoma de un cambio de protagonistas, los que gestionan la violencia ahora no hacen pintas sino narcomantas. Los primeros grafitis, asociados a las bandas juveniles, tenían la función de establecer límites territoriales. Los de la actualidad son mucho más individualizados y se usan para transportar identidades hasta lugares remotos, pues las pintas no sólo viajan con los grafiteros sino que llegan hasta otros continentes por medio de internet. La homogeneidad de la marca pandillera se dirige a su fácil reconocimiento en cualquier contexto. El tag moderno parte de la deformación de la letra, pretende la difusión de motivos tan poco legibles que rayan en la pura valoración estética. Ambos se originan en movimientos que se gestan en el extranjero, pero el grafiti moderno incorpora motivos emblemáticos mexicanos para dotarlo de un carácter local.

El grafiti puede ser un acto transgresivo de autoafirmación pero también llega a implicar la apropiación y difusión de valores compartidos por la comunidad, como la mexicanidad, la cultura barrial, las creencias religiosas y la crítica al Estado. Justamente por la presencia de significados comùnmente aceptados, la pinta callejera se ha convertido en una suerte de portavoz del sentir popular. Los espacios no fueron creados para el grafiti pero cada vez es más frecuente que se recurra a él para expresar cuestiones tan variadas como las celebraciones locales, la adhesión religiosa, la ausencia de un ser querido o la promoción de un negocio.

Hay grafitis que se realizan con la intención expresa de deteriorar los bienes del Estado o de las instituciones representativas del poder, hay otros que se convierten en objetos de comercio al transformarse en anuncios publicitarios y otros más que, financiados por los propios creadores, se realizan por placer estético. El grafiti no es necesariamente arte, mercancía o vandalismo, es una expresión popular que, al menos en nuestro caso de estudio, da nuevos sentidos a espacios por lo regular caracterizados por la violencia y la marginación. "Me gustan los grafitis y, pues, aquí no hay casi ningún lugar para divertirse", decía una chica de la secundaria (entrevista de septiembre de 2011). En un sitio donde la oferta cultural es sumamente limitada, la pinta callejera termina por fungir como una suerte de retrato efímero de la sociedad, en el que múltiples sentidos se entrelazan al adquirir una dimensión estética. Por ello, como dice Shout, en la Miguel Hidalgo, el grafiti ha acabado por "hacer de la calle un museo de la calle" (entrevista del 11 de septiembre de 2014).

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Señora Chuy, enero de 2008, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Señora Paty, 11 de julio de 2008, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Don Carlos, 16 de febrero de 2009, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Funcionario público, director de la Secundarla Miguel Hidalgo, 7 de julio de 2011, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Hiperseo, 11 de julio de 2011, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Motor, 10 de agosto de 2011, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Alumno de la Secundaria Miguel Hidalgo, 19 de agosto de 2011, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Alumna de la Secundaria Miguel Hidalgo, septiembre de 2011, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

I. M., Informante anónimo, 9 de septiembre de 2011, Ciudad Azteca, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Sower, 7 de marzo de 2012, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Roberto, 13 de mayo de 2012, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

Chaks, septiembre de 2012, colonia Miguel Hidalgo, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

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Sk, 16 de mayo de 2013, Ciudad Azteca, Ecatepec, Estado de México, México. [ Links ]

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1La gente no entiende las letras, tiene que involucrarse bastante con nosotros para que puedan saber qué dicen las letras o de quién son" (entrevista con Krash, 17 de julio de 2013).

2Véase <http://tesis.unam.mx/L>, el buscador de tesis de la UNAM. El grafiti ha sido estudiado en relación con los estilos de vida y las relaciones sociales (Coulton, 1915), con la vida cotidiana presente y pasada (Tanzer, 1950), como indicador de la personalidad adolescente (Peretti, Cárter y McCIinton, 1977) y con conflictos interétnicos (Grider, 1975; Blake, 1981).

3Los códigos penales de 18 estados lo consideran un delito e imponen penas que van de los tres meses a los diez años de prisión, y multas que oscilan entre los diez y los mil días de salario mínimo (Instituto de Investigaciones Parlamentarias, 2012).

4La asociación entre grafiti y criminalidad también está presente en algunos menores. Uno de los chicos de la secundaria dijo, alardeando: "me gusta ver cómo los delincuentes rayan en las paredes y asaltan bancos" (entrevista del 19 de agosto de 2011).

5Véase también Fatcap Express, de Danny Stoiker (2008).

6Sk (entrevista del 16 de mayo de 2013), por ejemplo, dice haber estado en prisión a los 18 años.

7Los grafiteros no son los únicos que consumen drogas en Ecatepec. Según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (INPRFM, 2012: 25-53), en el Estado de México, 1.6% de la población adolescente y 2.8% de la población joven adulta afirma haber consumido cualquier droga médica o ilegal en el último año. Nosotros hemos conocido padres y madres drogadictos que nada tienen que ver con la pinta.

8Algunos de los pobladores más antiguos, como Chuy (entrevista de enero de 2008) y Paty (entrevista del 11 de julio de 2008), señalan que, mientras algunos terrenos fueron adquiridos de manera legal, otros fueron invadidos por grupos de paracaidistas originarios del Distrito Federal.

9Cerca de la Miguel Hidalgo se encuentran empresas de la talla de Fud, Bayer y La Costeña.

10La insalubridad de este cuerpo acuoso hace que sus habitantes padezcan numerosas enfermedades infecto-contagiosas. Al ser un sitio poco frecuentado, se presta para que numerosos actos delictivos tengan lugar a lo largo de las orillas, lo que en más de una ocasión ha acarreado violencia física.

11El municipio de Ecatepec presenta el número más alto en homicidios, daño en casas, delitos sexuales, lesiones y robo Onegi, 2013).

12Ya sea por medio de los migrantes que regresaban impregnados del movimiento cholo -como Ggo, quien llegó de Chicago hacia 1992 o 1993- o por filmes de acción inspirados en las pandillas del Bronx, entre las más célebres, West Side Strory, de Robert Wise y Jerome Robbin (1961), The Warriors, de Walter Hill (1979), y Blood In Blood Out, de Taylor Hackford (1993). Motor (entrevista del 10 de agosto de 2011) asegura haber visto esta última.

13Al respecto, un antiguo caballo explica que "había una banda aquí que se llamaba los Grifos. Esos muchachos todo el tiempo [estaban] drogándose y había muchachas. [Ellos] empezaron a robar".

14Las últimas huellas de la existencia de pandillas en la colonia datan de principios de la década de 2000, cuando registramos un par de grafitis de la Mara Salvatrucha M-13.

15El 20 de agosto de 2012, se encontró una narcomanta firmada por los Zetas en el cruce entre avenida Central y la carretera Texcoco-Lechería. Según I. M. (entrevista del 9 de septiembre de 2011), algunos niños de la escuela secundaria podrían estar involucrados con la Familia. Tras la detención de José María Chávez Magaña, El Pony, se supo que dicha organización estaba presente en el municipio desde 2011 (Hernández, 2014).

16 Bernardini (2001:108) registró en el norte de Italia un graffito de los siglos I o II d. C. que dice "El que ha escrito esto ha sodomizado al hijo de mi padre".

17Fundado en 1989, el cpj dice tener la misión de prevenir las conductas antisociales en los jóvenes mediante la promoción del arte, el deporte y la cuItura (véase <https://www.facebook.com/Consejo-Popular-Juvenil-586927281318169/>). El propio Hiperseo (entrevista del 11 de julio de 2011) admite que "el hip hop es una tendencia extranjera".

18Quien dirigía junto a su esposa, Cara Cummings, una galería de arte llamada Tamal Galleryen Baja California. Véase <http://www.tamalgallery.com/>.

19Muchos de los grafiteros más jóvenes se han inspirado en sus obras. Yons (entrevista del 24 de abril de 2013), por ejemplo, cuenta sobre sus inicios: "Un día vi en la pared una cara, un carácter, y dije: 'se ve muy bien, yo quiero un día hacer algo así' [...]. Yo tenía 16 o 17 años y vi que decía 'Motor'".

20La secundaria es desde hace tiempo el semillero de grafiteros de la región. Hiperseo (entrevista del 11 de julio de 2011), Spok (entrevista del 24 de abril de 2013) y Krash (entrevista del 17 de julio de 2013) comenzaron a hacer pintas durante esa etapa escolar. Nosotros hemos podido observar a jóvenes que practican sus primeros trazos en los cuadernos y bancas.

21A la que también perteneció Hiperseo, quien lo interpreta como "resistir a todo lo que pasa, resistir a los problemas que llegan, resistir las calamidades; resistir y atacar los problemas que te están agobiando" (entrevista del 11 de julio de 2011).

22Grupo de grafiteros que se reconoce como unidad creativa, en palabras de Félix, "un grupo de amigos que se juntan para rayar grafiti". "Chavos que sí se dedican a pintar, así, tranquilamente, sin pleitos", diría Krash (entrevistados en septiembre de 2012).

23Los grafiteros de la Miguel Hidalgo no son vagos. Todos están alfabetizados y el que menos estudió concluyó la secundaria. Todos trabajan y algunos están casados.

24Spok explica: "cuando pintas ilegal es peligro. Nosotros nos llevamos cuerdas; tengo un amigo que ahorita está en el hospital porque pintamos una fábrica y se cayó" (entrevista del 24 de abril de 2013).

25Registramos, por ejemplo, diez variantes de Fesk, seis de Alerka y cinco de One Café.

26El Borrego admite que su "firma" "no tiene un significado en realidad" (entrevista de septiembre de 2012).

27Véanse las obras de Shout en: <http://alternativa-mexdf.blogspot.mx/2010/10/archivos-de-foto-graffiti-del-grafitero.html>. Para algunas de las composiciones de rap de zona Norte, véase: <http://gritarap.blogspot.mx/2010/07/colektivo-zona-norte.html>.

28Siempre que pintamos vemos el espacio, el lugar, la forma de la barda; es como un coche, dependiendo del tipo de coche, [es] la figura que tú le vas a meter" (entrevista con Motor, 10 de agosto de 2011).

29Yons, una joven grafitera, cuenta que una vez fue manoseada por una mujer policía y que, al terminar, ésta se despidió diciendo: "¡Uf! ¡Qué buena revisión!" (entrevista del 24 de abril de 2013).

30Krash y Félix declaran: "yo sí me considero de ésos del maíz [los indígenas de tradición mesoamericana] porque todavía vivo plantando maíz [...]. Es como mi sentir, o sea, como que le tengo un afecto al maíz después, así como varios de nosotros" (entrevista del 17 de julio de 2013). Sad C, quien se tatuó un elote en el antebrazo izquierdo, tiene una canción intitulada Ehekatl-Vida que incluye la estrofa "Éste es mi cielo mexica". Sobre su experiencia en Estados Unidos, Hiperseo indica: "Me di cuenta [de] que [uno] puede quizás hacer una identidad propia, con sus elementos nacionales y sin dejar de tener una influencia extranjera, sin perder lo que tú eres, de dónde vienes" (entrevista del 11 de

31Spok explica: "[el grafiti] no es guerra; sino [que se trata] de [ver] quién es el mejor, de que todos te vean, [de] que tú estés aquí y te vean en otro lado" (entrevista del 24 de abril de 2013). En entrevista (11 de septiembre de 2014), Shout dijo: "no tenemos un lugar para expresar el sentimiento y aparece el grafiti como un medio de expresión". Disponible en línea: <http://alternativa-mexdf.blogspot.mx>.

32Grafiti y rap se encuentran tan íntimamente vinculados que, en opinión de Sower, lo que él hace es "grafiti en forma de canto, en forma de baile" (entrevista del 7 de marzo de 2012).

Erika Araiza es etnóloga egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Es socióloga por el Institut des Hautes Études de l'Amérique Latine, Francia, maestra en estudios latinoamericanos y doctorante en la misma institución. En la actualidad, se desempeña como profesora-investigadora en la licenciatura de promoción de la salud en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y dirige varios proyectos de docencia e investigación en colonias periféricas de la ciudad de México.

Roberto Martínez es arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y doctor en historia de las religiones por la École Pratique des Hautes Études, Francia. Ahora es investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor del posgrado en historia de la misma universidad. Entre sus temas de estudio, destacan las concepciones indígenas de la persona, la brujería, el chamanismo y el arte rupestre prehispánico.

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