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Desacatos

versión On-line ISSN 2448-5144versión impresa ISSN 1607-050X

Desacatos  no.10 México  2002

 

Reseñas

 

Amenazas y posibilidades para la democracia

 

Jaime Preciado Coronado

 

Jorge Alonso, Democracia amenazada, Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, 2002., Elecciones en tiempos de crisis, Universidad de Guadalajara, 1987., ––––––––––– y Silvia Gómez Tagle (comps.) Insurgencia democrática, Universidad de Guadalajara, 1991.

 

Universidad de Guadalajara (UDG).

 

En el estudio de las elecciones y su vinculación con la democracia, Jorge Alonso tiene una trayectoria cuyo abanico temático, metodológico y teórico se ha ido ampliando, a la vez que se ha vuelto más complejo. En su extensa obra ocupa un lugar central el antropólogo de las elecciones que va registrando, en su infaltable diario de campo, eventos y apreciaciones personales y de otros con una minuciosidad de relojero y de infatigable observador participante o inclusive de actor protagonista de los hechos que analiza. De esa manera, el espacio y el tiempo, es decir, los procesos históricos recientes, adquieren significación en los discursos de los actores involucrados directa e indirectamente en las elecciones, o en sus manifestaciones simbólicas frente a valores, o en sus posiciones respecto a la legalidad y el derecho, o en sus reclamos de legitimidad para el ejercicio de autoridad. Una obra cuyas investigaciones acercan al antropólogo con las ciencias sociales y políticas, con el estudio del poder, los movimientos sociales, las instituciones, la cultura y el debate democrático contemporáneos.

Su obra más reciente, Democracia amenazada, conjuga todos esos elementos aprendidos en su trayectoria. En ella, Alonso plantea un conjunto de inquietudes que combinan preocupaciones por probables retrocesos en la transición democrática nacional y local jalisciense, con un agudo inventario de los haberes democráticos logrados por diversos organismos de la sociedad civil que han llegado a influir en las instituciones del sistema político y de partidos, hasta las concepciones de una gobernabilidad democrática, que es viable y sobre todo, éticamente deseable. Nuestro autor ubica amenazas, pero también posibilidades para que la democracia transite de sus meros aspectos de procedimiento, que terminan por delegar en representantes derechos y deberes ciudadanos, hacia sus formas participativas y deliberativas que son incluyentes y propiciadoras de consensos razonados.

Sus anteriores investigaciones sitúan varios de los debates que ahora trata en Democracia amenazada. La posible relación entre crisis económica y cambio electoral la aborda en Elecciones en tiempos de crisis (UDG, 1987) cuando analiza las elecciones de 1985. Ahí muestra que no hay relaciones mecánicas entre ambos términos pero sí influencias que no se manifiestan necesariamente en lo inmediato. En Insurgencia democrática (UDG, 1991), libro compilado junto con Silvia Gómez Tagle, Alonso estudia esos impactos que fueron tan severos en las elecciones federales y locales de 1988. Después, en Arrollamientos y menoscabos (UDG, 1992), destaca los intentos legitimadores del salinismo, exitosos en el corto plazo, en las elecciones federales, pero que van a traer complicaciones en abundantes conflictos post-electorales, tal y como sucede en las elecciones locales de 1991, como lo documenta el libro El rito electoral (CIESAS-El Colegio de Jalisco, 1993). Asimismo, la incipiente ciudadanización del organismo federal encargado de las elecciones de 1994 y su influencia sobre el organismo respectivo en Jalisco —dentro del cual Alonso tuvo una destacada participación—, que reconoce la alternancia en el gobierno del estado, son documentados en El cambio en Jalisco (UDG, 1995). Le siguió una reflexión sobre los gobiernos divididos tanto en el plano federal resultado de las elecciones de 1997 como de las elecciones locales que en ese mismo año hicieron llegar al Congreso local una mayoría priísta adversa al gobierno del PAN, al mismo tiempo que Jorge Alonso hace consideraciones sobre el papel de instancias democráticas federales y locales en la organización y calificación de elecciones. Esta obra, Democracia precaria (ITESO, 2000), ya apunta el deterioro, la degradación a la que es sometido el ámbito democrático.

Varias de esas manifestaciones de precariedad y deterioro prevalecen en la actualidad, convertidas ahora en amenazas, lo cual enfatiza este nuevo libro de Alonso. Su indagación continúa en torno del debate democrático vinculado con los procesos electorales, aunque no agotados en ellos. Una investigación que se sitúa en el contexto de la globalización, cuyas influencias decisivas mediante el marketing político desvirtúan campañas, imágenes y contenidos de la lucha político electoral, pero también propician comunicación entre actores forjadores de alternativas, quienes funcionan bajo un modelo reticular que favorece una ciudadanía cosmopolita y un imaginario trasnacional de democracia, en el que comparten esperanzas y utopías.

El libro trata sobre esta relación entre lo global y lo local, a través de un ágil juego de escalas que estudia desde la participación electoral que hace perder al PRI la presidencia de la República, pasando por su expresión en Jalisco, hasta la penosa retención del gobierno jalisciense por el PAN, la disputa por municipios, distritos federales y locales. Además, el juego electoral se estudia en cortes transversales que abarcan el antes, durante y después de las contiendas, así como la variedad de actores que intervienen activamente en cada proceso electoral: las elecciones internas de los partidos, las costosas y dilatadas precampañas y campañas por ocupar dirigencias partidarias y puestos de elección popular; el creciente papel estratégico que desempeñan los medios de comunicación, el papel de las autoridades encargadas de la organización de elecciones, así como la actuación de los tribunales electorales cuya legitimidad es creciente, aunque los intentos por trastocar el sentido del voto en las recientes elecciones para gobernador, se constituyen en una de las amenazas que más preocupan al autor.

En contraste con las amenazas, las posibilidades democráticas también son estudiadas por Alonso, a través de las experiencias de la red Poder Ciudadano Jalisco, que está ligada con un proyecto democratizador de la ciudadanía en el país, y del Pacto Ético Político, organismo de convergencias plurales —uno de los temas en los que Alonso tiene investigaciones publicadas— que surge para mejorar y defender los logros democráticos en el estado. Otra semilla de participación ciudadana lo representan las elecciones infantiles y juveniles que se organizan en el país y en Jalisco, en buena medida enriquecidas a partir de la experiencia sistematizada por el equipo encabezado por Teresa González Luna Corvera. Esos procesos pasan por el ojo analítico del antropólogo, que descubre los valores, fortalezas y debilidades que contribuirán a resolver o a amplificar las amenazas sobre la democracia que se van prefigurando en los valores cívicos de niños y jóvenes.

Aunque el título mismo de este libro es una llamada de atención que nos previene contra las amenazas a las que está sujeta esa forma de cultura ciudadana y el régimen de convivencia, de gobierno, de manejo del conflicto que de ello se desprende, sus investigaciones están también dedicadas a documentar un optimismo moderado, que evita triunfalismos o radicalismos estériles. Alonso no cae en idealismos ingenuos que desconocen las fibras del poder, ni en realismos pragmáticos que domestican nuestras capacidades críticas y que terminan por crear condiciones meramente adaptativas al sistema imperante, ahora dominado por la globalización capitalista. Lo que propone este autor es una regeneración de la democracia, como permanente poder del pueblo, del civismo que comparte responsabilidades, de la ética como valor fundador de la política, que detone formas de control mutuo entre sociedad y ciudadanos, en una democracia de alcances planetarios, Alonso citando a Edgar Morin.

¿Dónde están las amenazas contra la democracia; dónde las posibilidades? Si bien se registran haberes en la democratización de las instancias encargadas de organizar elecciones en el ámbito federal y en el local jalisciense, la limpieza electoral se encuentra sometida a presiones diversas. Las principales provienen del régimen de partido de Estado, de la debilidad para gestionar democráticamente sus asuntos internos y su relación con la sociedad, como se demostró en las elecciones internas para seleccionar su candidato a la presidencia de la república, en las que se impuso el marketing político, el favoritismo presidencial, del aparato partidario y del grupo de gobernadores por Labastida. Una amenaza más consiste en la falta de normas para reglamentar esos procesos internos y para controlar el financiamiento utilizado en ellos; como fue el desvío de recursos del Banco Unión y la posterior transformación de ese financiamiento en deuda saldada por el Fobaproa.

Asimismo, la calificación de esos procesos conspira contra la cultura democrática, pues el fraude, la coacción del voto y hasta su compra son prácticas que reproduce el tricolor hacia dentro de su estructura y hacia toda elección en la que participa. Un PRI que reprodujo esas amenazas en el caso jalisciense, donde combinó la mentira y la desinformación sobre los resultados electorales locales con el fraude y las presiones sobre los tribunales electorales. Un PRI que quiso secuestrar la democracia, expresada en el conteo honesto del voto, con negociaciones de casos que reunían condiciones radicalmente distintas: Tabasco, Yucatán y Jalisco.

Sin embargo, la democracia también está amenazada desde la oposición, por su incapacidad para hacer alianzas estables y duraderas, por su falta de tradiciones democráticas internas en sus partidos, por la imposición del marketing político como supuesto mecanismo de auscultación. Por su falta de escucha de las demandas ciudadanas relativas al momento electoral, como sucedió en las elecciones presidenciales de 2000, o por la falta de atención a los reclamos ciudadanos de honestidad con eficacia en casos como el de Jalisco, donde desde el gobierno no se logra derrotar corrupción, amiguismo u obras inadecuadas que además no están sujetas a la rendición de cuentas.

El voto cruzado o diferenciado, que bien podría ser un signo de madurez cívica, también se encuentra amenazado por un sistema bipartidista diferenciado regionalmente, que deposita los resultados electorales en el tercer partido, sobre el que recae una cultura de alianzas oportunistas que se distancian de una ética fundadora de políticas de estado. Así la partidocracia se va aislando de la ciudadanía. Los arreglos entre las cúpulas partidarias son las que determinan la conformación de gobiernos. Por ello, el gobierno dividido está cada vez más expuesto a la confrontación y menos a la cooperación entre lo plural y diverso en aras de un proyecto nacional. El debilitamiento de la institución presidencial erosiona la democracia tanto como los ejecutivos estatales reacios a la crítica. Lo cual desemboca en que el voto de castigo se use como arma de revancha, más que como una confirmación de propuesta positiva de gobierno.

En esta era de la globalización, las campañas se hacen en los medios bajo la influencia de la mercadotecnia política. Sobre todo en los medios electrónicos, donde es más costosa la publicidad. Alonso resalta las amenazas que provienen de esta mercantilización de la política, a raíz de la iniquidad que introduce el uso desigual de esos medios, como lo muestran los estudios realizados por la Universidad de Guadalajara, sobre el particular. Ello representa compromisos financieros para los partidos que, dada la debilidad del control del financiamiento a partidos, los hace caer en formas ilegales para obtener recursos; a veces provenientes del narcotráfico y del crimen organizado, o que los orilla a prácticas fraudulentas, como sucedió con el financiamiento de Cajas de Ahorro y de una empresa paraestatal, a la campaña del candidato a gobernador del PRI en Jalisco.

Una de las mayores amenazas detectadas por Alonso es que el PRI, después de perder la presidencia del país, caiga en la tentación de quebrantar los avances democráticos, tratando de reconstruir el fraude y la burla de la voluntad ciudadana expresada mediante un voto que cuenta y se cuenta. La incertidumbre es un ingrediente que opera antes de entrar a la casilla, porque los resultados son fruto de la competencia partidaria. Pero la certidumbre es un requisito que acompaña esta imprevisión electoral en los distintos momentos de antes y después de emitir el voto.

Es innegable que la globalización abre caminos a la democracia formal, pero también amenaza a la democracia sustancial, particularmente por el lado de los poderes económicos que se encuentran al margen del control ciudadano. Algo que destaca este reciente libro de Alonso es el papel de los empresarios en la política, el cual ha sido positivo en lo general para una transferencia pacífica de la presidencia de la república y en particular, para una defensa de la legalidad de las elecciones jaliscienses. No obstante, los imperativos del mercado, particularmente del relacionado con los medios y las agencias de mercadotecnia política, releguen el sentido ético de la política, al cambiarlo por resultados mercantiles constantes y sonantes.

Este libro ayuda a conjurar las amenazas a la democracia. Sus doce capítulos profusamente ilustrados con mapas, gráficos y cuadros, contienen preciosa información sobre la geografía electoral mexicana y jalisciense, actualidades bibliográficas, documental y de campo, que sirven para una mejor comprensión de contextos y escenarios a los que ha estado sujeto el debate democrático relacionado con las elecciones, como ayuda para rehacer otras visiones y observaciones, que propicien nuevas investigaciones. El libro está dirigido al ámbito ciudadano. Otra de las virtudes de esta publicación es que nadie se puede dar por desentendido respecto de sus contenidos. A todos nos interpela.

 

Información sobre el autor

Jaime Preciado Coronado. Es profesor-investigador del Departamento de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad de Guadalajara y de Estudios sobre Estado y Sociedad del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la misma universidad; doctorado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de París III, Francia. Línea de investigación en geografía política, con énfasis en geografía electoral y geopolítica local, regional, nacional e internacional. Es codirector de la revista Espiral. Miembro del SNI, nivel II; colaborador y editorialista del diario Público-Milenio.

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