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Desacatos

versión On-line ISSN 2448-5144versión impresa ISSN 1607-050X

Desacatos  no.1 México  1999

 

Reseñas

 

V. Y. Mudimbe Nations, identities, cultures

 

George M. Guggelberger*

 

* Universidad de California.

 

Con la nación ocurre un poco como con la literatura: ambas son como el fósforo del cual Roland Barthes ha dicho que alumbra más cuando se ha extinguido. Las discusiones sobre el término nación florecen justo en el momento en el que la nación pierde su validez conceptual. Por un lado la globalización; por el otro lado la adherencia fuera de época al concepto de nación (véase por ejemplo la fundación de nuevos estados-nación en la ex Unión Soviética, en la ex Yugoslavia, en África, etcétera). Los "clásicos" recientes como Imagined Communities (1983) de Benedict Anderson, Nations and Nationalism (1990) de Ernest Gellner, Nations and Nationalism since 1780 (1990) de E.J. Hobsbawm, In Theory: Classes, Nations, Literatures (1992) de Aijaz Ahmed, The Ethnic Origins of Nations (1986) así como National Identity (1991) de Anthony D. Smith, todos son citados de una manera u otra en uno o más de los 11 ensayos que constituyen la respetable colección editada por V. J. Mudimbe, Nations, Identities, Cultures (1997). Sorprendentemente, no se mencionó otra colección famosa de ensayos editada por Homi Bhabha, Nation and Narration (1990), la cual enfatiza la conexión entre los conceptos de nación y ficción (narración).

Los 11 ensayos incluidos en este volumen son el resultado de un seminario internacional en la Universidad de Duke en 1993-94, el cual incluyó a 25 docentes y 23 estudiantes graduados bajo la dirección del profesor V. Y. Mudimbe. Los ensayos fueron publicados originalmente en el volumen 94, núm. 4 de la prestigiada revista de la Universidad de Duke, South Atlantic Quarterly, antes de aparecer en la forma de libro en 1997 (con un índice adicional).

Siendo él mismo un exiliado de la antigua Zaire, V. Y. Mudimbe propuso la revisión de los conceptos de nación, identidad, cultura y la relación de éstos con el exilio. Las contribuciones se enfocan en cuestiones teóricas o son estudios de caso sobre la región mediterránea, Israel, Líbano, Quebec, Europa del Este, Zaire-Congo y la frontera sueco-danesa. Vumbi Yoka Mudimbe, un académico africano sobresaliente, filósofo y anteriormente novelista (Le Bel immonde y L'écart) imparte cátedra en Duke y Stanford, y es reconocido por sus estudios innovadores sobre África y su relación con el pensamiento occidental, The Invention of Africa (1988) y The Idea of Africa (1994). Aunque ya había escrito en 1972 desde África Autour de la nation. Entre los que contribuyen a esta colección más reciente sobre el tema de la nación y otros conceptos relacionados, se encuentran algunos académicos muy famosos como Martín Bernal, conocido por su controvertido estudio Black Athena; the Afroasiatic Roots of Classical Civilization (1987); el teórico de sistemas y politólogo de África Immanuel Wallerstein, quien ya había contribuido a la discusión junto con Etienne Balibar en Race, Nation, Class: Ambiguous Identities (1991); y Miriam Cooke, conocida por su War's Other Voices: Women Writers on the Lebanese Civil War (1996) y su colección de ensayos, editado junto con Margot Badran, Opening the Gates: a Century of Arab Feminist Writing (1990).

El imaginario de la nación fue inventado hacia el final del siglo XVIII. ¿Qué necesita una nación para ser una nación? Obviamente un idioma, un pasado y un destino comunes, héroes (a quienes se les puedan construir monumentos) y villanos (el otro, el enemigo, el negro, el judío, el árabe, etcétera); una literatura nacional, una cultura nacional, una identidad (siempre construida y mítica); un pájaro nacional (águila real, quetzal), un himno nacional, un equipo de soccer, fronteras nacionales, etcétera; en breve "un paquete hágalo-usted-mismo nacional" como le ha llamado Orvar Lofgren (Anders Linde-Lauren, 145). La etimología refiere al hecho de haber nacido (¿en un Estado-nación?) y le confiere al concepto el aura de algo eterno, dado por hecho, originario, fundamental. Pero el aura siempre es el aura, siempre es construida en el imaginario. La nación siempre está en la imaginación. En otras palabras, la palabra nación es una palabra cargada —como la mayoría de las palabras— con el problema de la metaforicidad. En este sentido, el concepto de la nación es similar a otros conceptos controvertidos como raza, cultura, civilización, identidad. Martín Bernal nos recuerda apropiadamente que "por lo que se refiere a la palabra misma de nación, los romanos usaron natio, nationis, tanto como los europeos usaron en América naciones para diferentes grupos de indígenas (Bernal, 21). Habeant su fati verbi.

En su muy corta introducción, Mudimbe propone que los tres paradigmas —nacionalidad, clase y sociedad civil— son necesarios para la descripción y administración del Estado y su sociedad secularizada. El observa tres etapas: 1) nacionalidad que está conectada con la Revolución francesa de 1789; 2) clase que está relacionada con la Revolución rusa de 1917, y 3) sociedad civil que está conectada con la implosión del comunismo europeo en 1989.

Es apropiado que la colección empiece con un ensayo hecho por Martín Bernal, "Race, Class and Gender in the Formation of the Aryan Model of Greek Origins". En vez de discutir —como en su famoso estudio— los orígenes reales de la civilización griega, Bernal provee aquí de una historiografía que muestra cómo el "modelo antiguo" (con Egipto como fuente) fue reemplazado hacia el final del siglo XVIII y principios del XIX por lo que ha sido llamado el "modelo ario", que está basado en una construcción racializada, aunque toda racionalidad hable en contra de ésta (pero el romanticismo, el resurgimiento del cristianismo y la noción de progreso hicieron dicha racionalidad a un lado a favor de imaginar una comunidad aria). Se decidió la elección de Grecia o Egipto como fuentes de la "civilización" occidental sobre la base de una raza fabricada para Grecia. El "modelo ario" mantuvo su dominio de 1850 hasta 1950. La manipulación de palabras y conceptos pudo entonces comenzar. Raza entró como concepto en esta etapa, y la satanización empezó a hacer sus estragos. El nacionalismo y el racismo tienen raíces comunes.

Dominique Colas nos ofrece una historia detallada de la "sociedad civil" desde Aristóteles —vía Agustín y Aquino— hasta Lutero, Rousseau, Hegel, Marx y Durkheim en su ensayo "Civil Society: From Utopia to Management, from Marxism to Anti-Marxism". Aristóteles diferenciaba entre sociedad civil (polis) y las demás formas de asociación (ethne). El origen de "etnia" es la unidad doméstica, familia, ejército, gremio, y no tiene conexión con el concepto moderno de "depuración étnica", "estudios étnicos" o "etnología".

Wyatt MacGaffey examina los conceptos de primitivo y tribu enfocándose en el Congo. No hay una entidad congolesa esencial, de hecho más bien encontramos un flujo constante de identidades. La palabra significa a un espacio organizado socialmente. MacGaffey sostiene que "podría ser una peculiaridad del pensamiento moderno occidental esperar que todos pertenezcan a un grupo original y primitivo" (MacGaffey, 55). Llega a la conclusión de que, como la palabra raza, los términos tribu, nación y grupos étnicos son fabricaciones y carecen de condiciones verdaderas verificables. Y, aun cuando ambos, tribu y grupos étnicos son comunidades imaginadas, "la diferencia entre ellas puede ser que, mientras que el grupo étnico se imagina a sí mismo, una tribu ha sido imaginada por otros" (MacGaffey, 57).

Jocelyn Létourneau, en "The Current Great Narrative of Québecois Identity" se enfoca en el papel fundamental de la historiografía en la fundación de la identidad. Retomando a Habermas, define a la identidad como "la narrativa en la que una comunidad de comunicación se reconoce a sí misma" (Létourneau, 61). Enfocándose en el Quebec francoparlante, apunta que "la identidad se realiza en gran medida a través de una relación dialéctica con uno o más 'otros' que son frecuentemente construidos como enemigos... " (Létorneau, 75). En el caso de Quebec, este "otro" era el inglés (que reemplazó al indígena).

Enfocándose en otra identidad problemática, Daphne Golon examina la importancia de la frontera, las fronteras en continua expansión del Estado-tierra de Israel. En "Between Universalism and Particularism: The Border in Israeli Discourse", apunta que Israel puede ser entendido no tanto como una nación, sino que "la identidad colectiva de los israelíes puede ser vista en términos de una continuidad Estado-tierra (Golon, 79). Para ella, "la sociedad israelí presenta la mayoría de las características de una sociedad fronteriza" (Golon, 80) y "la cultura dominante es de hombres que saben cómo pelear en las guerras", con "poca tolerancia por la diferencia del otro" (ibid.).

Volviéndonos hacia uno de los "otros" de Israel, Líbano, Miriam Cook en uno de los pocos ensayos literarios de esta colección, examina a cuatro mujeres escritoras: Huda Barakat, Emily Nasrallah, Nazik Yarid, y Nur Salman. En su ensayo "Reimagining Lebanon" subraya la necesidad de un nuevo acercamiento para la definición de nación. Dado que seis veces más libaneses viven fuera de Líbano que dentro de sus fronteras, el término nación es usado "para denotar un espacio psíquico en el que los individuos se sienten enraizados y al cual sienten que pertenecen" (Cook, 96). Para Cook, Líbano encierra una situación postcolonial global, a la que ella se acerca a través de la cita del poeta Rashid al-Daif: "El mundo entero es Beirut-Líbano" (ibid.). El poema o la historia se transforman en naciones substitutas. "¿Qué es para un libanés la nación? La aflicción de la gente que se quedó y sobrevivió." (Cook, 116).

El segundo ensayo que se apoya en la literatura es el trabajo de Thomas Lahussen "The Ethnicization of Nations: Russia, the Soviet Union, and the People". Examinando el decrecimiento de la literatura campesina (literatura anticiudad), incluyendo los diarios campesinos en la Unión Soviética y la revisión y purga de los conceptos locales y dialectos en varios trabajos literarios —desde la publicación del famoso (infame) ensayo "Marxismo y los problemas de la lingüística" (1950)—, ahora vemos otra vez el resurgimiento de estos escritos, y / o la restauración de material purgado (re-etnificación). Mientras que en el pasado la "nacionalización" conducía hacia la des-etnificación del "narodnost" (espíritu popular, entre otros significados), ahora podemos ser testigos de una nueva etnificación. Lahussen apunta que, por ejemplo, Fyodor Gladkow reescribió su novela Cement más de 40 veces para agradar a varias autoridades. Al examinar la cuestión campesina nuevamente, así como las nociones cambiantes de "pueblo", y "nación", este profesor de literatura rusa de Duke prevé que lo que una vez fue el "océano muzhik" resurgirá ahora con venganza (Lahussen, 140).

En uno de las contribuciones más claras e ingeniosas de esta colección, Anders Linde-Laursen examina las diferencias entre daneses y suecos quienes, vistos desde lejos, comparten ciertas similitudes. En "Small Differences and Large Issues: The Making and Remaking of a National Border", Linde-Laursen se enfoca en los hechos de la vida cotidiana, en los aspectos domésticos. Su estudio sobre la nacionalización de la vida cotidiana —él habla de los ojos nacionalizadores— está íntimamente relacionado con los estudios culturales y con el estudio de las identidades culturales. Linde-Laursen observa a los daneses y suecos lavando platos —había, y hay aparentemente todavía, un momento en el que en que los niños del quinto grado deben pasar un examen que evalúa su habilidad para lavar platos apropiadamente—. Lavar los platos parece ser diferente en los dos países en consideración. Y en un momento cuando el autor de este ensayo estaba con amigos suecos y se ofreció para lavar los platos, se le pidió que lo hiciese de modo diferente y no a la manera danesa (los suecos dejan escurrir los trastos, los daneses los secan). Linde-Laursen señala que "la experiencia nacional sucede en los lugares menos esperados y bajo las circunstancias menos esperadas, a saber, en la rutina de nuestras vidas cotidianas. Las pequeñas diferencias pueden transformarse en asuntos importantes. El yo se transforma en el yo a través de experimentar a los otros" (Linde-Laursen, 160).

En el otro lado del espectro se encuentra el ensayo de John McCumber "Dialectical Identity in a 'Post-Critical' Era: A Hegelian Reading" el cual, pese a su refinamiento teórico, contribuye menos que los demás al debate sobre el concepto de "nación", aunque clarifica diferentes aspectos de la identidad (esencialmente identidad como identidad dialéctica).

Immanuel Wallerstein discute "The Insurmountable Contradictions of Liberalism; Human Rights and the Rights of Peoples in the Geoculture of the Modern World-System". Mientras que los Derechos Humanos, los Derechos del Hombre y del Ciudadano provienen de la Revolución francesa, los derechos de los pueblos no se afianzaron sino hasta el fin del colonialismo. La geo-cultura del sistema mundial moderno surgió con la Revolución francesa y empezó a perder su aceptación con la revolución mundial de 1968. La elaboración de esta geo-cultura mayor se transformó en un debate acerca de las ideologías, especialmente una triada de ideologías: conservadurismo, liberalismo y socialismo. Los liberales buscan perfeccionar el sistema, no transformarlo. Con el tiempo, ambos, los conservadores y los socialistas, movieron sus programas hacia el centro liberal. De acuerdo con el famoso teórico de sistemas: "El proyecto político del liberalismo decimonónico en los países centrales de la economía mundial capitalista era domar a las 'clases peligrosas' ofreciéndoles un triple programa de reformas: sufragio, el estado de beneficencia, y la identidad nacional" (Wallerstein, 188). Para Wallerstein, la propagación de esló-ganes como "derechos humanos" o "libertad" o "democracia" fue en sí misma parte del proceso de domesticación. De acuerdo con este crítico, desde 1967-73 estamos en un periodo de estagnación (Kondratieff B-phase): "La recuperación continua y ordenada que se esperaba de los prospectos vitales sostenida por las fuerzas liberales mundiales (y su aliado de facto, el movimiento comunista) no se han realizado" (Wallerstein, 194). Para Wallerstein, hoy en día el liberalismo está acorralado. Se sostienen los derechos para evitar la plena instauración del liberalismo. Para Wallerstein "la autocontradicción de la ideología liberal es total... la crisis es total; el dilema es total" (Wallerstein, 197-198).

Uno de los ensayos teóricamente más desafiantes es el que cierra este volumen, escrito por el comparativista Kenneth Durin de la Universidad de Duke. Su estudio de orientación deleuziana "On Producing the Concept of the Global Culture" va al centro de la situación actual, un nuevo "régimen de acumulación", una nueva versión del capitalismo que reemplaza el concepto y la realidad de la nación. El Estado ahora sirve al capital. Todo está ahí para incrementar el capital. El capital es el algoritmo transnacional. Sólo el capital es capitalista. La formación-estado no es y nunca podrá ser "esencialmente" capitalista. El capital produce capital sin que la nación sea imprescindible para ello. El capital como "mega-maquinaria, sobrepasa a la nación-estado" (Durin, 207).

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