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Desacatos

On-line version ISSN 2448-5144Print version ISSN 1607-050X

Desacatos  n.1 México  1999

 

Saberes y razones

 

De las cañadas a Europa: niveles, actores y discursos del nuevo movimiento zapatista (NMZ) (1994-1997)

 

Xóchitl Leyva Solano*

 

* Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Sureste.

 

Este artículo tiene por objeto describir y analizar algunos aspectos de la política mexicana actual y sus vínculos nacionales e internacionales. En particular me referiré a la naturaleza, estructura y organización del Nuevo Movimiento Zapatista (NMZ) así como a sus discursos políticos, simbolismos y diferentes niveles de lucha.

El asunto principal a tratar es ver cómo la política local se convierte en parte de la global, cómo se da el rejuego entre estos dos niveles políticos y cómo ambos contribuyen a la creación de una nueva identidad política: la neozapatista. En otras palabras, cómo se puede explicar la aparición de rebeldes zapatistas en portadas y artículos de revistas como el Newsweek (EEUU 1996:14), Marie Claire (Francia 1997:15-24) y Vanity Fair (Inglaterra 1994); o cómo se puede explicar la creación de la página zapatista en el Internet si es que el zapatismo únicamente es —al menos para alguna gente y según el discurso gubernamental oficial— un levantamiento "local" basado en demandas también "locales".

En este artículo explicaré cómo fue que el EZLN amplió sus redes políticas, cambió sus estrategias y reelaboró sus demandas entre 1994 y 1997. Aunque los orígenes del EZLN se encuentran parcialmente enraizados en las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN),1 su estrategia foguista,2 su ideología socialista y sus tácticas armadas fueron dando cabida a frentes políticos más amplios y a un discurso pro democrático. Es decir, la lucha local de Las Cañadas dio pie a un frente popular de alcance nacional e internacional al que he llamado Nuevo Movimiento Zapatista. Intentaré superar la dicotomía "viejos" movimientos sociales versus "nuevos" a través del análisis del EZLN en donde "lo nuevo" se refiere a una recreación o reinterpretación de símbolos, prácticas y valores. Mi análisis describirá un proceso en vez de referirse a una organización o a un movimiento completamente "nuevo".

 

EZLN no es lo mismo que NMZ

El EZLN es una organización socio-político-militar de masas formada por militantes urbanos de izquierda e indígenas de Chiapas y de otras partes del país. Según el discurso oficial zapatista,3 el EZLN tiene una estructura política y otra militar que son complementarias (Diagrama 1). La estructura política se basa en asambleas comunales y regionales que trabajan con el objetivo común de alcanzar acuerdos políticos. Éste es un método tradicional usado para construir consensos y legitimidad al interior de algunas organizaciones campesinas indígenas. Por otra parte, aunque la estructura militar es jerárquica, se encuentra subordinada a la dirigencia de la estructura política: El Comité Clandestino Revolucionario Insurgente-Comandancia General (CCRI-cg). Éste fue creado inmediatamente después de que el EZLN dejó de ser clandestino y se formó con representantes indígenas de diferentes grupos étnicos (EZLN 1995).

Por el contrario, el Nuevo Movimiento Zapatista (NMZ) es el término que he acuñado para referirme al frente amplio de alianzas y coaliciones surgido después del 1o. de enero del 1994 a partir de la convergencia de líderes políticos, de representantes de organismos internacionales y de viejas y nuevas organizaciones populares. El NMZ es una especie de red política en movimiento que sintetiza y reelabora experiencias pasadas y presentes de lucha popular, de ahí su carácter de "nuevo". Desde esta perspectiva cualquier análisis sobre el zapatismo debería tomar en cuenta tres elementos:

— Primero, debería hacer la distinción analítica entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Nuevo Movimiento Zapatista (NMZ).
— Segundo, debería tomar en cuenta que al interior del NMZ se da la convergencia de una diversidad amplia de actores políticos.
— Tercero, debería considerar que, hasta cierto punto, el Nuevo Movimiento Zapatista es una "comunidad política imaginada" (Anderson 1993); es decir, todos sus miembros nunca se conocerán entre sí aunque comparten ciertas referencias simbólicas, metas políticas y, por supuesto, el sentimiento de pertenencia al colectivo que coloquialmente ha sido llamado "zapatismo".

El levantamiento armado zapatista del 1o. de enero de 1994 desencadenó la movilización de amplios sectores de la sociedad mexicana. Del repudio unánime a la guerra nació un amplio movimiento ciudadano que compartía con el EZLN la lucha por la "Democracia, la Justicia y la Libertad". Por ser el EZLN el núcleo detonador de este movimiento y por la importancia y centralidad que tiene su discurso, lo hemos colocado en el nivel "A" de lo que podríamos llamar el Neozapatismo Civil (Diagrama 2) (Leyva y Sonnleitner en proceso). Este Neozapatismo Civil combinó varias formas de participación política a diferentes niveles; es decir, articuló individuos y organizaciones con el fin de crear redes para circular información, intercambiar puntos de vista y planear acciones conjuntas. Así surgió de forma gradual un sentimiento de pertenencia a una comunidad tras compartir metas políticas generales tales como la lucha por los ideales de "Democracia, Justicia y Libertad" y la lucha en contra del partido de Estado y contra el neoliberalismo.

En el mismo Diagrama 2 se puede distinguir el nivel "B" compuesto por las organizaciones mencionadas en la Lista 1. Este nivel representaba, al menos en 1996, la unidad central de las alianzas zapatistas. Alianzas que hasta la fecha han jugado un papel prominente en el logro de los objetivos del EZLN. Entre las más importantes se encontraban las alianzas con los organismos no gubernamentales de desarrollo (ONGD), con la Diócesis de San Cristóbal y con algunas organizaciones populares que hicieron su aparición como resultado de los sucesos acaecidos a partir del 1o. de enero de 1994. Algunos ejemplos de estas organizaciones son: la Asamblea Estatal Democrática del Pueblo Chiapaneco, el Espacio Civil por la Paz, "Chihuahua para todos", "Caravana de Caravanas", la Coordinadora de ONG por la Paz, el Movimiento Civil Zapatista, la Convención Nacional Democrática, la Convención Nacional de Mujeres, el Foro Nacional Indígena, etcétera (ver Lista 1). Estas organizaciones y agentes se han manifestado principalmente a través de comités, convenciones, consejos y foros. Asimismo ha habido casos en donde al interior de un solo grupo político se han promovido diversas acciones a lo largo del tiempo, lo que da la impresión de la existencia de una creciente fuerza política popular. Éste fue el caso de los comités preparatorios para la Convención Nacional Democrática que posteriormente estimularon el desarrollo de los comités de "Consulta Popular" y "Prodiálogo y Negociación".

El tercer nivel, llamado "C", incluye organizaciones políticas que eran actores políticos aun antes del conflicto armado y que continuaron teniendo su propia vida política independientemente del EZLN, pero que se aliaron con éste en coyunturas estratégicas, por ejemplo durante el Diálogo de Paz celebrado entre el EZLN y el gobierno (Diagrama 2 y Lista 2). Generalmente los individuos y organizaciones políticas que pertenecen a este nivel se autoidentifican como "simpatizantes" del "zapatismo" y no como militantes.

La identificación política y la acción conjunta de los actores pertenecientes a los niveles "A, B y C", contribuyó a la organización de la Convención Nacional Democrática en agosto de 1994. Posteriormente, algunos de estos agentes fueron invitados por el EZLN a participar en el proceso de diálogo y negociación con el gobierno. Por ejemplo, en la segunda ronda de pláticas en las que se trató el tema de "Democracia y Justicia", participaron como invitados 122 individuos, entre ellos 44 académicos, 46 representantes de organizaciones civiles y religiosas, 16 representantes de sindicatos, cinco de partidos políticos y 11 líderes sociales y religiosos (incluyendo a un futbolista renombrado) (Ce Ácatl 1996). El nivel de participación varió desde quienes escribieron un artículo y lo mandaron por fax a los organizadores hasta aquellos que llegaron con un documento colectivo con propuestas y acciones claras para ser implementadas. Al final, fueron el cuerpo de asesores del EZLN, los delegados zapatistas, la Comisión Nacional de Intermediación y el subcomandante Marcos quienes sintetizaron las ideas y elaboraron una propuesta general.

Es posible identificar un tercer nivel, el "D". Está formado por agentes políticos que se mueven en esferas internacionales (Diagrama 2, Lista 3, Desplegados A y B). Unos son simpatizantes que asisten a mítines o firman desplegados, otros son militantes de comités pro zapatistas que funcionan en el extranjero, como por ejemplo los grupos que apoyan a "México o a los indígenas mexicanos" en Barcelona, Berlín, Toulouse o Londres. Muchos de estos militantes son los que organizaron la Consulta Zapatista de 1995 en el extranjero y el Foro Intercontinental en Favor de la Humanidad y en Contra del Neoliberalismo. También dentro de este nivel se encuentran otro tipo de agentes, que han visitado la zona de conflicto para inspeccionar y evaluar la situación local: algunos han llegado como representantes de instituciones y agencias internacionales como Amnistía Internacional, la Comisión del Parlamento Europeo para América Latina o la Comisión de Obispos Latinoamericanos. Estos agentes se presentan formalmente como fuerzas neutrales ante el conflicto, y por lo tanto no pueden ser considerados "simpatizantes" o militantes zapatistas pero sus puntos de vista, informes y críticas han contribuido a darle forma al movimiento y a fortalecer su imagen internacional.

La creación de esta red política en movimiento a la que he llamado NMZ respondió a lo que el EZLN pregonara en su discurso oficial: en él siempre estuvo presente la necesidad de fomentar alianzas entre diversas organizaciones populares para discutir y buscar soluciones a los grandes problemas nacionales.4 La intención detrás de esta estrategia fue crear un proyecto nacional alternativo y evitar caer en un diálogo exclusivo con el gobierno y con los partidos políticos (EZLN 1995).

Para concluir, podemos decir que la articulación de todos estos niveles políticos, la creación y recreación de nuevas redes e identidades socio-políticas y la convergencia de actores, han hecho posible la existencia de un Nuevo Movimiento Zapatista más allá del mismo EZLN.

 

Discursos políticos y simbolismos

El discurso oficial zapatista apeló a múltiples interlocutores y se dirigió a diversos públicos, todos ellos participantes potenciales (González Casanova 1995:343). El "zapatismo" —como se le conoce popularmente en México— ha sido asombrosamente hábil para diseñar una campaña de publicidad que ha dado al EZLN voz a nivel local, nacional e internacional. Lo anterior le ha permitido abarcar gran variedad de grupos e individuos dispersos por todo el mundo y proclamar su manifiesto sintetizado en el llamado "Plan de Once Puntos", que traza un programa de lucha por el derecho al trabajo, la tierra, la habitación, una dieta adecuada, la salud, la educación, la autonomía, la libertad, la democracia, la justicia y la paz (EZLN 1994:35).

Desde su primera declaración de guerra, los rebeldes zapatistas se autoproclamaron los herederos de las luchas de los pueblos indígenas y de los campesinos mexicanos. Se declararon en contra de la celebración del Quinto Centenario (de la conquista española) y en contra del imperialismo (EZLN 1994:33). Su grito de "¡Ya Basta!" dejó una profunda huella en la conciencia nacional en un periodo en que México estaba a punto de firmar el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá, y se encontraba a la vuelta de ser testigo de otro "ritual" sexenal, pues las elecciones presidenciales estaban programadas para ese mismo año, 1994.

Para algunos mexicanos, la rebelión zapatista significó un "despertar", un "renacimiento", una "esperanza de cambio" y, concretamente, un medio de participación política por explorar. Este sentimiento favoreció la invención de nuevas identidades y permitió la creación de nuevos frentes de lucha popular. Los militantes y simpatizantes zapatistas en el movimiento mismo reafirmaban su naturaleza "opositora" al régimen y ante todos aquellos que concibieron el estallido armado como una "amenaza al statu quo" o la "regresión histórica de una guerrilla trasnochada".

Varios factores contribuyeron a facilitar el apoyo de ciertos sectores de la sociedad civil al EZLN. Entre los principales se encuentran el agudo deterioro en la calidad de vida de las mayorías; la renuencia del partido en el poder a cambiar radicalmente los mecanismos tradicionales de control político así como la fragmentación de la izquierda y su derrota electoral en 1988. Todo ello se vio catalizado por el rechazo unánime de la lucha armada como medio para resolver los problemas del país. Pero esto no era así antes de 1994. Veamos.

Si tomamos las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) como un antecedente lejano del EZLN, es posible notar el cambio de un discurso socialista y revolucionario a otro que hace énfasis en la democracia y en la convergencia de diferentes sectores de la sociedad civil. Estos cambios discursivos e ideológicos del FLN-EZLN tienen que ver con los cambios políticos globales-mundiales, así como con los cambios en las políticas gubernamentales.

Así, en 1996 el Nuevo Movimiento Zapatista se caracterizaba por diversos discursos yuxtapuestos que producían una voz colectiva heterogénea, una entidad multifacética que incluía y acomodaba demandas y discursos agrarios, ecologistas, guerrilleros, de Liberación Nacional, feministas, pro democracia, pro derechos humanos e indígenas, antiimperialistas y antineoliberales. Este traslape ha facilitado la creación de una identidad colectiva, la "zapatista", que permite la coexistencia de organizaciones heterogéneas al interior de un laxo frente popular que no llega a tener una estructura política. Así por ejemplo, la Alianza Cívica Nacional se integró tal cual al NMZ usando un discurso electoral pro democracia, y actualmente coexiste al interior del NMZ con, por ejemplo, la Unión Campesina Emiliano Zapata (UCEZ). Esta última es una organización regional autónoma con una orientación agraria radical basada en el comunalismo indígena y en la legalidad (Vázquez 1992:126,129).

La convergencia política a nivel del NMZ es posible porque la política no se experimenta como una cosa racional con cálculos diarios precisos, sino como una serie de imágenes, mitos, rituales y prejuicios compartidos de "lo que debería ser" (Aziz 1994). Otro factor que también favoreció la convergencia zapatista fue la dimensión moral del discurso zapatista oficial centrado en la "dignidad" y en la necesidad de crear una "nueva moral política". El vocero oficial del EZLN lo planteaba de la siguiente forma

... la nueva moral política no va a nacer del neozapatismo, pues su fundamento es también lo viejo. Tal vez la nueva moral política se construya en un nuevo espacio que no sea la toma o la retención del poder, sino [al] servirle de contrapeso y oposición [para] que lo contenga y obligue a, por ejemplo, "mandar obedeciendo". Por supuesto que el "mandar obedeciendo" no está en los conceptos de la "Ciencia Política", y es despreciado por la moral de la "eficiencia" que rige el actuar político que padecemos (Subcomandante Marcos 1996).

Con tal discurso el EZLN se dirigía contra el centro mismo del sistema político mexicano, lo cual no se reducía a atacar la demagogia de los discursos políticos del PRI, sino incluso atacaba los anacrónicos y ortodoxos discursos de la izquierda.

La posibilidad de construir algo "nuevo", es decir, "diferente" y "mejor", fue resultado de una lectura particular de los sucesos acontecidos recientemente: el asesinato impune de un alto jerarca de la Iglesia católica, el asesinato del candidato priísta a la presidencia, el encarcelamiento del hermano del ex presidente Carlos Salinas, etcétera. Para el EZLN y para algunos miembros del NMZ, estos hechos eran una muestra clara de cómo el partido de Estado se encontraba en un serio proceso de descomposición. Para ejemplificar esta visión apocalíptica se puede citar un fragmento de un documento zapatista que apuntaba en 1995 que

el sistema de partido de Estado sigue tratando de resolver su crisis interna haciendo uso del fraude electoral, el crimen selectivo, el asesinato masivo, la represión, la intolerancia y la militarización de la vida nacional (EZLN 1995:408).

Sin embargo, las referencias simbólicas y culturales del discurso zapatista oficial fueron aún más lejos, ya que éste integraba a su narrativa política elementos de anteriores luchas populares de la "oposición y la izquierda" mexicana. Es decir, elementos de las luchas de los ferrocarrileros, los electricistas, las telefonistas, los estudiantes, los campesinos, los jornaleros agrícolas, las luchas del magisterio independiente, de los pueblos indígenas y del movimiento urbano-popular; además de aquellas dadas en la arena electoral.

Al mismo tiempo, al autonombrarse el EZLN "zapatista", apelaba a la memoria colectiva popular que existe sobre la Revolución mexicana. Fue precisamente durante esta Revolución que las demandas por un sufragio efectivo y las condenas en contra del fraude electoral fueron hechas por vez primera (Alonso 1994:39). Más aún, los neozapatistas han usado nuevamente la consigna del zapatismo clásico: "la tierra es de quien la trabaja". Esta consigna fue acuñada a comienzos del siglo en el contexto de la desestructuración de los latifundios, pero en 1994 fue reutilizada como forma de oposición a las reformas al Artículo 27 de la Constitución hechas por el presidente Carlos Salinas. En otras palabras, la demanda original zapatista de "Tierra y Libertad", fue recontextualizada de tal manera que "Libertad" aún connota "justicia social"; pero también refería, a fines del siglo, a "democracia económica y política".5

Es importante mencionar que el movimiento zapatista acaecido a comienzos del siglo, tuvo poco o ningún significado para los campesinos indígenas de Chiapas (García de León 1985 y 1991), y que la distribución agraria empezó durante el gobierno de Lázaro Cárdenas (Reyes 1992) como una concesión vertical. Sin embargo, en los años 70 y 80 la lucha popular en Chiapas —como en muchas otras partes de Latinoamérica (Gledhill 1988)— fue preeminentemente agraria y se dio fuera del corporativismo de Estado. Esta historia de lucha agraria popular contribuyó a que el EZLN pudiera rescatar el zapatismo "rutinizado" (Weber 1981) dentro de la cultura oficial, otorgándole de nuevo su sentido original de lucha contestataria. Como consecuencia, el corporativismo basado en el zapatismo oficial se vio amenazado. Mientras que la autodefinición de "zapatista" evoca una imagen común en la historia mexicana, la idea de "revolución" se vuelve polisémica al interior del NMZ. Para algunos simpatizantes, ésta remite a los sucesos de 1910; para otros, ésta se encuentra indisolublemente vinculada a las luchas de "Liberación Nacional".

Como conclusión podemos decir que un interlocutor múltiple fue articulado vía el discurso zapatista. Asimismo, una nueva identidad política colectiva fue creada a través de la yuxtaposición de discursos y estrategias en el marco de un objetivo político común: la democratización del país. La pregunta pendiente por resolver es: ¿cómo se dio este proceso social de invención de una nueva identidad política?

 

Inventando identidades políticas

Si bien es cierto que el Nuevo Movimiento Zapatista expresa una voz colectiva, esto no excluye que sus diversos militantes y simpatizantes lo perciban de diferentes maneras. Estas percepciones divergentes dependen de la experiencia particular de los individuos, de su género, clase social, edad, origen étnico y formación ideológica. Todos estos factores influyen y contribuyen a la creación de un horizonte político particular y a la elaboración de ciertos tipos de expectativas. Comparemos fragmentos de algunos estudios de caso:

Primer Caso. Al repensar su historia, los hombres y las mujeres zapatistas de Las Cañadas, usando un discurso a veces coloquial, a veces cargado de términos prestados del marxismo, afirman que su conversión al zapatismo está ligada a la necesidad de defenderse en contra de la explotación y al deseo de alcanzar un futuro en el que gocen de mejores condiciones de vida. De hecho, estos campesinos indígenas consideraron un fracaso rotundo los cincuenta años de políticas estatales de colonización y afirmaron que "poco a poco ellos empezaron a darse cuenta de lo que necesitaban hacer para obtener lo que nunca tuvieron". Otros dijeron:

... yo me sentía triste ante la situación de la gente, me di cuenta de que los jóvenes de las comunidades no tenemos libertad de nada y de que nuestras casas y nuestra comida eran siempre lo mismo. Y nunca había un tiempo para superarnos, para ser maestros, para ser doctores, nunca lo íbamos a lograr. Entonces decidimos yo y mi hermano que era mejor tomar el camino de la lucha... Tenemos que ser hoy los jóvenes soldados para que mañana [otros] puedan ser maestros y doctores (Capitán Maribel citada en Rovira 1994:171).

... Yo entré en el EZLN porque vi que era necesario prepararse para que haya un ejército del pueblo para que defienda al pueblo. Vi que en mi pueblo se necesitaba luchar para sacar a la gente de la explotación y verla libre. El otro ejército defiende a la burguesía y al pueblo lo maltrata y lo golpea (Teniente Matilde, 17 años, citada en Rovira 1994:172).

Segundo Caso. Este último discurso es muy similar al de un prestigiado intelectual mexicano que actualmente es asesor del EZLN y que toma parte del proceso de pacificación, negociación y diálogo gobierno-EZLN. Este intelectual ha sido militante en diferentes grupos de oposición, y es el autor de uno de los primeros libros sobre la democracia en México. En 1995 explicaba por qué estaba de acuerdo con los zapatistas y cómo entendía la evolución del movimiento. Decía:

... la Lacandona repiensa la revolución con inmensa profundidad. Hay cambio y creación en lenguajes, conceptos, retóricas y prácticas de organización, concientización y lucha; muchos de ellos son revolucionarios... [pues] encuentran nuevos caminos para alcanzar una sociedad en que desaparezcan las relaciones de explotación y opresión. Y nosotros, los que vivimos luchas anteriores por la liberación, la social democracia, el marxismo-leninismo, ¿qué podemos y debemos hacer cuando se enriquecen con la vida viejas categorías, mientras surgen otras como realidades y sueños que antes no existían, y nos invitan a construir el futuro en este momento en que ya ninguno de nosotros tiene una idea clara del sucederse de las etapas históricas y dialécticas? (González Casanova 1995: 341-342, 352)

El Tercer Caso se refiere al discurso de algunos miembros de los comités zapatistas del Distrito Federal que organizaron la Consulta Nacional que tuvo lugar en México en 1995. Las participantes fueron mayoritariamente mujeres, quienes se autoadscribían como miembros de la "sociedad civil". Mecanismo mediante el cual canalizaron sus esfuerzos para contribuir al proceso nacional de cambio político siendo, por vez primera, dueñas de su destino individual y colectivo. Para ellas las causas de la rebelión zapatista eran la represión ejercida por los grupos [nacionales] de poder económico y político (Monsiváis 1996:469-470) (ver Cuadro 1).

En el Cuadro 1 se puede ver que tanto algunos ciudadanos urbanos como algunos campesinos coincidían en la forma de entender la situación económica y política existente. Esta percepción común abrió la posibilidad de inventar una nueva identidad política y permitió alianzas y convergencias. Sin embargo, pese a que militantes y simpatizantes del EZLN compartían algunas representaciones colectivas, cada actor construyó su propio horizonte político en el que el cambio político nacional tenía una agenda particular. Este horizonte fue delineado con base en distintos elementos, entre ellos el tipo de información al que los actores políticos tuvieron acceso.

De hecho, buena parte de la guerra zapatista se ha combatido en el campo de los medios de comunicación. En México esto significó, entre otras cosas, desafiar el monopolio de Televisa,6 que tiene estrechos lazos con el partido oficial. El EZLN lo sabe y su campaña publicitaria fue parte de su estrategia de guerra. Pero el desplazamiento de Televisa también ha sido posible gracias al avance tecnológico en los medios de comunicación, léase los servicios de Internet, por ejemplo. Esto ha permitido la creación de nuevas redes sociales entre los diferentes tipos de militantes y simpatizantes del NMZ, colocando al EZLN en una posición privilegiada al ser la primera organización popular mexicana que cuenta con una cobertura internacional eficiente y pública y otra nacional7 a nivel de la prensa y las casas editoriales.8

Sin embargo, la utilización que el EZLN ha hecho de los medios de comunicación ha llegado a confundir a muchos científicos sociales, quienes, por lo general, no distinguen en sus análisis entre los dos diferentes niveles de producción simbólica: el primero se relaciona con la alta tecnología y las redes internacionales. Aquí a lo que se accede puede ser denominado discurso oficial, mientras que el coloquial se produce entre las bases campesinas, indígenas o urbanas de las organizaciones zapatistas populares de Las Cañadas o de diferentes regiones de México.9 Entre estos dos niveles de producción simbólica existe un vínculo, una especie de punto de interjección donde los discursos se cortan. Sin embargo, la textura de su narrativa no es la misma. He ahí la relevancia de los líderes políticos quienes fungen como cultural brokers entre estos niveles.

A nivel nacional, el papel de cultural brokers ha sido jugado por el subcomandante Marcos y ciertos intelectuales.10 Entre ellos, vale la pena mencionar a un grupo de académicos, profesores e investigadores del campo de las ciencias sociales, así como a algunos líderes religiosos y políticos entre los que se encuentran obispos, sacerdotes11 y líderes indígenas y campesinos. Este grupo de intelectuales ha contribuido a la creación del discurso oficial zapatista cuya forma es diferente a las expresiones cotidianas de la base; sin embargo, su contenido refleja las aspiraciones centrales de varios sectores de la sociedad civil. En otras palabras, estos intelectuales han sintetizado el pensamiento colectivo y han contribuido a crear la identidad neozapatista.

Para concluir, se puede decir que la interacción de un líder carismático con algunos académicos, líderes políticos y con una amplia base popular permitió el surgimiento del NMZ. Éste no cuenta con una estructura, sino que se teje más como una red de convergencias donde anida la heterogeneidad y el conflicto. Esto no impide que se comparta una identidad zapatista que se traduce en una ideología de aliento pro democrático.

 

Niveles, actores y discursos

Si aceptamos que el NMZ es un amplio frente político donde convergen diferentes actores, también se puede afirmar que éste se puede analizar desde diferentes perspectivas, he ahí su polisemia. Exploraré sólo tres de estas perspectivas para mostrar la dimensión multifacética de este frente político en movimiento.12

 

A) La Doctrina de los Derechos Humanos y la Democracia

A este nivel, el discurso zapatista forma parte de las demandas sobre derechos humanos y autodeterminación, que son centrales en las prácticas políticas mundiales y en las relaciones internacionales. Como lo señala Frost (1997:13)

[en nuestros días] todo el mundo manifiesta preocupación por los derechos humanos13 y nadie se atrevería a plantear una posición antiderechos humanos... [En otras palabras,] la gran mayoría de Estados Nacionales son miembros de la Organización de las Naciones Unidas (onu), organismo que desde sus orígenes ha sido muy activo en investigar y promulgar nuevos instrumentos dirigidos a proteger los derechos humanos. Como resultado de esto, algunos movimientos políticos de liberación nacional localizados en diferentes partes del mundo, usan ya este lenguaje... subrayando que sus derechos han sido pisoteados por Estados y gobiernos existentes, y buscan ser liberados y lograr el respeto a [dichos] derechos [básicos]. Particularmente importante para ellos son sus derechos a la autodeterminación ... ejemplos recientes ... son el Congreso Nacional Africano en Sudáfrica, la Organización para la Liberación de Palestina, los Tigres Tamiles, y el Frente de Liberación Checheno.

Gledhill (1997), por su parte, refiriéndose al mismo tema afirma que

después de 48 años de la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, existe cierto consenso en el hecho de que los derechos socioeconómicos son básicos y fundamentales para el bienestar de la vida humana. Sin embargo, anota que éstos parecen estar cada vez más lejos de ser atendidos. En países como los Estados Unidos y Gran Bretaña, políticas de redistribución están siendo dejadas completamente fuera de las agendas gubernamentales mientras que los niveles de pobreza se incrementan y los salarios permanecen bajos o se deprimen. De hecho, la satisfacción de los derechos básicos se ha convertido en un problema mayor para las sociedades capitalistas y categorías tales como "Tercer" y "Primer" mundo han dejado de ser útiles. Oxfam, por ejemplo, se encuentra ampliando su programa al propio Reino Unido, y basó su campaña de 1995 en las demandas de derechos básicos para toda la gente del mundo.

Este discurso coincide casi letra por letra con lo expresado en enero de 1994 en el "Plan de Once Puntos" de los zapatistas.

La Declaración de 1948 a decir de Gledhill (1997)

sólo hizo referencia a los derechos culturales en vez de demandar el respeto a la diferencia o la indemnización de los pueblos colonizados. Se refería únicamente al derecho a participar en la vida cultural y la educación. Esta Declaración se basó en concepciones occidentales de sociedad y ley natural... En su discurso liberal... el tema sobre derechos fue asociado con individualismo, propiedad privada14 y justicia social. Dentro de este marco, el modelo constitucional democrático liberal se preocupó en asegurar las condiciones para un pluralismo auténtico... En este contexto, los derechos humanos se entienden como los derechos civiles de una sociedad en busca de democracia.

En México muchas organizaciones populares han integrado a su agenda las demandas de respeto a los derechos humanos e indígenas con el motivo de transformar estructuras de poder locales y regionales y recibir apoyos internacionales. Así por ejemplo, en los noventa, la lucha por los derechos indígenas llevada a cabo por organizaciones independientes del corporativismo estatal, se ha efectuado en este marco, y contiene una tensión no resuelta entre el individualismo constitucional y el comunalismo indígena. Éste no es un fenómeno nuevo, pues como afirma Mallon (1995), desde el siglo xix los indígenas mexicanos han tomado parte en procesos políticos nacionales. En ese entonces colaboraron en la construcción del México postcolonial a través de discursos liberales. Estos discursos son todavía importantes para el EZLN y el NMZ, ya que encajan perfectamente en la doctrina universal de los derechos humanos y en lo que en México se ha dado en llamar la transición democrática.

Para algunos intelectuales, dicha transición tiene sus orígenes en el movimiento estudiantil de 1968 (Semo y otros 1993); para otros, ésta es evidente, pues el funcionamiento del sistema político ha cambiado gradualmente (Woldenberg 1996, Aziz 1994). Por ejemplo, Aziz (1994:2,3) afirma que

sería poco exacto decir que antes no había cambio; siempre lo ha habido, pero [éste] no estaba orientado hacia un paradigma democrático y electoral.

El mismo autor agrega que en lugares como Chihuahua y Baja California Norte, la situación de transición democrática es más clara debido a que la alternancia en el poder entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de Acción Nacional (PAN) ha roto la hegemonía del primero y, entre otras cosas, ha puesto fin al corporativismo de Estado. De hecho, la idea de transición democrática se ha vinculado fuertemente con los procesos electorales. Para mostrar los avances políticos del país, algunos autores muestran estadísticas electorales, que por ejemplo, señalan que en

diciembre de 1996 el PAN y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) incrementaron sus votos en 22 de los 32 estados. Pero un año antes, en 1995, el PRI sufrió su derrota más importante cuando sus votos disminuyeron 18%. En algunos estados de la república el cambio político fue drástico. Por ejemplo, en Aguascalientes el voto priísta disminuyó 32%. En el caso de Chiapas la caída porcentual fue similar si se comparan los resultados de las elecciones de 1992 y los de 1995 (Cuéllar 1996).

Estas estadísticas nos podrían hacer pensar en la existencia de un cambio importante en la cultura política y en la fragmentación del control hegemónico tradicional del partido de Estado. Desde este punto de vista, el surgimiento del EZLN y del NMZ es un crescendo en la historia de los movimientos populares contemporáneos mexicanos y latinoamericanos. Sin embargo, en México existen muchas dificultades para un desarrollo lineal hacia una "democracia plena". Por ejemplo, en 1996 coexistían tres tendencias políticas: el nuevo caciquismo ligado al narcotráfico (Gledhill en prensa), la inmovilidad política de grandes sectores de la población mexicana y el Nuevo Movimiento Zapatista. Dichas tendencias eran antagónicas entre sí y limitaban el avance democrático.

 

B) La perspectiva indigenista15

El EZLN también dirigió su discurso hacia organizaciones populares que demandaban el respeto a sus derechos indígenas, humanos y étnicos. Examinemos dos ejemplos de cómo el levantamiento armado fue interpretado desde algunos agentes indigenistas. El primer texto pertenece al discurso de una organización internacional que apoya la acción indigenista de los gobiernos latinoamericanos. Ésta señalaba en su editorial que

hacia fines de 1993, México era una de las sociedades más exitosas de América Latina... este éxito parecía coronar un modelo de sociedad criolla, que sobre la base del régimen agrario ejidal-comunitario instaurado por la Revolución de 1910, había llevado a cabo, a partir de 1940, una intensa, persistente y masiva política indigenista sustentada en una estrategia que propiciaba la aculturación y la integración de los pueblos indígenas al pujante nacionalismo mexicano centrado en el mestizaje racial y cultural... El 1° de enero de 1994 una realidad diferente e inesperada asomó el rostro enmascarado súbitamente. Un grupo de inconformes se alzó en Chiapas, una de las regiones ancestrales del pueblo maya y otros pueblos aborígenes mesoamericanos, y anunció al país y al mundo la existencia de graves tensiones étnicas y la vigencia irreductible de las culturas y pueblos indígenas como entidades diferentes y no incorporadas (Instituto Indigenista Interamericano 1995).

Mientras que para el Instituto Indigenista Interamericano la rebelión zapatista fue el ejemplo más evidente del fracaso de las diferentes políticas indigenistas, un sacerdote jesuita que apoya la Teología de la Liberación consideraba que la lucha armada era comprensible si se toma en cuenta la situación de miseria y discriminación en la que viven los pueblos indígenas. Dicho jesuita decía:

... desde nuestra historia están sus culturas y civilizaciones negadas, sus valores menospreciados, sus derechos atropellados, su vida empobrecida... Y desde su corazón queda la resistencia en dignidad, la esperanza de poder ser pueblos libres e iguales, a la manera de sus tradiciones diferentes y legítimas, desde su fraternal humanismo comunitario. Todo clama por una paz con justicia y dignidad (Proceso 1996:19).

Al interior de este discurso es posible identificar ciertos rasgos de la cultura mexicana, tales como la mistificación del mundo indígena y la actitud paternalista hacia este sector, combinada con cierto "sentimiento de culpa" debido a las atrocidades llevadas a cabo en contra de la población aborigen desde la llegada de los españoles. Siguiendo este razonamiento, Dussel señala que debido a que a la propia sociedad civil se le ha negado la libertad, ésta siente una especie de "entendible compasión" hacia los zapatistas (Proceso 1994). Contrariamente, Pitarch (1996:247) indica que

existe una dificultad previa de diálogo entre la cultura indígena y la europea... [Es decir,] en su relación con los indígenas, los europeos (así en sus versiones continentales como euroamericanas, mexicana por ejemplo) parecen incapaces de adoptar una actitud que no se funde en, una de dos: a) el despojo-desprecio o b) la caridad-piedad. La primera es relativamente fácil de ver, puesto que cualquier estudio de historia o etnografía, o comentario suelto, no deja de subrayarla. La segunda en cambio es menos visible; está tan delante de nuestros ojos que casi no podemos verla. Y sin embargo, ambas actitudes se presuponen, se engendran y alimentan recíprocamente: son como las dos caras de una misma moneda (Pitarch 1996:247).

Despojo-desprecio y caridad-piedad son binomios que sustentan los discursos indigenistas, discursos que permean abierta o sutilmente todas las esferas de la realidad mexicana. Lo mismo puede decirse respecto a la mistificación e idealización del mundo indígena. Así, no resulta sorprendente encontrar un artículo en el periódico La Jornada afirmando que la población indígena escogió el 1o. de enero de 1994 como la fecha de su levantamiento armado debido a que ésta marcaba el inicio del periodo de cambio de las autoridades tradicionales dentro de su "sistema de cargos". Esto apareció en el periódico aun cuando el discurso del EZLN hizo énfasis en la lucha contra el neoliberalismo y en contra del partido de Estado, y pese a que no existe en Las Cañadas el mentado "sistema de cargos". Sin embargo, nueve meses después los zapatistas de Las Cañadas aludían en su discurso oficial al "sistema de cargos y al bastón de mando"16 debido a que de esta forma se podían comunicar con cierto tipo de ciudadanos y con ciertas organizaciones indígenas de corte esencialista, y así ganar simpatizantes y aliados mientras que la agenda de negociaciones con el gobierno tomaba forma.

Como consecuencia de las convergencias dadas al interior del NMZ, los "derechos indígenas" fueron incluidos en un programa más amplio de democratización nacional. Cuando la Convención Nacional Democrática después de las eleciones de 1994 no pudo llevar adelante su proyecto de instalar un Nuevo Constituyente para promover una Nueva Constitución, las demandas de autonomía indígena y autodeterminación se convirtieron en la fuerza motora del Nuevo Movimiento Zapatista.

Desde una perspectiva nacional y continental, la reciente movilización neozapatista ha forzado al gobierno y al país a reconsiderar su carácter multiétnico y ha logrado poner de nuevo la cuestión étnica en el centro de la agenda nacional, haciendo énfasis en su dimensión política. La cuestión étnica e indígena ha sido central para la antropología mexicana debido al papel decisivo que ésta ha jugado en el diseño de numerosas políticas indigenistas postrevolucionarias y a su contribución en la consolidación del Estado nacional. Sin embargo, en 1996, bajo el halo de la Mesa 1 sobre "Derechos y Cultura Indígena", el EZLN, los indígenas organizados, los representantes gubernamentales y algunos académicos, rebasando el ámbito académico, redefinieron términos tales como grupo étnico, derechos indígenas, pueblos indígenas, indio, regiones autónomas pluriétnicas, autonomía y autodeterminación. Como resultado, una nueva etapa ha sido alcanzada: la del México autonómico. Atrás, muy atrás, quedó el México mestizo y el México multicultural (Hernández Castillo en prensa).

De acuerdo con Hernández Castillo (1995:136), el paso del México mestizo al México multicultural ha estado fuertemente influido tanto por las luchas de los pueblos indígenas llevadas a cabo en contra del modelo estatal, como por la inclusión de antropólogos críticos en el Instituto Nacional Indigenista (INI). Vázquez (1992:108) asimismo anota que desde hace aproximadamente dos décadas hemos sido testigos de la redefinición del indio en el corazón de la sociedad. De hecho, en algunas regiones del país son los indios mismos quienes desean ser considerados indios, en una especie de proceso de reindianización17 Un caso ilustrativo es el de las tierras altas tarascas de Michoacán (Vázquez 1992) y el de los colonizadores de Las Cañadas de la selva Lacandona (Leyva y Ascencio 1996). En ambas regiones, la etnicidad se experimenta de forma muy diferente; sin embargo, es usada por los campesinos indígenas para hacer reclamos políticos. Mientras que en la meseta tarasca los purhépechas reclaman derechos precoloniales y el acceso a la tierra a través de bienes comunales, la sociedad multiétnica de Las Cañadas se ha erigido sobre el sistema ejidal. Aunque existe clara diferencia en la tenencia de la tierra, la identidad regional en ambos casos se define por la presencia de los grupos purhépecha y maya. Éstos son pueblos indígenas que han recuperado el honor de pertenecer a cierto grupo étnico y han asumido sus diferencias culturales como un mecanismo de identificación colectiva (Vázquez 1992, Leyva 1995).

De hecho, en México la identidad étnica ha sido parte fundamental de la estrategia de lucha colectiva de muchos pueblos indígenas organizados.18 Como cualquier tipo de identidad, la étnica-política es situacional, no esencial, hetero y autopercibida y sujeta a la contingencia. Es decir, no es solamente el resultado de racionalismos o maximizaciones, sino más bien responde a procesos dialógicos de "resistencia-negociación-creación" de los pueblos indígenas en sus interacciones con el gobierno y con otros grupos étnicos y socioeconómicos. A través de estos procesos dialógicos, el discurso y la práctica indigenista mexicanos se han construido y reconstruido. Pero aún más, el discurso oficial zapatista no se encuentra fuera de este debate y proceso. De hecho, la discusión actual continúa haciendo del proyecto étnico-indígena autonómico algo complementario a las políticas estatales.19

Para concluir, según Gledhill (1997), las demandas zapatistas se ubican en el contexto amplio de las "luchas por los derechos socioeconómicos, humanos y culturales". Esto a nivel nacional tiene una historia y un marco particular llamado indigenismo. En él el EZLN debe ser entendido y analizado. Por ejemplo, antes de 1994 las organizaciones campesinas e indígenas independientes del corporativismo estatal, fueron confinadas a los espacios local y regional, y nunca alcanzaron el nivel nacional organizacional debido a que éste era el territorio político que el poder estatal tendía a controlar casi exclusivamente (Vázquez 1992:119). Sin embargo, luego del levantamiento zapatista las demandas indígenas de autonomía han permitido la formación del Congreso Nacional Indígena (CNI). En otras palabras, la lucha por las demandas étnicas en su versión de autonomía indígena han sido un factor clave para la identificación política de los militantes del NMZ.20

 

C) La perspectiva neoliberal

Como se mencionó anteriormente, algunos militantes y simpatizantes del Nuevo Movimiento Zapatista han percibido al neozapatismo como la continuación de las luchas de "Liberación Nacional". Esta percepción es común entre militantes (nacionales e internacionales) de izquierda, "iniciados" que se han politizado al ser internacionalistas en las luchas populares de América Central y / o de África. El subcomandante Marcos se dirigió a ellos en enero de 1996 mediante un discurso cifrado, es decir, lleno de símbolos que requerían el manejo de una gramática política particular. Les decía:

...sobre la mentira de nuestra derrota, el Poder ha construido la mentira de su historia. Y el Poder ha escogido la caída del Muro de Berlín como símbolo de su omnipotencia y eternidad. Sobre las ruinas del Muro de Berlín el Poder edificó un muro más grande y fuerte: el muro de la desesperanza... ¿Por qué no empezar con un símbolo? ¿Por qué no empezar de nuevo a andar ahí, en el símbolo que el poder mantiene como del fin de la Historia y de la eternidad de su mandato? Berlín. La primera semana de abril del año 96. 7 años después, 7 veces 7, caminar el 7. ¿Por qué no? (Subcomandante Marcos 1996).

Con estas palabras el subcomandante Marcos finalizaba un comunicado zapatista con el que saludaba a los participantes del Quinto Encuentro Europeo de Solidaridad con la rebelión zapatista (París, 1996) al mismo tiempo que les invitaba a celebrar el Primer Encuentro Mundial en contra del Neoliberalismo. En el comunicado se parte del fin del bloque socialista simbolizado en la caída del Muro de Berlín, y de la necesidad de celebrar en Berlín un encuentro en contra del neoliberalismo siete años más tarde. El 7 fue utilizado tanto para evocar su connotación cabalística como para referirse al triunfo de la Revolución cubana que tuvo lugar 5 años, 5 meses y 5 días después del ataque de Castro al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. La invitación continuaba con el lenguaje cifrado al afirmar que se invitaba a luchar en contra de un nuevo "fantasma que no sólo persigue a Europa [como lo hizo el comunismo], sino a todo el mundo: el fantasma del neoliberalismo".21

A este nivel intercontinental, las fronteras étnicas, las ideologías y las diferentes estrategias de lucha dieron paso a un discurso más amplio y general que enfatizó la lucha de la humanidad en contra del "crimen histórico [llamado] neoliberalismo". Al mismo tiempo, este nivel nos permite entender cómo el viejo discurso comunista fue reelaborado: en 1995, el EZLN, en vez de hablar de la "Internacional Comunista", invitaba a construir la "Internacional de la Esperanza" (EZLN 1995). Tal y como afirma Ramírez Sáiz (1996:34) en la etapa actual de globalización del capital y al interior de un "sistema mundial", el EZLN —y yo agregaría, el NMZ— son considerados movimientos "antisistémicos" debido a que buscan la creación de la acción colectiva a nivel global.

Analizar el nivel internacional del NMZ es evocar realidades disímiles: por un lado están los ya mencionados militantes internacionalistas de izquierda ligados a las luchas de liberación; por otro, están los jóvenes rebeldes antistatu quo, y por último los grupos de izquierda radical (los anarcosindicalistas franceses, los anarquistas catalanes, etcétera). En relación con los primeros, se puede decir que los Grupos de Apoyo a México han permitido a sus miembros reactivar las redes sociales que apoyaron las revoluciones cubana, salvadoreña y nicaragüense. Las expectativas de estos militantes fueron frustradas luego del colapso del bloque socialista, ante la disminución de popularidad de los partidos de izquierda y ante la necesidad de disminuir los efectos de las políticas neoliberales. De hecho, la razón concreta para la actividad política fue suspendida cuando los procesos de paz empezaron a establecerse en los países centroamericanos (Dunkerley 1993, Sieder 1996 y 1997). La rebelión zapatista permitió a estos internacionalistas apropiarse de una nueva meta política.

A nivel internacional, la fluidez del NMZ es sorprendente, pues aunque muchos de estos agentes son parte de los Grupos de Apoyo a México, otros son sólo simpatizantes que asisten a ciertos mítines, encuentros o "tocadas musicales". Los mismos Grupos de Apoyo en sí son muy heterogéneos, algunos de ellos son grupos pequeños sin ninguna estructura formal que surgieron luego del levantamiento zapatista; otros, en cambio, tienen una historia más larga como organismos no gubernamentales o como grupos autonómicos.

Como puede verse, el neozapatismo tiene significados distintos que dependen de cada contexto político particular. Sus significados internacionales se tejen por lo general dentro de otras narrativas políticas, pero convergen con los discursos locales en su lucha contra los efectos del neoliberalismo. Señalamos a continuación sólo dos ejemplos internacionales donde el zapatismo es reinterpretado.

Primero, el Grupo de Apoyo a México en Londres (The Mexican Support Group/MSG) vincula al zapatismo y a otros movimientos populares mexicanos con las luchas mundiales en favor del respeto a los derechos humanos. Por ejemplo, la masacre de Aguas Blancas fue comparada con las acaecidas entre los kurdos. Este Grupo de Apoyo a México es un espacio donde la ideología de la acción colectiva confronta el individualismo de la sociedad capitalista inglesa basada en el consumo. Éste es un punto importante en una sociedad donde la mayoría de las instituciones estimula activamente el papel del individuo. Para muchos ciudadanos londinenses o extranjeros radicados en Londres, el MSG es un foro desde el cual se da una lucha cotidiana en contra del individualismo capitalista. En el MSG se intercambia información, se toman decisiones colectivas y se amplían las redes sociales. Desde esa perspectiva, el Grupo de Apoyo a México en Londres es sólo una parte de la red latinoamericana que opera en clubes de salsa, salones de baile y escuelas de danza. Entre vallenatos y canciones de Willy Colón, información política, periódicos y circulares son intercambiadas y discutidas dándole así al EZLN y al Nuevo Movimiento Zapatista una nueva dimensión.

Segundo, el discurso oficial neozapatista también se reinterpreta y juega un papel particular en otras dos instituciones: en el Partido Laborista de la Gran Bretaña y en la Iglesia Católica del Reino Unido. En el primero, éste fue utilizado para apuntalar la campaña electoral de los laboristas y para probar su radicalismo frente a electores que ya los percibían como "reformistas". En la segunda institución, las demandas zapatistas han sido utilizadas por la facción de la Teología de la Liberación como un instrumento para promover la Teología de los Pobres en Latinoamérica y en el Tercer Mundo. Ésta es una batalla interna que se da en el seno de la institución y entre las diferentes facciones que contiene la Iglesia católica.22

Por lo anteriormente descrito y para resumir, podemos decir que la identidad neozapatista es multifacética y polisémica. Debería ser descrita y analizada en niveles y contextos particulares debido a que tiene un significado específico para cada actor involucrado.

 

Conclusión

En este artículo he intentado demostrar la complejidad de un frente amplio de agentes de naturaleza variada. Para ello me he centrado en el análisis de diferentes actores, discursos políticos y niveles surgidos en la coyuntura 1994-1997. De mi argumento central que dice "EZLN no es lo mismo que NMZ", se desprende que la información sobre el zapatismo que se puede obtener en el Internet debería considerarse parte del discurso oficial zapatista. Sin embargo, la voz zapatista en el Internet es parcial y diferente al lenguaje de las bases. Ambos contribuyen a la construcción de la identidad neozapatista, pero difieren en textura. Pese a esto, muchos investigadores insisten en centrar sus análisis en los comunicados del subcomandante Marcos, olvidando las voces campesinas indígenas locales y las prácticas de la base. Otros, en cambio, han explorado las percepciones subjetivas de las bases zapatistas (Rovira 1994, 1997, Reza mecanuscrito), pero no han logrado engarzar éstas con la producción cibernética. Para hablar con propiedad del NMZ, ambos niveles de producción simbólica y de prácticas políticas deben tomarse en cuenta. Aquí sólo hemos apuntado la existencia del discurso oficial y del coloquial, pero no hemos trabajado etnográficamente sobre ello, dado que aún nos encontramos preparando el análisis.

Sin embargo, por el momento podemos afirmar que la creación de un frente amplio sin estructura condujo a la creación de una nueva identidad: la neozapatista. Ésta es multifacética y polisémica, y debería ser descrita y analizada en contextos particulares. Tres problemas principales presenta este tipo de análisis. Primero, bajo el concepto NMZ se han incluido indiscriminadamente diferentes tipos de actores políticos. Segundo, este modelo es válido únicamente para analizar la coyuntura política 1994-1997, ya que las alianzas y coaliciones cambian constantemente a través del tiempo. Tercero, el concepto de Nuevo Movimiento Zapatista (NMZ) puede quedar atrapado en el debate sobre los "Nuevos Movimientos Sociales". He intentado superar la dicotomía de "viejo contra nuevo" por medio del análisis del EZLN, el cual demuestra cómo esta red política en movimiento se encuentra activamente involucrada en un proceso permanente de transformación por medio de la reelaboración de sus discursos, estrategias y demandas, y en relación con el contexto institucional y los sistemas políticos mexicano e internacional (Foweraker y Craig 1990, Foweraker 1995).

Finalmente, mientras que los grupos de apoyo a México en Europa parecen ser marginales, el Nuevo Movimiento Zapatista y el EZLN representan un nuevo crescendo en los movimientos populares mexicanos. Ambos son parte y participan en el debate indigenista sobre las reformas constitucionales y la reforma del Estado. En otras palabras, ambos son actores políticos relevantes en el marco de la transición democrática mexicana.

 

Epílogo

No quisiera cerrar este artículo sin señalar la gran sorpresa que me causó el libro El subcomandante Marcos. El sueño zapatista, editado y prologado por Yvon Le Bot y difundido en español hacia mediados de 1997, exactamente justo cuando me encontraba en Inglaterra terminando un primer borrador de este texto. Lo primero que me vino a la mente fue la suerte de contar con una historia oficial del EZLN, una historia contada por algunos de sus líderes más sobresalientes: Marcos, Tacho y Moisés. Hasta antes, los interesados en el asunto zapatista teníamos que entresacar referencias de entrevistas y comunicados, y poco a poco ir tejiendo cierta suerte de historia zapatista. Con El sueño zapatista... accedíamos a una parte central del discurso y la historia oficial del zapatismo.

Lo segundo que me sorprendió fueron ciertas coincidencias entre lo dicho por Marcos, lo interpretado por Le Bot y lo escrito por mí. Todos coincidíamos en que había niveles de participación distintos en algo que rebasaba al EZLN, y que no era lo mismo hablar de militancias que de simpatías; incluso Le Bot (1997:107) hablaba de círculos concéntricos de zapatizantes en torno a los zapatistas, recordándome mi Diagrama 2. Pero hasta ahí las semejanzas, después las particularidades de enfoques salían a relucir. Mientras que para Le Bot lo más importante era resaltar cómo el zapatismo tejía asuntos de identidad, modernidad y democracia, y corría el peligro de sufrir de aislamiento político, asfixia comunitarista o alejamiento de la realidad chiapaneca (Le Bot op.cit.:106-107), para el subcomandante Marcos el problema político tenía que ver con la definición del zapatismo armado frente al zapatismo civil y social y frente a lo que llamó la "nebulosa internacional" (cit. en Le Bot 1997:256-262).

Desde la perspectiva de Marcos, todos estos tipos de zapatismos tenían intersecciones como las que yo describía en el Diagrama 3, pero a diferencia mía (o yo suya), él pensaba al zapatismo civil como una "organización política, como un zapatismo orgánico" del cual el EZLN estaba fuera, pero podía coincidir con ella (Le Bot op.cit.:258). En contraparte, como ya he mencionado anteriormente, mi enfoque ponía en el centro de la red en movimiento al EZLN y negaba la existencia de una estructura, inclinándose más por pensar en alianzas y coaliciones de fuerzas políticas con un solo aliento.

Jovel, estación de lluvias / 1998.

Anexo

 

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Notas

Quisiera dar las gracias a los doctores John Gledhill, Axel Koehler, Rachel Sieder y Carlos Flores por sus sugerentes comentarios al primer borrador de este artículo. En particular agradezco a Carlos Flores la ciudadosa traducción que realizara de la versión preliminar del presente texto.

1 El FLN fue una organización clandestina formada en Monterrey en 1969. Éste fue una de tantas expresiones de jóvenes estudiantes universitarios que participaron como consejeros, dirigentes y militantes de sindicatos, partidos políticos y movimientos indígenas, urbanos y campesinos (Ramírez Sáiz 1986, Foweraker 1993).

2 La estrategia foguista fue popularizada en Latinoamérica a través de la revolución cubana. Consiste en un foco guerrillero desde donde se extienden las acciones político-militares.

3 La idea de distinguir analíticamente entre discurso zapatista oficial y coloquial me vino a la mente cuando vivía en Europa. Allí me di cuenta de que muchos de los simpatizantes del EZLN y de los militantes de los Grupos de Apoyo al zapatismo, leían sólo los comunicados del EZLN aparecidos en el Internet y firmados por el subcomandante Marcos o el CCRI-CG. Entonces me pregunté qué tanto estos documentos reflejaban las expectativas, prácticas y discursos de los zapatistas de Las Cañadas de la selva Lacandona. Con la intención de no excluir ningún discurso ni ninguna práctica, e inspirada en Anderson (1993) y Banton (1987), acuñé los términos de discurso coloquial y discurso oficial.

Anderson usa la noción de oficial cuando habla del nacionalismo europeo; sigo su idea general en la que afirma que lo oficial remite a las políticas conscientes que tratan de reforzar la ideología de una institución o de un grupo político particular (Anderson 1993:127,148,158-160, 223-224). En otro contexto totalmente distinto, Banton afirma que existe un concepto folk de raza; con ello quiere enfatizar que existe un uso coloquial del término que refleja la existencia de un entendimiento popular que cambia a lo largo del tiempo (Banton 1987: XIII).

Quizá para muchos lectores resulta molesta la afirmación de la existencia de un discurso oficial zapatista, pues en la izquierda mexicana lo oficial siempre ha remitido al partido de Estado, a sus aparatos e ideología. Así, por ejemplo, se habla de la ideología oficial o del partido oficial, etcétera. Estamos conscientes de este uso en la jerga mexicana; sin embargo, nuestra propuesta rebasa esta dimensión etnográfica del asunto para tratar de entender la complejidad del neozapatismo.

4 El Diagrama 2 muestra los niveles que identificamos en 1996 al realizar un corte sincrónico. Sin embargo, si tomamos en cuenta la fluidez del frente en movimiento, podríamos dibujar algo como lo presentado en el Diagrama 3.

5 Para un joven zapatista que peleó en la Batalla de Ocosingo, la historia se interpreta así: "el pinche gobierno traicionó los ideales de [Emiliano] Zapata... y es por eso que los campesinos indígenas exigen [hoy] tierra o muerte" (Rovira 1994:285).

6 Televisa es una compañía privada, una transnacional con presencia en casi todo el mundo latinoamericano e hispanohablante.

7 Algunos analistas incluso llegan a afirmar que el periódico La Jornada "es el órgano oficial del zapatismo". Además agregan que el EZLN es "una fuerza política formal que tiene sus intelectuales, un partido político (el PRD en su rama cuauhtemista) y un líder nacional (el subcomandante Marcos)" (Castañeda, Conferencia en Londres, 1996).

8 Véase como muestra el caso de las publicaciones que ha hecho la prestigiosa casa editorial Era de los comunicados y documentos oficiales zapatistas.

9 Por ejemplo, no he encontrado un solo texto académico que se pregunte qué significado tienen los comunicados del subcomandante Marcos entre los habitantes de Las Cañadas. Cómo son interpretadas sus citas de Shakespeare, Hobbes o Alicia en el País de las Maravillas, si es que son reinterpretadas por ciertos líderes campesinos que saben leer y escribir en español. Cómo construye éste su legitimidad frente a tzeltaleros, hablantes de tzotzil o choleros. Hasta el momento no conozco a nadie que haya escrito sobre los abismos que existen entre "la amplia producción literaria del EZLN" y el hecho de que en Chiapas en 1990 el 30% de la población mayor de 15 años era analfabeta (INEGI 1991), mientras que en Las Cañadas, 50% de la población mayor de 5 años declaraba en un censo regional no saber leer o escribir (ARIC 1990). Tomar en cuenta todos estos aspectos nos llevarían a preguntarnos sobre el impacto local-regional de los textos del subcomandante Marcos y sobre las formas en que éste construye su legitimidad internamente en las comunidades zapatistas y no zapatistas de los Altos y la selva.

10 Siguiendo la definición de Gramsci, se puede decir que la categoría de intelectual "designa a cualquier persona cuya función en la sociedad es primordialmente organizar, administrar, dirigir y educar a los otros" (Gramsci en Forgacs 1998:300). Esta noción gramsciana de "intelectual" es bastante flexible y no se refiere sólo a los "grandes intelectuales" (Gramsci en Forgacs op. cit.; Gramsci 1988:272).

11 Tal afirmación es peligrosa en el contexto mexicano, dado que el gobierno, utilizando tácticas y un lenguaje policiaco, anda en busca de "culpables" del movimiento con el fin de erradicar a los "agitadores". Una visión como ésa no permite entender cómo estos intelectuales son intermediarios culturales que traducen tanto las aspiraciones de la base como las suyas propias. Además de lo anteriormente mencionado, al incluir en la lista de cultural brokers a algunos líderes religiosos (sacerdotes, obispos, catequistas, etcétera) y al afirmar que éstos son militantes y simpatizantes del NMZ, se corre el peligro de dar elementos al gobierno para que sean "denunciados" y "encarcelados". Esto es posible porque en México la tradición liberal impone (incluso constitucionalmente) la separación entre Iglesia y Estado. La participación del clero en política se encuentra formalmente prohibida aunque en realidad la relación entre movimientos populares (de diferentes ideologías) y agentes religiosos ha sido relevante (ver los estudios de Concha Malo y otros 1986; Muro y Canto 1991; Muro 1994; Leyva 1995; Napolitano 1996 y el último libro de Camp 1998).

12 En el texto que preparo con Sonnleitner hablamos ya de que el Neozapatismo Civil puede ser disecado con fines analíticos, en cinco tipos ideales con base en cruzar las siguientes variables: la dimensión temporal, la espacial, las estructuras organizativas, las estrategias y objetivos de lucha y las identidades político-culturales. Así distinguimos el Neozapatismo Civil

-"agrarista", del
-"democrático-electoral", del
-"indigenista-autonomista", del
-"revolucionario-alternativo", y del
-"internacionalista" (Leyva y Sonnleitner en proceso).

13 Frost (1997:13) tiene en mente la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Internacional de Derechos Políticos y Civiles y la Convención Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

14 Frost (1997:13) indica que "...las reglas básicas de la economía global se basan en la noción de derechos humanos individuales. Lo que es importante aquí es el derecho a la propiedad privada. Sin embargo, el derecho a la propiedad privada no es propiamente entendido como un derecho único, sino que se entiende mejor como un derecho que se encuentra integrado con otro grupo de derechos. Este paquete incluye un sinnúmero de derechos que son necesarios para la gente que desea hacer pleno uso de su derecho de propiedad. Existen los derechos de primera generación, que incluyen el derecho a no ser asesinado o asaltado, el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la libertad de movimiento, el derecho a la libertad de asociación, etcétera. Todos ellos son necesarios en la elaboración de contratos que se encuentra en el corazón de la economía de mercado. Ultimadamente, sin contratos el libre mercado internacional no trabajaría para nada... "

15 Indigenista o indigenismo se refiere mayoritariamente a las políticas gubernamentales mexicanas dirigidas a los indígenas implementadas luego de la Revolución mexicana (1910-20). Éstas fueron ejecutadas principalmente por el Instituto Nacional Indigenista (ini), creado en 1948 con el fin de integrar a los indígenas a la nación. Sin embargo, el indigenismo también incluye las reacciones populares en contra de las políticas oficiales, es decir, es creado a través de relaciones dialógicas.

16 Como ejemplo cito un fragmento del discurso pronunciado por el comandante Tacho en ocasión de la entrega del "bastón de mando" al subcomandante Marcos. Dicha entrega fue realizada en el aniversario del EZLN celebrado el 17 de noviembre de 1994 en la selva Lacandona. El comandante Tacho decía:

Nuestra sangre indígena fluye en esta sangre. Éste es el orgullo que heredamos de nuestros ancestros que se convierte en sangre que nos hace hermanos... En esta semilla de maíz se encuentra la carne de nuestro pueblo. Nosotros somos los hombres y mujeres de maíz, los hijos e hijas de los primeros dioses, los creadores del mundo. Éste es el maíz que alivia el dolor de todos nuestros hermanos. [Subcomandante Marcos] siempre recuerda que nuestra lucha es por la democracia... Toma ahora este bastón de las siete fuerzas. Llévalo con honor y protégelo de las palabras de hombres y mujeres que no son de fiar (EZLN 1995:139-140).

17 Para Vázquez (1992:108-109) este proceso tiene que ver con un cambio en el status de los indios en la sociedad mexicana. Él incluso sugiere que estamos siendo testigos del surgimiento de un nuevo sistema que recuerda la estructura social colonial basada en el modelo del Reino de Aragón.

18 Éstos se han organizado en varias formas asociativas tales como coaliciones de ejidos, Asociaciones Rurales de Interés Colectivo, Sociedades de Producción Rural, comités y consejos.

19 Los interesados en la discusión sobre autonomías indígenas, cambios constitucionales y neozapatismo pueden consultar Leyva en dictaminación.

20 Para muestra véase el "Desplegado B" y la "V Declaración de la selva Lacandona" aparecidos en La Jornada el día 21 de julio de 1998. En esta última el llamado es a hacer realidad constitucional los Acuerdos sobre Derechos y Cultura Indígena firmados el 16 de febrero de 1996 y desconocidos más tarde por el gobierno mexicano.

21 El rechazo al proyecto neoliberal gubernamental tiene detrás un problema más serio: el papel del Estado como rector del desarrollo agropecuario y de la pequeña propiedad agrícola. Esto no es irrelevante, ya que en el México postrevolucionario esto constituyó el aspecto central de la relación entre campesinos, pueblos indígenas y gobierno.

22 Para darle fuerza a este argumento, retomo lo afirmado por Roderic Ai Camp (1998) en su último libro donde señala que existen cinco tendencias principales en el episcopado mexicano: la vaticana que apoya los objetivos espirituales y políticos de la Santa Sede; la espiritualista, que firmemente sostiene que la misión principal de la Iglesia es la espiritual; la tendencia de Chihuahua, dispuesta a luchar abiertamente por los derechos políticos, como sucedió en esa entidad en 1986; la tendencia del Sur, fuerte simpatizante de la Iglesia de los Pobres; y, finalmente, la tendencia de la mayoría silenciosa, compuesta por obispos moderados y reacios a dar declaraciones públicas (Proceso 1998:27).

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