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Archivos de cardiología de México

versión On-line ISSN 1665-1731versión impresa ISSN 1405-9940

Arch. Cardiol. Méx. vol.79 no.3 Ciudad de México jul./sep. 2009

 

In memoriam

 

Ignacio Chávez 1897–1979

 

La personalidad y obra de Ignacio Chávez sólo puede entenderse, sí se comprende que un niño pueblerino, nacido en Zirándaro, Michoacán en 1897, quinto hijo de Ignacio Chávez y Socorro Sánchez, se transforma de un adolescente romántico, tímido, de espíritu poético y competitivo que se rebela ante los males seculares y las injusticias de su México y decide convertirse, torturando su personalidad, en un hombre de acción e "igualar la acción al pensamiento".

En defensa de sus principios, era capaz literalmente, de derramar su sangre como cuando fue herido de bala, lo que puso en peligro su vida por un charlatán al que aplicó la Ley, en su época de funcionario del Departamento de Salubridad, en el decenio de los años treinta.

Sus detractores, que no faltan los mezquinos y envidiosos, lo acusaban de intransigente, porque nunca cedió a la mentira, a la componenda, ni ante aquéllos que sacrifican sus convicciones por ventajas personales.

También se ha dicho que era autoritario; su autoritarismo era el que le otorgaba su sabiduría, su serenidad de juicio y su fortaleza moral. Su calidad de jefe de grupo no era producto de juegos de poder ni de bajas pasiones, era el reconocimiento tácito de sus altas cualidades que le reconocían amigos, compañeros, discípulos y colaboradores. De los innumerables títulos, diplomas y reconocimientos que recibió en su vida, tenía en principal estima el que le otorgaron de "Amigo Predilecto" Gustavo Baz, Salvador González Herrejón, Manuel Martínez Báez, Eduardo Villaseñor, Gabino Fraga, Samuel Ramos y otros de la misma categoría. En relación con sus amigos y discípulos se ha dicho que era elitista, esta acusación ni le preocupaba, ni le molestaba, ya que era verdad, su elitismo basado en la valía intelectual y moral fue lo que le permitió en todo el curso de su vida formar grupos de excelencia, con impacto nacional e internacional, como el que conjuntó para hacer el Instituto Nacional de Cardiología.

Fue lo que sus enemigos llamaron obstinación y terquedad, lo que le hizo posible ser un realizador.

Se ha mencionado también que fue intransigente, severo, inflexible y rencoroso. Como él afirmaba, entendía por qué alguien obraba mal, conocía la naturaleza humana y perdonaba; lo que nunca aceptaba era la acción en sí, con su maldad intrínseca.

A estos aspectos de su carácter se unían su bondad, su comprensión, su sinceridad, su respeto a los demás y el valor intelectual de reconocer cuando la razón no le asistía, con dignidad y sencillez.

Un aspecto, que poco se ha tocado de la vida del maestro y que ayuda a entenderlo, es conocer el papel que jugó en su vida, su esposa, doña Celia Rivera de Chávez, ejemplo de cariño, comprensión, ternura e inteligencia. Fue el apoyo más firme, el oasis, que le permitía renovar sus fuerzas, el impulso que lo llevaba a reconstruir una obra destruida, múltiples veces, por caballos de Atila.

Fue hombre siempre fiel a la divisa que adoptó en su juventud cuando vio la frase grabada en el dintel de una casona de Brujas, Bélgica (actual Museo Gruuthuse): "Plus est en toi". Pequeño poema intraducibie como "haiku", pero que implica toda la filosofía de una vida.

 

Dr. Manuel Cárdenas
Instituto Nacional de Cardiología
Ignacio Chávez México DF

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