SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.5 número47El cuerpo de las jóvenes madres solteras universitarias: representaciones y estrategiasDesigualdad numérica entre hombres y mujeres en los consejos de administración en grandes empresas mexicanas índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO

Compartilhar


La ventana. Revista de estudios de género

versão impressa ISSN 1405-9436

La ventana vol.5 no.47 Guadalajara Jan./Jun. 2018

 

Avances de trabajo

Condiciones del desplazamiento forzado de mujeres en mesoamérica

Manuela Camus1 

Bernadette Eguía2 

1 Departamento de Estudios Sociourbanos de la Universidad de Guadalajara, México. Correo electrónico: manuelacamus@gmail.com

2 ITESO, México. Correo electrónico: bernieguiaornelas@gmail.com

Resumen

Este texto se centra en las experiencias de las mujeres centroamericanas dentro de la diáspora masiva hacia el sobrevivir huyendo de las violencias sistemáticas de género y la situación de extrema precariedad en sus países de origen. Violencias que se extienden en el tránsito por el territorio mexicano. Se detiene en las mujeres que llegan al Centro de Atención del Migrante de FM4 Paso Libre en Guadalajara donde reciben acompañamiento psicológico y nos permiten conocer las tortuosas condiciones de su camino a través de México.

Palabras clave: mujeres en desplazamiento forzado; sobrevivencia; cuerpos mercancía; feminicidio y femigenocidio

Abstract

This text focuses on the survival experiences of Central American women within the massive diaspora who are fleeing from a systematic gender of violence and extremely precarious situations in their countries of origin. Such violence persists during their passage through mexican territory. It provides a closer look at the women arriving at the Migrant Care Center FM4 Paso Libre in Guadalajara where they receive psychological support, and it also allows us to recognize the devious conditions of their journey through Mexico.

Keywords: Women in forced displacement; survival; commodity bodies; feminicide and femigenocide

Este escrito rescata la información sobre el dramático paso por México de mujeres centroamericanas sin documentos migratorios y de mujeres mexicanas en la intención de llegar a Estados Unidos. Se centra en aquellas que pasaron por el Centro de Atención a Migrantes -CAM- de FM4 Paso Libre en la ciudad de Guadalajara donde, a lo largo del 2016, se puso en marcha un programa específico para su asistencia por parte del Instituto Municipal de las Mujeres. El mismo consistió en entregar una mochila especial con productos dirigidos a ellas (toallas sanitarias, pastilla del día siguiente, un condón femenino, gel antibacterial, agua oxigenada…), y ofrecerles un acompañamiento psicológico.

La recogida de la información es limitada porque responde a la urgencia de los flujos de los migrantes en tránsito que un día llegan, son asistidos, descansan mínimamente y se van. Así sucede también en el caso de las mujeres. En ellas, el proceso de atención psicosocial se registró en un cuaderno y se elaboró una pequeña base de datos con sus características sociodemográficas, así como la situación concreta que traían. Como se verá, el programa cubrió a 77 mujeres. Las conversaciones fueron intensas y, a pesar de que no se grabaron por ser parte de un proceso terapéutico, alimentan la elaboración de este texto. Aunque el número de mujeres no alcanzan ni el 5% con respecto al volumen de hombres, son relevantes porque nos destapan historias y problemáticas invisibilizadas. Queremos al menos ofrecer algunas de sus huellas y esos ecos fugaces de tantas mujeres en el tránsito por el territorio mexicano buscando sobrevivir.

Mujeres en fuga

El paso por el territorio mexicano de los migrantes en tránsito sin los papeles de migración precisos a través del territorio mexicano es tortuoso. Tal falta, reconocida como administrativa por la legislación mexicana, es motivo de persecución, privación de libertad y posible deportación. Esto, junto con el refuerzo de los controles migratorios a lo largo de México, obliga a los migrantes a moverse en la clandestinidad facilitando el maltrato y abusos extremos por delincuentes y el crimen organizado, por la población local, y paradójicamente, por las propias fuerzas de seguridad y migración mexicanas. Aparte dentro del argot de las instituciones que se dedican al apoyo de estos migrantes irregulares es una “catástrofe humanitaria”, pero hay que ir más allá en las explicaciones, dada la responsabilidad de los Estados-nación implicados en el proceso incluso a nivel mundial 4. Esta situación nos remite al funcionamiento de tecnologías de poder bionecropolíticas dirigidas sobre estos cuerpos desechables dentro de extensos regímenes de deportación (Peutz y De Genova, 2010) que filtran quienes pueden o no pasar las fronteras nacionales y en qué condiciones, quienes han de quedar en el nomadismo y en el abandono, desocializados, sin derechos.5

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), cada año atraviesan el territorio mexicano cerca de 500 000 migrantes con destino es Estados Unidos. La mayoría proceden de Centroamérica (Médicos Sin Fronteras, 2017: 4).6 Según diferentes fuentes las mujeres pueden ser entre el 15% y el 30%.7 Como bien dice Amarela Varela (2017: 2), esta indefinición por no contarse con estadísticas concretas, correctas y verificables propias de regímenes de control biopolítico representa

un espejo perverso de las formas en que son gestionados los movimientos de personas… de tal suerte que, como en muchas otras dimensiones de las migraciones que nos ocupan, los estudiosos de este fenómeno caminamos a tientas. No podemos afirmar cuántos migrantes intentan el éxodo, cuántos lo logran, cuántos desaparecen en el intento.

Cuerpo de mujer, feminicidio y femigenocidio

La dificultad de estimar los números de la diáspora se vincula con los dispositivos que facilitan la desechabilidad humana. Actualmente “las y los centroamericanos huyen de la violencia del mercado neoliberal que infringió todos los ámbitos de su vida cotidiana y generalizó el uso de la violencia, sobre todo contra las mujeres, ante gobiernos omisos y cómplices” (Varela, 2017: 3). Esta precarización extrema se acentúa en las mujeres por la violencia sistemática de género que existe en todo nivel y en todas las relaciones sociales (Colectivo de Apoyo para Personas Migrantes, 2015).

La salida de las mujeres de Centroamérica se produce por los precarios empleos en las industrias maquiladoras, en el comercio o en el servicio doméstico, si es que pueden alcanzarlos. Además experimentan una “muerte en vida” por ser mujeres en un contexto criminal de violencia machista y patriarcal que se extiende como un continuo de terror (Varela, 2017: 3). Las violencias feminicidas son de carácter físico, emocional, sexual, material o simbólico (Carcedo, 2010). En algunos casos suceden todas juntas, y este continuo estructural de violencia se mantiene en el tránsito-éxodo-fuga hacia, supuestamente, una vida más digna o simplemente de sobrevivencia.8

El cuerpo de la mujer ha sido históricamente expropiado a través de su sexualidad, de la maternidad, de las labores domésticas y del cuidado. Pero al contextualizar hoy este acto de dominación, llama la atención la actualización del mercado del cuerpo. La formulación de Sayak Valencia (2010) sobre el capitalismo gore ayuda a explicar el porqué de este proceso. El género de cine gore de violencia extrema, donde prima el derramamiento de sangre y vísceras explícito e injustificable, se habría trasladado a nuestra realidad regida por el narcotráfico y otras empresas entre lo legal y lo ilegal. En esta lógica, el cuerpo humano se convierte en mercancía y se introduce a circuitos de ganancia y de poder, es un negocio rentable. El cuerpo se coloca así en el centro explicativo de las violencias como herramientas de necroempoderamiento neoliberales. Este eje de acumulación en la actual bioeconomía de hiperconsumo genera un régimen predatorio donde los cuerpos y las vidas se suman en una condición ultraprecarizada.

El capitalismo gore y su necropolítica opera desde el Estado, pero también se desancla del mismo apareciendo otros actores, otras máquinas de guerra como las que vemos en los escenarios centroamericanos y mexicanos que cruzan los migrantes en tránsito. En estos escenarios en estado de excepción se traslapan diferentes soberanías además de las instancias estatales. Los miembros de maras -pandillas o clicas-, grupos criminales, compañías de seguridad privadas, cuerpos de seguridad públicos… ejercen el poder y el lucro sobre sus iguales mediante la aplicación de formas de control y administración de la población. La lucha por la sobrevivencia se acciona contra los semejantes más vulnerables en una suerte de canibalismo social. Sus integrantes son parte del surgimiento de una clase criminal que Sayak Valencia (2010) identifica como “sujetos endriagos” y que se representan y actúan desde la supremacía masculina violenta, siendo los encargados de capitalizar los cuerpos. Desde la paralegalidad se refuerzan los sustentos epistemológicos del capitalismo: la rentabilidad y el éxito emprendedor, los estereotipos de género y de macho proveedor y violento. Con ellos, el orden clasista es reinterpretado, así como los postulados humanistas.

Los grupos masculinos armados son organizaciones heterogéneas y metamórficas que se han territorializado en zonas de hiperurbanización (como en las principales ciudades de Centroamérica o México). Dueños del poder de matar, estas fratrías dejan de lado la identidad del trabajador sacrificado y proveedor, y tienden a desarrollar otras dimensiones de la virilidad a través de la autoafirmación por la violencia y la competencia masculinista. Como resultado se muestran agresivos hacia las mujeres, mientras continúan manifestándose como conquistadores de mujeres y hacedores de hijos.

Estos colectivos e individuos permiten comprender el incremento de feminicidios en Centroamérica. A pesar de los avances en materia de marcos legales para penalizar la violencia contra la mujer, Honduras, El Salvador y Guatemala se encuentran en una escalada de muertes violentas de mujeres (Carcedo, 2010). Se trata de asesinatos sin contexto bélico, con violaciones, crueldad y saña, que hasta ahora resultan impunes porque ha sido característica la desidia, la indiferencia, la negligencia en la recogida si