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La ventana. Revista de estudios de género

versión impresa ISSN 1405-9436

La ventana v.3 n.29 Guadalajara jul. 2009

 

La teoría

 

Identidad y representaciones del cuerpo en jóvenes gays de Guadalajara

 

Rogelio Marcial*

 

* Doctor en ciencias sociales, profesor investigador en El Colegio de Jalisco. Forma parte del Consejo Editorial y de la Junta de Gobierno de esa institución. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 2. Correo electrónico: rmarcial@coljal.edu.mx.

 

Resumen

El presente artículo propone una mirada a la forma en que se autorrepresenta el cuerpo en tres identidades dentro del movimiento lésbico–gay–bisexual–transexual–transgénero (LGBT) en Guadalajara. Se destacan las concepciones que se basan en la exageración de los atributos genéricos del cuerpo (masculino y femenino) más "tradicionales", como los "osos" y las drag queens, así como otra forma más novedosa de concebir al cuerpo por parte de los "delfines". Se contextualiza este acercamiento a partir de la conformación de una identidad homosexual y sus principales referentes simbólicos, así como sobre las implicaciones de "salir del armario" en la edad adolescente.

Palabras clave: Jóvenes, diversidad sexual, identidades homosexuales, representación del cuerpo, Guadalajara.

 

Abstract

This article proposes an approach to the ways the body is represented by three different identities in the sexual diversity movement (LGBT) in Guadalajara. It focuses on body representation conceptions that exaggerate the "traditional" gender attributes of the body (male and female), like the "bears" and the drag queens, and a new body conception: the "dolphins". This approach is contextualized within the construction of the homosexual identity and its main symbolic referents, and the implications of "getting out of the closet" when this happens in the adolescence.

Key words: Youth, sexual diversity, homosexual identities, body representation, Guadalajara.

 

La feminidad o la masculinidad, lejos de ser la evidencia de la
relación con el mundo, son objeto de una producción permanente,
basada en el uso apropiado de signos, en una redefinición de sí
conforme al design corporal. Masculinidad y feminidad se convierten
en un vasto campo de experimentación.

David Le Breton

 

Hace ya algunos años, en octubre de 2004, escuché un comentario sarcástico en el Encuentro Nacional de Escritores y Escritoras: "Escrituras y homosexualidad", organizado por el CUCSH de la Universidad de Guadalajara, que me hizo reflexionar acerca de la diversidad dentro del movimiento por la diversidad sexual. De por sí siempre se trataba de mencionar las siglas LGBT para no dejar fuera a ninguna de las identidades que componen el movimiento, pero aun así, en un acalorado debate, alguien refirió: "las lesbianas, los gays, los bisexuales, los transexuales y los transgéneros, más lo que se acumule esta semana... ".1 Más allá de lo ocurrente, porque efectivamente provocó la risa de los asistentes, el comentario evidenció la tremenda diversidad sexual cambiante, en metamorfosis. Me parece que lo mismo sucede con las expresiones de la heterosexualidad. También son muchas y van cambiando con el tiempo, pero en este caso el comentario referido cambió mi forma de ver esta realidad y entendí que es imprescindible especificar de qué identidades o manifestaciones estamos hablando o escribiendo cuando nos referimos a las expresiones culturales de la homosexualidad.

El presente artículo es el resultado de un primer acercamiento a algunas de las expresiones culturales de la diversidad sexual en Guadalajara, poniendo atención en aquéllas en las que están mayoritariamente involucrados los sujetos jóvenes. Por ello, refiero en la primera parte, de forma muy general, los principales referentes culturales que convocan o aglutinan estas expresiones más allá de las especificidades de cada una de las identidades al interior del movimiento. Ello, me parece, debe estar contextualizado en un discurso dominante sobre el no–ejercicio placentero de la sexualidad, propio del pensamiento cristiano, y las cargas valorativas desde la moral hacia quienes deciden tener prácticas sexuales que no pretendan explícitamente la reproducción biológica de la especie humana. Enseguida, y también de forma general, discuto sobre algunas de las implicaciones de "salir del armario", reconocerse como distinto al heterosexual, en la etapa temprana de la adolescencia, precisamente por estar interesado en las expresiones de jóvenes dentro del movimiento. Y termino con algunas interpretaciones sobre las concepciones genéricas del cuerpo por parte de tres de las identidades involucradas en las expresiones de esa diversidad sexual. Como se verá, propongo que aquellos modelos basados en el género (femenino y masculino) de representación corporal suelen exagerarse como parte de la performatividad del cuerpo propio, y a ellas se les une otra representación del cuerpo que se sitúa por fuera de estos modelos que responde a la forma en que el cuerpo y su performatividad ha sido (re) creado durante los últimos años por nuevas concepciones sobre el cuerpo, sus atributos y sus performatividades.

 

La construcción de una identidad homosexual

La búsqueda por no reducir los estilos de vida que construyen quienes se definen como homosexuales o bisexuales (como parte del movimiento lésbico–gay–bisexual–transexual–transgénero,2 o LGBT por sus siglas) a meras prácticas o encuentros sexuales pretende enfatizar la existencia de una amplia gama de aspectos culturales relacionada con su definición como diferentes al heterosexual. Por ello, las reivindicaciones en torno al respeto a la diversidad sexual son vertidas en el terreno público, con el fin de exigir el respeto a las formas de ser y relacionarse, expresarse, divertirse y, lo más importante, insertarse desde condiciones adecuadas en la vida en sociedad. Esta reivindicación sobre el respeto en el terreno de lo público (aunque las prácticas sexuales se realicen en el terreno de lo privado), por parte del movimiento LGBT, se sintetiza en la metáfora "salir del armario"3 usada por esta comunidad para aquéllos que se aceptan en su diferencia en tanto la autodefinición de índole individual.

La aceptación se llama al momento (en realidad el espacio de tiempo en que sucede puede variar mucho) en que el individuo acepta la diferencia. Normalmente la autodefinición y la aceptación aparecen al mismo tiempo, pero no siempre es así y en estos casos el intervalo entre un momento y otro puede ser de días, meses o años. La aceptación está íntimamente ligada a un proceso de socialización en la comunidad de individuos que se identifican como "homosexuales", (la "comunidad homosexual") que implica el conocimiento (aprendizaje) de un conjunto de símbolos y la pertenencia a una red de amigos y conocidos. Esto es así, porque "el ambiente" (la "comunidad homosexual" más las prácticas culturales asociadas a ella: la asistencia a ciertos bares, ciertas reuniones, conocimiento compartido de lugares de ligue, etc.) provee al individuo de argumentos, razones, juicios, etcétera, que neutralizan la culpa, que elevan el autoestima, que dotan de nuevos significados a los términos de "homosexual" y "homosexualidad", que elimina los miedos a asumir una identidad homosexual, así como de motivos (donde el enamoramiento es el más importante) que impulsan al sujeto a definirse a adoptar un estilo de vida congruente con esa identidad, atreviéndose a llevar a cabo diversas prácticas (participar en reuniones, fiestas, etc.) (Núñez, 1999: 166–167).

La amplia difusión de la cultura occidental, sobre todo a partir del año 1700, fue la que modificó sensiblemente las prácticas sexuales, la organización familiar y los roles de género. En estos 300 años, se ha convertido a la comunidad LGBT en una minoría sexual o en una subcultura, y se han construido los procesos característicos para estigmatizar, segregar y reprimir a quienes reproducen formas alternativas a las impulsadas por esa cultura occidental. Si en general el placer sexual es reprimido desde las pautas culturales occidentales porque el coito queda reducido a cuestiones de la "reproducción necesaria de la especie", el placer y el deseo buscado y obtenido en relaciones homoeróticas es satanizado por el cristianismo y fuertemente criticado por la sociedad y sus instituciones. Esto es, reducir el acto sexual a la reproducción biológica de la especie humana implica, en el acto, reprobar la búsqueda exclusiva del placer sexual, especialmente centradas en las prácticas que difieren de la base para tal reproducción biológica (la pareja heterosexual con consentimiento civil y religioso para su unión). Así, la prostitución, las relaciones fuera del matrimonio y antes de éste, la pluralidad e intercambio de parejas, la masturbación y toda práctica homosexual o bisexual, además del uso de los anticonceptivos y la práctica del aborto, son lo más denostado, condenado y estereotipado desde tal visión.

Sin embargo, la existencia de personas con deseos y orientaciones distintas a la heterosexual es algo que va más allá de los 300 años de cultura cristiana:

La homosexualidad, como la heterosexualidad y la bisexualidad (y otras expresiones comportamentales de la sexualidad), no son inventos tempranos o tardíos en la historia o de la Historia: sencillamente son realidades coexistentes, realidades con una filogenia más que milenaria; han estado presentes desde siempre entre los miembros de la especie que observan, experimentan y valoran. Son, por tanto, experiencias susceptibles de adjetivación, tanto individual como social (Lizárraga, 2003: 23).

Dentro de este esquema, las expresiones culturales vertidas en el terreno público por parte de organizaciones lésbico–gays han logrado avances significativos en las últimas décadas y se han posicionado (entre otras expresiones como las feministas, las étnicas, las juveniles y las ecológicas) como las que cuestionan con mayor fuerza y desde sus bases a las jerarquías sociales y los estigmas culturales.4 La organización de la comunidad LGBT en diferentes partes del mundo está convirtiéndose en uno de los movimientos que más nítidamente cuestionan los valores profundos de las relaciones jerarquizadas y excluyentes, cuyo origen viene desde la familia patriarcal, al impugnar el único papel asignado a la sexualidad que, desde esa visión, lo limita a la reproducción de la especie humana y abre la posibilidad del disfrute sexual en cualesquiera de sus prácticas:

El patriarcado requiere una heterosexualidad obligatoria. La civilización, según se le conoce en la historia, se basa en tabúes y represión sexual. La sexualidad, como sostuvo Foucault, es una construcción social. La regulación del deseo sustenta las instituciones sociales y, de este modo, canaliza la trasgresión y organiza la dominación. Existe una espiral infinita entre deseo, represión, sublimación, trasgresión y castigo, que explica gran parte de la pasión, la satisfacción y el fracaso humanos, cuando las epopeyas de la historia se observan desde el lado oculto de la experiencia. Este sistema de dominación coherente, que vincula los corredores del estado con el pulso de la libido mediante la maternidad, la paternidad y la familia, tiene un eslabón débil: la asunción heterosexual. Si se pone en entredicho esta asunción, todo el sistema se desmorona: se cuestiona la vinculación entre el sexo controlado y la reproducción de la especie; se hace posible la hermandad de las mujeres y, luego, su revuelta, deshaciendo la división sexual del trabajo que separa a las mujeres; y la intimidad masculina amenaza la virilidad, con lo que se socava la coherencia cultural de las instituciones dominadas por los hombres (Castells, 1999: 229).

Los referentes simbólicos de las identidades que se insertan en el movimiento LGBT provienen de emblemas identitarios propios de la lucha durante las últimas décadas por espacios propios de expresión y diversión, de respeto y seguridad, de inclusión y oportunidades equitativas de desarrollo. Por ejemplo, la elección del mes de junio para la realización de las marchas por el orgullo lésbico–gay en las principales ciudades del mundo se debe a la conmemoración de lo que se conoce como Christopher Street Day, una serie de manifestaciones en las que la comunidad gay neoyorquina se enfrentó en junio de 1969 a los cuerpos policiacos, debido al hostigamiento y represión a bares y centros de diversión gay. La irrupción al bar Stonewall de la zona de Greenwich Village, en Nueva York, en la que se golpeó y detuvo a decenas de individuos sólo por la orientación de su deseo erótico–sexual, fue el evento que detonó las protestas callejeras.5

También de esos años provienen otros referentes culturales del movimiento: un triángulo rosa invertido como símbolo de orgullo gay. Este emblema identitario, después de que fuera una forma de marcar a los homosexuales varones en los campos de concentración nazis, busca recordar el tremendo genocidio del nacionalsocialismo alemán hacia miles de hombres y mujeres homosexuales tan sólo porque su orientación sexual se concibió como un "atentado a la decencia", pero también como un "peligro para la humanidad" (al menos para la raza aria) al dejar de estar circunscrita la sexualidad a su papel de reproducción biológica y pasar al goce carnal. Por estas mismas razones, el nazismo también persiguió la prostitución y el aborto. Para el caso de las lesbianas, la etiqueta impuesta del nazismo también fue un triángulo invertido, pero de color negro.

Otro emblema identitario, tal vez el más conocido, es el arco iris en banderas, mantas, calcomanías, tatuajes, etc., como símbolo de la diversidad sexual y su posibilidad de existencia inclusiva. Originario de San Francisco a finales de los años setenta, este emblema enfatiza la visión que permite comprender que la vida no se compone exclusivamente de "negro y "blanco", ni siquiera de una triste gama de grises. La complementación armónica de los distintos colores del arco iris contradice, enfáticamente, los argumentos "antinaturales" que se le pretenden asignar a la homosexualidad desde la ciencia médica y psicológica (Lagunes, s. f). Este emblema identitario ha sido actualizado, anexándole dos de los referentes culturales más importantes en la historia del movimiento: por un lado, el triángulo invertido impuesto por el nazismo en relieve; y por el otro, una franja de color negro en la parte de abajo que hace referencia al luto por las muertes de miles de homosexuales a causa del sida.

 

Saliendo temprano del armario: diversidad sexual y juventud

La participación específica de adolescentes y jóvenes en el movimiento por la nación queer (Queer Nation)6 en diferentes países del mundo ha impulsado el uso de las variables de edad y género en algunos estudios sobre esta temática. Centrando la atención en los aspectos culturales relacionados con prácticas sexuales diversas en la juventud, como parte de los procesos individuales de definición sexual, estos estudios han abierto un campo problemático que ayuda a comprender las implicaciones de la opción de una sexualidad alternativa a las pautas sociales, morales y culturales. Y todo ello tiene implicaciones sociales y afectivas muy específicas cuando se es adolescente (Carrier, 1989; Isay, 1996; Kosolsky, 1990).

Los beneficios de aceptarse de forma abierta usualmente sobrepasan a las pérdidas. "Yo perdí a varios amigos", se lamenta Heather, de 17 años de edad, "pero la verdaderas amistades que gané son mucho mejores que las amistades superficiales que perdí". "Mis verdaderos amigos me apoyaron y se convirtieron aún en mejores amigos", concluye Salim, de 16 años de edad; "quienes no me aceptaron nunca fueron realmente mis amigos desde el inicio". Se ha reportado que salir [del armario] puede desembocar en un ajuste más saludable en términos psicológicos, menores sentimientos de culpa y soledad, menor necesidad de consuelo psicológico, mejores actitudes hacia la homosexualidad, una identidad gay o lesbiana positiva y una mejor fusión entre sexualidad y afecto. Un joven de catorce años escribe: Estaba en una montaña rusa en la que mis emociones empezaron a colapsarse. / ¿Debía vivir o debía morir?, corría por mi mente cuando empecé a esconderme. / Esconderme del mundo y esconderme de mi mamá, / debía de limpiar eso, y dejar que mi vida continuara. / Vuestra revuelta nieve se ha translucido. / Mis botas están limpias, y eso es bueno, / ¡estoy fuera del armario, tal y como debería estar!7 (Owens, 1998: 55).

Aun cuando muchas de las búsquedas por respeto a la diversidad sexual implican la organización amplia de la comunidad lésbica y gay, los jóvenes insertos en estos movimientos han empezado a reivindicar su derecho a espacios propios de expresión, diversión y convivencia, que respondan a sus inquietudes y demandas en tanto lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales y transgéneros pero, a su vez, en tanto jóvenes y adolescentes.

Aunque en un momento ciertas relaciones homoeróticas se vieron como un mal necesario entre los adolescentes, los procesos de exclusión y estigmatización construidos socialmente están siendo más severos, en los últimos años, hacia los jóvenes en diferentes sociedades.8 Entre otras cosas, como las relaciones conflictivas con la ley y el consumo de sustancias prohibidas, la homosexualidad es lo menos esperado (y, por ello, lo más castigado) en el discurso social sobre la juventud y sus "virtudes". La relevancia de los jóvenes en esta temática hoy se ha tornado en uno de los más importantes campos de estudio sobre la juventud.9

Dentro de este contexto, los jóvenes tapatíos involucrados en el movimiento LGBT se hicieron notar hace ocho años. En julio de 2001 se realiza la V Marcha por el Orgullo Gay y Lésbico con la presencia de cerca de 15 mil personas10 que abarrotaron la avenida Hidalgo, siendo el acto de cierre de la Semana Cultural Lésbico–Gay, la cual consistió en una serie de acciones afirmativas (exposiciones, teatro, entrevistas, música, poesía, danza, conferencias) organizadas por el Comité Lésbico–Gay, que coordina a diez agrupaciones locales.11 Pero uno de los sucesos más importantes de estos eventos fue el anuncio oficial de la existencia de dos nuevas agrupaciones: la primera de transgéneros, llamada Guadalajara en Busca del Paraíso, y la segunda denominada Los Ángeles de la Plaza Tapatía, cuyos integrantes son jóvenes entre los 14 y 19 años de edad reconocidos como homosexuales, lesbianas y bisexuales, pretendiendo acceder a una organización formal para desde allí poder exigir el respeto y apoyo a sus actividades culturales.

Los Ángeles de la Plaza Tapatía nace de la tradicional concurrencia de varios jóvenes gays en la Plaza Tapatía (la plaza central de Guadalajara), como punto de encuentro y comunicación ante el acoso constante de la policía a los bares y discotecas gays de la ciudad, como el Lado B, Mónica's, Los Caudillos, Máskaras, Angels Club, Caché, Los Placeres, Friends, El Ciervo, La Prisciliana, La Jaula y otros lugares, como El Tucanazo. Los fuertes lazos solidarios entre diferentes redes de amigos motivaron que buena parte de estos jóvenes comenzaran a interesarse en la Semana Cultural Lésbico–Gay que pronto se llevaría a cabo.

Como que eso de que iba a haber eventos y una marcha justo cuando nos estábamos organizando fue algo que me dio como más ganas de seguirle... No es como hacerle "el feo" al movimiento en general y quererse separar. Nel. Lo que pasa es que como jóvenes queremos más espacios para el reventón, para el cotorreo; pero como jóvenes gays queremos que esos espacios no estén al alcance de los cuicos [policías] que nada más nos andan chingando [molestando] porque somos putitos [homosexuales]. Nel, más bien antros [centros de ocio] que puedan ser abiertamente gays sin pedo [problema] alguno... Pues si no son gays que no vayan, y ya... Hay que divertirse, pero también hay que organizarse y defenderse.12

Mejor conocidos como los Ángeles Tapatíos, estos jóvenes se han convertido en la nueva generación de gays y lesbianas activistas en Guadalajara, dispuestos a hacerse escuchar, sin que ello provoque un trato denigrante y discriminatorio por quienes no comparten las mismas formas de ser y de manifestarse. La actitud de estos jóvenes se convirtió en un fuerte desafío a una tendencia hacia las posturas más conservadoras que trajo consigo el cambio político en Jalisco desde 1996, y ahora en el ámbito nacional. Aquella figura del macho jalisciense, como propia de una sola Guadalajara, se desmoronó ante la evidencia de la diversidad sexual y cultural existente en la ciudad, como en tantas otras ciudades del mundo.13

 

Representaciones genéricas del cuerpo

Aun cuando la construcción identitaria, la expresión política y cultural y la definición de estilos de vida al interior del movimiento LGBT es un proceso complejo y en permanente adecuación que no he pretendido agotar, es cierto que para comprenderlo resulta necesario ser enfocado y analizado desde las características propias de cada una de las identificaciones que conviven dentro de tal movimiento. Lo que sigue es un primer acercamiento a tres de estas identidades que hacen del cuerpo el elemento fundamental en la definición de una forma de vivir la homosexualidad, y cuyas representaciones se basan en los estilos genéricos existentes y en alguno otro más novedoso.

El primer caso corresponde a la identidad gay de los "osos", varones que tienen sexo con varones y que se identifican a partir de ciertas características corporales: corpulentos (altos y robustos), peludos (vellos en cara, brazos, pecho, piernas) y con aspecto muy varonil. Ésta es una de las identidades gay que gozan de mayor reconocimiento dentro del movimiento LGBT en el ámbito local, nacional e internacional. Cuentan con una bandera propia que

representa a todas las nacionalidades al mostrar en sus franjas horizontales todos los posibles colores de osos que es posible encontrar, con una huella de oso en la esquina superior izquierda (Lagunes, s. f).

La presentación del cuerpo es un fundamento de la identidad "oso", y aquel representa un estilo de vida propio que define, gracias a ello, los lugares de encuentro, ligue, socialidad y expresión de esta identidad gay. En la mayoría de las ciudades en las que se encuentra consolidado el movimiento LGBT existen organizaciones propias de los "osos". Tal es el caso de Osos Tapatíos, A. C., en Guadalajara, que cumple ya diez años de existencia. Según este club de amigos, la identificación, unión y trabajo conjunto están definidos por ocho valores: la amistad, el respeto, la ayuda mutua, la sinceridad, la honestidad, el amor por México, la determinación y la calidad de sus miembros.14 Este grupo se ha caracterizado por una presencia destacada en cada marcha anual por el orgullo LGBT en Guadalajara.

En el otro extremo está el caso de las drag queens, varones que se travisten como mujeres, con espectaculares peinados, vestidos y maquillaje. Aunque se dice que no necesariamente tienen que ser gays, ello es una característica muy común. Lo que a continuación se expone corresponde a drag queens, que se definen como gays y forman parte de las expresiones de la diversidad sexual en Guadalajara, identidad cultural incluida en las expresiones transgénero de este movimiento cultural y político. Es común también que a los espectaculares atuendos de las drag queens le acompañen implantes y modificaciones corporales, pero sin llegar al cambio de sexo. Muchas de estas expresiones llegan a niveles profesionales en el ámbito del espectáculo (shows), en los que se expone una gran creatividad para representar fielmente a artistas de reconocimiento nacional e internacional y, para los más avanzados en estas expresiones, la creación de personajes propios con características definidas por sus creadores.15

Actualmente, La Prohibida16 y Zemmoa17 han alcanzado gran fama internacional como artistas drag queens en la música contemporánea. La Prohibida, originaria de España, surgió de la "nueva movida madrileña" que se caracteriza por las fiestas en plan travesti, de glamour total y presentando música electro–pop travestido. Por su parte, Zemmoa ha impactado el escenario alternativo de la ciudad de México con su propuesta de electrclash mezclada con sonidos ochenteros y ciertos toques de synth pop (Gómez, 2007: 6). Las legendarias figuras de Alaska18 y Boy George,19 quienes alcanzaron fama internacional no sólo como cantantes, sino también como DJS (disk jokeys), en producciones videográficas, en el diseño de ropa y en algunos performances, son los iconos a seguir entre muchas drag queens artistas.

El tercer caso corresponde a hombres gay que dentro del ambiente se conocen como "delfines" y que son, en términos de representación del cuerpo desde el género masculino, la antítesis de los "osos": son jóvenes, delgados, no altos y lampiños. Pero en cuanto a la representación del cuerpo desde el género femenino, los "delfines" también marcan su diferencia al presentar una imagen más andrógina, sin atuendos o arreglos femeninos, pero con un cierto "toque" afeminado. Todo ello da una imagen delicada que contrasta radicalmente con la imagen varonil y de fuerza de los "osos". Con esa apariencia andrógina, más femenina que masculina, estos jóvenes se identifican entre sí al convergir en estilos de vida juvenil, cuyo ámbito para el encuentro, el ocio, el ligue y la diversión se circunscribe al espacio nocturno del antro de moda. Existe una latente pertenencia de muchos de estos jóvenes gays a una cultura juvenil conocida como los emo.20 Tanto es así, que quienes no simpatizan con el involucramiento de gays en esta cultura juvenil la llaman despectivamente como grupos de "emosexuales"; o también se les conoce como pokemones, por el involucramiento de jóvenes desde los trece o catorce años.

Así, y haciendo un esfuerzo de abstracción, me parece pertinente generalizar (aunque corra riesgos de precisión) que al momento de vehicular las expresiones y los emblemas identitarios a partir de darle importancia al cuerpo, de recurrir al cuerpo como "bandera" desde su performatividad, los casos referidos aquí recurren a los modelos "tradicionales" asignados al cuerpo desde el género y sus representaciones, pero llevando al extremo sus características como un recurso de "caricaturizar" o "exagerar" esas características. En tanto crítica a esos modelos aparentemente "naturales", que siempre han existido así, la hiperfeminización del cuerpo de las drag queens y la hipermasculinización del cuerpo de los "osos", a mi entender, buscan "estallar" tales concepciones y evidenciar que, aun así, un cuerpo "muy femenino" y otro "muy masculino" son del gusto de personas dispuestas a establecer relaciones homoeróticas y homosexuales, como parte de un estilo de vida, una identidad cultural y una forma de ser y estar en el mundo. Pero también existe una representación novedosa del cuerpo que enfáticamente se desmarca de las representaciones "tradicionales" desde el género masculino y el femenino, a partir de la que los "delfines", sin renunciar a sus especificidades como jóvenes gays, demarcan gustos, estilos, modos de vida y formas de ser distintas y construyen una identidad diferenciada.21 Esta forma novedosa de representación del cuerpo tiene mucho que ver con lo que llama Torres (2008) la "cultura depredadora" contemporánea y los modelos hegemónicos22 del cuerpo que se han construido en la actualidad, que ha publicitado nuevos referentes simbólicos que están provocando nuevas formas de concebir y representar al cuerpo, sus atributos y sus performatividades.

 

Palabras finales

Aun sabiendo que existen muchas aristas que no se abordaron en este trabajo, debido a límites de espacio y a que nuestro estudio de estas identidades se encuentra en una fase exploratoria, hay que destacar la importancia de la representación del cuerpo entre las expresiones de "osos", "delfines" y drag queens. Salvando algunas diferencias entre ellos, podemos afirmar que el cuerpo es, finalmente, la herramienta más asequible y propensa para llevar al terreno de lo público las demarcaciones, identificaciones, desmarcajes y enlaces adquiridos con la definición cultural de una opción alternativa dentro del terreno de las prácticas eróticas y sexuales. Estas tres identidades del movimiento LGBT recurren a referentes y formas de expresión que denotan, primero, su opción sexual alternativa y, más allá, un estilo específico de asumir esa opción para identificarse con personas que tienen las mismas preferencias y formas de manifestar una disidencia sexual y cultural, dentro de una sociedad que insiste en estigmatizar y querer hacer desaparecer este tipo de expresiones por no encajar dentro de la visión tradicional de la moral cristiana con respecto a las manifestaciones de la sexualidad humana.

Pero es justo también reconocer las ausencias o los silencios. En tal sentido, desconocemos en gran medida este tipo de procesos (construcción de identidades y representaciones del cuerpo) entre las mujeres lesbianas. Y entre ellas, la información que conozco es nula para el caso de jóvenes o adolescentes. Similar situación, o incluso puedo decir que prácticamente desconocida en países latinoamericanos, presentan las expresiones, identidades y concepciones del cuerpo entre quienes se definen con prácticas y preferencias desde la bisexualidad. Estos otros son campos interesantes que invitan a su estudio.

 

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VIZCARRA, Miguel. "Construcción de identidades sexuales en el ejercicio de la prostitución masculina en jóvenes de Guadalajara". Proyecto de tesis, Maestría en Estudios sobre la Región, El Colegio de Jalisco, 2009.         [ Links ]

 

Notas

1 Podríamos irnos a un mayor detalle. Por ejemplo, Eve Kosofsky (1990) presenta la siguiente taxonomía: "Podemos describirnos (entre otras posibilidades) como lesbianas femeninas y penetradoras, locas new age, fantasiosas y fantasmadoras, travestis, clones, leathers, mujeres con esmoquin, mujeres feministas, hombres feministas, onanistas, traileras, divas, jotos, machos sumisos, mitómanas, transexuales, tías, hombres que se definen como lesbianas, lesbianas que se acuestan con hombres, etcétera" (cit. en Balderston y Guy, 1998: 19–20).

2 Las expresiones transgénero dentro del movimiento LGTB corresponden a hombres que se (trans)visten como mujeres y a mujeres que se (trans) visten como hombres. En estas expresiones transgénero, las travestis y las drag queens son las más conocidas, aunque hace falta mucho por rescatar las expresiones de mujeres que se travisten como hombres. Cosa diferente son las expresiones de los transexuales, quienes son hombres o mujeres que se han sometido a la intervención quirúrgica para cambiar de sexo.

3 Proviene del inglés to get out of the closet.

4 Cabe aclarar que las primeras manifestaciones de resistencia homosexual que salen a la luz pública datan de finales del siglo XIX, en algunos países europeos. Sin embargo, la represión hacia prácticas diferentes a la heterosexual ha acompañado a la historia de la humanidad desde sus inicios y, especialmente, desde la instauración del patriarcado por la cultura occidental. Es cierto también que en algunas otras culturas la homosexualidad ha sido reconocida y aceptada.

5 Al respecto véase la producción cinematográfica Stonewall, del director Nigel Finch (Estados Unidos: BMG Video, 1996). Existen también las cintas del director John Scagliotti, Before Stonewall (Estados Unidos: First Run Features Home Video, 1984) y After Stonewall (Estados Unidos: First Run Features Home Video, 1999).

6 La palabra en inglés queer, cuyo significado original está cerca de lo "sospechoso", "inquietante", "raro", "distorsionado", "turbio" y "extraño", fue usada peyorativamente durante mucho tiempo hacia quienes manifestaban una opción diferente de preferencia sexual, en especial para referirse a homosexuales varones con ademanes o características femeninas (una traducción de sentido al español de este término, que no literal, podría ser "maricón" o "marica"). Con el tiempo, la palabra queer ha sido apropiada por la comunidad lésbico–gay, reivindicando su significado y atribuyéndole al término queer nation la idea de una "nación global" o "nación diversa", en la que se valore positivamente la diversidad sexual que ha existido siempre entre los seres humanos.

7 El poema se lee en inglés: I was on a roller coaster where my emotions began to collide. / Should I live, or should I die, went through my mind when I began to hide. / Hide from the world and hide from my mom, / I shall rinse that away, and let my life go on. / Thy melted snow has seeped away. / My boots are clean, and that is good, / I am out of the closet, just as I should!

8 Resulta necesario hacer hincapié en que en la mayoría de los países del llamado "socialismo real", la homosexualidad y la bisexualidad incluso fueron catalogados como delitos, castigados con reclusión y trabajos forzados. Véanse, por ejemplo, las cintas Fresa y chocolate (Gutiérrez y Tabío, 1993) y Before Night Falls (Schnabel, 2000). Esta última reproduce la vida del poeta y novelista cubano Reynaldo Arenas.

9 Al respecto véanse Carrier, 1989 y 1995; Sonnie, 2000; Isay, 1996; Owens, 1998; Shuman, 1986; Healy, 1996; Grant, 2001; Atman, 1989; Núñez, 1999; González, 2002; Lizárraga, 2003; Navarro y Herrero, 2001; y Sánchez, 2001.

10 Se calcularon entre dos y cinco mil los asistentes a la marcha, y el resto de público en general. Cabe destacar aquí la marcada diferencia en el trato a la noticia por parte de la prensa local y la nacional. Mientras que para la prensa local importó más "lo espectacular" del suceso tratado de forma sensacionalista (véase "La marcha gay también fue espectáculo", Público, Guadalajara, 15 de julio de 2001); para la prensa nacional la nota habló de las lecciones por aprender (véase "La homofobia fue derrotada en la capital tapatía", La Jornada, México, 15 de julio de 2001).         [ Links ] Definitivamente, esto está relacionado con la manera en que se percibe la diversidad sexual en Guadalajara y en la ciudad de México. Mientras que en la primera aún se mantiene una intolerancia no sólo desde la sociedad, sino también desde la Iglesia católica y las autoridades locales, en la ciudad de México las autoridades han aprobado una forma de contrato muy similar al matrimonio civil, que permita vivir en legalidad a una pareja gay o lesbiana (véase "Bellas Artes, escenario de la diversidad sexual", La Jornada. México, 15 de febrero de 2001).         [ Links ]

11 Dicho comité estuvo conformado por las siguientes organizaciones: el Comité Humanitario de Esfuerzo Compartido Contra el Sida, Asociación Civil (CHECCOS), el Comité Lésbico Gay de Occidente, Asociación Civil (CoLeGa.O), el Grupo Diversidad Sexual Guadalajara (GDSG), Homo Sapiens Sapiens, Asociación Civil (HSS), la Iglesia de la Comunidad Metropolitana "La Santa Cruz" (ICM), Lazos Unidos por la Vida, Asociación Civil (LAZOS), Osos Tapatíos, Asociación Civil, Patlatonalli, Asociación Civil y la Unión de Amigos Gays (UNAG). Véase http://www.geocities.com/semanaculturalgay/, consultado el 23 de junio de 2001.

12 Entrevista a "Beto" realizada por Rogelio Marcial el 28 de julio de 2001.

13 Al respecto véase "En Guadalajara, el macho bravío deviene ángel tapatío". La Jornada, México, 15 de julio de 2001.

14 Véase http://www.osostapatios.com.mx/

15 Véase http://www.screamingqueens.com/

16 Véase http://www.myspace.com/soylaprohibida/

17 Véase http://www.fotolog.com/fotologdezemmoa/

18 Véase http://www.alaskaydinarama.com/

19 Véase http://boygeorgefan.tripod.com/

20 El movimiento emo es una derivación del post–punk en el mundo occidental. Su nombre proviene del inglés emotional, que trata de proyectar la imagen de jóvenes fuertemente "emotivos", llenos de desesperanza y tristeza por la deshumanización del mundo. Jóvenes entre los catorce y veinticinco años de edad se caracterizan por algunos símbolos punks ya comercializados en sus atuendos y vestimentas y por ser muy delgados (existen muchos casos de bulimia y anorexia entre las y los jóvenes que pertenecen a este movimiento). Véanse http://www.emohome.org; http://www.angelux.net/2007/03/27/cultura–emo–punk.html; y http://emocore.galeon.com/.

21 Me parece pertinente señalar tendencias similares en la representación genérica del cuerpo por parte de otras formas de homosexualidad vinculadas a la prostitución. Vizcarra (2009) ha identificado, en la oferta sexual de varones que tienen sexo con varones en Guadalajara, identidades con referentes genéricos exagerados de la masculinidad, identificados como "chacales" y "mayates", junto con la expresión genérica femenina del cuerpo de jóvenes travestis y otra modalidad más andrógina o "intermedia", referida como "gays intermedios". Esta última de más reciente aparición en la prostitución callejera de Guadalajara, a diferencia de las primeras con más presencia temporal (véase al respecto también González, 2003; y Perlongher, 1999).

22 Como modelos hegemónicos del cuerpo juvenil en la "cultura depredadora", Torres (2008) enlista a los "esqueléticos" cuerpos de las jóvenes anoréxicas (especialmente las modelos profesionales), los músculos exageradamente "inflados" de los "jóvenes Schwarzenegger" (físico–culturistas), los diminutos cuerpos de las gimnastas chinas y los cuerpos "descomunales" de niños y niñas obesos. En relación con estas nuevas formas de concebir el cuerpo en la actualidad, véase también Le Breton (2007).